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El aljibe, un elemento de la casa salinera en la Bahía de Cádiz

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Academic year: 2022

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EL ALJIBE, UN ELEMENTO DE LA CASA SALINERA EN LA BAHIA .DE CADIZ *

JUAN MANUEL SUAREZ JAPON - UNIVERSIDADDE CADIZ

Su aireinequívocode naturalidad, su modo deintegrarse en elpaisaje, su aspecto familiary cercano,hacen que con frecuenciaalas casas rura- les se las perciba como algo casi espontáneo,como algo nacido de las mismas fuerzas que hacen brotar los árboles y que amontonan los cantos en las orillas de las torrenteras.No obstante, las casas rurales y, en generalla arquitecturapopulartoda, son siempreelmomento terminalde largos procesos de búsquedas,.de ensayos, mediante los cuales los hombres han ido intentando hallar la más eficaz estructura que les permi- tiera satisfacer la doble demanda, -de cobijo y de taller campesino,- que las prácticaseconómicas agra- rias y la obligada residencia de la familia campesina en esos pagos rurales plantea . Luego, logrado el modelo,las fuertesinercias culturales delas comunidades rurales,habrían ido perpetuando y consolidando dichos modelos hasta hacerlos pro- pios e identificadores de los diversos ámbitos comarcaleso regionalesen los que seinstalen.Es éste,sinduda, uno de los aspectos que confierea las casas rurales un plural interés para geógrafos,etnógrafos,antropó- logos, arquitectos,etc.,a cada uno de los cuales ofrecen aspectos atra- yentes que justifican y explican una cierta actual renovación delos estu- dios que acerca de ellas se realizan.

Ello no suple, sin embargo, los fuertes déficits bibliog ráficos que aún siguen existiendo sobre los aspectosconcretosdelas construc- ciones popularesy que llegan, como afirmaP.Oliver,a que nos encontre- mosincluso con la ausencia de un términocomúnmente aceptado que permita designarlas (1), y de este modo, siga mos enfrentándonos a dificultadeseneseinicial estadiode análisisde estas realidades de la actividad humana.Desde la óptica particular con queabordamos aquí

esta aproximaciónal tema,más que las precisionesde caráctertermino- lógico, nos interesa destacar las referenciasa las conexiones funcio- nales que se establecen entre los diferentes modos de viday los tipos de estructuras constructivas y que se plasman formalmente en determi- nados tiposde planos.

En tales planteam ientos se apo- yan algunodelos escasos estudios con que contamos sobre las casas rurales bajoandaluzas;asi,el hoy ya clás ico análisis que Sancho Corbacho(2) realizasobre los corti- jos y haciendas,que aún aportaide- as válidas pese altiempo transcurri- do desde su publicación, o la importante aportación delprofesor RodriguezBecerra (3) sobrela casa aljarafeñay,en general,susreflexio- nes sobrela etnografíadela vivien- da,o los que yo mismo he tenido ocasión de realizar respecto al poblamiento de las sierrasgaditanas del NE (4),en tanto que otros estu- dios,de carácter más amplio , han atendido especialmente a elaborar una densarecopilación de tipología sin plantea r niveles explicativos o razones funcionalesparala existen- ciade las mismas,seríael caso de C.Flores (5) o de L. Feduchi (6).

Desde este planteamientofuncio- nal las casas han de ser entendidas sobre todo como meros organismos que adaptan sudimensión,suforma yla distribuciónde sus espaciosinte- riores a esa dobledemandade cobi- jo y de taller campesino,de forma que la presenciaono de determina- dos elementosenellassirveneficaz- mente como base para una cierta identificación de tiposconcretos;así, la existenciade graneroso de moli- nos,en conexióncon explotaciones cerealistaso de olivarsustentabaen Sancho Corbacho la clásica distin- ciónentrecortijo y haciendas,esque- ma quesiguesiendo válidoy trasla- dable a otrosejemplos.Esta es,en

* Publicado en larevistaElFolkloreAndaluz.2.' Epoca. Fundación Machado. N.' 2.

Sevilla,1988.

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Trocadero. Visión general del caseríosalinero de la Bahía de Cádiz.

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cualquier caso, la óptica desde la que nos hemos acercado a la carac- terizaciónde un tipopeculiardentro de la ricaarquitecturapopularde la provinciagaditana, elde sus casas salinerasdela Bahíade Cádiz(7),y de ellas vamos aquía destacar el valor de uno de sus elementos caracterizadores,el aljibe.

Los caracteres de la actividad salí- nera,desde la necesaria roturación de la marisma que supone la crea- ción de la unidad básica de explota- ción o salina,hasta la vinculaciónde la produccióna ciclos estacionales, con la existenciade épocas de cose- chas,nos hacen ver en ellarasgos idénticos o análogos a los que defi- nenlos modos devida propiamente rurales. Es por ello por lo que las casas del salinar gaditano tendrán para nosotros un tratamiento meto- dógico común al utilizado para el análisisde las casas rurales«sensu stricto- ,y que goza de una amplia tradición en al campo de la Geografía Humana (8).Tal planteamientoatri- buye,como es sabido,a los planos un papel fundamental en lamedida que expresan"la organizacióndela producción en el momento de la construcción"(9),es decir,manifiesta larelación entre cada estructuracon- creta y el complejo económico en que cada casa seinstala.

Elanálisisdelos planos de estas casas saline ras de la Bahía de Cádiznos ofrece una seriede tipos, de aspectos constructivos y de ele- mentos ornamentales que las con- viertenen modelosnítidamentedes- tacados dentro dela rica diversidad de las casas populares gaditanas (10);de entreestosaspectosapun-

tamos aquí uno de ellos,el aljibe,al que calificamoscomoidentificador e individualizador de esta concreta tipología. Cierto es que desde una ópticarigurosa,los aljibes no consti- tuyen un elemento funcional en el sentido de responder o derivar de las exigencias del modo de vida concreto o laboreo salinero. Por el contrario, se trata más bien de un instrumento que facilita o permite la estabilidad de la presencia humana en estas casas,es decir,su habitabi- lidad con carácter permanente,al servicio del necesario aprovisiona- miento delagua potable,bien esca- so en medios de esta naturaleza.

Por ello estos aljibes de las casas salinerasson más bienuna respues- ta delconstructor anónimo a los con- dicionantesde este mediomarisme- ño,donde la inexistencia de freáticos accesibles y no salobres habría supuesto una clara limitaciónal pro- ceso de ocupación humana de estos espacios.

En cierto modo estos aljibes sali- neros vendríanainsertarse enla lar- ga tradiciónde los aljibesque se dan en la mayorparte de los ámbitoslito- rales y por parecidas razones de carácter geológico,además de como eco de viejos esquemas de casas rurales que arranca n de modelos clásicos greco-latinos.En esta mis- ma comarca gaditana aparecen los aljibes con profusión en diversas zonas,especialmente en el casco histórico de Cádiz,donde aún no han sidosuficientementeestudiados pese a suinnegableinterés;mas en todos los casos eltipohabitual de aljibeses aquelque serealiza exca- vándose enelpropio suelode las

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COBERTIZO

CONTRA FUERTE

casas,deformaquepor esta ubica- ciónsehacemuy fácilel mecanismo de conducció n hasta ellos de las aguas pluviales,tan solocon bajan- tes o con la simpleescorrentíaque asegura la gravedad. De ahí lo comúnde su presencia enel fondo delos espaciosabiertosinteriores o patios,donde se abresuboca con- venientemente dotada de brocales que,en este caso citado delcasco gaditano,llegan a alcanzar unanota- blediversidadybelleza.

No es éste,sinembargo,eltipo de alj ibe que vamos a hall ar en las casas salineras,sinoque,porelcon- trario,aquínos encontraremoscon aljibesconstruidos,no subterraneos, adosados a las propias viviendas y constituyendoa modo de una estan- cia más delas mismas.Por otra par- te,esta disposiciónelevada del pro- pio aljibe plantea, obviamente , problemas técnicos específicos como elque supone el dotarlos de los mecanismosde alimentaciónde las aguaspluviales medianteunsis- tema,aveces complejo,de «canali- zación», reflejándose aquícon ello una vez más elinacabable diálogo del reflexivo,intuitivo hombre cons- tructor con los retos que sucesiva- mentelanaturalezaleva presentan- do,diálogo delcual son,en último término, frutos estas creaciones materialesque,juntoa las de orden intelectual,sustentan lasformas de nuestra cultura.

CONTRAFUERTE

CUADRA

~

~ICONTRA~UERTE

I ZONA

~

~ -~~

PtlON

El aljibe salinero; una aproximación morfológica.

En generalel aljibeconstituye un elementoclaramentedestacado res- pectoalconjuntodela casa salinera;

a ellocontribuye,enprimer lugar,su propia ubicación exterioralperíme- tro de la planta propiamente dicha.

Estas,casi siempre rectangurares, reciben de un modo yuxtapuesto o adosado a uno de susparámetros, la presencia de losvolúm enes del aljibe.Pese a ello,elaljibeno es un elemen to que pueda conside rarse extraño, formando unidad con la estructurade laviviendaycontribu- yendofuertemente a su propiadefi- nición externa.

Aunque hemos encontrado algu- nos aljibessituadosen el frente prin- cipalde la vivienda,lo comúnes,sin embargo,que éstos aparezcan ado- sados en uno de los lados menores delrectángulodela planta,e veces aprovechando incluso la prolonga- ciónque los murosde losparáme- tros principa les present an para actuar a modo de rústicos contra- fuert es (vid. plano). La altura de estos «recipientes» suele oscilar entre1,5my 2 m,siendo lasrestan- tes dimensiones (largo y ancho) muchomás aleatorias yestando,en general, en relación con el propio tamañodela vivienday dela explo- tación. Eslógicoquelasalturasres- pondan a una mayor regularidad puesde cara a su utilizaciónpor los hombres,el nivelsuperioren el que aparece rá la boca, constituye un lugar de clara connotación para el esfuerzo y la propiaeficacia.Espor ello tambiénpor lo quetodoslos alji- beshabrán de dotarsede escaleras deacceso a este nivel superior que, en todoslos casos que hemosanali- zado,seránescaleras tambiéncons- truidasy estables,configurando y determinando claramente la propia imagen exteriordelaljibe yporende dela propiacasa(figura1).

En muchos casos el aljibe posee una salidade aguas situada en su mitado partes inferiores,donde se instala un pequeño caño que suele estar en relación, en numerosos casos,conla existenciade piloneso abrevaderos asimismoadosados en las propiasparedesdelaljibe.Estos abrevaderos,cuyareiteradapresen- cia en unas explotaciones como éstas delas salinaspuedenllegar a sorprender a quienesdesconozcan en profundidad sus características, están logicamente relacionadascon una funcionalidad concreta, la de mantenimiento de los animales de carga que existieron siempre en las salinas y sobre los que recaía el

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Chiclana.

traslado de la sal desde los tajosy embarachaderoshasta losmontones y embarcaderos,bestiasquedesde los años cincuenta comenzaronen algunasexplotacionesa sersustitui- das por vagonetas uotros muchos mecanismos de autotracción. Así pues,elaljibe salineroenriquece su propiaestructurahasta seralgomás queun simple recipiente y convertir-

se en una cierta unidad funcional que se refleja,como siempre suce- de, en unos determ inados rasgos formales,a su vez,claramente deter- minantesen la configuración de las casas de las que forman parte.

Elladrillo es uno de los elementos presentes en la construcción de estas casas salineras,aunqueredu- cido a determinadosusos preferen- ciales (límite de huecos, dinteles, etc.),es enlos aljibes el material pre- dominante y casi exclusivo,sustitu- yendo aquí a la caliza ostionera. De un lado, su componente arcilloso asegura la necesaria impermeabili- dad y dureza y,de otro,el ladrillose acomoda muy bienalas estructuras formales,rígidamente regulares,de estos aljibes . Incl uso en la pared superior,cuya función es más de cierre,el ladrillo aparece sostenido sobre los entramados subyacentes.

Un hecho más hemos de señalar ahora en esta aproximaciónformal, casi epidémica,al aljibesalinero;se trata del modo en que se resuelve elcontrol sobrelas aguas pluviales para hacerlas llegar hasta un reci- pientesituadono en el centro(como es el caso delos aljibessubterráne- os de las casas del casco histórico de Cádiz),sinoen uno de los lados menores de la vivienda,es decir,en uno deloslados que quedan fuera de la disposicióndelas vertientes a dos aguas delas cubiertascuyo eje divisoriose extiende paraleloaleje mayordelrectángulodela plantade la vivienda.En estos casos,extraor- dinariamentefrecuentes,la solución ha de pasar necesariamente por elaborar mecanismos capaces de rom per esas escorren tías y de

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Chiclana.

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hacerllegarlas aguas hasta elaljibe situado ,como ya seha dichoen un lateral. En general, lo que suele hacerse es, en primer lugar,cons- truir un canal transversal a la ver- tiente de la cubierta y en el borde inferior de la misma; este canal transversal estará inclinadohacia el lado donde seubica elaljibe y una vez ahí, el agua será trasladada hasta él mediant e dos form as; o bien a través de una bajante inte- rior , construido en el propio muro que sirve de sustento al aljibe,por medio de un elemental sistema de tejas curvas enfrentadas ,o bien a través deuna pequeña rampa exte- rior construida en el mismo muro (figura 2).Enambos casos,que no han de serenabsolutoexcluyentes, sinoque pueden aparecer utilizados en la misma vivienda,elagua pene- trará en el recipiente del aljibe o directamente,en elprimercaso,o a travésde bocas secundarias,en el segundo.

De este modo,pues,unavezmás y tras un largo período de ensayos y de observac ión, el hombre era capaz de estructurar un sistema en elcual,la superacióndeunanecesi- dad creaba unademanda funcional yla satisfacciónde ésta cristalizaba en una determinadadisposiciónfor- mal;eneste caso eraelde asegurar la provisiónde aguaspotablesen un ámbitocomoestas marismas de la bahíagaditana,en la que la inexis- tencia de freáticos adecuados ha- bríanhechotal vezimposiblela pre- sencia continuada de grupos humanos sobre ellas y, de ese modo,sehabríanreducidolas posi- bilidades de germinac ión de esta peculiar actividad económica, la

extracción de la sal,dotada de tan extraordinario interéscultural.

NOTAS

(1) Oliver,P.:CobijoySociedad.Ed.H.

Blumen.Madrid,1978.

(2) Sancho Corbacho,A.: Haciendas y cortijos. Archivo Hispalense,XVII.Sevi- lla, 1952.

(3) RodríguezBecerra,S.:Etnografíade la vivienda.El Aljarafede Sevilla. Pub.

DepartamentoAntropología Americana.

UniversidaddeSevilla.1973.

(4) SuárezJapón,J.M.:El hábitatrural en la Sierra de Cádiz. Ed. Dip utación Provincial deCádiz.Cádiz,1982.

(5) Flores, C.: Arquitectura Pop ular Española.Ed.Aguilar.Madrid,1977.

(6) Feduchi,L.:Itinerarios de arquitectu - ra popular española. Ed. Blume.Barce- lona,1978.

(7) Este trabajo es unadelanto respecto de lo que constituy e el estudi oque en torno a las casassalinerasde laBahía deCádiz realizoenestosmomentos.

(8) Son bastante frecuentes los análisis que sobre casas ruralesse incluyen en los estudiostradicionales de Geografía Agraria,bien de un modo monográfico o como parte de estudios más globales ; algunosejemplos conocidosy ya casiclá- sicospudieranserlasdiversasaportacio- nes deA.Demangeon,en su mayor parte recogi dos en sus Problemas de Geog;afía Humana, Ed.Omega;o los estudiosde Bonnamour,J.: Structures agraires,C.D.U.París (5If); en Tricart,J.

U. París (si l); o en los estudios de Juillard ,E.,Meynier,A. y otros. Structures Agraireset paisages ruraux.Un quart de siéctes de recherches francaises. Publ.

Faculté des Lettres.Nancy,1957.

(9) Demangeon,A.:Op cit.

(10) Suárez Japón,J.M.:La casa seti- nera en laBahía de Cádiz.Edición con- junta de laConsejería deObrasPúblicas de la junta deAndalucía y la Fundación Machado. (En prensa).

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