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Ribadavia

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Academic year: 2020

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La villa de Ribadavia se encuentra a 29 km de Ourense. En la zona, en Francelos concretamente, se conservan vestigios medievales de los siglos ix y x. Allí se encontraba el monasterio de San Xés, advocaión que más tarde tendría la capilla del castillo ribadaviense. En el año 922 el rey de León Ordoño II dona Arcabria que estaba in territorio Castellae in ripa Minei, quae est inter Layas et Castrelo. Se

denominaba Castela, a toda esta zona, por la gran cantidad de castillos que en ella había: San

Clo-dio, Novoa, Ribadavia, Francelos, A Mota, Castrelo y A Pena Corneira.

Desde el año 1064 a 1071 Ribadavia fue capital del reino, pues en ella residía el rey García, quien restauró las sedes de Braga y Tui. Su palacio estaba situado en el actual convento de Santo Domingo, o sea, extramuros y en la parte alta de la villa.

Tuvo dos fueros de realengo, el primero dado por el rey García, y el segundo por Fernando II en 1164. Este último nuevo status hizo que el señor de la Tierra de Novoa, junto con los monasterios

que en la zona tenían sus dominios, extramuros de la villa, tales como San Clodio, Melón, Oseira, y órdenes militares (a excepción de San Juan de Jerusalén, que tenía la iglesia de San Juan), tuvieran que reconocer la superior dependencia en el habitat urbano.

Las luchas burguesas de la villa por hacer valer sus derechos durante el siglo xiii por el aumento de impuestos se hicieron patentes incluso delante de los propios reyes. Ribadavia fue abanderada de esta causa, uniéndosele concejos de Galicia y Castilla. Se reunieron en Zamora en 1282, y en 1284, en Valladolid con Sancho el Bravo, y firmaron, entre otros, Viveiro, Lugo, Baiona y Betanzos. Aún en 1295 hizo pacto de hermandad de defensa de sus fueros con el de Viveiro (Lugo), y el rey Fernando IV aprobó sus fueros.

Ya en la Baja Edad Media, la parte alta de la pirámide de la nobleza laica que habitaba en Riba-davia y su contorno era de la familia Sarmiento, que había obtenido el señorío de la villa tras la gue-rra de Enrique de Trastamara con su hermano Pedro. Rematada la guegue-rra se asentó como Adelan-tado Mayor Pero Ruiz Sarmiento en Ribadavia, en la torre que ocupaba la actual fortaleza. Aunque la villa fue dominada por este linaje, hay dos períodos en que se convierte en villa de realengo. El primero entre los años 1420 y 1451, y el segundo en 1461, cuando toman la villa los hirmandiños. Ribadavia cuenta con cuatro parroquias: San Xoán, Santiago, A Madalena y A Oliveira, siendo esta última la más importante, a pesar de estar situada extramuros del casco urbano. Dependía de Oseira y gobernaba un importante patrimonio urbano y rural en el inmediato de la villa, donde se hallaban las granjas de Oliveira y Santa Cruz. Tras esta parroquia iba en importancia la de San Xoán dependiente de la orden de San Juan de Jerusalén y que contaba con un importante patrimo-nio. La de A Madalena estuvo adscrita a Celanova.

Texto: JCMA

Bibliografía

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nelCasCourbanoDe ribaDaVia, entre estrechas calle-jas de una de las villas más representativas de la histo-ria medieval gallega, nos encontramos con la magnífica iglesia de San Xoán, en buen estado de conservación y ha-ciendo gala de un románico exquisito. Se trata de una iglesia de medio tamaño con nave rectangular y ábside semicircular precedido de un tramo recto, con una torre anexa en el ex-tremo noroccidental. Los muros laterales se organizan en tres tramos a partir de un sistema de contrafuertes, y el ábside, además de los contrafuertes que separan el tramo recto del curvo que conforma el hemiciclo absidial, presenta una serie de columnas entregas que separan tres secciones en el muro.

El lado norte es el que más transformaciones ha sufrido, habiéndose anexionado a lo largo del tiempo toda una serie de dependencias, incluidas la torre, la sacristía y un almacén entre ambos. En este lado se situaría el edificio monástico pri-mitivo, destruido en el siglo xix y del que no quedan restos arquitectónicos. De los tres tramos en que se dividía original-mente, el más occidental de ellos está hoy ocupado por la to-rre. Esta, cuyas características abordaremos más abajo, debió de realizarse muy pocos años después que la iglesia, cuando esta ya estaba finalizada, embutiendo en su interior, de este modo, una sección del alero que recorre este muro. De los

dos accesos que se abren al interior de la iglesia, uno va a ser el occidental y el otro va a ubicarse en este lado septentrio-nal, en el tramo oriental del muro. La composición del muro norte es muy similar a la del muro sur; tres tramos divididos por dos contrafuertes y otros dos contrafuertes en los extre-mos; dos vanos completos en los tramos orientales, con rica decoración; alero de arquillos sobre canecillos sosteniendo cobijas decoradas con rombos. La portada que se abre a este lado, hoy tránsito entre la nave principal y la sacristía, se ubi-ca como ya apuntamos en el extremo oriental de la nave. Al exterior –es decir, en el interior de la sacristía– se organiza con una doble arquivolta sobre columnas. Las arquivoltas, de medio punto, se molduran con un grueso bocel ambas y, tan-to en las roscas de los arcos como en el intradós, van a recor-tarse con media caña y baquetón, mientras que la chambrana correspondiente se decora con seis líneas de billetes. El ci-macio sobre el que apoyan los arcos de la arquivolta se corta con dos medias cañas con baquetilla entre ambas, y esta apea a su vez sobre capiteles con decoración vegetal y columnas de fuste liso. Estos capiteles hacen gala de una técnica algo tosca, reinterpretando de modo extremadamente geométri-co motivos de amplia tradición en el románigeométri-co gallego. Los dos interiores repiten el esquema de grandes hojas picudas

Iglesia de San Xoán Bautista

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dispuestas en los vértices de la cesta y vueltas en su extremo superior, que van a estar acompañadas por otras de menor tamaño, en las caras frontales del capitel, y que son carno-sas y profundamente nervadas. En los capiteles exteriores se representa el clásico anudamiento de tallos entre hojas, con frutos colgando en los ángulos en el oriental y hojas y frutos en el occidental. Las basas de las columnas están actualmente embutidas en el pavimento de baldosas, de modo que solo se ve el toro superior de lo que debió de ser una basa ática. Las jambas se van a cortar en baquetón. El tímpano, muy desvir-tuado actualmente debido a la presencia de tubos de

airea-ción, se compone como arco en gola cortado en bocel que continúa en las mochetas.

Las ventanas, de características muy similares entre ellas, se componen de arquivolta cortada en bocel con rosca lisa y chambrana decorada con seis o siete órdenes de tacos. Los ci-macios de la oriental se decoran con motivos vegetales, mien-tras que los de la occidental son de nacela lisa. Del mismo modo, los capiteles cubren sus cestas con hojas carnosas con bolas en el extremo superior, hojas secas o, en el occidental de la ventana este, con una arpía. En ambos casos los vanos, inicialmente en aspillera, han sido ensanchados.

Alzado sur Planta

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La cornisa de este lado septentrional la conforma un ale-ro de cobijas en nacela, con decoración de ale-rombos, que se apoyan en arquillos sobre canecillos. Ambos motivos van a ser rasgos de marcada difusión tanto en la comarca de O Ri-beiro, los rombos, como en la provincia de Ourense, las cor-nisas de arquillos. Los vanos de los arcos, las metopas y los canecillos muestran diversos motivos decorativos. Los prime-ros albergan bolas y los canecillos son, en su mayor parte, re-presentaciones geométricas. En las metopas vamos a encon-trarnos, sin embargo, representaciones de diversa naturaleza. Entre motivos geométricos como rosetas, cruces o entrelazos, nos encontramos caras, veneras o cuadrúpedos.

De igual modo, también en el flanco meridional nos va-mos a encontrar una división en tres trava-mos, donde los orien-tales se ocupan con ventanas completas. Culmina el conjunto con una prominente cornisa. Las ventanas, de tipo completo como las del lado opuesto, presentan mayor riqueza decorati-va. La occidental, con arquivolta cortada en bocel, posee ros-ca en nacela con flores de cuatro pétalos inscritas en dobles círculos, con pétalos de separación entre ellos. Este motivo se repite en la chambrana. Los cimacios, también cortados en nacela, muestran, uno, decoración de flores de cuatro péta-los inscritas en cuadrados, unas vueltas y otras mostrando el interior, y tallos ondulantes con estilizadas hojas que

apare-0 1 2 3 m

0 1 2 3 m 0 1 2 3 m

Alzado este Alzado oeste

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cen de manera paulatina el otro. Basas y capiteles van a lucir, igualmente, con diversos motivos decorativos. Las primeras, de corte ático, se colocan sobre plintos con baquetilla y so-gueados, y diversos motivos, en su mayoría vegetales, en las diversas caras. Los capiteles muestran también decoración ve-getal, de hojas secas en dos órdenes o tallos con estilizadas hojas que, en ambos casos, van a cubrir toda la cesta.

La ventana oriental decora la nacela de la arquivolta con hojas dispuestas radialmente con bolas en el extremo supe-rior, motivo que se repite en los cimacios. La chambrana se corta igualmente en nacela, con grupos de tres bolas en el pe-rímetro. Los capiteles presentan decoración de hojas, con en-trelazos el del lado este. El desarrollo de la cornisa es, en este lado sur, idéntico a la del lado norte. Una serie de arquillos,

colocados sobre canecillos, sostienen unas cobijas cortadas en nacela decorada con rombos. Canecillos y tabicas van a es-tar ricamente decorados, con motivos geométricos la mayoría de las veces, aunque presentando también representaciones de animales, bóvidos o aves en otras ocasiones.

La cabecera presenta muchas de las características ex-puestas en los muros de la nave. Se trata de un ábside de plan-ta semicircular precedido de un tramo recto. Si bien este tra-mo va a ser ciego, los tres sectores curvos en que se divide el extremo oriental van a albergar sendas ventanas, completas, como las que veíamos en el muro norte. Estos tramos esta-rán separados por estilizadas columnas, apoyadas en desarro-llados plintos con arcos inscritos y capiteles decorados con motivos vegetales de hojas o tallos profundamente

esquema-Ventana y cornisa del muro sur Ábside

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tizados. La cornisa la compone una línea de cobijas sobre ar-quillos apoyados en canecillos. Las primeras, cortadas en na-cela, presentan decoración de rombos. Los canecillos y las tabicas se completan con motivos geométricos en su mayoría, de entrelazos y aspas, encontrándonos en alguna ocasión con representaciones de animales –un león en una tabica del la-do meridional o cabezas de animales en algunos canecillos–. Solo restaría mencionar la presencia de dos ménsulas de perfil en nacela con perlados en los extremos, resquicio quizá de es-tructuras de madera que debieron sostener en algún momen-to, en ambos lados del tramo recto del presbiterio, las septen-trionales ubicadas a mucho menor altura que las meridionales. Las ventanas del ábside se resuelven las tres de forma si-milar. Una arquivolta de medio punto, cortada en baquetón y rosca lisa, se cierra, en los tres casos, con chambrana de sie-te órdenes de tacos. Esta apea en un cimacio que, a modo de imposta, se va a extender recorriendo todo el perímetro del ábside. Los capiteles, que culminan esbeltas columnas sobre plintos cúbicos lisos, se decoran con diversas formas vege-tales, ya sean tallos entrelazados, hojas carnosas perfiladas y con nervios incisos u hojas lisas terminadas en punta con bo-las en su extremo superior.

La fachada occidental está dominada por la presencia de una amplia portada que ocupa gran parte del cuerpo inferior. Este se separa del superior con un desarrollado tejaroz sobre canecillos, base, a su vez, para el vano que se abre en el segun-do cuerpo y que va a servir de nexo entre los segun-dos contrafuer-tes que enmarcan el conjunto. Sobre el piñón, como culmen de la fachada, se ubica una cruz de entrelazos apoyada en un

Agnus Dei.

La portada se conforma con tres arquivoltas de medio punto que apean en esbeltas columnas de basa ática sobre am-plio zócalo y capiteles decorados. Los arcos se cortan en bo-cel, con medias cañas en rosca e intradós el primero y tercero, mientras que el segundo arco y la chambrana presentan una profunda nacela con hojas de col dispuestas radialmente. Los cimacios se molduran con medias cañas y baquetillas. Los ca-piteles se cubren casi todos con motivos vegetales de hojas picudas, de col en dos órdenes o entrelazos. Los centrales van a representar, sin embargo, sendas arpías, en ambos casos tocadas con un gorro, que van a ocupar toda la parte central del capitel. Se completa el conjunto con un arco en gola con intradós decorado con florones y cortado en bocel y media caña a partir de las mochetas.

El tejaroz se sostiene en un total de once canecillos cor-tados en nacela y decorados con flores, hojas o motivos de entrelazos, además de una cabeza y dos peces. Entre ellos se colocan una serie de tabicas, también decoradas con motivos vegetales, hojas dispuestas en aspa, florones, entrelazos, así como un par de arpías y criaturas monstruosas, un felino y un dragón ocupando otras tantas.

La ventana que se abre en el segundo cuerpo de la facha-da occidental es una ventana completa, que sigue en mayor o menor medida lo expuesto en los vanos laterales. Ha sido

intervenida, habiéndose agrandado lo que en su momento de-bió ser un vano en aspillera. El arco interior, de medio punto, se corta en bocel y media caña en su intradós, disponiéndose en su rosca una decoración en base a una línea de zigzag se-guida por una serie de motivos radiales, reducción esquemá-tica de lo que debieron ser motivos de inspiración vegetal. El segundo arco repite lo expuesto en la primera, rematándose en este caso con una chambrana en nacela con cuatro líneas de tacos. Los cimacios se cortan también en nacela y se de-coran con tallos ondulantes entre los que se disponen aleato-riamente voluminosas hojas de perfil. Las dos columnas sobre las que apea el conjunto expuesto se componen de basa ática sobre plinto cúbico –el norte decorado en su frontal con una flor de cinco puntas, el sur liso–, fustes lisos y capiteles con cestas cubiertas con hojas lobuladas y voluminosas, dispues-tas en el lado meridional en dos órdenes.

El hastial occidental se culmina, como ya mencionamos más arriba, con una cruz de entrelazo apoyada en un Agnus Dei, motivo que se repite en el piñón del muro que une ábside

y nave. En este caso, sin embargo, la cruz es de elaboración simple.

El interior es un espacio amplio, de gran verticalidad, dominado por la presencia del arco triunfal mínimamente apuntado, doblado, que separa ambos espacios. La nave se cubre con techo de madera y recibe iluminación a partir de seis vanos. Los de los muros laterales, así como el del cierre occidental, van a estar ricamente decorados. Se trata en estos ejemplos de vanos completos, compuestos por arquivolta y chambrana decoradas, que van a retomar motivos expuestos en el exterior. De este modo, en la ventana que se abre sobre la portada a occidente volvemos a encontrarnos una arqui-volta cortada en bocel con una línea de zigzag que precede a una serie de motivos geométricos con reminiscencias vegeta-les dispuestos radialmente, que ya describimos en el exterior, y que adoptarían una forma de U con peciolo. Esta solución es adoptada igualmente en el arco que compone la chambra-na. Los capiteles van a mostrar, en un caso, el septentrional, un doble orden de hojas vueltas de gran corporeidad. El otro, en el lado meridional, muestra una arpía cuya cabeza va a ocupar el vértice de la cesta. Cimacios y plintos van a acoger, a su vez, más o menos tímidas manifestaciones decorativas, de bajorrelieves la mayoría, como las flores dibujadas en el cimacio meridional, recogidas en círculos levemente trazados en la nacela, o el entrelazo geométrico horadado en el plinto septentrional.

Las ventanas laterales también van a recurrir a la misma organización expuesta en el exterior. Las ventanas septentrio-nales cortan la arquivolta en bocel, con chambrana y cimacios decorados –este último liso en la occidental– con flores, mo-tivo que nos encontramos también en un plinto de la oriental. Los capiteles orientales de ambas ventanas se cubren con do-bles órdenes de hojas carnosas de perfil rizado. Los que res-tan lo hacen con hojas picudas rematadas en bolas, con una línea de florecillas como nervadura, el oriental, y una arpía en

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el que está más próximo al lado occidental. Este mismo mo-tivo se repite en el capitel que tiene en frente, en la ventana meridional. Son arpías como la vista en la ventana del hastial occidental o en el exterior en la misma portada, de marcado plumaje con la cabeza dispuesta en el vértice del capitel, en este caso sin tocado.

Las ventanas meridionales se van a completar con deco-ración de flores de cuatro pétalos inscritas en círculos con ho-jitas o pétalos de separación entre ellos. Este motivo se repite en la nacela de la arquivolta, en la chambrana y en el cimacio occidental de la ventana oriental. El cimacio oriental se de-cora con esas mismas flores inscritas, esta vez, en cuadrados. Los capiteles se decoran con estilizadas hojas picudas que, en el lado oriental, presentan bola y hojas en las nervaduras. La ventana occidental de este lado sur emplea decoración de entrelazos en la arquivolta, la chambrana y el cimacio oes-te, así como entrelazos de hojas alternas en el cimacio orien-tal. El interior del cimacio occidental altera la decoración con la presencia de flores cuadripétalas inscritas en círculos. El capitel oriental de este vano se completa con hojas picudas vueltas con una bola en su extremo superior, mientras que su compañero de vano lo hace con la ya mencionada arpía. La composición de estos vanos se completa como ya hemos visto con columnas de fuste liso con basas áticas sobre plin-to cúbico. Las basas suelen decorarse con garras o bolas y los plintos tienden a ser lisos, salvo las excepciones mencionadas en el plinto norte de la ventana occidental, el occidental de la ventana este del muro norte y el occidental de la ventana oriental del muro sur, que presenta un entrelazo. Todas van a

presentar vano recortado, alterando, con el fin de ganar luz en la nave, la que debió ser aspillera de doble derrame original.

Completa el juego de iluminación de esta nave el vano en aspillera que se abre sobre el arco triunfal.

Otros elementos estructurales de la nave son el acceso norte, ya descrito desde fuera, ahora perteneciente a las es-tancias cubiertas anexas a este lado, que se presenta como ar-co abocinado en arista al interior, o el arar-cosolio practicado en el muro sur, en el que hoy nos encontramos un confesionario. Cabe añadir la tribuna, a la que se accede por el interior de la torre, de madera, sobre ménsulas simples, o la techumbre, a dos paños, sobre artesonado de madera.

La cabecera se presenta como un espacio de gran pro-fundidad, propiciada por la presencia de ese tramo recto, de gran protagonismo en la tradición del románico gallego, que suele preceder a los ábsides semicirculares como el que nos encontramos en este templo. El arco triunfal que abre paso al mismo, como ya mencionamos, va a estar ligeramente apun-tado, doblado y cortado en arista, y apea sobre sendas co-lumnas –la del lado norte ha sido eliminada a media altura probablemente para situar un púlpito en este lado– coronadas con sendos capiteles que, como los correspondientes al arco fajón que separa el hemiciclo del tramo recto del presbiterio, van a decorarse con diversos motivos vegetales más o menos esquematizados, de entrelazos, hojas secas y ciertos detalles como perlados presentes en el suroccidental. El cimacio sobre el que apean los arcos va a ser liso en todos ellos, cortado en nacela, y continuado a modo de imposta por todo el períme-tro de la capilla. El extremo oriental, correspondiente al

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de, está ocupado por un retablo ajustado al hemiciclo absidal neoclásico, tras el cual se encuentran las ventanas que vimos desde el exterior, y a las cuales podemos presuponerles una resolución similar a la descrita.

Son muchas y muy significativas las herencias estilísticas presentes en la iglesia de San Xoán de Ribadavia, en un con-texto, el de los años entre los siglos xii y xiii, de absoluta efer-vescencia constructiva en la provincia, con ejemplos como el Monasterio de Oseira, el de Melón o la catedral de Ourense, que funcionarán como núcleos difusores de soluciones adop-tadas con mayor o menor éxito en los pequeños templos rura-les. Sin olvidar, por otro lado, tradiciones e influencias deriva-das del núcleo compostelano, que durante mucho tiempo será modelo y fuente para pequeños y no tan pequeños talleres itinerantes que recorrerán la geografía gallega. Bajo esta pers-pectiva, la iglesia de San Xoán parte de unos planteamientos de larga tradición en el territorio, de nave y ábside únicos, con soluciones estructurales simples. A ellos van a ir uniéndo-se aspectos recibidos de los mencionados núcleos. Si bien la decoración en rombos del alero responde a un modelo de gran trascendencia en la cuenca del Avia, visible en ejemplos como Santo Tomé de Serantes, Santa María de San Clodio, San Xu-lián de Astureses o Santa María de Xuvencos, otros aspectos, como el capitel norte del arco triunfal, u otros de las ventanas meridionales, de tallos enlazados, vinculan a este modelo con las fuentes cistercienses de Melón y Oseira. Los arquillos de la cornisa son otro elemento de gran difusión en la provincia. Provenientes de la catedral auriense, y que, antes que en San Xoán, ya son adoptados en la cercana iglesia de Santa María de Castrelo de Miño, sería esta también la vía de inserción de motivos mateanos, patentes en la sede obispal, como las arpías o cierto tipo de desarrollos vegetales. Las ventanas de la nave recogen un tipo de organización decorativa que podemos ras-trear hasta Santa María de Oseira, al igual que la portada oc-cidental, que se nutriría de elementos expuestos en la portada del brazo norte del crucero del templo cisterciense.

Con todo, estamos manejando fechas alrededor de 1199, momento en el que la iglesia de Castrelo de Miño estaría en construcción; 1195, cuando se iniciaría Santa María de Me-lón, para ser acabada hacia la segunda década del siglo xiii; 1200, fecha en torno a la cual el transepto de la catedral de Ourense estaría en plena construcción, y 1210-1215, cuan-do estaría acabacuan-do el crucero de Oseira, para establecer el momento en que debieron iniciarse las obras de este templo, pudiendo determinarse 1200 o 1205 como fecha post quem,

ra-tificado por el documento de concordia entre el monasterio de Oseira y los Hospitalarios de San Xoán, que establece en 1213 en el interior de esta iglesia como lugar en el que habría tenido lugar esta reunión, determinando así que en esta fecha las obras estarían en marcha y medianamente avanzadas.

La finalización de las mismas ha sido establecida en re-petidas ocasiones hacia 1220 o 1230, vinculando al templo ribadaviense con la capilla de San Andrés del Monasterio de Santa María de Oseira (San Cristovo de Cea). Esta fecha se ajusta además a la finalización de las obras en Melón y la ve-cina Santiago de Ribadavia y se caracteriza por el empleo de rasgos góticos que comienzan a mezclarse en esta época con el influjo ursariense ya mencionado, y tan patente en la pro-vincia de ourense.

Este rango de fechas tan estrecho justifica en buena me-dida la unidad estilística patente en el conjunto de San Xoán de Ribadavia. Del mismo modo, los rasgos expuestos nos lle-van a hablar de dos talleres que trabajan conjuntamente –tan patentes en la diferencia de tratamiento que reciben la por-tada norte, por ejemplo, frente a las metopas del mismo flan-co–, y que vienen y van de las obras de Melón y Oseira, para probablemente intervenir también en la citada iglesia de Cas-trelo de Miño, y acabar en la también vecina iglesia de San-tiago de Ribadavia.

Texto y fotos: IMF - Planos: RRL/FMG

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Bibliografía

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Iglesia de Santiago

l

areFerenCiaDoCumentalmásantiGua que se conserva de esta iglesia es ya del siglo xiii. En 1212 Martín Mar-tínez, comendador del Santo Sepulcro en Ribadavia, Cusanca y tierra de Orcellón, cambia con Alfonso Pérez y su mujer Sancha Arias una viña en Monte Mediano por otra viña en la ribera de la iglesia de Santiago de Ribadavia.

Esta iglesia es, como su vecina San Xoán, un ejemplo del mejor románico gallego. Tiene una sola nave y ábside

semi-circular, precedido este último por un breve tramo recto, si-guiendo un modelo bastante habitual en el románico gallego. El conjunto lo completan una torre anexa al lado meridional de la fachada occidental, tres accesos ricamente decorados y los numerosos vanos completos que proporcionan ilumina-ción al interior del templo. Coronado con cornisas sostenidas por canecillos bajo arquillos, repite esquemas de gran trascen-dencia y difusión en la arquitectura ourensana.

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La nave está cubierta con tejado a dos aguas y sus muros se organizan en tres tramos a partir de la presencia de unos con-trafuertes, dedicados a contrarrestar el peso de los arcos dia-fragma que sostienen la cubierta de madera interior. El tramo central y el oriental de cada lado van a estar perforados por sendos vanos y los accesos que, en mitad de la nave, dan paso al interior. La presencia de los contrafuertes se repite en el ábside, reforzando tanto la bóveda de crucería que cubre el tramo rec-to previo al hemiciclo absidial, como a la bóveda de cascarón que cubre este último, en el que vuelven a abrirse tres vanos completos en tres tramos separados, esta vez, por columnillas.

En el lado meridional, como ya ha sido mencionado, destaca la presencia de la torre campanario. Hoy coronada con un remate barroco, a ella se abren una serie de pequeños vanos en aspillera que proporcionan iluminación a la escalera interior.

El acceso abierto en el tramo central de este paramento sur se configura a partir de un arco de medio punto, cortado en arista, apoyado en dos esbeltas columnas de fuste liso so-bre plinto y con capiteles decorados. Soso-bre ellos, sendos ci-macios cortados en nacela, lisa en el lado occidental y con de-coración de flores y una venera, en el lado oriental, culminan

Planta

Alzado norte

0 1 2 3 m

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el conjunto. Los capiteles presentan distintos motivos figura-tivos. Así, en el del lado oeste apreciamos una cabeza humana entre aves y lo que parecen ruedas, con ábaco decorado con zigzag, mientras que en el del lado este el avanzado deterioro del mismo apenas nos permite identificar un cuadrúpedo, lo que parece una cabeza, y distintos motivos vegetales. El ac-ceso lo configura un arco trebolado, bajo arco de descarga, cortado en chaflán decorado a su vez con puntas de diaman-te. Este apea en sendas mochetas decoradas con florones que, como las jambas, cortan su perfil en nacela. Las basas de las columnas, muy poco desarrolladas, se colocan sobre plintos

cúbicos que en el caso del frontal del oriental se decora con un entrelazo. Todo este conjunto, ubicado en un tramo con-figurado por los mencionados contrafuertes, se apoya en un zócalo moldurado con mediacaña entre gruesos boceles.

Este zócalo no se va a extender a los otros tramos que conforman la fachada meridional. En estos casos nos vamos a encontrar con la presencia de dos arcosolios con chambrana en nacela que en el tramo más oriental atestigua la sobreele-vación del terreno, desapareciendo bajo el pavimento la caja sepulcral que sí vemos en el arco ubicado en el tramo más oc-cidental. Diversas ménsulas atestiguan la presencia del típico

Alzado sur

Sección longitudinal

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alpendre de madera hoy desaparecido. En los dos tramos más orientales de la nave, como ya ha sido mencionado, se abren dos ventanas completas, con arquivolta y aspillera de doble derrame. En ambos casos se trata de un arco de medio punto cortado en bocel con chambrana en nacela decorada con gru-pos de tres bolas. Los cimacios se cortan generalmente en na-cela lisa, encontrándonos una decoración en toro en el cima-cio oriental del vano oriental. Los capiteles, como es tónica habitual en todo el conjunto, se nutren con distintos motivos vegetales y figurativos, de bestias fantásticas en su mayoría.

La cornisa, compuesta por una línea de arquillos sosteni-dos por canecillos, obedece a una de las premisas que, vincu-ladas en última instancia a la catedral auriense, mayor difusión alcanzó en el territorio. Los canecillos se decoran con diver-sas formas animales, vegetales o geométricas, entre las que destacan, en este lado sur, una cabeza humana, otras de simio y monstruos, o un pequeño cuadrúpedo que gira su cabeza hacia el espectador.

El lado norte repite el esquema expuesto en el sur. Las ventanas, también situadas en los dos tramos orientales de la nave, vuelven a componerse con arquivolta de medio punto, con grupos de tres bolas en la nacela, apoyadas en cimacios decorados con una moldura de media caña entre baquetillas. Los capiteles, como los que vimos en el lado sur, se deco-ran con diversas formas animales y vegetales, destacando en el lado oriental de ambas ventanas una representación de un león en uno y un águila devorando a su presa en el otro. El acceso que se abre a este lado vuelve a configurarse con una arquivolta con decoración de toro y medias cañas que va a es-tar perfilada por una chambrana con puntas de diamante. Los cimacios se decoran con medias cañas el del lado occidental y chaflán liso el del oriental. Los soportes los constituyen unas

estilizadas columnas con capiteles decorados con motivos ve-getales y basas áticas. Esta arquivolta acoge un acceso con arco en gola y perfilado en baquetilla que obedece a reformas ulteriores a la realización del templo.

La cornisa, como la del muro sur, se compone de una serie de arquitos apoyados en canecillos que albergan las más diversas formas. De nuevo, destacan entre los motivos geométricos y vegetales varias cabezas animales, monstruosas y humanas, una de ellas coronada.

Esta misma cornisa se extiende a lo largo del ábside, compuesto, como ya ha sido mencionado, por un tramo recto que precede al hemiciclo oriental. Ambos elementos van a estar separados por contrafuertes, y el cierre semicircular se organiza en tres tramos diferenciados a partir de la presencia de unas estilizadas columnas adosadas. Los capiteles de ambas van a nutrirse con decoración de motivos vegetales.

En cada sección se abre una ventana, las tres visiblemen-te estilizadas, aprovechando el gran basamento que el des-nivel del terreno proporciona al ábside. Los vanos, de doble derrame y perfilados en baquetilla, se componen con un arco trebolado acogido por una arquivolta, que va a ser idéntica en los tres casos, perfilada en bocel decorado con una serie de arquillos ultrasemicirculares, motivo de conocida raíz com-postelana que goza de singular éxito en el territorio gallego, y rematada por una chambrana saliente con decoración de hojas que se disponen radialmente. Apean en cimacios corta-dos en media caña que, a modo de imposta, va a unir las tres ventanas recorriendo el perímetro del ábside. Los capiteles se decoran con motivos vegetales de uno o dos órdenes de hojas rematadas en volutas, excepto los correspondientes a la ventana meridional, en los que, entre hojas, nos encontramos representadas sendas sirenas-pájaro. Los fustes son lisos.

0 1 2 3 m 0 1 2 3 m

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Los canecillos de la cornisa que, como ya mencionamos, repite los esquemas expuestos en los laterales de la nave, se nu-tren con distintos motivos geométricos y, como viene siendo habitual, algunas cabezas tanto de animales, monstruos o hu-manas. Destacan, en este sentido, las cabezas tocadas del lado meridional del tramo recto que precede al semicírculo absidal, así como las cabezas de caballo y buey que las acompañan.

La fachada occidental destaca por la amplitud de la por-tada que ocupa gran parte del lienzo mural. Hace gala de una gran horizontalidad, subrayada por la presencia de un torna-lluvias o tejaroz, que separa el cuerpo superior del inferior, y por la prolongación de los cimacios sobre los que apean las arquivoltas, que se continúan hasta los respectivos extremos murales, más brevemente en el lado meridional, por supuesto, debido a la presencia de la imponente torre que se eleva a este lado. En el cuerpo superior, rematado a dos aguas y en cuyo vértice se coloca una cruz trebolada, se sitúa un vano circular de estirpe gótica. La portada la compone una triple arquivolta de medio punto cuyos arcos exteriores y chambrana se cortan en nacela con hojas inscritas en un relieve muy bajo, dispues-tas radialmente. El arco interior se corta en bocel con una serie de arquillos que, dispuestos igual que los vistos en las ventanas de la nave y del presbiterio, repiten el modelo com-postelano. El tímpano lo conforma un dintel sobre el que se colocan dos arquillos y una pieza calada, trebolada, que, con una circunferencia perlada alrededor, se coloca entre ambos huecos, exponentes últimos de un acceso que, con mainel, se dividiría primitivamente en dos vanos. Bajo ese dintel, resto de la estructura original, se colocan sendas mochetas con fi-guras representadas en ellas. Las jambas, perfiladas con bocel

con moldura de media caña en el interior, decoran esta última con flores cuadripétalas. Estos rasgos, como la moldura de bo-cel de las jambas exteriores, denuncia la cronología avanzada de las últimas etapas constructivas de este templo. En esta misma tónica, los capiteles de las columnas de la arquivolta se decoran con estilizados motivos vegetales, aves, aves-sirenas y figuras humanas entre vegetación. Completan los soportes de fuste liso unas basas áticas sobre plinto cúbico sobre ele-vado zócalo.

Sobre la portada y, como ya ha sido mencionado más arriba, separando ambos niveles de la fachada, se coloca un tejaroz que se apoya en diez canecillos con representaciones de raíz vegetal y geométrica, además de un pez y una cabeza humana.

El interior se beneficia de la iluminación que proporcio-nan los numerosos vanos que se abren a los espacios que lo componen. Además de las cuatro ventanas de los muros late-rales, tenemos que añadir los dos óculos o rosetones presen-tes en el hastial occidental y en el oriental de la nave. A su vez, el ábside, que recibe luz de dos de las tres ventanas en él abiertas –la central está oculta detrás del retablo–, gracias a la amplitud de las mismas destaca atrayendo la mirada del espectador. Ello procura una amplitud patente ya de por sí en sus proporciones, potenciadas por la presencia de ese tramo recto que lo precede, cubierto con bóveda de crucería, que denuncia una madurez estructural propia de las avanzadas fe-chas en que fue realizado.

De este modo, tras un arco triunfal doblado y ligera-mente apuntado, cortado en arista el primero y en chaflán su dobladura, se despliegan dos bóvedas de crucería –una para

Muro sur de la nave

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Portada sur Ábside

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el presbiterio y otra de cascarón para el tramo semicircular oriental– cuyos nervios, cortados en bocel, apean en ménsu-las con forma de pirámide invertida que se colocan a los lados de los capiteles que soportan los arcos fajones. Estos capiteles se decoran con distintos motivos figurativos o con decoración vegetal. Los interiores, pertenecientes al arco perpiaño que separa el semicírculo absidal del tramo recto que lo precede, rellenan sus cestas con motivos de hojas y entrelazos. En los correspondientes al arco triunfal, sin embargo, el del lado de la epístola va a destacar sobre todos los demás. En él se re-presenta una pareja de ángeles que acompañan a una figura asexuada que, dentro de una mandorla, representa el alma de un difunto. Este capitel constituye otro rasgo del goticismo al que se tiende en algunos momentos en la realización de esta iglesia, conectando además de con modelos como la catedral de Lugo o de sepulcros de la catedral de Ourense, con otros ejemplos anteriores cronológicamente de la zona de Zamora y León. En el del lado del evangelio, más acorde con los de la nave, se representa una serie de animales, cuadrúpedos en este caso. Finalmente, la clave de la bóveda se decora con un florón con cabezas colocadas entre los nervios. Completan la cabecera las ventanas abiertas en el extremo oriental, de las cuales permanecen visibles las laterales, que repiten la rique-za estructural que vimos en el exterior, completada aquí con nacelas decoradas con bolas, motivo presente en la catedral auriense y de profusa difusión en la región. Los capiteles, una vez más, rellenan sus cestas con motivos vegetales y, sobre ellos, un cimacio que se convierte en imposta y que recorre como tal el perímetro del ábside, uniendo ambos espacios co-mo una co-moldura en media caña entre boceles. Este co-motivo de la media caña se nutre de elementos vegetales cuando se con-vierte en el cimacio del capitel norte del arco triunfal.

La nave sigue en mayor o menor medida los esquemas expuestos en el ábside. Está dividida en tres tramos a partir de la presencia de dos arcos perpiaños, apuntados, que

sos-tienen la cubierta a dos aguas. Las columnas que los soportan no llegan al suelo en el lado norte, dada la presencia de dos arcos practicados en el muro. Por lo demás, están coronadas por capiteles ricamente decorados con animales y bestias fan-tásticas entre motivos vegetales. En los laterales se abren sen-das puertas, bloqueasen-das por altares y resueltas con un simple abocinamiento –la del lado norte más amplia que la del lado sur–, dejando patente, en el caso del acceso sur, la diferencia de nivel del terreno. Las ventanas repiten la composición que vimos en el exterior, con arquivolta de medio punto sobre columnas de fuste liso y capiteles decorados con motivos ve-getales y de criaturas fantásticas.

A mayores, en el interior del templo se conservan una pila bautismal, sencilla, de copa amplia perfilada en bocel, y una imagen de Santiago Apóstol del siglo xiV, sedente, con cartela, bastón y la típica venera, que originalmente se ubi-caba en una hornacina en la fachada y que sigue los patrones expuestos en Santiago de Compostela por el taller del Mestre Mateo.

Es un conjunto, el de Santiago de Ribadavia, profunda-mente deudor de la vecina iglesia de San Xoán, realizada po-cos años antes y receptora de gran parte de las influencias que, en los primeros años del siglo xiii, están circulando por la provincia de Ourense. Estamos hablando de un momento en el que se están realizando tres de los centros de concen-tración y difusión de formas del románico orensano, y galle-go en general, más importantes. Al conjunto de Oseira, hay que añadir el también cisterciense monasterio de Melón, fi-nalizados ambos en fechas entre la primera y segunda década del siglo xiii. Además, en la capital de la provincia se estaba construyendo la catedral, profundamente deudora a su vez de las formulaciones desarrolladas en Santiago de Compostela y, al mismo tiempo, suficientemente original para marcar un carácter perceptiblemente orensano en núcleos a veces tan distantes como Allariz o Ribadavia. Los aleros aquí presentes,

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de plástica tan desarrollada, se nutren de las soluciones que hacia el 1200 se están empleando en el crucero de la sede auriense. Están presentes, por otro lado, en varios de los mo-delos más significativos de la región, como Santo Tomé de Serantes (Leiro), Santa Mariña de Castrelo de Miño (Castrelo de Miño), San Pedro de Mosteiro de Ramirás (Ramirás), San-to Estevo de Ribas de Sil (Nogueira de Ramuín), SanSan-to Este-vo de Ribas de Miño (O Saviñao, Lugo), Santiago de Allariz (Allariz) o la mencionada San Xoán de Ribadavia (Ribadavia), conformando ambas sendos núcleos de mayor riqueza monu-mental de Ourense. Otros elementos, como la decoración de los capiteles, exponen fórmulas que llegan aquí en un estado avanzado de modificaciones e interpretaciones. Sirvan como ejemplo las arpías, presentes en los capiteles de portadas y ventanas y que adoptan aquí desarrollos torpes, muchas ve-ces, sin una clara capacidad para igualar los modelos que se pueden apreciar en la vecina iglesia de San Xoán. Y es que este tráfico de formas lo tenemos que vincular con el propio tráfico de talleres que deambularon entre Oseira (San Cristo-vo de Cea) y Melón (Melón), y que debieron trabajar en las cercanas iglesias de Santa María de Castrelo de Miño (Cas-trelo de Miño) y San Xoán (Ribadavia). Teniendo en cuenta, finalmente, que en todo momento estas formas van a tener como referente último los motivos expuestos por los talleres que derivaron de los trabajos desarrollados por Mateo en la sede compostelana. La misma trascendencia tienen otros ele-mentos utilizados en este ejemplo ribadavense. Los arquillos que decoran la rosca de la arquivolta de la portada occidental son otro producto del taller del maestro compostelano que a través de la catedral de Ourense se difunden con gran éxito en tierras gallegas.

A partir de lo expuesto, debemos tener en cuenta una cronología medianamente avanzada para este templo de San-tiago. Por un lado, tiene que ser posterior a San Xoán, proba-blemente finalizada hacia 1220. Por otro lado, ya son múlti-ples las soluciones y aportaciones adoptadas del gótico, como los rosetones o la solución de cubiertas que se adopta en el presbiterio, deudor de los ábsides del crucero del monasterio de Melón, que estaría finalizado hacia la segunda década del siglo xiii. Asumiendo que esta solución respondería probable-mente a una reforma tardía, quizá ya de la segunda mitad del siglo xiii, debemos establecer una fecha en el segundo cuarto del siglo xiii, próxima al 1230, para la parte estrictamente ro-mánica del templo.

Texto y fotos: IMF - Planos: RRL/FMG

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l

aiGlesiaDe santa maríaDe oliVeira está al norte de la población. Inicialmente extramuros, hoy es una más de las iglesias que podemos visitar en esta importante villa medieval gallega.

Era la parroquia más antigua de la villa de Ribadavia, y fue un priorato de Oseira. En 1124 Pedro Fernández, querien-do ingresar en la comunidad de Oseira, hace testamento y le deja a este monasterio varias viñas que tenía en el Burgo de Avia: “una cerca del atrio de Santa María”. Ya en el siglo xiii en 1234 Pedro de San Jurjo y su esposa venden a Pedro Pais una casa que estaba en el atrio de Santa María de Oliveira.

La configuración actual de la iglesia es de nave y ábside rectangulares. De la fábrica medieval restan el hastial occi-dental y el muro septentrional, presentando el primero una amplia portada. Aunque el ábside actual es renacentista, con bóveda de crucería, podemos suponer que el original medie-val empleaba este mismo esquema de testero recto tan típico del románico gallego. La cubrición de la nave se hace con tejado a dos aguas, con artesonado de madera en el interior.

El muro meridional presenta dos vanos en aspillera con derrame interno. La cornisa es un simple alero de cobijas cor-tadas en talón. Son todos elementos modernos.

El muro septentrional está dividido en dos tramos por un contrafuerte que se ubica desplazado hacia el extremo de na-ciente. A este muro se abrirán tres ventanas –en aspillera las tres, la más occidental más estrecha que las otras dos, modifi-cadas con posterioridad, para abrir en leve derrame externo– y un acceso con tímpano pentagonal sobre dintel liso que, co-mo las jambas, se corta en arista. La cornisa la conforman una línea de cobijas cortadas en chaflán y una serie de canecillos con decoración geométrica que la sostienen.

El hastial occidental se divide verticalmente en dos espa-cios separados por una cornisa, cortada en chaflán, que recorre toda la anchura del muro y que se abre en su parte central para acoger el arranque del rosetón del cuerpo superior. El cuerpo inferior está dominado por la presencia de la portada, de doble arquivolta ligeramente apuntada. Los arcos se cortan en bocel y escocia, con intradós plano la primera, y en escocia el de la segunda. La chambrana, en nacela con un fino listel, se decora con hojas de col dispuestas radialmente, siguiendo la tradi-ción compostelana. Chambrana y arquivoltas se apoyan en un cimacio en nacela lisa. Los capiteles, enjarjados, como cada una de las piezas que conforman las columnas entregas sobre las que apoyan, se decoran con motivos vegetales que repiten fórmulas de origen cisterciense, pero que se ejecutan aquí de un modo esquematizado. Así, los correspondientes al arco in-terior se decoran con una suerte de hojas picudas que vuelven su extremo superior para albergar bolas en su seno. Por otro la-do, los capiteles externos presentan, el norte, hojas paripinna-das en las caras principales, mientras que el ángulo del capitel se decora con doble orden de hojas, con el extremo superior

Iglesia de Santa María de Oliveira

vuelto para albergar bolas, motivo que ya vimos en los capite-les interiores de la portada. El otro capitel, el exterior del lado sur, se cubre con tres filas de siete órdenes de hojas puntiagu-das que, en sus caras mayores, se simplifica hasta el punto de conformarse como un bajorrelieve. Las basas se sitúan sobre un alto plinto que conforma el zócalo en el que se apoya esta fachada. Su decoración se reduce a formas cilíndricas que se exponen a los lados. Las jambas se cortan en arista y el tímpa-no, monolítico, no presenta ningún tipo de decoración.

El rosetón que se abre en el segundo cuerpo de la fa-chada se decora con una doble rosca. La primera se corta en bocel, presentando en el intradós una doble media caña de-corada con bolas, y escocia con la misma decoración de bo-las en la rosca. Tras un fino listel la segunda circunferencia se completa en nacela con tres órdenes de billetes cerrados

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por un filete. La mitad superior del rosetón está rematada con una chambrana en caveto, decorada con el mismo motivo de hojas puntiagudas con bolas dispuestas radialmente que veía-mos en los capiteles interiores de la portada, testimonio de la influencia ursariense. Esta chambrana se apoya sobre sendos cimacios que se cortan en nacela, con tres piñas inscritas en el lado norte, y tres formas circulares en bajo relieve en el lado sur. El vano se completa con una celosía circular con una cruz de brazos iguales horadada en el centro y cuatro círculos dis-puestos entre los brazos de esta. La fachada se remata con una sencilla espadaña de doble arco de medio punto, apoyada en

una cornisa cortada en nacela lisa, y cuyos arcos descansan a su vez en otra cornisa idéntica. En el vértice de la espadaña se ha colocado una cruz antefija de pequeño tamaño.

En el lado meridional de la fachada nos encontramos una inscripción conmemorativa. En ella, no sin dificultad, puede leerse la era 1296 como momento de la consagración de la iglesia en honor de la Virgen María –esto es el año 1258–: e(ra): m(illesima) : CC(ducentesima) : lx’Vi (nonagesimasex-ta): Viii(octavo): k(a)l(enda)s: iulii : aDhonorem / beat(a)e : mari(a)e : ConseCrata: esteCCl(e)s(i)a: ista / DonVse(gidius) ConseCraVit: istaeCCl(e)s(i)a: i[...] /[...]s: bartolameiGranG(i)

Alzado norte Planta

0 1 2 3 m

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ar(io) [...]. Este año se correspondería con el momento en que la iglesia sufre una transformación que ampliaría sus dimen-siones para acoger, así, un número mayor de fieles debido a la creciente población que, por esas fechas, afectaría al burgo de Ribadavia.

Otros elementos que deben ser destacados en el cuerpo inferior de la fachada son las cuatro ménsulas que debieron sostener, en su momento, un pórtico hoy desaparecido.

El interior ha sufrido distintas modificaciones que han alterado en buena medida el aspecto original del conjunto. Tanto el muro sur como la cabecera obedecen, como ya se ha mencionado, a obras modernas. Por lo demás, se trata de una amplia nave rectangular a la que se abren los seis vanos que fue-ron mencionados en el exterior: tres en el lado norte, dos en el muro sur y el rosetón de la fachada occidental, además del que se ha practicado en el ábside moderno. Los vanos del muro del evangelio se configuran con un profundo derrame interno. El arco se perfila con estría plana que apenas tiene relieve. El acceso que se abre a este lado se soluciona al interior con un arco en mitra cortado, como las jambas, en arista. En el muro occidental el acceso principal se soluciona con un arco dobla-do. El vano superior, correspondiente al rosetón, se soluciona al interior de manera similar a lo que vimos en el exterior. Por un lado, el intradós repite la solución de dobles medias cañas con bolas en su seno, mientras que la rosca, de nuevo doble, se decora con bocel y media caña, con bolas también en su seno, y una decoración de doble fila de billetes en la rosca exterior. En esta pared también se ven dos ménsulas que debieron sos-tener la tribuna. En el muro de la epístola hay dos vanos con derrame interno de factura moderna. El arco triunfal también debe obedecer a ajustes modernos, como la capilla mayor, que se culmina con una bóveda de tracería renacentista.

Por todo lo visto, estamos hablando de una iglesia que, aunque aparezca en la documentación a principios del siglo xiii, las transformaciones sufridas ya en época medieval son las que percibimos en la actualidad. Estas, de conformidad con la estética dominante en la provincia, con ingredientes cis-tercienses provenientes probablemente de los mismos talle-res que trabajaron en Oseira y afectados ya por la evolución y simplificación propias de fechas tan avanzadas, también se nutren, como cabría esperar, de los modelos de gran riqueza constructiva y ornamental que son, en la propia villa de Ri-badavia, las iglesias de Santiago y San Juan. Es, por lo tanto,

Sección longitudinal

Alzado oeste

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Santa María de Oliveira de Ribadavia, una iglesia tardía de hacia 1258 que repite de un modo sencillo esquemas de larga tradición en la comarca.

Texto y fotos: IMF - Planos: RRL/FMG

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Canecillos

Referencias

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