DESARROLLO DE TU CÉLULA
BIENVENIDA
10 MINUTOS
ALABANZA
10 MINUTOS
ENSEÑANZA
30 MINUTOS
TOMA DE DATOS
30 MINUTOS
ORACIÓN POR
LAS NECESIDADES
5 MINUTOS
No permitas que tu célula sea monótona, las personas deben sentirse acogidas, especiales y amadas incluso con pequeños detalles, por eso procura planear y organi- zar cada detalle de tu célula y no dejar nada para la improvisación o para última hora. Debes preparar toda tu célula (no solo la enseñanza) con tiempo, con varios días de anticipación, recuerda que estás haciendo las cosas con amor para el Señor y para las almas que Él te ha confiado.
SEMANA TRES
RESCATADOS
No había otra manera de rescatar a la hu- manidad sino a través del sacrificio de Jesús en la Cruz del Calvario y de la Sangre pode- rosa que Él derramó allí. La muerte de Jesús fue nuestra muerte al pecado; el sufrimien- to de Jesús reemplazó el castigo que noso- tros merecíamos.
A continuación, veremos los beneficios que vienen sobre nuestras vidas por el sacrificio de Jesús en la Cruz y por Su Sangre derra- mada:
La enfermedad no es un estado natural del ser humano, sino que vino al mundo como consecuencia del pecado del hombre.
Mientras las personas vivan apartadas de Dios, el enemigo tene el derecho de ata- carlo a través de las enfermedades, pero ahora si tu ya le entregaste tu vida a Jesús con todo tu corazón, entonces haces parte del Reino Celestial, y por lo tanto, la sani- dad está a nuestro alcance gracias al Sacri- ficio de Jesús en la Cruz.
En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según
las riquezas de su gracia (Efesios 1:7)
1. REDIMIDOS DE LA ENFERMEDAD Y EL DOLOR - Isaías 53:4-5
2. REDIMIDOS DEL PECADO - Juan 8:34
Debemos entender que el pecado trae consecuencias terribles, como la muerte espiritual, la enfermedad, o la ruina, y quien lo practica permite que el enemigo tenga control sobre su vida y lo esclavice por medio de vicios, prácticas incorrectas, malas costumbres, adicciones, controlan- do así su voluntad.
Cuando Cristo se hizo hombre y aceptó tomar nuestro lugar, siendo juzgado y sen- tenciado a la muerte de cruz, nos dio liber- tad, nos rescató de una vida de esclavitud, y aquella Sangre que derramó de Su cuerpo llagado, se convirtió en el precio de nuestra redención.
Recordemos algo: la redención o el rescate que Jesús pagó por nosotros es total, no se limita solamente a la salvación, sino que abarca todas las áreas de nuestra vida y permite que todos nuestros pecados sean perdonados y vivamos una vida libre de ar- gumentos contrarios. ¡No aceptes ningún tipo de esclavitud!
Cuando entregamos nuestras vidas a Jesús, nos arrepentimos de todo corazón, nos apartamos del pecado y abandona- mos la vida pasada; somos libres de la re- belión, de la desobediencia y de querer hacer nuestra propia voluntad, pues ya queremos hacer la voluntad de Dios y agradarle en todo.
3. REDIMIDOS DE LA REBELIÓN - Isaías 53:5
aplicación
Juntamente con todos los invitados a la célula, comiencen el tiempo de oración declarando individualmente lo que Jesús hizo por ellos:
“Por la sangre de Jesús Soy redimido del poder del enemigo y he sido trasladado del reino de las tinieblas al reino de Jesús, el hijo de Dios”.
“Por la sangre de Jesús Todos mis peca- dos son perdonados y los argumentos que habían en mi contra fueron cancela- dos en la Cruz del Calvario”.
“Por cuanto ando en la luz de la Palabra y tengo comunión con mis hermanos, la Sangre de Jesús me limpia ahora y conti- nuamente de todo pecado”.
Piensa por un momento: ¿a un niño pe- queño, sus padres le tienen que enseñar a ser desobediente? ¡Por supuesto que no!
Porque la desobediencia y el querer hacer la propia voluntad hace parte de la natu- raleza pecaminosa del ser humano, y por el contrario, los padres tiene el arduo tra- bajo de enseñar a sus hijos a obedecer y seguir las instrucciones.
Por eso aplicando la sangre de Jesús en nuestra vida, podremos erradicar la natu- raleza rebelde de nuestro corazón y de nuestras generaciones.
“Por la sangre de Jesús He sido justificado y Dios me ve como si nunca hubiera pecado”.
“Por la sangre de Jesús Soy santificado, apartado para Dios”.
Declaren que son redimidos y rescatados de la enfermedad y el dolor (físico, emo- cional y mental), que son redimidos del pecado y la rebelión, y que viene la pros- peridad y la abundancia, porque el Señor es su pastor y nada les faltará. Amen.