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Facebook: un dispositivo de subjetivación en la era sociodigital

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Academic year: 2022

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Facebook: un dispositivo de

subjetivación en la era sociodigital

Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México Doctorado en Estudios Humanísticos

Protocolo de investigación Mtro. Eloy Caloca Lafont

A00885528

Directora de tesis: Dra. Paola Ricaurte Quijano Junio de 2016

RESUMEN

En la actualidad, el sitio de interacción sociodigital Facebook ha sido estudiado a partir de la lógica del prosumo, que lo ha definido como una plataforma de socialización donde diferentes usuarios pueden ser tanto productores como consumidores de contenido. No obstante, el prosumo no da cuenta de la complejidad de Facebook como fenómeno ontológico ni cultural. Descarta que los diferentes mecanismos, funciones e interfaces del sitio delimitan y orientan las prácticas y posibilidades de sus usuarios para fines comerciales, encauzando la construcción paulatina de un sujeto enunciado y visible digitalmente, monitoreado por una empresa. La propuesta de tesis que aquí presentamos tiene como objetivo el análisis de Facebook como un dispositivo de subjetivación: un aparato que interviene en la configuración sumaria de un discurso del yo en movimiento; aquello que denominaremos ilusión de mundo propio. A partir del posestructuralismo y de la teoría de dispositivos, la tesis que proponemos constituirá, en primera instancia, una aproximación a la subjetivación sociodigital y a la edificación de mundos propios en Facebook mediante la etnografía conectiva, y en segunda, un análisis textual que aporte al diseño de un modelo integrador para el estudio de las Biografías de la plataforma.

Palabras clave: Facebook, dispositivo, subjetivación, interacción, plataforma sociodigital.

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ÍNDICE

1. Introducción ... 4

2. Definición del problema de investigación... 6

2.1 Antecedentes ... 6

2.1.1 Sobre Facebook: disposiciones corporativas y técnicas ... 6

2.1.2 Estudios sobre Facebook en ciencias sociales y humanidades ... 8

2.2 Planteamiento del problema ... 11

2.3 Preguntas de investigación ... 16

2.4 Objetivos de la investigación ... 17

2.5 Hipótesis ... 17

3. Justificación ... 18

4. Marco teórico ... 19

4.1 Del capitalismo semiótico al capitalismo sociodigital ... 19

4.2 El sujeto y los procesos de subjetivación y subjetivación intervenida ... 21

4.2.1 La definición del sujeto como entidad en movimiento ... 21

4.2.2 La subjetivación: la lógica de diferencia/repetición y la construcción en movimiento 22 4.2.3 La subjetivación maquinada (o intervenida) ... 23

4.3 Los dispositivos ... 24

4.3.1 De los dispositivos a los dispositivos de subjetivación ... 25

4.3.2 Dispositivos flexibles hechos para procesos y agenciamientos; no para resultados ... 25

4.3.3 Los dispositivos de subjetivación contemporáneos ... 27

4.4 La ilusión de mundo propio mediante un dispositivo ... 27

4.4.1 El mundo propio como relato, archivo de la memoria e ilusión ... 28

5. Categorías analíticas ... 28

5.1 La subjetivación intervenida en Facebook y los procesos de enunciación del sujeto ... 28

5.2 El dispositivo Facebook ... 30

5.3 La ilusión de mundo propio en Facebook ... 31

6. Diseño de investigación ... 31

6.1 Tipo de estudio ... 31

6.1.1 Estrategia metodológica ... 31

6.1.2 Unidades de análisis ... 33

6.2 Métodos y técnicas de recolección de datos ... 33

6.3 Universo de observación ... 35

6.3.1 Campo ... 35

6.3.2 Sujetos ... 35

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6.3.3 Recorte espacial y temporal ... 35

6.4 Alcances y limitaciones de la tesis ... 36

6. 5 Cronograma de trabajo ... 36

7. Referencias ... 37

ÍNDICE DE FIGURAS Y TABLAS Esquema 1. Estado de la cuestión de investigación sobre Facebook………..10

Esquema 2. Procesos de subjetivación en el dispositivo Facebook ... 14

Esquema 3. Nueva propuesta de análisis de Facebook ... 19

Tabla 1. Procedimientos de la investigación ... 32

Tabla 2. Unidades de análisis y componentes ... 33

Esquema 4. Mapa de etapas de la investigación ... 34

Tabla 3. Etapas y técnicas de la recolección de información ... 35

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1. Introducción

Desde los primeros años del siglo XXI los medios digitales1 se orientaron hacia la configuración de una red participativa2 en la que los usuarios pudieran administrar datos propios accediendo a distintas plataformas de comunidades denominadas sitios de interacción sociodigital3 (social networking sites) (boyd4 y Ellison, 2007; boyd, 2011a; Postill y Pink, 2010). Estas plataformas son diseñadas y supervisadas por empresas informáticas que, a través de un supuesto contrato gratuito, brindan a sus participantes la posibilidad de generar y promocionar contenidos mediante varios formatos y funciones (Barabási, 2011a, 2011b; Papacharissi, 2011). Los sitios de interacción, de esta forma, no se publicitan solamente como páginas o desplegados, sino como lugares de socialización y comunicación mediada5 donde se pueden enunciar y compartir diferentes expresiones personales y socioculturales; conglomerados de perfiles entrelazados, visibles unos para otros, en los que se publican, comentan, vinculan o comparten experiencias y preferencias mediante interfaces y menús (Bird, Gourley, Devanbu et al., 2006; Christakis y Fowler, 2008;

Parks, 2011; Borgatti, Everett y Johnson, 2013).

Según boyd y Ellison (2007) los sitios de interacción sociodigital pueden definirse como (…) un servicio web que permite a los individuos, 1) crear una cuenta personal para construir y divulgar un perfil público o semi-público, entrelazado a otros similares, 2) organizar y administrar una lista de perfiles de usuarios contactados, con quienes se ha establecido algún enlace, y 3) ver y comentar o intervenir en los perfiles de estos contactos, a través de una página que sirve como administrador (p. 211).

Al hablar de interacción, la comunicación en los sitios de este tipo no solo involucra los textos intercambiados en los perfiles, sino también una gama de fenómenos humanos, ontológicos y

1 Antes del 2005 estos medios recibían el nombre de nuevos medios o medios virtuales (Lister, Dovey, Giddings et al., 2009;

Logan, 2010; Manovich, 2011). El problema de esta noción es que lo virtual implica que toda interacción hecha dentro de una plataforma permanece solo ahí y no tiene consecuencias en la realidad exterior. En la actualidad, el término virtual se usa para la designación de videojuegos, foros o cursos de aprendizaje en línea (Massive Open Online Course, MOOC), o bien, para simulaciones de realidad (hiperrealidades) como SecondLife, mientras que se ha decidido usar el término digital para plataformas, objetos, sujetos y actividades que tienen implicaciones cotidianas, tanto en línea como fuera de línea (online/ offline) (Hine, 2015). Al cambio del término virtual por digital en los trabajos académicos y técnicos se le denomina giro computacional (Berry 2011, 2012a, 2012b). Se definen como medios digitales aquellos sitios, entornos o infraestructuras de contenido que se despliegan a través de interfaces gráficas en Internet, y que permiten la creación, envío, almacenamiento, modificación y visualización de datos informáticos (Manovich, 2011; Miller, 2012).

2 Se denomina red participativa (participatory web) al uso de espacios en línea para el manejo de información personal, e incluso, para acceder a sitios que pueden ser reprogramados e interoperados por cualquier usuario, como los blogs y flogs (Kozinets, 2009; O´ Reilly, 2011; Best, 2014).

3 Aunque la traducción literal del término sería sitio de formación de redes sociales, en México se denomina todavía a estas plataformas únicamente redes sociales, o bien redes sociales digitales (Flores Guevara, 2014). Proponemos el cambio de redes por interacción, pues según Langlois, Elmer y McKelvey (2009), boyd y Ellison (2011a) o Barábasi (2011a), el propósito de estos sitios no es entrelazar a sus usuarios en redes desarticuladas o espontáneas, sino más bien formar comunidades interactivas, altamente comunicadas, o audiencias interconectadas (networked publics) con temas, perspectivas y contextos en común. También hemos cambiado los términos social o social-digital por sociodigital, tomando en cuenta que, según los trabajos de Chris (2013), Trejo Delarbre (2014) o Winocur y Sánchez (2015), hay que distinguir entre los procesos de socialización en vivo (sociales) y aquellos mediados por plataformas y códigos (sociodigitales).

4 La académica danah boyd firma todos sus trabajos con su nombre en minúsculas y así pide ser referida (boyd, 2006).

5 Se entiende por comunicación mediada (mediated communication), el conjunto de procesos de socialización entre dos o más personas que no son físicos ni cara a cara, sino ejecutados al interior de una plataforma digital, y transmitidos en línea.

En la comunicación mediada no solo hay emisores, mensajes y receptores, sino también un espacio (la plataforma) que, al ser una materialidad tecnológica con funciones, disposiciones y posibilidades, acota la producción, reproducción, uso y propagación de información; por ende, puede decirse que cada plataforma implica dinámicas comunicativas e interacciones diferentes, así como fenómenos propios (Grosswiler, 2010).

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culturales más allá de la plataforma. Para Hine (2015), la interacción es un cúmulo de acciones o prácticas comunicativas paulatinas que no pueden desagregarse de contextos políticos o sociales fuera de línea, de sujetos con personalidades, problemas o aspiraciones, ni de acontecimientos o dinámicas de la vida diaria en cierto entorno. Por ende, toda interacción debe entenderse como situada (embedded), corporalizada o inherente a un humano (embodied), y como un fenómeno cotidiano (everyday). No obstante, la discusión actual sobre los sitios de interacción reside en cuánto de lo que ocurre y se enuncia en ellos es ajeno a la plataforma y de naturaleza meramente sociocultural, o en cambio, si las plataformas pueden estudiarse como dispositivos que enmarcan, influyen o prefiguran modos y eventos de comunicación. Ante esta disyuntiva, conviene observar y analizar cómo se construyen y enuncian diferentes sujetos en una plataforma determinada, es decir, sus procesos de subjetivación, considerando qué elementos y lógicas intervienen en este fenómeno. En concreto, realizar una aproximación cercana y longitudinal a los sujetos de una plataforma que, sin dejar de lado las implicaciones sociales o humanas de sus interacciones, tome en cuenta que todo intercambio obedece a códigos y disposiciones de un espacio prediseñado, cuyas interfaces, posibilidades y algoritmo no son una casualidad, sino el proyecto comercial de una empresa de comunicación digital con propósitos altamente lucrativos.

De entre todos los sitios de interacción actuales, el idóneo a escoger es la plataforma de redes Facebook, pues representa el sitio más popular según su presencia internacional, uso y crecimiento económico –68% del mercado total (eMarketer, 2016)–, así como el más polémico a causa de su falta de transparencia y rendición cuentas (boyd, 2016; The Economist, 2016). Para algunos, como el propio creador de la plataforma, Mark Zuckerberg, el fin último de Facebook es mantener a cualquiera en contacto con sus amistades, colegas o familiares (Marrirodriguea, 2016); sin embargo, según la información de estudios como los de Farquhar (2014) o Miller, Costa y Haynes (et al., 2016), el verdadero propósito del sitio es ofrecer a sus usuarios la capacidad de edificar un relato continuo de sí mismos y hacerlo visible socialmente6. La idea de ofrecer a los sujetos la posibilidad de relatarse o visibilizarse no es facilitar su comunicación, sino obtener réditos económicos de ellos. Facebook utiliza la información de los relatos de sus usuarios en el análisis de tendencias temáticas (topics) y patrones (trendings, trend setters) psicológicos, políticos, estéticos y de consumo, que pueden ser muy atractivos y rentables para empresas, agencias de marketing o gobiernos (Social Media Collective, 2016). Por tanto, más que un espacio de socialización autónoma, Facebook es un ambiente gestionado y dispuesto; flexible y múltiple, pero supervisado7.

Las comunidades que interactúan en Facebook bien podrían hacerlo en un ambiente privado, como en un chat o foro en línea; no obstante, la elección de participar en un postpanóptico8 donde

6 Entenderemos el concepto de visibilidad social (social visibility) como “el reflejo público de actividades en una plataforma digital [para convocar] a una especie de voyerismo masivo” (Senett, 2011: 29). Es, a la par, la publicación de contenidos personales y la vigilancia consensuada de distintos perfiles en una comunidad de amigos (Sibilia, 2008; González y Delgado, 2015).

7 En la propuesta que aquí vamos construyendo, Facebook representa una reelaboración digital de lo que Sarlo (2011), retomando a Benjamin, denominaba espacios gestionados: lugares que podían “pasearse” o intervenirse sin orden aparente, abiertos a cierta creatividad de sus usuarios, pero que se caracterizaban por la vigilancia y por tener fronteras y normas.

Algunos ejemplos de espacios gestionados son los centros comerciales, restaurantes o parques de diversiones. Tienden a disponer de una gran variedad de recorridos y decisiones posibles, pero involucran dentro de esta aparente libertad, dinámicas de consumo.

8 El panóptico es un concepto del filósofo utilitarista Bentham retomado por Foucault (1978). Se refiere a un espacio de interacciones vigilado por un administrador invisible. Chul Han (2014) menciona que, más que un panóptico, las plataformas de redes son sinópticos, porque en ellas todos los usuarios se vigilan entre sí. No obstante, mantendremos el concepto trabajado por Foucault, pues a pesar de que existe una vigilancia sinóptica entre pares, los sitios de interacción siguen siendo observados por un administrador invisible y omnisciente. En todo caso, aceptaremos la idea de que Facebook es un postpanóptico. Este concepto, planteado primero por Boyne (2000) y revisado posteriormente por Castro Orellana (2009),

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“alguien” (o “algo”) registra, almacena y comercia con sus interacciones, se relaciona con el afán de mantener, a cualquier costo, un recuento público y vigente de su información y de la información de otros. Esto permite una nueva problematización de Facebook: no solo es una plataforma para enlazar usuarios o publicar contenidos, sino también para visibilizar y popularizar micrositios personales y obtener afectos fundamentales (reconocimiento, relevancia, vigencia), aceptando a cambio, la vigilancia de una empresa gestora (Ippolita9, 2013). Más allá de ser simplemente una plataforma de redes de contactos digitales (Amigos) o un sitio interactivo, Facebook es un dispositivo, pues interviene y orienta la codificación y narración de cada uno de sus usuarios a través de dinámicas de comunicación que dan cuenta de sus vivencias, estilos de vida, situaciones, aspiraciones o posibilidades (Posts o Publicaciones) (Mitja, Stopfer, Vazire, et al., 2010). En cada Biografía o espacio personal hay relatos polisémicos y polifónicos en permanente actualización y aumento10. Narraciones “persistentes, abiertas, arborescentes (spreadable) y disponibles (searchable)” (boyd y Ellison, 2014: 67) que trazan el curso de la vida privada y pública de un sujeto: aquello que hace, lo que le agrada y lo que le importa, pero también lo que recuerda, anhela, polemiza y reflexiona; eventos o conceptos que lo motivan a sorprenderse, enorgullecerse, lamentarse o indignarse.

En apariencia, Facebook permite “compartir lo que somos” o “compartir nuestras historias”

(Facebook Stories, 2016), sin embargo, el papel del sitio y de la empresa global que lo administra y respalda son cruciales en el encauzamiento de aquello que se enuncia o comparte en cada Biografía. Los usuarios de Facebook no autoproyectan o autorrelatan sus vidas con plena libertad, sino que extienden narraciones inducidas o acotadas de sí mismos correspondientes a cierto tipo de información, según indicadores sugeridos por los mecanismos de la plataforma, o flujos socioculturales, económicos y significativos que los rebasan (Serrano-Puche, 2012; Frier, 2016).

De esta manera, Facebook no puede comprenderse solamente como sitio de interacción, conjunto de comunidades, cadena de textos, medio, ni campo social de prácticas, sino más bien como un dispositivo, y específicamente como un dispositivo de subjetivación: un territorio de saberes y haceres enunciados que facultan la creación paulatina de un supuesto espacio personal, pero con el fin de que un corporativo pueda obtener, manipular y comercializar bases de millones datos.

2. Definición del problema de investigación

2.1 Antecedentes

2.1.1 Sobre Facebook: disposiciones corporativas y técnicas

Facebook surgió en 2004 como una iniciativa de los entonces estudiantes de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin, Chris Hughes y Dustin Moskovitz. Los dos primeros fungieron como diseñadores y administradores del sitio, mientras los segundos fueron agentes

plantea que en las sociedades neoliberales los panópticos se han sofisticado, al punto de convencer a sus vigilados de hacerse visibles, a cambio de que así lograrán sus deseos y adquirirán fama o estatus. “La sociedad capitalista llega a negociaciones de poder y consumo a través de la seducción y no de la coerción, estableciendo un panóptico extraterritorial y voluntario.

(…) A este fin de los panópticos tradicionales es lo que denominamos postpanoptismo” (Castro Orellana, 2009: 173).

9 Ippolita es un colectivo conformado por dos artistas y académicas: las hermanas Mancinelli. En todas las referencias a su trabajo usaremos este nombre. Según Ippolita (2013), Facebook funciona como un acuario (the Facebook aquarium). La plataforma podría asemejarse a una pecera que puede ser vigilada por afuera de la misma; los usuarios, por su parte, serían los peces. Aunque se olviden de que se encuentran en un espacio cerrado y lleguen a acostumbrarse a realizar ciertas actividades cotidianas, sus acciones estarán acotadas siempre por un “cuidador” o gestor del hábitat artificial.

10 Entenderemos aquí por polisemia, que Facebook puede utilizar distintas construcciones de significado apoyadas en varios tipos de soportes textuales (gráficos, audiovisuales, informáticos, etcétera), y por polifonía, que en sus narraciones intervienen distintas “voces” o narradores, volviéndose relatos dialógicos. Hemos tomado todos estos conceptos de la teoría de la enunciación de Bajtín (1979).

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financieros y de difusión (Kirkpatrick, 2010; Phillips, 2015). En sus versiones iniciales, Facebook era un espacio de intercambio académico y de entretenimiento intra-universitario. Haciendo la función de un gran directorio con formularios de información personal y fotografías, propiciaba el financiamiento de proyectos estudiantiles, la propagación de noticias o rumores, el encuentro de personalidades afines, y el contacto permanente y acelerado entre compañeros de colegio (Carlson, 2010). Para inicios del 2007, la popularidad de Facebook era tal que Zuckerberg y Saverin extendieron su acceso a todas las universidades de los Estados Unidos11, sumando 20 millones de jóvenes. En abril de ese año, el sitio fue lanzado al público en general y aumentó dramáticamente su número de usuarios. De 350 millones en 2009 pasaron a ser 608 millones en 2010 y 1100 al cierre de 2012 (Associated Press, 2012). Hoy día, Facebook tiene 1612 millones de usuarios en total, de los cuales, el ochenta por ciento realizan más de 20 publicaciones diarias en su cuenta personal del sitio (Statista, 2016; Facebook Analytics, 2016). Gracias a su enorme popularidad y a la comunicación incesante que motiva, Facebook es actualmente un consorcio empresarial sin precedentes12 (Semper, 2013; Boorstin, 2015; BBC, 2016). Asimismo, se ha posicionado como la empresa más influyente en el comportamiento de los consumidores de toda la historia de Estados Unidos (Lee, 2016). Esto, debido a que ha sido la plataforma más usada de todos los tiempos, la que ha desplegado la mayor cantidad de mensajes y micrositios publicitarios (advertising), y la que ha almacenado más información de mercado (tracking), triplicando los insumos y capacidad de sus competidores (Condliffe, 2016; Marshall, 2016).

En América Latina la popularidad de Facebook es congruente con las cifras internacionales.

Hay 292 millones 100 mil usuarios en todo el subcontinente, de los cuales, alrededor del 80 por ciento se concentran en Argentina, Perú, Venezuela y México (SMLatam, 2015; ComScore, 2016).

En el caso específico de nuestro país, Facebook tiene el mayor índice de penetración en el contexto latinoamericano. De los 61 millones de mexicanos con una cuenta de Facebook, 41 millones ingresan a diario, más de 4 veces en un día, y gastando en el sitio un promedio de 7 horas al mes, repartidas entre computadoras, tablets y teléfonos inteligentes. Según el director de Facebook en México, Jorge Ruiz Escamilla, la actividad de los mexicanos en Facebook constituye la generación de ganancias más importante de habla hispana para la empresa global, pues los usuarios de México, en mayoría jóvenes de entre 18 y 30 años (35 por ciento), han hecho de la propagación de fotografías y videos una práctica cotidiana e importante (Vázquez, 2016; Maldonado, 2016).

Es posible entender Facebook como un sistema abierto, polimediático13, de enorme complejidad, que se integra por un sinnúmero de territorios y mecanismos. De entre estos, destaca la Biografía de cada usuario, que es un espacio de enunciación personal donde, además de mantener carpetas de fotografías o imágenes (Álbumes), así como una hoja de identificación con metadatos, gustos y tendencias personales (Perfil), cualquier sujeto puede realizar múltiples publicaciones (Posts) utilizando varios soportes (escritos, gráficos, auditivos, audiovisuales o interactivos), al interior de un área digital (Muro). A través del tiempo, Facebook va desplazando las publicaciones de cada usuario en una trayectoria visual y vertical, de arriba hacia abajo, dejando ver la publicación más actual y ocultando las anteriores. Por ende, las publicaciones pueden registrarse y guardarse según una calendarización automática, organizada por una barra lateral de fechas (Timeline), donde

11 Hay que destacar que en 2005 hubo un primer acuerdo de apertura más allá de Harvard. Facebook fue aceptado en Yale, Stanford, Cornell, Darmouth College, Penn y el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

12 Algunos datos: Facebook tiene alrededor de 10 mil empleados en todo el mundo, un corporativo de 14 hectáreas en Menlo Park, California (The Facebook Campus), 60 mil servidores en 9 centros de datos (data farms), y un promedio de ganancias anuales de 3905 millones de dólares (calculado entre 2010 y 2015), con 18 mil millones en activos.

13 Los polimedios (polimedia) son sitios de interacción o medios digitales que contienen en su interior o múltiples navegaciones, varios medios más limitados (Bolter y Grusin, 2010; Miller y Horst, 2012). En el caso de Facebook, por ejemplo, la plataforma contiene diferentes Biografías, pero también una sección de Inicio (o Noticias), un archivo con las Políticas de uso, un centro de Notificaciones, un mensajero privado o Inbox, y un buzón para Atención o Denuncias.

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se da prioridad a los contenidos más nuevos. Esto hace que cada Biografía de Facebook pueda revisarse como una narración entrecortada o elíptica, sin uniformidad en la frecuencia temporal de publicaciones o cantidad usual de contenidos, pero con un sentido de continuidad general o avance histórico. Por tanto, la navegación de una Biografía se vuelve siempre una recuperación paulatina de enunciados, códigos y sentidos; un acto de interpretación (Craig, 2015).

2.1.2 Estudios sobre Facebook en ciencias sociales y humanidades

El carácter sociodigital de Facebook le ha valido haber sido estudiado en el marco de las ciencias sociales desde dos grandes enfoques. El primero se inscribe dentro de la antropología digital, los estudios culturales14 y los análisis de cultura digital, antes conocidos como estudios ciberculturales15. Se trata de la definición de Facebook como un fenómeno cultural, o bien, el estudio de las prácticas, procesos, interacciones, comunidades y lugares culturales de la plataforma (Miller y Horst, 2012). El segundo, por su parte, es el enfoque de la economía política, que se concentra en las dinámicas financieras y comerciales en y alrededor de Facebook, y que lo define como centro publicitario, bien de consumo (commodity) o concesión, producto de una empresa con enormes réditos, encargada de la vigilancia informática y de la extracción y comercio de información personal (Terranova, 2004; López y Ciuffoli, 2012; Lovink, 2012; Lovink y Rasch, 2013).

Dentro de los estudios de la dimensión cultural de Facebook, existen aquellos que lo entienden como: 1) un artefacto que provino de la cultura popular, y que no puede desagregarse de su contexto histórico (Bainbridge, 2005)16; 2) un creador y motivador de cultura en sí mismo con actividades, procesos, símbolos y neologismos propios (Uzelac, 2012; Miller, Costa, Haynes, et al., 2016); 3) un ámbito o lugar que facilita y promueve, o que obstaculiza, la comunicación y el diálogo (Kaplan y Haenlin, 2010; boyd, 2011; Turkle, 2012); o 4) una infraestructura de contenidos o medio de divulgación de significados (Miller, 2012). Los que se identifican con la primera de las definiciones culturalistas, que considera a Facebook un artefacto, lo conciben como una herramienta simbólica-funcional de uso ordinario que ha pasado a volverse popular e identitaria con el paso del tiempo, y que ha servido para rarificar, acelerar y potenciar procesos, representaciones, actividades e imaginarios, que ya eran usuales en las últimas sociedades, como los rumores, las bromas o los retratos (Taylor, 2006; Muñoz, Alba y Añón, et al., 2012; Best, 2014).

Estos investigadores se dedican a observar los usos comunitarios de Facebook, así como sus apropiaciones socioculturales: “un enfoque en los usuarios y en los contenidos, no en la plataforma” (Miller, Costa, Haynes, et al., 2016: 17). Por otra parte, la segunda definición de Facebook, que lo propone como generador de prácticas y conceptos en sí mismo, no se encarga de observar la relación de Facebook con la cultura preexistente, sino más bien de brindar una

14 Por estudios culturales (cultural studies) nos referimos a los análisis de prácticas socioculturales, industrias y productos de la cultura, y medios electrónicos, que llevaran a cabo Hall y DuGay (1997a, 1997b) o Williams (ed. 2012) en los años ochenta y noventa. Así como antes de ellos, Mills (1961), Hoggart (1969) y Wartofsky (1979).

15 Se denominaba estudios ciberculturales a la rama de los estudios culturales encargada de estudiar ambientes en línea hacia la primera década de los 2000 (Bell, 2009), no obstante, hoy día, ante la proliferación del término digital, se ha denominado a esta rama de estudios, culturales-digitales o de cultura digital (Postill y Pink, 2010; Berry, 2012a; Hine, 2015).

16 La palabra artefacto proviene de la combinación de arte, que es una manifestación estética o el dominio adecuado de una técnica (el “arte de ejecutar”), y de hacer (facto), en su acepción de fabricar o consolidar. En antropología, el artefacto se define como cualquier material, herramienta u objeto que es producto de un proceso de innovación tecnológica y de la memoria cultural de una comunidad, por una parte, y que ayuda a llevar a cabo nuevas actividades u objetos (otros artefactos) que se posicionarán culturalmente (Engeström, 1990; Hall y DuGay, 1997a, 1997b). En la presente investigación hemos decidido no utilizar la palabra artefacto para definir a Facebook porque, según explicaremos más adelante, este término implica, por lo general, que el material, la herramienta o el objeto al que se refiere es un producto cultural, histórico y colectivo (Mannoni y Giannichedda, 2003), mientras que consideraremos a la plataforma, más bien, una invención empresarial con un fin en específico: un dispositivo.

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aproximación a la cultura-Facebook, es decir, a todas aquellas actividades que ocurren dentro del sitio y que son extensibles a cualquier usuario, no obstante su contexto, volviéndose referentes de ciertos códigos microculturales; por ejemplo, acciones como Compartir (Share), Me gusta (Like), Postear (Post) o Dejar en “Visto” (Leave on “Seen”) (Hei Man, 2008; Baker, 2013).

La tercera definición del análisis cultural de Facebook –un espacio que genera o entorpece la interacción– lo aborda desde una mirada más sociológica que meramente antropológica, o bien, desde las teorías de la comunicación. Los estudios que se acercan a casos específicos de socialización en el sitio son aquellos que tratan temas como las identidades nacionales o de grupo (Ellison, Steinfield y Lampe, 2011; Ellison, 2013); la autorrepresentación o identidad individual (Zhao, Grasmuck y Martin, 2008; Papacharissi, 2012; Serrano-Puche, 2012); y la relación entre fotografía e imagen pública (Farquhar, 2014; Gómez Cruz y Lehmuskallio, 2016). Por otra parte, la cuarta definición, que lo concibe como infraestructura de contenidos o medio, ya sea de masas o uni-masivo, se centra en el carácter polimediático de Facebook, así como en su potencial para hacer converger e hibridar tecnologías electrónicas y digitales previas al sitio (Jenkins, 2009; Bolter y Grusin, 2010). En esta acepción, Facebook es visto como una plataforma de divulgación informativa, cuyos contenidos oscilan entre lo privado e interpersonal, y lo público y de masas, fomentando eventos comunicativos de tipo uno-a-uno, uno-a-muchos o uno-a-uno-visto por muchos (boyd y Ellison, 2007; boyd y Marwick, 2014).

Los estudios de Facebook desde la economía política, un tanto apartados de la línea culturalista, son aquellos que pretenden hacer una crítica de la plataforma, evidenciando sus fines lucrativos, su vigilancia permanente y su falta de apertura y claridad (Lee, 2016). En esta tendencia existen investigaciones que critican: 1) la nula protección de datos y metadatos y la inaccesibilidad de guardar una copia de las publicaciones en Facebook (Lovink, 2012); 2) la imposibilidad de abrir o entender los códigos o mecanismos de la plataforma (Ippolita, 2013); 3) la incapacidad de organizar movimientos ciudadanos de resistencia u oposición política en Facebook, a causa de sus conexiones con gobiernos o corporativos (Langlois, Elmer, McKelvey et al., 2009; Treré, 2016); y finalmente, 4) su carácter de producto de masas orquestado y publicitado por una empresa global que gana millones al intercambiar información con otras empresas millonarias (Lovink y Rasch, 2013). Todas estas agendas de investigación tienen un propósito común: la denuncia de Facebook como un “caballo de Troya” que, paradójicamente, por un lado vende la socialización y la visibilidad, y por otro cierra e invisibiliza sus verdaderas intenciones (Silver, 2006; Van Djick, 2010; Berry, 2012b; Fuchs, 2014). Estos acercamientos agremian por igual a periodistas, economistas, politólogos y comunicólogos, y combinan, en algunos casos, el acercamiento académico con el activismo17.

Existen otras aproximaciones a Facebook estrictamente desde la investigación en humanidades. Nuevamente, podrían agruparse en dos grandes tendencias: los análisis de la relación plataforma-sujeto, en primera instancia, y los análisis de contenido textual y de discurso, en segunda. Algunos filósofos han problematizado, desde la primera tendencia, por ejemplo, la relación entre Facebook y la ontología, o las repercusiones éticas del sitio (Wittkower, 2010;

Tufecki, 2012; Chul Han, 2014). Asimismo, otros investigadores en esta misma línea, echando mano de marcos interdisciplinarios que hacen converger epistemología, psicología y ciencias cognitivas (neurología, lógica del pensamiento) han analizado la relación entre Facebook y el aprendizaje, describiendo los procesos neurolingüísticos de los usuarios en la plataforma (Meshi,

17 En los años sesenta, Eco (1964) planteó que en el mundo de las teorías de la comunicación de entonces existían dos tendencias: los integrados, que defendían el potencial democratizador y positivo de los medios de masas, y los apocalípticos, con una mirada opositora, más economicista y funcionalista. Hoy día sucede algo similar con los estudios sobre Facebook.

Como puede observarse, los estudiosos de la comunicación se encuentran, tanto en el lado culturalista como en el de la economía política; el primero, con una visión neutral o incluso optimista, y el segundo, con una perspectiva crítica.

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Morawetz, Heekeren, 2013; Meshi, Tamir, Heekeren, 2015) o la posibilidad de generar un estilo de autoproyección y comunicación personal en cada Biografía (Uribe, 2011). Los analistas más afines a los estudios literarios o a la hermenéutica son aquellos que se inclinan por la segunda tendencia de estudios, la del contenido o el discurso. En este ámbito se han estudiado, por ejemplo, las cadenas de enunciados o textos interconectadas en Facebook y sus correspondencias de sentido (Craig, 2015), así como la relación entre estos contenidos y diferentes narrativas y plataformas (hipertextualidades) (Scolari, 2009; Eisenlauer, 2013). También, existen estudios sobre Facebook y los lenguajes escrito, visual, musical o audiovisual (Suárez, 2014); la producción literaria o las nuevas literaturas en Facebook (Place, 2009; Goldsmith, 2015); o la convergencia entre Facebook, la estética, el diseño gráfico y el arte contemporáneo en general (Constante, 2013).

Haciendo una síntesis general del estado de la cuestión de los estudios contemporáneos sobre Facebook, estos quedarían representados de la siguiente forma:

Esquema 1. Estado de la cuestión de investigación sobre Facebook

Al final, todas estas posibles rutas de investigación, tanto en ciencias sociales como en humanidades, han constituido aportes adecuados y relevantes, pero constituyen tan solo una visión limitada y selectiva del fenómeno. Se circunscriben a un solo aparato crítico y a campos teóricos o disciplinarios únicos, por lo que restringen lo multifacético, complejo y dinámico de Facebook como problema social, político, económico, humanístico o narrativo. Además, en estas investigaciones se ha descartado un aspecto de importancia crucial: el papel que los mecanismos y códigos de Facebook juegan en los procesos culturales, financieros o de discurso. Es decir, la dimensión tecnológica del fenómeno; las relaciones que la plataforma y sus posibilidades técnicas o de algoritmo guardan con las prácticas individuales y colectivas de la cotidianidad (Milan, 2015).

Por ende, es necesaria una nueva tendencia en los estudios sobre Facebook de naturaleza integradora, que maneje por igual las líneas de investigación culturalistas, economicistas,

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ontológicas y del discurso. De esta manera, un nuevo enfoque interdisciplinario y postestructural18 podría ser muy pertinente, complementando las teorías, disciplinas y trabajos anteriores, pero llevándolos más allá de sus límites. Por esta vía, las ideas del filósofo Deleuze (1953, 1978, 1983, 1990), sus planteamientos en conjunción con el psiquiatra crítico Guattari (1988, 1992), y los análisis del sociólogo Lazzarato (2006), pueden servir como bases sólidas para un nuevo enfoque, sustentado en los recientes fenómenos socioculturales de la era del capitalismo semiótico19. Considerando la plataforma como territorio de enunciación, el sujeto social y sus procesos de subjetivación sociodigital, puede problematizarse el carácter económico de Facebook en conjunción con sus potenciales de orden ontológico, cultural o enunciativo. Este es el fundamento y punto de partida de la tesis que aquí proponemos: hacer coincidir la filosofía con la historia reciente, la sociología, las ciencias políticas y el mercado, con la comunicación y las lógicas del sentido y del discurso, para así reconceptualizar Facebook como un dispositivo de subjetivación.

Un proyecto reflexivo y analítico de gran escala que aporte, como aspiraran alguna vez Deleuze y Guattari, a develar una cartografía del sujeto contemporáneo (Beaulieu, 1997).

2.2 Planteamiento del problema

Vinculado a la idea de que los sitios de interacción sociodigital son campos abiertos a la comunicación colectiva, el paradigma dominante actual de sus estudios corresponde a la lógica del prosumo (prosuming) (Kaplan y Haenlin, 2010). El término, que mezcla los verbos producción (producing) y consumo (consuming), sugiere que las plataformas de redes pueden ser apropiadas completamente por los usuarios, quienes se vuelven tanto productores como consumidores de contenidos. No obstante, la propuesta del prosumo pierde de vista que todo sitio de interacción, por amigable o multifuncional que parezca, no deja de ser un programa informático; un aparato. Sus funciones, mecanismos, micrositios y posibilidades no son una casualidad, ni pueden ser gestionados arbitrariamente por el usuario, sino que han sido dispuestos por una empresa informática que los organizará, vigilará y rediseñará con el propósito de conseguir utilidades, posicionar comportamientos, justificar consumos y resignificar imaginarios socioculturales (Nunez, 2016).

En las cuentas y perfiles personales de un sitio de interacción sociodigital los usuarios no producen ni reciben cualquier tipo de contenidos; tampoco realizan un margen infinito de acciones, sino que se suscriben a ciertas posibilidades preestablecidas y conducidas por un órgano corporativo (disposiciones). Cada usuario puede “decorar” o “administrar” su perfil con imágenes, escritos cortos, interacciones, hipervínculos web y metadatos personales que pueden, o bien ser expresiones propias e irrepetibles (contenidos individuados o “experiencias”), o publicaciones y símbolos culturales de masas, seleccionados y enmarcados por los usuarios (singularizaciones o

18 Por postestructural entenderemos el pensamiento alusivo a las obras de Derrida, Foucault y Barthes, en primera instancia, y a las de Lyotard y Deleuze, en segunda. Aunque estos autores no se autodenominaron postestructuralistas como tales, recibieron este nombre por:

(…) plantear que la primacía del significado sobre el significante es insostenible, así como de la lengua sobre el habla y de lo sincrónico sobre lo diacrónico. El lenguaje es una práctica, y por tanto, involucra al habla en cada una de sus manifestaciones. Las estructuras no son innatas, no pueden analizarse de una vez y para siempre, sino que son esencias que en su historicidad y varios sentidos están sujetas al cambio. La diacronía es constitutiva de las estructuras, que en cada uno de sus análisis hallan diferencias y no solo coincidencias (Fanlo, 2009).

19 En los estudios de economía política y cultura digital se ha denominado al capitalismo actual capitalismo cognitivo, pues se caracteriza por la producción de sentidos multinacionales, acelerados, desterritorializados y telemáticos (Berardi, 2003).

Lazzarato (2006), por otro lado, ha llamado a retomar la noción de capitalismo semiótico de Guattari (1988) para dar continuidad a sus ideas. En esta propuesta de tesis utilizaremos capitalismo semiótico por mera afinidad con Guattari y Lazzarato, pero asumiendo la validez de muchos de los postulados del paradigma cognitivo de Berardi.

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“preferencias”)20. No obstante, aun tratándose de uno u otro caso, todo lo publicado y compartido en una plataforma corresponde a prefiguraciones precisas: formas de significación que remiten a soportes, lógicas o acciones esperadas (medidas dispositivas). El sinnúmero de eventos que alimentan una red pueden ser clasificados, visualizados, sugeridos, orientados o incluso manipulados por centros de gestión, generando formas sofisticadas de subjetivación: modos de existir (pensar, anhelar, actuar, comunicarse) y de enunciarse a sí mismo (hacerse ver, desdoblarse);

patrones o lenguajes para definirse, estar, hacer y hacerse presente (Deleuze, 1978; Boundas, 1997).

Con la premisa anterior es posible problematizar que los sitios de interacción digital son dispositivos de subjetivación: aparatos y tecnologías de comunicación que obedecen a intereses, expectativas, búsquedas y fines de orden social y comercial, cuyo propósito es encauzar, reunir y mostrar, constantemente, las preferencias y experiencias que construyen a un sujeto (Deleuze y Guattari, 1988; Agamben, 2004). Para definir y analizar los dispositivos de subjetivación en el capitalismo tardío de la era digital, denominado por Guattari (1992) y Lazzarato (2006) capitalismo semiótico, se requiere del estudio pormenorizado de una plataforma de redes concreta. En esta lógica, la más óptima a considerar es Facebook, que desde el 2007 hasta hoy ha sido la más utilizada y controversial de su tipo, al encontrarse presente en 775 países alrededor del mundo y sumar la mayor cantidad de usuarios internacionales (Internet World Stats, 2016).

Facebook orienta la publicación, dinamización y acumulación de subjetivaciones intervenidas que van siendo registradas en sus diferentes Biografías. Una subjetivación intervenida es aquella que obedece los designios de máquinas sociales, que la sujetan a través de dispositivos. Por máquinas sociales entendemos, “composiciones de lógicas y axiomas que limitan acciones y razonamientos, en beneficio de instancias de poder” (Guattari y Rolnik, 1990: 37)21. Las subjetivaciones intervenidas, cabe mencionar, se ven afectadas o devienen, unas en otras. Se refuerzan, legitiman, modifican, amplían, detallan o complementan entre sí, conformando un cuerpo social (o más propiamente, sociodigital) con dinámicas y normalizaciones concretas (socius22). Por tanto, es posible determinar que, en Facebook, toda subjetivación conlleva: 1) una

20 En la filosofía de Deleuze y Guattari (1988), retomada después por Guattari y Rolnik (1990), existen dos lógicas posibles en la creación y propagación de significados: la individuación y la singularización. La individuación consiste en hacer individuales e irrepetibles procesos o lógicas que son generales y que provienen de toda una especie (flujos de existencia).

Esto es, convertir “lo macro” (social, cultural, moral, gubernamental, etcétera) en prácticas estrictamente personales. Por ejemplo: casarse es algo social, “macro”, pero una boda precisa (mi boda, tu boda) implica llevar esos significados “macro”

a lo propio, “micro”. La singularización, por su parte, es la repetición precisa, idéntica, de un proceso general. Es “hacer en singular”, algo predispuesto y repetible. Según Guattari y Rolnik (1990) los procesos individuados permiten la configuración e interpretación de signos únicos a nivel interpersonal, personal o incluso mental, como los nombres propios (molecularidades), mientras que los singularizados generan imperativos reproducibles o comunicables, que van siendo regidos por normativas socioculturales, morales o de cualquier tipo (molaridades).

21 Toda máquina social pretende la codificación y organización de los flujos de significados y movimientos de sujetos y sociedades. Según Ponce (2011), el concepto de máquina en Deleuze y Guattari se refiere a una entidad metahistórica, omnipresente, que nunca cambia como realidad o referente, pero sí como concepto y red de sentidos. Algunos ejemplos de máquinas son, el cuerpo humano, el lenguaje articulado o las leyes (Derecho). No obstante, las máquinas se pervierten cuando son intervenidas por poderes que terminan por manipularlas. Esto ha sucedido con la máquina-estética, máquina-moral, máquina-sexualidad, máquina-religión, máquina-Estado, etcétera. En el caso específico de Facebook, al buscar este sitio generar ganancias, se trata de un dispositivo al servicio de la máquina-capitalismo. Para Deleuze y Guattari (1988), el capitalismo es una máquina social abstracta porque no tiene un solo controlador ni un solo conjunto de normas, sino múltiples manifestaciones según varios contextos históricos, geográficos o culturales. Además, se trata de una máquina flexible y cambiante, que siempre se adapta a las condiciones de sus entornos para no perder su supremacía (Lazzarato, 2006).

22 En el pensamiento de Deleuze y Guattari se define como socius,

un cuerpo social que sostiene la producción económica, política y de significados de la cultura. (…) En la era imperial o despótica, el socius adoptaba significados cuya producción se concentraba en los magos y sacerdotes; en la monarquía, los súbditos eran el socius de las clases aristocráticas; y en el capitalismo moderno, el socius son comunidades donde

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plataforma que se dispone como territorio y locus de enunciación (el sitio web y sus micrositios)23; 2) códigos inherentes a esta plataforma (los nombres de procesos, acciones y objetos digitales)24; 3) agenciamientos de enunciación (formaciones discursivas que sirven como regímenes culturales de producción de sentidos)25; 3) enunciados (experiencias o preferencias, enunciadas)26; 4) líneas de visibilidad (canales que despliegan los enunciados de un sujeto ante otros); 5) líneas de fuerza (reglamentos y mecanismos que delimitan la comunicación, propiciándola u obstaculizándola); y finalmente 6) líneas de fuga (flexibilidades y posibilidades de acoplamiento o transformación que hacen del sitio, una plataforma en permanente innovación y cambio)27.

interfluyen hábitos, símbolos, figuras de autoridad, discursos, industrias y perfiles de consumo (Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2008).

23 Para Deleuze (1978) y posteriormente Deleuze y Guattari (1988), el territorio es “una construcción geográfica o humana, pero lógica, espacial (concreta o imaginaria, supuesta) y comunitaria, donde se ejercen agenciamientos y relaciones de poder”

(Herner, 2009: 165). Es el cronos (tiempo histórico, herencia y porvenir) y topos (espacio) donde se inscriben las sociedades.

En el caso concreto de nuestro análisis, la plataforma además de ser territorio es el locus de enunciación. La idea de un lugar desde donde un sujeto se comunica, que es también donde se ubican todas las formaciones discursivas que soportan sus enunciados, proviene de la retórica griega, pero fue trabajado con mayor énfasis por la lingüística de Benveniste y Anscombre y Ducrot (en Kerbrat Orecchioni, 1986). Más tarde, Foucault asoció el locus con “un conjunto de precondiciones de poder, tales como las disposiciones del cuerpo, fronteras espacio-temporales e instituciones sociales” (Akira e Izozaki, 2001: 1021).

En la filosofía de Deleuze y Guattari, el locus siempre está cambiando, pues la enunciación es un proceso dinámico que se actualiza cada vez que se ejecuta. “Más que entenderse como situación, el lugar es en la filosofía de Mil mesetas [de Deleuze y Guattari (1988)], un no-lugar o lugar(es), que está en continua reorganización y reprogramación. Por eso todos podemos analizar lo dicho, pero jamás predecir con exactitud lo que se dirá” (Hicks, 2001: 1015). Aclarando que al hablar de una Biografía de Facebook no se habla de un espacio estático, sino reconfigurable y en movimiento, éste bien puede establecerse como locus de enunciación.

24 Los códigos son “colecciones de conceptos o patrones que consolidan un lenguaje, pero no solo idiomático sino social;

(…) hay códigos del estado democrático, del mercado, de los bancos y del ámbito jurídico” (Deleuze, 1993: 333-334).

25 En la gran variedad de libros de Deleuze o de Deleuze y Guattari este concepto tiene distintas traducciones. En Mil mesetas (1988) es agenciamiento; en Kafka: Por una literatura menor (1990) es régimen de signos o de disposiciones; y previamente, en el curso de Deleuze sobre Foucault (1983) es línea de enunciación. Beaulieu (1997), por su parte, los denomina modos de ensamblaje. Por uniformidad conceptual elegiremos agenciamientos (de enunciación). Se definen como un conjunto de formaciones de discurso o de orientaciones de sentidos sociales. “Estados, entornos, estilos que territorializan los enunciados o los mueven” (Deleuze, 1995). Procesos de comunicación que consisten en la producción, legitimación o apropiación de normas: “Todo agenciamiento es político, porque es situarse en una región de significados. Aun si se interviene o reconstruye esa región, el agenciamiento es estar ahí, partir de ahí” (Deleuze, 1995). Los agenciamientos no son estándares inamovibles, sino en constante cambio histórico, que se recomponen conforme las máquinas mutan (Deleuze y Parnet, 1995; Ponce, 2011).

“Son múltiples, intersubjetivos, afectivos, rizomáticos y complejos” (Deleuze y Parnet, 1995: 61). Puede decirse que los agenciamientos sirven para expresar, responder o modificar sentidos: “sirven como modulaciones de enunciaciones en un instante social preciso” (Deleuze y Parnet, 1995: 81).

26 La noción deleuziana del enunciado es un poco distinta a la de la lingüística. Por enunciación se entiende, “el encuentro de códigos y agenciamientos en pos de representar o cristalizar un recorte de subjetivación” (Deleuze y Parnet, 1995: 84).

Los seres humanos enunciamos porque es la única forma que tenemos para comunicar “algo” de nuestros procesos de subjetivación, que son dinámicos e inaprehensibles; compartimos lo que nos subjetiva, subjetivamos en otros o nos intersubjetiva.

27 Los conceptos de líneas de visibilidad, fuerza y fuga están tomados directamente de Deleuze (1990), que explica que todo dispositivo hace visibles sus disposiciones, ejerce coerciones, y está abierto a modificarse en pos de la seducción de sus audiencias.

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14 Esquema 2. Procesos de subjetivación en el dispositivo Facebook

Todos los elementos que coinciden en el proceso de subjetivación dentro y a través de una Biografía Facebook se encuentran interrelacionados y en permanente dinamismo. Como puede observarse en el esquema anterior, los enunciados (Posts, que son experiencias o preferencias del sujeto) provienen de y devienen en afectos, utilizando códigos precisos (publicar o Postear, Compartir, “Me gusta”, etcétera) y agenciamientos de enunciación (tendencias de decoración, uso y administración de la Biografía, o de publicación y comunicación en la plataforma). A su vez, los intercambios enunciados/ códigos/ agenciamientos se ven intervenidos por e intervienen en la conformación del propio sujeto, de un entorno cultural, y del socius donde el sujeto se inscribe.

Todo este entramado de procesos en movimiento es entrecruzado por líneas de fuerza y fuga, y se ubica bajo la lógica de máquinas sociales donde están situados, específicamente, la máquina- capitalismo y sus dispositivos, de donde, posteriormente, emergen los dispositivos digitales y sociodigitales en general y la Biografía de Facebook en particular. Todos estos elementos pueden visibilizarse, pues los procesos de enunciación del sujeto en una Biografía están abiertos a otros sujetos que también tienen, por su cuenta, sus propias subjetivaciones. De esta manera, la subjetivación es un complejo en permanente circulación; una enorme multiplicidad de enunciaciones en continua producción e interrelación que solo es aprehensible si se observan y comprenden los patrones y la lógica de sus procedimientos (Lazzarato, 2006).

A través de Facebook cada usuario genera una ilusión de mundo propio, que puede definirse como un archivo o registro continuo de su subjetivación intervenida; un relato elíptico, entrecortado, pero progresivo, de aquellas experiencias y preferencias que definen la cosmovisión y cotidianidad de cualquier persona, según ella misma. Aquello que denominaremos mundo propio es una colección de los significados más relevantes del sujeto integrados en un discurso del yo: sus prioridades, actualidades, recuerdos, anhelos, motivaciones, preocupaciones, opiniones o diversiones, expuestos por el propio usuario. No obstante, al tratarse de un mundo propio limitado, producido, reproducido y administrado por las funciones del dispositivo Facebook, no puede

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hablarse de un relato de subjetivación genuino y puro, sino de una ilusión codificada, enunciada y agenciada. En términos operativos, consideraremos la ilusión de mundo propio como la conjunción de todas las publicaciones y datos, fijos y móviles, en una Biografía de Facebook, dentro de una demarcación temporal determinada28.

Más que ser dispositivos coercitivos o de control social, los sitios de interacción sociodigital en general, y Facebook en particular, pretenden ser dispositivos de deseos29. La subjetivación intervenida de los diferentes usuarios no es el resultado del temor a un castigo o a procedimientos jurídicos, sino más bien, de la operación de modos más sofisticados de legitimar discursos y disponer exclusiones. A través de sus códigos, agenciamientos, enunciaciones, visibilidades y fuerzas, Facebook codifica diferentes deseos (potencias, impulsos), tanto personales o psicológicos como socioculturales, en afectos (ilusiones concretas, tendencias)30. Esto hace a la plataforma algo atractivo para cualquier usuario. El propósito fundamental de Facebook es no dejar de ser usado;

evitar que los participantes cierren sus cuentas; por ende, el dispositivo sociodigital se abroga “el potencial para crear y legitimar ideas, prácticas culturales y convenciones históricas” (Raynes- Goldie, 2012: 3). Facebook ha posicionado a nivel cultural cierto imaginario. Ha logrado socializar la idea de que lo más liberador, famoso y vanguardista de las últimas décadas consiste, precisamente, en crear y mantener una Biografía de Facebook. Con esto, se ha convertido en un referente ilusorio de actualidad, autoestima, vigencia y popularidad (Best, 2014).

Al permitir la configuración de una ilusión de mundo propio, Facebook es un dispositivo de subjetivación que propicia un ambiente sugestivo, de apariencia agradable. El ingreso a Facebook y la configuración de una ilusión de mundo propio prometen al usuario cierto poder; el de ser visto, reconocido, aceptado, escuchado, valorado, atendido o referido, lo cual garantiza la preeminencia de la red y de su uso. No obstante, el fin último de Facebook como dispositivo es, en realidad, la

28 Según Deleuze (1993, 1995) el capitalismo y la publicidad generan delirios o narrativas imposibles a las que los sujetos aspiran, consumiendo bienes y servicios para poder materializarlas de algún modo. Lo mismo sucede con los gobiernos o las autoridades legítimas de ciertos entornos: mediante los agenciamientos, aportan a la construcción y consolidación de delirios:

Se delira una nación, una tribu, una idea de colectividad, una historia y una geografía, y en la sociedad de las últimas décadas, referentes cósmicos sobre el fin del ser humano, la paternidad, la belleza, la familia, la relación ciudadana. (…) El delirio es un pensamiento fantástico, una imagen casi de dimensiones míticas, pero siempre cambiante, arraigada en el deseo y en el poder, que permite agenciamientos (Deleuze, 1995: 33-34).

Lo que en esta tesis denominaremos ilusión está en consonancia con el concepto de delirio en la filosofía deleuziana.

Elegimos ilusión y no delirio, porque etimológicamente (illusio) este término se define como una interpretación sesgada, subjetiva, de la realidad, con tintes aspiracionales y emocionales (Obiols, 2008). Asimismo, hablar de una ilusión de mundo propio es congruente con la idea de ficción de propiedad de De Certeau (1998). Para este último pensador, el capitalismo segmenta contextos culturales y fomenta el individualismo, haciendo pensar al sujeto que lo propio prima sobre lo colectivo y que todo lo que puede comprar, imponer o dominar, le es suyo.

29 Para Deleuze y Guattari (1990) todos los dispositivos contemporáneos en el plano del mercado y de los Estados neoliberales empiezan a tornarse dispositivos de deseos. Estos, son instrumentos que codifican y socializan aspiraciones o relatos ideales (delirios), congruentes con deseos fundamentales, como el amor o la empatía. El fin último del capitalismo es, precisamente, el intercambio de la fuerza y el castigo por una economía de los afectos (o economía de la subjetividad) que garantice una especie de “servidumbre voluntaria”. Buchanan (2008), siguiendo el pensamiento deleuziano, ha determinado que en la era digital, los distintos sitios, objetos y eventos de Internet pueden ser considerados dispositivos de deseos.

30 En la filosofía de Deleuze (1978), los deseos no parten de la carencia como en el psicoanálisis (deseo de la madre, deseo de arraigo), sino de una potencia de vida o impulso natural que motiva desde el nacimiento a buscar la saciedad, y que, según Agamben (2004), es la “vida misma en sí” o el zoé (una pulsión que hace vivir). En este sentido, hay afinidad entre Deleuze y la noción de voluntad de poder de Nietzsche. Los afectos, por otra parte, son deseos objetualizados o reificados por medio de experiencias, tal como lo estableciera el empirismo de Hume. Por ejemplo, el bebé que movido por el deseo, llora, encuentra en su madre un afecto, y con esto la satisfacción. El fin último del capitalismo, según Deleuze y Guattari (1988), es generar la mayor cantidad de afectos posibles. Los deseos siempre son dinámicos, no se detienen, mientras que los afectos son estáticos. El capitalismo pretende encauzar y codificar el deseo para que su supuesta saciedad sea a través de consumos afectivos, sabiendo que estos no se moverán al ritmo del deseo, por lo que deberán renovarse y aumentarse en nuevos consumos. Esto es lo que se denomina economía de los afectos o economía subjetiva (Lazzarato, 2006).

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vigilancia informática: el resguardo de mundos propios convertidos en unidades de información transferibles y comercializables, útiles para la elaboración de estudios de mercado, el posicionamiento de marcas y productos, o la actualización de registros gubernamentales (Terranova, 2004; Lovink y Rasch, 2013).

2.3 Preguntas de investigación

La pregunta principal de tesis que estableceremos será:

 ¿Cómo se construye Facebook como dispositivo de subjetivación?

Para la resolución de esta pregunta, lo primero sería cuestionarse:

 ¿Cómo funcionan los dispositivos de subjetivación?

 Y posteriormente, ¿por qué estos dispositivos se encuentran al servicio de la máquina- capitalismo?

Una vez comprendida la operación de los dispositivos, de sus variantes sociodigitales y de su relación con el capitalismo, puede procederse a estudiar el dispositivo Facebook en específico, así como los componentes de sus procesos de subjetivación:

 ¿De qué forma la plataforma de la Biografía de Facebook y su algoritmo o mecanismos operan como territorio o locus de enunciación?

 ¿Cuáles son las dinámicas de enunciación del sujeto en y orientadas a través de la Biografía de Facebook?

 ¿Qué códigos utiliza el dispositivo Facebook para facultar la enunciación del sujeto?

 ¿Qué agenciamientos de enunciación utiliza el dispositivo Facebook para el intercambio y la socialización de la enunciación del sujeto?

 ¿Cómo se limita, determina u orienta la enunciación del sujeto en Facebook, al encontrarse con el socius enunciatario?

 ¿Cuáles son las líneas de visibilidad, fuerza y fuga que circundan el dispositivo Facebook, y de qué forma operan entre sí y en la plataforma?

Después de analizar los procesos de subjetivación en Facebook y sus componentes, debe procederse a cuestionarse la construcción de una ilusión de mundo propio o de un relato de subjetivación intervenida:

 ¿De qué forma el dispositivo Facebook posibilita, actualiza y difunde una ilusión de mundo propio?

 Y, ¿a través de la codificación y enunciación de qué afectos el dispositivo Facebook logra encauzar el deseo de reconocimiento y visibilidad social de sus sujetos?

En conclusión, la tesis planteará dar respuesta a:

 ¿Por qué Facebook es un dispositivo de subjetivación?

 Y finalmente, ¿cómo operan y se han modificado los dispositivos de subjetivación en la era sociodigital, y en el marco de un capitalismo semiótico?

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2.4 Objetivos de la investigación

El objetivo principal de esta investigación será:

 Definir, analizar y explicar los elementos y procesos que hacen de Facebook un dispositivo de subjetivación, dando cuenta de su configuración, operación e implicaciones.

Los objetivos específicos de la tesis son consonantes con las preguntas de investigación antes planteadas. En primera instancia:

 Identificar los patrones que caracterizan a los dispositivos de subjetivación y su relación o dependencia de la máquina-capitalismo.

Y después:

 Observar y registrar los mecanismos del algoritmo de la Biografía de Facebook como plataforma, que la vuelven un territorio o locus de enunciación.

 Observar y registrar mediante una aproximación etnográfica y longitudinal, los procesos de enunciación del sujeto en Facebook.

 Enlistar y organizar los códigos que operan en la enunciación de los sujetos.

 Examinar los agenciamientos de enunciación que utiliza el dispositivo Facebook, y cómo estos se entrelazan con el socius en un contexto cultural determinado.

 Examinar las líneas de visibilidad, fuga y fuerza que intervienen en el proceso de subjetivación y las formas en que se entrecruzan e interoperan.

Una vez que hayamos identificado, observado y examinado los componentes y procesos de subjetivación, procederemos a:

 Analizar la construcción del relato de subjetivación de una Biografía en el dispositivo Facebook, y cómo sus sentidos constituyen una ilusión de mundo propio.

 Y también, analizar cómo la ilusión de mundo propio codifica y encauza el deseo de reconocimiento o visibilidad social de un sujeto, mediante distintos afectos.

Finalmente, la tesis permitirá:

 Comprobar y explicar las relaciones de conveniencia y poder entre los dispositivos de subjetivación de la era sociodigital y el capitalismo semiótico.

 Y por último, producir un modelo teórico que permita comprender los procesos de subjetivación intervenida en los dispositivos sociodigitales de la era contemporánea.

2.5 Hipótesis

H1: Facebook puede ser estudiado como un dispositivo que interviene en la subjetivación de sus usuarios a través de distintos mecanismos, códigos y agenciamientos que orientan la enunciación pública de experiencias y preferencias de cada sujeto en un continuum de publicaciones que conforman un relato: una ilusión de mundo propio.

H2: El propósito de Facebook y de la empresa que lo administra es que no deje de ser usado para que la ilusión de mundo propio de cada sujeto se mantenga en construcción y sea capitalizable. Por tanto, Facebook, además de ser dispositivo de subjetivación también pretende ser un dispositivo de deseo que, para volverse sugerente y atractivo, ofrecerá al usuario supuestos afectos que lo harán cumplir sus anhelos de reconocimiento y visibilidad social.

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