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Vigilia de Oración con Jóvenes. Ora Doce

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Academic year: 2022

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El objetivo de este rato de oración es encontrarnos con un Dios que nos habla, que se dirige a nosotros como Palabra de Vida, que nos invita a escucharle curando nuestras sorderas.

Material: Atril, Biblia, vela y “cuadernillo” para los participantes. Aparato de CD y cable alargador para poner música de fondo en algunos momen- tos; la música grabada; semillas (alubias) y un pequeño recipiente con tie- rra para el 2º paso; una jarrita con agua para el gesto del cuarto paso. Los carteles para ir pegando: “Invitados a escuchar” (ya está pegado al princi- pio); “Dios nos escucha”; “¿Escuchamos a Dios?”; “Palabra de Vida y Pa- labra de Silencio”; “Queremos curar nuestra sordera”; cinta scoth.

Esquema:

1. Acompañados de música de fondo nos colocamos en torno a la Bi- blia que preside toda la oración. Junto a la Biblia, la vela encendi- da. Preside el lugar un cartel:

*

“INVITADOS A ESCUCHAR”.

2. Motivación: Sigue la música de fondo y entregamos la Biblia abier- ta a un participante para que la vaya pasando al resto después de

“INVITADOS A ESCUCHAR”

Vigilia de Oración con Jóvenes.

“Ora Doce”

Madrigal 2003. Oración Bíblica (30’)

Orden de San Agustín, Provincia de España

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retenerla un momento en sus manos. Mientras va pasando la Biblia de mano en mano se lee:

*

Señor Dios que conoces lo más profundo de nosotros mismos y acompañas nuestro caminar, ligero a veces, torpe y pesado otras. Hoy vuelves a acercarte a nosotros porque nos amas, y pones en nuestras manos y en nuestro corazón tu Palabra que es Palabra de vida. Ella es luz y guía, consuelo, bálsamo que cura y espuela que nos impulsa a seguir en la andadura confia- dos en tu gracia y atentos a tus signos. (...) Tu Palabra... “espa- da de doble filo” que despierta al dormido y orienta al perdido...

Tajante... suave como el pétalo de rosa y sólida como el acero...

Tu Palabra... Faro en la oscuridad y criterio básico de discerni- miento para acercaros a Ti. Hoy nos invitas a escucharte; quie- res curar nuestras sorderas. Concédenos el don de la docili- dad... Concédenos la permeabilidad a tus invitaciones. Danos, Señor, un corazón atento a tu Palabra que es Palabra de Vida.

Ponnos en tu onda... En tu sintonía. Nos juntamos en Tu Nom- bre y estamos en tu Presencia.

(Volvemos a colocar la Biblia en el Atril y termina la música de fondo.)

3. Primer Paso:

*

Dios nos escucha. (Pegamos el cartel). Hacemos nuestras las palabras del salmista invocando a Dios. Las siguien- tes citas de los Salmos estarán escritas en el cuadernillo de los participantes para poder ir “rezándolas en alto”, espontáneamente, despacio, dejando un breve silencio entre una y otra.

*

• “Señor, escucha mis palabras, percibe mi murmullo” (Sal 5,2).

• “Cuando te llamo, escúchame, Dios defensor mío” (Sal 4,2).

• “A Ti presento mi anhelo” (Sal 25,1).

• “Escucha mi oración” (Sal 55,2).

• “Préstame oído” (Sal 103,2).

• “Desde lo hondo a Ti grito, Señor” (Sal 130,1).

• “Escucha mi clamor” (Sal 61,2).

• “Escucha la voz de mi lamento” (Sal 64,2).

• “Dios mío, no te hagas el sordo” (Sal 109,1).

• “Alzo mi voz a Dios gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga” (Sal 77,2).

...Tiempito de silencio... Dejamos que se puedan releer interior- mente las invocaciones y vamos lanzando algunas preguntas:

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• ¿Cuál es mi murmullo? ¿el que quiero que Dios escuche?

• ¿Qué anhelo le presento?

• ¿Qué oración pide ser escuchada?

• ¿A qué quiero que me preste oído?

• ¿Qué grito desde lo hondo? ¿Cuál es mi clamor?

• ¿Cuál es mi gemido? ¿Mi lamento?

Transcurrido ese espacio de silencio abrimos un tiempo breve de PARTICIPACIÓN, dando la oportunidad de que quien lo desee pueda expresarse en torno a la pregunta: ¿Será que Dios se hace el sordo?; ¿cuál es nuestra experiencia?

Concluimos esta parte con la lectura de Ex 3,7:

*

“He visto la opresión de mi pueblo..., he oído sus quejas”. DIOS NOS ESCU- CHA... ¡Y NOS HABLA!

4. Segundo paso:

*

¿Escuchamos a Dios?, (Pegamos el cartel) por- que Dios nos habla...

*

• Leemos Jn 1,1-5: “Al principio existía la Palabra...”

*

• Leemos Heb 1,1-2ª: “De muchas maneras habló Dios a los hombres...”

• Silencio y pregunta: ¿Dónde, cómo, a través de qué escucho yo a Dios?

*

• Leemos Jer 6,10: “¿A quién hablaré, a quién conjurar para que me atienda? Sus oídos están cerrados... la Palabra del Señor ya no les agrada”.

• Silencio y pregunta: ¿Cómo sentimos nosotros hoy esta de- nuncia profética de Jeremías? ¿Me siento aludido? ...Silen- cio... [Y vamos recordando poco a poco el versículo: ¿A quién hablaré?... ¿sus oídos están cerrados?... ¿No pueden escu- char?... ¿La Palabra del Señor ya no les agrada?]

*

• Leemos 1º: Lc 8,5-8.

• Gesto: se reparte a cada participante una “semilla”; Despacio...

*

• Leemos 2º: Lc 8,12-15.

• Silencio y pregunta: ¿Cómo cayó en ti la semilla? ¿Dónde queda lo que escuchas a Dios? ¿Con qué terreno te identifi- cas? Gesto: Se les invita a enterrar la semilla en el recipiente con tierra que estará junto al atril y la Biblia.

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5. Tercer Paso:

*

Su Palabra es Palabra de Vida. Y Palabra en el Si- lencio. (Pegamos el cartel). Durante este tercer paso invitar a los participantes a permanecer con los ojos cerrados para escuchar las lecturas, muy breves, y los comentarios, más breves.

*

• Leemos: Gen 1,26.31: “Y dijo Dios... y vio que era muy bueno”.

• Comentario; Somos creación de su Palabra; Ella nos ha dado la vida, el ser.

*

• Leemos: Is 55,3: “Prestad oído... Escuchadme y viviréis”.

• Comentario: La escucha de su Palabra es condición de vida.

*

• Leemos: Am 8,12: “Irán vagando..., buscando la Palabra del Señor... Y no la encontrarán”.

• Comentario; y porque no la encontramos, y “vamos errantes”

en su búsqueda, porque tantas veces no la sabemos escu- char, pensamos: Dios está mudo. Pero es que su Palabra es en muchas ocasiones “palabra de silencio”. Y no es fácil escu- char el silencio.

*

• Leemos: 1Re 19,11-13: Elías en el Orbe, Dios en la brisa.

• Comentario: Dios nos habla en lo cotidiano, en lo sencillo...

¿dónde el buscamos nosotros?

• Silencio.

6. Cuarto Paso:

*

Sordos que necesitamos ser curados Mc 7,31- 37. (Pegamos el cartel).

*

• Se proclama el texto: Mc 7,31-37.

• Silencio para lectura individual e interiorización.

• Silencio con “guión” y música de fondo para ayudar a meterse en el texto: “Hazte una composición de lugar; imagina el Lago de Galilea, a Jesús que llega rodeado de gente; el grupito de personas que llegan con el sordo tartamudo y se lo presentan a Jesús (...) Imagínate a Jesús y al sordo a parte, separados de la gente, el gesto de Jesús, sus dedos, como toca la len- gua del sordo, como levanta los ojos al cielo y suspira... ¡Ábre- te!... Imagina al que ha sido curado hablando con normalidad, el asombro de la gente... [...] “El que tenga oídos para oír que oiga”, son también palabras de Jesús dirigidas a sus discípulos y hoy a nosotros: ¿No habrá otra sordera,

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diferente de la física, instalada en los que están siguién- dole, en los que quieren seguirle, en los que quieren es- cucharle; en nosotros?

• Comentario; El texto encierra una llamada a hacernos conscien- tes de las “sorderas” que pueden estar presentes en nosotros. El Dios de Jesús aparece descrito en el AT como “el que escucha el clamor de su pueblo” y es a esa apertura de oído es a la que estamos llamados. lo mismo que el sordo mudo del evangelio, podemos vivir rodeados de vallas que nos “insonorizan” y que impiden que llegue hasta nosotros el rumor de la vida de los de- más, con sus alegrías y sus problemas; o permanecer encerra- dos dentro de nuestras pequeñas fronteras, con dificultades para expresar lo que sentimos y vivimos. La curación del sordomudo nos invita a dejar que Jesús siga realizando con cada uno de no- sotros su gesto creador, como hizo dios en la primera mañana de la creación, curando nuestras sorderas y tartamudeos. La misma palabra dirigida al sordomudo: “¡Ábrete!, puede resonar hoy en nuestros oídos y en nuestro corazón. (Tomado de Aleixan- dre, D., Contar a Jesús. CCS, Madrid 20034. P. 119-120).

• “Dramatización” y Gesto: Volvemos a poner música de fondo y se invita a los participantes a cerrar los ojos. Despacito se van recordando algunos pasajes del texto: “Le presentaron a un sordomudo para que lo curara” (...) “metió los dedos en sus oídos” (...); Toma sentido de tu sentido del oído, de la cantidad de cosas, sonidos, palabras que escuchas a lo largo del día, de cómo hay “cosas” de las que te entran por los oídos que te afectan y otras que no, de cómo algunas te interesan y otras no (...) Toca tus oídos, (...) ¡qué suerte que funcione, poder es- cuchar! (...) “¡Ábrete! E inmediatamente se le abrieron los oídos” (...) ¿Cuáles son tus filtros a la hora de escuchar? (...)

¿Qué ruidos te están ensordeciendo. (...) ¿Qué es lo que pue- de estar cerrando tus oídos para escuchar el “rumor de la vida”

de los otros, para escuchar a Dios que te habla? (...) Lo que escuchas de verdad te afecta, te cambia (...). [En este momen- to se invita a los participantes a compartir, como estamos, con los ojos cerrados en forma de petición o de acción de gracias, en voz alta: qué desearían escuchar y no pueden, aquello por lo que le dan gracias a Dios de poder escuchar; ...; una vez ex- presado se acercan al recipiente con agua que está junto a la Biblia, mojan sus dedos en el agua, tocan sus propios oídos y dicen: “¡Ábrete!”, y vuelven a su lugar (...). Se da la oportunidad de que todos lo puedan hacer, despacio y con orden.]

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7. Final: Oración y entrega de la tarjeta: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

*

• Lectura: Mt 7,24-27: “El que escucha mis palabras y las pone por obra, se parece a un hombre sensato”.

*

• Oración: (Se puede rezar entre varios; un trocito cada uno) Por tu Palabra, Señor, sabemos que nos escuchas; escu- chas “el clamor de tu pueblo”, escuchas nuestras vidas.

...Sabemos que nos hablas, que nos hablas al corazón.

Sabemos que no eres sordo ni mudo... Que hablas en el mundo, en los hombres... y en el silencio, en lo cotidiano, en lo sencillo...

...¡Escúchanos una vez más! ¡Queremos escuchar tu Pala- bra! ¡Sanar de nuestras sorderas! ¡Toca nuestros oídos!

Dinos: ¡Ábrete!

...Porque tu Palabra nos da vida; vida para vivir y vida para dar.

Por hoy nos dices una vez más: “Dichosos los que escu- chan la Palabra de Dios y la cumplen”. Gracias por haber- nos invitado a escuchar.

Nota: Todos los textos señalados con * irán en un cuadernillo que tendrá cada participante.

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