Negociaciones salariales e inflación en el Uruguay democrático
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(2) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. conjunto de la evolución de los salarios reales, de la dinámica inflacionaria y del comportamiento de los principales precios relativos. Por último, cierra el artículo una sección de síntesis y conclusiones.. 1. Los Consejos de Salarios 1.a. Introducción Esta sección tiene por objetivo principal el análisis de los contratos negociados en los Consejos de Salarios. Se enfoca la evolución del valor real de los contratos que resultó de las sucesivas rondas de negociación y se identifican y cuantifican los principales factores de los que ella depende, para arribar a la caracterización de un patrón básico de evolución del valor real de dichos contratos hasta el primer trimestre de 1988 inclusive. Los Consejos de Salarios son el ámbito institucional en el que representantes de empresarios y trabajadores del sector privado, agrupados por sectores de actividad y con la participación de representantes del gobierno, negocian, desde mediados de 1985, incrementos salariales. Como mecanismos de concertación en el área de las políticas de ingresos, los Consejos tuvieron como antecedentes inmediatos a la CONAPRO -Concertación Nacional Programática- y, en un plano más próximo a la instrumentación de políticas, al Consejo Superior de Salarios (CSS). La CONAPRO fue un acuerdo suscripto por los partidos políticos en febrero de 1985, tres meses después de las elecciones generales, plasmado en un documento en el que se definieron lineamientos globales de política económica para el período democrático que habría de iniciarse con la asunción del nuevo gobierno, en marzo de ese año. El Consejo Superior de Salarios, por su parte, es un organismo de arbitraje integrado por representantes empresarios y de los trabajadores a nivel de entidades de cúpula, que se constituyó en abril de 1985. El CSS intervino decisivamente en el proceso de regulación de las relaciones laborales a lo largo del lapso aquí enfocado. Inicialmente actuó en el ordenamiento de la negociación en los Consejos: fue el organismo que los convocó, y en su seno se. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 2.
(3) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. decidió la subdivisión de las actividades económicas para cada una de las cuales los mismos se constituirían1. Los Consejos constituidos abarcaron 48 sectores de actividad económica, subdivididos en más de 210 subgrupos, y el Ministerio de Trabajo estimó el número de trabajadores representados en los mismos en una cifra que alcanzaría a alrededor de 350.000, que se aproxima estrechamente al total de los asalariados urbanos del sector privado en el Uruguay, excluido el servicio doméstico. Un aspecto destacable de esta experiencia de concertación ha sido la relativa carencia de un marco jurídico adecuado en la legislación vigente. A pesar de las dificultades normativas que esa situación planteó, en particular en lo que se refiere a la validación jurídica de los acuerdos, la misma dio, simultáneamente, una gran flexibilidad al esquema de negociación adoptado. Permitió, además, que las partes involucradas asumieran roles activos en la definición concertada de las propias reglas del juego de las negociaciones. Desde otra perspectiva, los Consejos constituyeron la respuesta institucional (articulada en la fase inicial del nuevo gobierno democrático y en un contexto de marcada conflictividad laboral) que permitió llevar a un cauce de negociación las fuertes demandas de aumentos de salarios acumuladas luego de un lapso de algo más de dos años (a partir de la segunda mitad de 1982) en el que se había producido una importante caída de las remuneraciones reales. En el cuadro 1 y en el gráfico 1 puede verse que los salarios medios privados reales cayeron abruptamente entre 1982 y 1984 (alrededor del 24%, si se comparan los respectivos promedios anuales), mientras que el índice medio de salarios (que incluye a los trabajadores del sector público) muestra una caída superior al 28%. Esa situación contribuyó a que en el primer año de gobierno democrático se registrara un “pico” en el grado de conflictividad laboral, aunque el mismo no puede asociarse exclusivamente a las demandas salariales2. Por otra parte, el esquema de negociación centrado en los Consejos fue antecedido por un prolongado lapso (bajo el gobierno precedente) a lo largo del cual la política salarial fue muy efectiva.. 1 2. Cf. Cobas (1986). Cf. Filgueira (1988).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 3.
(4) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Los incrementos salariales otorgados en el sector privado siguieron muy estrechamente, durante varios años, a los aumentos decretados para los trabajadores del sector público. Debido a esta conducta de las empresas del sector privado, la política de salarios públicos fue, de hecho, una herramienta muy eficaz de regulación del conjunto de los salarios3. 3. Con anterioridad a la fase de redemocratización, sin embargo, el gobierno regulaba en forma directa los salarios privados sólo a nivel de mínimos legales. No obstante ello, los salarios nominales medios privados siguieron más estrechamente la evolución de las remuneraciones medias del sector público que la del salario mínimo privado. Este argumento es ilustrado por las regresiones que se incluyen a continuación, referidas al período 1981-84. Se ha estimado la función:. donde la variable dependiente (w) es la tasa de variación mensual de los salarios privados, a0 y a1 son parámetros, y (E) es una variable aleatoria. La variable independiente (wg) asumió dos especificaciones diferentes: tasa de variación del salario mínimo, en la regresión 1, y tasa de variación de los salarios nominales medios del sector público, en la regresión 2. Los resultados fueron:. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 4.
(5) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Entre las más destacables condiciones iniciales que preceden a la implantación del nuevo esquema negociador se cuenta entonces, como se ha señalado, un nivel de salarios bajo en términos de la historia reciente (con las consecuentes presiones sociales), y se cuenta asimismo la necesidad de redefinir el marco institucional de determinación del curso de las remuneraciones en el sector privado, en reemplazo de un esquema previo basado en el seguimiento de la política salarial trazada por el gobierno para los agentes del sector público, por parte de las empresas privadas. Como hito inicial, antes de la definición del nuevo esquema y en el contexto de una primera fase de negociaciones entre representantes del gobierno y de los trabajadores, se decretó un importante incremento de remuneraciones en marzo de 1985. En la negociación. Puede verse que el mejor ajuste se logra en el segundo caso, en el que no puede rechazarse, a los niveles usuales de significación estadística, la hipótesis de que alrededor del 95% de la varianza de las tasas de variación de los salarios medios privados es explicada por la tasa de variación de los salarios medios en el sector público. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 5.
(6) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. se estableció que ese aumento llevaría el salario real al nivel de comienzos de 1984, más tres puntos adicionales. Luego del aumento salarial de marzo fue constituido el Consejo Superior de Salarios y se convocó a la primera ronda de negociaciones a través de los Consejos. Estos comenzaron a reunirse en junio de 1985. A partir de allí la mecánica fue básicamente la de rondas sucesivas de negociación en secuencia cuatrimestral (febrero, junio, octubre). Luego de cada ronda el gobierno fijó por decreto el incremento salarial pactado en cada Consejo, dando así validez legal a los acuerdos. Tales decretos establecen, en realidad, el mínimo que legalmente pueden pagar las empresas comprendidas en cada resolución4, 5. Las autoridades económicas fijaron, desde las primeras negociaciones, porcentajes-tope de incremento de precios por cuatrimestre, a fin de condicionar el traslado de los mayores costos salariales e incidir de este modo, indirectamente, sobre la evolución de estos últimos. Posteriormente se trató de inducir ajustes salariales pautados por la inflación esperada (según las estimaciones de las autoridades económicas) o del promedio de la inflación pasada (es decir, la acumulada en el cuatrimestre previo al mes del reajuste) y la esperada para el cuatrimestre siguiente. Sin embargo, los aumentos negociados en los Consejos fueron, en promedio, siempre superiores a la inflación pasada (y también, en mayor medida, a la inflación “esperada”), excepto en las rondas de febrero6. 4. Los acuerdos, por otra parte, pueden ser el resultado de decisiones unánimes, o bien tomadas por mayoría (cuando el gobierno y una de las partes del sector privado acuerdan, con divergencia de la otra parte). En caso de desacuerdo entre las tres partes, el aumento es fijado por el gobierno. 5 Las rondas de febrero, entre tanto, se diferenciaron de las restantes porque en ellas no ha habido negociaciones descentralizadas, sino decretos de incremento de salarios decididos por el gobierno. En tales rondas, particularmente en la de febrero de 1986, primó la intención gubernamental de desindexar la economía, en virtud de objetivos antiinflacionarios. 6 A partir de junio de 1986 aparece una nueva modalidad de acuerdo sectorial: los llamados acuerdos largos, con una duración de un año o más. Estos acuerdos, que abarcaron en principio a un número proporcionalmente reducido de trabajadores, involucraron normalmente algún incremento inicial porcentual y reglas de ajuste para los cuatrimestres siguientes. Estas reglas de ajuste consistieron en general en indexación a la inflación del cuatrimestre anterior, plus algún incremento adicional. Un número relativamente importante de acuerdos largos resultó de la negociación entre representantes de empresarios y trabajadores, sin acuerdo del gobierno. En estos casos lo pactado no fue homologado. Por lo tanto, desde mediados de 1986 quedaron conformados básicamente tres grupos de Consejos, por tipo de resultado. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 6.
(7) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. En el resto de esta sección se analizan los resultados de las negociaciones realizadas a través de los Consejos, particularmente a partir de la ronda de febrero de 19867. 1. b. Las negociaciones en una perspectiva agregada En esta sección se analizan las negociaciones desarrolladas en los Consejos de Salarios tomando como dato básico el incremento porcentual promedio de los salarios nominales resultante de cada ronda8. Se explica la evolución del valor real de los contratos identificando y cuantificando los efectos básicos que la determinan: a) el grado de indexación a la inflación del período anterior, y b) las variaciones de la tasa de inflación entre cuatrimestres (aceleración o desaceleración)9. de la negociación: Consejos con acuerdos cuatrimestrales (o laudos), Consejos con acuerdos largos homologados, y otros con acuerdos largos no homologados. 7 Como se indicara más arriba, los mecanismos de negociación centrados en los Consejos de Salarios canalizaron fuertes demandas de incrementos salariales en un contexto de acentuada conflictividad. En el primer año de gobierno democrático fueron la vía por la cual se concretaron incrementos importantes de los salarios reales. En el cuadro 1 puede verse, por ejemplo, que los salarios medios reales en el sector privado aumentaron alrededor de 15% entre 1984 y 1985. Los salarios públicos registraban un crecimiento de similar magnitud en ese período. Sin embargo, cabe consignar que el análisis de las dos primeras rondas de negociaciones, la de junio y la de octubre de 1985 se ve dificultado por la existencia de importantes problemas de medición. Estos se vinculan esencialmente con el hecho de que si bien se cuenta con registros y estimaciones del Ministerio de Trabajo relativos a las tasas de incremento salarial pactadas en los distintos Consejos sectoriales en dichas rondas, en diversos casos no está suficientemente claro cuál es la base sobre la que esos incrementos deben aplicarse. Una razón para esto es la de que a lo largo de dichas rondas se habrían producido, en algunos sectores, blanqueos de situaciones preexistentes, de modo que una parte de la tasa registrada como acordada en Consejos no constituiría un aumento efectivo sino la puesta en blanco de incrementos concedidos de hecho con anterioridad. A lo largo de estas negociaciones se produjeron también otras modificaciones de las relaciones laborales, recategorizaciones, por ejemplo, que dificultan una evaluación adecuada de los incrementos efectivos pactados en cada caso. 8 A lo largo de esta sección, los incrementos de salarios nominales analizados son los pactados en los Consejos, y no los efectivamente pagados por las empresas. La relación entre ambos será abordada en la próxima sección del trabajo. 9 En Frenkel y Damill (1988) se analiza también un tercer efecto designado como rezago de información. Cf. al respecto la nota número 16.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 7.
(8) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Como se mostrará, la evolución del valor real de los contratos evidencia un patrón bastante estable a lo largo de las sucesivas rondas. Ese patrón básico revela que el resultado de las negociaciones en los Consejos fue, en esencia, caracterizado por la indexación de los salarios nominales a la inflación pasada, más un cierto plus sistemático (si se exceptúan las rondas de febrero), que promedia algo menos del 1% nominal por negociación. Este efecto de sobreindexación explica, como se verá, más del 70% del incremento del valor real de los contratos negociados en los Consejos, tomando como base el promedio de febrero / mayo de 198610.. El resto de la variación del valor real de los contratos en el lapso en estudio se debe fundamentalmente a la desaceleración de la inflación. El análisis que sigue se asienta en dos datos básicos:. 10. Ese incremento alcanza al 6,5% entre ese cuatrimestre y el promedio de octubre 87-enero 88.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 8.
(9) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. a) las tasas medias de incremento salarial nominal que resultaron de las sucesivas rondas de negociación, de acuerdo con los registros del Ministerio de Trabajo11, y b) el índice de precios al consumidor (IPC), que es el corrientemente utilizado como indexador de contratos, así como para la evaluación del valor real de las remuneraciones. Primeramente, la acumulación de las tasas de incremento salarial (nominal) pactadas permite construir una serie de salario nominal “de los Consejos”, con perfil en escalera, con escalones cuatrimestrales (cf. el gráfico 2). Luego, la deflación de esa serie (expresada en términos mensuales) por la correspondiente al índice de precios al consumidor, permite obtener una serie de salario real mensual “de los Consejos”, con perfil de sierra, con picos al inicio de cada cuatrimestre (al computarse los reajustes nominales pactados) y valles en los meses finales de los distintos períodos definidos por las negociaciones. El salario real mensual “de los Consejos” resulta del cociente entre el salario nominal pactado a comienzos del período cuatrimestral correspondiente, y el valor del IPC relativo al mes de que se trate.. 11. La tasa media de cada ronda se calcula sumando las pactadas en los distintos Consejos, ponderadas por la participación de cada uno de ellos en el número total de trabajadores representados en cada negociación.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 9.
(10) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. El valor real de los contratos negociados puede entonces definirse y medirse, para cada cuatrimestre, como el valor promedio de los salarios reales “de los Consejos” de los cuatro meses comprendidos en el mismo. Llamaremos también a este promedio “salario real medio de los Consejos”, designándolo como WRMC. En el gráfico 3 se observa el perfil en forma de sierra de una serie hipotética de salario real mensual de los Consejos12, y superpuesta a ella se presenta una serie en escalera que refleja la evolución del salario real medio de los Consejos por período de negociación. El salario medio de cada período depende, en principio, del salario real del pico correspondiente y de la inflación intraperíodo. Dado el pico, una mayor inflación intraperíodo determinará un salario medio menor. En consecuencia, reajustes que permitan la recuperación de los picos previos no preservarán el salario medio si la inflación se acelera, y llevarán a niveles de salario medio más elevados si ésta se desacelera.. 12. El origen de la misma se ubica en setiembre 85, mes al que se asignó el nivel del salario medio privado según la correspondiente serie elaborada por la Dirección General de Estadística y Censos (DGEC), con base en dic 84 = 100.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 10.
(11) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. La variación de WRMC puede descomponerse de modo de desagregar estos dos efectos, según la siguiente expresión13:. La serie de salario real de los Consejos volcada en el gráfico 3 fue utilizada para el cálculo de WRMC y de su descomposición según la fórmula arriba planteada, en la que se distingue el efecto de la variación del pico, contenido en el primer sumando del lado derecho de esa expresión, del efecto de la variación de la inflación, que se ve reflejado en el segundo sumando. Los correspondientes valores se incluyen en el cuadro 2. En el cuadro y en el gráfico se destaca inicialmente la importancia de la ronda de febrero de 1986, que produjo resultados muy distintos a los de otros períodos. En primer lugar se observa la pronunciada caída del pico en relación con el precedente. Sin embargo, el valle correspondiente a ese cuatrimestre no cayó en la misma proporción sino que, por el contrario, debido a la sensible reducción de las tasas de inflación, se ubicó levemente por encima del valle previo, compensándose así, en parte, el efecto de la caída del pico sobre el salario-medio14. 13. Expresando de manera aproximada el salario real medio de los Consejos en un cuatrimestre ‘T’ como: donde PicoT y valleT designan al salario real de los Consejos en los meses inicial y final del cuatrimestre T, respectivamente, la variación del salario medio entre dos cuatrimestres consecutivos puede expresarse como:. es decir: que es la expresión incluida en el texto. 14 La inflación bajó del 23,89% en el cuatrimestre previo, al 17,29% en febrero-mayo 86. El ajuste salarial decretado en febrero, inferior a la inflación pasada, formó parte de un conjunto de medidas desindexatorias que, según se mostrará en la tercera sección del trabajo, mostró efectividad para llevar las tasas de inflación a niveles inferiores a los precedentes. Por otra parte, en febrero de 1986 no hubo, en rigor, negociación a nivel de Consejos. La misma fue suspendida y se aprobó un aumento general para el sector privado. El referido incremento fue discutido en el Consejo Superior de Salarios, donde no se llegó a un acuerdo con la representación de los trabajadores. Cf. Cobas (1986), pág. 47.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 11.
(12) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. A partir de esa primera ronda, en la que WRMC registra la mayor caída de todo el período analizado, los picos muestran siempre valores superiores a los previos, acumulando un incremento de 4,32% hasta octubre-enero 8815, si se excluye el período inicial, ya comentado. Ese incremento acumulado equivale a 0,85% por período, en promedio; y a más de 70% de la variación de WRMC acumulada (7,7). El incremento acumulado es nulo para el lapso en su conjunto, es decir que el pico de octubre 88 recupera el nivel de febrero 86. En relación con el efecto de la variación de las tasas inflacionarias, reflejado en la columna 3 del cuadro 2, puede verse que el mismo fue negativo en tres períodos y positivo en otros tres, pero el fuerte efecto positivo de feb-may 86, más el de oct-ene 87 y el del mismo período del año siguiente determinan un saldo positivo para el conjunto del lapso. Comparando las puntas del período considerado, en consecuencia, se observa un mismo nivel de los picos, indicando indexación completa (o bien indexación más un cierto plus por ronda, luego de febrero 86) pero una evolución favorable de WRMC, a causa de las menores tasas de inflación16,.17 15. Ese porcentaje resulta de: (5,5/127,8).100, donde 127,8 es el nivel real del pico en febrero 86 y 5,5 el incremento real acumulado del pico. Entretanto, el salario medio de los Consejos (WRMC) se incrementó en 6,46% en el mismo período, lo que resulta de: (7,7/119,2).100, donde 119,2 es el nivel de WRMC en febrero-mayo 86. 16 Las variaciones de los picos reflejarían adecuadamente el ‘grado de indexación’ si los ajustes indexatorios se realizaran considerando la inflación acumulada entre los meses ‘pico’. Sin embargo, las prácticas indexatorias se basan en la inflación pasada, con al menos un mes de rezago, de modo que las variaciones positivas (negativas) de los picos no pueden asimilarse en forma estricta a la existencia de sobre (o sub) indexación. Reflejan, en realidad, dos efectos: a) el grado de indexación y b) el resultante de la diferencia entre la inflación acumulada en el cuatrimestre precedente y la inflación acumulada entre los meses-pico. Este último es el efecto ‘rezago de información’. La cuantificación de la descomposición de las variaciones de los picos en los dos efectos mencionados, en el lapso aquí analizado, se presenta y analiza en Frenkel y Damill (1988). Allí se observa que el efecto rezago de información es prácticamente nulo en el acumulado del período, y lo mismo sucede con el grado de indexación, dado que la variación acumulada de los picos es también prácticamente nula. Sin embargo, si se excluye la ronda de febrero 86 (donde el reajuste salarial medio en los Consejos fue inferior en más de 5 puntos porcentuales a la inflación pasada), el efecto 'grado de indexación' es positivo y explica en su totalidad la variación acumulada de los picos. La sobreindexación observada a partir de febrero 86 es del orden de 0,80% por ronda, en promedio. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 12.
(13) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. 2. Consejos y salarios efectivamente pagados. Es interesante destacar, por otro lado, que todas las rondas realizadas en febrero muestran indexación incompleta (grado de indexación inferior a la unidad), como resultado de que en esas oportunidades, como ya se señalara, no suele haber negociación descentralizada, primando entonces consideraciones relativas a la política antiinflacionaria en la determinación de los ajustes, discutidos a nivel de Consejo Superior de Salarios. En los casos de febrero 87 y febrero 88 la subindexación no arrojó variaciones negativas del pico porque en esas dos oportunidades el efecto rezago de información fue particularmente importante, compensando con creces la indexación parcial. 17 El análisis se ha realizado hasta aquí desde una perspectiva agregada, enfocando la evolución de la tasa de incremento promedio de los salarios negociados en los Consejos. En Frenkel y Damill(1988), sección 1.c., se estudia el comportamiento de la varianza de las tasas de incremento de los salarios nominales acordadas en los distintos Consejos en cada negociación cuatrimestral. De ese modo se apunta a determinar si el carácter relativamente descentralizado de las negociaciones a partir de 1985 dio lugar a una dispersión importante de las tasas de variación de los salarios pactados, y también a observar en qué medida es posible asociar la varianza de dichas tasas a comportamientos diferenciados de distintos agregados de Consejos, que podrían eventualmente reflejar diferentes condiciones 'externas' a las negociaciones (situación de los diversos mercados, por ejemplo) o bien vinculadas a la forma en que las mismas se concretan en cada caso (laudos, acuerdos largos homologados, acuerdos largos no homologados). El análisis de la varianza muestra una baja dispersión de las tasas pactadas en los distintos Consejos, en relación con las tasas medias de las sucesivas rondas. La variabilidad relativa de las mismas, para el conjunto del período octubre 85-febrero 88, se ubica normalmente en el entorno del 12%, nivel que se registra también para las tasas acumuladas a lo largo de ocho cuatrimestres. En el trabajo citado se concluye también que esa dispersión no se asocia significativamente con comportamientos diferenciados por ramas de actividad, y que si bien se verifican comportamientos diferenciados agrupando a los Consejos según tipo de acuerdo, el peso reducido del agregado de Consejos con acuerdos largos (en términos de proporción de trabajadores representados) hace que esas diferencias tengan poca capacidad explicativa en relación con los comportamientos medios. En definitiva, se concluye que la dispersión en torno del comportamiento agregado de los 'salarios de los Consejos' tal como fuera caracterizado en esta sección (asentado en indexación de los salarios nominales plus un cierto porcentaje por ronda) ha sido relativamente baja, por lo que ese patrón puede tomarse como general. Para mayores detalles relativos al análisis de la varianza, cf. Frenkel y Damill, op. cit., págs. 28 a 44.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 13.
(14) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. En esta sección se comparan los resultados de las negociaciones realizadas a nivel de Consejos de Salarios, arriba analizados, con el curso efectivo de las remuneraciones privadas según surge de las diversas series que elabora la Dirección General de Estadística y Censos (DGEC). En primer lugar se confrontan las series nominales relativas al sector privado agregado con la información correspondiente de los Consejos. En este plano se realizan dos observaciones de interés: a)se constata una creciente sincronización de las variaciones de los salarios efectivamente pagados, con los incrementos negociados en los Consejos; b)se observa, además, un sistemático deslizamiento de las remuneraciones nominales efectivas por sobre los niveles salariales resultantes de las negociaciones. Para los salarios medios privados estimados por la DGEC este deslizamiento resulta superior al 8% acumulado entre octubre 85 y octubre 87, de modo que supera el 1% por ronda de negociación. En segundo lugar, se confrontan las distintas series de salarios reales medios y posteriormente se efectúa una descomposición de la variación de los salarios reales (en la industria manufacturera) que permite observar el rol de variables como la productividad del trabajo en el lapso bajo análisis.. 2.a. Salarios nominales: sincronización. Los Consejos de Salarios pactan incrementos en las remuneraciones nominales que el Ministerio de Trabajo registra en cada ronda cuatrimestral. Así, por ejemplo, para el cuatrimestre octubre 85-febrero 86 la tasa media de incremento salarial pactada al inicio del período fue del 22, 5%. Esta información se vuelca en la columna (1) del cuadro 3. La serie de “salario nominal de los Consejos”, que acumula las tasas medias de incremento salarial pactadas en cada ronda, tiene el perfil de escalera que muestra el gráfico 2.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 14.
(15) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Un perfil diferente muestra, por ejemplo, la serie incluida en el gráfico 4. La misma corresponde a los salarios nominales medios privados estimados por la DGEC.. La diferencia entre ambas se debe principalmente a que esta última serie registra variaciones en las remuneraciones nominales en todos. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 15.
(16) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. los meses y no sólo en los iniciales de cada período cuatrimestral. Esta característica puede asociarse a la existencia de retrasos en la efectivización del contrato negociado en los Consejos, en algunas firmas, o bien a problemas de medición relativos por ejemplo a la forma en que se computan pagos retroactivos efectuados dentro del cuatrimestre. También refleja, ciertamente, deslizamientos de los salarios pagados por sobre los negociados en los Consejos. La posibilidad de que los incrementos efectivos se distribuyan dentro de cada cuatrimestre hace que las tasas acordadas en los Consejos deban compararse, si corresponden por ejemplo al cuatrimestre iniciado en el mes ‘t’, con la variación de los salarios efectivos entre el mes ‘t-1’ y el ‘t + 3’, es decir, entre el último mes del cuatrimestre anterior y el mes correspondiente del cuatrimestre que le sigue. Las tasas de variación de las remuneraciones efectivamente pagadas por el sector privado, así medidas, se vuelcan en la columna 2 del cuadro 3. Se calculó también el incremento de los salarios efectivos como cociente entre el salario nominal promedio de cada cuatrimestre y el salario nominal del último mes del cuatrimestre precedente. Las series así calculadas se vuelcan en la columna 3 del mismo cuadro. Si este último tipo de cálculo (‘promedio sobre punta’) se efectuase para los salarios ‘de los Consejos’, las tasas de variación no diferirían de las volcadas en la columna 1, puesto que para cualquier cuatrimestre el promedio del salario nominal ‘de los Consejos’ es igual al salario nominal al final del período. Así, si se calculase el cociente entre las tasas de variación obtenidas ‘punta sobre punta’ y ‘promedio sobre punta’, el mismo sería unitario para todos los períodos de negociación. Pero esto no es así en el caso de las series de salarios efectivamente pagados, según los registros de la DGEC, como puede verse comparando las columnas 2 y 3 del cuadro. Sin embargo, es claro que en este caso el cociente entre ambas columnas debe arrojar valores más próximos a 1 cuanto mayor sea la semejanza entre el patrón de comportamiento de los salarios nominales efectivamente pagados (según las series de DGEC) y el de los negociados en los Consejos (en lo que respecta a su secuencia temporal). Es decir, en la medida en que los aumentos de los salarios nominales efectivamente pagados tiendan a concentrarse al comienzo. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 16.
(17) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. de cada período cuatrimestral, el cociente entre las columnas 3 y 2, que se vuelca en la columna 4, designado como índice de sincronización (de los incrementos de salarios nominales pagados con los negociados en los Consejos) debe tender a 1. Este valor indicaría un comportamiento de ‘escalera’, congruente con el de los Consejos. La observación del cuadro revela que efectivamente el índice de sincronización tendió a incrementarse en el tiempo. En el caso de los salarios medios privados considerados en el cuadro 3, el mismo promedio 0.74 hasta octubre 86, y 0.84 en los últimos tres cuatrimestres18. El índice de sincronización muestra valores elevados en las rondas de febrero, en las que son pocos los Consejos en los que hay negociación efectiva, de modo que las pautas del gobierno resultan de hecho más operativas que en otras rondas. Esto sugiere que en estas últimas, cuando efectivamente hay negociación descentralizada, el desarrollo de la misma introduce alguna demora en el otorgamiento de los ajustes de salarios. De este modo, los incrementos se distribuyen en los meses centrales de cada cuatrimestre en proporción algo mayor que luego de las rondas de febrero. En síntesis, puede decirse que el perfil temporal de las series de salarios efectivamente pagados tendió, durante el lapso en estudio, a asemejarse crecientemente al que habría resultado de la aplicación estricta del esquema de reajustes cuatrimestrales. Esto da lugar a una conclusión importante, puesto que habla de la gravitación de este sistema de negociación como elemento ordenador de las discusiones salariales intraprivadas, y sugeriría una paulatina consolidación y extensión del mismo dentro del período aquí enfocado. Esta comprobación apuntala la idea de que la nueva institucionalidad desarrollada a partir de 1985 para la negociación de 18. Conclusiones semejantes se obtienen si se comparan los salarios pagados con los pactados en los consejos correspondientes a las industrias manufactureras. En este caso el índice de sincronización promedió 0.77 hasta octubre 86 y 0.88 en los últimos tres períodos, y según los registros de la encuesta industrial (correspondientes a la ‘remuneración obrera ordinaria’), aumentó desde 0.75 en octubre 85 a 0.94 en junio 87. Se concluye entonces que además de una tendencia a una creciente sincronización (según la definición que se dio más arriba a este concepto), la misma es mayor en la industria manufacturera que en las restantes actividades lo que revelaría una mayor gravitación de los consejos en este sector. Cf. al respecto Frenkel y Damill (1988).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 17.
(18) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. los contratos en el mercado de trabajo tendió a afirmarse progresivamente a lo largo de los primeros años de gobierno democrático.. 2.b. Deslizamiento salarial. Luego de comparar, como se hiciera en la sección anterior, las secuencias temporales de las series de salarios nominales efectivamente pagados y negociados en los Consejos, cabe confrontar las magnitudes de los incrementos respectivos. Eso se hace aquí comparando las columnas 1 y 2 del cuadro 3. La diferencia entre ambas refleja el ‘deslizamiento salarial’, volcado también en dicho cuadro. Para los salarios medios del sector privado en su conjunto se observan incrementos que superan a los negociados en los Consejos en poco más de un punto porcentual por ronda, en promedio. El deslizamiento acumulado a lo largo de dos años es de poco más de 8%. En una única oportunidad (octubre de 1986) el deslizamiento tiene signo negativo, y en los restantes períodos se observa un patrón bastante estable, con un deslizamiento promedio de 1,35% en los tres últimos registros (poco más de 4% anual)19.. 2.c. Los salarios reales. Los comentarios que siguen se basan en la observación de los valores promedio de los salarios reales por período, según la secuencia que establecen las negociaciones, excepto en la primera mitad de 1985, donde el corte entre períodos está dado por el. 19. Si la comparación se limita al sector industrial, se observa que si bien los incrementos salariales totales acumulados (pactados y efectivamente pagados) son superiores a los relativos al conjunto de las actividades productivas desarrolladas por el sector privado, el deslizamiento salarial acumulado en el lapso considerado es de similar magnitud, algo superior al 8%. Cf. Frenkel y Damill (1988).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 18.
(19) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. aumento salarial decretado en marzo. Estos datos, en términos de tasas de variación, se vuelcan en el cuadro 420.. La serie de salarios medios reales del sector privado elaborada sobre la base de los datos de la DGEC muestra que las remuneraciones medias del lapso octubre 87-enero 88 se encontraban más del 30% por sobre el nivel de diciembre 8421. Casi un 50% de ese incremento se concentró entre diciembre 84 y octubre 85-enero 86, acumulándose luego -a lo largo de seis cuatrimestresun incremento adicional de magnitud similar. Un patrón semejante muestra la serie correspondiente a los salarios de la industria manufacturera, así como la serie de remuneración obrera ordinaria. El deslizamiento salarial, que se analizara en la sección anterior comparando series nominales, se observa nuevamente en el cuadro de variaciones reales, al comparar las series de salarios ‘de los 20. En el caso de los salarios reales ‘de los Consejos’, es decir, los que resultan de la deflación de la serie nominal en escalera que se analizara en las secciones previas, se toma como base para el cálculo de los incrementos el salario real promedio ‘de los Consejos’ del período octubre 85-enero 86. 21 Como se constata en el gráfico 1, recién entonces los salarios privados medios recuperan los niveles alcanzados en 1981, previamente a la fase de ajuste iniciada en 1982.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 19.
(20) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Consejos’ con las correspondientes a los salarios reales pagados según las estimaciones de la DGEC. Así, por ejemplo, entre octubre 85-enero 86 y el cuatrimestre correspondiente, dos años más tarde, los salarios medios reales crecieron un 14,75% según la DGEC, mientras que la acumulación de los incrementos medios negociados en los Consejos habría producido un aumento de sólo 4,11%22.. 22. La diferente forma de cálculo hace que el ‘deslizamiento’ (que no se incluye en el cuadro 8) difiera levemente en su magnitud acumulada y en su distribución temporal, del estimado en la sección precedente. Los principales factores en los que puede descomponerse el deslizamiento real se analizan con mayor detalle en Frenkel y Damill (1988), sección 2.c. Puede mencionarse, por ejemplo, el hecho de que una mayor sincronización entre los salarios privados y los negociados en los Consejos tenderá a producir mayores deslizamientos reales medidos en términos de promedios cuatrimestrales (al concentrarse al inicio de cada período los incrementos efectivos).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 20.
(21) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Utilizando la noción de deslizamiento salarial real medido como tasa entre promedios (dsr), la tasa de variación de los salarios medios reales privados por períodos de negociación puede descomponerse en: wr = wrmc + dsr La evolución del salario real medio de los Consejos fue analizada ya en este trabajo descomponiendo sus variaciones en términos de incremento de los ‘picos’ e incremento de los ‘valles’. El correspondiente gráfico, con perfil de ‘sierra’, se incluyó más arriba (gráfico 3). Su equivalente, para los salarios medios estimados por la DGEC, es el gráfico 5. El deslizamiento dsr, por otra parte, depende en lo esencial del deslizamiento nominal analizado en la primera parte de esta sección, y es influido también por el nivel de la inflación y por su distribución intra-período, así como por la distribución intra-período de los ajustes salariales privados23. En tanto los deslizamientos nominales fueron generalmente positivos en el período analizado, el salario nominal negociado en los Consejos habría operado de hecho como una suerte de piso, del cual resulta, dada la tasa de inflación, el valor de wrmc. A partir de ese piso, el deslizamiento nominal y la mayor ‘escalerización’ (el efecto de la creciente sincronización señalada en la sección precedente) llevan a un incremento de los salarios reales efectivamente pagados normalmente superior a wrmc. 2.d. Descomposición privados.. de. los. aumentos. de. los. salarios. reales. Industria manufacturera Los datos relativos a la industria manufacturera, en la medida en que en este caso se cuenta con índices de volumen físico de producción y de horas trabajadas, así como de remuneraciones y de precios mayoristas (agregados y por ramas), permiten efectuar la descomposición de los incrementos de los salarios reales que se plantea a continuación. El salario real puede definirse como: W /IPC = (W /IPM) . (IPM/IPC) 23. Cf. al respecto Frenkel y Damill (1988), sección 2.c.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 21.
(22) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. donde IPM es el índice de precios mayoristas industriales (este análisis es válido para el conjunto del sector industrial o para cualquier rama ‘i’, en cuyo caso corresponde escribir Wi, y IMPi en la identidad planteada arriba). Puede también plantearse: (W/IPM) = [ (W/IPM) . (L/y) ] (y/L) donde la expresión entre corchetes es: (W.L)/(IPM.y) = CLU, (CLU = costo laboral unitario), y y/L = QL, (QL = productividad del trabajo, definida en adelante como: volumen físico de producción por hombre, QML). Sustituyendo en la primera expresión planteada arriba se tiene: WR = W/IPC = CLU . QML . (IPM/IPC) En términos de tasas continuas de variación (que se indican expresando a las variables en minúsculas), y llamando IPM* al precio relativo (IPM/IPC) resulta: wr = clu + qml + ipm*. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 22.
(23) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Esta relación es una identidad, una descomposición de la tasa de variación del salario real en: tasa de variación del costo laboral unitario, más tasa de variación de la productividad laboral, más tasa de variación del precio relativo IPM/IPC. Para variaciones discretas, la última igualdad se cumple en forma aproximada. Esta descomposición ilustra sobre las relaciones distributivas que pueden asociarse a las variaciones de los salarios reales. Esta desagregación de wr, para la industria manufacturera y para el período bajo análisis se presenta en el cuadro 5. Se trabajó con la productividad por hombre (la que muestra, por otra parte, un comportamiento muy similar al de la productividad horaria en el período analizado) en la forma de promedios móviles de 12 meses, a fin de captar su comportamiento tendencial. La misma serie de productividad (elaborada en base a los datos de la encuesta industrial) se utilizó para calcular el costo laboral unitario, de modo que éste también puede entenderse como costo laboral unitario tendencial. En todos los casos las tasas son las que surgen de comparar promedios por períodos de negociación. En el cuadro 5 puede verse que el CLU crece a tasas muy elevadas en los primeros períodos, hasta mediados de 1986. En los últimos cuatro cuatrimestres apenas crece (acumulando un incremento de 2,18%, según se observa en la fila designada como 4). La productividad por obrero decrece en la fase inicial y luego comienza a incrementarse (siguiendo el sendero ascendente del producto en el mismo lapso), a una tasa promedio (tendencial) superior a 2% por cuatrimestre, de modo que en los últimos cuatro períodos acumula un aumento de 10,50%. En cuanto al precio relativo IPM/IPC, tiende a caer (luego de un aumento superior a 4% a comienzos de 1985), especialmente desde fines de 1985, acumulando una baja de 2,91% en los últimos cuatro períodos. La información volcada en las columnas 4, 5 y 6 del cuadro caracteriza, en principio, al menos dos etapas marcadamente diferentes24, con un punto de inflexión situado aproximadamente a mediados de 1986. 24. Una caracterización semejante emerge si se toman en cuenta los datos de ‘remuneraciones obreras ordinarias’, de la encuesta industrial, en lugar de los salarios medios industriales de las series de DGEC. Cf. al respecto Frenkel y Damill (1988), pág. 81 y sigs. Por otra parte, cabe constatar que también se observan dos etapas marcadamente diferentes en la evolución de los salarios públicos medios (cf. gráfico 1), que crecen Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 23.
(24) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. La observación de los datos sugiere al menos dos conjuntos de relaciones ex post estilizadas, cada uno de ellos compatible con una de las etapas mencionadas más arriba. Patrón 1 1) wr = clu, y por lo tanto: 2) qml + ipm* = 0 Patrón 2 3) wr = qml, y por lo tanto: 4) clu + ipm* = 0. Los datos sugieren, en consecuencia, que el alza de los salarios reales y en los primeros cuatro períodos contemplados en el cuadro se asociaría, en la industria manufacturera, a cierta redistribución en favor de los asalariados, mientras que las variaciones de la productividad y de los precios relativos (que juegan, por otra parte, un rol menor) tienden a compensarse, como indican las ecuaciones del ‘patrón 1’. En la fase siguiente, entre tanto, el rol de la productividad del trabajo parece hacerse mucho más significativo. Como puede verse en las filas 3 y 4 del cuadro 5, el incremento de los salarios reales en esta fase, que abarca al menos cuatro cuatrimestres, se aproxima estrechamente a la variación tendencial de la productividad, lo que se indica con la ecuación 3 del ‘patrón 2’. Se registran también, en esta fase, incrementos de magnitud semejante y signo contrario de CLU y de (IPM/IPC). Es interesante observar que ésta es una etapa en que las tasas de inflación tienden a reducirse, en parte como consecuencia del impacto de la caída del precio de los combustibles importados, cuyo índice baja en términos nominales a lo largo de 1986 (reflejándose en un incremento del índice de insumos importados muy inferior a la inflación interna y, además, indirectamente, en una caída relativa de los precios públicos, según se comenta en la sección siguiente). Si bien no se cuenta con una aceleradamente, al igual que los salarios privados, hasta comienzos de 1986, para estabilizarse a partir de allí, en términos reales. Los salarios públicos, cuya evolución no es analizada en este trabajo, fueron ajustados en el período aquí estudiado, también en secuencia cuatrimestral, luego de negociados los incrementos en los Consejos (con un mes de desfasaje).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 24.
(25) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. estimación de una ecuación de precios industriales que permita ahondar en el análisis de este fenómeno, lo indicado en el ‘patrón 2’ es consistente, en principio, con una hipótesis de crecimiento salarial según productividad en la industria manufacturera, con un comportamiento de CLU e (IPM/IPC) como el sugerido por la ecuación 4, fundado en la caída relativa de los costos industriales distintos del trabajo. Esto permitiría pensar en un aumento (que de cualquier modo es reducido en esta fase) de CLU sin que necesariamente los márgenes de rentabilidad industrial se deterioren, y explicaría también la caída relativa del IPM, un índice más intensivo en importaciones que el IPC25. 3. Inflación, precios relativos y salario real El propósito de esta sección es realizar un análisis conjunto de la evolución de la inflación, el salario real y los precios relativos en el período considerado en este trabajo. A este fin utilizamos un modelo explicativo de la dinámica del índice de precios al consumidor que fue estimado en 1985 sobre series trimestrales del período 1977-198526. En la primera parte presentamos conceptualmente el modelo de inflación y salario real. En la segunda, la versión operativa del modelo. El tercer y último apartado desarrolla el análisis del período. 3.a. El modelo El salario real se mide convencionalmente en relación al IPC, razón por la cual es inmediato referirse a la dinámica de este índice en el análisis de los salarios reales. Pero la relevancia de la tasa del IPC como indicador de la inflación no proviene sólo de su uso convencional como deflactor, sino de su utilización generalizada como ‘ancla’ de contratos nominales, particularmente de los contratos salariales27. Es esta utilización del índice por los agentes económicos la que objetiva la relevancia del IPC en el análisis de la inflación.. 25. Naturalmente, la observación de los datos por ramas permitiría percibir distintos grados de aproximación sectorial al comportamiento descripto en el texto, resultante del análisis agregado. En Frenkel y Damill (1988, págs. 84 y sigs.) se avanza en el análisis desagregado por ramas de industria, a dos dígitos de la CIIU. 26 Frenkel y Teja (1985). 27 Cf. Frenkel (1986) y (1988).. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 25.
(26) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. El modelo de dinámica del IPC que utilizamos en este capítulo tiene como hipótesis básica que la tasa del IPC puede expresarse con suficiente precisión como combinación lineal de las tasas de los salarios nominales, de un conjunto de precios flexibles (esencialmente alimentos frescos), de precios fijados o administrados por el gobierno, y del tipo de cambio. Expresada más formalmente, la hipótesis es la de que puede obtenerse un modelo reducido:. donde: p es la tasa de inflación (IPC): pflex: tasa de variación de los precios flexibles; w: tasa de los salarios nominales medios; e: tasa de variación del tipo de cambio; pp: tasa de los precios públicos, de tal modo que la ecuación (3.1.) satisface los siguientes requerimientos: (i) muestra indicadores satisfactorios de adherencia (“cuenta bien la historia”); (ii) a5 es estadísticamente indistinguible de 0, y (iii ) es estadísticamente indistinguible de 1. La estimación de un modelo de la forma (3.1.) está descripta en el citado trabajo de Frenkel y Teja (1985). El trabajo también muestra, con diferentes procedimientos estadísticos, que con series trimestrales del período 1977-85 no son rechazadas las hipótesis. La forma operativa del modelo es presentada en el apartado siguiente. En lo que sigue de éste describimos la utilización del modelo como instrumento de análisis que hacemos en esta sección. La primera utilización es la aplicación directa de la ecuación (3.1.) a los datos del período 1985-1988. La tasa de inflación de cada período se descompone en los términos de la ecuación, lo que permite cuantificar el “aporte” de los precios componentes. En segundo lugar, se analizan los cambios de precios relativos que tuvieron lugar y su incidencia en la dinámica inflacionaria. Restando p en ambos miembros de (3.1) y recordando que = 1, se obtiene: Los paréntesis son las tasas de variación de los precios flexibles, del tipo de cambio y de los precios públicos -relativos al IPC-, y la tasa del salario real (w - p). Por otra parte, la tasa del salario real se puede escribir:. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 26.
(27) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. donde la tasa de variación del salario real se descompone en las tasas de los precios relativos al IPC.. 3.b. El modelo operativo Además del índice de precios al consumidor (IPC), las variables del modelo son las siguientes: SSP: índice medio de salarios del sector privado; USD: índice de la cotización del dólar interbancario tipo vendedor; ASI: índice de precios al consumidor de asistencia médica; PMF: índice de precios por mayor de insumos de bienes y servicios públicos (nivel industrial); ALQ: índice de alquileres; GAN: índice de precios por mayor ganado vacuno; LCH: índice de precios por mayor leche; TRI: índice de precios por mayor trigo; TUB: índice de precios por mayor tubérculos; FRUT: índice de precios por mayor frutas. Para simplificar la presentación, los índices de precios de los alimentos se agrupan en un índice FLEX que tiene las siguientes ponderaciones:. El índice de precios administrados por el sector público, PMF, compone los precios de gas oil, nafta, electricidad, gas, transporte y teléfono. Las elasticidades del modelo reducido del IPC son las siguientes:. Probablemente llame la atención la reducida elasticidad tipo de cambio del IPC. Parte de la explicación se encuentra, como es obvio, en las características de los bienes que componen la canasta del índice. Pero también debe tenerse en cuenta que una significativa proporción de las importaciones es costo de empresas públicas (por Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 27.
(28) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. ejemplo las importaciones de petróleo representaban 30% del total en 1985) a inciden en los precios finales por la vía de los precios del sector público (PMF). 3.c. Inflación, precios relativos y salario real El modelo fue originalmente estimado con tasas trimestrales hasta el tercer trimestre de 1985. En el cuadro 6 se proyectan con el modelo las tasas de variación del IPC entre diciembre de 1984 y octubre-enero de 1988, con la periodización que usamos en este trabajo. La tercera columna del cuadro muestra los residuos de la proyección, como diferencia entre las tasas efectiva y proyectada. Las columnas cuarta y quinta exponen el incremento acumulado del IPC efectivo y del proyectado. El contraste de las series ilustra sobre la inexistencia de sesgo en las proyecciones. Las tasas que presenta el cuadro son las variaciones entre medias de los períodos indicados. Así, las tasas correspondientes a enero-febrero 1985 corresponden al promedio de esos meses en relación a diciembre 84, las de marzo-mayo 85 al promedio de esos meses en relación al promedio enero-febrero, etcétera. El único comentario adicional que merece el cuadro 6 se refiere a la distribución de residuos en la segunda mitad de 1985 y la primera de 1986. Lo anotamos aquí para retomarlo más adelante. La observación de los residuos de los cuatrimestres consecutivos junio-setiembre 85 y octubre 85-enero 86 sugiere que la proyección tiende a sobreestimar la tasa de inflación en el segundo semestre de 1985.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 28.
(29) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. A la inversa, la observación de los residuos de los dos cuatrimestres siguientes muestra una subestimación en el primer semestre de 1986. El modelo explica satisfactoriamente la dinámica inflacionaria del período 1985-88, por lo que podemos utilizarlo como instrumento de análisis. El cuadro 7 presenta las proyecciones de la tasa del IPC desagregando los términos del modelo. Las columnas del cuadro son las tasas de variación de los precios componentes ponderados por las respectivas elasticidades. En cada período la suma de las columnas totaliza la tasa proyectada del IPC, que se presenta en la penúltima columna. La última columna exhibe las tasas efectivas del IPC. Por razones que expondremos de inmediato distinguimos tres períodos: a) dic 84/jun-set 85, b) jun-set 85/oct 86-ene 87 y c) oct 86-ene 87/oct 87-ene 88. Para efectuar comparaciones entre estos períodos de diferente longitud intercalamos en el cuadro filas que reflejan el ‘aporte equivalente mensual’ del precio en el período indicado.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 29.
(30) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Además, calculamos y presentamos también la fila del ‘aporte equivalente mensual’ del período oct 85-ene 86. La suma de los ‘aportes equivalentes mensuales’ no totaliza con exactitud la tasa equivalente mensual del IPC proyectado, que se muestra en la columna correspondiente. El cuadro 8 muestra, por otra parte, las tasas de variación de los precios componentes del modelo, relativos al IPC, destacando los subperíodos mencionados. Por último, el gráfico 6 muestra la evolución mensual de algunos precios relativos al IPC (FLEX, PMF, SSP y USD), como índices con base 100 en diciembre de 1984. Concentramos la atención en el comportamiento de los precios flexibles y de los precios públicos. Esto por dos razones. En primer lugar porque, dada la magnitud de sus elasticidades, explican en conjunto más de la mitad del comportamiento del IPC. En segundo lugar, por las tendencias sistemáticas que muestran en los subperíodos identificados28. Como puede verse en el cuadro 8, hasta jun-set 85 caen los precios flexibles mientras suben los precios públicos. Las tendencias se invierten en el siguiente subperíodo: los precios flexibles aumentan en oct 85-ene 86 y sostienen esta tendencia hasta oct 86-ene 87, mientras se reducen los precios públicos. 28. Caben, antes de entrar en este punto, algunos comentarios sobre los otros precios, fundados en la observación del cuadro 8. Los alquileres (ALQ), pese a experimentar variaciones cuatrimestrales significativas, tienden a mantener su valor relativo al IPC. En cambio, ASI muestra una tendencia creciente que, por su magnitud, sugiere una correlación con la evolución de los salarios medios. Por último, el tipo de cambio del dólar (USD) cayó sistemáticamente hasta finales de 1987, con mayor intensidad durante 1986. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 30.
(31) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Nuevamente, en el año 87 se reducen los precios relativos flexibles mientras los precios públicos registran incrementos de menor magnitud que en 1985.. Las tendencias experimentadas por los precios de los alimentos responden a situaciones de mercado en cuyo análisis no nos introduciremos en este trabajo. En cambio, el comportamiento de los precios públicos resulta de decisiones de política económica. Teniendo presente las mencionadas tendencias, el cuadro 7 fundamenta la siguiente descripción estilizada del proceso inflacionario. Entre la instalación del gobierno democrático y jun-set 85 el incremento simultáneo de salarios nominales y precios públicos está amortiguado en su incidencia inflacionaria por el comportamiento de los alimentos. Esta situación se modifica a finales de 1985. En el período oct 85-ene 86 la tasa de los precios flexibles acelera, de manera tal que pese a la desaceleración de salarios y precios públicos, la tasa de inflación se incrementa. Esto puede verse claramente en el cuadro 7, comparando la fila de ‘aportes equivalentes mensuales’ de oct 85-ene 86 con la del subperíodo precedente. El aporte mensual de FLEX se incrementa de 1,11% a 2,82%. Así, pese a que el aporte de PMF pasa de 1,46% a 0,98% y el de SSP de 1,17% a 1,10%, la tasa de inflación se acelera.. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 31.
(32) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. Sin que altere cualitativamente esta descripción estilizada de la inflación en 1985, el examen de los residuos puede enriquecer el análisis. Como puede verse en el cuadro 7, el modelo tiende a sobreestimar la tasa de inflación en los períodos jun-set 85 y oct 85-ene 86. Esto es, tiende a proyectar una aceleración inflacionaria de mayor magnitud que la que efectivamente se produjo. Aunque en los dos cuatrimestres siguientes esta sobreestimación está compensada por una subestimación de magnitud equivalente, la observación de los residuos del período marzo 85-ene 86 sugiere que los márgenes sobre costos primos del sector privado ‘absorbieron’ en alguna medida los incrementos de salarios y precios públicos. Esta redistribución de ingresos no puede cuantificarse con mayor precisión en el nivel de agregación en que desarrollamos el presente análisis. La presión ascendente de los precios flexibles se sostuvo durante todo el año 1986. ¿Cómo se consiguió desacelerar la inflación manteniendo el nivel de los salarios reales durante ese año? Parece claro que la medida de desindexación salarial adoptada en febrero de 1986 fue acompañada por una política sistemática de precios públicos desarrollada durante todo el año, con buen resultado 29 antiinflacionario . En el período que va de oct 85-ene 86 a oct 86-ene 87 el índice de precios públicos acumula un crecimiento del 23,5% mientras que el IPC crece un 72,7%. Los aportes a la tasa de inflación y su evolución en 1986 pueden verse en el cuadro 7. El incremento de los precios flexibles aumenta el aporte mensual a 2,20%, pero el aporte mensual de los precios públicos se reduce al 0,53%. Esto permitió estabilizar la inflación en una tasa de aproximadamente 4,7% mensual. En el año 87 la tasa de inflación se redujo a 3,91% mensual. El cuadro 7 permite ver que esta reducción de la inflación se explica por la desaceleración de los flexibles, que entre oct 86-ene 87 y oct 87-ene 88 subieron un 40%. El aporte equivalente mensual de los flexibles se reduce en 1987 a 0,99%. Los precios públicos relativos se incrementan ligeramente, llevando su aporte mensual a 0,98% . Como se ve, el aporte equivalente mensual conjunto de precios 29. La política de precios públicos realizada durante el año 1986 consistió básicamente en el traslado al mercado doméstico de la reducción del precio del petróleo importado por la economía uruguaya. La evolución del índice de precios públicos durante ese año se explica en gran medida por el comportamiento de los precios internos de los derivados del petróleo. Cf. al respecto Frenkel y Damill (1988), págs. 117 a 119. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 32.
(33) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. flexibles y públicos en este último subperíodo es de 1,97% contra 2,73% del subperíodo precedente. El cuadro 9 presenta la aplicación de la ecuación (3.3.) a los datos del período, desagregándolo según los subperíodos definidos. El cuadro explica las tasas de variación del salario real (esto es, del salario nominal en relación al IPC) por las tasas de variación de los precios relativos. Al final de cada subperíodo intercalamos las filas de ‘aportes mensuales equivalentes’. La suma de los aportes no totaliza exactamente la tasa equivalente mensual del salario real proyectada por el modelo. Las tasas de incremento mensual equivalente del salario real proyectadas son, respectivamente: 0,98%; 0,45% y 0,67%, en los tres subperíodos. Pero estos incrementos tienen explicaciones diferentes. En el primer subperíodo, hasta jun-set 85, el aporte de los precios flexibles fue del 2,47% mensual, mientras los precios públicos inciden en -1,99% .. En el segundo subperíodo los precios de los alimentos inciden en -2,65%, mientras que los precios públicos aportan un 2,18%. En el último año es nuevamente la caída de los precios relativos de los alimentos la que contribuye positivamente a la variación del salario real, con un aporte equivalente mensual del 1,92%. Respecto de este. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 33.
(34) Roberto Frankel Y Mario Damill. Negociaciones Salariales e Inflación en el Uruguay Democrático. Desarrollo Económico Vol 29 N°114. 1989.. último subperíodo, observando que los aportes del resto de los precios relativos son negativos o insignificantes, cabe señalar que el incremento del salario real se explica totalmente por el comportamiento de los precios flexibles. Hemos ya señalado que el modelo tiende a sobreestimar la tasa de inflación del año 1985. Esto aparece en el cuadro 9 como una subestimación de los correspondientes incrementos del salario real. En el primer subperíodo, la tasa mensual de aumento del salario real proyectada es del 0,98%, mientras que la efectiva es 1,33%. Esta diferencia de 0,35% mensual, equivalente a algo más del 3% de aumento del salario real en el conjunto del subperíodo, es la que podría interpretarse como resultante de la absorción de los aumentos de salarios nominales por los márgenes de producción y comercialización.. 4. Síntesis y conclusiones Al iniciarse la transición democrática, a comienzos de 1985, la economía del Uruguay sufría, como otras de la región, las consecuencias del proceso de ajuste a la crisis de la deuda: recesión, aceleración de la inflación, incremento de las dificultades fiscales, caída de los salarios reales. Este contexto planteaba, en particular en el mercado de trabajo, difíciles problemas a los que el régimen democrático debía hacer frente. La institucionalización de mecanismos de concertación, a través de la Concertación Nacional Programática, el Consejo Superior de Salarios y los Consejos de Salarios Sectoriales, mostró ser una vía adecuada para afrontar tales problemas. Estos mecanismos tripartitos de negociación fueron, por un lado, vías para la canalización y satisfacción de demandas específicas, así como de participación y legitimación de los actores sociales involucrados, pero, por otra parte, resguardaron la capacidad regulatoria gubernamental que permite coordinar y hacer coherentes las políticas macroeconómicas. En su etapa constitutiva, durante el primer año de gestión del gobierno democrático, los Consejos de Salarios viabilizaron un procesamiento ordenado de las demandas salariales, en un marco de intensa conflictividad. Luego, a comienzos de 1986, la política salarial, preservando la institucionalidad vigente en el mercado de. Este documento ha sido descargado de http://www.educ.ar. 34.
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