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DESCRIPCIÓN FUNCIONAL DEL «CANTAR DE MIÓ CID»

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Academic year: 2021

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DESCRIPCIÓN FUNCIONAL DEL « CANTAR DE MIÓ CID » •

1. La tradición nos ha transmitido el Cantar de mió Cid de ma-nera incompleta. Las mutilaciones corresponden al comienzo y a dos lugares más, uno en la tirada 115, el otro entre la 149 y 150, amén de algunos versos, y han sido corrientemente suplidas con extractos de la Crónica de veinte reyes.

Las tres divisiones propuestas por los editores del manuscrito de Per Abbat corresponden con aproximada adecuación al plano del con-tenido del trozo conservado del Cantar, y se explican como una ade-cuación cuantitativa del plano de la expresión (1.084, 1.193 y 1.453 versos para cada uno de los "Cantares") a las necesidades físicas del juglar que las cantara, pero en forma alguna corresponden, en cual-quiera de los dos planos, a la totalidad. A las evidentes mutilaciones en el plano de la expresión corresponden, solidariamente, otras en el plano del contenido.

2. Una descripción del Cantar debe tener en cuenta que el sector conservado del mismo es incompleto y debe proceder a determinar el sector complementario —en calidad de hipótesis de trabajo— con el cual se constituya o restituya la totalidad, como requisito previo indis-pensable para la correcta identificación de partes y relaciones en los planos del contenido y de la expresión del sector conservado.

2.1. Si consideramos que el sector conservado se inicia con el desacuerdo entre el rey y el Cid y termina con la armonía entre ambos, y que la parte suplida por la Crónica al comienzo, referente a la ar-monía Cid-rey previa al desacuerdo, completa un modelo simétrico, se puede postular la existencia de una totalidad poemática compuesta por tres estados en el Cantar, a saber, de armonía inicial, de desacuerdo y de armonía final. Cada estado estará definido por la función * (entre los rasgos del grupo) Cid-rey.

• Se ha empleado el texto antiguo publicado como Poema del Cid, 7* ed., Buenos Aires, Edit. Losada, S. A., [1972], basado en la edición crítica de don Ramón Menéndez Pidal, con una introducción de Pedro Henríquez Ureña.

1 Función es cualquier dependencia entre funtivos; es un producto del aná-lisis. En este trabajo, las funciones serán las llamadas por nosotros dialécticas, a sa-ber, las de semejanza ( = ) y oposición (< >) entre funtivos. Los funtivos, a

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Al principio, los enemigos del rey son enemigos del Cid y los enemigos del Cid son enemigos del rey, por lo que Cid y rey están en función de semejanza ( = ) , definitoria del estado de armonía; a con-tinuación, los amigos del rey son (los) enemigos del Cid y los amigos del Cid son (reputados) enemigos del rey, y Cid y rey están en fun-ción de oposifun-ción (<—>), definitoria del estado de desacuerdo; al final, los enemigos del rey son enemigos del Cid y los enemigos del Cid, ene-migos del rey, así como los aene-migos del rey son aene-migos del Cid y los amigos del Cid son amigos del rey, y Cid y rey están nuevamente en función de semejanza ( = ) , definitoria del estado de armonía final. Un esquema de lo precedente es el siguiente:

armonía inicial

enemigos del Cid « = „ enemigos del rey

rey

Cid =

desacuerdo

amigos del Cid • <—> amigos del rey

c

,x

Cid <—» rey armonía final

a. enemigos del Cid = ^enemigos del rey

Cid = " rey

b. amigos del Cid.. =r amigos del rey

2.2. Si consideramos-la totalidad poemática constituida por los tres estados antes aludidos, bien pueden postularse, igualmente y como cate-su vez serán, primeramente, los rasgos de los caracteres y luego, los caracteres, los estados y los procesos. Para un estudio general de funciones y funtivos, véase Louis HJELMSLEV ít H. J. ULDALL, Outline of Glossemalics, Copenhague, Nordisk Sprog og KuUurforlag, 1957.

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gorías las más sintéticas del modelo, dos procesos, definidos por fun-ciones entre los estados: uno de rompimiento, entre el primero y segun-do estasegun-dos, y otro de restablecimiento, entre el segunsegun-do y tercero:

enemigos del Cid <—> revi f amigos del Cid <—> rey

miTnto r~*\

enemigos del rey <—» CidJ 1, amigos del rey <—> Cid , . amigos del Cid <—» rey^ f enemigos del Cid <—» rey cimiento . , , „. ,f | . , , „ . , amigos del rey <—» da) enemigos del rey <—» Cid amigos del Cid = rey ^ amigos del rey r= Cid Con lo cual el modelo del Cantar queda definido por dos procesos, tres estados y las funciones <—* y = (cinco funtivos y dos funciones), como sigue: Procesos Estados ('armonía inicial rompimiento S Sdesacuerdo restablecimiento S | larmonía final

Armonía inicial y rompimiento corresponden al sector suplido tra-dicionalmente al principio del Cantar; desacuerdo, restablecimiento y armonía final, al sector conservado del mismo.

3. Hemos dicho que los estados se definen por las funciones (=:, <—>, :=) Cid-rey, pero a su vez estas lo están por la totalidad de las funciones en que entran tanto el Cid como el rey. Son la síntesis de ellas -'.

3 Las funciones entre rasgos son analíticas; aquellas que resultan de las

an-teriores por procedimientos lógicos, son sintéticas. Las funciones Cid-rey, defini-torías de cada uno de los tres estados son sintéticas; más lo son las que se dan entre los tres estados, por ser consecuencia de las anteriores y aún más la de oposición que se da entre los dos procesos por ser consecuencia de las precedentes.

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La totalidad de las funciones en que entran tanto el Cid como el rey surgen como consecuencia de la asociación, a. de rasgos de per-sonajes de la obra y b. de funciones.

A continuación hacemos un inventario de funciones entre rasgos de personajes de la obra y de las funciones en términos de las cuales surgen las tres funciones sintéticas Cid-rey.

3.1. Inventario de funciones surgidas por asociación de rasgos3.

3.1.1. Descripción de las funciones.

A. RASGOS ENTREGADOS POR MEDIO DE NARRACIONES El conde don García Ordóñez entra a saco contra tierras moras amparadas por el rey. Ante la requisitoria del Cid para que las aban-done, el conde y sus compañeros "enviáronle dezir que non le saldrían de la tierra por él"4. Se da entonces una batalla y "priso el Cid en

esta batalla al conde don García Ordóñez [e mesóle una pieca de la bar-ba]... e a otros cavalleros muchos, e tanta de la otra gente que non avie cuenta; e tóvolos el Cid presos tres días, desí quitólos a todos". El Cid recorre tierras amparadas por el conde de Barcelona, Ramón Verenguel. Ante las amenazas follonas del conde, el Cid manda que "digades al conde non lo tenga a mal, / / de lo so non lievo nada, déxem ir en paz" (vv. 977-978). El conde no acepta las razones y res-ponde que "Lo de antes e de agora tódom lo pechará; / / sabrá el sa-lido a quien vino desondrar" (vv. 980-981). Se da entonces una batalla en que vence el Cid y "al comde don Remont a preson le a toma-do; / / hi gañó a Colada que más vale de mili marcos. / / / I venció esta batalla por o ondró su barba" (vv. 1009-1011). El Cid pone luego

en libertad al conde y a algunos de los suyos.

(1) Cid <—* García Ordóñez en cuanto a las respuestas que dan al amparador de las tierras que invaden.

(2) Cid <—» Ramón Verenguel en cuanto a las razones que aduce para atacar al invasor: el Cid, la lealtad del rey a su vasallo el rey de Sevilla y la suya propia a Alfonso; Veren-guel, despojar al Cid y vengarse.

(3) Cid <—> García Ordóñez, en cuanto pierde el uno honra al perder parte de la barba, como consecuencia de una ba-talla, en tanto que el otro.la honra.

* El rasgo es el término de comparación que hace surgir la función. * Se cita el extracto de la Crónica de veinte reyes que acompaña al Cantar primero en el ejemplar que manejamos.

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(4) García Ordóñez = Ramón Vercngucl, en cuanto ambos son aprisionados y luego dejados en libertad con los suyos por el Cid.

(5) García Ordóñez = Ramón Verenguel, en cuanto ambos pier-den (además de haberes materiales), el uno, una pieza de la barba, el otro, a Colada.

(6) Colada, de Ramón Verenguel = barba, de García Ordóñez, en cuanto piezas ambas ganadas en batalla por el Cid a per-sonajes semejantes.

"Mandó el rey a mió Cid aguardar, / / que, si después del plazo en su tierral pudies tomar, / / por oro nin por plata non podríe escapar" (vv. 308-310).

(7) Cid <—> reyi 5, en cuanto el Cid suelta a sus enemigos

ven-cidos — los dos condes y compañía — y los echa de tierras moras hacia sus heredades en territorio cristiano, en tanto que el rey echa a sus pretendidos enemigos —Cid y com-pañeros — de tierras cristianas donde tienen heredades, hacia territorios moros.

Cuando el Cid es desterrado de Castilla "Vedada l'an conpra den-tro en Burgos la casa / / de todas cosas quantas son de vianda; / / nol osarien vender al menos dinarada" (vv. 62-64).

(8) Cid *—> reyi, en cuanto pone como condición el Cid a su enemigo (conde de Barcelona) prisionero que coma — le ofrece alimento y lo obliga a tomarlo— para soltarlo de sus dominios, en tanto que el rey veda la comida al Cid para obligarlo a salir de los suyos.

"A los de mió Cid ya les tuellen el agua / / [.. . ] 'El agua nos an vedada, exir nos ha el pan'" (vv. 661, 667).

(9) reyi = moros enemigos del Cid (Fáriz y Galve), en cuanto le niegan alimento para forzarlo a salir, el uno de Castilla, el otro del castillo de Alcocer.

En Burgos, el Cid "adeliñó a su posada; / / así commo llegó a la puorta, fallóla bien perrada, / / [.. . ] que non gela abriessen por nada. / / [... ] non se abre la puerta, ca bien era carrada" (vv. 31-32, 39). En Castejón, los moros "todos se levantavan, / / abren las puertas [... ] las puertas abiertas an dexadas [ . . . ] Mió Cid don Rodrigo a la puerta s Rey!, rey2, Cid!, Cid2, Infantes de Carriónj, Infantes de Carrión2, se re-fieren ai carácter Rey, Cid o Infantes, ya se trate del estado de desarmonía o del de armonía. Sin subíndices, tómense esos nombres absolutamente.

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adelíñava [... ] e fo desenparada [... ] por las puertas entrava" (vv. 458-470). En Alcocer, los moros "fuera salto davan, / / [... ] abiertas dcxan las puertas que ninguno non las guarda" (vv. 591, 593).

(10) Burgaleses <—> moros en cuanto a abrir las puertas al Cid y en cuanto los unos lo quisieran dejar entrar y el Cid no consigue hacerlo, mientras que los otros no lo quieren ad-mitir y el Cid entra.

Al salir a recibir a Jimena, "Mandó mió Cid a los que ha en sue casa / / que guardassen el alcacer e las otras torres altas / / e todas las puertas e las exidas e las entradas" (vv. 1570-1572); antes de salir para las vistas con el rey "Las puertas del alcacer, mió Cid lo mandó, que non se abriesscn de día nin de noch" (vv. 2002-2002b).

(11) Cid <—> moros, en cuanto a amparar sus dominios. Martín Antolínez deja lo suyo por seguir al Cid: "quanto dexo non lo precio un figo" (v. 77); a los judíos Raquel y Vidas, el Cid deja lo suyo (bien que luego se descubra que son arcas de arena).

(12) Martín Antolínez <—> Raquel y Vidas.

Raquel y Vidas oyen el ofrecimiento del Cid por boca de Anto-línez: "en uno estavan amos" (v. 100), "Raquel e Vidas seíense con-sejando: / / Nos huebos avernos en todo de ganar algo" (vv. 122-123); luego de recibir las dos arcas, "Grádanse Raquel e Vidas con averes monedados, / / ca mientra que visquiessen refechos eran amos" (vv. 172-173). Los infantes de Carrión, codiciosos de las riquezas del Cid, "entraron en fabla [... ] Bien casariemos con sus fijas pora huebos de pro [ • • • ] Iffantes de Carrión so consejo preso ane" (vv. 1372, 1374, 1385), "fablando en so conssejo, aviendo su poridad [... ] crearemos en nuestra ondra e iremos adelant" (vv. 1880, 1883); después de recibir del Cid parte del botín arrancado a Búcar, los infantes "cuydaron que en sos días nunqua serien minguados" (v. 2470), "D'aquestos averes sienpre seremos ricos omnes" (v. 2552).

(13) Infantes de Carrión =z Raquel y Vidas.

En la tirada 83, infantes y judíos envíanle razones al Cid con Mi-naya. Los unos, para que el Cid se incline a ellos, los otros, porque "Desfechos nos ha el Cid" (v. 1433). Al final, el Cid, por intermedio de Pedro Bermúdez y Martín Antolínez deshace, esta vez físicamente, a los infantes.

(14) Infantes de Carrión = Raquel y Vidas.

El Cid da dos arcas sin valor a los judíos y dos espadas "Darvos he dos espadas, a Colada e a Tizón" (v. 2575) que valen, "Colada que más vale de mili marcos" (v. 1010) y "Tizón que mili marcos d'oro

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val" (v. 2426) a los infantes. Los judíos quisieran renunciar a su "ga-nancia", con tal de salvar el capital (v. 1434), los infantes acceden a devolver las espadas (v. 3174), con tal que el Cid no les tome cuenta de su falta contra las hijas (v. 3169).

(15) Raquel y Vidas <—> infantes de Carrión. (16) Raquel y Vidas = infantes de Carrión.

El Cid da las dos valiosas espadas a los infantes y sus dos precia-das hijas, éstas por manos del rey, "Darvos he mis fijas e algo de lo mió" (v. 2569), "amas mis fijas mió coraron e mi alma" (v. 1605); recupera unas y otras nuevamente de los infantes y las entrega de nue-vo, durante las cortes de Toledo, las espadas, Tizón a Pedro Bermú-dez, Colada a Martín Antolínez y las hijas, a los infantes de Navarra y de Aragón por esposas, de propia mano.

(17) Elvira y Sol = Tizón y Colada, en cuanto tercio de com-paración.

(18) Infantes de Carrión <—> Infantes de Navarra y Aragón. (19) Pedro Bermúdez y Martín Antolínez <—* Infantes de

Ca-rrión.

El Cid pone bajo el cuidado de los judíos las dos arcas —por un año —: "El Campeador dexar las ha en vuestra mano [... ] metedlas en vuestro salvo" (vv. 117, 119) y les promete "A lo quem semeja, de lo mió avredes algo; / / mientras que vivades non seredes mengua-dos" (vv. 156-157); pone bajo cuidado de los infantes sus dos hijas "que las tomássedes por mugieres a ondra e a recabdo" (v. 2233), "si bien las servides, yo vos rendré buen galardón" (v. 2582). Los judíos se sienten defraudados con las arcas (v. 1433) y los infantes con las hijas del Campeador: "Non las deviemos tomar por varraganas, si non fóssemos rogados, / / pues nuestras parejas non eran pora en bragos" (vv. 2759-2761).

(20) Elvira y Sol = arcas, en cuanto tercio de comparación. (21) Raquel y Vidas = Infantes de Carrión.

El Cid da reparación a los judíos, los infantes la dan al Cid. El Cid pide dineros a los judíos por que le reciban las arcas y da riquezas a los infantes cuando le reciben las hijas.

(22) Raquel y Vidas <—> Infantes de Carrión.

Martín Antolínez se ofrece a seguir al Cid aunque pierda por ello sus bienes (vv. 77 y 229); los judíos ofrecen seguir al Cid, si fuese ne-cesario, para recobrar sus haberes: "Soltariemos la ganancia, que nos

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diesse el cabdal [... ] Si non, dexaremos Burgos, ir lo hemos buscar" (vv. 1434-1438).

(23) Raquel y Vidas <—> Martín Antoünez.

Los judíos creen haber hecho el gran negocio de su vida con el Cid, pero le dicen que ha sido él el de la ganancia y le piden una piel mora; el Cid la promete. Martín Antolínez ha hecho el gran ne-gocio con los judíos, sabe que han sido timados por él, pero les afirma ser causa de su ganancia y se atreve a pedirles para calzas; los judíos le regalan treinta marcos.

(24) Raquel y Vidas = Martín Antolínez. (25) Raquel y Vidas *—> Cid.

(26) Raquel y Vidas / Martín Antolínez <—> Cid / Raquel y Vidas.

Martín Antolínez ha ido a reclamar el dinero prometido por los judíos al Cid; recíbelo, y aún treinta marcos de más como regalo de los agradecidos mercaderes y entrega al Campeador su parte: "Vengo, Cam-peador, con todo buen recabdo: / / vos seys cientos e yo treynta he ga-nados" (vv. 206-207); antes del destierro, el Cid ha cobrado las parias al rey moro y este le ha encimado algunos regalos; el Cid tráele su parte al rey: "Almutámiz dióse entonces muchos buenos dones e las parias porque fuera [ -.. ] E tornósse el Cid con todas sus parias para el rey don Alfonso su señor". En una y otra ocasión el señor agradece a su vasallo.

(27) Martín Antolínez = Cid.

Antes de salir al destierro, mió Cid y Antolínez van a despedirse de sus respectivas mujeres. La semejanza está rubricada al comienzo de la tirada 14: "Tornavas don Martino a Burgos e mió Cid aguijó / / pora San Pero de Cárdena" (v. 232).

(28) Cid = Martín Antolínez.

El Cid llega a Cárdena, llama a la puerta y el abad don Sancho le ofrece hospedaje: "Llamavan a la puerta [...] Pues que aquí vos veo, prendet de mi ospsdado" (vv. 242, 247). Deja bajo el cuidado del re-ligioso a sus dos hijas —y esposa— por un año: "Dues fijas dexo ni-ñas e prendetlas en los bracos; / / aquí vos las acomiendo a vos, abbat don Sancho: / / dellas e de mi mugier fagades todo recabdo" (vv. 255-257), dale algún dinero, promete otro y dice que "Non quiero far en el monesterio un dinero de daño" (v. 252).

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(30) Abad don Sancho <—> Raquel y Vidas, tenidas en cuenta las funciones (20) y (21).

(31) Abad don Sancho *—> Infantes de Carrión, tenidas en cuen-ta las funciones (20) y (21).

Minaya Alvar Fáñez, luego de la toma de Castejón, rehusa la cuan-tiosa parte del botín que en pago a su valor le ofrece el Cid, pues no recibirá "quanto un dinero malo" hasta no emplear a fondo su espada contra los moros (tirada 24). Los infantes, luego de la batalla con Búcar, en la que cobardemente se portaron, se apresuran a recibir y a guardar la parte que se les ha dado: "Los yernos de mió Cid quando este aver tomaron / / desta arrancada, que lo tenién en so salvo, / / cuydaron que en sos días nunqua serien minguados" (vv. 2468-2469).

(32) Minaya Alvar Fáñez <—> Infantes de Carrión.

Al salir de Cárdena Alvar Fáñez recomienda al abad envíe tras las huellas del Cid a quienes deseen unírsele: "Dezildes que prendan el rastro e pienssen de andar, / / ca en yermo o en poblado poder nos han alcanzar" (vv. 389-390). Teme el Cid, al mismo tiempo, que el rey mande sus mesnadas a atacarle: "Comidiós mió Cid [ . . . ] el rey Al-fonsso que llegarién sus compañas, / / quel buscaríe mal con todas sus mesnadas" (vv. 507-509).

(33) Abad don Sancho <—> rey.

Los moros de Alcocer salen en persecución del Cid para no perder la ganancia: "Demos salto a él e feremos grant ganancia, / / antes quel prendan los de Terrer la casa, / / ca si ellos le prenden, non nos darán dent nada; / / la paria qu'él a presa tornar nos la ha doblada" (vv. 584-586); el Cid vuelve grupas con los suyos y les gana la plaza y re-sulta el ladrón robado, mediante un ardid.

(34) Moros de Alcocer = Raquel y Vidas; véanse las funciones (13) y (21).

Martín Antolínez vence a Galve y al infante don Diego Gonzá-lez, en forma parecida: "Martín Antolínez un colpe dio a Galve, / / las carbonclas del yelmo echógelas aparte, / / cortól el yelmo, que llegó a la carne; / / sabet, el otro non gel osó esperar" (vv. 765-768), "Don Martino e Díag Gon$alvez firiéronse de las langas / / tales fueron los colpes que les crebaron amas. / / Martín Antolínez mano metió al es-pada, / / [... ] diol un colpe, de traviéssol tomava: / / el casco de somo apart gelo echava, / / las moncluras del yelmo todas gelas cortava, / / allá levó el almófar, fata la cofia llegava, / / la cofia e el almófar todo gelo levava, / / ráxol los pelos de la cabera, bien a la carne llega-va [ . . . ] Essora el infante tan grandes vozes dallega-va" (vv. 3646-3664).

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(35) Galve = infante Diego González.

Cuando de Alcocer sale el Cid, "moros e moras tomáronse a quexar: / / ¿vaste, mió Cid? ¡Nuestras oraciones váyante delante! / / Nos pagados fincamos, señor, de la tu part. / / Quando quitó a Alcocer mió Qid el de Bivar, / / moros e moras compe^aron de llorar" (vv. 852-856) y al salir de Burgos "exien lo veer mugieres e varones, / / bur-geses e burgesas, por las finiestras soné / / plorando de los ojos, tanto avien el dolore" (vv. 16 b-18).

(36) Moros = cristianos, respecto del Cid.

A través de Minaya, el Cid manda presentes al rey; este le envía — indirectamente— hombres, y poco a poco el perdón (tiradas 47-48).

(37) Cid = rey2.

El Cid doblega a los moros y con lo que les quita, envía presentes al rey, con lo cual este va paulatinamente cediendo también.

(38) rey t = moros.

En la tirada 4 el rey amenaza con despojar a quienes ayuden al Cid; en la 48 dice: "dezir vos quiero, Albar Fáñcz: / / de todo mió reyno los que lo quisieren far, / / buenos e valientes pora mió Cid huyar, / / suéltoles los cuerpos e quitóles las heredades" (vv. 890-893); además perdona, en Minaya, a quienes antes ayudaron al Cid.

(39) reyx <—> rey z.

El Cid, que ha sido obligado por el rey a salir de Castilla, obliga a los moros a salir de sus territorios.

(40) reyi = Cid.

(41) moros = Cid.

El moro Tamín dice, cuando oye que el Cid está en sus dominios: "Porque se me entró en mi tierra derecho me avrá a dar" (v. 642); el conde de Barcelona, en ocasión semejante, dice: "Agora córrem las tierras que en mi enpara están; / / [...] mas quando él me lo busca, ir gelo he yo demandar" (vv. 964, 966).

(42) Tamín = conde de Barcelona.

Al Cid le preparan gran comida luego de la batalla con el conde de Barcelona; el conde se niega a comer: "A mió Cid grant cozínal adobavan; / / el conde don Remont non gelo precia nada" (vv. 1017-1018).

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(43) Cid <—» conde de Barcelona.

El conde promete que antes de recibir del Cid bocado, perdería el cuerpo y el alma; en la tirada 4 el rey informa que el burgalés que ose dar alimento y posada al Cid habría de perder, junto con los haberes, el cuerpo y el alma.

(44) Conde <—> burgalescs: el uno asegura perder si recibe del Cid, a los otros se les asegura la pérdida si dan al Cid. En tanto el Cid recibe grandes ganancias (de la derrota) del con-de, este no quiere recibir — por todo el oro de España — ni una mi-gaja de manos del Cid: "ellos partiendo estas ganancias grandes, / / nol pueden fazer comer un muesso de pan" (vv. 1031-1032).

(45) Conde de Barcelona <—> Cid.

En la tirada 24 Minaya hace solemne voto de no tomar del Cid "quanto un dinero malo" (v. 503); en la tirada 59, el conde —en otro solemne voto — prométele al Cid que no comerá un bocado de sus manos.

(46) Conde de Barcelona = Minaya.

El Cid promete al conde que "non daré a vos de ello un dinero malo" (v. 1042) de cuanto éste ha perdido.

(47) Cid <—> conde de Barcelona, en cuanto alguien dícele al Cid que no le quitará de lo por él ganado y alguien dícele al conde que no le dará de lo que ha perdido.

En la tirada 62 el Cid consigue que su enemigo coma —aunque se ha negado a hacerlo—; en la 75, hace que los moros del rey de Sevilla tomen agua sin querer (al pasar, en huida, por un río).

(48) Conde de Barcelona = moros de Sevilla.

El conde promete que "por quanto ha en toda España" no probará bocado, pero luego se vuelve en su promesa; el Cid no lo dice, pero de su promesa hecha al conde — darle libertad si come — no se arrepen-tiría "por quanto en el mundo ha".

(49) Cid <—> conde de Barcelona.

En el campo de los moros, las noticias de los triunfos del Cid meten miedo: "miedo an en Valencia que no saben qué se far; / / las nuevas de mió Qid, sabet, sonando van" (vv. 1155-1156); cuando llega Minaya con noticias al rey acerca del triunfo del Cid sobre Valencia, "a los unos plaze e a los otros va pesando" (v. 1837) y "Pesó al comde don García, [enemigo del Cid], e mal era irado; / / [... ] ¡Maravilla es del

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Cid, que su ondra cre^e tanto! / / En la ondra que él ha nos seremos abiltados [... ] Por esto que él faze nos abremos enbargo" (vv. 1859-1865).

(50) Enemigos moros (del Cid) = enemigos cristianos (del Cid). El Cid hace pregonar que dará riqueza (sacará de pobres) a quie-nes dejen a Castilla — de grado— y se vayan con él a guerrear en tierras de moros (tiradas 72-73).

(51) Cid <—> rey i.

El Cid ha prometido que ningún enemigo le cortará la barba en el destierro (tirada 76), y en verdad hásele alargado.

(52) Cid <—> conde don García.

El Cid da casas y dinero abundante a quienes le han seguido hasta Valencia; el rey las ha quitado, al principio, a quienes le siguieron.

(53) Cid <—> rey,.

El Cid organiza su señorío en estado (tiradas 76-79). (54) Cid = rey.

Al rey le placen las nuevas que tráele Minaya sobre los triunfos del Cid; le pesan a García Ordóñez, enemigo del Campeador (tirada 82); el rey le replica: "mijor me sirve que vos".

(55) rey 2 <—> García Ordóñez. (56) Cid <—> García Ordóñez.

El rey ofrece protección a las hijas del Cid — y a doña Jimena — mientras vayan por sus tierras; Abengalbón, el moro amigo, lo hace desde Molina; al regresar las hijas con los infantes, las escolta de nuevo. Los infantes, a cuyo cuidado están doña Elvira y doña Sol, las atacan en el robledal de Corpes.

(57) rey2 := Abengalbón.

(58) rey2-Abengalbón <—> infantes de Carrión.

El rey quiere que el Cid nada pierda y le hace restitución de sus haciendas y las de aquellos que le han seguido o sigan, porque "Más ganaremos con esto que con otro desamor" (v. 1371). "Non quiero que nada pierda el Campeadore; / / a todas las escuelas que a él dizen se-ñor / / porque los deseredé, todo gelo suelto yo; / / entrególes los cuer-pos de mal e de ocasión, / / por tal fago aquesto que sirvan a so se-ñor" (vv. 1361-1366).

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En tanto que el rey dice ganar más con el amor (al Cid) que con otro desamor, los infantes acuerdan casarse con las hijas del Cid, no por amor, sino por egoísmo (desamor), para ganar en riquezas (en el v. 1371 habla el rey; los infantes en los vv. 1373-1376).

(60) rey2 <—> infantes de Carrión.

A nadie dicen — callan — los infantes sus pensamientos, pues se avergüenzan de la propuesta que piensan hacer al Cid (bien que no por lo baja y egoísta sino por fatuidad); Pedro Bermúdez a nadie dice la cobardía de Fernando ante el moro Aladraf, para evitarle vergüenzas y al contrario, le dejan alabarse en público de una acción que no le pertenece (tirada 115): " [ . . . ] don Ferrando, el uno de los infantes, adelantóse por ir a ferir a un moro a que dizian Aladraf. El moro cuan-do lo vio, fue contra él otrossí; e el infante, con el gran miecuan-do que ovo del bolvió la rienda e fuxó, que solamente non lo osó esperar. Pero Vermúdez que iva acerca del, quando aquello vio, fue ferir en el moro, e fue en pos el infante que iva fuyendo e díxole: 'don Ferrando, tomad este cavallo e dezid a todos que vos matastes al moro e yo otor-garlo e con vusco'. El infante le dixo: 'don Pero Vermúdez, mucho vos gradezco lo que decides'". Pero en la tirada 142 el Cid hace que Pedro Bermúdez hable: "¡Fabla, Pero Mudo, varón que tanto callas!" (v. 3302), y ante las cortes, el que mucho calló, "quando empieza, sabed, nol da vagar".

(61) Pedro Bermúdez infante Fernando

Dice el rey que más ganará con amor (al Cid), pero los infantes le mandan decir al Campeador que "bien nos quiera nada non perdera-ve" (v. 1389). Con sus palabras, el rey se opone a las egoístas palabras de los enemigos del Cid como García Ordóñez, pero las palabras de los infantes solo se oponen a sus propios pensamientos egoístas. El rey da amor, los infantes lo piden; habla el rey de ganancia, los infantes de pérdida.

(62) rey2 <—> infantes de Carrión.

El abad de San Pedro de Cárdena ruega a Minaya que diga al Cid que "aqueste monesterio no lo quiera olbidar"; los judíos también le ruegan decir al Cid que los valga (tirada 83).

(63) abad = judíos = infantes, tenidas en cuenta las funciones (14) y (62).

De nuevo, a través de Minaya, el Cid envía presentes al rey; este, por igual mediación le devuelve su familia. Es esta una gradación respecto a la función (37).

(14)

(64) Cid = rey2.

El Cid manda un séquito para escoltar y proteger a sus hijas que vienen a Valencia; entre tanto, " [ . . . ] yo fincaré en Valencia, que mu-cho costadom ha; / / grand locura serie si la desenparás" (vv. 1470-1471).

(65) doña Jimena e hijas = Valencia. (66) Cid = protectores de su mujer e hijas.

(67) rey2 = protectores de la mujer e hijas del Cid, pues

pro-mételes a estas seguridad en sus tierras: manda que "de fonta e de mal curiallas e de desonore".

(68) rey2 = Cid, como consecuencia de (66) y (67).

(69) rey2, Cid, protectores de sus hijas (y mujer) <—> infantes de Carrión.

En la tirada 85 se repite (65): "El sedíe en Valencia curiando e guardando, / / ca bien sabe que Albar Fáñez trahe todo recabdo" (vv.

1566-1567).

(70) doña Jimena e hijas = Valencia.

Los moros de Marruecos han cercado a Valencia, para echar de esas tierras al Cid (que está, como antes de ser desterrado, con doña Jimena e hijas, en sus heredades).

(71) reyi = rey de Marruecos.

Doña Jimena se ha maravillado al ver la huerta de Valencia y se horroriza a la vista de los moros de Marruecos, acampados en cerco a la ciudad.

(72) (huerta de) Valencia <—> moros.

Crece la honra del Cid en cuanto decrece la de sus enemigos cas-tellanos: "¡Maravilla es del Cid, que su ondra cre^e tanto! / / En la ondra que él ha nos seremos abiltados" (vv. 1861-1862).

(73) Cid <—> García Ordóñez.

El conde don García cree que la prosperidad del Cid va en su contra; los infantes de Carrión, que va en su pro: "¡Maravilla es del Cid, que su ondra cre^e tanto! / / En la ondra que él ha nos seremos abiltados" (vv. 1861-1862), "Las nuevas del Cid mucho van adelant, / / [...] crearemos en nuestra ondra e iremos adelant" (vv. 1881, 1883).

(74) conde don García <—> infantes de Carrión.

El rey reconoce que "Yo eché de tierra al buen Campeador, / / c faziendo yo a él mal, e él a mi gran pro" (vv. 1890-1891).

(15)

» rey2.

(75) reYl

(76) rey i *—> Cid.

(77) rey2 = Cid, por (75) y (76).

Cuando los infantes demandan del rey que les pida las hijas al Cid, "Una grant ora el rey penssó e comidió" (v. 1889); "Quando lo oyó mió Cid el buen Campeador, / / una grand ora penssó e comi-dió" (vv. 1931-1932).

(78) rey2 = Cid.

El rey reconoce que hizo mal al Cid, que este le devolvió bien a su turno; quiere ahora hacerle bien y honrarlo con las bodas condales que ofrecen a Elvira y Sol los de Carrión. Sin proponérselo, le vuelve mal por bien. Y la maldad de los enemigos del Cid crece a nivel real, contra la voluntad del rey.

(79) rey2 =

(80) rey2 <—> Cid.

La maldad y la culpa de los enemigos del Cid crece por la razón anterior, a nivel real a espaldas del rey, contra (la voluntad d)el rey.

(81) rey2 <—> enemigos reales ( = enemigos del Cid).

(82) rey2 = Cid (por comunidad de enemigos).

Minaya y Bermúdez responden al Cid que respecto al casamiento de doña Elvira y doña Sol, se hará lo que él quiera; el Cid dice que sobre ese casamiento, se hará lo que quiera el rey: "¿Dezid, Minaya e vos Per Vermudoz, / / d'aqueste casamiento qué semeja a vos? / / Lo que a vos ploguiere esso dezimos nos" (vv. agregados entre 1937 y 1938); "Lo que el rey quisiere, esso ferá el Campeador' (v. 1958).

(83) Cid z= sus vasallos. (84) Cid =rey2.

En la tirada 47, el rey perdona a Minaya, pero respecto del Cid "Dixo el rey: —Mucho es mañana, / / omne ayrado, que de señor non ha gracia, / / por acogello a cabo de tres sedmanas" (vv. 881-883); en las tiradas 103 y 104 el rey manda al Cid que "sean las vistas destas tres sedmanas" (v. 1962) y le dice: "Aquí vos perdono e dovos mi amor" (v. 2034).

(85) reyi <—> rey2.

Al salir el Cid de Valencia para las vistas, manda cuidar las en-tradas y salidas de la ciudad y las salidas de las mujeres: "Las puertas

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del alcacer, mió Cjd lo mandó, / / que non se abriessen de día nin de noch;// dentro es su mugier e sus hijas amas a dos, / / [...] recab-dado ha, commo tan buen varón, / / que del alcacer una salir non puode, / / fata ques torne el que en buen ora nagió" (vv. 2002-2008).

(86) Valencia = mujer e hijas, en cuanto protegidas por el Cid. Del perdón al Cid "Todos los demás desto avien sabor; / / pesó a Albar Díaz e a Garci Ordóñez" (vv. 2041-2042).

(87) amigos del rey y del Cid <—> Albar Díaz y Garci Ordóñez. El Cid desea que (todos oigan en la corte cuando pide y) se le conceda el perdón; el rey llama la atención de su corte al pedir al Cid sus hijas para los infantes: "¡Merced vos pido a vos, mió natural se-ñor, / / assí estando, dédesme vuestra amor, / / que lo oyan todos quan-tos aquí son" (vv. 2031-2032 b), "¡Oídme, las escuelas, cuemdes e infanzones! / / cometer quiero un ruego a mió Qid el Campeador" (vv. 2072-2073).

(88) rey2 = Cid.

Los infantes se preparan para las vistas y en ello "lo uno adebdan e lo otro pagavan; / / commo ellos tenien, crecer les ya la ganancia, / / quantos quisiessen averes d'oro o de plata" (vv. 1976-1978); en Va-lencia también "pora las vistas se adobó", pero cuantos bienes lleva "mió (Jid se los ganara, que non ge los dieran en don" (v. 2011).

(89) Cid <—> infantes de Carrión.

Al salir de Valencia para las vistas, el Cid deja en sus posesiones, y protegidas por Alvar Salvadórez y Galin Garcíaz, a su esposa e hijas, para ir al encuentro del rey; antes, las ha dejado en casa ajena, bajo el cuidado del abad don Sancho, para poder huir más libremente del rey.

(90) Alvar Salvadórez y Galin Garcíaz = abad don Sancho. (91) rey2 <—> rey!.

El rey quiere al Cid por huésped "mió huésped seredes, Cid Cam-peador" (v. 2049); antes no lo puede ser ni (de la casa) de la niña de nueve años, por orden del rey.

(92) rey2 <—> reyi.

Ante el rey cambian los infantes con el Cid las espadas en prenda de pacto (tirada 104); ante el rey y su corte el Cid cambia de dueño sus espadas Tizón y Colada (tirada 137) dadas antes a los infantes. Estos no se las pueden cambiar, en ningún sentido: "Luego se

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levan-taron iffantes de Cardón, / / ban besar las manos al que en ora buena na^ió; / / carnearon las espadas antel rey don Alfons" (vv. 2091-2093); "Sacaron las espadas [los infantes] Colada e Tizón, / / pusiéronlas en mano del rey so señor; / / [... ] A mió Cid llamó el rey las espa-das le dio; / / [... ] En las manos las tiene e amas las cató; / / nos las pueden carnear, ca el Cid bien las connos^e" (vv. 3175-3183); "A so sobrino don Pero [... ] la espada Tizón le dio", "A Martín An-tolínez [...] el espada Coládal dio" (vv. 3188-3192).

(93) infantes de Cardón i <—> infantes de Carrión 2. (94) infantes de Carrión <—» Cid.

(95) Diego y Fernando <—> Martín Antolínez y Pedro Ber-múdez.

El Cid da sus hijas al rey y el rey da los infantes al Cid: "Afellas en vuestra mano don Elvira e doña Sol" (v. 2088), "Afelios en vues-tras manos ifantes de Carrión" (v. 2101).

(96) Cid = rey2.

Al final de las vistas el rey dice al Cid: "ifantes de Carrión, / / ellos vayan convusco, ca d'aquén me torno yo" (vv. 2101-2102).

(97) rey <—> infantes de Carrión, expresivamente.

El rey pide a los infantes que cuiden al Cid como a señor (vv. agregados entre 2124-2125); pero es el Cid quien se ve en la obligación de cuidarlos luego (tirada 107 y, especialmente, tirada 115): "¡Ala, Per Vermudoz, el mió sobrino caro! / / cúriesme a Dídago e cúriesme a Ferrando" (vv. 2351-2352).

(98) Cid <—* infantes de Carrión.

(99) infantes de Carrión <—> rey, en cuanto este espera de ellos. El rey ha encomendado a los infantes que cuiden al Cid como a su señor; con ocasión de la salida del león, abandonan al Cid dormido. Los vasallos del Campeador rodean entonces el escaño donde duerme su señor: "En grant miedo se vieron por medio de la cort; / / embra-gan los mantos los del Campeador, / / e cercan el escaño, e fincan sobre so señor" (vv. 2283-2285).

(100) infantes de Cardón <—> vasallos del Cid.

Los infantes huyen del león hacia lugar seguro y descuidan al Cid su señor; el Cid sale del lugar seguro que le han preparado sus vasallos y va al encuentro del león; éste se le inclina como a señor (ti-rada 112).

(18)

(101) infantes de Carrión <—> Cid. (102) león *—> infantes de Carrión.

En -la corte del Cid, luego de la escena en que el Campeador vuelve el león a su red "A maravilla lo han quantos que i son" (v. 2302), pero en cuanto a los infantes "Non vidiestes tal juego commo iva por la cort" (v. 2307).

(103) Cid <—* infantes de Carrión.

Se alegran el Cid y los suyos ante el espectáculo del enemigo fren-te a Valencia, pues creen en ello ganar, les pesa a los infanfren-tes, que creen perder con ello: "Alegravas el Cid e todos sos varones, / / que les cre^e la ganancia, grado al Criador. / / Mas sabed, de cuer les pesa a ifantes de Carrión; / / ca veyen tantas tiendas de moros de que non avien sabor. / / Amos hermanos a part salidos son: / / catamos la ga-nancia e la pérdida no" (vv. 2315-2320).

(104) Cid y los suyos <—* infantes de Carrión.

En tanto que el Cid suspira por batallas, los infantes lo hacen por (la seguridad de) Carrión: "Evades vuestros yernos tan osados son, / / por entrar en batalla desean Carrión" (vv. 2326-2327), "Yo deseo lides, e vos a Carrión" (v. 2334).

(105) Cid <—* infantes de Carrión.

El infante don Fernando se alaba de haber muerto al moro Ala-draf; Pedro Bermúdez, quien en realidad lo matara, calla y otorga (ti-rada 115).

(106) Pedro Bermúdez <—> infante don Fernando.

Los infantes se sienten aterrorizados ante las huestes de Búcar que cercan a Valencia (tiradas 114, 116); antes, doña Jimena e hijas, ante las de Yúceb (tirada 95).

(107) doña Jimena e hijas = infantes de Carrión.

Los infantes de Carrión piden la delantera en una arremetida con-tra Búcar; Fernando vuelve riendas ante Aladraf, el primer moro que se le pone en el camino (tirada 115); Pedro Bermúdez ataca el primero a Fáriz y Galve, en la "mayor as" (tirada 34) y el obispo don Jeró-nimo a los de Búcar y allí ganan fama de valientes (tirada 117).

(108) infantes de Carrión <—* Pedro Bermúdez y Obispo don Jerónimo.

Los infantes suspiran por volver a la seguridad de Carrión ante la inminencia de la batalla con Búcar; el Obispo don Jerónimo dice que

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se va de Valencia si no lo dejan atacar el primero: "Si este amor non feches, yo de vos me quiero quitar" (v. 2379).

(109) infantes de Carrión <—> Obispo don Jerónimo.

Vuelto de la batalla contra Búcar, Alvar Fáñez reconoce en el Cid al héroe matador del moro (tirada 119); el Cid participa de esta gloria a los infantes (tirada 120); pero los infantes se la arrogan vanidosa-mente en público (a pesar de que nadie los vio en la tal batalla): "Matastes a Búcar e arrancamos el campo" (v. 2458), "avernos lidiado / / venciemos moros en campo e matamos / / a aquel rey Búcar, traydor provado" (v. 2553).

(110) Cid, Alvar Fáñez <—> infantes de Carrión.

Si Pedro Bermúdez contribuye con su silencio para que no se sepa la cobardía de Fernando en el campo, el infante estále agradecido (ti-rada 115); pero si el Cid aprecia públicamente el valor que parece de-mostraron ambos infantes en la lucha contra Búcar, éstos se lo tienen a mal ("Por bien lo dixo el Cid mas ellos lo tovieron a escarnio" v. 2464).

(111) Pedro Bermúdez, Cid <—> Fernando y Diego.

El Cid se alegra del oro y el honor que le tocan como premio de sus victorias; los infantes, sólo del oro tienen cuenta: " [ . . . ] he aver e tierra c oro e onor" (v. 2495), "grandes son los gozos de sos yernos amos a dos: / / valía de cinco mili marcos ganaron amos a dos; / / muchos tienen por ricos [ . . . ] " (vv. 2508-2510).

(112) Cid <—> infantes de Carrión.

El Cid ha dado a los infantes riquezas que a juicio de ellos les alcanzarán de por vida; a cambio, traman robarle la honra (deshon-rarlo): "Los averes que tenemos grandes son e sobejanos, despender no los podremos mientra que bivos seamos", "—Pidamos nuestras mu-gieres al Qid Campeador [... | Sacar las hemos de Valencia [... ] después en la carrera feremos nuestro sabor", "Averes levaremos gran-des que valen grant valor; / / escarniremos las fijas del Campeador" (vv. 2541-2551).

(113) Cid <—> infantes de Carrión.

(114) enemigos del Cid al comienzo = infantes de Carrión. El rey pide a los infantes que sirvan al Cid como a padre, al en-tregárselos al Cid; pide el Cid a los infantes que a sus hijas sirvan, en el momento de entregárselas, camino de Carrión. A ninguno de los dos cumplen los infantes su compromiso (tiradas 104 y 124).

(115) rey2 = Cid.

Los infantes reciben las hijas del Cid para llevarlas a Carrión; el Cid les ofrece que "Si bien las servides, yo vos rendré buen galardón"

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(v. 2582); y al abad don Sancho, que "Commo sirva a doña Ximena e a las fijas que ha, / / e a todas sus dueñas que con ella están; / / bien sepa el abbat que buen galardón dello prendrá" (vv. 384-386), dícele el Campeador al salir para el destierro. Cumple el abad, los infantes incumplen.

(116) abad de Cárdena <—> infantes de Carrión.

El moro Abengalbón conoce las torcidas intenciones que albergan los infantes en su contra y antes que las pongan en práctica les recla-ma; el Cid reclama con parecidas palabras a los infantes sobre la des-honra que le cupo de las malas mañas de los infantes: " ¿Deztdme, qué vos fiz, ifantes de Carrión? / / Yo vos sirviéndovos sin art, e vos conssejastes mic muort" (vv. 2675-2681), "Dezid ¿qué vos merecí, ifan-tes de Carrión [... J A la salida de Valencia mis fijas vos di yo, / / con muy grand ondra e averes a nombre [... ] canes traidores" (vv. 3258-3263).

(117) Cid = Abengalbón.

Los infantes han sacado sus mujeres de Valencia y piensan dejar-las en el camino (no llevardejar-las a Carrión); el moro dejaría muertos a los infantes antes que llegaran a Carrión y retornaría, de buen gusto, sus hijas al Cid.

(118) Abengalbón <—» infantes de Carrión.

Al partir el Cid para el destierro se separa de sus hijas y déjalas seguras en un monasterio; en el robledal de corpes los infantes dicen a sus mujeres: "oy nos partiremos, e dexadas seredes de nos" (v. 2616) a merced de las fieras.

(119) Cid <—> infantes de Carrión.

Antes de la afrenta de Corpes, doña Elvira y doña Sol ruegan que se empleen en ellas Colada y Tizón (símbolos de las victorias del Cid, con lo que ellas ganarían el laurel de mártires); al final, antes de la venganza de los del Cid, en combate, los infantes ruegan que esas es-padas no se usen en su contra: "¡Por Dios vos rogamos, don Díago e don Ferrando, nos! / / Dos espadas tenedes fuertes e tajadores, / / al una dizen Colada e al otra Tizón. / / Cortandos las cabecas, mártires seremos nos" (vv. 2725-2728), "Andidieron en pleyto, dixiéronle al rey Alfons, / / que non fossen en batalla Colada e Tizón, / / que non li-diassen con ellas los del Campeador" (vv. 3554-3556). Cuando Fernan-do ve, en el combate final, que Pedro Bermúdez va a descargarle un golpe con Tizón, dice: "Vencudo so" (v. 3644); Diego dice, antes de caer vencido por Martín Antolínez: "¡Valme, Dios glorioso, señor, cú-riam deste espada!" (v. 3665).

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(120) Elvira y Sol <—> Diego y Fernando.

En el robledal de Corpes, fieras e infantes son peligro para las hijas del Cid y Félix Muñoz.

(121) infantes de Carrión = fieras salvajes.

Cuando el Cid recibe noticias de la afrenta de que han sido vícti-mas sus hijas, "Una gran ora penssó e comidió" (v. 2828); cuando la conoce "El rey una grand ora calló e comidió" (v. 2953); a ambos pesa: "Entre yo e mió Cid pésanos de coracón" (v. 2959).

(122) Cid = rey2.

La deshonra al Cid es deshonra al rey, lo dice el Cid: "Quando las han dexadas a grant desonor, / / si desondra y cabe alguna contra nos, / / la poca e la grant toda es de mió señor" (vv. 2909-2911).

(123) Cid = rey2.

El rey pide a los infantes que salgan de su reino, si no obedecen el llamado a cortes: "Qui lo fer non quisiesse, o no ir á mi cort, / / quite mió reyno, ca del non he sabor" (vv. 2993-2994).

(124) infantes de Carrión = Cid del primer cantar.

(125) rey «—> infantes de Carrión, como consecuencia de (124). El rey quiere — primer cantar — que el Cid se aleje rápidamente de sus reinos; en la tirada 135 está de mal humor porque tarda el Cid en venir a su presencia.

(126) rey2 <—> rey!.

El rey dice al Cid: "De lo que a vos pesa a mi duele el corazón" (v. 3031).

(127) rey2 = Cid.

La corte del rey Alfonso se levanta al entrar el Cid a cortes, pero no lo hace el bando de los infantes (tirada 137).

(128) corte del rey2 <—> bando de los infantes de Carrión.

El rey ofrece al Cid su escaño, compartido (tirada 137). (129) rey2 = Cid.

El rey parte con el bando de los infantes: "Con el que toviere

de-recho yo dessa parte me so" (v. 3143).

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El Cid ganó las espadas Colada y Tizón en lucha contra sus ene-migos y por tal los desarmó; obtiénelas nuevamente de sus eneene-migos, los infantes, y los desarma, simbólicamente (tirada 137).

(131) enemigos moros == infantes de Carrión (enemigos cristianos). El Cid dio Colada y Tizón a los afrentadores; las da luego a los vengadores (tirada 137).

(132) Diego y Fernando <—> Pedro Bermúdez y Martín Anto-líncz.

El rey ha recibido varios donativos del Cid, gustosamente; devuél-veles, ofendido, los hechos por los infantes (tirada 137).

(133) Cid <—> infantes de Carrión.

Los enemigos moros pagan en especie al Cid, luego de su derrota, en forma semejante a como lo hacen los infantes en las cortes, luego de su derrota moral (tirada 137).

(134) enemigos moros = infantes de Carrión (enemigos cristianos). La barba del Cid — símbolo de su hombría — no ha sido tomada por nadie (si la retrae en cortes García Ordóñez es sólo de palabra); el Cid, al tomar a Cabra, tomó y cortó parte de la de García Ordóñez y así lo hizo quien entonces quiso: "¿Qué avedes vos, comde, por re-traer la mi barba? / / Ca de quando nasco a delicio fo criada; / / ca non me priso a ella, fijo de mugier nada, / / nimia messó fijo de moro nin de cristiana, / / commo yo a vos, comde, en el castiello de Cabra. / / Quando pris Cabra, e a vos por la barba, non í ovo rapaz que non messó su pulgada" (vv. 3283-3289). El Cid trae a cortes, físicamente, en su bolsa, la barba de García Ordóñez.

(135) Cid <—> García Ordóñez.

Pedro Bermúdez, a cuyas manos murió Aladraf, ha callado el he-cho por no denunciar la cobardía de Fernando; Fernando se ha alaba-do en público de la acción que no le perteneció. Pedro Bermúdez es Pero Mudo, Fernando, "Lengua sin manos" (vv. 3301, 3328).

(136) Pedro Bermúdez <—» Fernando.

El rey se arrepiente del casamiento de Elvira y Sol con los infantes por el vil final en que paró; los infantes, por propia vanidad: "Si quier el casamiento fecho non fosse oy! (v. 2958), "estos casamientos non fuessen aparecidos / / por consagrar con mió Cid don Rodrigo!" (vv. 3355-3356).

(23)

Tanto el rey como el Cid han sido deshonrados con la afrenta de Elvira y Sol; los infantes se dicen honrados por la acción: "Esto lidiaré a tod el más ardido [dice Diego en cortes] / / que porque las dexamos ondrados somos nos mismos" (vv. 3359 b-3360).

(138) rey;», Cid <—* infantes de Carrión.

Los infantes de Aragón y Navarra piden por esposas a las hijas del Cid, a las cuales juzgan dignas de ser reinas; los infantes de Carrión las dejan escarnidas y juzgan — García Ordóñez también — que ni para barraganas les son buenas: "Non las deviemos tomar por varraga-nas" (v. 2759), "non gelas devién querer sus fijas por varragavarraga-nas" (v. 3276); "affé dos cavalleros entraron por la cprt; / / [ . . . ] el uno es del infante de Navarra rogador, / / e el otro es del ifante de Aragón; / / besan las manos al rey don Alfons, / / piden sus fijas a mió Cid el Campeador / / por seer reinas de Navarra e de Aragón" (vv. 3393-3399).

(139) infantes de Aragón y Navarra <—> infantes de Carrión. El casamiento de las hijas del Cid con los infantes de Aragón y Navarra place a muchos de la corte del rey: "A muchos plaze de tod esta cort, / / mas non plaze a ifantes de Carrión" (vv. 3427-3428).

(140) infantes de Carrión <—» corte del rey.

Salidos de Valencia, camino de Carrión, los infantes piensan ma-tar a Abengalbón, amigo del Cid (tirada 126); en esa ocasión apár-tanse con sus mujeres y las maltratan y dejan por muertas en el bos-que; después de las cortes acuerdan con sus parientes, apartar a los que en nombre del Cid van a Carrión a vengar a Elvira y Sol, para darles muerte: "e todos sos parientes con ellos acordados son / / que los matassen en campo por desondra de so señor" (vv. 3539-3541).

(141) infantes de Carrión = sus parientes.

(141 b) Abengalbón = Pedro Bermúdez y Martín Antolínez. Mientras estuvieron en manos de los infantes, Tizón y Colada, defendiéronles; doña Elvira y doña Sol, mientras estuvieron en brazos de los infantes, honráronles; las dos mujeres fueron deshonradas por los infantes, las espadas entonces tórnanse peligrosas para los afrentadores; mujeres y espadas, al final, no les pertenecen.

(142) infantes de Carrión! <—> infantes de Carrió^.

Los infantes dejan a sus mujeres en el bosque, heridas de muerte; los vengadores de! Cid dejan a los infantes y a su amigo Asur Gon-zález, sobre el campo, luego de franca lid, heridos de muerte: "Ya non pueden fablar don Elvira e doña Sol, / / por muertas las dexaron

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en el robredo de Corpes" (vv. 2747-2748); "Assí lo tenién las yentes que mal ferido es de mourt" (v. 3641), "Todos se cucdan que ferido es de muort" (v. 3688).

(143) Elvira y Sol = Diego y Fernando.

B. RASGOS ENTREGADOS POR MEDIO DE DESCRIPCIONES Los compañeros que al principio se destierran con el Cid ofrécenle ser leales vasallos: "Siempre vos serviremos commo leales vassallos". En la obra, el narrador, ya directamente o a través del Cid les dice: "fiel vassallo", el Cid a Minaya Alvar Fáñez (v. 204), "vassallo de pro", a Muño Gustioz (v. 2901), "Burgalés de pro", a Martín Anto-línez (v. 3066) y de nuevo "mió vassallo de pro" (v. 3193) y "mió vassallo de pro" a Muño Gustioz (v. 3525); el "Burgalés leal", dice el narrador a Minaya Alvar Fáñez (v. 228), "vassallos tan buenos" (v. 430), el "bueno de Minaya" (v. 1583), "cavallero de pro", a Muño Gustioz (v. 1995), "el Burgalés de pro", a Martín Antolínez (v. 2837). Los infantes de Carrión, a pesar de las amonestaciones del rey sobre que habrían de cuidar al Cid como a señor, resultan traidores al final y así se les describe: "malos e [... ] traydores", por Abengalbón (v. 2681), "canes traidores", por el Cid (v. 3263), "traidor [Fernando]", por Pedro Bermúdez (v. 3343), "traydor [Diego]", por Martín An-tolínez (v. 3371), "traidores", por Minaya (v. 3442).

(144) compañeros del Cid <—> infantes de Carrión.

El Cid habla justa y mesuradamente: "Fabló mió Cid bien e tan mesurado' (v. 7); Asur González, con "poco recabdo" (v. 3376).

(145) Cid <—> Asur González.

Diego González es "alevoso, boca sin verdad" (v. 3362). (146) Diego González = conde de Barcelona.

El Cid y el rey hablan "commo tan buenos": "Fabló rey don Al-fons commo tan buen señor: / / gracias Cid, commo tan bueno, e pri-mero al Criador" (vv. 2095-2096).

(147) Cid = rey2.

El Cid es —o sería— buen vasallo; el rey no tan buen señor: "¡Dios qué buen vassallo, si oviesse buen señore!" (v. 20).

(148) reyi <—> Cid.

Martín Antolínez es, de entrada, "el burgalés cumplido"; los ju-díos Raquel y Vidas, los que cuidan de los haberes ganados.

(25)

(149) Martín Antolínez <—> Raquel y Vidas.

A Martín Antolínez se dirige el Cid diciéndole: "sodes ardida lan$a" (v. 79); Pedro Bermúdez llama a Fernando "Lengua sin ma-nos", por cobarde en el combate y por hablador (v. 3328).

(150) Martín Antolínez <—* Fernando.

Los judíos hablan siempre aparte entre ellos: "Entre Raquel e Vi-das aparte ixieron amos" (v. 191) y "en una estaban amos"; los in-fantes hacen otro tanto cuando fraguan sus planes: "Amos salieron a part, veramientre son hermanos" (v. 2538).

(151) judíos = infantes de Carrión.

El Cid es "barba tan complida" (v. 268), "luenga barba" (v. 3273), "bien barbado" (v. 789), "barba vellida" (v. 930), "el de luenga bar-ba" (v. 1226); la barba de García Ordóñez "aún non es eguada" (v. 3290).

(152) Cid <—> García Ordóñez.

Ya el narrador, ya otros, nombran al Cid como: "Campeador leal", el narrador (v. 1195), "Campeador léale", Muño Gustioz (v. 2326), "Campeador leal", Abengalbón (v. 2679).

(153) Cid <—> infantes de Carrión.

(154) Cid == sus compañeros de destierro, tenida en cuenta la función (144).

Ya el narrador, ya otros, nombran al Cid y al rey como: "El buen Campeador", el narrador (vv. 236, 559, 1916, 2014, 3096), o "el bueno de Bivar" (v. 969), y "buen Campeador", dícele el rey (vv. 1890 y 1904); "buen señor', dice Minaya al rey (v. 1323), "el buen rey don Alfons", el narrador (v. 3024), "buen rey don Alfons", el narrador (v. 3108), "buen rey don Alfons", el narrador (v. 3127).

(155) Cid = rey2.

El narrador y otros personajes nombran a los enemigos del Cid como: "enemigos malos", el Cid (v. 9), "malos mestureros", doña Ji-mena (v. 267), "enemigo malo [refiriéndose a don García]", el narra-dor (v. 1836), "malos [los infantes]", Abengalbón (v. 2681), "malo [Fernando]", Pedro Bermúdez (v. 3343), "malo [Asur González]", Muño Gustioz (v. 3383), "malos [los infantes]", Minaya Alvar Fá-ñez (v. 3442).

(156) enemigos del Cid <—> Cid. (157) enemigos del Cid <—> rey2.

(26)

El narrador y otros personajes nombran a los vasallos del Cid como hombres buenos: "vassallos tan buenos", el narrador (v. 430), "sodes muy bueno", el rey a Pedro Bermúdez (v. 690), "buen cristia-no [don Jerónimo]", el narrador (v. 1546), "buecristia-no de Minaya", na-rrador (1583), "bueno d'Aragón [Galin Garcíez]", el Cid (vv. 740 y 3066); como hombres de pro y valientes: "Galin Garcíaz, una fardida lan^a", el Cid (v. 443 b), "una fardida lanca [Alvar Fáñez]", el Cid (v. 489), "un cavallero de prestar [Minaya Alvar Fáñez]", el narrador (v. 671), "mucho era arreziado [don Jerónimo]", el narrador (v. 1291), "Burgalés de pro [Martín Antolínez]", el narrador (vv. 1993, 2837, 3191), "cavallero de pro [Muño Gustioz]", el narrador (v. 1995), "va-ssallo de pro [Muño Gustioz]", el Cid (v. 2901), "Burgalés de pro [Martín Antolínez]", el Cid (v. 3066), "vassallo de pro [Martín An-tolínez]", el Cid (v. 3193). Nombran a los enemigos del Cid como: "non es tan pro [Asur González]", el narrador (v. 2173), "tan osa-dos [/'. e., realmente tan cobardes, los infantes]" Muño Gustioz (v. 2326), "Lengua sin manos [Fernando]", Pedro Bermúdez (v. 3328).

(158) enemigos del Cid <—> compañeros del Cid.

El Cid dice del rey "el que más vale que nos" (v. 1940, y el rey dice al Cid "mejor sodes que nos" (v. 3116).

(159) Cid = rey2.

3.1.2. Enumeración general de las funciones. (1) Cid <—> García Ordóñez.

(2) Cid <—> Ramón Verenguel. (3) Cid <—> García Ordóñez.

(4) García Ordóñez = Ramón Verenguel. (5) García Ordóñez r= Ramón Verenguel. (6) García Ordóñez = Ramón Verenguel. (7) Cid <—> reyi.

(8) Cid <—> reyt.

(9) reyj = moros —Fáriz y Galve— enemigos del Cid. (10) Burgaleses <—> moros.

(11) Cid <—> moros.

(12) Martín Antolínez < > judíos. (13) infantes de Carrión = judíos. (14) judíos = infantes de Carrión. (15) judíos <—> infantes de Carrión. (16) judíos = infantes de Carrión. (17) Elvira y Sol = Tizón y Colada.

(18) infantes de Carrión <—> infantes de Aragón y Navarra. (19) Pedro Bermúdez y Martín Antolínez <—> infantes de

(27)

(20) Elvira y Sol = arcas de arena. (21) judíos := infantes de Carrión. (22) judíos <—> infantes de Carrión. (23) judíos <—> Martín Antolínez. (24) judíos = Martín Antolínez. (25) judíos <—> Cid.

(26) judíos, Martín Antolínez <—» judíos, Cid. (27) Cid = Martín Antolínez.

(28) Cid r= Martín Antolínez.

(29) abad don Sancho <—> burgalcses. (30) abad don Sancho <—> judíos.

(31) abad don Sancho <—> infantes de Carrión. (32) Minaya Alvar Fáñez <—> infantes de Carrión. (33) abad don Sancho <—> rey.

(34) moros de Alcocer = judíos. (35) moro Galve = infante don Diego. (36) moros = cristianos. (37) Cid = rey2. (38) reyi = moros. (39) rey! <—> rey2. (40) rey i = Cid. (41) moros = Cid.

(42) moro Tamín = conde de Barcelona. (43) Cid <—> conde de Barcelona. (44) conde de Barcelona <—> burgaleses. (45) conde de Barcelona <—> Cid.

(46) conde de Barcelona = Minaya Alvar Fáñez. (47) Cid <—> conde de Barcelona.

(48) conde de Barcelona = moros de Sevilla. (49) Cid <—> conde de Barcelona.

(50) enemigos cristianos del Cid = enemigos moros del Cid. (51) Cid <—> rey i.

(52) Cid <—> don García. (53) Cid <—> rey!. (54) Cid = rey.

(55) rey2 <—> García Ordóñez. (56) Cid <—> don García. (57) rey2 = Abengalbón.

(58) rey2, Abengalbón <—» infantes de Carrión. (59) rey2 <—> reyi.

(60) rey2 <—> infantes de Carrión.

(61) Pedro Bermúdez <•—* infante don Fernando. (61 b) Pedro Bermúdez <—> infante don Fernando. (62) rey2 <—> infantes de Carrión.

(28)

(64) Cid= rey2.

(65) Jimena e hijas = Valencia.

(66) Cid = protectores de su mujer e hijas. (67) rey2 = protectores de la mujer e hijas del Cid.

(68) rey2 = Cid.

(69) rey2 = Cid, protectores de la familia del Cid <—> infantes

de Carrión.

(70) Jimena e hijas = Valencia. (71) reyi = rey de Marruecos. (72) Valencia <—> moros. (73) Cid <—> don García.

(74) don García <—> infantes de Carrión. (75) reyi = rey2. (76) reyi — Cid. (77) rey2 = Cid. (78) rey2 = Cid. (79) rey2 = reyi. (80) rey2 <•—> Cid.

(81) rey2 <—> enemigos reales (=enemigos del Cid).

(82) reya = Cid.

(83) Cid = sus vasallos. (84) Cid = rey2.

(85) reyt <—> rey2.

(86) Valencia = mujer e hijas del Cid.

(87) amigos del rey y del Cid <—> Albar Díaz y Garci Ordóñez. (88) rey2 = Cid.

(89) Cid <—> infantes de Carrión.

(90) Alvar Salvadórez y Galin Garcíaz = abad don Sancho. (91) rey2 <—» reyi.

(92) rey2 <—» reyi.

(93) infantes de Carriórii <—> infantes de Carrión2.

(94) infantes de Carrión <—> Cid.

(95) infantes de Carrión <—> Martín Antolínez y Pedro Ber-múdez.

(96) Cid = rey2.

(97) rey <—> infantes de Carrión. (98) Cid <—> infantes de Carrión. (99) infantes de Carrión <—> rey.

(100) infantes de Carrión <—=> vasallos del Cid. (101) infantes de Carrión <—> Cid.

(102) león <—> infantes de Carrión. (103) Cid <—> infantes de Carrión.

(104) Cid y los suyos <—> infantes de Carrión. (105) Cid <—> infantes de Carrión.

(29)

(107) Jimena e hijas = infantes de Carrión.

(108) infantes de Carrión <—> Pedro Bermúdez y obispo don Je-rónimo.

(109) infantes de Carrión <—> don Jerónimo.

(110) Cid y Minaya Alvar Fáñez <—> infantes de Carrión. (111) Pedro Bermúdez y Cid <—> infantes de Carrión. (112) Cid <—> infantes de Carrión.

(113) Cid <—> infantes de Carrión.

(114) enemigos del Cid al comienzo = infantes de Carrión. (115) rey2 = Cid.

(116) abad don Sancho <—> infantes de Carrión. (117) Cid = Abengalbón.

(118) Abengalbón <—> infantes de Carrión. (119) Cid <—> infantes de Carrión. (120) Elvira y Sol <—> infantes de Carrión. (121) infantes de Carrión = fieras.

(122) Cid = rey2.

(123) Cid = rey2.

(124) infantes de Carrión = Cid en el primer cantar. (125) rey <—> infantes de Carrión.

(126) rey2 <—> rey!.

(127) rey2 = Cid.

(128) rey2 = infantes de Carrión.

(129) rey2 = Cid.

(130) rey2 = Cid.

(131) moros enemigos = infantes de Carrión.

(132) infantes de Carrión <—> Pedro Bermúdez y Martín An-tolínez.

(133) Cid <—> infantes de Carrión.

(134) moros enemigos — enemigos cristianos. (135) Cid <•—> don García.

(136) Pedro Bermúdez <—> don Fernando. (137) rey2 <—> infante don Diego.

(138) rey2, Cid <—> infantes de Carrión.

(139) infantes de Carrión <—> infantes de Aragón y Navarra. (140) infantes de Carrión <—> corte del rey.

(141) infantes de Carrión = sus parientes.

(141b) Abengalbón = Pedro Bermúdez y Martín Antolínez. (142) infantes de Carrióni <—> infantes de Carrión2.

(143) Elvira y Sol = infantes de Carrión.

(144) infantes de Carrión <—> compañeros del Cid. (145) Cid <—> Asur González.

(146) conde de Barcelona — infante don Diego. (147) Cid = rey2.

(30)

(149) Martín Antolínez <—> judíos.

(150) Martín Antolínez <—> infante don Fernando. (151) judíos = infantes de Carrión.

(152) Cid <—> don García.

(153) Cid <—> infantes de Carrión. (154) Cid = sus compañeros. (155) Cid = rey2.

(156) Cid <—» sus enemigos. (157) rey2 <—> enemigos del Cid.

(158) enemigos del Cid <—> compañeros del Cid. (159) Cid = rey2.

4. Definición de las tres funciones sintéticas Cid-rey por las fun-ciones anteriores.

4.1. Directamente.

Rey y Cid comparten rasgos cuyas funciones los definen directa-mente. Tales, los que originan las siguientes funciones:

4.1.1. Función sintética de = (definidora del estado de armo-nía inicial).

(40) Cid = rey!.

-> (definidora del estado de des-4.1.2 acuerdo). (7) (8) (51) (53) (76) (148) . Función Cid <—> Cid <—> Cid «—> Cid <^-> Cid <—> Cid <—> sintética de rcyi. reyi. reyi. reyi. reyi. reyi.

4.1.3. Función sintética de = (definidora del estado de armo-nía final). (37) Cid = rey2. (54) Cid = rey0. (64) Cid = rey2. (68) Cid = rey2. (77) Cid = rey2. (78) Cid = rey2. (82) Cid = rey2. (84) Cid = rey2. (88) Cid = rey2. (96) Cid = rey2. (115) Cid = rey2.

(31)

(122) Cid = rey2. (123) Cid = rey2. (127) Cid = rey2. (129) Cid = rey2. (130) Cid = rey2. (147) Cid = rey2. (155) Cid = rey2. (159) Cid = rey2. 4.2. Indirectamente.

Los demás personajes poseen rasgos cuyas funciones al relacionar-se, dan como consecuencia lógica las funciones sintéticas Cid-rey:

4.2.1. Función sintética de = (definidora del estado de armo-nía inicial y final).

(55) rey2 <—» García Ordóñez, (56) Cid <—> García Ordóñcz

. - . C i d = rey.

Se refuerzan estas semejanzas con (1), (3) Cid <—> García Ordó-ñez, (52) Cid <—> don García, (73) Cid <—* don García, (87) ami-gos del rey y del Cid <—> García Ordóñez, (135) Cid <—» don García, (152) Cid <—> don García.

(81) enemigos del rey 2 = enemigos del Cid.

(157) rey2 *—» enemigos del Cid.

:. Cid = rey.

Se refuerzan estas semejanzas con las oposiciones de rey2 <—>

in-fantes de Carrión y Cid <—> inin-fantes de Carrión, a saber: (60), (62), (97), (99), (125), (137), (138) para el rey y (89), (94), (98), (101), (103), (104), (105), (110), (111), (112), (113), (119), (128), (133), (138), (153) para el Cid. También se refuerzan con las oposiciones de los mutuos amigos y los mutuos enemigos: (18), (139), infantes de Aragón y Navarra <—> infantes de Carrión. Se refuerzan igualmente con la oposición entre amigos del Cid y enemigos del rey: (19). Pero Bermúdez y Martín Antolínez <—> infantes de Carrión, (31) abad don Sancho <—> infantes de Carrión, (32) Minaya <—> infantes de Carrión, (58) rey, Abengalbón <—> infantes de Carrión, (61) Pedro Bermúdez <—» infante don Fernando, (63) abad don Sancho <—> infantes de Carrión, (95) Martín Antolínez y Pedro Bermúdez <—> infantes de Carrión, (100) vasallos del Cid <—> infantes de Carrión, (104) Cid y los suyos <—> infantes de Carrión, (106) Pedro

(32)

Bermú-dez <—> infante don Fernando, (108) Pedro BermúBermú-dez y don Je-rónimo <—> infantes de Carrión, (110) Cid y Minaya <—> infantes de Carrión, (111) Pedro Bermúdez y Cid <—> infantes de Carrión, (116) abad don Sancho <—> infantes de Carrión, (118) Abengalbón, <—» infantes de Carrión, (132) Pedro Bermúdez y Martín Antolí-nez <—> infantes de Carrión, (136) Pedro Bermúdez <—> infante don Fernando, (144) compañeros del Cid <—> infantes de Carrión, (150) Martín Antolínez <—> infante don Fernando. También con las oposiciones Cid <—> reyi y rey2 <—> rey^ (7), (8), (51), (53),

(76), (148), las primeras, y (39), (59), (75), (79), (85), (91), (92), las segundas.

Las semejanzas se refuerzan, como deducidas de la oposición entre amigos del rey2 y enemigos del Cid: (140) corte del rey <—> in-fantes de Carrión y con la semejanza entre rcy2 y amigos o

semejan-tes al Cid: (57) rey2 = Abengalbón ((117) Abengalbón = Cid),

(66) Cid = protectores de su mujer e hijas y (67) rey 2 = protectores de la mujer e hijas del Cid.

En la etapa de armonía final, los enemigos del Cid y los enemi-gos del rey, en su semejanza mutua, subrayan en lo cuantitativo, la elevación del Cid a su estado inicial: (4), (5), (6) García Ordóñez •=. Ramón Verenguel, (13), (14), (16), (21) infantes de Carrión = ju-díos, (34) moros de Alcocer := juju-díos, (35) moro Galve =: infante don Diego, (42) moro Tamín = conde de Barcelona, (114) enemigos del comienzo = infantes de Carrión, (131) moros enemigos = in-fantes de Carrión, (151) judíos = inin-fantes de Carrión.

4.2.2. Función sintética de <—> (definidora del estado de des-acuerdo).

Cid = rey2 por lo ya demostrado en 4.2.1. y rey2 <—> reyi en (7), (8), (51), (53), (76), (148), .-. Cid * - * reYl.

La oposición sintética anterior se refuerza con la <—> de amigos y semejantes al Cid o amigos y semejantes al rey2 y el reyi o sus

se-mejantes.

5. En este trabajo, en suma, hemos demostrado cómo las funcio-nes entre rasgos de los personajes en el Cantar de mió Cid definen tres funciones sintéticas centrales Cid-rey, que a su vez son definidoras de tres estados, estados que a su vez definen dos procesos en función opositiva, definidores últimos de la obra.

ERNESTO PORRAS COLLANTES.

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