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Curso de Japones

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Academic year: 2021

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CURSO DE JAPONES

Lecciones Introductorias

Sobre este curso de japonés

La lengua japonesa es una lengua completamente distinta a la lengua española. Si queremos aprender japonés debemos tener presente que no estamos ante el estudio de lenguas como el inglés o el alemán. Por ese motivo no se puede afrontar su estudio sin una idea clara de a que nos estamos enfrentando. Las lecciones introductoriasse encargan de este primer acercamiento a la teoría lingüística y la lengua japonesa. En ellas descubriremos que el japonés se compone de dos tipos de escritura, los silabarios hiragana y katakana (algo similar a nuestro alfabeto pero con sílabas, existen unos 100) y los caracteres kanji (son caracteres que tienen significados por sí mismos, existen unos 7000, pero sólo se emplean de forma usual unos 2000).

cuadro que muestra que para aprender una lengua es necesario ser capaz de leerla. En el caso del japonés, esto no es ni mucho menos sencillo y que existe un método (llamado romaji) que permite

a un occidental leer japonés.

Debido a que el curso de japonés Gunkan usa escritura japonesa real (por eso se necesita tener instalado en el navegador el soporte japonés), el estudiante tendrá que aprender a leer japonés en primer lugar. Para facilitar esta tarea existe la transcripción del

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japonés (romaji) que es simplemente escribir la lengua japonesa con caracteres occidentales. Gracias al romaji, cualquier persona puede leer japonés.

Los silabarios hiragana y kakanana son necesarios para poder leer parte de la escritura japonesa. En su mayoría, los cursos de lengua japonesa para extranjeros están escritos en romaji (los caracteres occidentales). Esto que puede ser una ventaja en un principio, se convierte en un pesado lastre que hace que el estudiante no domine la escritura japonesa real. Por ese motivo, en este curso las lecciones más avanzadas no usan romaji.

Los kanjis son la parte más compleja y fascinante del estudio de la escritura japonesa. Este curso presenta la lista de los Jôyô kanji (que son esos 2000 caracteres kanjis que se usan de forma usual y de los que se habló en el primer párrafo). Es necesario aprender estos 2000 kanjis para "dominar" la lengua japonesa. Dentro de el apartado de lecciones de kanji, se exponen métodos para aprenderlos. Con los silabarios aprendidos y una mínima base de kanji el lector podrá afrontar el verdadero núcleo de este curso de japonés. Muchos y muy diversos tratados de japonés han aportado lo mejor de sí mismos para el presente curso. Consúltese la bibliografía para una lista completa de los tratados sobre lengua japonesa en cuyos contenidos esta página se apoya (si Juan José Ferres Serrano, autor de esta página y del curso de japonés Gunkan, ha llegado a alguna parte dentro del japonés en lengua hispana es debido a que se ha apoyado en los hombros de auténticos gigantes en el mundo del japonés).

Los Apéndices son ensayos breves sobre toda clases de temas relacionados y que no siguen un orden. Complementan en gran medida esta curso de japonés. Desde aquí

agradecer a Don Ricardo Garcia Uceda su inestimable colaboración para con esta sección. El apartado de Traducciones intenta aportar diversidad a esta página, especialmente pretende ofrecer textos bilingües para que sirvan de apoyo al estudiante de japonés. Expresar mi más sincero agradecimiento por la cantidad y la calidad de textos bilingües que ha suministrado a Paco Barberán e Ignacio Suárez Beauville.

La última parte de este curso es la de Japonés Hablado. Es necesario acostumbrarse a la peculiar dicción nipona. Afortunadamente para los hispanohablantes la fonética es

sorprendentemente parecida a la japonesa.

A la hora de hacer un curso de japonés se presentan muchos contratiempos. Realmente es difícil decidir por dónde empezar. Para muestra, simplemente viendo otros cursos llama la atención la gran diferencia de criterio desde el principio. Esto se da en mayor medida que en otros idiomas a causa de las diversas barreras adicionales que se encuentran en el japonés. Una barrera es la escritura japonesa; en otros casos, se puede empezar a leer desde el principio o prácticamente desde el principio, mejor o peor, pero se puede. En el árabe, el hebreo, el ruso, el hindú, etc, tienen "alfabetos" diferentes al latino, pero que se aprenden en un lapso relativamente corto de tiempo y luego ya sólo es cuestión de acostumbrarse. En el caso del japonés y también del chino, el aprendizaje de la escritura se prolonga durante años, también para los nativos en su infancia. Realmente, ni el japonés ni el chino terminan de aprenderse nunca (como todas las lenguas), pero su escritura tampoco. Se aprenden más y más "símbolos", si bien sabiendo unos 3000 de los más utilizados, será raro encontrarse símbolos desconocidos. En alguna ocasión me he topado con auténticos

diccionarios vivientes que conocían muchos más, pero realmente no se usan tantos en el japonés actual (ni tampoco en el chino actual).

Es fundamental aprender bien a fondo al menos 300 de los más usados y luego el resto resultará más fácil de recordar; hay que aprender el "kakijun" (orden y dirección de los trazos) para poder escribirlos correctamente (esto no es una simple filigrana, sino que realmente funciona y además se pone de manifiesto al escribir con pincel, que no es cosa rara en Japón). Conocer el origen y la formación de los kanjis a veces ayuda mucho (a veces no).

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Lecciones Introductorias

Teoría lingüística y el problema Shivashi

Teoría Lingüística

La comunicación humana

Frente a los demás seres vivos, el ser humano se caracteriza por poseer unos sistemas de comunicación muy perfectos y complicados. A esa extraordinaria capacidad para

intercambiar información entre los individuos de la especia debe el dominio que ejerce sobre la naturaleza.

El lenguaje humano es el más rico de los sistemas de comunicación conocidos. Con él pueden emitirse de una manera económica, es decir, sin mucho esfuerzo, mensajes sumamente complicados. Para conseguirlo se vale de un procedimiento al que denomina doble articulación.

En el lenguaje humano existe un reducido número de elementos que carecen de significado: los fonemas; sin embargo, la combinación de estos componentes forma otras unidades (monemas : lexemas y morfemas) que conllevan una significación, y estás, al agruparse, generan un número ilimitado de mensajes.

Fonemas: [p], [a], [t], [o], [s] Monemas:

Lexema: Pat- ('ave palmípeda con el pico más ancho en la punta que en la base y con los tarsos cortos, por lo que anda con dificultad; vive en ríos y lagos').

Morfemas: -os (marca de masculino y de plural).

Los fonemas carecen de significado; pero, reunidos, constituyen monemas y éstos forman palabras que pueden combinarse con otras hasta formar una frase, un párrafo o un texto completo.

El lenguaje humano se refuerza gracias a otros medios de comunicación extralingüísticos. Cuando hablamos, las palabras que emitimos quedan subrayadas (a veces incluso

contradichas) por el tono de la voz, por el gesto... Si saludamos con una frase de cortesía, pero con una mirada iracunda, el receptor entenderá que su visita no nos hace mucha gracia. Sin embargo, en otras ocasiones, bastará un leve brillo en los ojos para que entienda la simpatía que le profesamos.

La lengua Humana tiene su cauce natural y primero en los sonidos, pero a veces el canal acústico se sustituye por el canal visual. Así ocurre, por ejemplo, en la escritura, que no es más que una transposición de los sonidos del lenguaje a una expresión gráfica.

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El signo lingüístico

Según una vieja y acertada definición, un signo es una cosa que está en lugar de otra. La razón de estas sustituciones es m uy sencilla. Resultaría muy incomodo, y a veces imposible, operar con la realidad. Para evitar que crucemos la calle cuando no nos corresponde, las autoridades municipales no cierran toda la acera con una valla, ni ponen un guardia que nos impida físicamente que avancemos. Eso sería muy trabajoso, caro y, a la postre, inútil. Les basta poner un semáforo en rojo. La luz roja es un signo que nos indica que en ese momento está prohibido cruzar.

Cuando suena el timbre del teléfono, estamos ante un nuevo signo, que nos indica de que alguien está al otro lado de la línea. El nombre de una calle o de una persona es también un signo. Su sonido o su escritura nos llevan a pensar en ese hombre o en esa vía pública sin necesidad de que estén presentes.

Significante y significado

En todo signo se conjugan dos elementos indispensables: el significante y el significado. El significante es la realidad que sustituye a otra; y el significado, la idea o concepto que deseamos transmitir. Uno y otro están íntimamente unidos y no existen de forma independiente.

La señal de tráfico que nos prohibe tocar el claxon al pasar junto a un hospital es un signo. El dibujo y su soporte físico constituyen el significante. El concepto de la prohibición es el significado.

Significante y significado unidos aluden a una realidad exterior: el silencio que se debe guardar en un hospital.

En el signo lingüístico existen también los dos planos. Si decimos [árbol], nos encontramos ante una serie de fonemas (significante) y un concepto (significado). El signo árbol alude, nos sugiere, una realidad multiforme: los árboles.

El signo lingüístico: su arbitrariedad

El significante y el significado (fonemas y conceptos) de un signo lingüístico aparecen siempre unidos, pero esa unión y las vinculaciones que mantienen con la realidad sólo existen por un acuerdo tácito entre los hombres que hablan una lengua.

La relación entre el significado y el significante es arbitraria e inmotivada. No existen razones para que los fonemas de /árbol/ nos sugieran el concepto de "planta perenne de tronco leñoso que se ramifica a cierta altura del suelo". En otras lenguas ese concepto tiene otro significante (latín : arbor; francés : arbre; inglés : tree; alemán : baum; japonés : ki).

Además, la relación del signo con la realidad, con los árboles, es también inmotivada. Nosotros vinculamos una determinada planta al signo árbol porque lo hemos aprendido de nuestros mayores. No existe más causa que la tradición en que hemos nacido y de la que nos nutrimos.

El signo lingüístico guarda muchas semejanzas con la piezas del ajedrez, que también son signos. La forma del caballo (significante) nada tiene que ver con el significado (pieza que se mueve avanzando dos escaques de frente y uno hacia el lado). La tradición podía haber elegido otra figura: la ardilla, por ejemplo.

Aunque sea inmotivado, el signo lingüístico no cambia más que con el paso del tiempo. Nadie lo puede alterar por su cuenta. Para modificar la conexión entre el significante, significado y realidad, han de ponerse de acuerdo la mayor parte de los hablantes, y eso sólo se consigue en un lento proceso que dura muchos años.

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Si alteramos las formas de las piezas de ajedrez (en vez de una torre, un caños; en vez de un peón, un alfiler; en vez de una dama, un vaso...) y su función (la manera de moverse) no podremos jugar con nadie que desconozca las reglas de juego. Esto , a mayor escala, es lo que pasa con dos lenguas diferentes, por ejemplo, japonés y español.

La lengua como sistema de signos

La lengua como sistema de signos Los signos no aparecen solos. Forman sistemas en los que se condicionan unos a otros. La lengua es el más importante de los sistemas de signos manejados por el hombre.

El valor de cada elemento de un sistema depende de los demás. En el ajedrez, la función de la torre está marcada por las piezas que comparten con ella el tablero. Si a las dieciséis habituales les añadiéramos una más con los movimientos del caballo y la dama, el valor de nuestra torre sería mucho menor. Si suprimiéramos la dama, las torres acrecentarían su fuerza.

En la lengua ocurre lo mismo. En español existen cinco formas de pretérito de indicativo: -Imperfecto (amaba)

-Perfecto simple o indefinido (amé) -Perfecto compuesto (he amado) -Anterior (hube amado)

-Pluscuamperfecto (había amado)

En latín, sin embargo, sólo existen tres, y en inglés, otras tres. El valor de cada uno de esos signos es distinto en función de los que forman conjunto con ellos:

Español: amaba amé he amado hube amado había amado Latín: amabam amavi amaveram

Inglés: i loved i have loved i had loved

Lo mismo que vemos en los tiempos verbales ocurre con las palabras, no sólo en lenguas distintas, sino en diversos estadios de la historia de la lengua. En el español, del siglo de Oro, por ejemplo, los tratamientos que se usaban corrientemente tenían una riqueza muy superior a la actual:

Siglo de oro:

tú/vos vuestra merced

vuestra señoría vuestra excelencia

Actual: tú usted (en el español actual los tratamientos de señoría y excelencia sólo se conservan, por arcaísmo, en los documentos oficiales. En el siglo de Oro se usaban en la conversación cotidiana)

La lengua, pues, no es un cúmulo de signos inconexos, sino una estructura perfectamente trabada. En ella todos los elementos mantienen estrechas relaciones. En valor de cada uno depende de las relaciones que se establecen con todos los demás.

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Lengua y Habla

Llamamos lengua al conjunto de signos que utiliza una colectividad. Ningún individuo emplea todas las posibilidades que le ofrece ese complejo sistema de signos. En cada

momento elige aquellas opciones que se ajustan más a sus deseos de comunicación. El habla es el uso concreto e individual del código general y abstracto de la lengua.

La lengua puede compararse a las reglas de cualquier juego. El habla, a una jugada

concreta. Las normas generales son posibilidades que no se emplean, ni pueden emplearse, en todos y cada uno de los lances de un partido. Un jugador de ajedrez nunca podrá

practicar todas las opciones que le ofrecen las normas. Utilizará sólo aquellas que en cada momento le interesen. Lo mismo ocurre al hablante. Cualquier frase que pensemos o pronunciemos será un acto de habla. La lengua es patrimonio de toda la sociedad.

El estudio de la Lengua

El hombre se ha interesado desde fechas muy remotas por el estudio de la lengua. La ciencia que se ocupa de estudiar la lengua se denomina lingüística. Durante muchos siglos la lingüística no se ha ocupado en realidad de analizar cómo es la lengua. Su objetivo principal ha sido señalar la forma correcta de usarla. A esta rama del saber cuyo fin es dar normas o instrucciones para hablar y escribir bien se la llama lingüística normativa.

Las disciplinas lingüísticas pueden estudiar la lengua en sí misma y analizar su organización y estructura (lingüística interna) o bien indagar sobre las relaciones que tiene con otros aspectos de la realidad (lingüística externa).

Tanto la lingüística interna como la externa pueden dedicarse a analizar la lengua en un momento dado (lingüística sincrónica) o a estudiar su evolución a través del tiempo (lingüística diacrónica).

Dentro de la lingüística interna tenemos cinco especialidades:

fonología La fonología se encarga de investigar la estructura sonora del lenguaje, qué rasgos nos permiten distinguir unos fonemas de otros. En cada lengua las oposiciones son distintas y los niños las aprenden en sus primeros años. Así, en catalán distinguirán una ese sonora (ortografiada s en posición intervocálica : casa) y una ese sorda (ortografiada s tras consonante y ss en posición intervocálica: capsa, passar). En cambio, un niño que aprenda el sistema fonológico del castellano no distinguirá espontáneamente entre esos dos sonidos porque la estructura de su lengua no reconoce esa oposición. Los fonemas de una lengua forman siempre un conjunto muy reducido. Rara vez pasan de la cincuentena. El español no tienen más que veinticuatro.

semántica Los signos que componen una lengua forman también una estructura por el modo en que se oponen sus significados. Así, blando se opone a duro, y el término mesa entra en contraste con todas las demás palabras que designan muebles de la casa. La semántica es la ciencia que estudia el significado de los lexemas y las oposiciones que se establecen entre ellos- En todas las lenguas los lexemas son tan numerosos que no se pueden catalogar de forma exhaustiva. El léxico forma un conjunto ilimitado, aunque no infinito.

morfología, sintaxis, morfosintaxis,

La morfología se encarga de las formas, y la sintaxis de las funciones que desempeñan las palabras dentro de la frase. Son dos disciplinas íntimamente unidas. Juntas constituyen la morfosintaxis.

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(gramática) Las formas que adoptan las palabras (los morfemas) marcan las relaciones que existen entre los elementos de la frase, y son fundamentales para establecer el papel o función que desempeñan dentro de ella.

Los morfemas son un número limitado de elementos que se oponen entre sí y se combinan con determinados lexemas. Así, en español: El sustantivo presenta morfema de número y, a veces, de género. El adjetivo y el artículo, de género y número.

El verbo, de persona, número, tiempo, aspecto, modo y voz.

El pronombre personal de persona, número y caso (cambia de forma según sea sujeto, complemento directo o indirecto).

A la morfosintaxis se le da también el nombre de gramática aunque este término a menudo acoge además a otras disciplinas lingüísticas como la fonología.

La lingüística interna estudia, por lo general, el estado de una lengua en un momento dado; pero también puede analizar los cambios que se producen en su estructura a lo largo del tiempo. De esta cuestión se ocupa la gramática histórica.

Dentro de la lingüística externa tenemos :

sociolingüística De las relaciones entre la sociedad y la lengua se ocupa

la sociolingüística. Su objeto es la forma de hablar de los distintos grupos o clases. Si estudia las variedades que se producen en distintas regiones o territorios, se denomina dialectología o geografía

lingüística.

fonética El estudio físico y fisiológico de los sonidos del lenguaje es materia de la fonética.

lingüística comparada

De las semejanzas y diferencias entre las distintas lenguas se ocupa la lingüística comparada.

estilística La expresión personal de intención estética o emotiva es el campo de estudio de la estilística.

filología A fijar los textos literarios, anotarlos y comentarlos desde diversos ángulos se aplica la filología.

lingüística general

El análisis abstracto de los sistemas de comunicación a través de la palabra compete a la lingüística general.

semiología La ciencia que indaga sobre el conjunto se los sistemas de comunicación, no sólo lingüísticos, sino también gestuales, plásticos, sonoros,

olfativos...recibe el nombre de semiología.

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El problema Shivashi

Teoría Lingüística aplicada: El problema

El pueblo SHIVASHI es un grupo de personas totalmente ficticias que tienen una lengua aún más ficticia.

El jefe SHIVASHI y el subjefe SHIVASHI se encuentran:

El jefe de la tribu de los Shivashi le pregunta al subjefe de la tribu de los Shivashi:

El problema está en adivinar que es lo que le ha contestado el subjefe a la pregunta perentoria (urgente) del jefe. En el dibujo se aprecia el nivel gráfico de la lengua, es lingüístico sólo indirectamente. Se trata de una escritura "ideográfica" (de caracteres, como la de los chinos), pero, evidentemente, necesitamos de conocimiento lingüístico para entender la respuesta. Vamos a ver el primer nivel lingüístico:

Primer nivel lingüístico (fonológico)

Hay que saber cómo "suena" la cadena hablada:

= phsit = shivashi = gor = brok = särr = Babwe = fyp

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Es decir que lo que ha dicho el subjefe shivashi suena más o menos así: phsit shihashi gor brok särr babwe fyp

Pero, ¿qué nos hace falta para saber lo que significa? Quizá saber lo que significan las palabras shivashi. Esto es otro nivel lingüístico.

Segundo nivel lingüístico (léxico)

O nivel del significado de las palabras:

Diccionario shivashi - español phsit = mirar Shivashi = Shivashi gor = antes brok = no särr = agua Babwe = Babwe fyp = correr

Con arreglo a este diccionario, el subjefe de los Shivashi ha contestado estas palabras: Mirar Shivashi antes no agua Babwe correr

¿Parecía que con saber las palabras bastaba, eh? Pero se da el caso que el idioma Shivashi no es indoeuropeo y tiene una gramática absolutamente distinta a las del español, francés, inglés, etc. Por tanto, para entender lo que ha dicho el subjefe Shivashi, tenemos que seguir conociendo nuevos niveles lingüísticos.

Tercer nivel lingüístico (morfo-sintáctico)

O nivel de la gramática Shivashi:

Gramática del Shivashi

(Reglas necesarias para entender la frase)

1a. ) En Shivashi, el verbo es siempre la primera y la última palabra de la oración (regla de sintaxis). Por tanto, el verbo de esta frase es mirar-correr.

2a. ) En Shivashi, el sujeto sigue a la primera parte del verbo (regla de sintaxis) y, además, termina en el sonido vocálico /i/ sin excepciones (regla de morfología)

Nota: Sintaxis es la explicación de dónde se colocan las palabras dentro de la

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3a. ) En Shivashi, los verbos se ponen siempre en tiempo pasado. Para ponerlos en tiempo presente hay que recurrir a marcas que expresen que el pasado no funciona en la oración. Una de las maneras de decir que no se pongan en el tiempo pasado es la

expresión antes no. (Se trata de otra regla de sintaxis)

4a. ) En Shivashi, los objetos nunca tienen terminación vocálica (regla morfológica), luego särr (agua) es el objeto directo en esta oración.

5a.) En Shivashi, los complementos siempre terminan en sonido vocálico que no sea /i/. concretamente, el complemento de lugar que en español va precedido de por, en shivashi, termina en /e/ (regla morfológica).

Por tanto, aproximadamente, lo que el subjefe Shivashi le contesta al jefe Shivashi sería: Shivashi mira-corre agua por Babwe

¿Qué le ha contestado al Jefe? Todavía no tenemos demasiada idea, aunque nos vamos acercando a medida que "dominamos" los niveles lingüísticos. Necesitamos un nuevo nivel.

Cuarto nivel lingüístico (semántico)

Nivel del conocimiento del mundo:

1a. ) Los Shivashi están obsesionados con el agua (ya que son pobladores del desierto) y, por tanto, cuando "miran correr el agua" es que están explorando por algún lejano lugar. 2a. ) Los Shivashi saben que en el lejano oeste de su desierto hay una enorme selva muy húmeda llena de ríos, cascadas y lagos. Es una selva casi mítica a la que casi ninguno ha llegado. Pero cuando dicen que se está explorando por el bosque de Babwe, significa que se está explorando en el oeste (aunque no se llegue a Babwe).

Luego la frase del subjefe sería más o menos de este significado: Shivashi está explorando por el Oeste.

Sin embargo, parece que todavía no tenemos claro cual es la contestación al jefe. Necesitamos más niveles de conocimiento.

Quinto nivel de conocimiento del mundo (prágmático)

1.Subnivel de lo que se puede y no se puede hacer en sociedad

1. En Shivashi, está muy mal visto que las personas de rango

inferior contesten a las preguntas formuladas de rango superior con

monosílabos ("si", "no", etc.). Es igual que en español que se nos

enseña que cuando no entendemos algo debemos decir "¿cómo (has

dicho)?" y no, simplemente "¿qué?".

2. Además, es mucho más educado si se da una explicación a la

contestación positiva, o negativa que se ofrezca.

2.Subnivel de las deducciones y conclusiones lógicas

1. Todo Shivashi sabe que cuando se va a explorar a un sitio nunca se va en número menor de treinta y cinco miembros de la tribu. Pongamos que este conocimiento lo convertimos en la premisa A.1.

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2. La frase Shivashi está explorando por el Oeste es la premisa A.2., la cual, al juntarse con la remisa A.1. dará la siguiente conclusión: Más de treinta y cuatro Shivashi están explorando por el Oeste. Desde este momento, esta conclusión se convetirá en la nueva premisa B.1.

3. Todo Shivashi sabe que su tribu (en extinción) no consta de más de cincuenta

miembros. Digamos que este conocimiento lo hacemos premisa B.2. Al poner en relación la premisa B.1. y B.2. tendremos la siguiente conclusión: Mucho más de la mitad de la tribu Shivashi está explorando por el Oeste. Desde este momento, esta conclusión se convierte en la premisa C.1.

4. Todo Shivashi sabe que para que el Consejo se pueda reunir, hace falta que esté presenta la mitad más uno de la tribu. Llamaremos premisa C.2. a este conocimiento. Puestas en relación las premisas C.1. y C.2. tendremos la siguiente conclusión : No puede reunirse el consejo puesto que mucho más de la mitad de la tribu Shivashi está explorando por el Oeste, con lo cual está contestada la pregunta del jefe y, además, se da una razón, como mandas los canones de la etiqueta social Shivashi.

Lecciones Introductorias

Introducción al japonés

La comunicación humana es tan rica que dentro del panorama lingüístico mundial conviven cientos de lenguas y miles de dialectos. De todos estos modos de comunicación destacan tres por su generalización, por su riqueza y por su filosofía. La primera es el inglés, la lengua más internacional, la segunda es elespañol, una de las más ricas y por último el japonés, como representante más aventajado de la concepción oriental.

Todas consiguen el objetivo de permitir la comunicación humana. Generalizando se puede sacar como conclusión que las lenguas occidentales (indoeuropeas) siguen todas un mismo patrón. Buena muestra es la gran correlación que existe entre el español y el inglés, o el español y el italiano, etc... La razón de todo esto se remonta a que tienen orígenes comunes, en mayor o menor medida. Sin embargo el japonés, no sólo no tiene un origen relacionado con el español, sino que su lejanía ha evitado relación histórica alguna en casi quince siglos. El japonés es una lengua completamente distinta del español, su filosofía y su escritura representan una gran dificultad para los estudiantes de habla hispana. Un español que desee aprender japonés debe olvidar todo lo que cree saber de lenguas extranjeras para adentrarse en un "nuevo mundo". Cuanto más se conoce el japonés, más parecidas al castellano parecen el inglés, francés, italiano, alemán, etc. Afortunadamente si única, exótica y ancestral es la lengua japonesa, más aún lo es la lengua española. El español es una lengua tan "gramaticalmente" potente, con tanta capacidad de expresar y de tan diversas maneras que es capaz de asimilar por casi completo a la lengua japonesa. El orden gramatical de las frases en japonés es bastante fijo. El sujeto suele aparecer antes del predicado cuando no se omite. El estilo y las características del japonés son peculiares en comparación con las lenguas europeas. Existen diferencias abismales entre el japonés coloquial y el japonés formal. Además, hay muchas diferencias dialectales, la mayoría de las cuales se restringen al lenguaje coloquial. Los verbos no cambian por concordancia con el número o género del sustantivo como en castellano. Se sueden considerar dos o tres tipos de adjetivos que se conjugan de distinta manera. No hay nada

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parecido al artículo. Los sustantivos no suelen tener plural (los hay que tienen, pero son una pequeña minoría). No existe el género gramatical. Lo más parecido a las preposiciones que hay en japonés son las partículas. Frecuentemente aparecen tras las palabras o las frases. Indican la función gramatical de las palabras dentro de las frases, matizan las expresiones, unen frases, establecen relaciones causa-efecto entre frases, etc. Su correcto uso es quizá lo más fundamental en el estudio del japonés. La omisión es muy frecuente. El sujeto o el objeto directo/indirecto de las oraciones acostumbran a omitirse cuando se puede

sobreentender. Para ser precisos, diríamos que no hay sustantivos, adjetivos, adverbios ni verbos en japonés, sino formas japonesas que cumplen funciones similares. Efectivamente, existen paralelismos, inherentes a las realidades que representan.

Cuando se habla de gramática japonesa hay que decir que realmente son dos las gramáticas, la primera es la hablada y la segunda la literaria. Es muy curioso que si bien en España tenemos una gramática "fija" desde hace varios siglos, la gramática de la lengua japonesa hablada se ha concretado recientemente. Una de las razones dadas para esto es que los eruditos japoneses se centraban mayoritariamente en la gramática escrita, símbolo de un nivel cultural muy alto. En nivel escrito se denomina bun-go-tai y el hablado, kou-go-tai, que muchos lingüistas creen que se inicio a finales del período Heian (794-1185), cuando los soldados fronterizos establecieron un gobierno feudal de Kamakura. A modo de ejemplo se indica que la diferencia entre la gramática japonesa escrita y la hablada es similar a la que existe entre el latín y el español. Además de dos gramáticas podemos encontrarnos con cuatro estilos de expresión :

1. El Estilo hablado, que usa palabras en su mayoría japonesas, regidas por la estructura gramatical netamente japonesa.

2. El Estilo escrito, en el que partiendo de una base estructural japonesa se mezclan infinidad de compuestos chinos , es decir, vocablos derivados de la unión de caracteres kanji. Los estilos uno y dos usan la gramática kou-go-tai (estilo coloquial)

3. El Estilo literario, que se caracteriza por un uso mucho más acentuado de compuestos chinos, y con formas peculiares de los pronombres, y sobre todo de los verbos. Este estilo literario usa la gramática bun-go-tai.

4. El Estilo cortesano, referido prioritariamente a todo lo relacionado con el Emperador y la vida cortesana en sus diversos niveles. Aunque el papel del emperador en la vida socio-política del Japón ha cambiado considerablemente después de la segunda guerra mundial, todavía las referencias, tanto escritas como habladas, hacia su persona y hacia su rol ante la nación, conservan el estilo exclusivo que tuvieron en épocas pasadas.

Los japoneses han asimilado en su expresión escrita los caracteres chinos, y esto ha influido su lengua de una manera radical, tanto que a partir de la importación a su escritura de estos caracteres, no los han abandonado. Una de las grandes barreras entre las lenguas occidentales y las orientales es la ausencia de reglas fijas y universales. El estudiante occidental intenta "reglar" el japonés y no consigue más que quebraderos de cabeza inútiles. Realmente ciertas expresiones desafían cualquier regla gramatical europea.

Por ejemplo como referente claro está el ejemplo que el R.P. Fr. Vicente Gonzales incluye en su gramática: Haha ni shinareta Literalmente significa "Fui muerto por mi

madre". Shinareta es pasado pasivo del verbo Shinu morir. Nihace la función de

por. Haha significa mi madre. La traducción sería complicada por que no encontramos un sujeto en la frase (por mi madre "alguien" tiene que ser muerto). Suponemos que es el hablante (yo). Pués, nada más lejos de la realidad, la traducción es: "Mi madre ha muerto". Ejemplos como estos ponen de relieve que no estamos ante una lengua cualquiera.

Otras características son el uso de nombres y sufijos honoríficos, así como recursos lingüísticos del tipo de redundancias o pleonasmos. Un pleonasmo consiste en emplear en una frase más vocablos de lo necesario para conseguir un efecto de vigor o énfasis (-"Yo lo vi con mis propios ojos"). La jerarquía en la sociedad japonesa también se refleja, como no, en su lengua. Según a quien se refiera el hablante se usará una u otra forma. Es algo similar al empleo de "tu", "vos" o "usted" en español. No existe en japonés pronombre relativo (que, cual), con diferencia el pronombre más usado en nuestra lengua. Aunque lo que más llama la atención es que la frase japonesa se construye al contrario de la frase español (en japonés el verbo va al final de la frase). Evidentemente, algo gramaticalmente sencillo tenía que existir

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para los españoles que quieren aprender japonés. Como hechos más representativos están que los verbos son muy sencillos y apenas hay irregularidades.

Muchas de las características peculiares de la lengua japonesa se las debe a su vida y su cultura, por ejemplo su vocabulario. La riqueza de vocabulario respecto a fenómenos naturales y climatológicos, los verbos y adjetivos que describen los cambios de estaciones y el ambiente de cada una de ellas es sumamente variado. Existen una gran cantidad de verbos y expresiones para describir el fenómeno de la lluvia respecto a las épocas, horas del día o la intensidad de la misma. Debido a la geografía de Japón los vocablos para referirse al mar, ríos y lagos son muy abundantes. Lo mismo ocurre con la flora. Sin embargo la relativa escasez de animales motiva una falta de términos para referirse a la fauna. Como ejemplo señalar que el verbo "naku" se usa indistintamente para designar el canto de los pájaros, el graznido de un cuervo, el mugido de las vacas y el maullar de los gatos. El vocabulario para designar partes del cuerpo, en especial órganos internos, es muy limitado y lo mismo puede decirse en todo lo relacionado con los sentidos corporales. Por el contrario, el vocabulario relacionado con los sentimientos, emociones, estados de ánimo y las relaciones estético-emocionales producidas por la contemplación de la naturaleza o por el influjo del clima, es considerablemente rico y muchas de estas expresiones son casi intraducibles a otros idiomas. También el japonés es léxicamente muy rico en términos relacionados con la vida social, con todas sus implicaciones de trabajo, relaciones de

empresario-empleado, la vida de los negocios, criterios éticos, costumbres, diversiones, etc. Dentro de la vida social y de un modo especial en las relaciones interpersonales, el japonés tiene características únicas por la riqueza de su vocabulario. Hay, por ejemplo, hasta 13 vocablos para decir esposa, hasta 10 vocablos para designar "mujeres de la vida". La lengua japonesa escrita es la faceta más complicada para el estudio de la lengua japonesa. El uso de dos alfabetos, distintos al español, y los caracteres kanji, complican en gran medida el estudio del japonés. Los alfabetos no son muy complicados y pueden ser aprendidos en pocos días, sin embargo los caracteres kanji son complicados hasta para los propios japoneses. Los caracteres kanjis son ideogramas, imágenes que representan

conceptos. En la actualidad se emplean más de 2000 kanjis algunos de una dificultad extrema. Dado que el estudio aislado de los caracteres kanjis es muy pesado, lento y largo, se recomienda aprender gramática japonesa, y gradualmente ir introduciendo los

caracteres kanjis en la escritura. Ese es el método que siguen los colegiales japoneses.

Génesis de una lengua legendaria

El origen de la lengua al japonesa

La mayor parte de las lenguas de nuestro planeta tienen un origen más o menos determinado. La lengua japonesa es una excepción. Los filólogos llevan décadas

discutiendo sobre el incierto origen del japonés. En su origen no tiene ninguna relación ni con la lengua ainu, ni con el chino. El chino es una lengua monosilábica y completamente distinta, en su composición y formación, al japonés. Los ainu eran una raza que procedía de Siberia y ocuparon las islas del Japón muchos años antes de que la actual raza japonesa les confinara a las provincias del extremo norte de Japón, Hokkaidô y Karafuto (siglo VII a.C.). Actualmente sólo existen unos 15.000, en su mayoría en la isla de Hokkaidô. Conservan sus costumbres y tradiciones típicas, y hablan su propia lengua, distinta de la japonesa.

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Por guardar algún parecido con el coreano y el mongol, se ha incluido en el grupo de las lenguas altaicas (mongol, somoyedo, tungunaso, etc.). La lengua japonesa es una lengua aglutinante, como el coreano, el mongol, el turco, el húngaro, el finés, etc. Esto quiere decir que forma palabras con sufijos yafijos añadidos al radical.

Aunque la lengua japonesa, sintácticamente, no tenga relación alguna con el chino, su vocabulario está compuesto, en su mayoría, de palabras chinas, introducidas bastante recientemente.

El japonés podría ser considerado dentro de una filiación lingüística independiente y no con un origen derivado de otras lenguas. Como prueba de ello estarían tanto su aislamiento geográfico como el ser la lengua de un pueblo que no ha sufrido ninguna invasión extranjera. Se conoce por Yamato tanto al Japón antiguo como a su primitiva lengua. El archipiélago japonés comenzó a poblarse en el 2500 a.C. con pueblos mongólicos procedentes del

continente asiático, principalmente en las islas de Hokkaidô y Kyûshû (Japón está formado por tres grandes islas, las ya mencionadas, y la más extensa, que es la de Honshû).

La raza de Yamato llevaba ya nueve siglos en Japón. Como todo pueblo, comenzó a desarrollar una lengua y una cultura. Se sabe que su arcaica lengua era polisilábica,

aunque se desconoce si poseían escritura. Sea como fuese esta lengua, cuando los primitivos japoneses estaban culturalmente preparados para desarrollar una lengua escrita sufrieron el influjo cultural del continente asiático. No fueron los chinos quienes llevaron su cultura a Japón, la cultura china llegó a través de sabios coreanos. Esta llegada no fue homogenea ni temporal ni geográficamente. La fecha de esta invasión cultural va desde el siglo III hasta el siglo VII (la mayoría de los autores hablan de que ya en el siglo III de la Era Cristiana comenzaron a introducirse las ciencias y literatura chinas). Como fecha concreta se puede dar la del 405 a.C. en que la Corte Imperial adopta oficialmente la escritura china.

El pueblo japonés adoptó los ideogramas o caracteres kanji como forma de escritura. Desde ese momento los japoneses usaron los caracteres kanji para expresar sus ideas y

conceptos. Un ideograma es una unidad conceptual que tiene significado por sí misma, a diferencia de nuestro alfabeto, que necesita la unión de vocales y consonantes para expresar un concepto. En un principio, como suele ser normal en la introducción de nuevas culturas, la escritura china se difundió sólo entre las clases más selectas. El libro más antiguo que se conserva es el Kojiki ("Crónica de los sucesos antiguos"), una obra histórica y mitológica fechada en el 712 de nuestra era, que está escrita en una mezcla de japonés y chino.

La influencia no fue sólo de la escritura, sino en el lenguaje mismo. Los japoneses adoptaron el vocabulario chino y lecturas chinas de los kanjis, pero les dieron sus propios significados. El idioma japonés, sin haber desvirtuado en lo más mínimo su autonomía lingüística, ha sido inmensamente enriquecido conceptualmente gracias a los caracteres chinos.

Los japoneses no sólo adoptaron los ideogramas para expresar sus ideas, sino que inventaron una fonética especial basada en los sonidos iniciales de los ideogramas chinos para expresar sonidos de su propia lengua. Usaron los caracteres kanjis para representar las palabras que ellos pronunciaban; por eso se perdió parte del significado original de los kanjis. En otros casos se tomaron los caracteres chinos utilizando sólo su fonética para representar determinadas sílabas japonesas. Este hecho originó la escritura man´yôgana y ésta a su vez evolucionó para convertirse en los "abecedarios" silábicos que se conocen con los nombres de hiragana y katakana.

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Los "abecedarios" silábicos

Los silabarios hiragana y katakana (y I)

Por regla general, primero un pueblo crea un lenguaje hablado y posteriormente se origina su escritura. La lengua escrita de un pueblo se adapta a su lengua hablada. Esta regla lógica se alteró en el caso del japonés. La lengua hablada de los antiguos japoneses comenzó a ser representada mediante un sistema escrito foráneo. La lengua china enriqueció el léxico japonés, pero fonética y gramaticalmente ocasionó serios problemas lingüísticos.

De alguna forma era necesario indicar tanto la fonética como la sintaxis autóctona del pueblo japones. Algunos caracteres kanji perdieron su pronunciación china y se convirtieron en un mero alfabeto. Esta escritura, que usa los sonidos iniciales de los ideogramas chinos para expresar todos los sonidos del idioma japonés, se conoce como man´yoogana. Recibe este nombre debido a que con ella se escribió el man´yôshû. La antología

poética man´yôshû (“Colección de las Diez Mil Hojas”) se considera como la primera expresión vigorosa de la sensibilidad poética de los japoneses además de ser la mayor antología en lengua vernácula. Los poemas hablan de amor y añoranza, de desolación y júbilo, del indisoluble vínculo con la tierra de Yamato y de la veneración por los espíritus locales (kami).

El uso del man´yôgana no sustituía a la escritura china, sino que la complementaba. Se escribían las palabras con los caracteres chinos y se usaba la escritura man´yôgana para anotar la pronunciación japonesa. Del mismo modo era necesario anotar las funciones sintácticas, y para ello la lengua japonesa necesita una serie de desinencias que acompañan a las palabras. Estas desinencias reciben el nombre de okurigana. De nuevo, la

escritura man´yôgana sirvió para añadir estos okuriganas al léxico de origen chino. Los problemas fonéticos y gramaticales estaban resueltos, sin embargo a veces resultaba

complejo distinguir que caracteres formaban parte de las anotaciones man´yôgana y cuales no. Para poder realizar esta distinción se crearon unos símbolos distintos mediante la

simplificación de los kanjis usados fonéticamente.

Ejemplo de simplificación de un carácter Kanji(ideográfico) en un carácter Katakana (fonético)

La escritura man´yôgana derivó en los silabarios hiragana y katakana, también llamados kana. Hasta ahora se ha hablado de silabarios y no de alfabetos. El japonés no tiene un alfabeto propiamente dicho, no se divide en consonantes y vocales, tiene una sola consonante que es la "n", cinco vocales (iguales a las nuestras) y cuarenta y dos sílabas. Para explicar el origen de estos dos silabarios se citará un fragmento del memorable ensayo "Introducción al estudio de los caracteres chino-japoneses" realizado por el erudito D. Ricardo García Uceda:

"I.HIRAGANA: Deriva de una simplificación del estilo cursivo (ya de por sí simplificada). Ya

en el s.VIII un poeta de NARA, Kibi no Mabi usó los primeros kana. En su difusión tuvieron no poca importancia una pléyade de poetisas de la era HEIAN. Como se trataba de un estilo simplificado en forma llana se la llamó Hiragana (Hira = llano).

II.KATAKANA. Es un estilo más anguloso y menos curvilíneo que el Hiragana, procedente no del sokode (estilo femenino del Man´yogana del que derivó el hiragana) sino del estilo masculino llamado onokode, y que toma como base sólo una parte del kanji cuya pronunciación se desea. Por eso se llama KATAKANA (Kata = una parte)"

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Silabario Hiragana

Silabario Katakana

Tanto la estandarización y fijación del silabario katakana como del silabario hiragana son atribuidos tradicionalmente a los monjes budistas Kukai y Kibi Dajin entre los años 760 y 790. Aunque también es citado por algunos autores el reformador budista Kobo

Daishi (772-834 a.D). La aparición de los silabarios sirvió, en un principio, para que personas poco letradas para que pudieran escribir la lengua japonesa sin necesidad de aprender los complicados caracteres chinos. Gracias al empleo de los silabarios, la escritura japonesa dejó de ser ideográfica pura, y se convirtió en silábico-ideográfica. Y con ese mismo carácter ha seguido hasta nuestros días. El silabario antiguo recibe el nombre de i-ro-ha. Se denomina así porque son las tres primeras sílabas con las que da comienzo un famoso poema anónimo del siglo IX de nuestra era que trata el tema budista de las transiciones de la vida. Este poema tiene la finalidad de ayudar a recordar la letras del silabario. La

ordenación de las sílabas de este poema todavía se usa como guía en algunos diccionarios.

Poema i-ro-ha Kana representado Romanización

Iro wa nioedo Chirinuru o Waka yo tare zo Tsune naran Ui no okuyama Kyoo koete Asaki yume miji Ei mo sezu

Una posible traducción sería: "Los colores son fragantes, pero ellos se apagan. En este mundo nada es eterno. Hoy he cruzado la alta montaña de las ilusiones de la vida y no habrá

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El uso actual de los silabarios

Los silabarios hiragana y katakana (y II)

El silabario hiragana se usa para:

Okuriganas sufijos y afijos usados para la declinaciones de palabras como adjetivos y verbos.

Partículas

gramaticales la gramática japonesa hace uso de un amplio número de partículas para definir la relacion entre palabras o frases. Palabras nativas

japonesas Palabras nativas japonesas que no tienen kanji, o que éste no se conoce o no se usa por estar fuera de las listas oficiales de caracteres (Jôyô kanji).

Onomatopeyas (aunque a veces también se usa katakana).

Lecturas japonesas Lecturas japonesas de los kanjis en libros de aprendizaje de estos caracteres.

Furiganas indicaciones de las lecturas de los kanjis para libros infantiles y a veces también de adultos si son palabras complejas.

El silabario katakana se usa para:

Palabras de origen extranjero

Representar palabras de origen extranjero conservando su pronunciación.

Lecturas chinas Lecturas chinas de los kanjis en libros de aprendizaje de estos caracteres.

Sonidos de animales Sonidos producidos por animales Exclamaciones Exclamaciones

Rótulos Rótulos de publicidad y para destacar ciertas palabras

Telegramas y telex Hasta hace poco tiempo en telegramas y telex dentro de Japón (que han sido sustituidos por el fax)

El uso del katakana se puede asemejar a nuestros caracteres en cursiva.

En una frase como:

リカルド先生は聖子さんの家に居ました

Ricardo-sensei wa Seiko-san no uchi ni imashita

Profesor Ricardo (suj.) Señorita Seiko de casa en estaba El profesor Ricardo estaba en la casa de la señorita Seiko

Se usan todos los tipos de escritura japonesa, kanji, hiragana y katakana. El análisis sintáctico de la frase sería:

リカルド先生

Ricardo sensei (nombre propio extranjero + la partícula honorífica japonesa "sensei" que se añade a los nombres de personas que son profesores o doctores. Sería parecido a "Doctor Ricardo" o "Profesor Ricardo")

Wa (partícula que indica cual es el sujeto de la frase. Aunque este símbolo hiragana es en realidad "ha" cuando indica sujeto se pronuncia "wa")

聖子さん

Seiko (nombre propio japones seguido + la partícula honorífica "san" que hace las veces del "señor, señora o señorita" en lengua hispana, aunque su uso es mucho más usual en la lengua japonesa)

No (partícula posesiva)

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Ni (modificador que indica lugar)

居ました

Imashita (verbo ser, pasado simple)

En katakana se escribe el nombre propio extranjero Ricardo. En kanji se escribe la partícula honorífica sensei , el nombre propio japonés Seiko, uchi (casa). El otro kanji es la raíz del verbo I (estar).

En hiragana se escriben las partículas y el sufijo que indica el tiempo del verbo Mashita. Habría que matizar algo esta última frase, pero no es objetivo de este libro hacer un estudio gramatical de la lengua japonesa.

La conversión de grafías japonesas a occidentales

La romanización del japonés (y I)

Aunque con posterioridad se tratará este tema desde un punto de vista práctico, una mínima base teórica es necesaria en este momento. Antes de presentar la lista de los silabarios, es necesario introducir un concepto que puede resultar un tanto confuso: la conversión de grafías japonesas a caracteres occidentales. Desde el comienzo de esta página web se han escrito palabras japonesas mediante letras occidentales; esto se conoce con el nombre de transcripción, romanización o transliteración del japonés.

Lo que para nosotros es simplemente un modo de escribir los caracteres japoneses con "nuestras letras", se convirtió en una dura pugna en fechas pasadas. Incluso llegó a proponerse la sustitución total de la escritura japonesa tradicional por el modo occidental. Algo que no es ninguna barbaridad y como ejemplo poner a la actual Turquía, que ha cambiado la escritura arabe por la occidental. Evidentemente, Japón continua usando su escritura original, aunque el debate originado en torno a la romanización ha provocado que surjan distintas maneras de acometer esta tarea.

La primera persona, de la que se tenga constancia, en intentar la romanización del japonés fue el misionero Francisco Javier en el siglo XVI. Sin embargo, no es hasta tiempos de la Restauración Meiji cuando nos encontrarnos con movimientos a gran escala a favor de la romanización del japonés. El principal argumento fue que los caracteres japones eran demasiado difíciles para una gran parte del pueblo japonés. Esto ocasionó serias discusiones entre los intelectuales de la Restauración Meiji. Los estudiantes que habían viajado al extranjero, como Nishi Amane (1826-1897), afirmaban que el uso de la romanización podría suponer un tremendo beneficio para las, pobremente educadas, clases bajas y cuyo

conocimiento de los caracteres kanji era muy limitado. Taguchi Ukichi, fue uno de los mayores defensores de la romanización. Opinaba, que si bien la romanización presentaba serios inconvenientes, las ventajas superaban a las desventajas. Creía que el uso de la romanización junto con el japonés coloquial podría ser el futuro del japonés escrito. Taguchi se dio cuenta de que había areas donde el uso de la romanización sería especialmente beneficioso (la empresa, el ámbito científico y especialmente para poder asimilar los vocablos foráneos que no tenían kanji asociado).

Los dos primeros sistemas de transcripción que se plantearon fueron el Hepburn-shiki (que está basado en la pronunciación) y el Nippon-shiki (que está basado en la gráfia). El sistema Hepburn debe su nombre a J. Curtis Hepburn (1815-1911), médico y misionero norteamericano que dedicó su vida a la lengua y cultura de Japón, compiló el primer

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traducción de la Biblia al japonés. Hepburn fue la primera persona, de la que se tenga constancia, que enseñó a los japoneses a escribir usando caracteres occidentales. El segundo gran sistema de transcripción fue ideado por el físico japonés Tanakadate Aikitsu. Surgió casi al mismo tiempo que el Hepburn, pero no fue capaz de ganar tanta aceptación como el primero hasta años más tarde.

Ambos estilos compitieron por el reconocimiento oficial desde varias organizaciónes que se crearon para promover el uso de los caracteres romanos. Una de estas organizaciónes fue la Romaji-kai (Sociedad de Roma-Ji, letras romanas), creada en 1885 y formada por extranjeros y japoneses. Tiene su nombre de la forma en que los japoneses llaman a los caracteres occidentales: romaji.

El gobierno japonés optó por el sistema Hepburn en 1908 (especialmente gracias la Sociedad Hiromekai). Pero en 1937 el Nippon-shiki, que había sido mejorado y que ahora se llamaba Kunrei-shiki ("sistema oficial"), fue oficialmente adoptabo por el gobierno. Después de la Segunda Guerra Mundial, los que propusieron el

sistemaHepburn intentaron persuadir al Gobierno de Ocupación para que repusiera el sistema anterior y acusaron a los partidarios del sistema Kunrei-shiki de militaristas. A pesar de que el sistema Hepburn todavía sigue siendo el oficial es común encontrarnos con ciertos segmentos de la sociedad que usan el Kunrei-shiki.

El sistema Hepburn (Hebon-Shiki como lo llaman los japoneses) es el más aceptado hasta el momento, y aunque no es el más fiel a la lengua japonesa, sí es el que mejor reproduce los sonidos de las sílabas japonesas. El curso de japonés Gunkan usará como base el sistema de transcripción Hepburn, dado que es el más indicado para la correcta pronunciación del japonés y el que facilita más y mejor el acercamiento del

estudiante español a la lengua japonesa. Sin embargo se le realizarán una serie de modificaciones que serán comentadas posteriormente.

El Kunrei-shiki se basa no en los sonidos de las sílabas (como hace el sistema Hepburn), sino en la ortografía. Los silabarios dados en este libro (que como ya se ha dicho pertenecen al sistema Hepburn) se diferencian del Kunrei-shiki solamente en que no existen

irregularidades en la representación de la pronunciación. Si nos fijamos en los silabarios dados en la páginas siguientes (silabario hiragana y silabario katakana) veremos que si en una fila se ponen las sílabas que empiezan por "s" no se sigue la secuencia normal de "sa, si, su, se, so", sino que por ejemplo "si" se convierte en "shi". Esto es debido a que el sistema Hepburn transcribe la pronunciación de las palabras. Como el sistema Kunrei-shiki se basa en la ortografía y no en la pronunciación, sigue la secuencia normal de las sílabas y de esta manera se eliminan las irregularidades. Los cambios por consiguiente son: shi-si, chi-ti, tsu-tu, fu-hu, ji-zi, ji-di y zu-du. A la hora de transcribir

los "diptongos" se emplea la forma "s + y (vocal)" y que da lugar a transcripciones del tipo: sya, syo, syu, etc... El que los japoneses prefieran el sistema Kunrei-shiki se debe a que a ellos no les induce a error. Un japonés sabe que "ti" se pronuncia "chi" o que "tu" se pronuncia "tsu", pero a un occidental esto podría conducirle a error, por eso se usa el sistema Hepburn. El influjo de los préstamos lingüísticos en la lengua japonesa es

responsable de un gran número de cambios fonéticos que ocurrieron después de la creacion del Kunrei-shiki. Esto puede ayudar a explicar que las distinciones entre los sonidos de consonantes y vocales fueran mucho menores hace cien años. Una vez que Japón abrió sus puertas a occidente, su léxico y su fonética se vieron también alteradas. La flexibilidad del sistema Hepburn para adaptarse a nuevos sonidos quedó patente, algo que no pudo hacer el sistema Kunrei-shiki.

La transcripción presenta un gran número de variantes (teniendo un origen común en alguno de los dos sistemas principales) y cada tratado sobre el idioma japonés suele incorporar su propia versión. Esta falta de homogeneidad no debe presentar un problema para el

estudiante. Cuanto antes sea capaz de prescindir de los textos romanizados y enfrentarse a la escritura japonesa real, antes estará en condiciones de dominar esta lengua.

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Los silabarios katakana e hiragana

La composición de silabarios hiragana y

katakana

El silabario japonés se compone de 48 caracteres. Existe una sola

consonante, que es la "n", cinco vocales, "a i u e o" y 42 sílabas. Algunos caracteres con el paso del tiempo han caído en desuso y fueron eliminados de las listas oficiales de kanas después de la Segunda Guerra Mundial. Estos caracteres son las sílabas "wi" y "we".

Estos 48 caracteres forman el núcleo del silabario y son conocidos como

los

正音

(せいおん)

sei-on (sonidos-puros). Además de estos sonidos puros, existen otros que tienden a dulcificarse cuando entran en composición, tales como k, s, t y h que

generalmente se convierten en g, z, d y b. Esto da lugar a otros veinte sonidos o sílabas modificadas que reciben el nombre de

濁音

(だくおん)

daku-on (sonidos-impuros). La grafía de estos caracteres "alterados" solamente varía en que se les añade un signo en la parte superior derecha del carácter y que se representa por dos comillas. Este símbolo conocido abreviadamente por

濁り

(にごり)

nigori (impureza) tambiún recibe el nombre de

濁り点

(にごりてん)

nigori-ten o

濁点

(だくてん)

daku-ten.

Ejemplo: ka(か) se convierte en ga(が). La relación entre el nigori y la pronunciación facilita en gran medida su estudio.

Si la b se convierte en p, se obtienen cinco nuevos sonidos que se conocen con el nombre de

半濁音

(はんだくおん)

han-daku-on (medio impuros). En este caso se cambia el nigori en forma de comillas por un nigori circular, también

llamado

半濁点

(はんだくてん)

han-daku-ten, en la misma parte superior derecha. Ejemplo: ha(

) se convierte en pa(

). A efectos prácticos, el que sean puros, medio impuros o impuros no tiene demasiada transcendencia.

Pero como se dijo antes, tiene relativa importancia como regla nemotécnica. Cuando algunas sílabas se unen con ya, yu y yo forman diptongos, aunque muchos autores discrepan de si son fonéticos o son ortográficos. Sea como fuere, son una reminiscencia de la pronunciación china y tienen la misma importancia que cualquier otro carácter kana.

Ejemplo ki(

) + ya(

) se convierte en kya(

きゃ

).

En el silabario hiragana dado, existen once "diptongos" y en el katakana existen catorce. El lector no debe sorprenderse si encuentra combinaciones de caracteres que no han sido presentados en los silabarios de estas páginas. En los últimos tiempos, Japén está importando indiscriminadamente gran número de palabras extranjeras. La lengua japonesa no intenta asimilar los extranjerismos, los importa directamente y con tanta precisión como le permite su reducida fonética. Por este motivo el katakana está cambiando, para

representar mejor la fonética extranjera. Estos cambios permiten representar sonidos que el japonés clásico no posee (fa, fi, fe, fo, va, vi, vu, ve,vo, je, ti, di, du)*. Incluso se ha alterado la forma clásica de crear diptongos (sílaba + ya, yu, yo ) por una nueva consistente en añadir la vocal correspondiente (sílaba + a, i, e, o). El problema de estos cambios es la velocidad y la arbitrariedad con la que se producen.

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Silabario

平仮名

(ひらがな)

vocales a

i

u

e

o

k g ka

ga

ki

gi

ku

gu

ke

ge

ko

go

s z sa

za

shi

ji

su

zu

se

ze

so

zo

t d ta

da

chi

ji

tsu

zu

e

de

to

de

h b p ha

ba

pa

hi

bi

pi

fu

bu

pu

he

be

pe

ho

bo

po

n m r na

ma

ra

ni

mi

ri

nu

mu

ru

ne

me

re

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no

mo

ro

w y otros wa

ya

n

wo

yu

p,t,s,k

yo

ky gy kya

きゃ

gya

ぎゃ

kyu

きゅ

gyu

ぎゅ

kyo

きょ

gyo

ぎょ

sh j sha

しゃ

ja

じゃ

shu

しゅ

ju

じゅ

sho

しょ

jo

じょ

hy by py

hya

ひゃ

bya

びゃ

pya

ぴゃ

hyu

ひゅ

byu

びゅ

pyu

ぴゅ

hyo

ひょ

byo

びょ

pyo

ぴょ

ch ny my

cha

ちゃ

nya

にゃ

mya

みゃ

chu

ちゅ

nyu

にゅ

myu

みゅ

cho

ちょ

nyo

にょ

myo

みょ

ry rya

りゃ

ryu

りゅ

ryo

りょ

(23)

Silabario

片仮名

(カタカナ)

vocales a

i

u

e

o

k g ka

ga

ki

gi

ku

gu

ke

ge

ko

go

s z sa

za

shi

ji

su

zu

se

ze

so

zo

t d ta

da

chi

ji

tsu

zu

te

de

to

de

h b p ha

ba

pa

hi

bi

pi

fu

bu

pu

he

be

pe

ho

bo

po

n m r na

ma

ra

ni

mi

ri

nu

mu

ru

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ne

me

re

no

mo

ro

w y otros wa

ya

n

wo

yu

p,t,s,k

yo

ky gy kya

キャ

gya

ギャ

kyu

キュ

gyu

ギュ

kyo

キョ

gyo

ギョ

sh j sha

シャ

ja

ジャ

shu

シュ

ju

ジュ

sho

ショ

je

ジェ

jo

ジョ

hy by py

hya

ヒャ

bya

ビャ

pya

ピャ

hyu

ヒュ

byu

ビュ

pyu

ピュ

hyo

ヒョ

byo

ビョ

pyo

ピョ

ch ny my

cha

チャ

nya

ニャ

mya

ミャ

chu

チュ

nyu

ニュ

myu

ミュ

cho

チョ

nyo

ニョ

myo

ミョ

ry rya

リャ

ryu

リュ

ryo

リョ

t/d f v ti

ティ

fa

ファ

va

ヴァ

di

ディ

fi

フィ

vi

ヴィ

du

デュ

fu

vu

fe

フェ

ve

ヴェ

fo

フォ

vo

ヴォ

(25)

Lista completa:

Silabario Hiragana

(26)
(27)
(28)

Lista completa:

Silabario Katakana

(29)
(30)
(31)

Los silabarios hiragana y katakana

Orden de escritura de los silabarios

El orden de trazado de los kanas e muestra a continuación en el gráfico. Es importante tomar nota del orden de los trazos especialmente a la hora de escribir con pincel. Algunos tienen direcciones peculiares, como "hi" (el presente cuadro -por el momento- no puestra la dirección de escritura, sólo el orden). Nótense las diferencias entre "so", "shi", "tsu" y "n". Como normas genéricas: Arriba antes que abajo - Izquierda antes que Derecha.

(32)

Los silabarios hiragana y katakana

(33)

Ejercicios de escritura

Silabarios hiragana y katakana

A continuación se adjuntan una serie de ficheros gráficos para que sean impresos. Estos ficheros contienen los ejercicios de escritura. Cada uno contiene un número de caracteres kana. La estructura de cada ejercicio consta de la siguiente estructura:

Hiragana Vocales Sílabas en H Sílabas en K Sílabas en M Sílabas en N Sílabas en R Sílabas en S Sílabas en T Sílabas en W y N Sílabas en Y Katakana Vocales Sílabas en H Sílabas en K Sílabas en M Sílabas en N Sílabas en R Sílabas en S Sílabas en T Sílabas en W y N Sílabas en Y

Sacad el número de copias que sean necesarias y haced los ejercicios de escritura. Se aconseja que repitais mentalmente la lectura del carácter cada vez que lo escribais. Nos gustaría deciros que es sencillo escribir los caracteres, pero hasta que no se escriben unas 1000 veces no se escriben con la suficiente soltura. Prestad especial atención a las

diferencias de los caracteres que son parecidos.

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(55)

Los kanji

Historia

Y apre….

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