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Dialéctica descalza

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Academic year: 2020

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Dialéctica descalza Iván Jaime Uranga Favela

Resumen

Por todo el mundo hay una gran agitación, millones de personas haciendo esfuerzos por construir un mundo mejor, quizá me equivoque, pero no veo que los esfuerzos partan de un análisis concreto de la situación concreta y que se utilicen las

herramientas de estudio de la dialéctica con ese fin. Curar un enfermo sin diagnóstico es negligente, podemos contribuir a su muerte. Luchar como Don Quijote contra los molinos de viento es frustrante y muchos lo estamos haciendo, tampoco puedo afirmar que soy experto en dialéctica, por eso la llame descalza. El 99% de los seres humanos podemos seguir dirimiendo contradicciones intrascendentes y dejar de lado la discusión fundamental. Este escrito no deja de ser una provocación para que verdaderos intelectuales aborden el tema y dejemos de llamarle capitalismo al sistema que estamos viviendo y lo llamemos por su nombre correcto: sistema omecafi. Que seamos

miles escribiendo sobre el tema y logremos generar una corriente de pensamiento por el mundo que permita unir en un solo torrente de amor y paz a todos los movimientos contra el sistema omecafi, si queremos conservar la vida en el planeta Tierra.

Palabras clave: dialéctica; omecafi; Marx; Engels; Mao Tsetung; Don Quijote; feudalismo; capitalismo; esclavismo; solidaridad; amor; paz.

Todos los días los seres humanos tomamos decisiones, la certeza de esas decisiones esta directamente relacionada con el análisis concreto de la situación concreta. Quiero decir que mientras más información, desde diferentes puntos de vista tengamos de una situación determinada. De esta manera enfrentamos problemas, fijamos metas, estrategias y objetivos.

Ninguna situación permanece estática, se encuentra en movimiento permanente, muchas cosas que hoy son posibles, ante el cambio de condiciones, mañana serán difíciles o imposibles. Precisamente de esto trata la dialéctica: el análisis

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concreto de la situación concreta, en relación con el entorno y el momento en que se realizan. Todos los sistemas en el universo se encuentran en movimiento permanente e influyendo unos sobre los otros, es decir, las fronteras son construcciones ficticias que definimos para analizar con detalle un proceso un poco más pequeño. De esta manera nuestro conocimiento se compone de piezas que embonan como en un rompecabezas y construyen lo que llamamos saber. A veces, la maleza no permite que veamos el bosque, es decir, el rompecabezas completo.

Cualquier sistema de pensamiento siempre será un subconjunto de otro sistema mayor y estará en interacción con otros subconjuntos. En cualquier situación habrá interacción del sistema universal y cientos de subsistemas actuando en el proceso. Desde luego no todos serán determinantes para la situación que estamos analizando. Todo sistema tiene una contradicción que lo determina y que está en la base de la mayoría de los fenómenos que ocurren dentro de él. En química orgánica por ejemplo, la configuración molecular y los enlaces entre átomos determinan las características físico

químicas de una sustancia, los isómeros son iguales pero diferentes. Nuestro genoma humano es 99% igual al del chimpancé, somos iguales pero diferentes. En las sociedades humanas en

diferentes etapas históricas, en determinados desarrollos de los medios productivos y relaciones económicas de producción, se ha desarrollado una clase hegemónica, con una particular forma de la propiedad sobre los medios de producción y relaciones de producción, que le permiten a ésta clase social dominar sobre las demás clases sociales y dar su nombre a la etapa histórica. Este marco de referencia ha trazado fronteras para estudiar el fenómeno social, los límites son

abstracciones humanas que permiten discriminar, con el fin de agrupar coincidencias de los

fenómenos ocurridos en el desarrollo histórico de las sociedades humanas. Sin embargo, existen diferencias muy marcadas entre las sociedades de distintos pueblos, ciudades, países y continentes, así como rasgos particulares generados en la sociedad durante el tránsito histórico de cada etapa. Hoy encontramos rasgos feudales en zonas marginadas o poco comunicadas con el resto del

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mundo, incluso, también, rasgos de esclavitud y seres humanos libres en comunidad primitiva. Ni que decir del capitalismo el sistema hegemónico durante los siglos XIX y gran parte del siglo XX. El capitalismo vive y con buena salud, tiene poder en lugares que han resistido a la globalización

hegemónica omecafi (oligarquía mafiosa

especuladora canalla financiera internacional), mientras en la mayoría del globo, el capitalista asociado con la bolsa de valores, diluida su

propiedad, hipotecados los medios de producción, perdió el poder absoluto, ha entrado en irreversible decadencia y tiende a desaparecer, simplemente, porque se ha impuesto el sistema omecafi

mediante usura. Puede ostentarse como dueño, ser patrón, pisotear los derechos de los

trabajadores asalariados, sólo que ahora él es sacrificable si no paga sus deudas y rinde dividendos a sus socios. En pocas palabras es desechable. ¿La contradicción principal del sistema sigue siendo: capitalistas contra

proletarios? El antiguo dueño del capital está en proceso de ser proletario. La contradicción

principal del sistema actual es: omecafi contra 99%

de la humanidad.

Etapas históricas

Parece intrascendente nombrar etapas históricas cuando en todas ha persistido la explotación de unos seres humanos por una minoría de otros seres humanos. El pensamiento lineal que los capitalistas y los omecafi imponen a la sociedad, al referirse a que la explotación es algo que ha

existido siempre, que nunca ha cambiado en la historia y no cambiará, es fácilmente refutado al estudiar la historia. Actualmente, seres humanos apartados de la “civilización”, son llamados por un programa de televisión “Los Últimos Hombres Libres”, sobreviven en una sociedad llamada comunidad primitiva, con una evolución lenta e imperceptible debido al aislamiento.

Mientras que las sociedades humanas en

convivencia son dialécticas, han permanecido en cambio constante y atravesado en todo el mundo, con rasgos particulares en cada parte, por

diferentes etapas históricas. Marx y Engels, haciendo referencia al trabajo, lo ponen en

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palabras claras: “La fuerza de trabajo no ha sido siempre una mercancía. El trabajo no ha sido siempre trabajo asalariado, es decir, trabajo libre. El esclavo no vendía su fuerza de trabajo al esclavista, del mismo modo que el buey no vende su trabajo al labrador. El esclavo es vendido con su fuerza de trabajo a su dueño de una vez y para siempre. Es una mercancía que puede pasar de manos de un dueño a otro. Él es una mercancía, pero su fuerza de trabajo no es una mercancía suya. El siervo de la gleba sólo vende una parte de su fuerza de trabajo. No es él el que obtiene un salario del propietario del suelo; por el contrario, es éste, el propietario del suelo, quien percibe de él un tributo. (…) En cambio el obrero libre se vende él mismo y, además, se vende en partes. Subasta 8, 10, 12, 15 horas de su vida, día tras día,

entregándoselas al mejor postor, al propietario de las materias primas, instrumentos de trabajo y medios de vida; es decir, al capitalista”.1

Las mismas formas de explotación han

permanecido en cambio constante, cumpliendo las leyes de la dialéctica, cada clase hegemónica en la cúspide de su poder ha sido conservadora,

intentado detener la rueda de la historia, pero una clase emergente, revolucionaria, les ha arrebatado el poder y enviado al basurero de la historia. Los omecafi usando los avances tecnológicos y la ciencia revolucionarios de las comunicaciones, la informática, las finanzas, el dinero soportado por deuda, entre otros avances, derrotaron

económicamente a los capitalistas, mediante las poderosas armas deuda y usura, los despojaron de la hegemonía sobre las demás clases sociales. De la misma manera que algunos de los señores feudales con ideología más progresista evolucionaron a capitalistas, hoy algunos

capitalistas más avanzados cambiaron a omecafi, pero en ninguno de los dos casos fueron muchos. Un grupo muy selecto de capitalistas brillantes son administradores de consorcios manufactureros bajo las órdenes de consejos de administración dominados por la nueva clase hegemónica

omecafi, otros actúan como mercenarios, mientras los traficantes de influencias y políticos de todo el mundo, algunos son mercenarios y otros sicarios. A través de ellos, la sociedad de todos los países compartimos el patrimonio generado con nuestro

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esfuerzo, mediante el pago de intereses por las deudas particulares o del país en que vivimos, con los amos y señores del mundo, la clase omecafi, que a lo largo de poco más de 30 años se adueñó del 80% de los recursos generados por toda la humanidad, mientras las decisiones económicas y políticas del mundo se concentran en 149

presidentes de consorcios y sus consejos de administración.

Los ocupas de Wall Street tienen razón cuando señalan que el 1% de la población mundial se apropió de los recursos del mundo, mientras el 99% de la humanidad ha visto reducido su

patrimonio y nos encaminamos a una destrucción acelerada de los sistemas que sostienen la vida en el planeta, debido a la explotación a que se están sometiendo a los recursos mineros, energéticos y de todo tipo en la Tierra. Todas las hegemonías habían dominado ciertas partes del mundo, fueron muy poderosas en su época. Sin embargo,

ninguna llegó a acumular el poder y el alcance global que hoy tienen los omecafi. Es probable que ante la crisis, dentro de sus cálculos se encuentre una extinción masiva de seres humanos mediante

guerra y hambre, esto pone a la humanidad frente a una emergencia de supervivencia ¿quién puede garantizar las dimensiones de una guerra

actualmente? Las armas de destrucción masiva tienen capacidad de destruir la vida entera del planeta ¿quien garantiza que no se usarán? El 99% de los seres humanos podemos seguir dirimiendo contradicciones intrascendentes y dejar de lado la discusión fundamental: ¿cómo hacemos para limitar el poder de los omecafi y evitar una destrucción masiva de la humanidad? El problema fundamental es un cambio de sistema económico y político, el capitalismo está muriendo y ningún parche económico lo resucitará. La crisis

provocada por los omecafi puede ser resuelta a favor de la humanidad y producir entre todos al hombre mejor que construirá el mundo mejor que soñamos, que seguramente no será fomentando el odio, el egoísmo, la mezquindad y la violencia. Sino el amor a sí mismo, al prójimo como a sí mismo, aclarando que, el prójimo puede ser un rival o enemigo y por tanto, ser promotores

decididos por la paz. El poder omecafi se sustenta en egoísmo, mezquindad y odio. Ya hay

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demasiado odio en el mundo, sólo puede ser vencido por el amor, el amor a sí mismo es el comienzo.

Imposible curar al enfermo mundo sin el diagnóstico correcto, la dialéctica es una herramienta fundamental para hacer un buen diagnóstico. Ojalá y fuéramos mucho más personas estudiando esta herramienta y

aplicándola al estudio de la realidad que estamos viviendo. El sistema económico social omecafi no resolverá una crisis creada por ellos, intentará incrementar sus ganancias, señalé antes que cada hegemonía dominante del mundo ha intentado conservar y detener la rueda de la historia,

conservar en zona de seguridad sus intereses. Los omecafi seguirán esta lógica sin duda. El 99% será el obligado a aprender a leer la realidad si quiere escribir la historia. Desechar el pensamiento que lo mantiene 50 años o más por detrás de las

condiciones objetivas del desarrollo histórico social y hacer que la rueda gire más deprisa, ahorrar sufrimiento a la humanidad y construir un mundo mejor.

¿Quién puede arrebatar la hegemonía a los omecafi? Solamente un movimiento pacífico que aglutine a la mayoría del 99% de la humanidad. ¿Dejaremos de odiar y pelear por migajas políticas? No lo se, pero si se que tenemos que unir todos los movimientos de solidaridad

existentes en el mundo y crear más en todos lados. La medida más revolucionaria será la agricultura de autosustento garantía de la vida de los

desposeídos, apoyada por una educación universal por proyectos, para crear una economía paralela basada en el cooperativismo, el trueque o en una moneda solidaria que no sea deuda. Nadie es propietario de la verdad absoluta, se requiere “que cien flores se abran y compitan mil escuelas del pensamiento, que lo viejo sirva a lo nuevo y que lo extranjero sirva a todo el mundo”. (Mao Tsetung) Posdata: Personas muy “inteligentes” llaman al sistema omecafi neoliberal, se sigue entonces, que el capitalismo era el sistema liberal. Liberalismo y Neoliberalismo son dos dogmas que nunca han existido, ni mercado de productos libre, ni mercado financiero libre. Quién tiene poder en el mercado lo impone, en ambos sistemas hubo y hay grandes

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monopolios que históricamente y actualmente han impuesto su ley, las reglas son para que las cumpla el débil. Entonces deberían llamarse sistema

monopólico de productos y sistema monopólico financiero. Tenemos que empezar a limpiar las ciencias sociales de falacias. Nombrar las cosas correctamente, no decimos malo al que en realidad es bueno ni viceversa.

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1Marx, Karl y Federico Engels, Trabajo Asalariado y Capital. diciembre 1847. Obras Escogidas en Dos Tomos, Tomo 1, Ed. Progreso Moscú 1971, pág. 69.

Referencias

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