TEXTOS
de las alumnas del IES Pedro de Luna
que han ganado el premio del
“XV Concurso de Trabajos Escolares
sobre los Museos Arqueológicos Municipales
de Zaragoza”
en la categoría: Caesaraugustanus laureatus: scriptores
https://www.zaragoza.es/ciudad/museos/es/chistoria/detalle_Noticia?id=132272
Irene Laín Laura Jiménez
¿YO? ¿EN UNA OBRA DE TEATRO?
(LOS GEMELOS-MENECMOS de Plauto) Irene Laín. Alumna de 4º ESO. Actriz: Criada
Voy caminando por el pasillo, dirección a clase. Mis ojos están entrecerrados y luchan por mantenerse abiertos. Entonces veo un cartel que llama mi atención. Anuncia un casting para una obra de teatro del instituto. Una vez en casa, comienzo a pensar en aquel cartel. Empiezo a plantearme la idea de presentarme… y me entra la risa. ¿Yo? ¿En una obra de teatro? La verdad es que nunca se me hubiera ocurrido. Pero, ¿por qué no? Por presentarme a la prueba no perdía nada.
Llegó el día del casting. Nunca había sentido tantos nervios en un recreo. Mis pensamientos se tornaron completamente pesimistas: haría el ridículo, se me olvidaría el texto,… ¿Qué necesidad tenía yo de pasarlo mal? Llegó el momento. Apenas estábamos diez personas. Los candidatos comenzaron las actuaciones: trabajadas, improvisadas, con olvidos de texto, con nervios y algunas ciertamente sorprendentes. Cuando llegó mi turno respiré hondo. Tampoco me iban a comer. De todas formas, si lo hacía mal, tendría algo para reírme el resto del día. Me sabía el texto de memoria. Lo había ensayado en casa, incluso delante del espejo mientras me peinaba. Tuve que recitarlo dos o tres veces, realizando distintos ejercicios que me indicaban. La última vez me encontraba muy a gusto con el papel. Cuando terminé, vi que uno de los directores de teatro me miraba fijamente. En ese instante no supe interpretarlo: ¿había dicho algo mal? ¿Quería que siguiera? Lo cierto es que me quedé contenta de cómo había realizado el casting.
Días después encontré en otro pasillo un cartel, esta vez mucho más grande. Una sonrisa se dibujó en mi cara cuando vi mi nombre en la lista de admitidos. Poco después serían los primeros ensayos. Fueron tres o cuatro, no lo recuerdo bien. Al principio no sabía cómo reaccionar. No conocía a casi nadie y nunca antes había hecho aquel tipo de teatro. Todos estos ensayos se dedicaron a la improvisación. Recuerdo que hubo situaciones muy divertidas y todos disfrutamos, especialmente con ciertas interpretaciones...
Pasó el verano y llegó el siguiente curso. Al poco tiempo tuvimos otra reunión de teatro y nos asignaron los papeles. Cada ensayo estaba dedicado a una escena o a unos personajes. Al principio creo que ninguno sabíamos con certeza cómo iba a quedar aquello. Pasaron los meses y la obra fue tomando forma. Los últimos fueron los más largos, pero tuvimos la oportunidad de ver la obra completa y el trabajo de nuestros compañeros.
Por fin llegó el gran día. Justo la tarde anterior fue el último ensayo general, y creo que el único que realizamos completamente seguido. Tuvimos que madrugar y cargar el camión. Personalmente, cuando me subí al autobús solamente pensaba en dormir. Entonces pusieron un vídeo de la representación de la Odisea. Disfruté de la obra, a pesar de no poder oír con claridad todo lo que decían. Lamenté no haberla podido ver en directo, pero me animó con respecto a la representación que realizaríamos después. Tras una parada en el camino, llegamos a Sagunto. Tras unos minutos (y unas cuantas cuestas) conseguimos llegar al teatro. Mientras esperábamos hasta la hora de comer, pudimos oír la obra que estaban representando dentro: Medea.
Justo después de la comida tuvimos que subir y montar la escenografía. Tras vestirnos y pasar por peluquería y maquillaje, fuimos corriendo al escenario para que nos dieran las últimas indicaciones. Ya que con el público
entrando por las puertas, nos dirigimos todos al backstage para esperar nuestra entrada. Se vivían nervios e impaciencia, pero sobre todo ganas de salir a escena y disfrutar. Al tener un papel pequeño, sinceramente me supo a poco. Cuando terminó mi escena fue como: ¿ya me tengo que ir? ¿no me puedo quedar un poquito más aunque sea para mirar?
Todos sonreíamos entre bastidores con las frases de nuestros compañeros y nos alegrábamos cuando el público aplaudía o se reía. Sinceramente no puedo decir cómo fue la actuación, yo solamente la oí. Pero sí puedo decir que me lo pasé en grande y fue una experiencia inolvidable. Solo espero que pronto podamos hacer alguna representación más de la obra. Porque aunque los Menecmos no se parezcan mucho para ser gemelos, nosotros ya somos como una pequeña gran familia.
HEMOS ESTRENADO “LOS GEMELOS”
EN EL TEATRO ROMANO DE SAGUNTO
Laura Mª Jiménez. Alumna de 4º ESO. Actriz: Meretriz
Todo comenzó en la primavera del año pasado. Un grupo de jóvenes se presentaba a un “casting”, para interpretar un papel en una de las dos obras de teatro (Los Gemelos de Plauto y Medea de Eurípides), que preparaba ”Clásicos Luna” la compañía teatral del IES Pedro de Luna. En general todos estábamos nerviosos y a la vez ansiosos por realizar la prueba. A pesar de los nervios defendimos nuestros papeles y muchas de nuestras expectativas se cumplieron.
Unas semanas más tarde se publicaron las listas con los nombres de las personas que estaban seleccionadas y en qué obra interpretarían sus papeles, y luego estaban los suplentes. Yo me encontraba entre las personas que ocupaban la lista de suplentes, pero al menos estaba presente. A los pocos días convocaron una reunión en la que se informó sobre los planes de ensayo, sobre como íbamos a trabajar...
Los ensayos comenzaron en el invierno de 2010. Todos estaban muy entusiasmados por comenzar esta experiencia. Al principio yo no participaba en la obra, pero surgió un problema: una de las actrices no podía participar, así que finalmente fui yo la encargada de interpretar su papel. En las reuniones iniciales los directores teatrales nos explicaron el argumento de Los Gemelos de Plauto y repartieron los papeles de cada uno de los personajes. Los ensayos resultaban entretenidos, a pesar de que al principio nos costasen,
puesto que se nos olvidaba el texto, nos confundíamos... pero gracias al apoyo de todo el grupo conseguimos sacar la obra adelante, aunque nos tuvieran que reprender por no callarnos en los ensayos o porque se nos hubiese olvidado el material que tendríamos que haber traído.
Normalmente los personajes, al principio, eran convocados por escenas o por actos. El objetivo de esto era que nos integrásemos más en el papel y trabajásemos más la escena, para que a la hora de actuar resultase graciosa, triste, dramática... dependiendo del momento en que se desarrollaba la obra. Los directores y profesores nos animaban y pronto llegó la noticia de que unas mil personas vendrían a vernos al estreno en el Teatro Romano de Sagunto. La verdad es que la comunicación de este hecho nos puso la carne de gallina. Sin embargo, nosotros no dejamos que esta situación se interpusiera en nuestro objetivo.
Más tarde después de que controlásemos más o menos la obra, comenzamos algún que otro ensayo general yendo incluso algún que otro domingo. La verdad es que los primeros no salieron del todo bien, pero poco a poco fueron mejorando. También nos comenzaron a hacer los trajes que íbamos a utilizar en la obra. Todo quedó muy bonito, los disfraces, la escenografía... Ya quedaban pocos días para el estreno, así que los últimos días nos tocaba trabajar duro para que la obra quedase perfecta. Los dos últimos ensayos generales no fueron nada mal, pero no había que hacerlo nada mal, había que hacerlo muy bien, casi perfecto. La tarde del día anterior al estreno nos estuvieron dando consejos y respondiendo nuestras dudas de última hora.
Ya era 12 de abril de 2011, así que tuvimos que estar a las 7, 30 horas en el instituto para cargar el material. Comenzamos el viaje, que a la ida no se nos hizo pesado. Además pudimos disfrutar viendo en DVD la actuación de la compañía “Clásicos Luna” que el año pasado protagonizó “La Odisea” en el mismo Teatro de Sagunto. Cuando llegamos allí fuimos a ver la plaza del pueblo donde había talleres y pudimos ver un poco de lo que es Sagunto. Al rato, empezamos a subir hacia el teatro, donde una compañía valenciana estaba representando Medea de Eurípides, aunque no pudimos pasar a verla. Nos quedamos charlando todos cerca del restaurante en el que íbamos a
comer. Después de acabar la comida, subimos directamente hacia el teatro, y cuando lo vimos casi todos (había gente que ya había estado) nos quedamos impresionados.
El escenario era muy grande. Rápidamente empezamos a descargar el camión y a colocar el atrezo en su sitio, ya que no teníamos demasiado tiempo antes de que comenzase la obra. Nos cambiamos y nos peinaron y maquillaron, todos estábamos muy guap@s. Todos bajamos cuando se nos llamó y nos desearon mucha suerte y nos explicaron los últimos detalles. Antes de que empezase la obra tuvimos que ensayar las salidas, puesto que el teatro era mucho más ancho que la clase donde ensayábamos. Cuando fueron algo más de las cuatro las puertas se empezaron a abrir y los espectadores comenzaron a ocupar sus asientos.
A continuación todos nos deseamos suerte y comenzó la hora de estrenar la obra. Estábamos muy nerviosos pero confiábamos en que todo saliese bien. Las escenas transcurrieron más rápido que nunca, o eso me parecía a mí. Además al público le estaba gustando, había aplausos, risas... Todos estábamos alterados, porque teníamos que salir delante de muchas personas, teníamos que estar atentos cuando teníamos que salir... Finalmente la obra quedó muy bien, todos nos recibieron con muchos aplausos y felicitaciones, hubo algún que otro fallo pero yo creo que fue por los nervios y porque era el día del estreno.
Cuando terminamos nos hicimos unas cuantas fotos y comenzamos a recoger todo porque era hora de volver a casa. El viaje de vuelta fue más pesado porque todos estábamos cansados y habíamos descargado toda la adrenalina acumulada.
En mi opinión ha sido una experiencia única e increíble. También quiero decir que gracias al teatro he podido estrechar relaciones y conocer a nuevos compañeros, con los que formamos un buen equipo. Sinceramente recomiendo hacer teatro, es una actividad en la que disfrutas y ciertamente es útil en ciertas situaciones de la vida real.
MEDEA DESDE EL INTERIOR
Victoria Garachana. Alumna de 2 de bachillerato. Actriz: Medea
La lectura de la adaptación de la obra clásica griega de Eurípides, Medea, y el trabajo posterior que hemos realizado, conociendo al detalle los pensamientos de todos los personajes y disfrutando con todos los compañeros, directores y ayudantes de su montaje ha sido una experiencia difícilmente igualable.
Esta obra, repleta de emociones, sufrimientos, dudas, anhelos, orgullos, temores, "maldades"... es espectacular en todos los sentidos. Es una tragedia complicada, pero a la vez tiene algo de mágico, que hace que esa dificultad desaparezca metiéndote dentro de la historia y disfrutando con ella.
Todos los personajes tienen cosas increíbles, facetas ocultas que es maravilloso descubrir. En mi caso, poder representar el papel de Medea, llorar con ella, sufrir con sus desgarros, llevar a cabo una serie de acciones tan duras (como el asesinato de sus propios hijos) es algo que en la vida volveré a vivir porque lo que siento, cuando interpreto y digo sus preciosos textos, me invade el cuerpo entero. En esos momentos, lo que ocurra en la realidad no me
importa, todos los agobios ya sean por los exámenes u otras razones se esfuman, solamente soy Medea.
Ojalá todo el mundo que disfruta con el teatro, con los clásicos, o con el arte pudiera sentir lo que yo siento cuando comienza un ensayo, cuando grito: "¡Ojalá perezcáis con vuestro padre y que el castillo entero se desplome!", cuando noto al coro detrás mío susurrando, cuando Jasón se acerca a mi y nuestras miradas se juntan, cuando cualquier Medea me toca, me acaricia, me sonríe...
Todo es tensión y eso ayuda mucho a no perder la concentración pero también puede jugarte una mala pasada, necesitas tanto esfuerzo físico que puedes llegar a marearte, hay que aprender a dosificar y recordar que es teatro, que representas a un personaje, aunque la verdad, con esta obra, en cierta manera interiorizas tanto el personaje que por momentos llegas a sentirte Medea.
Al terminar el ensayo el cansancio se apodera de ti pero estás orgullosa, llena de energía y esperas impaciente que Esther te busque por los pasillos y te diga la convocatoria del día siguiente, volver a adentrarte en el papel, volver a los sentimientos que te han hecho disfrutar.
El trabajo realizado por todos nosotros y por nuestros directores, y todo el que nos queda es enorme pero como ya he dicho gratificante. El estreno será un éxito salga o no salga bien porque lo que importa es todo lo que gracias a esta obra hemos aprendido, todo lo que hemos llegado a sentir. El avance ha sido lento, costoso, con poco tiempo, con pocos ensayos, pero chicos ¡lo hemos conseguido!
No dudo que seguiremos trabajando pero se que esto que estamos viviendo no lo volveremos a vivir. ¡Aprovechémoslo!
MEDEA DESDE DENTRO
Rosa Herrero. Alumna de 2º de bachillerato. Actriz: Mensajera
Con enérgicos vítores y aplausos le esperaba la sala. La tensión, los nervios, los ensayos por la mañana, todo el esfuerzo: absolutamente todo el trabajo había merecido la pena. Medea lo había conseguido: había triunfado.
Tan sólo unos momentos antes, estábamos en cajas esperando nuestro turno mientras veíamos como nuestros compañeros lo daban todo sobre el escenario. Mis compañeros de aventuras me confesaron lo nerviosos que estaban. Yo también lo estaba, claro. “Tranquilos”, les dije, “seguro que todo sale bien: os sabéis los textos, todo está preparado, y nos sale bien: vamos a hacerlo genial, chicos”. Quizá no pensé mucho en lo que decía, pero sí: todo acabó genial, y sí, todo estaba preparado. Y tan preparado.
El momento me llevó a recordar aquel día del año pasado en que nuestros profesores del instituto y los directores teatrales nos dijeron que próximamente tendría lugar un casting para una nueva obra, y que fuéramos preparando los textos que ese mismo día repartieron. Parecía tan lejano… Y
sin embargo aquel casting llegó después de varios días en que algunos alumnos, con mucha ilusión, nos presentamos frente a los profesores, los directores teatrales y la cámara que recogería nuestra pequeña y casi improvisada interpretación, para demostrar que queríamos formar parte de este proyecto, el grupo se llenó de expectación, de incertidumbre: ¿qué pasaría con la prueba? ¿Hasta dónde iba a llegar el proyecto?
Tuvimos que esperar todo el verano y el comienzo del nuevo curso para saberlo; un buen día llegamos al IES Pedro de Luna y nos encontramos con carteles con el reparto de las dos obras (comedia y tragedia) que este año se iban a realizar, y cuál fue la sorpresa de ver nuestros nombres entre los de los demás actores! La alegría fue inmensa, y el trabajo tan sólo acababa de comenzar.
Unos días después tuvimos varias reuniones, en las que se confirmó el papel que cada uno tendríamos dentro de “Medea” y los horarios de ensayos, y hacia noviembre nos pusimos manos a la obra: partir de cero, con mil ideas por formar dentro de nuestras cabezas, y con una historia tan brutal, tan especial… No era fácil, pero ¿a quién no le motivan los retos? Pronto los textos se fueron aprendiendo, y con ellos, aprendimos nosotros, y poquito a poco sacamos las escenas adelante, con cabeza pero sin pausa. Y mientras se sucedían las escenas, había que pensar en todo lo que conllevan, dichas escenas: ¿cómo serían los decorados? ¿Y el vestuario? Gracias a nuestros profesores de tecnología, directores de teatro, y antiguos docentes del centro, conseguimos una riquísima escenografía, que ayudaría aún más a los espectadores a meterse en la historia: de fondo, el palacio de Corinto y la casa de Medea, realizadas con columnas de madera oscurecida y con unas bonitas cortinas envejecidas, e iluminadas con los candiles que sacaría el coro justo al principio de la obra, darían el toque perfecto a la tragedia; y además realizaron un increíble trabajo con el vestuario, que metía al público en la Edad Antigua en que se desarrollaba la obra: mientras que las 3 Medeas vestían un precioso
vestido de corte clásico, realizados con terciopelo rojo, y un velo, los vestidos de Ama, Nodriza, Coro y Corifeo, de tonos tierras y también de corte clásico, de los que colgaban gasas verdes y marrones, estaban realmente logrados y sin duda llaman su atención por su belleza. Por otra parte, las túnicas de vivos colores, majestuosas, le daban el toque perfecto al Pedagogo, Egeo y Creonte, además de los vestidos de guerra de los mensajeros, muy bien hechos, y el de general militar griego de Jasón, que daban el aspecto perfecto a la obra. ¡Qué artistas, las modistas y escenógrafos!
Llegaron los últimos días de ensayo, y dar los últimos retoques a la obra era lo que realmente nos preocupaba, hasta que llegara aquel 27 de abril en que estrenásemos en Huesca. El trabajo era muy intenso, largas horas de esfuerzo y tensiones, nervios.
Por fin salimos a saludar. Impresionaba ver a tanta gente en pie, aplaudiendo entusiasmada, gritando, vitoreándonos. Los focos que nos habían acompañado durante la obra, y que con sus luces anaranjadas y los contrastes entre oscuros y cenitales, terminaron por redondear una actuación que no habría sido la misma sin el ambiente que consiguieron, lucían ahora claros y blancos, e iluminaban nuestras sonrisas, nuestra alegría. Sí, chicos, lo habíamos conseguido. Medea había triunfado, y con ella todos nuestros días de esfuerzo, de todo el equipo, del grupo, de nosotros; las quedadas, los nervios, la tensión a veces incómoda.
Ahora quedaba otra sesión, la segunda que representamos en el mismo día, pero “lo peor” había pasado, y sin duda, Medea ya había dado todo lo que tenía que dar, que sin duda fue bueno, y mucho.