TRASTORNOS SOCIALES.
PERSONALIDAD: Gordon Allport 1975= la integración de todos los rasgos y características del individuo que determinan una forma de comportarse.
TEMPERAMENTO: fenómeno natural mente emocional es decir que se puede presentar a causa de factores genéticos o hereditarios.
CARÁCTER: El grado de organización moral que posee un individuo y que se fundamenta a través de los juicios de valor y de una evaluación ética que se hace de la personalidad. Forma en cómo se expresa el individuo.
CONDUCTA: conjunto de acciones que lleva a cabo un sujeto, que puede ser humano o animal, y que es la expresión de su comportamiento en un entorno, situación o contexto determinado. Técnicamente, todo lo que hacemos es conducta.
COMPORTAMIENTO: conjunto de respuestas, bien por presencia o por ausencia, que presenta un ser vivo en relación con su entorno o mundo de estímulos. Puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario, etc. según las circunstancias que lo afecten
PSIQUIATRÍA: Rama de la medicina que se ocupa del estudio diagnóstico y tratamiento y la prevención de las enfermedades mentales de carácter orgánico inorgánico.
PSICOPATOLOGÍA: estudio de las enfermedades o trastornos mentales así como de su naturaleza y sus causas.
PSICOLOGIA: es el estudio de la conducta y los procesos mentales y el comportamiento.
PSICOLOGIA CLÍNICA: Clínico=Clin=Limpieza, salud. Aplica los principios de la psicología para buscar el bienestar o la salud psicológica.
SALUD= Áreas de funcionamiento vital. Atienden a las personas que tienen problemas en sus áreas de funcionamiento vital. Psicólogo: Fomenta y promueve la salud en las áreas vitales.
SIGNO: Son las manifestaciones visibles u objetivas que un profesional de la salud detecta cuando se examina a un paciente. Procede de conductas observables y de los datos de marcadores biológicos.
Llanto.
SÍNTOMA: Alteración del organismo que pone de manifiesto la existencia de una enfermedad y sirve para determinar su naturaleza. La descripción que por parte del paciente de un fenómeno mental anormal cuando presenta sus quejas de algo que le aflige o simplemente cuando explica sus experiencias mentales.
SÍNDROME: Conjunto de síntomas y signos que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro psicológico. Combinación de síntomas y signos que suelen aparecer en forma simultánea y evoluciona en forma estable en el tiempo.
DIAGNÓSTICO: distinguir una enfermedad a través de signos y síntomas.
Fin del diagnóstico:
✓ Incluir síntomas o actos de conducta para diferenciar de otros cuadros. Diferencial
✓ Otorgarle un nombre que permita identificarlo.
✓ Establecer un tratamiento.
✓ Medir los cambios de la enfermedad, curso clínico y un pronóstico.
Comorbilidad: interacción de trastornos, no hay trastorno puro, pero siempre hay un trastorno principal.
Psicosis: Fragmentación. Neurosis: ansiedad. Trastornos de personalidad: deformación del carácter.
El clínico:
Síntoma
✓ Busca el mayor número de síntomas.
✓ Con que intensidad, frecuencia y duración Se presenta el síntoma.
✓ Es subjetivo, se mide por medio de escalas.
Signo:
✓ Observable, medible y cuantificable.
La personalidad es la organización más o menos estable y duradera del carácter el temperamento la inteligencia y el físico de una forma de adaptación y medio ambiente.
Personalidad según H. J. Eysenck:
✓ Carácter: sistema más o menos estable y duradero de la conducta volitiva. (Voluntad)
✓ Temperamento: sistema más o menos estable y duradero de una conducta afectiva. (Emoción).
✓ Intelecto: sistema más o menos estable y duradero de conducta cognitiva. (Inteligencia)
✓ Físico: sistema más o menos estable y duradero de configuración corporal e investidura neuroendocrina.
Anormal: se desvía de los rasgos normales de una personalidad.
Desde un criterio estadístico de normalidad, la palabra “normal” indicaría la conformidad con la regla, que no se aparta del promedio. Desde un punto de vista psicológico, implicaría que las variables psicológicas están distribuidas de manera normal en la población general. De acuerdo a Vidal (1986, pag 199), “es normal lo que se manifiesta con cierta frecuencia en la población total, según la edad, sexo, raza, procedencia, etc.” Como sostiene Bergeret (1980, pág 29) “la normalidad se enfoca en la mayoría de los casos en relación con los demás, con el ideal o la regla”. Lo anormal, en contraposición, implicaría una desviación de la norma.
TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD:
Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, es un fenómeno generalizado y poco flexible, tiene inicio al principio de la adolescencia o en la edad adulta temprana, es estable en el tiempo y da lugar a malestar o deterioro y puede irse agravando. Los trastornos de la personalidad se caracterizan por un patrón de funcionamiento rígido e inflexible, como para experimentar dificultades de adaptación al entorno (área social, familiar, académica o laboral, etc.), lo cual genera en muchas ocasiones importantes frustraciones tanto para ellos como para los familiares.
Criterios DX para todos los trastornos de la personalidad según el DSM -5.
1. Un patrón permanente de experiencia interna.
Cognición: forma de percibir e interpretar se a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos.
Afectividad: la gama, de intensidad, la labilidad y adecuación de la respuesta emociones.
Actividad interpersonal.
Control de impulsos.
2. Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.
3. Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
4. El patrón es estable y de larga duración y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.
5. El patrón es persistente no es atribuible a una manifestación o a una consecuencia de otro trastorno mental.
6. El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (droga o medicamento) o a una enfermedad médica (traumatismo craneal)
✓ Deformaciones de la personalidad,
✓ Incurables,
✓ Empiezan en el inicio de la adolescencia.
Grupo A: raros y excéntricos. Paranoide, esquizoide y esquizotípico.
Grupo B: dramáticos, emocionales y erráticos. Límite, narcisista, histriónico y antisocial.
Grupo C: ansiosos y temerosos. Dependiente, obsesivo-compulsivo y evitativo.
TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL.
Características esenciales del trastorno de la personalidad antisocial Estos individuos tienen antecedente previo a los 15 años de destrucción de la propiedad, violación grave de reglas o agresión contra personas o animales (esto es, cumplen los criterios para un trastorno de la conducta, p. 381).
A partir de entonces, en muchas situaciones mienten, estafan o utilizan un alias al participar en conductas que ameritan un arresto (ya sea que se les detenga o no). Tienden a pelear o atacar a otros, y por lo general, no planean sus actividades, para depender en vez de esto la inspiración del impulso. No muestran remordimiento por alguna de estas conductas, excepto por lamentarse en caso de ser atrapados. Se rehúsan a pagar sus deudas o mantener un empleo constante. Pueden ponerse o poner a otras personas de manera irresponsable en peligro.
DSM-V
A) Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los si guientes síntomas: 1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención. 2. Deshonestidad, indicada por mentir repetida mente, utilizar nombres falsos o estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer. 3. Irritabilidad y agresividad, tal como lo indican peleas físicas o agresiones constantes. 4. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás. 5.
Falta de remordimientos, tal como lo indica la indiferencia o la justificación de haber dañado, maltratado o robado a otros. 6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la in capacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas. 7.
Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro. B) El sujeto tiene al menos 18 años. O Existen pruebas de un trastorno disocial que comien za antes de la edad de 15 años. D) El comportamiento antisocial no aparece exclusiva mente en el transcurso de una esquizofrenia o de un episodio maníaco.
CIE10
Deben cumplirse los criterios generales del trastorno de personalidad (G1-G6). B) Deben estar presentes al menos tres de los siguientes síntomas:
1. Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.
2. Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
3. Muy baja tolerancia a la frustración y bajo umbral para descargas de agresividad, incluyendo reacciones violentas.
4. Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
5. Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
6. Incapacidad para mantener, aunque no para establecerlas, relaciones personales duraderas. Puede presentarse también irritabilidad persistente.
La presencia de un trastorno disocial durante la infancia y adolescencia puede apoyar el diagnóstico, aunque no tiene por qué haberse presentado siempre.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
En el conocimiento de la personalidad antisocial remite a la época de Aristóteles, cuando un discípulo suyo señaló un tipo de personalidad que se corresponde con el concepto actual del TAP. En el siglo XIX, el psiquiatra francés Pinel (1801, 1806) lo denomimó locura sin alteración mental, caracterizado por una tendencia de los pacientes a realizar actos impulsivos y autopunitivos, pero con una conciencia total de sus actos. Posteriormente, Kraepelin (1909, 1915) lo describió como déficit de los afectos o de la voluntad y lo dividió en diferentes grupos, uno de los cuales comprendía la personalidad antisocial.
El término psicopatía tenía para la psiquiatría germana del siglo XIX el significado etimológico de deteriorado psicológicamente de las personalidades psicopáticas se consideraban como un grupo heterogéneo (dividido en diez tipos específicos), cuyas desviaciones o anormalidades de la personalidad eran la causa de sufrimiento para ellos y para los demás, excluyéndose explícitamente la conducta antisocial.
Fue Schneider (1923-1950) el primero en sistematizar una clasificación de los trastornos de personalidad y proporcionar una base conceptual para su comprensión y clasificación.
La operacionalización de este concepto se incluye en la amplia categorización de los trastornos de la personalidad en la CIE-9 (OMS, 1978). De hecho, se consideraba el concepto de psicopatía como una descripción genérica de los trastornos de personalidad (básicamente los tipos descritos por Schneider), tanto si se expresaban en una conducta antisocial como si no. El Eje II de los trastornos de la personalidad del DSM-IlI (APA,1980) es también equivalente a las personalidades psicopáticas en el sentido genérico de Schneider. Sin embargo, los criterios del DSM para la personalidad antisocial son predominantemente tipos de conducta antisocial, relegándose la mención a rasgos de la personalidad en unos cuantos ítems, sin peso específico para el diagnóstico. A este respecto, es considerado por muchos autores como un criterio de diagnóstico inconsistente (Wulach, 1983;
Blackburn, 1992).
El término psicopatía, que significaba literalmente "patología psicológica", se mantuvo durante las tres primeras décadas del siglo XX para hacer referencia también a una categoría legal. Esta aceptación se deriva del significado otorgado por la psiquiatría anglo-americana como deterioro social o antisocial.
A este respecto, Bunbaum (1914) sugirió la necesidad de denominar a este trastorno como sociopatía, resaltando así que no todos los delincuentes presentaban rasgos inmorales, sino que su conducta podría ser atribuible más a dificultades de adaptación y de adquisición de normas comportamentales.
Partridge (1930) hizo una revisión detallada del concepto de psicopatía planteándose como uno de los objetivos del estudio analizar si la sociopatía y la psicopatía eran sinónimos. Concluyó que el factor común entre ambos términos era la disposición a violar la conducta social. Cleckley (1941) ofreció una caracterización clínica, no analítica, del trastorno. Utilizó el término psicopatía y lo describió como la ausencia de sentimientos de culpa, incapacidad para amar, impulsividad, superficialidad emocional, trato social aparentemente agradable e incapacidad para aprender de la experiencia. Hare (1980, 1991) se basa en las descripciones propuestas por Cleckley (1941) y elabora una Escala de Psicopatía (Psychopathy Checklist, PCL). De esta escala surgen dos factores correlacionados. El primero parece representar una variante narcisista del patrón psicopático, que muestra tendencias hacia el egocentrismo, la superficialidad y la falta de remordimiento y empatía. El segundo factor parece estar más relacionado con las personas que presentan un estilo de vida claramente antisocial, que cometen actos delictivos desde la infancia y manifiestan una baja tolerancia a la frustración, un frecuente abuso de drogas, una forma de vida parásita, impulsividad y, con frecuencia, comportamientos delictivos. El estudio de Hare (1941) es corroborado por Millon (1981; 1983a; 1983b;1984; 1990), añadiendo que este trastorno se manifiesta en que el individuo se centra en sí mismo, de dos formas diferentes, de manera activa y de manera pasiva. La manera pasiva de centrarse en sí mismo es más propia del narcisismo, mientras que la manera activa es más propia del TAP. Así, los trastornos antisocial y narcisista de la personalidad comparten algunas características, pero se diferencian en la falta de moralidad, propia del antisocial.
A partir de 1968, la Sociedad Estadounidense de Psiquiatría (APA) introdujo el concepto de personalidad antisocial para definir la psicopatía dentro de los trastornos de personalidad. En las sucesivas ediciones del DSM (APA, 1980, 1987, 1994,2000) se mantiene dicha operacionalización del trastorno, aunque, en cada una de las ediciones se modifican algunos aspectos relacionados con los criterios diagnósticos con el fin de aumentar la fiabilidad del diagnóstico, sustituyéndose así los términos diagnósticos como psicopatía y sociopatía. El intento de aumentar la fiabilidad de los criterios no ha acabado con la polémica acerca de los constructos psicopatía, sociopatía y trastorno antisocial.
Aluja (1991), Estebán y Alonso (1995) y Widiger y Frances (1985b) sostienen que los criterios diagnósticos del DSM hacen referencia a un listado de conductas de naturaleza antisocial, delictiva y penal, más que a rasgos de personalidad. Craft (1966) afirma que al igual que no todos los psicópatas son delincuentes, todos los delincuentes no son psicópatas. Sin embargo, hay un solapamiento entre psicópatas y delincuentes, aunque no son sinónimos y ninguno de los dos términos es exclusivo del otro (Doren, 1987). Aún así, actualmente se siguen utilizando los términos de psicopatía y TAP indistintamente.
VARIANTES DE LA PERSONALIDAD ANTISOCIAL.
Sociópata común
Este tipo es el más frecuente de todos los trastornos antisociales. Por lo general, no toman decisiones para perjudicar a otras personas de manera consciente; por ello, si generan un perjuicio no es directamente intencionado, sino más bien una consecuencia involuntaria. Suelen presentar un patrón social más aislado, y se enorgullecen de tener lo que creen una naturaleza rebelde o inconformista.
Buscan recompensas inmediatas, por lo que no se establecen metas a largo plazo. También suelen ser personas que no están insatisfechas con su vida.
Sociópata marginado
En este caso encontramos a personas con capacidades emocionales más limitadas; suele tratarse de gente con dificultad o incapacidad para amar o para relacionarse con otras personas. Este aislamiento social es además un factor de riesgo para desarrollar conductas delictivas, ya que los vínculos afectivos son un efecto protector en este sentido. Dentro de este grupo, en el ámbito científico se suele hablar de otros cuatro subgrupos, cada uno con unas características particulares: sociópata desafiante, sociópata hostil, sociópata no empático y sociópata mentiroso.
Sociópata agresivo
En esta categoría encontramos a personas que disfrutan hiriendo o sometiendo a otros individuos; así, con este tipo de actitudes se reafirman, incrementan su autoestima y les permite sentirse poderosos.
Además, no solo actúan así para incrementar su sensación de importancia, sino que también disfrutan con ello.
Factores que intervienen:
Factores genéticos: es frecuente que las personas con trastorno antisocial cuenten también con familiares con antecedentes de otros desórdenes psicológicos. Patrón familiar, 1er grado con trastorno límite de personalidad y trastorno por somatización.
Factores biológicos: hay indicios de que las personas con este trastorno presentan ciertas anomalías fisiológicas. Algunas de estas serían, por ejemplo, procesos cerebrales alterados, perturbaciones del sistema límbico, o desajustes químicos en el sistema nervioso.
Factores psicológicos: también es muy relevante la capacidad de procesamiento emocional del individuo. El carácter y la personalidad de una persona, su capacidad de empatizar con otros, o su forma de sentir y manejar emociones, son elementos que pueden influir en la probabilidad de desarrollar un trastorno antisocial.
Factores sociales: cuestiones como la infancia de una persona también pueden ser relevantes en el posible desarrollo de este trastorno. Haber sufrido malos tratos, abusos, o haberse criado en entornos conflictivos se considera un factor de riesgo. Anestesia moral.
Ciertos factores parecen aumentar el riesgo de sufrir el trastorno de personalidad antisocial, como por ejemplo: Diagnóstico del trastorno de conducta infantil.
Antecedentes familiares de trastorno de personalidad antisocial u otros trastornos de la personalidad o trastornos de salud mental
Maltrato o descuido durante la infancia
Vida familiar inestable, violenta o caótica durante la infancia.
PREVALENCIA
3% HOMBRES / 1% mundial
Según datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México, el trastorno disocial se presenta en alrededor del 10.3 por ciento de los hombres mientras que en las mujeres se manifiesta en un 2.3 por ciento de la población a nivel general, al no ser atendida de manera adecuada es una antecedente para el desarrollo de trastorno de personalidad antisocial.
Problemas laborales 85%, problemas de pareja 81%, dependencia económica 79%, conducta delictiva y arrestos 75%, abuso de alcohol y drogas 72%.
PERSPECTIVAS Enfoque biológico:
Está representado por la psiquiatría de orientación médica, que concibe la conducta antisocial como un efecto de una disfunción neuronal, o causada por la acción de factores genéticos, perturbaciones hormonales u otros trastornos integrables en un nivel de funcionamiento bioquímico.
Enfoque psicoanalítico:
Este enfoque concibe a los trastornos de personalidad antisocial como la manifestación sintomática de un conflicto subyacente que se desarrolla debido a la interacción de pulsiones insatisfechas.
Explica estas conductas como la resultante de un conflicto intra-psíquico que tiene sus orígenes, por ejemplo; en una desavenencia con la autoridad paterna, en donde entre otros factores se mantienen fijaciones o represiones las representaciones pulsionales, con los conflictos intra-psíquicos concomitantes. Estos dilemas se relacionan fundamentalmente con las figuras familiares.
El acting out o las tendencias psicopáticas, son algunas formas sintomáticas en que se expresan éstos.
El esclarecimiento de los mismo, que implican necesariamente que devengan conscientes mediante el análisis de los procesos transferenciales del analizando, plantean la posibilidad de su resolución.
Freud lo señala con esta frase ampliamente conocida en medios académicos: “donde estaba el Ello debe advenir el Yo”.
Asi mismo, se presenta ausencia de sentimientos de culpa, se considera que qué estás personalidades tienen patología en el sentido de la moralidad, es decir, en las funciones del superyó.
Enfoque conductual:
En este modelo se considera la conducta antisocial como una muestra de conducta aprendida, mediante procesos de condicionamiento operante.
Los trastornos de personalidad son considerados como manifestaciones de estilos de reacción adquiridos, formados bajo la influencia de experiencias de reforzamiento y modelamiento. Así la socialización constituye un punto esencial qué se basa en el entrenamiento de personas, en comportamientos compatibles con cierta normatividad que la sociedad establece a fin de perpetuar su existencia, por lo tanto desde esta perspectiva se determina que el trastorno de personalidad antisocial tiene el defecto que se centra en el área del aprendizaje emocional y no en la dificultad para el aprendizaje de respuestas.
Enfoque cognitivo.
Considera que las personas con este trastorno constituyen la realidad a interpretar las relaciones interpersonales de acuerdo con sus creencias y sus valores morales, estás personalidades se ven a sí mismas como personas solitarias autónomas y fuertes. Algunos creen que han sufrido abusos y malos tratos por parte de la sociedad y por lo tanto, justifican la victimización de los demás porque consideran que ellos también fueron víctimas.
Enfoque cognoscitivo.
El estudio del comportamiento antisocial se centra en el desarrollo moral. Sugiriéndose un retraso en este aspecto pues se observa que entre los 7 y 11 años los niños pueden hablar cuando alguna persona los trata con injusticia o si los trataron de manera injusta en el pasado, en cuanto surja la oportunidad compensarán la injusticia que vivieron al hacer lo mismo con una persona que sea vulnerable.
A los 13 años empieza a desarrollarse una nueva moral a esta edad los niños piensan sobre lo injusto de sus acciones en lugar de concentrarse en la venganza. Los teóricos cognoscitivos describen esta etapa como el desarrollo de la habilidad para razonar en términos abstractos y para comprender el concepto de compañerismo pero desde este punto de vista estás personalidades parecen haber tenido su propio desarrollo moral en el nivel de 7 a 11 años por lo tanto no se preocupan por los defectos de su comportamiento en los demás.
Enfoque sociocultural:
Está fuertemente cargado hacia explicaciones de tipo sociologizante, y por ende, le otorga una primacía a los factores económicos, políticos y culturales, en la determinación del pensar y hacer de los hombres.
En este contexto conceptual, la conducta antisocial es producida en situaciones de marginación y conflicto micro y macro social, se hace especial alusión al papel hegemónico de los medios informativos de masas en la difusión de diversas formas de violencia en un estilo visual y semántico frecuentemente apologético.
Enfoque de análisis transaccional
La personalidad se forma a los seis primeros años de vida mediante la influencia de mensajes paternos, siendo las primeras influencias referidas al periodo de lactancia, escenas generalmente entre el niño y su madre con pocas interferencias de los espectadores.
La programación paterna determina cómo y cuándo se manifiestan los impulsos Y cómo y cuándo se imponen las restricciones a consecuencia de esta programación emergen nuevas cualidades que son compromisos entre impulsos y frenos.
Las cualidades de paciencia, masculinidad y feminidad, astucia y aseo son enseñados por los padres y programadas durante los primeros años que abarcan de los 2 hasta los 6 años de edad.
En síntesis la personal antisocial se puede definir como un patrón inflexible de experiencia interna y de comportamientos caracterizado por el desprecio y la violación de los derechos a los demás debido a que la programación paterna de la cual se habló no fue adecuada en los primeros años de vida Enfoque evolutivo y del neurodesarrollo.
La desinhibición comportamental se vincula, según Mata (2002), con el Sistema de Activación Comportamental (SAC) como opuesto al Sistema de Inhibición Comportamental (SIC). El SAC se activa en respuesta a incentivos gratificantes o placenteros, en tanto el SIC lo hace frente a la posibilidad de castigo o frustración, y se piensa que es el substrato de la ansiedad. Se ha sugerido que en la psicopatía habría una hiperrespuesta del SAC, con baja reactividad del SIC.
En un estudio de neuroimagen estructural, encontró que las personas diagnosticadas con TPA presentaban una reducción en el volumen de la masa prefrontal que se correlaciona positivamente con una reducción en la respuesta autónoma frente a un evento estresor, refieren que los individuos con TPA no tienen una adecuada respuesta emocional ante las situaciones de estrés y no logran aprender de las asociaciones cuando se enfrentan a situaciones similares.
Estás personalidades tienen alteraciones a nivel de la somatostatina y la serotonina y la testosterona y la dopamina la tienen elevada 4 veces más.
COMORBILIDAD
• Abuso de sustancias.
Incluyen aquellos trastornos relacionados con: ingesta de drogas de abuso, efectos secundarios de un medicamento y exposición a tóxicos.
Las sustancias que se incluyen son alcohol, alucinógenos, anfetaminas, cafeína, cánnabis, cocaína, fenciclidina, inhalantes, nicotina, opiáceos, hipnóticos y ansiolíticos.
• Trastorno de personalidad narcisistas.
Es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás. Sin embargo, detrás de esta máscara de seguridad extrema, hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve.
• Trastorno de personalidad límite.
Impacta la forma en que piensas y sientes acerca de ti mismo y de los demás, causando problemas para insertarte normalmente en la vida cotidiana. Incluye problemas de autoimagen, dificultad para manejar las emociones y el comportamiento, y un patrón de relaciones inestables.
• Trastorno de personalidad histriónico.
Las personas con trastorno de personalidad histriónica demandan continuamente ser el centro de atención y, con frecuencia, tratan de hacerlo vistiéndose y actuando de maneras inapropiadamente seductoras y provocativas y expresándose de forma muy dramática.
• TDHA: El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDA/H - ADHD por sus siglas en inglés) es uno de los trastornos neurológicos del comportamiento más comunes en la infancia.
Generalmente se diagnostica en la infancia y a menudo perdura hasta la edad adulta. Los niños con TDA/H pueden tener dificultad para prestar atención, controlar comportamientos impulsivos (puede actuar sin pensar en las consecuencias) y, en algunos casos, son hiperactivo
DIFERENCACION CON OTRAS PERSONALIDADES AFINES.
Trastorno negativista desafiante Trastorno disocial de la personalidad Trastorno antisocial de la personalidad.
Trastornos de la personalidad del Closter B
VÍAS DE EXPRESIÓN DE LOS SÍNTOMAS.
Los signos y síntomas del trastorno de la personalidad antisocial pueden incluir:
• Desprecio por el bien y el mal
• Mentiras o engaños persistentes para explotar a otros
• Ser insensible, cínico e irrespetuoso con los demás
• Usar el encanto o el ingenio para manipular a otros para beneficio o placer personal
• Arrogancia, sentido de superioridad y ser extremadamente persuasivos
• Problemas recurrentes con la ley, incluidas conductas delictivas
• Violar repetidamente los derechos de los demás a través de la intimidación y la deshonestidad
• Impulsividad o falta de planificación
• Hostilidad, irritabilidad importante, agitación, agresión o violencia
• Falta de empatía por los demás y de remordimiento por dañar a otros
• Toma de riesgos innecesarios o conducta peligrosa sin tener en cuenta la seguridad propia o de los demás
• Relaciones pobres o abusivas
• No pensar en las consecuencias negativas de la conducta ni aprender de ellas
• Ser generalmente irresponsable y fallar repetidamente en el cumplimiento de tus obligaciones laborales o financieras
Los adultos con trastorno de la personalidad antisocial típicamente muestran síntomas de trastorno de conducta antes de los 15 años de edad. Los signos y síntomas del trastorno de conducta incluyen problemas de comportamiento graves y persistentes, tales como:
• Agresión hacia personas y animales
• Destrucción de bienes
• Engaño
• Robo
• Violación grave de las reglas
Aunque el trastorno de la personalidad antisocial se considera de por vida, en algunas personas, ciertos síntomas (particularmente la conducta destructiva y delictiva) pueden disminuir con el tiempo.
Pero no está claro si esta disminución es el resultado del envejecimiento o de una mayor conciencia de las consecuencias de la conducta antisocial
✓ Tienen un comportamiento agresivo, temerario, precipitado y espontáneo.
✓ Mantienen conductas impulsivas dirigidas hacia un objetivo.
✓ Se muestran arrogantes de forma continuada.
✓ Su conducta aparente puede ser encantadora.
✓ No mantienen las promesas ni los compromisos de honor.
✓ No suelen decir la verdad ni se puede confiar en objetivo.
✓ Estimulan la compasión de los demás diciéndoles lo que quieren escuchar.
✓ Discuten con facilidad.
✓ No son cooperativos y provocan peleas
✓ Son vengativos y beligerantes con quienes consideran sus enemigos.
✓ Desarrollan comportamientos fraudulentos o ilegales, como si las normas de conducta no se aplicasen a ellos.
✓ No se inhiben ante un peligro.
✓ buscan sensaciones nuevas continuamente.
✓ Tienen una conducta oposicionista que dificulta las relaciones interpersonales de larga duración.
✓ Reaccionan mal ante las derrotas.
✓ Se muestran resistentes a la .autoridad.
Tratamiento
Los sujetos con un TAP raramente acuden a tratamiento, a menos que se les obligue. Y cuando lo hacen, el tratamiento suele ser ineficaz. Esto se debe, fundamentalmente, a las características que definen el trastorno, como la falta de empatía, la incapacidad para establecer relaciones fiables y su desprecio por las normas sociales. En casos extremos de conducta psicopática, aspectos tales como el déficit en el aprendizaje por evitación pasiva (conducta de inhibición cuando se enfrenta al castigo), la incapacidad para anticipar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y para reflexionar sobre el pasado, un moderado trastorno del pensamiento formal y el deterioro en la comprensión del significado implícito delas palabras, hacen muy difícil que un programa de intervención tenga un mínimo impacto.
Sin embargo, a veces se han llevado a cabo programas de tratamiento para sujetos encerrados en cárceles, muchos de los cuales cumplen los criterios del TAP. En estos casos, parece que habría tres principios directrices (Melloy, 1995):
1. Los programas son más eficaces con sujetos que se encuentran en el rango moderado del trastorno.
2. La intervención es más eficaz cuando se abordan aspectos que conducen a la conducta delictiva, como los valores y actitudes antisociales, relaciones con otros delincuentes, dependencia de las drogas y déficit educativos-laborales.
3. El tratamiento debería enseñar y fortalecer las habilidades interpersonales y modelar las actitudes prosociales.
En el caso de que los sujetos con un TAP estén recluidos en algún tipo de institución, donde el ambiente pueda controlarse en gran medida y utilizarse como técnica terapéutica, se han planteado algunos tipos de intervenciones: a) programas de economía de fichas; b) la comunidad terapéutica, con resultados bastante negativos hasta la fecha (Rice, Harris y Cormier, 1992); y c) programas llevados a cabos en la naturaleza.
Por otra parte, Marshall y Fernández (1997) presentan un programa cognitivo-conductual sistemático para el tratamiento de delincuentes sexuales donde los objetivos de la intervención se dividen en dos áreas:
1. Objetivos especificas al delito, que incluyen superar la negación y la minimización, mejorar la empatía con la víctima, cambiar las creencias y actitudes distorsionadas, modificar las fantasías inapropiadas y desarrollar un plan de prevención de las recaídas.
2. Objetivos relacionados con el delito, que se refieren a temas considerados como precursores o que influyen en el delito, tales como deficientes habilidades de relación, pobre solución de problemas, consumo de sustancias psicoactivas, escaso control de la ira y habilidades para la vida inadecuadas.
Este y otros programas para el tratamiento de sujetos con un TAP recluidos necesitan de más evaluaciones sobre sus resultados y la posible eficacia de los mismos.
Algunos autores han propuesto el tratamiento de aspectos concretos del TAP. Por ejemplo, Turkat (1990) plantea la modificación de dos comportamientos básicos, como son la ira y la falta de control de los impulsos. En el primer caso, el autor propone el manejo de la ira como procedimiento de intervención, donde se especifican todos los estímulos que provocan ira y se colocan en una jerarquía según el grado de ira provocado.
Con respecto al tratamiento farmacológico del TAP, parece que algunos síntomas como la impulsividad o la irritabilidad pueden responder al mismo. No obstante, no existe ningún tratamiento farmacológico para los síntomas centrales del trastorno, como el comportamiento delictivo, la falta de remordimientos, el engaño o la constante irresponsabilidad. Resumen de los procedimientos cognitivo-conductuales.
Caso 1 Injusticia.
Ike Crocker es un varón de 32 años de edad, derivado a un servicio de salud mental por el departamento de recursos humanos de una gran empresa constructora en la que trabaja desde hacía dos semanas. En la primera entrevista de trabajo, el señor Crocker dio el aspecto de una persona muy emotiva y presentó dos títulos profesionales de carpintería que indicaban un nivel alto de aptitud y formación. Desde que empezó a trabajar los supervisores habían observado frecuentes discusiones, absentismo, trabajos chupaceros y varios errores que podrían haber resultado peligrosos. al hablar con él, respondió con formas displicentes, señalando que el problema era la madera barata y la mala dirección y añadiendo que si alguien resultaba herido sería por su propia estupidez.
Cuando el jefe de recursos humanos se reunió con el señor Crocker para negociar su despido, este señaló enseguida que tenía un trastorno de déficit de atención e hiperactividad, y un trastorno bipolar.
Dijo que si no le ofrecían un acuerdo de reconciliación en el cumplimiento de la ley de americanos con discapacidad les demandaría. Exigió una evaluación psiquiátrica.
Durante la evaluación, el señor Crocker se centro en la injusticia de la empresa y en explicar que él era mejor carpintero que cualquier otro que pudiera existir. Refirió que sus dos matrimonios habían finalizado debido a los celos. Dijo que sus esposas siempre andaban pensando que él estaba con otras mujeres, motivo por el cual ambas habían mentido a los jueces y obtenido órdenes de alejamiento diciendo que les había pegado. En pago por el tiempo pasado en la cárcel se negó a pasar la pensión por sus dos hijos no le interesaba ver a ninguno de los chicos porque eran unos embusteros como sus madres.
El señor Crocker dijo que debía ser listo porque había sacado altas calificaciones en el colegio a pesar de no haber asistido a clases más que la mitad de las veces. Paso una temporada en el correccional a los 14 años por robar cosas de niños como zapatillas de tenis y billeteros que estaban casi vacíos.
Dejó el colegio a los 15 años después de que el director lo acusara de robar un coche. El señor señalaba estos hechos históricos como pruebas de que había podido sobreponerse a la injusticia y la adversidad. En cuanto al consumo de drogas el señor Crocker dijo que había fumado marihuana de adolescente y que había empezado a beber alcohol habitualmente tras su primer matrimonio a los 22 años. Negó que el consumo de sustancias supusiera ningún problema.
El señor Crocker concluye la entrevista exigiendo una nota al entrevistador en la que dijera que tenía TDHA y trastorno bipolar. Dijo que era bipolar porque tenía altibajos y se cabreaba muy deprisa. El señor negó tener otros síntomas de manía pero dijo que se venía abajo cuando se desilusionaba pero que tenía la memoria corta y podía salir del bajón a toda prisa. El señor Crocker no refirió problemas de sueño, ánimo o apetito. Sabía lo del TDHA porque sus dos chicos lo tienen. concluye la entrevista solicitando medicamentos y diciendo que los únicos que funcionaban eran los estimulantes, cualquiera de ellos, y una determinada benzodiazepina de corta duración.
Durante el examen mental, el señor Crocker resultó ser un varón blanco con vestimenta informal, contacto ocular muy bueno y ausencia de movimientos anormales. Hablaba con coherencia y pragmatismo y a la velocidad normal. No había signos de trastorno del pensamiento ni de alucinaciones. Estaba empeñado en culpar a los demás, pero los comentarios parecían ideas sobrevaloradas más que delirios. Conciencia de su propia situación era mala.
El director de recursos humanos comprobó sus antecedentes mientras se producía la evaluación psiquiátrica. Con unas llamadas telefónicas descubrió que el señor Crocker había sido expulsado de 2 programas de formación de carpintería y que sus dos títulos eran falsificaciones. Lo habían despedido de una empresa de construcción local por liarse a puñetazos con el supervisor y de otra empresa por marcharse bruscamente de lugar de trabajo. El repaso rápido de su historial mostró que también les había entregado la misma documentación falsa.