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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN

LA EVOLUCIÓN DEL COLUMNISMO DE

FRANCISCO UMBRAL (1961-1997). ASPECTOS

RETÓRICO-ARGUMENTATIVOS

TESIS DOCTORAL

TOMO I

Doctorando: Bernardo José Gómez Calderón

Director: Dr. Antonio Garrido Moraga

MÁLAGA 2001

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Agradecimientos

Quisiera expresar aquí mi deuda de gratitud con todos aquellos que han contribuido, de una forma u otra, a la elaboración de esta tesis doctoral. Al profesor Salvador Montesa, por su apoyo y aliento constante; al catedrático Jean-Pierre Castellani, quien desde Tours no ha dejado de interesarse por la marcha de mi investigación; y al profesor Juan Gracia Armendáriz, que orientó mis primeras pesquisas. Quedo especialmente agradecido al director, Antonio Garrido Moraga, que supo conducir este trabajo con sabiduría sólo desbaratada por la impericia del doctorando; y al propio Francisco Umbral, quien amablemente me atendió, entre columna y columna.

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INTRODUCCIÓN ... I 1. Preámbulo ... II 2. Estado de la cuestión ... III 3. Interés de la investigación ... IV 4. Hipótesis de partida ... V 5. Metodología y fuentes ... VI 6. Estructura del trabajo ... X

PRIMERA PARTE: EL AUTOR Y EL GÉNERO. EL COLUMNISMO DE

FRANCISCO UMBRAL ... 1

1. Francisco Umbral, creador absoluto ... 2

1.1. Biografía periodística de Francisco Umbral ... 3

1.1.1. La madre, la provincia, los libros ... 3

1.1.2. El origen de la vocación periodística ... 8

1.1.3. Despuntar entre Valladolid y León (1955-1961) ... 13

1.1.4.¿De Madrid al cielo? Los comienzos en la capital (1961-1969) ... 19

1.1.5. La revelación del columnista: Primera etapa en Colpisa (1969-1976) ... 29

1.1.6. El País o la forja de un cronista posmoderno (1976-1988) ... 37

1.1.7. Renacer efímero en Diario 16 (1988-1989) ... 52

1.1.8. Los placeres y los días de Umbral (1989-2001) ... 54

1.1.9. El columnista perpetuo ... 64

1.2. Periodismo y literatura en Francisco Umbral ... 66

1.2.1. Dos territorios, un solo estilo ... 66

1.2.1.1. La función del periodismo en la obra de Umbral. Estatuto periodístico del autor ... 74

1.2.2. El periodismo en la obra narrativa de Francisco Umbral ... 80

2. Estatuto periodístico de la columna de opinión ... 95

(5)

2.2. Aproximación conceptual a la columna ... 98

2.2.1. Primeras aportaciones teóricas: el balbuceo de un género ... 100

2.2.2. Los postulados clásicos: la columna, a caballo entre dos estilos ... 102

2.2.3. Nuevos cauces para la delimitación de la columna: la aportación de la Neorretórica ... 111

2.2.4. La columna frente a otros géneros periodísticos: la crónica, el editorial, el artículo ... 116

2.3. Tipología de la columna de opinión ... 119

2.4. La columna personal: ¿género periodístico o literario? ... 124

2.4.1. La difícil delimitación entre Literatura y Periodismo ... 125

2.4.2. La columna personal, territorio en disputa ... 130

3. El columnismo de Francisco Umbral. Genealogía y preceptiva ... 134

3.1. Sobre la filiación articulística de Francisco Umbral ... 135

3.1.1. El magisterio de González Ruano ... 135

3.1.1.1. La preceptiva de Ruano y su vigencia en la obra de Umbral: Subjetividad y voluntad de estilo ... 139

3.1.1.2. La preceptiva de Ruano y su vigencia en la obra de Umbral: Aspectos técnicos y temáticos ... 145

3.1.2. Otras fuentes del columnismo de Umbral: Larra, D´Ors, Ramón ... 152

3.1.2.1. La renovación del modelo articulístico tradicional y la interpretación del arte ... 159

3.2. Francisco Umbral en el contexto periodístico español: La herencia de Ruano y el Nuevo Periodismo ... 161

3.3. Preceptiva de la columna en Francisco Umbral ... 167

3.3.1. Los postulados del autor ... 167

3.3.1.1. Sobre la eventual evolución de la preceptiva umbraliana ... 172

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SEGUNDA PARTE: ANÁLISIS DE LAS COLUMNAS DE FRANCISCO

UMBRAL (1961-1997) ... 181

Metodología ... 182

Universo, muestra y técnica metodológica ... 183

Cuantificación de los resultados, análisis y extracción de conclusiones ... 188

4. La inventio en el columnismo de Umbral ... 192

4.1. Una parcela relegada ... 193

4.2. Aspectos argumentativos del columnismo de Umbral: Pruebas y falacias ... 195

4.2.1. Las pruebas retóricas ... 197

4.2.1.1. Ethos, o el yo como aval ... 197

4.2.1.2. Los entimemas ... 207

4.2.2. Falacias materiales inductivas. La argumentación por generalización ... 209

4.2.3. Falacias de pertinencia ... 214

4.2.3.1. La argumentación por el ridículo: la ironía y la hipérbole ... 215

4.2.3.2. La argumentación por analogía ... 223

4.2.3.3. La argumentación petitio principii ... 227

4.2.3.4. La argumentación ad hominem ... 229

4.2.3.5. La argumentación por tropos: metáforas y prosas ritmadas ... 231

4.2.3.6. El argumento de autoridad ... 234

4.2.3.7. La argumentación por comparación ... 237

4.2.3.8. La argumentación por autofagia ... 239

5. La dispositio en el columnismo de Umbral ... 246

5.1. Sobre la multiplicidad dispositiva en Umbral y su modo de estudio ... 247

(7)

5.2.1. Macroestructura deductiva o analítica ... 250

5.2.2. Macroestructura inductiva o sintética ... 253

5.2.3. Estructura circular ... 256

5.3. Aspectos microestructurales relacionados con la dispositio de los artículos de Umbral ... 258

5.3.1. Frase textual o cita indirecta en el párrafo inicial ... 258

5.3.2. Frase corta final o coda ... 260

5.3.3. Coda exenta final ... 263

5.3.4. Otras particularidades dispositivas ... 264

6. La elocutio en el columnismo de Umbral: Figuras retóricas ... 270

6.1. Generalidades sobre el lenguaje figurado de Umbral ... 271

6.2. Análisis del uso de las figuras retóricas en las columnas de Francisco Umbral ... 274

6.2.1. Figuras Gráfico-Fónicas: Los Metaplasmos ... 276

6.2.1.1. Aliteración ... 277

6.2.1.2. Homeóptoton ... 278

6.2.1.3. Paromeon ... 280

6.2.1.4. Juegos de palabras ... 280

6.2.2. Figuras Sintácticas: Las Metataxis ... 282

6.2.2.1. Bimembración ... 283

6.2.2.2. Trimembración ... 285

6.2.2.3. Figuras basadas en el incremento de elementos oracionales ... 289

6.2.2.4. Figuras basadas en la iteración de elementos oracionales ... 295

6.2.2.5. Derivación y Políptoton ... 298

6.2.2.6. Paralelismo ... 300

6.2.2.7. Figuras ingeniosas ... 301

6.2.3. Figuras Semánticas: Los Metasememas ... 303

6.2.3.1. Metáfora ... 303

6.2.3.2. Metonimia y Sinécdoque ... 308

(8)

6.2.3.4. Oxímoron ... 314

6.2.4. Figuras Lógicas: Los Metalogismos ... 315

6.2.4.1. Ironía ... 316

6.2.4.2. Hipérbole ... 320

6.2.4.3. Metalogismos por adición ... 323

6.2.4.4. Metalogismos por supresión ... 336

6.2.4.5. Figuras dialógicas ... 345

7. La elocutio en el columnismo de Umbral: Léxico ... 357

7.1. La dialéctica entre tradición y modernidad ... 358

7.2. Particularidades léxicas del articulismo de Umbral ... 361

7.2.1. Argot cheli ... 362

7.2.2. Modismos y muletillas ... 367

7.2.3. Neologismos ... 372

7.2.3.1. Aglutinación o composición ... 373

7.2.3.2. Derivación: Prefijación y sufijación ... 375

7.2.3.3. Parasíntesis ... 379

7.2.3.4. Neologismos creados a partir de nombres propios ... 380

7.2.4. La aposición: Vocablos unidos por barra disyuntiva ... 382

7.2.5. Vulgarismos ... 387

7.2.6. Otras particularidades ... 390

8. La elocutio en el columnismo de Umbral: Intertextualidad ... 399

8.1. La “doble visión” de Umbral ... 400

8.2. Consideraciones en torno a la intertextualidad ... 403

8.2.1. Una propuesta de clasificación ... 405

8.3. Análisis del fenómeno intertextual en Francisco Umbral ... 410

8.3.1. Constantes en el recurso a la intertextualidad ... 412

8.3.2. Autorreferencias, o el “ethos poético” en el periódico ... 422

8.3.3. Secuencias titulares ... 425

8.3.4. Citas de actualidad ... 429

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9.1. Etapa protocolumnística: Diario de León (1961) ... 439

9.2. Costumbrismo y crítica política: Primera etapa en Colpisa (1969-1976) ... 441

9.3. El análisis político: Segunda etapa en Colpisa (1976-1979) ... 443

9.4. La falsa crónica social y el auge del barroquismo: El País (1976-1983) ... 443

9.5. Transición y transgresión: Diario 16 (1988-1989) ... 445

9.6. Gravedad, ironía y lirismo: El Mundo (1989-1997) ... 446

CONCLUSIONES ... 449

BIBLIOGRAFÍA ... 457

1. Obras del autor ... 458

1.1. Obras en las Umbral que figura como coautor ... 463

1.2. Antologías ... 463

1.3. Obras colectivas ... 464

1.4. Prólogos (selección) ... 464

2. Bibliografía sobre Francisco Umbral y su obra. Entrevistas ... 466

3. Bibliografía general ... 472

4. Hemerografía ... 486

5. Otras fuentes de documentación ... 497

ANEXOS ... 499

Anexo 1. Resultados de la investigación ... 501

1. Recursos. Número de artículos en que se han localizado ... 502

2. Recursos. Distribución de artículos por etapas ... 507

3. Total de casos ... 511

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Anexo 2. Listado completo de casos por campos ... 519

1. Intellectio: Temas ... 520

2. Inventio: Pruebas y falacias retóricas ... 521

3. Dispositio ... 525

3.1. Párrafos ... 525

3.2. Macroestructuras argumentativas ... 527

4. Elocutio ... 530

4.1. Léxico ... 530

4.2. Figuras retóricas ... 567

4.2.1. Metaplasmos ... 567

4.2.2. Metataxis ... 579

4.2.3. Metasememas ... 667

4.2.4. Metalogismos ... 700

4.3. Intertextualidad ... 850

Anexo 3. Corpus de la investigación ... 897

Índice cronológico ... 898

Índice alfabético ... 905

Nota sobre la transcripción de los artículos ... 913

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1. PREÁMBULO

La presente tesis doctoral tiene como objeto de estudio la obra columnística de Francisco Umbral desde sus primeras manifestaciones, a comienzos de los años sesenta, hasta 1997, fecha de inicio de la investigación. Nuestro propósito consiste en determinar las directrices de dicha obra, sus características más relevantes desde el punto de vista argumentativo y estilístico, así como la eventual evolución que haya podido experimentar.

Para ello, adoptamos el enfoque de la corriente neorretórica que, de un tiempo a esta parte, se ha incorporado con resultados bien provechosos al ámbito de la Periodística española. Como paso previo, efectuamos un recorrido por la biografía periodística del autor y abordamos el estatuto científico de la columna de opinión. El trabajo de campo lo componen 350 textos seleccionados por muestreo estratificado, representativos de toda la trayectoria de Francisco Umbral.

Con ello pretendemos contribuir, en primer lugar, al mejor conocimiento de la obra de un autor cuya verdadera talla sólo en los últimos tiempos está trascendiendo más allá de los círculos literarios y académicos, merced a la concesión de prestigiosos galardones (el último de ellos, el Cervantes del año 20011), pero cuya excelencia literaria y periodística viene manifestándose desde hace casi cuatro decenios, con singular y decidida constancia.

Por otro lado, tratamos de cimentar la consideración de la columna como género de naturaleza plenamente periodística, que al igual que otras modalidades textuales propias de los medios de comunicación de masas, presenta una inequívoca matriz retórica.

1 Premio que Umbral suma al Príncipe de Asturias de las Letras recibido en 1996, en una díada que muy

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2. ESTADO DE LA CUESTIÓN

No puede decirse que la producción de Francisco Umbral, ni la articulística ni la literaria, sea terreno frecuente de investigación o estudio. La laboriosidad del autor contrasta con el escaso interés que, en nuestro país, parece despertar su vastísima obra. El panorama se antoja aún más exiguo si atendemos a la parcela estrictamente periodística: apenas una decena de ensayos en revistas y actas de congresos, junto con dos tesis doctorales inéditas2, constituyen el único bagaje científico. La figura de Umbral transita por las páginas de un buen número de manuales relacionados con la Redacción o los Géneros Periodísticos, como máximo exponente del tipo de columnista denominado “personal”, pero ello no se traduce en una aproximación rigurosa a su obra, más allá de algunas excepciones honrosas.

No diremos que nos encontramos ante un campo de estudio virgen, pero sí que su tratamiento hasta ahora ha sido, cuando menos, asistemático, lastrado por generalidades o impresiones poco fundadas que toman, en muchos casos, las palabras del autor como dogma, cuando éste gusta de sorprender e, incluso, de contradecirse en sus declaraciones.

La propia indefinición de la columna en tanto que modalidad textual independiente favorece, creemos, el desinterés por esta parcela de la producción umbraliana. La libertad compositiva de que goza el género, especialmente en su variante personal, hace que los intentos de acotación de buena parte de los estudiosos se reduzcan a simples inventarios de propiedades paralingüísticas que poco o nada revelan sobre la génesis del texto. Sólo la adopción de nuevos enfoques, como el neorretórico o argumentativo, parece estar contribuyendo al establecimiento del estatuto científico de la columna, pero se trata aún de un terreno parcialmente inexplorado.

Asimismo, no se nos oculta la dificultad que entraña abordar una obra en marcha. La feracidad de Umbral es notoria: publica del orden de dos o tres títulos al

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año, y, además de su columna diaria en El Mundo, mantiene secciones semanales en revistas de información general. Incluso en nuestro caso, han transcurrido ya cuatro años desde que iniciamos la investigación, con la provisionalidad que ello puede acarrear; sin embargo, creemos que la amplitud del trabajo de campo seleccionado, tanto en términos cronológicos como cuantitativos, ratifica la pertinencia del objeto de estudio, así como la utilidad de las conclusiones que se alcancen.

3. INTERÉS DE LA INVESTIGACIÓN

Varias razones avalan el interés científico de nuestra propuesta. A nadie se le oculta que la obra articulística de Francisco Umbral, compuesta a día de hoy por más de ocho mil piezas, posee una calidad estilística indudable; pero al margen de ello, hay que llamar la atención sobre un hecho que trasciende los límites estrictamente personales: la notoriedad pública que dicha obra ostenta.

El estilo del autor, la “voz propia” que con tanto empeño ha logrado forjarse, sustenta una de las prosas más brillantes de cuantas ha producido la literatura en castellano de este siglo; si a ello sumamos el influjo que sus artículos tienen en la agenda de la opinión pública española, la figura de Umbral cobra una singular relevancia, y su atractivo para la investigación se acrecienta.

Por otro lado, el lapso de tiempo durante el cual nuestro autor ha desarrollado su labor como articulista diario es considerablemente extenso, más de tres décadas en las cuales el ejercicio del periodismo (y por supuesto, del articulismo) ha experimentado variaciones ostensibles. No obstante, la hipotética evolución de la columna umbraliana no ha llamado hasta ahora la atención de ningún estudioso, cuando es más que probable que, al margen de la unicidad de estilo que la caracteriza, su concepción y composición hayan variado al tiempo que las condiciones externas (sistema político y económico) y la propia estructura del sistema de medios español.

Tampoco se ha estudiado el carácter retórico de la prosa diaria del autor, ni se ha sistematizado (o intentado sistematizar) el amplio arsenal de recursos persuasivos que

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Umbral convoca en sus artículos, y que hacen de él el columnista ingenioso por antonomasia. La presente tesis doctoral pretende contribuir a subsanar ambas deficiencias.

Nuestro proyecto aspira también a afianzar el desarrollo de los estudios argumentativos en el marco de la Periodística española. Su aportación puede resultar de interés en la medida en que se propone profundizar en el conocimiento de un género, la columna de opinión, que sólo en los últimos tiempos está logrando ser conceptualizado de modo satrisfactorio. En este sentido, la elección del autor se antoja de nuevo apropiada, por haberse dedicado al artículo diario de forma continuada desde 19693, siendo en la actualidad el decano de los columnistas españoles: podemos afirmar que Umbral constituye un referente idóneo desde el cual evaluar y determinar las propiedades del tipo de texto escogido.

4. HIPÓTESIS DE PARTIDA

Como arranque de la investigación, planteamos dos hipótesis, una referida al caso concreto seleccionado, y otra al género objeto de estudio. Con respecto a la obra articulística de Francisco Umbral, propusimos que ésta ha atravesado varias etapas bien diferenciadas desde su inicio, a pesar de constituir un conjunto esencialmente unitario, y más allá de las lógicas alteraciones que haya ocasionado el asentamiento del estilo del autor. Nuestro propósito consiste en esclarecer cuáles han sido esas etapas, atendiendo a los motivos, la orientación y los rasgos macro y microtextuales de sus piezas.

Como hipótesis referida a la columna periodística, consideramos que ésta puede ser analizada siguiendo los postulados de la Retórica, actualizada en Neorretórica o Teoría de la Argumentación, con el fin de describir y tipificar los mecanismos en los que se asienta su producción y el efecto persuasivo que usualmente consigue. Todos los aspectos del discurso argumentativo, y la columna de opinión es una de sus modalidades, se hallan prefigurados en la Rethorica recepta; por ello, a través de sus

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útiles, es posible afrontar el estudio metódico del género. A los postulados de esta disciplina, no obstante, habrá que sumar aportaciones puntuales de la Lingüística del Texto y la Crítica Literaria, para hacer completo nuestro análisis.

5. METODOLOGÍA Y FUENTES

Detallamos a continuación el método de investigación adoptado en el presente trabajo, así como las fuentes principales que han orientado su concepción y puesta en práctica.

1. El primer paso consistía en establecer la bibliografía completa de Francisco Umbral, y para ello se consultaron, vía telemática, los catálogos ISBN y Rebiun (Red Española de Bibliotecas Universitarias). Fijada ésta, se accedió a cada uno de los títulos, algo más de un centenar, mediante visitas a la Biblioteca Nacional, diversos centros universitarios (Autónoma de Barcelona, Complutense, Granada, La Laguna, Murcia, Pompeu Fabra y Sevilla) y bibliotecas públicas de la Comunidad Autónoma Andaluza.

Para determinar la producción articulística del autor, se consultaron los fondos hemerográficos de las universidades de Málaga y Granada; los de las hemerotecas Nacional y Provincial de Madrid; y se recurrió al servicio de documentación del diario La Vanguardia. Asimismo, se llevó a cabo un rastreo exhaustivo de los medios en que Francisco Umbral ha desarrollado o desarrolla su labor periodística: Diario de León, Ya, Colpisa (a través de las colecciones de El Norte de Castilla), La Vanguardia, El País, Diario 16, ABC y El Mundo; atendiendo no sólo a las columnas, sino también a trabajos periodísticos de naturaleza diferente: artículos de crítica literaria (El Norte de Castilla, Ya, La Vanguardia), gacetas culturales (El Norte..., Ya), reportajes y entrevistas (Ya, El Norte..., El País), crítica teatral (Ya, El Mundo), series de memoria colectiva y artículos en general (Ya, El País).

También se accedió a las colecciones de revistas de información general que han acogido a Umbral entre sus colaboradores (Interviú y Tiempo), así como a semanarios

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humorísticos (Hermano Lobo) y revistas literarias (Punta Europa, La Estafeta Literaria y Cuadernos Hispanoamericanos).

2. A continuación, procedimos a localizar los ensayos críticos publicados hasta el momento sobre la obra de Francisco Umbral. Además de las fuentes citadas, se consultaron varias bases de datos: Teseo, ISOC LIN-LIT (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), MLA (Modern Language Association), PIC (Periodicals Contents Index) y SSCI (Social Sciencies Citation Index). En estas dos primeras etapas, se llevaron a cabo entrevistas personales, con el propio autor y con varios especialistas en su obra periodística y literaria, como Juan Gracia Armendáriz, doctor por la Universidad Complutense, y Jean-Pierre Castellani, catedrático de la Universidad de Tours.

3. Tras las labores de documentación, fijamos las bases teóricas de nuestra investigación, que abarcarían tres campos de estudio: Periodística; Lingüística y Teoría de la Literatura; y Retórica y Teoría de la Argumentación.

En primer lugar, era necesario recurrir a las publicaciones relacionadas con el columnismo, circunscritas al ámbito de la Redacción. Se manejaron manuales y monografías sobre los diversos géneros periodísticos, en especial aquellos dedicados a los textos de opinión, aunque hay que decir que, en este terreno, la bibliografía es considerablemente exigua4. Por otra parte, el estilo del autor y su condición de escritor

hacía lógico el recurso a bibliografía especializada en Lingüística y Literatura; de este

4 Los únicos trabajos íntegramente dedicados a los textos argumentativos eran, en 1997, los siguientes:

MORÁN, E. (1988): Géneros del periodismo de opinión. Pamplona, Eunsa; GONZÁLEZ REYNA, S. (1991): Géneros periodísticos I. Periodismo de opinión y discurso. México, Trillas; SANTAMARÍA, L. (1990): El comentario periodístico. Madrid, Paraninfo; LÓPEZ PAN, F. (1996): La columna periodística. Teoría y práctica. El caso de “Hilo directo”. Pamplona, Eunsa; LÓPEZ HIDALGO, A. (1996): Las columnas del periódico. Madrid, Ediciones Libertarias/Prodhufi; y LEÓN GROSS, T. (1996): El artículo de opinión. Barcelona, Ariel; aunque también se encontró información valiosa en títulos de motivo más amplio, en especial: MARTÍNEZ ALBERTOS, J. L. (1992): Curso General de Redacción Periodística.

Madrid, Paraninfo, 5ª edición; y NÚÑEZ LADEVEZE, L. (1995): Introducción al periodismo escrito.

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ámbito, nos resultaron de provecho algunos trabajos sobre lingüística del texto5, así

como otros que se ocupan de las “promiscuas relaciones” entre literatura y periodismo6.

El estudio progresivo de ambos corpus nos llevó a la decisión de abordar el columnismo de Umbral desde la perspectiva de la “Nueva Retórica”, conceptuada como Teoría de la Argumentación por Perelman. La propia orientación de los estudios más recientes sobre géneros de opinión avalaba este enfoque, puesto que, desde hace aproximadamente dos décadas, proliferan los autores que llaman la atención sobre el carácter “retórico” de la comunicación periodística. Así, Francisco Ayala apuntaba ya en 1985:

Será más que probable que la retórica del periodismo [...] siga las líneas de la antigua e ilustre retórica oratoria [...] Si un artículo periodístico puede equivaler con sus efectos a un discurso devastador ante la cámara, seguramente los artificios empleados por su autor no serán demasiado distintos de los que hacen eficaces las palabras del orador7.

Desde parámetros distintos, el profesor Martínez Albertos identifica en el periodismo de opinión al legítimo heredero de la retórica clásica, en su Curso General de Redacción Periodística8; y Josep M.ª Casasús considera que “no está exento de razones estimables el criterio de aquellos que han observado la presencia de perfectas analogías [...] entre algunos aspectos de las preceptivas retóricas [...] y determinadas reglas que conforman muchas de las normas del periodismo contemporáneo”9. El mismo autor señala con convicción que “la Retórica, a pesar de las reticencias que

5 Principalmente, los de Schmit (Teoría del texto. Madrid, Cátedra, 1977), Petöfi y García Berrio (Lingüística del texto y crítica literaria. Madrid, Comunicación 1978), Van Dijk (La ciencia del texto. Barcelona, Paidós, 1983) y Bernárdez (Lingüística del Texto. Madrid, Arco Libros, 1987).

6 Como los de José Acosta Montoro (Periodismo y literatura. Madrid, Guadarrama, 1973), Octavio Aguilera (La literatura en el periodismo, y otros estudios. Madrid, Paraninfo, 1992) y Lluis Albert Chillón (Literatura i periodisme. Valencia, Universitat, 1993).

7 AYALA, F. (1985): La retórica del periodismo y otras retóricas. Madrid, Espasa-Calpe, pág. 50. 8 Véase ob. cit., pág. 212.

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existen para admitirlo, está absolutamente viva en los procesos que alimentan la comunicación social contemporánea”10.

No abundan, empero, las obras que atienden al carácter persuasivo de los textos de opinión: cabe citar sólo la de Santamaría y Casals, a propósito de la argumentación periodística; el trabajo de Morales Castillo sobre el humor en el articulismo; dos estudios de casos ya reseñados: el de López Pan, sobre Pilar Urbano, y el de León Gross, sobre Manuel Alcántara; y algunos ensayos publicados en revistas y obras colectivas11. Para el trabajo de campo, nos resultaron de gran utilidad estos títulos que, con sana diversidad de enfoques, aplican los postulados de la Nueva Retórica al análisis de los artículos periodísticos, aunque rara vez de modo omnicomprensivo o sistemático.

Su estudio se completó con bibliografía específicamente relacionada con la retórica y la argumentación, de entre la que merecen destacarse los tratados clásicos (Aristóteles y Quintiliano); el manual de Lausberg, la obra refundacional de Perelman y Olbretchs-Tyteca, así como diversas monografías relacionadas con cada una de las parcelas de la producción del discurso12.

Pese a la adopción de la perspectiva neorretórica, no obviamos las limitaciones que esta resucitada disciplina encierra, marcadas sobre todo por la heterogeniedad de las propuestas de la doctrina clásica, y por su relativa inoperancia para el tratamiento de ciertos fenómenos que, en la actualidad, han pasado al primer plano del análisis del

10 CASASÚS, J. M.ª y NÚÑEZ LADEVÉZE, L. (1991): Estilo y géneros periodísticos. Barcelona, Ariel, pág. 43.

11 SANTAMARÍA, L. y CASALS CARRO, M.ª J. (2000): La opinión periodística. Argumentos y

géneros para la persuasión. Fragua, Madrid; MORALES CASTILLO, F. (1991): Recursos de humor en el periodismo de opinión. Análisis de las columnas periodísticas “Escenas políticas”. Madrid, Editorial de la Universidad Complutense, Colección Tesis Doctorales; ASMAR, P. (1992): “Irak-Kuwait. Brutal invasión. Análisis del primer editorial del diario ABC sobre la Guerra del Golfo”, en AA. VV.: Estudios en honor de Luka Brajnovic, págs. 45-55; y CASALS, M.ª J. (1998): “El argumento petitio principii. Una falacia para dogmáticos”, en Estudios sobre el mensaje periodístico, núm. 4, págs. 203-228.

12 ARISTÓTELES (1982): Tratado de Lógica. I: Categorías. Tópicos. Sobre las refutaciones sofísticas. Madrid, Gredos; y –(1998): Retórica. Edición de Alberto Bernabé. Madrid, Alianza Editorial; QUINTILIANO (1942): De Institutione Oratoria. Edición a cargo de Ignacio Rodríguez y Pedro Sandier. Madrid, Editorial Hernando; LAUSBERG, H. (1966-1968): Manual de retórica literaria. Madrid, Gredos; PERELMAN, C. y OLBRECHTS-TYTECA, L. (1989): Tratado de argumentación. Madrid, Gredos; GRUPO “M”. (1987): Retórica General. Barcelona, Paidós; MORTARA GARAVELLI B. (1988): Manual de retórica. Madrid, Cátedra; y ALABALADEJO, T. (1989): Retórica. Síntesis, Madrid.

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discurso, caso de las actividades de lectura y recepción13. Pero en líneas generales, y por

lo que a las piezas seleccionadas se refiere, consideramos apropiado nuestro enfoque.

4. El paso ulterior fue la formulación de las hipótesis y la selección de la muestra de artículos que habría de constituir el corpus de la investigación; ésta se llevó a cabo a través de los fondos hemerográficos de las instituciones anteriormente citadas. A continuación, se estableció el modelo de análisis, a partir de las bases teóricas preestablecidas y del conocimiento de la propia obra columnística del autor. Decidimos ocuparnos de los diversos apartados de la elaboración del discurso según la preceptiva retórica: intellectio, inventio, dispositio y elocutio, tal y como hallan reflejo en los textos de Umbral. Dentro de la elocutio, se atendió a los aspectos que consideramos más relevantes: licencias retóricas, léxico e intertextualidad.

5. Tras el análisis, se procedió a la sistematización de la información obtenida en varias bases de datos, de las cuales se extrajeron resultados cuantitativos. Por último, abordamos el comentario de los casos seleccionados y se dedujeron las conclusiones finales por medio de estadística inferencial.

6. ESTRUCTURA DEL TRABAJO

La presente tesis doctoral se divide en dos bloques, compuestos a su vez por nueve capítulos monográficos. El primer apartado, de carácter teórico-especulativo, tiene como objetivo fundamental contextualizar la investigación. Así, nos ocupamos de la figura de Francisco Umbral desde las perspectivas biográfica y estilística, diseccionando las relaciones que se establecen entre sus obras articulística y literaria; abordamos el género objeto de estudio de acuerdo con lo establecido por la Periodística; y bosquejamos las características esenciales del columnismo del autor en lo que a antecedentes y preceptiva se refiere.

13 A propósito de estas objeciones, véase BERNÁRDEZ, A. (2001): “Neorretórica, ¿una estrategia para la

salvación?”, en Cuadernos de Información y Comunicación, Departamento de Periodismo III, Universidad Complutense de Madrid, núm. 4, págs. 21-31.

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En el segundo bloque, de naturaleza descriptiva, se expone el análisis de casos llevado a cabo. Nuestro comentario alterna elementos cuantitativos derivados del análisis e indicaciones de carácter cualitativo, y va acompañado de sus correspondientes tablas y gráficas, que permiten una mejor visualización de los resultados obtenidos.

En el Capítulo 1. Francisco Umbral, creador absoluto, presentamos la biografía del autor, circunscribiéndonos al ámbito periodístico: se exponen en él el origen de su vocación de articulista, los modelos que marcaron su formación, el comienzo de su carrera en Valladolid y León y, por fin, su dilatada trayectoria en Madrid, donde tiene a gala haber colaborado en todos los diarios de tirada nacional y en varias decenas de publicaciones periódicas. En este apartado, prestamos especial atención a cada una de las series de artículos que ha publicado el autor, de manera casi ininterrumpida, desde 1969 hasta hoy.

En el segundo epígrafe de este primer capítulo, analizamos las feraces relaciones entre literatura y periodismo que se dan en el seno de la obra umbraliana. Para ejemplificarlas, abordamos aquella parte de su novelística que guarda relación con la actividad en prensa sin estar concebida con ánimo memorialístico (“obra narrativa no estrictamente autobiográfica”), constatando en ella una presencia masiva de motivos periodísticos.

El Capítulo 2. Estatuto periodístico de la columna de opinión se ocupa de las características del género de acuerdo con la teoría académica, mediante un repaso exhaustivo de las diversas aportaciones que ha producido la Periodística española en este terreno, divididas en tres estadios conceptuales para su mejor comprensión. Dedicamos asimismo un epígrafe independiente a la columna personal, que es la que cultiva Francisco Umbral, estableciéndose su condición de modalidad textual eminentemente periodística, más allá del cuidado de la prosa y la libertad temática que pueda singularizarla.

En el Capítulo 3. El columnismo de Francisco Umbral. Genealogía y preceptiva se trata todo lo relacionado con la prosa diaria de nuestro autor desde la perspectiva teórica. Establecemos en primer lugar los antecedentes de su obra, con

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especial mención a César González Ruano, cuya práctica del género alberga tantos puntos en común con la de Umbral (también disimilitudes, como tendremos ocasión de comprobar), y atendemos a otros de sus referentes, como Larra, Eugenio d´Ors y Gómez de la Serna.

Por otro lado, se sitúa al autor en el contexto periodístico español, poniéndolo en relación con dos corrientes de su tiempo: el “ruanismo” y el Nuevo Periodismo, a las que se encuentra vinculado por razones cronológicas y, sobre todo, estilísticas. Finalmente, se expone la preceptiva desarrollada por el propio Umbral y las consideraciones de los teóricos de la Redacción sobre la forma en que nuestro autor practica el columnismo.

El Capítulo 4. La inventio en el columnismo de Umbral abre el segundo bloque de nuestro trabajo, y se dedica, de acuerdo con el ordo de la retórica clásica, a la parcela inventiva, donde se acumulan buena parte de los procedimientos argumentativos que apuntalan las tesis del orador. Tras poner de manifiesto la escasa relevancia que suele otorgarse a estos procedimientos por parte de los estudiosos del columnismo (y, más concretamente, del columnismo de Umbral), pasamos a exponer y comentar las técnicas más habituales en los artículos del autor: ethos y entimemas en el apartado de pruebas retóricas; el argumento por generalización como falacia deductiva predominante; y el nutrido grupo de falacias de pertinencia que se hallan en la base de sus textos, con especial atención a las argumentaciones por el ridículo, por analogía y petitio principii. Al igual que los capítulos siguientes, éste se completa con tablas y gráficas que recogen los datos más significativos del trabajo de campo.

En el Capítulo 5. La dispositio en el columnismo de Umbral, abordamos la forma en que éste ordena los componentes de sus artículos, con vistas a lograr un mayor efecto persuasivo. De acuerdo con la terminología de Van Dijk, atendemos a las tres macroestructuras predominantes en su obra: la deductiva, la inductiva y la circular. Asimismo, nos ocupamos de otras particularidades dispositivas identificadas en el corpus seleccionado, de naturaleza microestructural, como las frases de cierre nominales y predicativas, las codas exentas, las muletillas iniciales, la distribución paragráfica, etcétera.

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Con el Capítulo 6. La elocutio en el columnismo de Umbral: Figuras retóricas, se inicia el análisis del tercer estadio de la producción del discurso, que de manera inevitable ocupa la mayor parte de nuestra exposición, por ser los elementos de este orden considerablemente más abundantes y originales que los rasgos de la inventio y la dispositio; de hecho, la notoriedad del autor y de su obra provienen, en buena medida, de ellos, tal es la riqueza de sus manifestaciones. En este capítulo, nos ocupamos de las licencias retóricas, un campo vasto para cuyo tratamiento seguimos el criterio del grupo de Lieja, clasificando las figuras en metaplasmos, metataxis, metasememas y metalogismos, y desarrollando por extenso aquéllas que pueden considerarse características de la prosa umbraliana: bimembración, metáfora e ironía. El listado completo de licencias tratadas supera, en cualquier caso, el medio centenar.

En el Capítulo 7. La elocutio en el columnismo de Umbral: Léxico, atendemos a la vertiente idiomática de la obra de nuestro autor, especialmente valorada por la crítica. Algunos de los rasgos más fácilmente reconocibles de la escritura de Umbral radican en su original empleo del español y, así, destacan un uso abundante de voces argóticas (sobre todo procedentes del cheli); el recurso a modismos y muletillas; el empleo de la barra disyuntiva (/) para unir vocablos y, por encima de todo, la lexicogénesis continua, que se traduce en una abundancia notable de neologismos.

Para finalizar, en el Capítulo 8. La elocutio en el columnismo de Umbral: Intertextualidad, abordamos el fenómeno citativo, habitual también en los artículos de la muestra debido al pronunciado culturalismo del autor. Como aspectos más relevantes en este terreno, se estudian las recurrencias intertextuales en cuanto a fuentes y enunciados, la presencia de autorreferencias, la inserción de secuencias titulares y las citas de actualidad.

Tras el comentario de todos estos aspectos, en el Capítulo 9. Periodización de la obra columnística de Francisco Umbral, procedemos a la sistematización de los datos más relevantes extraídos del trabajo de campo, con objeto de establecer la evolución del columnismo del autor. Se incluyen también aquí referencias a los motivos predominantes de sus piezas (intellectio).

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Cerramos este trabajo con las conclusiones, en las que se evalúa el grado de pertinencia o acierto de las hipótesis planteadas al comienzo de la investigación, recapitulando sobre todo lo expuesto. Tras ello, incluimos la bibliografía, desglosada en tres apartados: obras del autor, bibliografía específica y bibliografía general, a la que se añaden otras fuentes documentales consultadas, en especial de carácter hemerográfico.

Como complemento, incluimos tres Anexos que pueden resultar de interés para el afianzamiento de las conclusiones. El primero sistematiza los Resultados de la investigación, y constituye un informe elaborado a partir de las bases de datos que han permitido desarrollar la parcela descriptiva de nuestra tesis. Muchas de las cifras recogidas aquí no aparecen consignadas con anterioridad, dado lo gravoso que hubiera resultado ocuparse de cada una de ellas por separado, al margen de que no todas resultan igualmente esclarecedoras en términos evolutivos; por ello, hemos preferido ordenarlas en un capítulo aparte.

El segundo anexo, Listado completo de casos por campos, recoge todas las ocurrencias registradas en cada uno de los ítems de la ficha de análisis, desglosados en intellectio, inventio, dispositio y elocutio, con sus respectivos subapartados. Aquí se encontrarán los exempla comentados en el cuerpo de la tesis, así como todos aquellos que, por razones obvias de espacio, han quedado fuera de nuestra exposición. En cuanto al tercer anexo, Corpus de la investigación, contiene los textos del autor sobre los que se ha trabajado, acompañados de dos índices, uno alfabético y otro cronológico; en ellos podrán apreciarse satisfactoriamente las cualidades argumentativas y persuasivas que caracterizan la prosa diaria de Francisco Umbral.

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PRIMERA PARTE. EL AUTOR Y EL GÉNERO. EL

COLUMNISMO DE FRANCISCO UMBRAL

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CAPÍTULO 1. FRANCISCO UMBRAL, CREADOR

ABSOLUTO

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1. 1. BIOGRAFÍA PERIODÍSTICA DE FRANCISCO UMBRAL

Vivir es decidir constantemente lo que vamos a ser (José Ortega y Gasset, Unas lecciones de Metafísica, I)

1. 1. 1. LA MADRE, LA PROVINCIA, LOS LIBROS

Alejandro Francisco de Jerónimo Pérez Martínez, más conocido como Francisco Umbral, nace en La Inclusa de Madrid el 11 de mayo de 1932, hijo de la leonesa Ana Pérez Martínez1. Nada se sabe de la identidad de su padre, y hasta fecha reciente, tampoco se conocía con certeza el año de su nacimiento, que se situaba erróneamente en 1935. Su familia materna procedía de León; eran labradores acomodados que en la década de los veinte se habían trasladado a Valladolid, donde continuaban residiendo en 1932. Umbral nace en Madrid por deseo expreso de su madre, que deseaba resguardarlo de las cerriles miradas provincianas, pero a los pocos meses de dar a luz, Ana regresa con su hijo a Valladolid y se instala de nuevo en la casa familiar. La primera estación de la biografía de nuestro autor pasa, de este modo, por la capital castellana, a la que estará vinculado estrechamente durante el primer tercio de su vida y donde tomará contacto por vez primera con el mundo del periodismo.

Umbral vive en Valladolid durante veintiséis años, el cuarto de siglo crucial que determina su personalidad y su futuro profesional. Ni que decir tiene que buena parte de esos veintiséis años están marcados de manera indeleble por la figura de su madre. Funcionaria del ayuntamiento de la ciudad, Ana Pérez es una mujer independiente y culta, que posee inquietudes políticas e intelectuales nada comunes. Ella será quien se ocupe de la educación del pequeño Umbral y quien le transmita la pasión por la literatura, reforzando su natural vocación creativa, movida por la íntima convicción de que su hijo va a ser escritor, como él mismo ha recordado tiempo después2. La madre ocupa una posición privilegiada en la memoria de Umbral y, por tanto, en su obra: a ella

1 Véase CABALLÉ, A. (1999): “Francisco Umbral: Los comienzos de un escritor”, en Boletín de la Unidad de Estudios Biográficos, núm. 4, Universidad de Barcelona, págs. 9-20.

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consagra innumerables páginas y una de sus novelas más emblemáticas, El hijo de Greta Garbo. La omnipresencia materna en el particular universo del autor se nos antoja lógica, ya que, ante la ausencia del padre, Ana Pérez constituye el único apoyo firme del pequeño Umbral en los difíciles años de su formación. El recuerdo de la madre, vívido e insoslayable, es uno de los motivos recurrentes del ciclo de novelas que el autor dedica a su infancia y adolescencia, una veta feraz en la heterogénea producción literaria umbraliana que arranca en 1972 con Memorias de un niño de derechas y finaliza (por el momento) en Los cuadernos de Luis Vives. En esa saga, por cierto, también se desliza de manera esporádica la figura del padre, convenientemente difuminada, y en cierta medida, mitificada. De él sólo quedan, en un viejo armario, algunas reliquias extemporáneas3.

Bajo la tutela de su madre, ávida lectora, el joven Umbral se inicia en la literatura, aunque la afición por escribir parece anidar en él desde muy pequeño. Sólo así se entiende el gusto por la estética de escritor que el autor demuestra en el episodio de la consola que ha narrado en algunos de sus libros4: disfrazado con una bata negra subida hasta el cuello y con una pluma en la mano, Umbral se contempla durante horas frente al espejo, con apenas cuatro o cinco años, imitando el acto de escribir, “a modo de un Proust o Wilde o Baudelaire niño, que aún no había leído a ninguno de los tres”5.

2 Véase POTTECHER, B., “Umbral: ‘Lo que te pide el cuerpo es verdad, no lo traiciones nunca’”, en El Mundo. UVE, 22 de julio de 1991, pág. 2.

3 Véase UMBRAL, F. (1982): El hijo de Greta Garbo. Barcelona, Destino. En el armario de la casa

permanece escondido un viejo uniforme de húsar que propicia en la imaginación del niño, ya inficionada de literatura, la identificación entre su progenitor y los escritores románticos: “Byron estaba preso allá en Ocaña” (págs. 52, 57). Umbral mantiene que su padre estuvo preso desde el final de la guerra hasta su muerte, en 1952, y de ahí el escaso contacto que mantuvo con él (véanse HERRERA, Á.-A. [1991]:

Francisco Umbral. Madrid, Grupo Libro 88, págs. 39-40; y MARTÍNEZ RICO, E. [2001]: Umbral: vida, obra y pecados. Conversaciones. Madrid, Foca, pág. 21).

4 Cfr. UMBRAL, F. (1973a): Los males sagrados. Barcelona, Destino. De acuerdo con Manuel Alberca,

esta novela, donde el autor realiza una evocación lírica del comienzo de su adolescencia, es el germen de todo el ciclo autobiográfico de Umbral (ALBERCA, M. [1999]: “Umbral en su elipse barroca”, en

Boletín de la Unidad de Estudios Biográficos, núm. 4, septiembre de 1999, Universitat de Barcelona).

5 HERRERA, Á.-A. (1991): ob. cit., pág. 40. Umbral gusta de manifestar la influencia que sobre él han

ejercido los tres autores evocados por Herrera, una influencia palpable no en lo idiomático, claro está, pero sí en lo relativo a los motivos de sus obras y al concepto de literatura que encarna cada uno de ellos. Proust se nutre de la propia memoria, como Umbral en buena parte de sus novelas; Wilde cultiva el retrato irónico y esnobista de ambientes, especialidad desarrollada por nuestro autor sobre todo a través de las columnas; y Baudelaire inaugura la lírica moderna, inspiradora de todas las vanguardias poéticas que Umbral admira y que pretende emular durante su adolescencia. Para entender el vínculo del autor con Proust y Baudelaire, véanse, entre otros títulos, Tratado de perversiones, Barcelona, Editorial Argos, 1977; y España como invento, Madrid, Ediciones Libertarias, 1984.

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Se diría que la literatura es para el autor una pasión innata, exenta de cualquier planteamiento utilitarista, y que su vocación abarca todos los planos de la actividad creativa. Casi podemos hablar, de manera hiperbólica, de determinismo literario: “Escribir, para Umbral, no ha sido una decisión, sino un destino”6.

En ese destino podría haber influido la genética, puesto que según Umbral, Ana Pérez cultivó la poesía en diversos periodos de su vida, por pura distracción y sin más ánimo que el de emular a los autores que admiraba, principalmente los modernistas7; en cualquier caso, nunca asumió la escritura como profesión excluyente, como forma de vida, que es lo que iba a hacer Umbral.

Ana transmite a su hijo una intensa afición por la literatura, que él ya había comenzado a alimentar a través de las novelas populares de posguerra8; le hace leer toda la biblioteca que tienen en casa (Galdós, Platón, Cervantes, Valle...), le enseña taquigrafía por medio de La Divina Comedia, y pone en sus manos algunas de las obras que serán capitales en su formación como escritor:

¿Alguna primera lectura que te impactara especialmente? –La guerra carlista, de Valle-Inclán. Ése fue el primer libro que me asombró, de entre los que tenía en casa.

[...]

¿Cuándo descubres a Gómez de la Serna?

Muy pronto. De adolescente, y desde entonces constituye una fuente inagotable para mí.

¿Y a Marcel Proust?

También por aquellos meses, junto a Juan Ramón y Antonio Machado9.

La importancia de las lecturas en el seno del hogar, tumultuosas y heterogéneas, es aún mayor para el joven Francisco Umbral si se tiene en cuenta que el autor es de

6 VILLÁN, J., “El año de Umbral”, en El Mundo. La Esfera, 20 de diciembre de 1997, pág. 3. 7 Véase HERRERA, Á.-A. (1991): ob. cit., pág. 45.

8 Muy especialmente, las de Marcial Lafuente Estefanía (véase MACTAS, M. [1984]: Las perversiones de Francisco Umbral. Madrid, Anjana, pág. 21; y UMBRAL, F., “Firmando libros”, en El País, 3 de junio de 1978), así como títulos policíacos de autores norteamericanos.

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formación autodidacta, pues sólo asiste al colegio durante cinco años10. El carácter levantisco del pequeño casa mal con la disciplina estricta que impera en los centros de enseñanza de la posguerra, de los que no saca provecho alguno. Los “libros de mamá” tienen, así, un sentido civilizador en la vida del futuro escritor, que sólo se redime del salvajismo propio de su edad y de la época gracias a la concienzuda actuación de Ana Pérez:

De tanto lío, golfeo y desastre lo sacaba una vez más la madre, su madre, que le ponía de nuevo un libro y otro libro entre las manos, o que le hacía copiar, en lenta caligrafía, a clásicos escogidos11.

Leyendo o copiando, primero a regañadientes y luego con inusitado placer, toma contacto Umbral en los primeros compases de su adolescencia con los autores que habrán de inspirar su futura carrera literaria. De los prosistas, adopta como modelos a Valle-Inclán, Marcel Proust y Ramón Gómez de la Serna, y de cada uno de ellos practicará, cuando su estilo se asiente, un rasgo característico: la sintaxis prodigiosa de Valle, el memorialismo prolijo del novelista francés, el ingenio caudaloso y la búsqueda del neologismo propios de Ramón12. De los poetas (fundamentalmente, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén y Pablo Neruda) hereda el gusto por el lirismo y la musicalidad de la prosa, recursos ambos para los que está naturalmente dotado. A ello hay que sumar la ascendencia que sobre Umbral tienen las obras de Francisco de Quevedo, maestro de barroquismo, y los poetas franceses: Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé y todo el grupo surrealista13.

10 En el Colegio Nacional José Zorrilla, de Valladolid, popularmente conocido como “La Gota de Leche”.

Antes pasó dos años en un colegio de monjas para párvulos, en León (véase Cuadernos de Pedagogía, “Francisco Umbral. Un clásico sin escolarizar”, 1982, núm. 94, págs. 29-31). Sobre las penurias de sus años escolares, véase MARTÍNEZ RICO, E. (2001): ob. cit., págs. 40-44.

11 HERRERA, Á.-A. (1991): ob. cit., pág. 38. La firmeza con que Ana Pérez alimenta la pasión por la

lectura del pequeño Umbral, incentivando sus posteriores inquietudes creativas, le concede una poderosa cualidad genésica o fundacional en la vocación literaria del autor.

12 Véanse, en este sentido, los ensayos que Umbral dedica a Ramón María del Valle-Inclán (Valle-Inclán,

Madrid, Unión Editorial, 1968; y Los botines blancos de piqué, Barcelona, Planeta, 1998) y Ramón Gómez de la Serna (Ramón y las vanguardias, Madrid, Espasa-Calpe, 1978), en los se aprecian abundantes nexos de unión entre nuestro autor y los biografiados.

13 De los poetas contemporáneos se ha ocupado Umbral profusamente, tanto en sus libros de memorias

(muy especialmente, en Los cuadernos de Luis Vives, Barcelona, Planeta, 1996) como en los ensayos (el mejor compendio de todos ellos lo constituye Las palabras de la tribu. Barcelona, Planeta, 1995). Sobre

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Pero esta asimilación literaria voraz y heterodoxa se produce al margen del ámbito escolar. En 1946, con 14 años, Umbral se matricula en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid, en las disciplinas de dibujo y cultura general, como último recurso formativo antes de abandonar para siempre la educación reglada. Más adelante, aprende mecanografía en una academia privada, y allí es donde maneja por vez primera la que será su herramienta de trabajo durante más de cuarenta años: la máquina de escribir14.

Ese contacto decisivo va unido, en el proceso de decantación del joven Umbral por la literatura y el periodismo, al descubrimiento de otra de las manifestaciones materiales del oficio de escritor, la imprenta, tal y como ha narrado en una de sus novelas autobiográficas:

Era lo mío un sentido religioso y emocionado. De modo que aquellos mamuts de acero eran como la artillería pesada del periodismo y la literatura. Prefería no conocer el nombre ni la utilidad de cada máquina [...] y me bastaba con saber que aquellos monstruos sombríos y gratos [...] estaban traspasados de la sensibilidad del que escribe, eran máquinas inteligentes que ponían en limpio [...] la caligrafía difícil del periodista y el poeta15.

Comprendía así Umbral que “escribir no era un sueño de la habitación azul. Escribir era real”16. La materialidad de la escritura recién descubierta supone un acicate definitivo para el joven aprendiz de escritor, la conexión entre su pasión abstracta y el mundo literario físico, la posibilidad efectiva de crear.

Pero frente a las aspiraciones del futuro novelista, la realidad se impone: para aliviar la apurada situación económica que atraviesa su familia, en 1948 Umbral decide

Quevedo, las referencias son innumerables, aunque merecen destacarse las páginas que le dedica en Los ángeles custodios, Barcelona, Destino, 1981; y Españacomoinvento (véase más arriba).

14 Véase HERRERA, Á.-A. (1991): ob. cit., pág. 42.

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concurrir a unas oposiciones convocadas por el Banco Central, y entra a trabajar como botones en una sucursal de la capital vallisoletana, donde permanecerá hasta 1958. Son diez años profesionalmente grises en la vida del autor, los únicos, por cierto, que Umbral no consagra a la escritura, y durante los cuales da sus primeros pasos en el mundo del periodismo.

Algún tiempo después de su ingreso en el Central, en diciembre de 1953, Ana Pérez muere a la temprana edad de cuarenta y cuatro años, debido a una prolongada afección pulmonar. La muerte de la madre viene a coincidir con el inicio de la carrera literaria de Umbral, al menos en su dimensión pública17, y resulta inevitable establecer una conexión etiológica entre ambos acontecimientos: sólo tras la desaparición de Ana se lanza Umbral a escribir, en un ejercicio que se nos antoja casi exorcizante; parece que, por una desconocida ley materno-filial, nuestro autor es incapaz de desarrollar su vocación hasta que la poderosa presencia de la madre, inteligente y posesiva, se ha desvanecido18. Esa vocación se manifiesta, por vez primera y de manera significativa, en los periódicos.

1. 1. 2. EL ORIGEN DE LA VOCACIÓN PERIODÍSTICA

La fascinación de Umbral por el mundo del periodismo, y más concretamente por la tarea de articulista, cabe entenderla como una prolongación natural de su intensa y temprana afición literaria, y como complemento indispensable de ella. El contacto con

16 Ibídem, pág. 171. La habitación azul es la biblioteca de la casa de la familia de su madre, lugar mítico

donde se forja la conciencia de escritor del joven Umbral (cfr. Los males sagrados y El hijo de Greta Garbo).

17 La afición literaria hacía años que anidaba en Umbral, aunque sus manifestaciones privadas no vieran

nunca la luz. En Los cuadernos de Luis Vives, el autor ha ofrecido una reelaboración parcial de sus escritos inéditos de juventud.

18 El propio Umbral ha reconocido el efecto catalizador que tuvo para su carrera profesional la muerte de

Ana Pérez, tal y como se recoge en NAVALES, A. M.ª (1974): Cuatro novelistas españoles: M. Delibes, I. Aldecoa, D. Sueiro, F.Umbral. Madrid, Fundamentos, págs. 220-221; UMBRAL, F. (1982): ob. cit., págs. 188-189; y MARTÍNEZ RICO, E. (2001): ob. cit., pág. 25. En esta última obra, el autor confiesa: “Me di cuenta con amargura de que mi madre estaba siendo una rémora, y que, cruelmente, al morir me había liberado y me iba a dedicar a escribir, que ya nadie me lo iba a impedir en el mundo”. Parece ser que Ana Pérez no deseaba que su hijo se convirtiera en escritor, por lo inestable del oficio.

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la prensa se produce algún tiempo después de que el autor haya descubierto la literatura, pero rápidamente pasa a ocupar un lugar preponderante entre sus aspiraciones profesionales19.

Lo primero que Umbral busca en el periodismo es aquello que más aprecia en “los libros de mamá”, los que constituyeron su primera escuela de escritura: el estilo, la agudeza verbal, el modelado del idioma. Y es en el articulismo de la época donde más y mejor se dan todas estas cualidades creativas. Firmas de la talla de Eugenio d´Ors, José María Pemán, Rafael Sánchez Mazas, Eugenio Montes, Pedro Mourlane Michelena, Jacinto Miquelarena, Agustín de Foxá y, muy especialmente, César González Ruano, están ejerciendo a través de sus artículos en prensa un rítmico magisterio literario (rítmico en tanto que constante, periódico, diario) ante el que el joven Umbral no puede quedar indiferente. Nuestro autor persigue con avidez la buena prosa, y estudia sus fintas argumentativas y estilísticas, construidas a base de metáforas, ironías y silogismos, recursos que el futuro columnista interioriza con aplicación, decidido a forjarse un estilo a la altura del de sus maestros20.

Pero además de la pasión literaria, en Umbral anida el interés por el mundo exterior y su actividad febril. El carácter del escritor, forjado a caballo entre el seno materno y la calle sin ley de su infancia, tiene mucho de rebeldía y arrojo (en ello se aprecia la ausencia de una autoridad paterna). La atracción por las contingencias mundanas es poderosa en Umbral, y esas contingencias se reflejan, mejor que en ningún otro medio, en el periódico, cajón de sastre y recipiente donde cabe la vida entera.

El joven autor encuentra en los periódicos una mezcla irresistible “de mentira y metáfora, de urgencia y lirismo, de información y sorpresa, de noticia y erudición, de imagen y sueño, de tinta y sangre”21. Los diarios combinan la levedad del tebeo infantil y la complejidad del

19 Sobre su precoz vocación, Umbral ha señalado: “Cuando mis compañeros de adolescencia y

enfermedad literaria se soñaban poetas o grandes novelistas, me soñaba articulista, escritor de periódicos” (UMBRAL, F. [2001]: Un ser de lejanías. Barcelona, Planeta, pág. 144).

20 Véase UMBRAL, F. (1996): ob. cit., págs. 67-68. En esta obra, nuestro autor describe el ansia con que

esperaba, en su lejana provincia, la llegada de los periódicos de Madrid, y la atención fagocitadora que dedicaba a su lectura. De todos los articulistas citados, el más admirado era González Ruano: “A Ruano le descubrí en un artículo en el Arriba, y me quedé perplejo. Era un artículo donde no pasaba nada [...] Fue lo primero que leí de él, y luego ya empecé a buscarlo por todos los sitios [...] De los tíos vivos que había en Madrid era el que más me interesaba” (en MARTÍNEZ RICO, E. [2001]: ob. cit., pág. 33).

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libro adulto, y de ahí que resulten excepcionalmente atractivos para un joven en gran medida vitalista e inquieto como Umbral, necesitado de un contrapeso que equilibre su tendencia a la introspección literaria. El periodístico “culto a la acción” empapa el imaginario del autor como urgente vía de escape del maravilloso (aunque abstracto) mundo de la cultura en que su vocación le sumerge, pero no se trata, afortunadamente, de compartimentos estancos: a medio camino entre la literatura y la acción cotidiana, dos aficiones que pueden calificarse de antitéticas, Umbral encuentra el artículo periodístico.

El artículo representa, en cierta medida, el reverso vitalista de la literatura, una forma creativa veloz que conjuga la calidad literaria y el juicio sobre el devenir colectivo en pocas líneas. En el artículo, los autores aúnan la intemporalidad de la prosa con el carácter efímero de los motivos tratados, logrando un cruce entre el intelecto y la acción que fascina al autor ya en la adolescencia:

El descubrimiento del artículo y de la crónica era el descubrimiento de la actualidad, de la literatura en acto [...]. El artículo y el periodismo en general nos volvían a la vida. El artículo no había que escribirlo en el reino de los siempres, sino en el plano de los ahoras, y así, el muchacho que había optado por la cultura huyendo secretamente de la vida, tornaba ahora a la vida, con renovada violencia, a través del periodismo y el artículo22. [las cursivas son nuestras]

El artículo ancla al futuro escritor en la realidad de la que pretende huir por medio de los libros, atempera su escapismo literario, puesto que conjuga cultura y vida, los dos elementos esenciales para entender a Francisco Umbral como autor: no en vano, consagrará toda su carrera profesional a las manifestaciones escritas de ambas pasiones, la literatura y el periodismo respectivamente.

La expresión “literatura en acto”, boutade de reminiscencias aristotélicas poco rigurosa pero muy gráfica, concentra el sentido que el articulismo tiene para Umbral en

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los tiempos de la provincia, y aun después, cuando ya en Madrid labra su carrera como escritor acuciado por la necesidad: frente a los grandes proyectos literarios que Umbral incuba encerrado en pensiones de dudoso jaez, imposibles de llevar a la práctica por razones de estricta supervivencia, la elaboración de artículos ofrece al autor una rápida gratificación para sus altas expectativas aún no cumplidas, funcionando a veces como sucedáneo de lo que habrá de ser su gloria literaria.

Francisco Umbral, deslumbrado por los diarios que llegan desde Madrid repletos de valiosas colaboraciones, mitifica en su adolescencia el oficio de articulista. Para él, la glosa diaria del devenir colectivo tiene un aura de placidez melancólica, un carácter atemperado y sereno que, para su desdicha, habrá desaparecido por completo cuando consiga cultivarla, suponiendo que alguna vez haya existido:

Yo quería ser eso. Cronista de la vida que pasa. Yo quería ser como aquellos señores a quienes leía, y que estaban plácidamente en las mesas de sus cafés o de sus periódicos, glosando ese almendro que florece todos los años anticipadamente, allá por Alicante, o la llegada de la cigüeña a la torre del señor obispo. [...] El oficio de cronista me parecía el oficio más hermoso y más tranquilo del mundo. Pero me equivoqué, claro, como en tantas otras cosas23.

Aunque la ironía asoma (y mucho) en estas palabras, es cierto que el modelo de articulismo que Umbral se fija en su juventud poco tiene que ver con el que después desarrollará durante décadas, salvo en lo que a calidad estilística se refiere. Los maestros de los años 50, y muy especialmente César González Ruano, son hombres de su tiempo, sujetos a todas las trabas que impone la censura del régimen de Franco, y su articulismo carece de connotaciones políticas.

Descendiendo a un plano más pedestre (también más realista), al joven Umbral le mueve, a la hora de decantarse por el artículo periodístico, una poco vergonzante motivación económica. Si su horizonte profesional es vivir de la literatura, y eso es algo que el autor ha interiorizado ya en la adolescencia, el artículo parece el método más

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fácil de conseguirlo, visto que la literatura sin más no constituye una dedicación lucrativa:

Cuando yo me di cuenta de que iba a dedicar mi vida a la escritura, busqué una salida económica de urgencia, y ésta era el artículo. Yo sabía que de la novela no vivía nadie, en España, ni Delibes [...]. En cambio, estaba al tanto de que del artículo, al menos, se podía ir tirando24.

Los modelos que Umbral se fija en sus años de formación, Cossío, Ruano, Pemán, son incansables profesionales del artículo que subsisten gracias a él, columnistas que viven el oficio de escritor diario con una aplicación rayana en el sacerdocio; en este sentido, nuestro autor será un digno continuador de todos ellos. Además, y esto constituye un incentivo añadido para su vocación periodística, el artículo era la forma más segura que tenía el escritor de llegar a un amplio número de lectores, al menos en los años cincuenta, sin degradar por ello la riqueza de su estilo o la profundidad de su pensamiento. No en vano, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, la mayor parte de los autores españoles de prestigio se habían asomado con asiduidad a las páginas de los periódicos para difundir sus ideas o sus creaciones, desde los miembros de la Generación del 98 hasta José Ortega y Gasset o Eugenio d´Ors.

Una última razón que contribuye a forjar la pasión articulística de Umbral, no menos importante que las anteriores pero quizá no tan confesable, es el deseo de utilizar la escritura en prensa como vehículo exorcizante de su frustrada vocación poética. A raíz de la lectura de Cántico, el joven Francisco Umbral decide que va consagrar su vida literaria a la poesía. Durante algún tiempo alimenta esa idea, y compone textos de inspiración modernista y vanguardista, en verso libre, hasta que comprende, decepcionado, que no es ésa la forma de canalizar su sensibilidad (mejor dicho, necesidad) expresiva, más satisfecha dentro del ámbito de la prosa25. Umbral será ya

24 En HERRERA, Á.-A. (1991): ob. cit., pág. 45.

25 Sobre el abandono de las iniciales pretensiones poéticas de Umbral, véase Los cuadernos de Luis Vives.

De nuevo un libro modela su orientación literaria: Residencia en la tierra, de Neruda, donde descubre una prosa poética para la que se considera dotado. El abrazo de la prosa al que Umbral se cree abocado no

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para siempre prosista, y lo que acepta en un principio como limitación –la imposibilidad

de expresarse dentro de los estrictos márgenes de la poesía–, acaba convirtiéndose en

virtud, pues el bagaje lírico que atesora el autor dota a su estilo de una singular riqueza.

De este modo, en toda su obra es posible seguir un inequívoco rastro poético que se manifiesta sin tapujos, también, en el género articulístico, como él mismo ha confesado: “Con el artículo, puse en prosa toda la poesía que llevaba dentro”26.

1. 1. 3. DESPUNTAR ENTRE VALLADOLID Y LEÓN (1955-1961)

La carrera periodística de Francisco Umbral, torrencial y prolífica, comienza en 1955, dos años después de la muerte de su madre, en una oscura revista vinculada al SEU franquista llamada Arco, que editaba la Facultad de Veterinaria de León. En ella publica el joven Umbral, entonces Francisco Pérez, su primer artículo, “La mañana”, texto de aliento poético en el que glosa el despertar de su ciudad de adopción, Valladolid, en la madrugada de un día cualquiera27. A pesar del éxito que “La mañana” cosecha entre los lectores de la revista, la experiencia no goza de continuidad, y hemos de esperar hasta 1957 para encontrar un nuevo artículo del autor, esta vez en El Norte de Castilla.

Umbral ha comenzado a colaborar en el histórico diario al tiempo que prosigue su labor como botones en el Banco Central. Lógicamente, los primeros trabajos que le encomiendan están aún muy lejos del articulismo que admira, y ha de dedicarse a tareas propias de meritorio, pero dado que su presencia en los cenáculos culturales de la

deja de tener, en cualquier caso, un matiz de renuncia, de fracaso, frente a la “ambición de absolutos” que implica el cultivo de la poesía.

26 En PASCUAL, I., “Miguel Delibes pone el Fin al curso sobre Francisco Umbral”, en El Mundo. UVE,

27 de julio de 1991, pág. 6.

27 El propio Umbral dirá sobre este primer artículo, años después: “Estaba casi perfecto. Hoy no sabría

escribirlo tan bien” (en OTERO, Luis [1975]: Animales sagrados. Madrid, Editorial Personas, pág. 216). Y en la serie de entrevistas que mantiene con Eduardo Martínez Rico, recuerda los elogios que cosechó por la calidad formal de la pieza, concluyendo de modo sumarísimo: “Yo, es verdad, empecé siendo perfecto, en cuanto a escritura perfecto” (ob. cit., pág. 27).

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ciudad resulta cada vez más notable, Carlos Campoy, redactor de El Norte y estrecho colaborador de Miguel Delibes –a la sazón subdirector del periódico–, decide encargarle un artículo para el suplemento “Las Artes y las Letras”. La pieza lleva por título “Tres actitudes de la lírica española contemporánea”28, y constituye una extensa panorámica crítica de la poesía de los años cincuenta, en la que ya despuntan la agudeza verbal del autor y sus estimables conocimientos literarios.

“Tres actitudes...” marca el inicio de la prolongada carrera de Umbral en El Norte de Castilla, y supone la culminación de un sueño largamente acariciado: formar parte de la redacción del periódico vallisoletano, que había constituido la “primera fascinación tipográfica” de su infancia29. El anhelo de satisfacer su instinto literario encuentra un cauce rápido y gratificante en el diario que Delibes dirige a partir de 1960. Además, los trabajos esporádicos que realiza para él alivian en parte sus apuros económicos, ya que por cada artículo percibe la cantidad de cien pesetas, una verdadera fortuna para la época30.

El Norte va a desempeñar un papel crucial en la vida de Umbral, pues acogerá buena parte de su producción periodística de las dos décadas siguientes, y se convertirá en el único asidero firme del autor durante los primeros años que pasa en Madrid, cuando la necesidad de sobrevivir se impone a cualquier aspiración literaria. Allí, además, y casi por azar, traba amistad con algunos de los compañeros de profesión que le servirán de apoyo en el futuro: Manuel Leguineche, José Jiménez Lozano, José Luis Martín Descalzo... La incorporación de Umbral al diario vallisoletano coincide con la entrada o el afianzamiento en la redacción de este colectivo de jóvenes periodistas y escritores que tendrán una trayectoria posterior sobresaliente, un grupo excepcional y muy compenetrado, tal y como ha explicado Miguel Delibes:

28 El Norte de Castilla, 21 de marzo de 1957. Umbral ha narrado del siguiente modo la gestación de la

pieza: “Campoy [...] me encargó un reportaje, un informe sobre la poesía española contemporánea con motivo de que era el día de la primavera [...] `¿Tú harías una cosa amplia informando sobre la poesía?´. `Hombre, yo te escribo de la poesía desde Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez hasta aquí, hasta el último currito de la ciudad´ [...] Hice una página de la hostia” (en MARTÍNEZ RICO, E. [2001]: ob. cit., pág. 257).

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