Aisthesis
Na25-26,
1992-93
Facultad de Filosofía
Instituto de Estética
Pontificia
Universidad
Católica de
Chile
Santiago
-Chile
ESTÉTICA DEL
ENTORNO.
La
Plaza
de Armas de Santiago
como unhecho
urbano1Amada
Martínez,
Silvia
Ready,
Ana
María
Rugiero,
Flu
Voionmaa
I. Introducción
El
enfoque general a partirdel
cualnos acercamos alo
ecológico es considerar queni enlo formal
ni enlos
contenidos se agotalo
estético.De
acuerdo aello
tendemos
auna visión globalizadora que rompelas
fronte
ras entrelos
diferentes
géneros artísticos y
las
clasificaciones estable cidas.La
preocupación por el entorno—
oikos—resemantizadaen
la
visión ecológica actual esuna conla
proble máticaurbana,
puesto que el modode
vida es cadadía
másligado
alo
tecnológico y
esla
ciudadla
quelo
expresa.La importancia de la
estéticadel
entorno radica en establecer pará metros queden
proporcióncualitati va ala
visiónutilitariay
funcional
de
lo
colectivo.Pues,
comodice
Hannah
Arendt,
"la
utilidadque se establece como significado generafalta
de
sentido".
De
acuerdo alo
planteado,
la
Plaza de Armas de
Santiago,
comohecho
urbano,
nosha
parecido unaconjunción
de
expresionesde
arte queilumina
la
estructurade
la
ciudad.
Nos
hemos
centrado en el estado
actualde la
Plaza,
y
en particular enla
más recienteintervención
escultórica —el monumento a
los
Pueblos
Indígenas
en ocasiónde los
500
añosdel
descubrimiento de
América
—, en algunas
de
sus relaciones espaciales.
Lo
que nosha
pa recido másrelevanteparala
estéticadel
entorno eneste enfoque puntualha
sido reflexionar sobre el monumento conmemorativo.
Creemos
queel presentetrabajo
puede clarificar algunos
de
los
puntos
en que se producen quiebres en relación a un entorno con valoresestéticos,
queharían
de los hechos
urbanosnosólo un espacioútil,
fun
cional,
sino expresión colectiva.1
Primer
Encuentro de
Estética,
organizadoporla
Asociación Chilenade
Estética,
23 y 24de julio de
1993.Comisión
Estética yEcología.
II. El
origeny
la
permanenciadel
monumento1.
Problematizacióndel
monumento conmemorativo como estéticade lo
permanenteEl
monumento muestra unalarga
trayectoria
entodos
los
tiempos
y
culturas.Ha
tenido
distintas fun
ciones,
ligadas
porlo
general alas
instituciones
de
carácterpolítico,
económico,
religiosoy
cultural.Pasa
a ser así expresión
del
entramadotejido
por el poder,la
memoria,
la
muerte,
la
identidad,
la
tradición,
las
creencias,
los
grandeshitos his
tóricos,
los
valores eideologías,
quehan
tenido
lugar
en el espacioy
tiempo transcurrido
desde
sufun
dación.
La
presenciadel
monumentoconmemorativosecaracteriza—qui zá más queotrasexpresionesartísti cas—
por
tener
rasgos que podemosdenominar
comoinvariables,
enla
medida en que se constituyen como elementos recurrentesy
previsibles enla
mayor partede
estetipo
de
obras.¿Cómoserían estos rasgos repe
titivos
en el cursode
la
historia,
presentes en el monumentohasta
nuestros
días?
¿Cuálessonlos
siste mas culturales einstitucionales
de
carácteruniversalistaqueposibilitan
la
perpetuaciónde dichos
rasgos?En
primerlugar,
el monumentoconmemorativo
ha
estadoligado,
através
de
todos
los
tiempos y
las
culturas, ala
institucionalidad
vigente;
porlo
tanto,
alos
sistemasde
poder.Desde
las
épocas
más remotasla
religión,
comofuerza
cohesionantey coercitiva,
ha
jugado
unpapelfun
damental:
enlos
mitosde los
seressuperiores
(dioses, héroes,
ideologías,
hombres
ilustres)
como representa cionesde
un orden superiordel
cualemanaría el poder.
El
monumentoforma
partedel
rito
destinado
ala
permanencia
del
mito,
que se concreta
enla
conmemoracióncomodeseo
de
permanenciay
comodesafío
y
resistenciaa
la
muerte.Otro de los
rasgos constituyentes
de la
relaciónmonumento-poder,
que
tiene
suorigen enla
religión,
es elproblemade la
semejanza.La
idea
de
la
representación como"doble"
tiene
sus mejores ejemplificaciones enla
magiaritual
del
arteparietal,
en
la
estatuadel Faraón
comodoble
o"Ka". En
elImperio
Romano
esta mismaidea
del
doble
se continúa através
de
la
ley
delgas
imaginum,
que regulaba quiéneseran
dignos de
ser representados.
Además de la
importancia
de la
condiciónsocial,
estaba el poderinherente
alaimagen
misma.
De
estemodo,
la
representación
se encuentradirectamente
vinculada ala
imagen
física del
retratado,
queadquiere un carácterde
"inviolable".
La
imagen
no se puedeabstraer
del
referente,
debido
ala
necesidadde
establecerla
identifi
caciónentrela
personay
el poder queéstarepresenta.
Es
decir,
la
representación
del
retratadopasa aconstituirse en
la
imagen
de lo
permanente.Esta
búsqueda
de
lo
permanente estáenlasraícesmismasdelhombre,
desde
queelhombre
logra
erguirsey
empieza a organizar su espacio ri
giéndose según el modelo
de la
naturaleza
quetiene
a su alcance.No
resulta casual entoncesque elmonumento se remita semánticamente a
la
montaña,
contodas
las
connota cionesquela
montañatrae
apareja-das
desde
suverticalidad,
de
su volumen
y
desde
sufuerza
o poderío que emana.Por
unlado
elhombre
toma
los
modelos que
descubre
enla
naturaleza
y
setoma
a símismo como modelo
porque se concibeparteintegral
de la
naturaleza.Y
es precisamenteesta percepción ancestral
de
erigirse comosímbolode
poderla
quelleva
alhombre
a autorrepresentarsea pesardel
pasodel
tiempo.
A
pesarde
la
rupturadel
hombre
con
la
naturaleza enla
modernidad,
la
semejanza como mediode
representación sigue vigente.
El
monu mento conmemorativo seconvierte,
apartirdel
sigloXVIII,
en elinstru
mento más eficazparadar
cuentade
la
nueva confianza que elhombre
deposita
enla
cienciay
enla
técnica
para representarse a sí mismo como
el
hombre
autorrealizado mediantela
razón.Este
hombre
modernode la
razón sigue
tomando
sus modelosde
la
representacióndel
pasado,
a pesarde
que su poder ya no esde
origendivino
nide
carácter universalista.De
estemodo, y
con respecto almonumento
conmemorativo,
surge una situación anacrónica que está patente enlas
estatuasde la
actualidad,
enla
medida en que seha
producido una rupturadefinitiva
entre el espacio arquitectónicoy
la
esculturaintegrada
aéste,
uniónque existió enla
planificaciónurbanade
la
antigüedady
en gran partede la
planificación urbana
de
grandes ciudadesde
la
modernidad(París
y
Washington,
entreotras).2.
Espacio
públicoy
monumentoDesde
el puntode
vistade
la
estética
del entorno,
la
planificaciónde
los
hechos
urbanosenChile
pareciera obedecer más a
las
iniciativas
institucionales
individualizadas,
quetraen
como resultadounaparcelaciónde los
espacios públicos que creceninorgánicamente,
sinque se proyecte
ninguna planificación.¿Dequé manera
los
monumentos contribuyen a significar el espacio?Para
estefin
hemos
escogidola
Plaza
de
Armas
de
Santiago,
fundada
porPedro
de
Valdivia
elaño1541,
ensuestado
actual,
como objetode
análisis,
por representar en sí misma un monumento enla
medida en que acogelos
signosy
los
símbolosde
vida colectiva einstitucional
y
se constituye como unode
los
espacios más representativosde
nuestraidentidad
cultural.Al fundar
la
ciudadde Santiago
en
1541,
Pedro
de Valdivia
empezó atrazar
la
plaza,
uncuadradode
140
varas por
lado.
En
el centrode la
plazafue
construido un recintofor
tificado,
donde
se guardabande
no chelas
armas(de
aquí sunombre), y
además servíade
refugioalos
soldados,
mujeres, niños,
perrosy
otros animalesdomésticos,
al producirseun ataque
de los
indios. Posterior
mente se colocó en el centrode
la
plaza una pila para el suministro públicode
agua;
el restoquedóvacíoy
destinado
adesfiles
militares,
co rridasde
toros y
procesionesreligio sas.En
una esquina seinstaló
el"rollo",
palodonde
se colgaba alos
ajusticiados.La
plazacorresponde,
enla
tra
dición
de
sualzado,
ala
cuadrícula, y
la
ciudad.En
el siglo pasadofue
sometida a
dos
remodelacionesim
portantes: primeramente,en elcentro
de
la
plaza se encontraba unafuente
ochavada con el monumentoala
Libertad
Americana,
también
lla
mado
Pila de
Rosales,
de
acuerdo al nombredel diplomático
Francisco
Javier
Rosales,
oMonumento
alos
Lagartos.
Éste
fue
el primermonumento erigido en
tiempos
de
la
Re
pública,
pordisposición
de Diego
Portales,
en elaño1836,
y
el primero quehonraba
aSimón Bolívar. La
distribución
de la
plaza obedecía aun ordengeométrico.
En
1895
la
plazafue
remodelada radicalmente.La
fuente
con el monumentofue
trasla
dada
del
centroy
setrazó
una seriede
pradosasimétricos eirregulares,
en
base
alíneas
curvas,
con unalaguna.
El
monumentoala
Libertad
quedó sobre su
pedestal,
pero a unlado de los
estanquesy
ligeramente
desplazado del
centrode la
plaza.La
integración
de
otros monumentos
ha
sido paulatina.Así
porejemplo,
el monumentode Pedro de
Valdivia
setrasladó
asu actuallugar
recién el año
1968;
la
esculturadel
cardenalJosé María Caroel año1980,
y
elmonumentoalos Pueblos Indíge
nas elaño1992.
Nuestra
hipótesis
consisteen elsupuesto
de
quelas
relaciones entreel espacio
y
los
monumentosde
la
plaza,
especialmente elde
Pedro
de
Valdivia
y
elde los Pueblos
Indígenas,
representanen suaspectoactual
la
autopercepción que elchilenotiene
de
suidentidad
y
de
suposturafrente
a
la
realidad.La
plazatransmite
enla
actualidad dos
percepcionesespaciotem-porales:
la
de
aquellosquela
habitan,
permaneciendo enella
y
disfrutando
del lugar de
una maneravivencial,
contrastando con
la de
aquellos quela
utilizansólo como espaciode
circulación
y
de
tránsito.
En
esta experiencia vivencialde
la
plaza comorecinto,
y
de
acuerdo alo
que planteaSven
Hesselgren,
la
atención
de
la
gente no se sitúaenlos
objetos o monumentos queforman
parte
importante
de
ella,
enla
medida en que se mantienenenla
periferiade
la
plaza,
como es el casode los
monumentos
de Pedro
de
Valdivia,
del Pueblo Indígena
y
de
José
María
Caro. De
esta manerala
plaza,
queera
centro,
sehace
excéntricadesde
elpuntode
vistade
los
monumentos.Es
decir,
la
configuración mismade
la
plazaimpidió integrar
los
monumentos a
la
totalidad
del
espacio,
puesto que estohabría
significado,
nuevamente,
sutotal
remodelación.Lo
anteriorexplica,
desde
elpunto
de
vistadel
espacio,
la
marginalidad
de
los
monumentos existenteshoy
día.
Al
carecerde
centro,
la
plaza se constituye en un recintodonde
lo
importante
esla
gentey
nolos
objetosquela
integran.
La
colocación periféricade los
monumentos,
que quiso poner en el mismo plano al conquistadory
alconquistado medianteuna
diagonal,
sólo se equilibraen eltrazado
de
unplano urbano o
desde
una perspectivaaérea,
enla
medida en que nollega
a concretarseenla
realidadla
percep
ción visualde la
plaza.De
estemodo,
cada una
de las
obras que constitu yenla
plaza quedainconexa
de
la
totalidad,
puesto queelobjetivocon respecto ala
ubicaciónde
dichos
monumentosno secumple.hipótesis,
la
plaza nologra
integrar
los
monumentos al espacio en suto
talidad.
Tampoco logran los
monumentos crear unentornoapartir
de
sí
mismos,
queinvite
altranseúnte
aconsiderarlos
y
apreciarlos en su tridimensionalidad.En
el casodel
monumento ecuestre
de Pedro de
Valdivia,
susdimensiones
no están en proporciónal espacio que el espectador
necesita paraabordarlovisual-mente.
Por
otrolado,
elmonumento alPueblo Indígena fue
concebidofron-talmente y
los
aditamentosde
suspartes posterior
y lateral
resultananecdóticos,
detalles
quedesvirtúan
el concepto volumétrico
de la
piedra comomaterial expresivo.Como
resultadode
lo
anterior,
sepuedeestableceruna segunda
hipó
tesis
segúnla
cualsi,
formal
y
visuahnente,
la
plaza nologra
inte
grar
los
elementosquela
constituyen,
esdecir,
como una unidad estéticaválida,
paradójicamentela
plazada
cuentade
una realidadhistórica
propia
de
los
puebloslatinoamerica
nos,
sin visosde
solución,
quetiene
asuvez relación con elproblema
de la
identidad.
3. La
plaza comorepresentaciónde
la
realidadsocialDesde
la
última
remodelaciónde
la
plaza realizadaporla
Municipali
dad de
Santiago,
elejede la
diagonal
determinó
la
distribución
de los
espacios
destinados
alos
monumentosconmemorativos :
los
espacios quedaron en esaoportunidada
la
esperade
futuras
decisiones. El
monumentoalPueblo
Indígena
trajo
alcampode la
reflexión el problema planteado por
el
descubrimiento de
América.
Los
debates
y
las
polémicas planteadosen el plano
del
discurso de los
500
años permitieron sacar a
la
luz
la
complejidad
de
la
mirada sobrela
propia
identidad:
¿setrataba
de
unacelebración,
de
una confrontación ode
un encuentro entre culturas?La
plaza responde
desde
sí misma a estosinterrogantes.
En
vezde
rendirunhomenaje
aunapresencia
compartida,
elconcurso
del
monumentoalPueblo Indíge
na respondió al
deseo
propiode
unarestauración que
trataba
másbien
de
cubrir una ausencia:la del
indí
genaen elplano
de la
igualdad.
Los
interrogantes
discursivos
conrespecto
a esteproblemasehacen
patentesen
la
diagonal.
¿Hasta qué punto elchileno actualse siente
identificado
conla
figura del
conquistadorodel
conquistado,
enla
medida en quela
mayorparte
de la
poblaciónno es nilo
uno nilo
otro?La lateralidad
de los
monumentos
respondeauna marginalidadde
hecho.
Especialmente
elmonumentoal
Pueblo
Indígena,
quellegó
a ocupar un
hueco
que notenía
unadestinación
específica.Esta
situaciónreflejaque
las decisiones
con respecto a estetipo
de
monumentosson soluciones
de
camuflaje,
que noresponden
ala
planificación urbanay
tampoco
ayudanadignificar
y
adar
la
importancia
que seles
quiereatribuira
las
obrasy
alos
espacios.La
respuesta conmemorativaobedece
de
este modo ala
ideología
de
la
otredad,
que enfatizala
nopertenencia
y
la
falta de
identidad.
¿Cuálfue
el referente en el cual sequiso anclar el
deseo
de
identidad?
¿La representacióndel
indígena
através
de
unaimagen
arquetípicaque
tiene
carácterde
epopeyaenla
medida en quelo
mitifica?En
estecaso,
la idea
de buscar
en el criteriode
semejanza ciertas característicasfísicas
que sele
atribuyen alindíge
na resulta
disfuncional
y
reductora enla
práctica.La
imagen
representativa,
eneste
caso,
no es eficaz nidesde
elpunto
de
vista estético nidesde
elpunto
de
vistade la
realidad.A
pesardel
ojo mutiladoy
de
la boca
cercenada,
elrostro-tipo resultainsuficien
te
para simbolizar eldolor,
la
opre sión ola
resistenciadel
puebloindí
gena. ¿Acasola
representaciónde
rasgos
físicos
escapazde
dar
cuentade
la
carga simbólicade las diferen
tes
etnias que conformanlas
culturasaborígenes?
El
monumento conme morativo repetido unay
otra vezbajo
similares parámetrosformales,
re sultademasiado
evidentey
pocoalentador.
III.
Conclusiones
A
pesardel
crecimientocadavezmásextenso
de la
ciudadde Santia
go,
la
Plaza
de
Armas
continúa siendoelcentro
de
la
ciudad.Su
importan
ciacomohecho
urbano,
congran cargahistórica,
esindiscutible.
A
nuestrojuicio,
el plano en que mejor se con serva es como recinto vivencial.Es
por ello que consideramos necesario
que
las
autoridadestomen
medidaspara
definir
esta pregnanciadel
vivenciar,
enfatizando ala
vezla
relación
del
espacio abierto conla
arquitectura
histórica
queforma
parte
de
él,
y
que enla
actual condiciónno puede ser apreciada.
Al
care cerde
un centroy
no compensarla
vivencia con el
dominio
quelos
monumentos aportan al
espacio, éstos
quedanmarginados
y
no sondebida
mente percibidos.En
la
actualidad,
los
monumentos
no cumplen el propósito para elcual
fueron
hechos,
porque nologran
integrarse
al espaciode la
plaza,
de
la
cualforman
parte,
ni son capacesde
crearunnuevo entorno a partirde
sí mismos.
En
esesentido,
los
monu mentosno contribuyen ala
estéticade la
plaza,
pudiendo prescindirde
ellos.
Esto
lleva
a pensar quela
Plaza
de
Armas
nopuede continuar siendoel receptáculo
de
conmemoracionesartística
y
urbanísticamente mal planteadas.Por
elcontrario,
el crecimiento
de
la
ciudadde Santiago
significa muchas otras posibilidades
para
la
planificaciónurbana,
quepueden
incluir
la
presenciade
otros monumentosy
no recargarelllamado
centro
histórico de la
ciudad.Los
espacios urbanos nuevos necesitantambién
adquirirunaidentidad
quelos
signifique,
para que aquellaspersonas que
los
vivencian puedanestablecer nexos
diferenciados
enelespacio que
los
rodea.De
la
mismamanera,
los
espacios urbanos anti guos necesitan serrevitalizados, y
respectode
ellos cabe preguntarse:¿quées
lo
que realmentedebe haber
en
la
plazafundacional,
como persistencia
del
pasadoenelfuturo?
Estos
proyectos,
enla
ciudad consolidaday
enla
de
más recienteconformación,
pueden significar un gran
desafío
para
arquitectos,
urbanistas,
histo
riadores,
estetasy
artistas.Con
respecto alas
estatuasconmemorativas,
el monumento puede prescindirde los
referentesdirectos
y
asumirtodas
las
posibilidades ex presivasy
conceptuales que ofreceelconmemorativo en el mundo actual
tendría
quelimitarse
arepetiresque masy
arquetipos quecorrespondie.-ronaotros
tiempos y
culturas?¿Quénecesidades materiales
y
representativas
solicitanuestro espacio urbano en
la
actualidad?Pensamos
queprobablemente
la
solucióntenga
quedarse
através
de
gruposinterdisci
plinarios que planteen proyectos
de
mayor alcancey
significación enlo
que corresponde al entorno urbano comoespacio propio
de la
comunidad.de
las
obras.La
estéticadel
arteconmemora-uvono puedereducirse a un proble ma
de
reconocimientode
motivosy
personajes.
La
belleza
no radicaenel parecido o semejanzade
una obrade
artecon sumodelo.Finalmente,
entendemos
quela
tarea
del
estetaconsiste en
hacer
unllamado
ala
reflexión,
movilizarlos
criteriosy
capacidades estéticasde los
agentessociales
decisivos
enla
conformaciónde
lo
colectivo,
y
aun más:tener
unaparticipaciónoportunaen el proceso
que concluye en
la
materializaciónBibliografía
FRAMPTON,
Kenneth,
"Hacia
un regionalismo crítico:Seis
puntos para una arquitecturade
resistencia".En: La
posmodernidad,Editorial
Kairos
S.A.,
Barcelona,
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HESSELGREN,
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