Sexto domingo después de Pentecostés
Boletín Dominical—17 de Julio 2022
Ya invitaste a alguien a venir contigo a la Iglesia? ¡Dios cuenta contigo!
Preludio
En Ti
Marcos Barrientos
En ti confía mi corazón, En ti reposa mi alma, Mi ser descansa en ti, Puedo ser feliz.
En ti confía mi corazón, En ti reposa mi alma, Mi ser descansa en ti, Puedo ser feliz.
Porque sé que estás obrando Tu perfecta voluntad.
En mi vida estás obrando Tu perfecta voluntad.
Himno de Entrada
Los Muros Caerán
Miel San Marcos
Cuando yo le canto, la tierra se estremece Los muros caerán
Cuando le adoro, se rompen las cadenas Los muros caerán
//Los muros caerán//
Al sonar mi cántico caerán...
//Los muros caerán//
Con Gritos de júbilo caerán...
Cuando yo danzo, aumenta DIOS mis fuerzas Los muros caerán
Cuando yo grito mis enemigos huyen Los muros caerán
Invocación
Celebrante: Bendito Sea Dios Padre, Hijo y Espiritu Santo
Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. ¡Amén!
Dios Omnipotente, para quien todos los corazo- nes están manifiestos, todos los deseos son co- nocidos y ningún secreto se halla encubierto, pu- rifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente procla- memos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.
Gloria in Excelsis
Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra al hombre paz, Tu bondad está en el hombre,
A quien amas de verdad Por tu inmensa Gloria damos
Muchas gracias sin cesar, Te adoramos! Te alabamos!
Padre nuestro, celestial Porque, sólo tú, eres santo
Jesucristo, ten piedad, Tú que estás a la derecha,
De Dios Padre Inmortal.
Oración Colecta
Dios omnipotente, fuente de toda sabiduría, tú conoces nuestras necesidades antes de que te pidamos, y nuestra ignorancia en pedir: Ten com- pasión de nuestras flaquezas, y danos, por tu mi- sericordia, aquellas cosas que por nuestra indig- nidad y ceguedad no sabemos ni nos atrevemos a pedirte; por los méritos de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor; que vive y reina contigo y el Espí- ritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre.
Amén.
Servicios Dominicales: 9:30am / Miércoles: 7:00Pm
S ex t o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és
Primera Lectura
Por favor estemos sentados para las lecturas
Primera Lectura
Amós 8:1–12
Lectura del libro del profeta Amós
Esto me mostró Dios el Señor: Había una cesta de fruta madura, y él me preguntó: —¿Qué ves, Amós? —Una cesta de fruta madura —respondí.
Y me dijo el Señor: —Ya Israel está maduro; no le voy a perdonar ni una vez más. Ese día los cantos del palacio se volverán lamentos. Mucha gente morirá, y en silencio serán arrojados fuera sus cadáveres. El Señor lo afirma.
Oigan esto, ustedes que oprimen a los humildes y arruinan a los pobres del país; ustedes que di- cen: «¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender el trigo? ¿Cuándo pa- sará el sábado, para que vendamos el grano a precios altos y usando medidas con trampa y pe- sas falsas? ¡Arruinaremos a los pobres hasta que ellos mismos se nos vendan como esclavos para pagar sus deudas, aunque sólo deban un par de sandalias! ¡Venderemos hasta el desecho del trigo!» El Señor ha jurado por la gloria de Jacob:
«Nunca olvidaré lo que han hecho.»
¿Y no habrá de temblar la tierra por todo esto?
¿No habrán de llorar todos sus habitantes?
¡La tierra subirá y bajará,
como suben y bajan las aguas del Nilo!
«Ese día —afirma el Señor—,
haré que se oculte el sol al mediodía, y en pleno día cubriré de oscuridad la tierra.
Cambiaré las fiestas en llanto por los muertos, y los cantos en lamentos fúnebres;
haré que ustedes se vistan de luto,
y que se rapen la cabeza en señal de dolor.
Llorarán como el que ha perdido a su único hijo, y todo acabará en amargura.
Vienen días —afirma el Señor—
en los cuales mandaré hambre a la tierra;
no hambre de pan, ni sed de agua, sino hambre de oír la palabra del Señor.
La gente andará errante, buscando la palabra del Señor; irán de un mar al otro mar,
y desde el norte y hasta el oriente, pero no podrán encontrarla.
Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.
El Salmo Responsorial
Salmo 52
Quid gloriaris?
1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano, contra el devoto todo el día?
2 Urdes agravios; como navaja afilada es tu lengua, tú que obras engaño.
3 Amas el mal más que el bien, la mentira más que la verdad.
4 Amas toda suerte de palabras hirientes, oh lengua engañosa.
5 ¡Oh, si Dios te derribara totalmente, te asolara y te arrancara de tu morada, y te desarraigara de la tierra de los vivientes!
6 Verán los justos, y temerán; entonces se reirán de él, diciendo:
7 “He aquí el que no puso a Dios por fortaleza, sino que confió en sus muchas riquezas, y per- sistió en su maldad”.
8 Pero yo estoy en la casa de Dios como olivo verde; en la misericordia de Dios confío eter- namente y para siempre.
9 Siempre te daré gracias por lo que has hecho, y proclamaré, en la presencia de tus santos, que tu Nombre es bueno.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y al Espíritu Santo:
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
Epístola
Colosenses 1:15–28
Lectura de la carta de San Pablo a los Colo- senses
Cristo es la imagen visible de Dios, que es invisi- ble; es su Hijo primogénito, anterior a todo lo creado. En él Dios creó todo lo que hay en el cie- lo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible, así como los seres espirituales que tienen domi- nio, autoridad y poder. Todo fue creado por me- dio de él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden.
Además, Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él, que es el principio, fue el primero en resucitar, para tener así el primer puesto en todo. Pues en Cristo quiso residir todo el poder divino, y por medio de él Dios reconcilió a todo el universo ordenándolo hacia él, tanto lo que está en la tierra como lo que está en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que Cristo derramó en
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la cruz.
Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en sus corazones, por las cosas malas que hacían, pero ahora Cristo los ha reconciliado me- diante la muerte que sufrió en su existencia terre- na. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su pre- sencia, santos, sin mancha y sin culpa. Pero para esto deben permanecer firmemente basados en la fe, sin apartarse de la esperanza que tienen por el mensaje del evangelio que oyeron. Éste es el mensaje que se ha anunciado en todas partes del mundo, y que yo, Pablo, ayudo a predicar.
Ahora me alegro de lo que sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando, en mi propio cuerpo, lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la iglesia, que es su cuerpo. Dios ha hecho de mí un servidor de la iglesia, por el en- cargo que él me dio, para bien de ustedes, de anunciar en todas partes su mensaje, es decir, el designio secreto que desde hace siglos y genera- ciones Dios tenía escondido, pero que ahora ha manifestado al pueblo santo. A ellos Dios les qui- so dar a conocer la gloriosa riqueza que ese de- signio encierra para todas las naciones. Y ese designio secreto es Cristo, que está entre uste- des y que es la esperanza de la gloria que han de tener.
Nosotros anunciamos a Cristo, aconsejando y enseñando a todos en toda sabiduría, para pre- sentarlos perfectos en Cristo.
Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.
Por favor todos de pie para escuchar el Santo Evangelio.
Aclamación al Evangelio Escucharte Hablar
Marcos Witt
Quiero escuchar tu dulce voz Rompiendo el silencio en mí ser
Sé que me haría estremecer
Me haría llorar o reír y caería rendido ante ti.
Y no podría estar ante ti escuchándote hablar Sin llorar como un niño y pasaría el tiempo así
Sin querer nada más Nada más que escucharte hablar.
El Santo Evangelio
San Lucas 10:38–42
Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas.
¡Gloria a ti, Cristo Señor!
Jesús siguió su camino y llegó a una aldea, don- de una mujer llamada Marta lo hospedó. Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sen- tó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo:
—Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.
Pero Jesús le contestó: —Marta, Marta, estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, pero sólo una cosa es necesaria. María ha esco- gido la mejor parte, y nadie se la va a quitar.
El Evangelio del Señor Te alabamos, Cristo Señor
Homilía
por el Rev. Janssen GutiérrezEl Credo Niceno
Creemos en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible e invisible.
Creemos en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quién todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo: por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos, y su reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica.
Reconocemos un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
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Oración de los fieles
En paz oramos a ti, Señor Dios.
Silencio
Por todos los seres humanos en su vida y trabajo diarios; Por nuestras familias, amigos y veci- nos, y por los que están solos.
Por esta comunidad, por esta nación, y por el mundo entero; Por cuantos trabajan por la jus- ticia, la libertad y la paz.
Por el uso justo y adecuado de tu creación; Por las víctimas del hambre, el temor, la injusticia y la opresión.
Por cuantos se hallan en peligro, tristeza, o cual- quier otra adversidad; Por los que ministran a los enfermos, a los desamparados y a los ne- cesitados.
Por la paz y unidad de la Iglesia de Dios; Por to- dos los que proclaman el Evangelio, y cuan- tos buscan la Verdad.
Por Nuestros Obispos Andy, Jeff, Hector, Kai y por todos los obispos y demás ministros; Por to- dos los que sirven a Dios en su Iglesia.
Por las necesidades e intereses especiales de esta congregación.
Amén.
El celebrante continua:
Padre que la venida del Espíritu haga de tu Iglesia un campo que dé continuos frutos de santidad y caridad. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén
Confesión de Pecado
Celebrante: Si decimos;
"No tenemos pecado", nos engañamos y la ver- dad no está en nosotros. Si reconocemos nues- tros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia.
1 Juan 1:8,9
Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.
Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el cora- zón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos
arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría, y andaremos por tus cami- nos, para gloria de tu Nombre. Amén.
La Absolución
Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todo sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el po- der del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.
La Paz
Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Canto para la Paz
Quiero ser, Señor, instrumento de tu paz Quiero ser, oh Señor, instrumento de tu paz 1. Que donde haya odio, Señor
Ponga yo el amor
Donde haya ofensa, ponga perdón
2. Que donde haya discordia, Señor Ponga yo unión
Donde haya error, ponga verdad
Presentemos al Señor con alegría las ofrendas de nuestra vida y de nuestro trabajo.
Canto Eucarístico
//De rodillas partamos hoy el pan//
De rodillas estoy, con el rostro al naciente sol Oh, Dios apiádate de mi.
La Gran Plegaria Eucarística
Celebrante: El Señor sea con ustedes Todos: Y con tu espíritu.
Celebrante: Elevemos los corazones.
Todos: Los elevamos al Señor.
Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor
Todos: Es justo darle gracias y alabanza.
El celebrante continua:
En verdad es digno, justo y saludable, darte gra- cias, en todo tiempo y lugar, Padre omnipotente, Creador de cielo y tierra.
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Aquí, todos los domingos y en las ocasiones que se indique, se canta o dice el Prefacio Propio
Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu Nombre, por siempre cantan este himno:
Sanctus
Santo, Santo, Santo, mi corazón te adora Mi corazón sabe decir, santo eres tú
Bendito es el que viene, en nombre del Señor Mi corazón sabe decir, santo eres tú.
Padre Santo y bondadoso: En tu amor infinito nos hiciste para ti, y cuando caímos en pecado y que- damos esclavos del mal y de la muerte, tú, en tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir nuestra naturaleza hu- mana, para vivir y morir como uno de nosotros, y así reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos.
Extendió sus brazos sobre la cruz y se ofreció en obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por todo el mundo.
En la noche en que fue entregado al sufrimiento y a la muerte, nuestro Señor Jesucristo tomó pan;
y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípu- los, y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memo- rial mío".
Después de la cena tomó el cáliz; y dándote gra- cias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él.
Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre de- rramada por ustedes y por muchos para el per- dón de los pecados. Siempre que lo beban, há- ganlo como memorial mío".
Por tanto, proclamamos el misterio de fe:
Aclamación Memorial
Anunciamos tu muerte Proclamamos tu resurrección, Ven Señor, ven Señor, ven Señor Jesús.
El celebrante continua:
Padre, en este sacrificio de alabanza y acción de gracias, celebramos el memorial de nuestra re- dención.
Recordando su muerte, resurrección y ascensión, te ofrecemos estos dones.
Santifícalos con tu Espíritu Santo, y así serán pa- ra tu pueblo el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, la santa comida y la santa bebida de la vida nueva en él que no tiene fin. Santifícanos también, para que recibamos fielmente este Santo Sacramento y seamos perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en el día postrero, llévanos con todos tus santos al gozo de tu reino eterno.
Todo esto te pedimos por tu Hijo Jesucristo.
Por él, y con él y en él, en la unidad del Espíri- tu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Padre omnipotente, ahora y por siempre. AMEN.
Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó.
El Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado, Santificado sea tu Nombre,
Vénganos tu reino Señor, Hágase tu santa voluntad, En el cielo y en la tierra Haremos tu santa voluntad.
Danos hoy, dánoslo Señor Nuestro pan, el pan de cada día
Y perdona nuestras deudas Así como nosotros perdonamos No nos dejes, caer en tentación
Antes bien, líbranos del mal No nos dejes caer En tentación y líbranos del mal Porque Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder
Y Tuya es la Gloria, ahora y por siempre.
Amén!
La Fracción del Pan
Celebrante: Aleluya, Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros.
Pueblo: Celebremos la fiesta. ¡Aleluya!
La Comunión del Pueblo
Canto de Comunión
Pan de Vida
Jesús Adrián Romero
Cuando flaquea mi fe y siento desfallecer Cuando no puedo seguir y faltan fuerzas en mí Puedo a la mesa venir y puedo el pan compartir
Coro:
Es Jesús el pan de vida, el maná de mi desierto Mi energía mi sustento
Es Jesús el pan de vida, mi necesidad primera Y sin ti yo nada fuera porque Jesús
Es Pan de vida eterna
La oración post comunión
Eterno Dios, Padre celestial, en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo nos has nutrido con alimento espiritual en el Sacramento de su Cuer- po y de su Sangre. Envíanos ahora en paz al mundo; revístenos de fuerza y de valor, para amarte y servirte con alegría y sencillez de cora- zón; por Cristo nuestro Señor. Amén.
La Bendición
El Señor les bendiga y les guarde. El Señor haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les sea propicio. El Señor alce su rostro sobre ustedes y les conceda paz; y la bendición de Dios omnipo- tente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sea con ustedes y more con ustedes eternamente.
Amén.
S ex t o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és
Himno de Salida
Los Muros Caerán
Miel San Marcos
Cuando yo le canto, la tierra se estremece Los muros caerán
Cuando le adoro, se rompen las cadenas Los muros caerán
//Los muros caerán//
Al sonar mi cántico caerán...
//Los muros caerán//
Con Gritos de júbilo caerán...
Cuando yo danzo, aumenta DIOS mis fuerzas Los muros caerán
Cuando yo grito mis enemigos huyen Los muros caerán
Celebrante: Salgamos con gozo al mundo, en el poder del Espíritu.
Todos: Demos gracias a Dios.