La madurez humana psicológica y espiritual : una comprensión desde los acompañantes espirituales de los colegios escolapios de Santiago de Chile
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(2) DEDICATORIA. A mis padres ya fallecidos y a mi hermano. AGRADECIMIENTO. A mis padres que me dieron la vida y que, junto a esa vida y, de forma connatural me transmitieron el tesoro de la fe. A mi hermano siempre presente y siempre fiel. A todas las personas que el buen Dios de la vida ha puesto en el camino de mi vida y me han ayudado a comprender y asumir la fragilidad de la vasija en la que está ese tesoro A las personas que han compartido y comparten su vida conmigo y a quienes abren su corazón en los procesos de acompañamiento. A mis compañeros del Magister. Al Dr. Rodolfo Núñez, Director de esta tesis, por su apoyo entrega y dedicación en la elaboración de esta tesis. Al P. Larry Yévenes y a quienes han hecho posible la realización del Magister.. 2.
(3) ÍNDICE. DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTOS. 02. ABSTRACT. 07. RESUMEN. 08. CAPÍTULO I: TEMA DE INVESTIGACIÓN 1. PRESENTACIÓN DEL TEMA. 09. 1.1. JUSTIFICACIÓN DEL PROBLEMA. 09. 1.2. OBJETIVOS. 12. 1.2.1. Objetivo General. 12. 1.2.2. Objetivos específicos. 12. 2. PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA. 13. 3. HIPÓTESIS. 15. 4. IDEAS CLAVE. 15. 3.
(4) CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 2.1. MADUREZ PSICOLÓGICA. 17. 2.1.1. Ideas sobre la madurez psicológica. 21. 2.1.2. Perspectiva actual sobre el concepto de madurez psicológica. Perspectiva del teórico. 26. 2.1.2.1. El concepto de autorrealización en la Psicología Humanista. 27. 2.1.2.2. Los criterios de salud mental positiva. 33. 2.1.2.3. El acercamiento dimensional y los rasgos de la personalidad madura. 36. 2.1.2.4. La aproximación psicométrica. 40. 2.1.2.5. Madurez psicológica y bienestar subjetivo. 41. 2.1.2.6. El acercamiento cognitivo-evolutivo. 42. 2.1.3. La perspectiva lega sobre la madurez psicológica. 44. 2.1.3.1. Teoría evolutivo-normativa. 48. 2.1.3.2.Teoría humanista-constructivista. 48. 2.1.3.3.Teoría de la resistencia. 50. 2.1.3.4.Teoría de Peter Pan. 51. 2.1.3.5.Teoría relativista-escéptica. 53. 2.2.. 54. MADUREZ ESPIRITUAL. 2.2.1. El Juicio religioso 2.2.1.1.Los estadios del Juicio religioso y su relación con la Referencia Última 60 2.2.1.2.La descripción de los estadios. 61. 4.
(5) 2.2.1.3.La doble espiral del desarrollo por estadios. 69. 2.2.2. Las imágenes de Dios. 70. 2.2.2.1.Imagen religiosa y edad cronológica. 76. 2.2.2.2.Dimensiones psicológicas de la religiosidad: pensamiento religioso y representaciones de Dios. 77. 2.2.2.3.Imágenes de Dios. CAPÍTULO III: MARCO METODOLÓGICO 3.1. Tipo de estudio. 97. 3.2. Grupo objeto de la investigación. 99. 3.3. Presentación de los instrumentos. 99. CAPÍTULO IV: ANÁLISIS INTERPRETARIVO: RESULTADOS 4.1. Resultados. 103. 4.2. Introducción al análisis de resultados. 105. 4.3. Análisis de cada sujeto. 106. 4.4. Análisis del grupo. 167. CONCLUSIONES. 188. BIBLIOGRAFÍA. 196. ANEXOS 1. Cuestionario Creencias sobre la Madurez (CCM-2). 203 5.
(6) 2. Dilema de Paul. 208. 3. Respuestas Cuestionarios. 212. 4. Respuestas al Dilema de Paul. 243. 5. Respuestas a las Imágenes de Dios. 282. 6.
(7) ABSTRACT. The present work of this Thesis is to aim for a degree in psychespiritual guidance (accompaniment) in Magister. Its objective (purpose) is to analyse the psychological and spiritual maturity of the human being responsible for the psychespiritual guidance of the two educational centres involved, who at the same time, are in charge of its animation and pastoral management. Understanding is obtained through the characterization, which in both concepts, the guides do through the applications of the Faith Questionaires on maturity (CCM-2) of Pauls Dilemma to determine the stage of development of Religious Trail and the analysis that are made of the images of God. From such analysis a series of conclusions are reached referring to personal development and personal enhancement of the guides themselves and the pastoral work they do: humanistic theory – constructive and psychoaffective images of God are the dominant visions. Together with that we highlight the importance of an adequate psychespiritual diagnosis to reach an awareness of ones own understanding in a personal level and in a group. We highten at the same time, the importance of a groupal psychespiritual guidance (accompaniment). Key Words: Psychespiritual – human maturity - personal maturity – psychological maturity –spiritual maturity – images of God - psychespiritual diagnosis.. 7.
(8) RESUMEN. El presente trabajo de tesis para optar al grado de Magíster en Acompañamiento Psicoespiritual tiene por objeto analizar la comprensión de la madurez humana psicológica y espiritual que tienen los responsables del acompañamiento psicoespiritual de dos centros educativos quienes, a su vez, son los responsables de la animación y gestión pastoral de los mismos. Dicha comprensión se obtiene a través de la caracterización que, de ambos conceptos, realizan dichos acompañantes a través de las aplicaciones del Cuestionario de creencias sobre la madurez (CCM-2), del dilema de Paul para la determinación del estadio del desarrollo del Juicio Religioso y del análisis de las imágenes de Dios que realizan. De dicho análisis se extraen una serie de conclusiones en relación al propio desarrollo y crecimiento personal tanto de los propios acompañantes así como para el trabajo pastoral que realizan: la Teoría humanista – constructivista y las imágenes psicoafectivas de Dios son las visiones predominantes Junto a ello se destaca la importancia que tiene el adecuado diagnóstico psicoespiritual para la toma de conciencia de la propia comprensión a nviel personal y grupal. Se destaca, asimismo, la importancia del acompañamiento psicoespiritual grupal.. Palabras Claves: Acompañamiento psicoespiritual - madurez humana - madurez psicológica- madurez espiritual – imágenes de Dios – diagnóstico psicoespiritual 8.
(9) CAPÍTULO I. TEMA DE INVESTIGACIÓN. 1. PRESENTACIÓN DEL TEMA La Madurez humana psicológica y espiritual: una comprensión desde los acompañantes espirituales de los colegios escolapios de Santiago de Chile. 1.1. JUSTIFICACIÓN DEL PROBLEMA1 El modelo pastoral vigente durante muchos siglos en la Iglesia fue y aún sigue siendo en amplios sectores eclesiales, el del acatamiento (eufemísticamente denominado “asimilación”): se partía de unos contenidos doctrinales que se justificaban en la Teología y se anclaban en la Tradición y las personas debían asumir. El proceso Pastoral, como señala Garrido (1996, pp.13-54), se centraba en conformar la vida “desde arriba” y “desde afuera”, es decir, en función de normas, valores y conceptos. Para ello se iban creando convicciones, hábitos, conductas de un grupo que se caracterizaban por ser signo o testimonio del Evangelio. La garantía de que esta “asimilación” se realizaba era la “coherencia de vida” entendida ésta como la adecuación de las propias conductas a dichos principios doctrinales (fidelidad a la práctica sacramental, conducta ético-moral heterónoma adecuada a los principios doctrinales, etc.). Otro de los desafíos con que se encuentra la praxis pastoral es la concepción antropológica dualista existente en un amplio sector de creyentes. La tendencia existente en muchos cristianos de orientarse a lo “espiritual” como consecuencia de concebir al ser 1. Resulta muy ilustrativa la siguiente cita de Calvino :“Without knowledge of self there is no knowledge of God and without knowledge of God there is no knowledge of self”.. 9.
(10) humano como un alma que utiliza temporalmente un cuerpo tiene su origen en los primeros miembros de la Iglesia que provenían del ámbito de la filosofía griega2 y que se convirtieron al cristianismo. Groeschel (1987) afirma que “la negación implícita de la unidad de la persona podemos encontrarla tanto en las puritanas tensiones del pensamiento como en el error opuesto que considera los actos físicos como desprovistos de mucha o de toda significancia espiritual” (p. 41). Ruiz de la Peña (1998) afirma que la concepción unitaria del hombre es uno de las características fundamentales de la antropología del Nuevo Testamento y que esta visión mantiene las posiciones del Antiguo Testamento. El modelo Pastoral de las Escuelas Pías3 (Orden sostenedora de los Colegios Hispano Americano y Calasanz) opta por una Pastoral personalizada y de proceso. Ello implica una visión radicalmente dinámica de la vida e integradora. Optar por vivir el proceso significa permitir que la persona, en este caso fundamentalmente el joven y el adulto, sea ella misma (“criatura”4), que vaya pudiendo descubrir por sí misma si sus opciones son reales o son “montajes”, estructuras,…, añadidas. Significa poder crecer y desarrollarse en libertad y no ser “domesticado”. Garrido (1996, p. 157) afirma que, desde la aparición de las llamadas “Ciencias humanas” a finales del siglo XIX, la espiritualidad parece que se vio amenazada ya que la experiencia de la trascendencia también pasó a ser observada y analizada desde la perspectiva inmanente. El pensamiento clásico partía del axioma de. 2. En la Primera Carta a los Corintios San Pablo tratará de corregir este error. La Delegación General de las Escuelas Pías de Chile aprobó el 27 de Abril del 2016 el Documento Proyecto Marco para la acción pastoral. Documento interno de la Orden de las Escuelas. En este documento se recogen las líneas de fondo que orientan la acción pastoral de todas las obras, las opciones de fondo, y se fijan los procesos pastorales subrayándose, de modo especial, la gradualidad de los mismos y la integración de los aspectos psicológicos y espirituales junto a la gradualidad del compromiso orientado a la transformación social. 4 Tomamos como concepto de “criatura” el recogido en el libro de los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio de Loyola (2013). Santiago de Chile. Salesianos S.A. 3. 10.
(11) la trascendencia del objeto, Dios, para establecer la distancia entre la espiritualidad y las ciencias. Aunque en la actualidad y en ciertos sectores sigue vigente este planteamiento, entendemos que se ha dado un replanteamiento; no se discute tanto sobre la existencia o no de Dios, sino sobre la experiencia humana de Dios. Como acertadamente señala Garrido (1996) Es verdad que los viejos demonios dualistas acechan, por ejemplo, a través de las nuevas ascéticas de retirada de los conflictos históricos y de refugio en la interioridad y en el mundo privado. Pero predomina, sin duda, el intento de reconstruir una espiritualidad que integre cuerpo y alma, mundo y vida espiritual, compromiso social y experiencia de Dios. La vuelta a la espiritualidad bíblica, originariamente unitaria e integral, me parece aportación irrenunciable de la espiritualidad cristiana de este siglo. (p.42) Como desafío del proceso de desarrollo de la vivencia de fe está discernir la imagen afectiva inconsciente de Dios. Aquí se ve con claridad la diferencia entre el modelo de “asimilación” (centrado fundamentalmente en contenidos doctrinales) y el modelo de personalización de la fe (centrado en la dinámica afectiva interpersonal en orden a la transformación de la persona). Groeschel (1983) afirma ya casi al final de su obra que, al completar su estudio sobre el camino espiritual y repasar los grados de desarrollo y madurez personal tal y como se describen en la Psicología, se debe estar sorprendido por la complejidad de la persona, a la vez que subraya la dificultad de comprender la situación de cada persona a nivel. 11.
(12) espiritual. “Sólo cuando juntamos estos dos componentes en la vida de cada persona aparecen las verdaderas dimensiones de una respuesta viva a la llamada de Dios” (p. 259). Dado lo expuesto y desde la integración de las ciencias humanas y de las ciencias espirituales para el desarrollo humano integral e integrador del proceso consideramos pertinente la realización de la presente investigación para observar desde qué conceptos de madurez humana y espiritual operan los sujetos objeto de esta investigación. 1.2. OBJETIVOS 1.2.1. Objetivo General Caracterizar la comprensión de la madurez humana psicológica y espiritual desde la visión de los responsables del acompañamiento psicoespiritual de los colegios escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz).. 1.2.2. Objetivos Específicos a). Describir la caracterización de la madurez psicológica que realizan los responsables. del acompañamiento psicoespiritual de los colegios de escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz). b). Describir la caracterización de la madurez espiritual a través del desarrollo del Juicio. Religioso y de las imágenes de Dios que realizan los responsables del acompañamiento psicoespiritual de los colegios escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz).. 12.
(13) c). Identificar y describir las posibles relaciones existentes entre las caracterizaciones de. la madurez psicológica y de la madurez espiritual que realizan los responsables pastorales de los colegios escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz).. d). Identificar las posibles consecuencias del análisis realizado y de las conclusiones. recogidas tanto para el desarrollo y crecimiento personal de los propios acompañantes así como para el trabajo pastoral que realizan.. 2. PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA La acción pastoral es una de las claves fundamentales de la acción educativoevangelizadora de los colegios escolapios por carisma de la Orden. Consecuencia del último Capítulo5 de la Delegación de las Escuelas Pías de Chile fue el cambio de paradigma en lo referente al planteamiento educativo evangelizador siendo: pasar de la pastoral en los centros a los centros en clave de Evangelización. Este cambio de paradigma está en consonancia con uno de los principios inspiradores del fundador, S. José de Calasanz, que es el de la educación integral de cada uno de los niños y jóvenes para su propio desarrollo y para la transformación social. Ambos colegios tienen una amplia actividad pastoral con un impacto directo en toda la comunidad educativa; alumnos, exalumnos que continúan vinculados, funcionarios (docentes. 5. Por Capítulo se entiende la Asamblea de los religiosos en las que se analiza, reflexiona y votan las directrices y planes de acción de la propia vida religiosa como de las obras. Tiene por Derecho Canónico y por el propio ordenamiento jurídico carácter legislativo y ejecutivo.. 13.
(14) y no docentes) así como los padres y madres de los alumnos y exalumnos. TodA esta intervención tiene su comienzo en la etapa inicial de Prekinder y se prolonga, como mínimo, durante toda la etapa escolar hasta cuarto medio, aunque queda abierta la posibilidad de participación en las etapas posteriores a la finalización del colegio. En la praxis pastoral de ambos colegios no se ha realizado, desde sus orígenes, ninguna investigación en el terreno pastoral más allá de cuestionarios centrados en temas de valores, actitudes y comportamientos de los jóvenes y de la recogida de datos procedentes de encuestas de satisfacción de alumnos, funcionarios y apoderados. Es por lo anteriormente citado y dada su influencia directa en 2.800 niños y jóvenes, en 2.253 familias y en más de 250 agentes directos pastorales durante un proceso que dura muchos años se plantea el siguiente problema: ¿Cuál es la comprensión que tienen los responsables pastorales del acompañamiento psicoespiritual de los colegios escolapios de Santiago de Chile de la madurez humana psicológica y espiritual? No se tiene, asimismo, constancia de investigaciones similares por lo que se decide realizar el presente estudio exploratorio.. 14.
(15) 3. HIPÓTESIS6. 3.1. Hipótesis de investigación: Los responsables del acompañamiento psicoespiritual de los colegios escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz) tienen una comprensión similar o común de la madurez humana psicológica y de la madurez espiritual.. 3.2. Hipótesis nula: No existe una comprensión similar o común sino idiosincrática de la madurez humana psicológica y de la madurez espiritual en los responsables del acompañamiento psicoespiritual de los colegios escolapios de Santiago de Chile (Colegio Hispano Americano y Colegio Calasanz).. 4. IDEAS CLAVE. a. Una persona madura sería aquella que tiene un conjunto de elementos afectivointelectivos que llevan a armonizar todos los datos que provienen del mundo exterior e interior en un todo armónico. Todos los documentos postconciliares sobre catequesis y educación intentan superar la perspectiva dualista preconcilar, afirmando las dimensiones “humana y cristiana”. Siendo ello un paso importante el problema estriba en cómo hay que articular y cómo se articulan las dimensiones humana y espiritual sin caer en un dualismo. Se constata la existencia de pocos estudios al respecto.. 6. La formulación de las Hipótesis se realiza en el presente trabajo por indicación prescriptiva del profesor de Metodología de Investigación del presente Magister. Entendemos que por el tema de investigación cabría la posibilidad de formular una hipótesis explicativa al inicio. Cárdenas (2006) de la Universidad de Monterrey afirma que las hipótesis son uno de los resultados del estudio de las investigaciones cualitativas.. 15.
(16) b. El interés de todo ser humano es lograr la plenitud en su desarrollo a lo largo de la vida. A pesar de la centralidad de esa meta final Zacarés y Serra (1998) afirman que “poco se ha sistematizado el constructo de madurez en sí mismo como metáfora del desarrollo” (p.16). La madurez psicológica de un sujeto se constituiría en importante variable mediadora para la resolución de las crisis no sólo presentes, sino también futuras, (Slaikeu, 1988), permitiendo que el desarrollo pueda avanzar hacia niveles superiores de madurez. c.. Allport (2010, p. 329) considera que, al afirmar de una persona que es mentalmente sana, normal y madura, debemos saber qué son la salud, la normalidad y la madurez. La psicología por sí sola no puede decírnoslo ya que está implicado hasta cierto punto el juicio ético. Asimismo Al mismo tiempo observa que raramente se encuentran personas adultas que hayan integrado plenamente las conductas religiosas en el marco global de su personalidad; más frecuentemente, la religiosidad permanece como un segmento separado de comportamientos, caracterizado por rasgos de inmadurez y de infantilismo. Es por ello por lo que consideramos importante estudiar el concepto de madurez religiosa en los sujetos objetos de esta investigación a través de las imágenes de Dios y del juicio religioso.. 16.
(17) CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO. 2.1. MADUREZ PSICOLÓGICA Se puede claramente constatar que el término “Madurez” es un término un tanto ambiguo, polisémico y no claramente definido aunque cuando alguien se refiere a una persona como “madura” o “inmadura” pareciera que todos entendemos los mismo ya que unimos al término “madurez” conceptos como “estabilidad”, “responsabilidad”, “coherencia”, “claridad en los objetivos vitales”, “autodominio”, “asertividad”, “equilibrio emocional”, etc. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (2001) define el término madurez como “buen juicio o prudencia con que el hombre se gobierna”7. Como se puede observar dicha definición, muy sobria por otra parte en su formulación y recogida de aspectos, hace referencia únicamente al principio ético subyacente a la conducta del ser humano. Esta visión de la madurez pareciera estar en consonancia con la recogida en el Código de Derecho Canónico8 (1983) cuando al tratar el tema de los impedimentos para el consentimiento matrimonial en el canon 1095 señala que uno de los impedimentos para el consentimiento matrimonial es el de la falta de madurez de juicio o, entendido en un sentido más amplio, la inmadurez personal demostrada en alguno de los cónyuges antes del matrimonio. En la documentación oficial de la Iglesia Católica fue el Concilio Vaticano II el que utilizó el término de madurez con una significación psicológica. Posteriormente en varios. 7. Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.aed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html 8 Código de Derecho Canónico. (1985). Madrid. La Editorial Católica, S.A. Biblioteca de Autores Cristianos. P. 519. 17.
(18) documentos emanados de las Constituciones conciliares se contempla este significado del término madurez. En Perfectae caritatis9 hay una referencia a la «debida madurez psicológica y afectiva» (nº 12), que se ha de haber alcanzado para efectuar la profesión de la castidad, y «madurez de la persona humana» (nº 14), a la que conduciría la práctica de la obediencia religiosa, con la «ampliada libertad de los hijos de Dios». En Optatam totius10 también aparece en varias ocasiones la palabra madures en expresiones como: «madurez más completa» (nº 10), “procurar sólida madurez de la persona” (nº 11) « necesaria madurez humana» (nº 12), etc. Según Fierro (2004) el término de Madurez en el ámbito de la Psicología se incluye dentro de la Psicología de la Personalidad desde la que se ramifica la Psicopatología. Afirma que da que pensar la circunstancia de que, en sus dos tratados sobre la personalidad, Allport dedicara sendos capítulos, y no breves, a dibujar el perfil de una personalidad madura (…). Allport describe la madurez personal por características como la ampliación del “yo”, su relación afectuosa con los demás, la seguridad emocional, una percepción conforme a la realidad, aptitudes ante las tareas, conocimiento de sí y visión unificadora de la vida humana. (p. 2) Vázquez (1998) afirma que el término “Madurez” en un concepto analógico y complejo procedente del campo de la botánica y trasplantado de allí al de la fisiología para terminar en el propio terreno de las ciencias de la conducta. Señala que el modelo vegetal de. 9. Pablo VI. Decreto Perfectae Caritatis. (1965). Recuperdao de http://vatican.va. Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosa v que hay que entenderlo como una de las concreciones de la Constitución dogmática conciliar Lumen Gentium, trata de la renovación de las Órdenes y Congregaciones religiosas así como de las sociedades apostólicas. 10 Pablo VI. Optatam Totius. (1965). http://vatican.va. Decreto sobre la formación de los candidatos al sacerdocio y en el que se profundiza sobre los aspectos humanos y espirituales (hoy hablaríamos de psicoespirituales) que ha de tener dicho proceso formativo.. 18.
(19) la maduración de un fruto no resulta una metáfora adecuada para comprender la madurez de una persona humana, aunque no se pueda negar cierto grado de semejanza, en la línea de plenitud de desarrollo vital aunque subraya el hecho de que bajo esta perspectiva se pueda impedir ver la complejidad de la realidad psicológica expresada en el término madurez. Para Vázquez (1998) no sirve ni tan siquiera como punto de partida partir del concepto de madurez biológica, tal y como lo emplean el anatomista y el fisiólogo por ejemplo aplicado a un sistema glandular ya que no sirve demasiado para comprender algo tan sumamente complejo como lo expresado por el concepto de “madurez personal”. Afirma que la personalidad no se desarrolla como una semilla, ni es un mero despliegue de un código genético, sino que es una auténtica construcción (realización personal) o entramado de materiales genéticos y ambientales, naturales y culturales, “en un verdadero proceso de génesis estructural, donde los acontecimientos, por su valor de experiencia y significatividad existencial, se convierten en biografía, como historia íntima del sujeto, que lo van constituyendo y configurando”. (Vázquez, 1998, p. 125). Engels (1979) define la maduración personal como un “proceso autónomo de diferenciación e integración somática, psicológica y mental, que se extiende a través de grados y fases evolutivas que se condicionan y estructuran una sobre otra en el curso del tiempo” (pp. 300-301). Afirma que, como resultado de este proceso, el crecimiento del individuo se completa y consolida somática, mental, espiritual y socialmente, permitiéndole adaptarse a la vida. Dicho resultado ya conseguido o madurez darían, de este modo, lugar a un “estado de completa y estabilizada diferenciación e integración somática, psíquica y mental, cuando hay una disposición para desempeñar las tareas que ha de afrontar el. 19.
(20) individuo en un momento determinado y para hacer frente a las demandas de la vida” (Engels, 1979, p. 301). El concepto de “Madurez” posee también una connotación y se une al ámbito legal en cuanto que la ley equipara la madurez de la persona con una cierta edad biológica determinada. Se da por supuesto que la persona, una vez que alcanza una determinada edad puede asumir libre, consciente, responsable y voluntariamente una serie de acciones determinadas (votar, manejo de vehículos, utilización de armas de fuego, contratación laboral, contraer matrimonio, etc.) así como asumir las consecuencias derivadas de dichas acciones. Lógicamente este enfoque legalista, aunque regula exhaustivamente las acciones posibles en una supuesta “edad adulta”, entendida a su vez como madura, resulta a todas luces insuficiente. Este enfoque legalista está de alguna mera en relación con el estudio del desarrollo adulto que trata de determinar las variables evolutivas, distintas de la edad biológica, que mejor explican las competencias del adulto que se equiparan al de la persona “madura”. Labouvie-Vief (1992) afirma que: estos resultados sugieren que el desarrollo en la adultez no está bien indicado por la edad, sino que otros indicadores de madurez evolutiva llegan a ser más significativos en el estudio del desarrollo adulto (…). Ellos sugieren que las estrategias comparativas de edad son un pobre método en la investigación del cambio evolutivo adulto. Antes bien, las evaluaciones evolutivas de adultos necesitan una teoría impulsada y basada en fuertes índices de complejidad evolutiva. (p. 84) Zacarés y Serra (1998) señalan que:. 20.
(21) da la sensación, tras la revisión de la literatura, que los investigadores, aun reconociendo la necesidad de abordar la madurez como óptimo desarrollo de la personalidad, no se hayan atrevido con el tema ante la magnitud del esfuerzo. Únicamente se habrían limitado a señalar que las definiciones de madurez están basadas en asunciones de valor no sujetas a la investigación empírica. (pp. 24-25) García-Monge (1997) afirma que “la dimensión psicológica de la madurez ha sido, en el ámbito de la psicología científica, un tema poco estudiado en este siglo. Sobre todo si lo comparamos con otros centros de atención de la psicología académica” (p. 11).. 2.1.1. Ideas sobre la madurez psicológica. Breve reseña histórica. Cada sociedad, también a su vez, ha planteado un determinado proceso de maduración que podría considerarse de alguna manera una teorización de la evolución y desarrollo de la persona. En las sociedades primitivas no conocedoras de la escritura la maduración se presentaba como el resultado del crecimiento equiparándose la edad adulta a la madurez a la que se accedía en muchos casos, como señala Levine (1982) a través de ritos de transición. La madurez, por tanto, se concebía como una tendencia natural. Durante la Edad Antigua y junto a la aparición de la escritura se dio una transformación cultural que conllevó una transformación en la visión que el hombre tenía de sí mismo y del universo, siendo las figuras del “héroe” (Vita Activa) y del “místico” (Vita Contemplativa) representativas de esta transformación de la visión que el hombre tenía de sí mismo y del. 21.
(22) universo. Campbell (1964, citado en Kiefer, 1988)11 se refirió al período comprendido entre el 1.500 y 500 antes de Cristo como la “era de los héroes”. El “héroe”, mediante la valentía, la astucia, la fortaleza buscaba el honor, la gloria, el poder y la inmortalidad a través de sus hazañas. Entre 800-200 a. C, dos mil años después de la aparición de la escritura surgió la época que de la Vita Contemplativa caracterizada por ser una etapa de una corriente de consciencia espiritual12: El “místico” surge en esas primeras sociedades agrícolas donde fue posible la percepción de uno mismo como alguien distinto a sus semejantes; la conciencia de la individualidad y sus limitaciones hicieron posible la búsqueda de trascendencia y de absoluto que son características propias del misticismo. El ser humano se comienza a preguntar por los porqués del cambio cósmico y del lugar que en él ocupa el ser humano; de este modo se inician nuevos caminos de reflexión sobre la vida y la madurez humanas. En el pueblo judío se dio una nueva idea del yo y de la madurez que fueron cuajando progresivamente en una identidad religiosa muy definida. Los judíos desarrollaron una relación muy personal con su Dios, Yahvé, que servía para afirmarles de forma personal y como pueblo. La madurez se identificaba con la sabiduría y ésta con el conocimiento y aceptación y asunción del plan de Dios, siendo Job y los mismos profetas figuras emblemáticas y representativas de esta visión. Kiefer (1988) afirma que si los hebreos ofrecieron al mundo occidental una conexión con el cosmos a través de la literatura, los griegos helénicos ofrecieron una conexión igual de. 11. J. Campbell (1964). The masks of God: Occidental mythology. New York Viking Press. En esta época nos encontramos con grandes maestros de la llamada vida espiritual: Confucio, Lao-Tsé, Buda, Zoroastro, Elías, Isaías, Homero, Parménides, Platón… 12. 22.
(23) importancia a través del propio conocimiento. Platón13 en el diálogo entre Sócrates y Diotema expone cuatro niveles de desarrollo siendo el último el amor a la sabiduría alcanzable únicamente por hombres libres maduros. En este interesante diálogo Sócrates subraya insistentemente que el propósito de la Filosofía no es la búsqueda del honor heroico, como en la etapa anterior, sino lo opuesto; la adquisición de la humildad a través del autoconocimiento. Kiefer (1988) afirma que el hombre maduro para Platón era una persona introvertida, una persona que calculaba cuidadosamente los efectos de percepciones e ideas en su propia experiencia interior (…). Su discípulo Aristóteles no coincidió en el ideal de madurez descrito por Platón. El ideal aristotélico de madurez estaba unido a los conceptos de equilibrio y armonía siendo la razón la que debía dominar el mundo de los sentimientos. La actividad racional del hombre debía de buscar el bien supremo reflejado en la felicidad y ésta se consideraba fruto de la virtud. Estas dos ideas presentadas por Platón y por Aristóteles griegas siguen presentes en la historia de nuestro pensamiento psicológico y moral, a saber, la de dos formas distintas de conocimiento, una forma emocional y una forma intelectual. En la Edad Media conviven dos culturas (una cultura seglar y otra eclesiástica). Siendo muy arriesgado sintetizar esta gran etapa podríamos afirmar que predominó una intolerancia eclesiástica hacia las nuevas ideas y, fruto del trabajo de Santo Tomás de Aquino entre otros, de reconciliar la filosofía cristiana y la filosofía clásica griega, se dio la división de la vida en las dos grandes esferas de lo sagrado y lo profano. El ideal de madurez se asociaba a la. 13. Platón enseño que el principio de virtud pertenece a un plano o mundo distinto al de los sentidos. Son varias las obras en las que expone esta visión pero para el presente trabajo recogemos el interesante diálogo entre Sócrates y Diotema que aparece en el libro del Banquete: Platón (2010). El Banquete. Diálogos de Platón. Madrid. Ibéricas.. 23.
(24) esfera de lo sagrado que conllevaba el alejamiento de los “placeres mundanos”. La idea de madurez se asociaba así a la vida espiritual14 a la que se asociaban la contemplación, el espíritu caritativo, la oración, la humildad y el continuo espíritu de conversión15. También en esta época se da otro ideal de madurez que se refleja en la tradición de los primeros caballeros y cuyo ideal de madurez sería similar a la de los héroes presocráticos de tiempos de Homero. Ello hace que al finalizar la Edad Media coexistan, por así decirlo, dos ideales de madurez; la del heroísmo del caballero guerrero y la contemplativa; los ideales de vida que representaban las figuras medievales del “monje” y del “caballero” sintetizan la escisión, típicamente medieval, de la vida entre lo sagrado y lo profano. Pero a la base de estos dos ideales, aparentemente antagónicos, subyacía una misma cosmovisión teocéntrica del mundo. Durante la época renacentista y la de la Reforma coexistieron en el mundo occidental diferentes perspectivas de la madurez. Kiefer (1988) afirma que en este período coexistieron tres visiones de la madurez que las considera como individualistas: Por una parte la del “héroe renacentista”, con una vida centrada en el arte, elitista, intelectual, optimista y mundano. Por otra parte, y en contraposición la “persona madura de la Reforma” que se manifestaba. 14. Serían muchas las personas a analizar en este período que tanto influyó en nuestra cultura. De entre ellos citamos a San Columbano, monje irlandés de la segunda mitad del siglo VI y principios del VII, por ser uno de los hombres a quienes más debe la cultura, civilización y espíritu cristiano, tan característicos de la Europa medieval. Fue uno de los pioneros de aquellos ejércitos de monjes que, saliendo de los grandes monasterios fundados por San Patricio de Irlanda, entraron en el continente europeo y contribuyeron eficazmente a la cristianización. del centro y del norte de Europa. 15 Sería interesante estudiar el papel que desempeñó el Sacramento de la Reconciliación en cuanto que como afirman Zacarés y Serra (1998; 41) “la confesión ayudó a traer nuestros pensamientos y sentimientos privados al centro de nuestro concepto de quiénes somos como seres sociales. Nos hizo más autoconscientes, y, por tanto, más autocontrolados”. Por el rigor científico cabe señalar que el Sacramento de la Reconciliación, también denominado por desgracias de la Penitencia, en esta época se llama Penitencia tarifada a la forma de penitencia que viene a extenderse en Occidente, a partir de finales del siglo VI, y cuya peculiaridad consiste en la «tasación» precisa de las penitencias que cada persona había de cumplir por cada pecado. En otras palabras, es la penitencia donde a cada pecado corresponde un tipo de penitencia ya determinada y estipulada. Recuperado de http://www.comunidadcristiana.agenciacatolica.com/modules/news/article.php?storyid=3913. Artículo: Comunidad cristiana. Octubre 27 de 2010.. 24.
(25) ascético, obediente a Dios, preocupado y centrado en el trabajo desde la sencillez. Y señala un tercer grupo entre estos dos extremos: “la de la madurez de moderación” caracterizada por una sólida formación intelectual, por manifestar rasgos estoicos y tolerancia a la fragilidad humana. Esta contradicción de ideales manifestada en el S. XVI fue creciendo y evidenciándose en el S. XVII. Es también la época de Kant. El filósofo personalista español Carlos Díaz (1993) afirma que Kant puede ser considerado como el modelo de racionalidad autocéntrica expresión del titanismo de la razón individual en el que se nos presenta a un hombre autónomo que puede lograr, con el único recurso de la propia razón, la perfección moral sin tener que tomar en cuenta la religión ni los usos y costumbre socialmente predominantes. En los tiempos modernos los artistas y filósofos románticos volvieron a recuperar cierta guía interna espiritual en cada ser humano concibiendo que en cada ser humano existe una facultad innata que contiene la potencialidad de su madurez. Zacarés y Serra (1998) señalan que, a principios del siglo XIX, muchos de los elementos de la visión moderna de la madurez ya estaban presentes ya que el ideal de persona madura era el buen trabajador, con confianza en sí mismo, autocontrolado, lógico, leal y cálido emocionalmente. Kiefer (1988) afirma que en este momento se da un doble cambio importante en los ideales de madurez ya que éste fue el cambio del heroísmo al éxito como meta de maduración lo que conllevó a una mayor presión para tener un estricto control de los impulsos sexuales y agresivos como rasgo configurador de la personalidad madura ya que, tras la Revolución industrial, fue el éxito social el que reemplazó al heroísmo como indicador de madurez, siendo la educación técnica y especializada la que, junto a otros factores, dio lugar al relativismo moral origen de una cierta apatía moral.. 25.
(26) Para Maslow (1982, p. 46) la equiparación del concepto de madurez con la normalidad adulta que denomina “normalidad promedio” puede ser un claro síntoma de psicopatología. Según Zacarés y Serra (1998, pp. 46-47) en la actualidad nos encontramos, por tanto, con dos grandes tendencias actuales en la conceptualización de la madurez; por una parte como “ajuste” por las orientaciones entroncadas con una visión ilustrada y/o empirista, y, por otra parte con una noción de “persona liberada y/o autorrealizada, es decir aquella persona capaz de desarrollar su verdadero yo a costa de resistirse a los procesos de conformidad social. Como conclusión del sintético recorrido del concepto de madurez a través de la Historia puede servirnos la siguiente afirmación de García-Monge (1997) Hablar de la madurez no es fácil si tenemos una pretensión científica. Explorar la madurez conlleva una opción consciente o inconsciente de lo que constituye la esencia o valor supremo del vivir humano: placer, felicidad, mística, espiritualidad, inteligencia, acción, servicio a la humanidad, etc. (p. 34) 2.1.2. Perspectiva actual sobre el concepto de madurez psicológica: Perspectiva del Teórico. En este apartado expondremos, de forma muy sintética, la forma en la que el constructo madurez ha sido entendido a lo largo de la Historia desde la perspectiva de diversos autores y de distintos enfoques. Estas diferentes versiones se han ido transmitiendo con sus concepciones y formulaciones técnicas y a través, en la mayoría de las ocasiones, de formulaciones y expresiones coloquiales.. 26.
(27) 2.1.2.1. El concepto de autorrealización en la Psicología Humanista16. El término autorrealización es tomado en la Psicología Humanista como sinónimo, entre otros términos, del concepto madurez. El profesor Rosal17 (1986, pp. 69-70) afirma que el antecedente más destacable de este constructo de la Psicología Humanista es el concepto de “proceso de individuación” o “camino de individuación” formulado por Jung entendido como un proceso de la evolución de sí mismo hacia el logro de la totalidad de la personalidad ya que para Jung la realización plena de la propia personalidad es un ideal inalcanzable; que sea inalcanzable no quiere decir que no tenga sentido, sino que no se trata de un objetivo propiamente hablando, sino de un indicador de camino. El propio Maslow (2014) afirma que en cualquier caso, como estrategia psicológica, es mejor separar el concepto de persona madura, autorrealizada, completamente humana, en quien las potencialidades del hombre se han realizado y desarrollado, del concepto de salud a cualquier nivel de edad. Los psicólogos que se adhieren a la perspectiva humanista subrayan la responsabilidad de las personas sobre su propio comportamiento. Este enfoque Humanista se concentra en lo exclusivamente humano y considera que las personas son básicamente racionales, que se orientan hacia el mundo social y buscan la autorrealización (Rogers,. 16. Bajo este epígrafe tal y como señala Rosal (1986) se engloban autores de enfoque psicológico existencial integrados en la Psicología Humanista (Rollo May, Víctor Frankl, Ronald Laing); autores que entran en el marco de la denominada psicología transpersonal (Abraham Maslow, R. Assaglioli, etc.); neopsicoanalistas de la generación siguiente a Freud que influyeron en los iniciadores del Movimeinto (Karen Horney y Erich Fromm); contemporáneos de Freud disidentes (Alfred Adler, Otto Rank, Carl J. Jung) y también a los iniciadores de algunos modelos psicoterapeúticos más consolidados y de los que aparece más bibliografía: Carl Rogers (Enfoque centrado en la perSona), Erich Berne (Análisis transaccional), F. Perls (Terapia Gestalt), A. Lowen, Boadella y Perrakos (Terapias corporales) y también J.L. Moreno (Psicodrama) que, aunque comenzó anteriormente a la Psicología Humanista, tuvo su máximo desarrollo dentro de la misma. 17 R. Rosal (1986). El crecimiento personal (o autorrealización: meta de las psicoterapias humanistas. Anuario de Psicología, 34, 65-82. 27.
(28) 2011)18. La perspectiva humanista subraya los aspectos únicos del ser humano y ofrece diversas sugerencias importantes para ayudar a quienes presentan problemas psicológicos. La “autorrealización” se ha considerado como una tendencia básica de la vida consistente en la mayor realización posible de las potencialidades únicas de la persona. Según Bernal (2003) las teorías humanistas más conocidas parecen converger hacia la noción de “crecimiento” o progresión hacia una estado final ideal (autorrealización). En estas teorías se presupone que el hombre lleva dentro de sí una aspiración a dirigirse hacia significados, valores y fines, traspasando así las fronteras existentes. (p. 251) Aunque próxima entre sí, desde la perspectiva humanista podríamos distinguir según Zacarés y Serra (1998) tres concepciones19. La autorrealización como motivación y necesidad. Maslow (1973, 2014) es quien, en opinión de Zacarés y Serra (1998), “más avanzó con su descripción de personas autorrealizadas en el giro de la psicología hacia el funcionamiento saludable humano” (p. 50). Maslow identificó la madurez con la autorrealización y la definió como trascendencia de las necesidades20 básicas (deficience needs) (necesidades de seguridad, necesidades de amor y pertenencia y necesidades de estima o atención), y a partir de su jerarquía de. 18. C Rogers. (2011).El proceso de convertirse en persona. Barcelona. Paidós Ibérica. Para este punto, sobre todo, la tercera aprte de la obra y, fundamentalmente el capítulo 5 “Qué significa convertirse en persona”. 19 Resumimos lo planteado por Zacarés y Serra (1998, pp. 51-71) 20 Dentro de lo que Maslow llamó “Prefacio para una teoría de la motivación humana” (sección 3.1), no parece distinguir entre deseos y necesidades. Lo que sí distingue claramente es entre las básicas (o propósitos últimos) y las que son medios.. 28.
(29) necesidades como metanecesidades o necesidades de crecimiento (growth needs). Maslow argumenta que hay dos clases básicas de necesidades: las necesidades por deficiencia y las necesidades de crecimiento. Las necesidades de deficiencia deben ser satisfechas, si se quiere que el individuo sea sano y seguro. Las necesidades de crecimiento son aquellas que ayudan al individuo a desarrollarse y alcanzar su potencial (Daft, 1992, p. 142). El crecimiento lo significó como llegar a ser persona y el “ser” una persona como madurez. “La completa maduración psicológica de una persona ocurre, pues, sólo cuando sus potencialidades están plenamente desarrolladas y actualizadas, característica ésta que distingue la autorrealización” (Zacarés y Serra, 1998, p. 51). El ámbito de la motivación humana se halla regido por un principio organizacional jerárquico de tal modo que las necesidades de crecimiento (totalidad, perfección, cumplimiento, justicia, vida, simplicidad, belleza, bondad, singularidad, facilidad, juego, verdad, modestia) que conducen a la autorrealización , están situadas por encima de las necesidades fisiológicas y de seguridad, amor y pertenencia y atención (basic needs), según el principio de potencia relativa. En Motivación y Personalidad Maslow (2014) afirma que en la persona sana las necesidades menos potentes aparecen después de que las más potentes sean gratificadas. Las necesidades fisiológicas, cuando están insatisfechas, dominan el organismo, ponen todas las capacidades a su servicio y las organizan de forma que puedan ser lo más eficaces posible. La gratificación relativa las absorbe y permite que aparezca el siguiente conjunto superior de necesidades de la jerarquía y que éste domine y organice la personalidad.. 29.
(30) Desde una visión unitaria y sistémica de la persona Maslow identificó 18 rasgos21 propios de la persona autorrealizada que consideró también válidos para calificar a una sociedad como “sana”. Según Quitmann (1989, citado en Zacarés y Serra, 1996) la principal contribución de Maslow no fue tanto el concepto de autorrealización como el énfasis en los aspectos más espirituales y místicos, denominados por él como “oceánicos”, del ser humano a través de su noción de “experiencias cumbre” (peak experience), que habían quedado prácticamente al margen del saber psicológico. Estas “experiencias cumbre” no son un estado inhabitual de la conciencia de tal modo que la imagen del ser humano permanecería incompleta y fragmentada si no se considerasen estas experiencias unificadoras. Maslow, al estudiar la autorrealización como un estado raramente logrado en la adultez, no acertó a situar su modelo en un esquema evolutivo, ni investigó la aplicabilidad de sus ideas a sujetos más jóvenes (Zacarés y Serra, 1998, p.59). . Autorrealización como “cumplimiento / consumación” de la vida. Otra idea. extendida de la autorrealización es aquella que la define como completitud o consumación. 21. Estos rasgos o dimensiones de la personalidad fueron inferidos a través de un análisis holístico de las impresiones totales que a Maslow le produjeron las personas que fueron objeto de estudio. De hecho una de las críticas que algunos autores realizan a Maslow está en relación al hecho de haber escogido a un reducido número de personajes, que él consideraba autorrealizados, y llegar a conclusiones de lo que es la autorrealización después de leer sus biografías o hablar con ellos. También se le ha criticado que parte de sus conclusiones pudieran ser proyecciones de sus propios valores liberales de la clase media americana o los de su grupo social de referencia. De hecho la teoría de Necesidades de Maslow recibió mucho reconocimiento en las décadas de 1960 y 1970, quizá, debido a su lógica y fácil comprensión; sin embargo, a pesar de que se han realizado muchos estudios para probar su validez, no se ha podido apoyar la teoría, no se puede decir que la estructura de necesidades de todos está organizada de acuerdo con las dimensiones propuestas (Robbins, 2005, p. 394).. 30.
(31) del curso de la vida humana22. La persona, desde esta noción, se considera dirigía a metas que representan valores y sentido. La autorrealización exigiría una lucha y superación de dificultades, metas y objetivos. Siguiendo a Bühler, Maslow (2014) señala a modo de conclusión que el balance positivo o negativo de la vida es consecuencia de la tensión ente las cuatro tendencias básicas23. Este mismo interés por la importancia del tema del sentido se encuentra, entre otros autores, claramente explícito de Víctor Frankl, fundador de la Logoterapia para quien la esencial y genuina característica de la existencia humana es la “autotrascendencia”, la incondicionada capacidad del hombre como “ser-abierto-al-mundo”, de tal modo que si el ser humano tiende originariamente a cumplir el sentido y a realizar valores, entonces los deseos de placer y de poder se mostrarán secundarios frente al deseo primario del cumplimiento del sentido y de la realización de valores (Frankl, 1987)24 Los conceptos de autorrealización como “cumplimiento del curso de la vida” (Bühler) o como “voluntad de sentido” (Frankl) subrayan la dimensión propositiva de la persona como necesidad existencial. “Se podría deducir a la luz del planteamiento de estos autores que no sería posible alcanzar la madurez personal desligada de una misión en la vida o, al menos, sin que el sentimiento de sentido en la vida humana –tanto como dirección cuanto como significado- predomine experiencialmente sobre el de sin-sentido” Baumeister, (1991, citado en Bernal, 2003, p. 51). Frankl (1991) insistió en el valor extraordinario de las experiencias límite más dramáticas, seguramente influido por haber estado prisionero en el campo de. 22. Maslow (2014) en este punto toma a Charlotte Bühler, considerada como psicóloga del desarrollo, como punto de referencia. 23 Las cuatro tendencias básicas que describe Bühler (1962) y que las recoge Quitmann, (1989) son; tendencia a la satisfacción de necesidades; tendencia a la adaptación autolimitativa; tendencia a la expansión creadora y la tendencia al mantenimiento del orden interno. 24 Citado por J.J. Zacarés y E. Serra (1998, p. 62). 31.
(32) concentración de Auschwitz, al afirmar que la autorrealización de la persona exige el predominio del sentimiento de sentido. . La autorrealización como proceso de convertirse en persona integral; la. autorrealización como autoactualización. Rogers (2011) realizó extrapolaciones de las tendencias de crecimiento que detectó en sus clientes durante la psicoterapia. El concepto de autorrealización de Maslow nos lleva a pensar en personas ya plenas o maduras, mientras que el concepto de autorrealización de Rogers subraya y enfatiza la idea de “proceso”, de convertirse en persona integral que puede, con el tiempo, finalizar en la autorrealización. La autorrealización para Rogers no es un estado fijo, inamovible. Para Rogers la persona que funciona integralmente está abierta a la experiencia siendo sus construcciones cognitivas flexibles, susceptibles de modificación sobre la nueva evidencia proveniente de la vivencia interna; se trata de entender el propio desarrollo personal como vía de “llegar a ser” (being process). Para ello es también importante que la persona muestre una sensibilidad emocional amplificada para experimentar y tomar consciencia de la amplia gama de sentimientos. La persona, de esta manera, más que buscar un destino encuentra una orientación a su existencia. Carkhuff, colaborador de Rogers mantuvo una noción de funcionamiento similar a la de Rogers pero con una notable diferencia en cuanto a la meta de crecimiento que, para Carkhuff, es la “persona total” (whole person). La obra de Carkhuff fue profundamente estudiada por el Jesuita profesor de la Universidad de Deusto M. Marroquín S.J. (1982) quien señala que “para Carkhuff al cliente no hay que simplemente “dejarle hacer su cosa”, sino exigir de él el “más” y “mejor” que realmente pueda dar”.. 32.
(33) En resumen podemos afirmar que el concepto de autorrealización reflejado en la Psicología Humanista, con los matices y precisiones expuestos de forma sintética anteriormente, hace hincapié en la persona y en el proceso humano de maduración, así como supuso un avance sobre las clásicas nociones de salud mental. Una de las críticas que se le hace a este concepto es que se trata de una noción “individualista” en la que el ser humana parece estar aislado de su realidad social y ajeno, o en su caso “inmune” al proceso histórico y colectivo en el que participa. Ferrer (1999) realiza una interesante aportación al respecto en cuanto que señala que la construcción de la identidad personal nunca tiene lugar fuera de una situación social determinada, siendo que la construcción de la identidad personal en la actualidad, se ve afectada por los profundos cambios sociales. Sugiere incorporar el concepto de autorrealización como “competencia” en el marco pedagógico para dotar a los individuos de recursos facilitadores para la construcción de la propia identidad.. 2.1.2.2. Los criterios de salud mental positiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1946; 2006)25 define la salud mental como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (p.1). Llaza (2004) al referirse a la definición dada por la OMS señala que, hablar de salud mental, implica una visión multifactoriral e interdisciplinaria y. 25. 1 La Constitución fue adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados (Off. Rec. Wld Hlth Org.; Actes off. Org. mond. Santé, 2, 100), y entró en vigor el 7 de abril de 1948. Las reformas adoptadas por la 26ª, la 29ª, la 39ª y la 51ª Asambleas Mundiales de la Salud (resoluciones WHA26.37, WHA29.38, WHA39.6 y WHA51.23), que entraron en vigor el 3 de febrero de 1977, el 20 de enero de 1984, el 11 de julio de 1994 y el 15 de septiembre de 2005, respectivamente, se han incorporado al presente texto.. 33.
(34) que, sobre esta base, nos encontramos con un problema no menor consecuencia de una confusión; qué es salud y qué es enfermedad mental. Vázquez y Hervás (2008) afirman que: la definición de la salud de la OMS, resultaba visionaria, aunque quizás utópica y, sobre todo prematura pues en ese momento no se disponía de instrumentos de medida ni, lo que es más importante, de un reconocimiento generalizado entre los profesionales y la ciudadanía de la necesidad de incorporar esa idea tan renovadora de los conceptos de salud y enfermedad. (pp. 17-18) El objetivo de la llamada Psicología positiva ha sido el dar un impulso al estudio de lo positivo ya que en la Psicología existía una escasez de modelos sobre el bienestar humano. El concepto de salud mental positiva tiene su más claro antecedente en el trabajo de María Jahoda, que fue encargada de preparar un informe sobre el concepto de salud mental por la Joint Commission on Mental Illness and Health26. Jahoda (1950), da la siguiente definición de personalidad sana en un adulto: es aquélla “que domina activamente su ambiente, manifiesta una cierta unidad de personalidad y es capaz de percibir el mundo y a sí mismo correctamente” (en Erikson, 1971 citado por Zacarés y Serra, 1998, p. 78). Jahoda (1958, citado en Vázquez y Hervás, 2008) expuso una serie de criterios (más racionales y teóricos que derivados de investigaciones empíricas) que podrían caracterizar une estado de salud mental positiva:. 26. Como señalan Vázquez y Hervás (2008, p.19) en nota al pie de página dicha comisión tuvo un gran importancia en las reformas psiquiátricas en EE.UU. que se dieron en los años 70 y que inspiraron otras reformas, posteriormente, en países occidentales.. 34.
(35) . Actitudes hacia sí mismo: accesibilidad del yo a la conciencia, concordancia yo real-yo ideal, sentimientos hacia uno mismo (autoestima) y sentido de identidad.. . Crecimiento, desarrollo y autoactualización: motivación hacia la vida e implicación en la vida.. . Integración: equilibrio de las fuerzas psíquicas (equilibrio entre el ello, el yo y el superyó o entre los fenómenos psíquicos conscientes, preconscientes e inconscientes), visión integral de la vida y resistencia al estrés.. . Autonomía: autorregulación y conducta independiente.. . Percepción de la realidad: percepción no distorsionada y empatía o sensibilidad social.. . Control ambiental: capacidad de amar, adecuación en el amor, el trabajo y el juego, adecuación en las relaciones interpersonales,e ficiencia en el manejo de demandas situacionales, capacidad de adaptación y ajuste y eficiencia en resolución de problemas.. Fierro (2004) señala que, resumiendo diversos criterios, Jahoda (1955) mencionaba tres rasgos típicos de la persona con salud mental: un ajuste activo (tratando de alcanzar algún control de su entorno, una percepción realista de sí misma y de su mundo y cierta unidad e integración estable personal. Váquez y Hervás (2008) valoran positivamente el modelo de Jahoda en cuanto que realizó una propuesta detallada sobre las dimensiones o variables que cubrirían los seis criterios anteriormente citados a la vez que sugería el empleo de diversas estrategias para su. 35.
(36) logro. Afirman asimismo que, en cualquier caso, fue un punto de partida que prácticamente quedó en el olvido. 2.1.2.3. El acercamiento dimensional y los rasgos de la personalidad madura27. Zacarés y Serra (1998, pp. 90-91) señalan que los presupuestos asumidos implícitamente en las teorías de los “rasgos de la personalidad” se podrían resumir de la siguiente manera: . Los rasgos son disposiciones generales de cogniciones, sentimientos y conducta que perduran a través del tiempo. Son, por lo tanto, dimensiones individuales.. . Los rasgos ejercen relativamente poca influencia en la determinación de conductas únicas, específicas, en relación a su mayor peso sobre “conductas promedio”.. . Los rasgos se distinguen por su consistencia de humores pasajeros, estados mentales transitorios o de efectos de determinadas tensiones situacionales.. . No son estáticos ni meramente reactivos.. . Manifiestan un condición estable y congruente con los cambios observables,. . Los rasgos conforman un nivel útil de análisis científico ya que mediante los rasgos es posible explicar muchas conductas.. . Los rasgos permiten un acercamiento holístico a las personas pero carecen de valor predictivo respecto a las respuestas de las mismas.. 27. Para este apartado seguiremos básicamente el planteamiento expuesto en el capítulo 3 por Zacarés y Serra (1998, pp. 89-158). 36.
(37) Allport (1986), considerado como psicólogo de la realización personal, se preocupó por el estudio de lo que supone una personalidad madura. En el capítulo XII el propio Allport reconoce al preguntarse sobre cómo es la personalidad madura que es preciso saber previamente con exactitud lo que son la salud, la normalidad y la madurez. Cuando Allport propone su lista de los criterios de madurez es consciente que es arbitrario fijar un número determinado de criterios pero la presenta por considerarla razonable y término medio entre listas muy exhaustivas y finas, y entre las que son vagas y poco precisas. Entiende que el nivel de la estructura de personalidad en el que se produce la madurez es el propium28. Los criterios de madurez que propone son los siguientes: . Extensión del sentido de sí mismo: “si no se desarrollan en una persona intereses fuera de ella misma (aunque formando parte del sí mismo) vive en un nivel más próximo al animal que al humano” (p.339).. . La relación emocional con otras personas que implica por una parte una capacidad para una gran intimidad en las relaciones amorosas y, por otra, el respeto y aprecio por la condición humana de todas las personas: “las personas inmaduras, por el contrario parecen creer que solamente ellas tienen las típicas experiencias humanas de pasión, miedo y preferencia” (p. 341).. 28. Allport (1986) entiende que los componentes básicos de la personalidad son los reflejos condicionados. Un grupo de ellos puede integrarse y constituir los hábitos. Estos hábitos pueden integrarse en sistemas más complejos para formar los rasgos personas y, cuando los rasgos se asocian de forma coherente, dan lugar a los “selves” (sistema de rasgos coherentes que pueden variar según las situaciones). Por último estaría la Personalidad (integración progresiva de todos los sistemas relativos a las adaptaciones de los individuos a los diversos ambientes). Por encima estaría el propium (adquirido por la experiencia y no innato) al que se le podría considerar o denominar como personalidad consciente y que desarrolla las siguientes funciones: extensión del sí mismo, la relación emocional con otros, seguridad emocional, percepción realista del mundo, el conocimiento de sí mismo, la filosofía unificadora de la vida y la conciencia moral.. 37.
(38) . La seguridad emocional (aceptación de sí mismo) que conlleva un alto componente de control cognitivo y responde a la madurez humana. Cuando uno se acepta a sí mismo tal y como es se expansiona el sentido de sí mismo, se asumen riesgos nuevos y también la posibilidad de fracasar ya que “el sujeto posee valores integrativos que rigen y encauzan los impulsos emocionales” (p. 344).. . Percepción realista: aptitudes y tareas. Entiende que la persona madura ha de tener un elevado cociente intelectual (aunque de ello no se deduce que todos los poseedores de elevados cocientes intelectuales sean maduros), equilibrio emocional, organización intelectual, y estar orientado a la solución de los problemas tanto cotidianos como de su profesión, haciéndose responsable de sus actos: “hacer frente a esta difícil tarea sin ser dominado por el miedo, sin sentirse desgraciado y sin caer en una conducta defensiva, hostil y autoengañadora, es uno de los más duros test de madurez” (p. 346).. . Autoobjetivación; conocimiento de sí mismo y sentido del humor. Entiende que las personas que tienen un gran sentido de la proporción respecto a sus cualidades y a sus más preciados valores, son capaces de percibir sus incongruencias y absurdidades en ciertas situaciones.. . Filosofía unificadora de la vida. Para Allport (1986) el sentimiento religioso es un característica fundamental:. . Conciencia moral. La conciencia moral madura se dirige hacia lograr la responsabilidad de mantener la propia imagen, de continuar los objetivos elegidos libremente y alcanzar las metas y submetas propuestas; la conciencia moral se convierte en guía genérica de sí mismo.. 38.
(39) Una persona madura tiene una imagen de sí misma relativamente clara en virtud de la cual puede imaginar lo que le gustaría ser y lo que debería hacer en cuanto a su calidad de individuo único, no lo que debería hacer como miembro de una tribu o como hijos de sus padres… Podemos concluir, por consiguiente, que un sentido integrado de obligación moral proporciona una filosofía unificadora de la vida. (p. 363) El modelo de Allport recoge una perspectiva de desarrollo y de crecimiento personal distinta a la psicoanalista. Zacarés y Serra (1998, pp. 103-108) señalan que uno de los pocos modelos elaborados explícitamente sobre lo que se puede denominar constructo de madurez psicológica fuel el del psicólogo americano Heath29. Concibe a la persona como un sistema en evolución y maduración que puede describirse en términos de cuatro ámbitos de su personalidad; habilidades cognitivas, autoconcepto, valores y relaciones personales. Asimismo la maduración en cada una de las áreas se define por cinco dimensiones con la características de ser evolutivas e interdependientes: simbolización, alocentrismo, integración estabilidad y autonomía. El modelo de Health fue investigado empíricamente; el propio Health (1980)30 afirma que:. 29. Heath, D.H (1965). Exploration of maturity. N.Y. Apleton Century Crofts. Heath, D.H (1976) Competent fathers: Their personalities mad marriages. Human Development, 19, 26-39. Heath, D.H (1977a). Maturity and competence: A transcultural vuiew. N.Y. Gardner Press. Heath, D.H (1977b). Academic predictors of adult maturity and competence. Journal of Higher Education, 48, 613-632. Heath, D.H (1978) Personality correlates of the marital sexual compatibility of professional men. Journal of Sex mad Marital Therapy, 5, 6782 Heath, D.H. (1979) Marital sexuality and the psychological health of professional men. Journal of Sex and Marital Therapy, 5, 103-116. Heath, D.H (1980). Wanted: aA comprehensive model of helathy development. Personnel and Guidance Journal, 58, 391-399. Heath, D.H 1991). Fullfilling lives: paths to maturity and success. San Francisco. Jossey Bass. Referencias tomadas de Zacarés y Serra (1998; pp. 103-108) 30 En Zacarés y Serra (1998; pp. 112-113). 39.
(40) El modelo es sólo un modo de organizar nuestro conocimiento sobre el crecimiento saludable. Aunque algunas de sus hipótesis han sido consistentemente validadas, el modelo representa más una aproximación para la comprensión de complejas cuestiones de personalidad que una teoría formalmente definida (…) Para mí, el modelo es un mapa inductivo en evolución, que continuamente me recuerda la complejidad del desarrollo de la personalidad. Encuentro que tiene un considerable potencial heurístico” (en Zacarés y Serra (1998, pp. 112-113). 2.1.2.4. La aproximación psicométrica. Dentro de la aproximación psicométrica haremos referencia a dos enfoques. En primer lugar al modelo de los “Cinco Grandes” (“Big Five”). Este moelo es probablemente el modelo que tiene una consideración más importante de entre los modelos que estudian la personalidad a través de los rasgos. Fue identificado por Tupes y Christal (1961) y Norman (1963) (citado en Zacarés y Serra, 1998, p. 131), habiéndose realizado posteriormente numerosas revisiones. Los Cinco Grandes se pueden conceptualizar (McCrae y John, 1992, citado en Avia, 1992) como una Organización Jerárquica de Rasgos– términos de Personalidad basada en cinco dimensiones básicas denominadas y ordenadas de mayor a menor "fuerza descriptora" (carga factorial). Avia (1992) afirma que como consecuencia de los planteamientos anteriores se puede añadir a este enfoque un valor predictivo con cierto control y seguridad respecto a la conducta de la persona observada por parte del observador. Los cinco factores o agrupaciones consistentes de rasgos son los siguientes: neuroticismos, extraversión, sensibilidad, perseverancia y apertura a la experiencia.. 40.
(41) La segunda concepción es la que se deriva del Inventario Psicológico de California (CPI). Mikulic y Muiños (2006) afirman en un interesante estudio que el objetivo fundamental del Inventario Psicológico de California (CPI) es evaluar a los individuos por medio de variables y conceptos que la gente común usa en su vida cotidiana para comprender, clasificar y predecir sus propios comportamientos y los de los otros. El CPI fue elaborado por Harrison Gough en 1992 usando constructos que definen la personalidad adulta sana con el objetivo de evaluar las fortalezas de personas de poblaciones normales midiendo aspectos importantes de las relaciones interpersonales y usando, para ello, conceptos comunes de la vida diaria. Zacarés y Serra (1998, pp. 144-146) afirman que, a partir del CPI, es posible extraer dos indicadores de madurez: el índice de madurez social y la Escala estructural de realización del propio potencial. 2.1.2.5. Madurez psicológica y Bienestar subjetivo. Son muchos los autores que coinciden en que la Psicología se ha ocupado básicamente de la dimensión patológica. Cuadra y Florenzano (2003) señalan que, tradicionalmente, la Psicología se ha orientado hacia el estudio y comprensión de las patologías y las enfermedades mentales “logrando un cuerpo de conocimientos que ha permitido generar teorías acerca del funcionamiento mental humano y al desarrollo de nuevas terapias farmacológicas y psicológicas para la enfermedad mental, lográndose importantes avances en materia de recuperación de las personas” (p. 84). En el fondo esta mirada de la Psicología corresponde a una forma de entender la salud como ausencia de enfermedad.. 41.
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