La Televisión
Sergio Contardo
E.
1.
Es
bastante difícil definir la
tele
visión.
La
mayoríade
las
definiciones
quede
ella sehan
dado
resultano inapro-piadas o unilaterales.Hasta
hay
quienesla
llaman,
simplemente"la
cajaidiota".
En
vistade
estadificultad,
nointentare
mosformular
por nuestraparte otradefi
nición,
almenos,
unadefinición
que cum pla conlas
exigenciastradicionales
de
la
lógica.
Nos contentaremos,
paraempezar,
con
decir
algomuy
obvio:la
televisión
es un medio
de
comunicación social.Esta
afirmación puedetomarse
mar cando el acento enlas
palabras"medio"
o en
"comunicación
social".Y
según sea elcaso,
nos movemos en contextosbas
tante
diferentes. En
el primero estamos ante algomuy
objetivo,
fundamentalmen
te
técnico,
que se generadentro de los
misterios naturalesde la
electrónica,
querequiere
del
concursode
unmuy
elevado númerode
personas parafuncionar
y
que es capazde
realizar el prodigiode
producir
imágenes
sonorasy
visuales en unaparato que colocamos
dentro
de
nuestra casa.Este
medio,
hasta hace
algunos años verdaderamenteinaudito,
ejerce unaenorme
influencia
en el modode
vivirde
nuestra generación.Su
influencia
esdiscutida
por médicosy
psicólogospero,
pese a
las
críticasy
alas
objeciones,
seextiende
lenta
eimplacablemente
alo lar
go
de
todo
elterritorio.
Si lo
miramosdesde
elángulo
de la
"comunicación
social"nos encontramos que a
través
de él
alguien puede comu nicar algo a una cantidadindeterminada,
casiindeterminable,
de
personas que reciben ese
mensaje,
quelo
aceptan,
lo
rechazan,
lo
critican olo
absorben.Y
el mensajeentra,
porlos
ojosy
porlos
oídos,
enforma
permanente;
podríamos pa rodiarla frase
famosa: transmitir,
trans
mitir,
que siempre algo queda.Supuesto
lo
anterior,
y
colocándonos siempre enlos
terrenos
de
Pero
Grullo,
diríamos
que consideradala
televisión
en el primeraspecto,
sólo nos queda admi rar elingenio
de
susdescubridores y
per-feccionadores,
rindiendo nuestra cuotade
alabanzahacia
las
maravillasdel
progre so científicoy
técnico.
Si
nos ponemos en elsegundo,
cabentodos
los
juicios
valorativos,
que ya no vanhacia
elins
trumento
en sí sinohacia
el contenido que através
de
él
setransmite.
Y
en este aspectointeresa
hacer
algunas considera ciones,2.
La
primerade
ellas esla
siguiente:
¿podemosincluir
ala
televisión
den
tro
del
arte?Para
muchos esto suena aherejía.
¿Latelevisión
junto
ala
poesía,
a
la
música,
aldrama,
alballet,
ala
arquitectura,
al cine...?Parece
exagerado.
Ya
escuchamos algunas opiniones:basta
con mirar algode lo
que sale enlas
pantallas para contestarde
inmedia
to
enforma
negativa.Incluso
estábastan
te
generalizado
el prejuiciode
que unintelectual,
unartista,
no puede rebajar se a mirartelevisión.
¿Sonjustificadas
estas
opiniones?La
situación no estan
sencilla.Por
que,
incluso,
debemos
tener
presente que aun cuandodejemos de lado
el aspectode "comunicación
social"nos encontrare
mos con que para que ese
"medio"
fun
cione como es
debido,
no puede someter se exclusivamente a ciertas exigenciastéc
nicas.
En
suoperación,
deben
respetarse ciertas
normas,
ciertas reglas que permitirán que el producto resulte
aceptable,
cualquiera que sea
la
intencionalidad
de
su contenido.
Hay
allí una actividadque,
sin
temor,
nos atrevemos adenominar
artística.
Veamos
algunosdetalles.
No
puede aparecer en nuestrostele
visores una
imagen
si en el estudio o enel
lugar
desde
donde
se estátransmi
tiendo,
no se posee unailuminación
ade cuada.Pero
estafunción
de
iluminar
nose cumple con el solo
hecho de disponer
de la
cantidadde
luz
quelas
exigenciasfísicas
y
técnicas señalan;
esa esla
base,
pero sobre ellahay
toda
unalabor
creativa
enla
queintervienen
las
personasencargadas
de la
transmisión
através
de
la
cual setraducen
intenciones,
sedesta
can
elementos,
se creanambientes,
seproducen cambios
de
tiempo
y
de
lugar,
y
muchos otros efectos.Sólo
con el ele mentoluz. A
ello agreguemos elsonido,
desde
el simple ruidohasta
la
músicamás
compleja,
todo
debe
manejarse cuidadosamente
para obtenerdeterminados
resultados,
y
ello no significa sólodispo
nerde
cierta cantidadde
micrófonos ode tocadiscos;
como en el casode la
luz,
ellos sonlos
mediosfísicos
indispensa
bles,
conlos
que se construyealgo,
se"hace"
algo.
Y
para nodetallar
excesivamente,
digamos
que una cosa análogaocurre con
los
materiales que constituyenla
escenografíay la
utilería,
con el maquillaje
apropiado,
conla
utilización co rrectade
filmaciones
y
otros elementosgráficos,
etc.Un
papelfundamental
es elde
las
cámaras
de
televisión.
Ellas
desempe
ñan
unafunción
quetiene
algode
unacámara
fotográfica,
algode
una cámarade
ciney
algo,
omucho,
de
un ojohu
mano.
Porque
la
función de la
cámara no es sólo"ver"
sino que
"percibir",
esdecir,
ver en el contexto en que se pre senta elfenómeno
que se mira.Así
comono se
dan
sensaciones puras sino percepciones,
enlas
quela
unidaddel
sujeto
reúne un sinnúmerode
elementospsíquicos,
tales
comorecuerdos,
imagi
naciones,
deseos,
sentimientos,
etc.,
asíla
cámara capta ental
forma
quelo
quetransmite
no es un simple objeto sinoés
te
en"su
circunstancia".Ello
selogra
por medio
del
uso adecuadode los
dis
tintos
lentes,
los
diversos
planos,
las
aproximaciones
y
alejamientos,
la
sobre-imposición
de
imágenes
y
muchos otrosefectos por medios
de los
cualesy
en combinación conlos
elementos antesin
dicados,
selogra
un resultado que el es pectador sólo aprecia en su conjunto.Cuando
todo
esto no seha
manejadoapropiadamente,
cuandola
manodel di
rector es
torpe
o suimaginación
limita
da,
ello se apreciay
el espectador reac ciona negativamente.Sobre
la base de
lo
anterior creemosque es
justo
sostener que estalabor
de
conjunto es una
labor
artística.Sólo
quebastante
inusual
y
compleja.Porque
elpintor
tiene
suspinturas,
el poeta su pluma,
el músico su partituray
con ellascompone su obra.
En
este casolos
elementos son
muchos,
las
personas quelos
usan
también
sonnumerosas,
reducidas ala
unidad porla
accióndel
director,
y la
obra se va realizando en eltiempo,
enel
momento,
en cada segundode
la
trans
misión;
es una obra artísticaque,
en cierto modo,
se va creando antelos
ojosdel
espectador comola
orquesta va creando la
sinfonía a medida quelos instru
mentos suenan
bajo la batuta del director
de
orquesta.Y
queremosinsistir
que estose realiza cualquiera sea el contenido que
se comunica.
Hay,
entonces,
unresultado,
una "obra''que es
lo
que aparece enla
pantalla.Esa
obra obedece a ciertas normas racionales que
la
enderezany
conducen.Y
nos pareceque,
de
acuerdo con unpensamiento
muy
tradicional,
eneso,
justamente,
consiste el arte.Claro
estáque,
aun cuando aceptemoslo
anterior,
quedan muchos puntos poresclarecer,
porquelas
explicaciones que antes señalamos no son suficientes paramuchos,
especialmente para aquellos que estándotados
de
una alta sensibilidadartística.
3.
Más
de
alguien,
y
seguramente conbuenos
fundamentos,
sostendrá queha
cer una obra
artística,
en el sentido quehemos
precisado,
es algo común a unagran cantidad
de
actividadeshumanas,
que va
desde
la llamada
"artesanía"
has
ta
los
productosindustriales
tales
como unalavadora,
unajuguera
o un automóvil.
Entendido
así,
no sediscute
niha
bría
casiinterés
enhacerlo,
el que el producto
de la
televisión
es una obra artística.
Pero
hay
una grandistancia
entre
esetipo
de
obray la
obra que produce
elpoeta,
elmúsico,
elpintor,
el escultor, etc.,
las
cuales sibien
participangenéricamente
de los
requisitosde la
anterior,
tienen
unadiferencia
quelas
ca racteriza como una especie particular.Esas
obras son"bellas". Y
es,
justamen
te,
la
belleza
que encierranla
queles
concede su especial
dignidad
y
las
coloca en una categoría valórica
muy
superior
alas
otras.Dicho
enforma muy
simple:
hay
unadiferencia
esencial entrelas
artesy las
bellas
artes.Supuesta
estadistinción,
seda
como evidente quela
televisión
no caedentro de
estasúltimas.
Grave
y
difícil
problema,
comotodos
los
que giran alrededorde la belleza.
¿Quién podría
definirla?
Y
unadefini
ción parecería
indispensable
para orientarnos
en estas materias.Un
hombre de
tanta
sabiduría comoSanto
Tomás
de
Aquino
nosdejó
estabreve
afirmación:"bello
eslo
que vistoagrada".
Tomada
la
expresión "visto"no
sólo como el producto
de la
operaciónde los
ojos,
en su sentidoestricto,
sinocomo sinónimo
de
lo
captado sensiblemente,
de lo
intuido
porlos
sentidos.Es
to
supone un ciertotipo
de
conocimiento,
no meramenteintelectual,
que es cosa sólo
de la
inteligencia,
sinodel
complejo psíquico-sensible-intelectual.
Es
unagrado,
algo que produce un placer por elhecho
de
serintuido. Y
a estabreve
fórmula
agregaba el mismointeligente
autor,
quela belleza
requeríatres
condiciones:
integridad
operfección,
debi
da
proporcióny
claridad o esplendorde
la forma. La
reuniónde
estos elementosesenciales
hacen
quela
obra seabella;
que
vista,
agrade.Y
entonces no son ni su utilidadpráctica,
ni su razónde
vehículo paratransmitir
un contenidolos
quehacen
surgirde
ella esevalor,
la
belleza,
que es captadointuitivamente
y
conello,
gozadoestéticamente,
sino su propia naturaleza sin relación a otrasconsideraciones u objetivos ajenos a ella.
Estas
afirmaciones,
que posiblementepueden ser
discutidas y
que obviamentenecesitarían ser mejor explicadas para su
cabal comprensión, nos parecen
muy
propias
de la
sabiduríadel Aquinate y bas
tante
esclarecedorasdel
tema
que esta mosintentando
analizar.Porque
ellosig
nifica que
lo
que nos agrada en una obra "útil"agrada en una obra
"solamente"
bella;
enla
primerahay
otros aspectos: sufun
cionalidad,
sucomodidad,
etc.,
quefor
man partedel
contextoy
quela
hacen
apreciar como
tal,
sin perjuiciode
que,
además,
la
encontremosbella;
en el se gundo caso nohay
nadade
eso:la
obraes simplemente
bella
porlo
que es ensí sin otra referencia.
Esto
nosignifica,
en
consecuencia,
un minus-valor paralas
primeras,
como suelen reclamar muchas
personas,
sino simplemente untipo
diferente
de
apreciación,
de
captacióny
de
valoración.Y
bien,
ahora vienela
pregunta:¿y
dónde
colocamos ala
televisión?
Para in
tentar
unarespuesta,
quizásdebamos
volver al comienzo
de
estaslíneas,
recordando
que caracterizamosla
televisión
como un medio
de "comunicación
social".Como
tal
sirvede
vehículo para un sinnúmero
de
contenidos que através
de
ella se comunican.Esa
variedadde
contenidos
esla
que nos conducirá ajuzgar
desde
puntosde
vistadiferentes.
Basta
revisar
la
programaciónde
un canalde
televisión
paradarse
cuentade la diver
sa actitud valorativa que
hay
quetener
frente
a sus variostipos
de
programas.Un
programainformativo,
unforo
político,
un partidode
fútbol,
unapelícula,
un
"show"
musical,
un conciertode
cámara,
unteleteatro,
unateleclase...
Esta
enumeraciónbasta
para comprenderlas
diferencias
esenciales que sedan
entreuna clase
y
otrade
programasy
cómo eljuicio
del
espectador,
para sercorrecto,
debe
aplicar normasmuy diferentes
encada caso.
Verdad
ésta muy
elemental pero que suele sermuy
olvidada.Queremos
seleccionar un ejemplo quepuede servir para reflexionar sobre
él.
El
teleteatro
es unaforma
de
realización
dramática
que exigedel
director
unaactividad creativa especial: está
dada
la
obra en su
texto,
estánlos
actores,
estáel
director
de
escenay
estánlos
elementos
materiales necesarios:escenografía,
utilería,
maquillaje,
iluminación,
etc.Sin
embargo,
esto no essuficiente;
eltele
teatro
no es simplementela
realizaciónde
una obradramática
tal
como puedepresentarse en un
escenario,
aunque ello puedehacerse
pero noslleva
a otra cosa:
la
transmisión
de
una obrade
teatro,
En
nuestro casohay
unalabor
de
creación
del
director,
de
tal
manera quetoda
la
actuación,
la
ambientación,
la
caracterización,
etc.,
produzcan un efecto artístico
tal
que verdaderamente selogre
comunicar algo
que,
visto,
agrade,
no por razones extrínsecas ala
obra sino porsu propio valor.
Se
utilizarán elementosy
técnicas
propiasdel teatro,
otras queha
creado elcine,
pero ningunade
ellases suficiente:
hay
algo másque,
en estecaso,
nodudamos
enllamar
"arte"en su
sentido estricto.
Hay
la
creaciónde
una obra"bella".
No
sucedelo
mismo si pensamos enla
transmisión
de
un partidode fútbol
o
de
unforo
político.En
estos casoshay
esa exigencia artísticade
orden generalque más arriba señalamos pero no
la
in
tención
de
crear una obrabella.
Las
fi
nalidades son
muy diferentes:
ofrecer unespectáculo
de
diversión,
ode
informa
ción
política,
conlos
cuales se realizan otrasde las finalidades
propiasde
la
te
levisión
como mediode
comunicaciónsocial pero no se está en
la
categoríade
lo
propiamente estético o artístico ensentido restringido.
Los
juicios
valorati-vos,
en estos programasdeben,
necesariamente,
serfundados
en otros elementos.
Estas
someras explicaciones noshacen
ver que
la función
comunicadorade la
televisión
tiene
diversas facetas y
en cada
unade
ellas es preciso aplicar criterios
diferentes.
No
tiene
sentido excluirla
sin másdel
mundode
lo
artístico,
pe-ro
tampoco
podemosincluirla
enla
to
talidad
de
sus realizaciones.Es
posibleque esta
distinción
no agrade a muchosy
tampoco
resuelvalas
objeciones,
pero estimamos que es correctay
se ajusta ala
realidadde
un medioque,
en muchos
aspectos,
busca
todavía
su propiolenguaje.
Y
sobre estoúltimo
queremos añadiralgunos
breves
comentarios.Cada
especie
de
artetiene
susformas
propiasde
expresión.
La televisión,
por su complejaestructura,
debe
usar muchasde
esasformas.
En
ciertomodo,
ningunale
esextraña.
Sobre
esto seha
teorizado
mucho
y
sehan formulado
muy
diversas
teo
rías.
Se
ha dicho
que esfundamental
mente su
lenguaje
unlenguaje
de
imá
genes.
Y
conello,
muchasveces,
se piensa sólo en
las imágenes
visuales.Es
cierto
que en nuestraépoca,
en cierto modo,
hay
un predominiode
la
imagen
vi sualy
algunoshablan de
que vivimos enla
civilizaciónde la imagen. Pero
no podemos
olvidar quelas
imágenes
no sonsólo
visuales,
por una partey,
porotra,
que
dichas
imágenes
visuales siemprehan
sido un elementofundamental
de la
cultura.
Con
esto sólo queremosdecir
que en
la
televisión
desempeñan
papeles
fundamentales
tanto
las
imágenes
visuales como
las
auditivas,
ambas se complementan,
se ayudany
refuerzan mutuamente
y,
según eltipo
de
programa,
prima
la
una sobrela
otra.En
esto no cabendogmatismos
ni afirmacionesde
masiado
tajantes,
pues ellas pueden rá pidamente serdesmentidas
porlos
he
chos.
Ocurre
algo análogo alo
que su cede en el cine: es verdad que seha
creado
un"lenguaje"
del
cine esencial mentevisual,
y
de él
aprovecha muchola
televisión;
pero no es menos ciertoque ese
lenguaje
utiliza en granforma
lo
auditivo
sea como expresiónoral,
como
música,
como ruidoso,
incluso,
y
con gran
efecto,
como silencios.Es
evidente que en aquellastransmi
siones que no
tienen
unaintencionalidad
directamente
estéticala
imagen
visualaporta un elemento
fundamental:
pensemos en
la diferencia
entre unforo
radialy
unode
televisión,
y
comprenderemosla
importancia
de
verlos
rostros,
las
expresiones
y
reaccionesde los
participantes
quedan
un valorde
inmediatez in
menso
y
unafuerza
enorme alo
que secomunica.
Bien
saben estolos
publicistas
que utilizanla
televisión
para efectuar
la
propagandade
sus artículos.Pe
ro no olvidemos
la
importancia
quetie
nen en estaslabores
tanto
la
vozhuma
na como
los
sonidos musicalesy
de
toda
índole
quehacen
posible el efecto completo
de lo
que sebusca
altransmitir.
4.
Creemos
quelas distinciones
quehemos hecho
pueden servir paratran
quilizar
los
espíritusde
quienes mirancon
desagrado
el que sehable de "tele
visión
educativa",
comotambién
recha zanlos
términos
de "cine
educativo".Si
colocamos a
la televisión,
en sutotali
dad,
dentro de la
categoríade las "be
llas
artes",
para expresarnos enla
forma
tradicional,
este rechazo seríabastante
comprensible.
Porque
pensamos que un poeta o un pintor o un músico veríancon mucho
desagrado
que se adjetivarasu arte con el
término
"educativo".
En
la
televisión,
sinembargo,
las
cosas no sontan tajantes.
Sería muy largo
entrar endisquisicio
nes sobre
lo
que esla
educacióny
cuáles
son susfinalidades. La
pedagogía moderna
seha hecho
más comprensivay
sabe
quela
educación es un procesointe
gral
de
crecimientohumano
que va mucho más allá
de
las lecciones
que se reciben en una sala
de
clase.Y
ese procesovital
incluye
la
incorporación
ala
perinte-lectuales
sinotambién
de
innumerables
vivencias
estéticas,
éticas,
religiosas,
etc.,
que asimiladas por el sujeto
lo
hacen
madurar
y lo
ayudan alograr
su correctaestatura
humana,
su verdadera calidadde
persona.Y la
persona es una sustancia
completa,
de
naturalezaracional,
quebajo
el predominiode
la
razónha
logra
do
ointenta lograr la
unidadde
todas
sus
potencialidades,
físicas,
psíquicasy
espirituales,
en una síntesislo
más acabada
posible.Para
ello asimilay
gozade
los
diversos
valores que eldesarrollo
de
la
vida,
de la
cultura,
de la
civilizaciónle
ofrecen.La
educación verdaderatie
ne
todo
esto presentey,
en ciertomodo,
nada
humano le
es ajeno.Y
tampoco
la
televisión.
Es
casi seguro que que aquí nosto
paremos con objeciones análogas a
las
planteadas cuando
decíamos
quela
obratelevisiva
es una obra artística.Y
qui zás en este caso con mayoresfundamen
tos.
Muchas
veceslo hemos
oídode bo
ca
de
padresde
familia
y de
educadores:
la
televisión
es negativa parala
edu caciónde
nuestroshijos
oalumnos,
los
acostumbra ala
pasividad,
los
aliena,
los
torna
perezosos,
los
alejade la
lectura,
les
deforma
el sentidoestético,
incluso,
les
hace
mal para su saludfísica.
Estos
temas
han
sidomuy
debatidos,
incluso
dentro de la
propiatelevisión
y
através
de diversos
programas.Hasta
resulta unpoco
fastidioso
volver sobre ellos.Trata
remos
de
encarar el problema en unafor
ma amplia.
Pensamos
que cualquierjuicio
general,
como:"la
televisión
esbuena
o esmala",
resultafalso.
En
primerlugar
porque esimprescindible
formular
unaserie
de
distinciones,
algunasde
las
cuales
yahemos indicado
enlíneas
anterio
res.
En
segundolugar,
porquelos
juicios
que sobre ella se
formulen deben
serdi
ferenciados
segúnla
naturalezadel
programa
de
que setrate.
En
tercer
lugar,
porque
la
televisión
no puedetomarse
como un
bloque
compacto,
ya que nadie
elabora una programaciónde 12 ho
ras
diarias
pensando que una persona está
las
doce horas
sentada en un sillónfrente
al receptor.Estas
observaciones parecenfunda
mentales
o,
si sequiere,
elementales.So
bre
estabase,
podríadiscutirse
sila
te
levisión
resulta positiva o negativafren
te
ala
educacióny
si eslícito hablar
específicamente
de
unatelevisión
edu cativa.Empecemos
porlo
positivo.Hay
he
chos que casi no admiten
discusión.
Un
gran número
de
programas que setrans
miten a
través
de la
televisión
tienen
por objetoinformar
sobrela
actualidaddel
país
y del
mundoentero;
otrostienden
a
divulgar
obrasartísticas,
tales
comomúsica,
selecta ofolklórica,
teatro, dan
zas, pinturas, etc.;
otros pretenden entretener
através
de
espectáculos enlos
que seincluyen
los
más variados elementos
artísticos, cómicos,
etc.Este
conjuntode
espacios,
debidamente
seleccionados,
constituyen,
a nuestrojuicio,
un aporte positivo para eldesarrollo del individuo,
en
tanto
cuantole
permitenhacerse
unaidea
más realdel
mundo en quevive,
de
suproblemática,
de
susvalores,
de
sus
inquietudes.
Este
enriquecimientocontribuirá a
que,
dentro de
evidenteslimitaciones,
logre
ciertos conocimientosy
vivencias quede
otro mododifícilmen
te
alcanzaría.Su
mejor o peor aprove chamientodependerá
de
múltiples circunstancias externas al
hecho
mismote
levisivo:
situaciónambiental,
familiar,
po sibilidadde
comentariosy
críticas paraacentuar el
juicio
propio,
etc.Pero
esésta
una ambigüedad que va entrañadaen
toda
obrahumana.
Bien
sabenlos
educadores que
incluso
una misma obraestético
de
unos o parala
incentivación
de
instintos
desordenados
en otro.En
elsentido señalado podemos afirmar que
la
televisión
cumple con unafinalidad
educativa,
impartida
através
de
espaciosde
formatos
eintenciones
muy diferentes
entre sí.
Preocuparse
porque estos espa cios sean más en númeroy
mejores en calidad es no sólointentar
el mejora mientode la
televisión
en cuantotal
si no que contribuir a quesea,
en mayor escalay
enforma
máseficiente,
un agente
de
educación.Pero,
ademásde
lo
anterior,
es posible
poner ciertos aspectosde la
televi
sión al servicio
directo
de
la
educación.Esto
es no sólolícito
sino altamente conveniente.
Con
ello no setraiciona
la
naturaleza
del
medioque,
comovimos,
essusceptible
de
ser vehículode
muy dife
rentes contenidos.Sería
traición
si se manipularatorcidamente
una obrade
arte para
hacerla
cumplir condetermi
nadas exigencias
de
tipo ideológico. Pe
ro no
lo
es elmostrar,
limpiamente,
esaobra,
para que através
de
su conocimiento,
ayudado muchas veces por un prudente comentario que contribuya a su mejor comprensióny
valoración,
sehaga,
endefinitiva,
unalabor
educativa.Como
tampoco
lo
es eldedicar
ciertosespacios,
directamente,
a cooperar con el proceso educativoformal,
sistemático,
que se realiza enla
escuela o en elliceo. Esto
es utilizar el medio para unafinalidad
directamente
educativay
yahemos dicho
quela
naturalezade
la
te
levisión
lo
permite sin violentarla nides
naturalizarla.
Esta labor
eslo
que sede
nomina"televisión
educativa". ¿Por qué podemos censurarla odesdeñarla?
Dijimos
más arriba que empezaríamospor
lo
positivo.Sobre
lo
negativo casi nonos
interesa
extendernos porque eslo
quesiempre
se repite sobrela
televisión.
Hay
limitaciones
evidentes que costará mucho
superar,
comoes,
porejemplo,
la
necesidad
de incorporar
ala
programa ción películascinematográficas,
seriadas ono,
que muchas veces contienen aspectos
deplorables
en especial por el exceso
de
violencia o porla
divulgación
de
modos
de
vida ajenos a nuestra realidady
bastante
sofisticados.Hay
deficiencias
debidas
a carenciade
elementos ode
medios económicos suficientes.
Hay
defi
ciencias,
y
estas son másgraves,
por el mal usodel
medio,
sea por sectarismo o por sujeción adeterminadas
ideologías
políticas.
Hay
aspectos que pueden ser negativos silos
padres olos
educadores no se preocupande lo
que ven sushijos.
Pero
todo
esto es susceptiblede
arreglosi cada uno aporta
la
cuotade
responsabilidad
quele
corresponde.Y
entodo
caso,
no constituye una objeción válidaque
descalifique
al medio como un extraordinario
vehículode
comunicación social.En
estosúltimos
años seha
intensifi
cado una crítica ala
televisión
queha
sidoelaborada,
principalmente,
porde
terminados
sociólogos.Ella
se refiere ala
connotaciónideológica
que,
consciente
oinconscientemente,
lleva
en sítodo
mensaje
televisivo.
Los
análisis realizados
son,
sinduda,
interesantes
y
finos.
Se
ha hecho
observar que unprograma,
aun cuando no
tenga
unaintencionali
dad
expresade
transmitir
cierto contenido
ideológico,
de hecho lo
transmite
porque el medio en que se
desarrolla,
eltipo
de
relaciones sociales ode
estructuras
que presenta comonormales,
sonlas
relacionesy
estructuras propiasde
una sociedad capitalista.
Como
conse cuenciade
ello,
aún cuando se aleguela
neutralidadideológica
del
programa,
éste
estátransmitiendo
un ciertotipo
de
valoración que seinculca
enla
mentedel
espectador,
la
mayor partede
las
consecuencia
lógica
de
estos análisis esno sólo una agudización
de la
posicióncrítica,
sino unintento
de
cambiar esos contextos através
de
una programación que seala
avanzada,
la
vanguardiade
una posición sociopolítica.Esto,
que en cierto modoha
inspirado
elllamado
artede
"protesta",
enforma
más sutildebe
ría
introducirse
para sustituir esainevi
table
penetraciónideológica,
casisubli-minal,
por otra que corresponda alos
valores que aprecia el queformula
la
crítica.
Como
entodas
estasmaterias,
tales
críticas
tienen
su parte positivay
su parte
negativa.Es
verdad quetoda
obrahumana,
toda
obra artísticay
toda
obrabella,
quiéralo o no suautor,
trasunta
un cierto
tipo
de
realidades que sonlas
que constituyen el ambiente en que elautor o
los
autoresdesarrollan
su existencia.
Y
es verdadque,
muchasveces,
esto conduce a unafalsificación
de
valores
auténticosy
a unadeterminada
in
filtración
ideológica.
Esta
esla
parte po sitivade
tales
teorías
quedebe
tomarse
en consideración
tanto
parajuzgar
el productotelevisivo
cuanto para elaborar una programación.Pero
también
es cierto quetoda
obrahumana
está necesariamente sometida aesa
limitación. Bastaría
con una revisiónde la
historia del
arte paradarse
cuentade
ello enforma
obvia.Y
aun cuando el artista sea un creador que con suintui
ción,
en ciertamedida,
se adelante a suépoca,
nunca podráliberarse
de
una realidad
que es enla
que vivey
enla
querealiza su obra.
Y
esarealidad,
quiéralo ono,
se reflejará en ella.Y,
además,
lo
que es másimportante,
elhecho de ha
ber
visto estaslimitaciones
nojustifica
elque se use
de
ellas sólo paradarles
unsigno
distinto. Porque
ello significa quese
ha
descubierto
unainfluencia
que seestima
negativa,
no porque atente contra
la libertad
de
juicio y
de
discrimi
naciónde
la
persona,
sino porque el contenido
ideológico
que seinfiltra
por ella no es el que sedesea infiltrar. Eso
eslo
negativo
de
tales
críticasque,
comoin
sinuamos,
suelen estarmuy
teñidas
de
unadeterminada
posición política.Cuan
do
esto ocurretenemos
eltriste
espectáculo
de
intentar
cambiar unatelevisión
que se estima
"alienante",
por otra quelo
esigualmente,
pero ahora con unsig
no contrario.
Nos
parece quelo
que cabe
es una posiciónalerta,
honesta,
quetrate
de
superar esasinevitables
limita
ciones orientando
la
programación,
en susdiversas
formas,
porlos
verdaderos valores
que conforman nuestro ser nacional
y
nuestras conviccioneséticas. Evitar
un usotorcido
de
un elemento que puede
transformarse
en un verdadero veneno colectivo.
Y
con estoterminamos.
El
tema
puede
ser objetode
muchas observaciones.Pero las
cosas simples quehemos
indi
cado merecen ser recordadas.
No
estamos ni ante una panacea universal ni
ante una caja
idiota.
Se
trata
de
un medio
que se estádesarrollando,
quein
cluye en sus variadas
formas
tanto
lo
estrictamente
artístico comolo
educativo,
quetiene
posibilidadesilimitadas
y
que requierede
una utilización eficientey
honesta.
Ese
es el grandesafío,
porquelos
avances no puedendetenerse y lo
im
portante es que sean encarados con esas