SAGRADO TRIDUO PASCUAL
EN TIEMPO DE COVID-19
Celebraciones y oraciones
para rezar en casa
DEPARTAMENTO DE LITURGIA
Conferencia Episcopal del Uruguay
Presentación
Cada año celebramos en nuestras comunidades los grandes acontecimientos de la Historia de la Salvación, que tienen su culmen en el llamado “Triduo Pascual”. Se llama así porque “en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre. En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo”1. El Triduo comienza en la tarde del Jueves Santo, que simbólicamente ya es Viernes Santo, y llega hasta el Domingo de Pascua inclusive. Recuerda la Cena del Señor, su condena, su pasión y muerte, su sepultura y su resurrección.
En la situación tan particular que estamos viviendo debido a la pandemia del COVID-19, este año no podremos reunirnos como comunidad orante en nuestras iglesias. Esto nos ha entristecido pero no nos puede paralizar. Han surgido muchas iniciativas para poder participar de manera virtual en las celebraciones de nuestras comunidades parroquiales y vivir así una comunión espiritual y real, con el Señor Jesús y también con su cuerpo místico que es la Iglesia.
Con el deseo de ayudar a vivir estos días Santos, y sabiendo que para muchos serán jornadas difíciles por no poder celebrar como lo hacemos habitualmente, es que el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal del Uruguay, ha elaborado este subsidio. Es muy importante destacar que no pretende, bajo ningún concepto, sustituir las celebraciones litúrgicas, más bien, quiere ayudar a profundizar en la oración y la vivencia de la Semana Santa.
En este material encontrarán algunas celebraciones litúrgicas como las oraciones de la mañana, que pertenecen a la Liturgia de las Horas, y también otras oraciones. En todas ellas está presente la Palabra de Dios, que nos nutre de una manera muy especial en estos días. Cualquiera de estas celebraciones puede rezarse de modo individual o grupal, ya sea en familia o en comunidad. Los Obispos del país expresamos en estos días que “tenemos la certeza de que Dios camina con su pueblo peregrino y que, precisamente en la dificultad y en el dolor, Él tiene Palabras de Vida para todos los hombres y mujeres de nuestro querido Uruguay”. Deseo de corazón que el Señor nos regale una vivencia profunda de estos días Santos, que nos abra a su amor y al de los hermanos.
Mons. Luis Eduardo González Obispo Auxiliar de Montevideo Presidente del Dpto. de Liturgia
1 Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Carta Circulas sobre la
Introducción
Contenido
En este subsidio encontrarán distintas celebraciones y oraciones que no intentan reemplazar las celebraciones litúrgicas del triduo pascual, pero nos ofrecen, en este tiempo tan particular, una forma de vivir con mayor intensidad estos días Santos. También es una realidad que hay comunidades más alejadas en nuestra patria en las que es más difícil el acceso a las transmisiones por internet.
Formas de rezar
Las oraciones y celebraciones que aquí se presentan pueden ser rezadas de manera individual o en grupos, ya sea en familia o comunidades. En cada una de ellas se nos guía a través de las rúbricas, que son las letras que se encuentran en color rojo. Allí tendremos indicaciones para seguir cada momento de oración. Algunos varían según estemos solos o acompañados.
No estamos obligados a seguir todas las indicaciones al pie de la letra. Podemos adaptarlas a nuestras circunstancias. También se puede tomar una parte, una lectura o una oración y rezar con ellos, no necesariamente todo lo que se plantea aquí. Lo mismo sucede con el orden de las celebraciones, a no ser las que pertenecen a un momento concreto del día, las podemos ir ubicando en los momentos adecuados de nuestra jornada. Tampoco tenemos porque utilizarlas todas.
Estas propuestas nos pueden ayudar a prepararnos para vivir fuertemente las celebraciones litúrgicas a las cuales nos uniremos por los distintos medios de comunicación, así como también pueden utilizarse después de participar en ellas, de modo que se vivan como una prolongación de los ritos litúrgicos que presiden nuestros pastores. Lo importante es vivirlas a nuestro tiempo, con nuestros ritmos y para nuestro provecho espiritual. Este material no sustituye nuestra participación virtual en las celebraciones litúrgicas.
Cuando se reza en familia o comunidades es útil repartir las tareas, unos pueden ambientar, otros buscar la música que se utilizará, y otros preparar lo necesario y dirigir el momento de oración.
Lugar de la oración
En lo que respecta al lugar para rezar eso dependerá de las circunstancias de cada uno. Apostemos a la creatividad, a preparar espacios para que nuestros momentos de encuentro con Dios estén bien cuidados. Puede haber oraciones en un jardín, en el living o en el comedor de la casa, o también, cuando uno reza solo, en la propia habitación.
¿Cómo rezar los salmos en las oraciones de la mañana?
Las oraciones de la mañana, llamadas “Laudes”, pertenecen a la Liturgia de las Horas, la cual distribuye los salmos a lo largo de cuatro semanas para todos los momentos (horas) del día.
En este subsidio, antes de cada salmo encontrarán una pequeña introducción que nos ayude a entender su sentido y a orientar nuestra oración. Para aquellos que no están acostumbrados al rezo de los salmos, pueden elegir uno de ellos en vez de rezar la salmodia completa (dos salmos y un cántico del Antiguo Testamento).
También debe tenerse en cuenta que son textos poéticos, por lo cual se deben leer en verso y de manera pausada. Si se reza con otros se sugiere hacerlo a dos coros, es decir intercalando una estrofa cada coro. Si son más de dos personas también se reza a dos coros, recitando junto a otros según me haya tocado en uno u otro coro.
Esperemos que este aporte los ayude a vivir esta Semana Santa tan particular. Pbro. Andrés Paredes
Secretario ejecutivo
Contenido
JUEVES SANTO
Momento de oración para la noche del Jueves Santo Pág. 6
VIERNES SANTO
Oración de la mañana (laudes) Pág. 11 Oración del Rosario para el Viernes Santo Pág. 17 Vía Crucis en tiempo de COVID-19 Pág. 20
SÁBADO SANTO
Oración de la mañana (laudes) Pág. 27 Oración junto al sepulcro del Señor Pág. 32 Oración por nuestros seres queridos difuntos Pág. 35 Celebración de la Palabra para la Noche Pascual Pág. 38
DOMINGO DE PASCUA
Oración de la mañana (laudes) Pág. 44 Bendición de la mesa Pascual Pág. 50 Oración de Pascua a la Santísima Virgen María Pág. 50
APÉNDICE
Oración de la comunión espiritual Pág. 51 Materiales utilizados en la elaboración de este subsidio Pág. 52
JUEVES SANTO
Momento de oración para la noche del Jueves Santo
Esta celebración está pensada para la tarde-noche del Jueves Santo, especialmente para aquellos que no participarán a través de los medios de comunicación de las transmisiones de las misas de la Cena del Señor. De igual modo puede ser utilizada aunque se haya participado en la celebración de la Eucaristía. Puede ser, también, una celebración para cerrar el día e irse a dormir en un silencio contemplativo.
Se sugiere disponer en una mesa, a modo de pequeño “altar” familiar, adornada con un mantel y alguna vela, recipientes con pan y vino, que nos recuerdan la institución de la eucaristía en la Última Cena. Si se realiza el gesto del lavatorio de los pies habrá que disponer una jarra con agua, una palangana y toalla.
Otra posibilidad es realizar antes o después, independientemente de esta celebración, una velada musical. A través de medios tecnológicos tenemos acceso a listas musicales como en YouTube o Spotify. Se puede elegir algunas canciones que nos ayuden a adorar al Señor, como alternativa a la tradicional Hora Santa que se vive en nuestras iglesias luego de la Misa de la Cena del Señor. Puede hacerse también en torno al pequeño “altar” familiar que se prepare para vivir esta noche.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.INTRODUCCIÓN
Esta noche hacemos memoria de aquella Última Cena, en la cual el Señor Jesús, antes de ser entregado, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el extremo. Ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los Apóstoles. Ahora, en actitud agradecida, comenzamos nuestra oración. Que esta plegaria nos ayude a comprender más plenamente el don que el Señor nos ha hecho.
Se canta o recita:
Bendigamos al Señor, que nos une en caridad y nos nutre con su amor, en el pan de la unidad. ¡Oh, Padre nuestro!
Conservemos la unidad, que el maestro nos mandó
donde hay guerra que haya paz, donde hay odio que haya amor. ¡Oh, Padre nuestro!
El Señor nos ordenó, devolver el bien por mal ser testigos de su amor, perdonando de verdad. ¡Oh, Padre nuestro!
Al que vive en el dolor, y al que sufre en soledad entreguemos nuestro amor, y consuelo fraternal. ¡Oh, Padre nuestro!
INTRODUCCIÓN A LA LECTURA
Estamos viviendo una Semana Santa distinta debido a esta pandemia. Hoy agradecemos a Dios el don de su Cuerpo y su Sangre, pero al no poder alimentarnos de él, nos alimentamos del Pan de la Palabra, que nutre y alimenta nuestras vidas. Recibamos su palabra con corazón abierto.
LECTURA
Del Evangelio según san Mateo.
Mt 26, 26-30 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo.» Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre.» Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. Palabra de Dios.
PLEGARIA
En este momento de oración elevemos nuestras súplicas a Dios Padre de Jesucristo y Padre nuestro. Respondamos: R. A ti gloria y alabanza por los
siglos.
Creemos, Señor, lo que tú no has dicho: «Yo soy el pan de vida». R.
Creemos, Señor, que tú eres el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. R.
Creemos, Señor, que eres el pan vivo bajado del cielo. R.
Creemos, Señor, que el que coma de este pan, vivirá para siempre. R.
Creemos, Señor, que el pan que tú nos das, es tu carne para la vida del mundo. R.
Se pueden añadir otras intenciones espontáneas. ORACIÓN
eñor Jesús, tú eres el salvador de los humildes y la felicidad de quienes en ti confían,
el alimento de los hambrientos y la vida de tus fieles: dígnate escuchar la alabanza agradecida de tu Iglesia, haz resplandecer en su rostro el gozo de tu presencia y haz que gustemos en este mundo tu bondad,
de la que seremos saciados el día de la felicidad eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
INTRODUCCIÓN A LA LECTURA
En esta noche Jesús nos ayuda a entender que su muerte en la cruz es amor vivido hasta las últimas consecuencias. Este regalo, como nos lo demuestra en el lavatorio de los pies, nos purifica pero también nos une y nos invita a vivir con radicalidad el amor al prójimo y el servicio fraterno.
LECTURA
Del Evangelio según san Juan.
13, 1-15 Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, Él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que Él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Cuando se acercó a Simón Pedro, éste le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?»
Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás.»
«No, le dijo Pedro, ¡Tú jamás me lavarás los pies a mí!»
Jesús le respondió: «Si Yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte.» «Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!»
Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos.» Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: «No todos ustedes están limpios.»
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si Yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que Yo hice con ustedes.»
Palabra del Señor.
GESTO DE AMOR FRATERNO
Jesús lavó los pies a sus discípulos, un gesto de humildad, de entrega, de amor, de fraternidad. Queremos amar como Él, servir como Él, descubrirlo presente entre nosotros. Por eso podemos en este momentos hacer una oración por aquellos que están pasando necesidad o por aquellos de quienes nos hemos alejado. Esta noche puede ser bueno pensar un gesto de caridad para ayudar a los hermanos más necesitados.
Esto será distinto de acuerdo a las realidades que cada uno vive. ORACIÓN FINAL
Hemos recordado en esta noche el gran regalo de Jesús, la Eucaristía. También en esta noche nos ha dejado el don del ministerio sacerdotal. Recemos de manera especial por nuestros sacerdotes. Culminemos con la oración que el mismo Cristo nos ha enseñado: Padre nuestro...
Terminan todos haciéndose la señal de la cruz:
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.VIERNES SANTO
Oración de la mañana
(laudes)
INVOCACIÓN INICIAL Dios mío,
ven en mi auxilio.Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre… HIMNO
En lugar de este himno puede entonarse un canto adecuado. Desde la cruz redentora,
el Señor nos dio el perdón, y, para darnos su amor, todo a la vez, sin medida, abrió en su pecho una herida y nos dio su corazón.
Santa cruz de Jesucristo, abierta como dos brazos: rumbo de Dios y regazo en la senda del dolor, brazos tendidos de amor sosteniendo nuestros pasos. Solo al chocar en las piedras el río canta al Creador; del mismo modo el dolor, como piedra de mi río, saca del corazón mío
el mejor canto de amor. Amén. SALMODIA
Al comienzo y al final de cada salmo todos rezan juntos la antífona. Introducción al salmo:
Al contemplar hoy al Señor dando su vida en la cruz, experimentamos su amor redentor y asumimos nuestra fragilidad, la de la Iglesia e incluso la de la humanidad entera. Pedimos a Dios, en este Viernes Santo, la gracia del perdón. Antífona 1: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte
por todos nosotros.
Salmo 50 Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito,
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos,
Gloria al Padre…
Antífona 1: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte
por todos nosotros.
Introducción al salmo:
En este cántico se mezclan el temor y la esperanza de alguien que se siente a las puertas de la muerte, como Jesús en la cruz, pero que, con todo, continúa esperando en la protección de Dios.
Antífona 2: Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su
sangre.
Hab 3, 2-4. 13a. 15-19 Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra. En medio de los años, realízala; en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto, acuérdate de la misericordia. El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán: su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza; su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder. Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos, revolviendo las aguas del océano. Lo escuché y temblaron mis entrañas, al oírlo se estremecieron mis labios; me entró un escalofrío por los huesos, vacilaban mis piernas al andar;
gimo ante el día de angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime. Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas,
aunque se acaben las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor,
El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas. Gloria al Padre…
Antífona 2: Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su
sangre.
Introducción al salmo:
El poder de Dios, que domina toda la creación, nos aporta confianza y alegría. Antífona 3: Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y
glorificamos; por el madero ha venido la alegría al mundo entero.
Salmo 147 Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti; ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz; manda la nieve como lana, esparce la escarcha como ceniza; hace caer el hielo como migajas y con el frío congela las aguas; envía una orden, y se derriten; sopla su aliento, y corren. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. Gloria al Padre…
Antífona 3: Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y
LECTURA BREVE Is 52, 13-15
Mirad: mi siervo tendrá éxito, será enaltecido y ensalzado sobremanera. Y, así como muchos se horrorizaron de él, pues tan desfigurado estaba que ya ni parecía hombre, no tenía ni aspecto humano, así también muchos pueblos se admirarán de él y, a su vista, los reyes enmudecerán de asombro porque verán algo jamás narrado y contemplarán algo inaudito.
Todos responden:
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Antífona: Fijaron encima de su cabeza un letrero indicando el motivo de su
condenación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.»
Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79 EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre…
Antífona: Fijaron encima de su cabeza un letrero indicando el motivo de su
condenación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.»
PRECES
Adoremos a nuestro Redentor, que por nosotros y por todos los hombres quiso morir y ser sepultado para resucitar de entre los muertos, y supliquémosle, diciendo: R. Señor, ten piedad de nosotros.
Señor y Maestro nuestro, que por nosotros te sometiste incluso a la muerte, enséñanos a someternos siempre a la voluntad del Padre. R.
Tú que siendo nuestra vida quisiste morir en la cruz para destruir la muerte y todo su poder, haz que contigo sepamos morir también al pecado y resucitemos contigo a vida nueva. R.
Rey nuestro, que como un gusano fuiste el desprecio del pueblo y la vergüenza de la gente, haz que tu Iglesia no se acobarde ante la humillación, sino que como tú proclame en toda circunstancia el honor del Padre. R.
Salvador de todos los hombres, que diste tu vida por los hermanos, enséñanos a amarnos mutuamente con un amor semejante al tuyo. R.
Tú que al ser elevado en la cruz atrajiste hacia ti a todos los hombres, reúne en tu reino a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo. R.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Porque la muerte de Cristo nos ha hecho agradables a Dios, nos atrevemos a orar al Padre, diciendo: Padre nuestro…
ORACIÓN Y CONCLUSIÓN
ira, Señor, con bondad a tu familia santa, por la cual Jesucristo nuestro Señor aceptó el tormento de la cruz, entregándose a sus propios enemigos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Terminan todos haciéndose la señal de la cruz:
Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.Oración del Rosario para el Viernes Santo
EL SENTIDO DE LOS MISTERIOS DOLOROSOSEl itinerario meditativo se abre con Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y frente a todos los pecados de los hombres, para decirle al Padre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42 par.). Este «sí» suyo cambia el «no» de los progenitores en el Edén. Y cuánto le costaría esta adhesión a la voluntad del Padre se muestra en los misterios siguientes, en los que, con la flagelación, la coronación de espinas, la subida al Calvario y la muerte en cruz, se ve sumido en la mayor ignominia: Ecce homo!
En este oprobio no sólo se revela el amor de Dios, sino el sentido mismo del hombre. Ecce homo: quien quiera conocer al hombre, ha de saber descubrir su sentido, su raíz y su cumplimiento en Cristo, Dios que se humilla por amor «hasta la muerte y muerte de cruz» (Flp 2, 8). Los misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.
JUAN PABLO II, Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, n. 22. Conviene rezarlo junto a una imagen de la Virgen y si es posible colocar un crucifijo cerca. Se puede comenzar con un canto en honor a la Virgen María.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.INTRODUCCIÓN
Oremos al Señor acompañados por la intercesión materna de María, meditando los misterios dolorosos. Al contemplar a nuestro salvador Jesucristo en el camino de su pasión y su muerte en cruz, recordamos todas las cruces que todavía cargan muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Que la victoria de Cristo sobre la muerte pueda ser fuente de fortaleza y esperanza para un mundo más justo y más fraterno.
Aquí se pueden proponer intenciones por las cuales rezar este Rosario.
PRIMER MISTERIO: JESÚS EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ
Lc 22,40-44 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron al monte de los Olivos, Jesús les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba: "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia, él
oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria al Padre....
SEGUNDO MISTERIO: LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR
Mt 27,22-26 Pilato dijo a la gente: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!". El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!". Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes". Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado. Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria al Padre....
TERCER MISTERIO: JESÚS CON LA CORONA DE ESPINAS
Mt 27,27-31 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo. Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos". Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria al Padre....
CUARTO MISTERIO: JESÚS CARGANDO LA CRUZ CAMINO DEL CALVARIO
Lc 23,26-28.32-33 Cuando llevaban a Jesús camino del Calvario, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados. Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
QUINTO MISTERIO: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Jn 19,25-30 Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Padre nuestro, 10 Ave María, Gloria al Padre....
PLEGARIA
Culminado el último misterio, se reza la Salve. Luego se rezan las siguientes oraciones de los fieles.
A cada invocación todos responden: Escúchanos, Señor.
Padre santo, que iluminaste la pasión de tu Hijo con la luz de la Pascua; haz que donde se levantan nuevas cruces, tu Iglesia esté presente con coraje para ser signo concreto de esperanza, oremos.
Padre bueno, que quisiste que a los pies de la cruz de tu Hijo estuvieran María y el discípulo; haz que, ante el odio y la violencia que surgen en tantas partes del mundo, aumente en cada hombre la búsqueda de la reconciliación y la paz, oremos.
Padre santo, que revelas tu poder sobre todo en tu gran misericordia; haz que reconciliados contigo, lleguemos a ser, como María, dispensadores del perdón y de la paz para nuestros hermanos, oremos.
Padre de misericordia, que quieres que todos los hombres se salven; haz que todos los enfermos y los que sufren las consecuencias de la actual pandemia, experimenten el auxilio de tu amor, por intercesión de María Santísima, oremos.
Se pueden añadir otras intenciones libres. ios y Padre nuestro,
que quisiste que al pie de la cruz de tu Hijo estuviera también su Madre, compartiendo su pasión, guarda en tu Iglesia los frutos de la redención
y haz que crezcan cada día más. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Vía crucis en tiempo de COVID-19
RECOMENDACIONES PREVIASSegún las posibilidades puede rezarse al aire libre, caminando o sentados. También en el interior de la casa. Es importante que allí donde se vaya a rezar se prepare el lugar para la oración, puede ser con alguna vela o lo que te ayude a rezar. Sería lindo tener para ese momento una cruz (no importa su tamaño o el material del que esté hecha).
Si se reza en familia o con otras personas pueden intercalarse distintos lectores: una estación cada uno o un lector para los pasajes bíblicos y otro para el resto. PONERSE EN PRESENCIA DEL SEÑOR
El Evangelio de san Juan dice que Jesús “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Se trata del amor en su forma más radical. Amor hasta las últimas consecuencias.
Para los cristianos, mirar la cruz de Jesús no es contemplar el dolor, se trata más bien, de ver al que por amor dio su vida. La cruz es el lugar del amor más grande que puede existir.
Por eso rezamos unidos junto a la cruz de Jesús, para que el Señor nos ayude en medio de esta pandemia que requiere de la colaboración de todos para poder superarla. Que encontremos luz y paz en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Para comenzar se puede entonar un canto y proponer en voz alta algunas intenciones por las que se quiera rezar. También se pueden agregar cantos o pequeños estribillos entre las estaciones.
PRIMERA ESTACIÓN
1º Estación: Jesús es condenado a muerte.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Llegada la mañana todos los jefes, los sacerdotes y los ancianos del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo llevaron al procurador Pilato”. Palabra
de Dios.
Pedimos en esta estación por todas las personas. Somos frágiles. Estamos expuestos a virus, enfermedades, pecados, peligros… Es la “condena” de nuestra limitación y debilidad humana. Que asumamos esa condición de fragilidad que nos identifica: no somos dioses, somos de carne y hueso, con lo que esta realidad conlleva. Padre Nuestro…
SEGUNDA ESTACIÓN
2º Estación: Jesús carga con la cruz.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron a Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota”. Palabra de Dios.
Pedimos en esta estación por todas las autoridades políticas y sanitarias que tienen la responsabilidad de gestionar esta crisis del coronavirus, buscando el bien común de la sociedad. Les toca cargar a sus espaldas la cruz de velar por la salud de las personas. Que Dios les ilumine y les guíe en la toma de decisiones.
Dios te salve, María…
TERCERA ESTACIÓN
3º Estación: Jesús cae por primera vez.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá: pero el que pierda su vida por mí, ese la salvará”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación para que no caigamos en la tentación de la frivolidad, de no tomarnos en serio las recomendaciones que se nos hacen para evitar posibles contagios, poniendo en riesgo nuestra salud y la salud de los demás.
Padre nuestro…
CUARTA ESTACIÓN
4º Estación: Jesús encuentra a su madre, María.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación la intercesión de la Virgen María, y para que confiemos en la tarea de tantos profesionales que velan “como madres” por nuestra salud y nuestro bienestar. Dios te salve, María…
QUINTA ESTACIÓN
5º Estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación por los profesionales sanitarios: médicos, enfermeras, auxiliares… por todo el personal de los hospitales que son los cirineos que ayudan a los enfermos a vencer la enfermedad. Que Dios los proteja, los cuide, los fortalezca y les ayude en esta hora difícil. Padre nuestro…
SEXTA ESTACIÓN
6º Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber”. Palabra de
Dios.
Pidamos en esta estación por las personas que, con amor, ayudan, colaboran, se solidarizan, aportan su tiempo y sus dones para aliviar tantas necesidades como acarrea una situación como ésta. Que aprendamos a estar siempre al lado de los que sufren.Dios te salve, María…
SÉPTIMA ESTACIÓN
7º Estación: Jesús cae por segunda vez.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“¿Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos
dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera que haga la voluntad de mi padre”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación para que no caigamos en el miedo, en la histeria, en la desesperanza… que no conducen a nada. Que el Señor nos dé serenidad para afrontar esta situación de emergencia que nos toca vivir. Padre nuestro…
OCTAVA ESTACIÓN
8º Estación: Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación por tantos creyentes, hermanos en la fe, con los que en estos días nos unimos por medio de la oración. Que Dios escuche y atienda nuestras oraciones y nos ayude a crecer en la fe, en la esperanza y en el amor.
NOVENA ESTACIÓN
9º Estación: Jesús cae por tercera vez.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Les he dicho esto para que tengan paz conmigo. En el mundo tendrán tribulaciones, pero confíen: yo he vencido al mundo”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación por quienes sufren los daños colaterales de esta crisis. De un modo especial por los que han perdido el trabajo o están en seguro de paro. Que a nadie falte el pan en sus mesas y que pronto todo pueda volver a la normalidad. Padre nuestro…
DÉCIMA ESTACIÓN
10º Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro
partes, una para cada soldado y la túnica”. Palabra de Dios.
Arrancan las vestiduras de Jesús. Hemos sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de nosotros por la pérdida de seres queridos. Pidamos en esta estación por todos los que han fallecido con coronavirus, para que Dios les acoja en el cielo donde ya no hay ni enfermedad ni dolor. Dios te
salve, María…
UNDÉCIMA ESTACIÓN
11º Estación: Jesús es clavado en la cruz.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí con dos malhechores. Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación por todos los que guardan cuarentena, bien por tener el virus o por haber convivido con personas infectadas. Que el Señor les dé paciencia, y que para todos sea un tiempo de reflexión sobre la propia vida y sobre la necesidad que tenemos de Dios. Padre nuestro…
DUODÉCIMA ESTACIÓN
12º Estación: Jesús muere en la cruz.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu”. Palabra de Dios.
Eres un misterio grande, Jesús, nos amas muriendo, habiendo sido abandonado. Abre nuestros ojos, haz que veamos aún en los sufrimientos, en la muerte, en lo que parece definitivo, que no se trata del verdadero final. Cambia nuestra indiferencia y nuestro egoísmo con tu cruz y con tu amor. Hacemos un
momento de oración en silencio…
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
13º Estación: Jesús es bajado de la cruz.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era discípulo de
Jesús. Tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia”. Palabra de Dios.
Pidamos en esta estación por todos los familiares de quienes han padecido o están padeciendo la enfermedad del coronavirus y otras enfermedades, para que el Señor los acompañe y fortalezca en medio de las situaciones que están viviendo. Dios te salve María…
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
14º Estación: Jesús es sepultado.
Te adoramos oh Cristo y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
“Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron allí a Jesús”. Palabra de Dios. Señor, has que en nosotros esté siempre viva la esperanza, la fe en tu amor incondicional. Tú que no miras lo superficial, sino que ves lo secreto y profundo, escucha nuestra voz. Padre nuestro…
ADORACIÓN DE LA CRUZ
Hemos contemplado a Jesús en la cruz, hemos contemplado su entrega de amor, fiel hasta el final. Los invitamos ahora a mirar detenidamente la cruz. A primera vista puede ser un lugar de dolor y de muerte, pero sabemos que es el lugar de la entrega de Jesús, el lugar donde nos ama hasta el extremo y da su vida por nosotros. Podemos finalizar nuestra oración con un gesto de adoración: besarla, tocarla, arrodillarnos frente a ella, encenderle una vela o ponerle una flor...
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.
Terminan todos haciéndose la señal de la cruz:SÁBADO SANTO
Oración de la mañana
(laudes)
INVOCACIÓN INICIAL Dios mío,
ven en mi auxilio.Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre… HIMNO
En lugar de este himno puede entonarse un canto adecuado. No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. SALMODIA
Al comienzo y al final de cada salmo todos rezan juntos la antífona. Introducción al salmo:
La imagen de una batalla narra el proceso de peligro y liberación. Pidamos a Dios experimentar su protección incluso frente al silencio del sepulcro.
Antífona 1: Harán llanto como llanto por el hijo único, porque siendo inocente
fue muerto el Señor.
Salmo 63 Escucha, ¡oh Dios!, la voz de mi lamento,
protege mi vida del terrible enemigo; escóndeme de la conjura de los perversos y del motín de los malhechores:
afilan sus lenguas como espadas
y disparan como flechas palabras venenosas, para herir a escondidas al inocente,
Se animan al delito,
calculan cómo esconder trampas, y dicen: «¿Quién lo descubrirá?»
Inventan maldades y ocultan sus invenciones, porque su mente y su corazón no tienen fondo. Pero Dios los acribilla a flechazos,
por sorpresa los cubre de heridas; su misma lengua los lleva a la ruina, y los que lo ven menean la cabeza. Todo el mundo se atemoriza, proclama la obra de Dios y medita sus acciones.
El justo se alegra con el Señor, se refugia en él,
y se felicitan los rectos de corazón. Gloria al Padre…
Antífona 1: Harán llanto como llanto por el hijo único, porque siendo inocente
fue muerto el Señor.
Introducción al salmo:
Este cántico es la oración de un enfermo que se siente llegado ya a las puertas de la muerte. Que la resurrección del Señor sea para nosotros vida plena.
Antífona 2: Líbrame, Señor, de las puertas del abismo.
Is 38, 10-14. 17-20 Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo; me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres entre los habitantes del mundo. Levantan y enrollan mi vida como un tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida, y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando, sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león, día y noche me estás acabando.
Estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen: ¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí! Me has curado, me has hecho revivir, la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía y volviste la espalda a todos mis pecados. El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba, ni esperan en tu fidelidad los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban: como yo ahora.
El padre enseña a sus hijos tu fidelidad. Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas todos nuestros días en la casa del Señor. Gloria al Padre…
Antífona 2: Líbrame, Señor, de las puertas del abismo. Introducción al salmo:
Alabar al Señor es particularmente apropiado en la mañana, incluso en el silencio de este día en que esperamos expectantes la resurrección de Cristo. Antífona 3: Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo
las llaves de la muerte y del hades.
Salmo 150 Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza. Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras,
Alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas, alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta, alabe al Señor. Gloria al Padre…
Antífona 3: Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo
las llaves de la muerte y del hades.
LECTURA BREVE Os 6,1-3a
Esto dice el Señor: «En su aflicción me buscarán, diciendo: "Volvamos al Señor. Él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará, y al tercero nos levantará, y viviremos en su presencia."»
Todos responden:
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz; por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».
CÁNTICO EVANGÉLICO
Antífona: Salvador del mundo, sálvanos; tú que con tu cruz y con tu sangre nos
redimiste, socórrenos, Dios nuestro.
Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79 EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Antífona: Salvador del mundo, sálvanos; tú que con tu cruz y con tu sangre nos
redimiste, socórrenos, Dios nuestro.
PRECES
Adoremos a nuestro Redentor, que por nosotros y por todos los hombres quiso morir y ser sepultado, para resucitar de entre los muertos, y supliquémosle, diciendo: R. Señor, ten piedad de nosotros.
Oh Señor, que junto a tu cruz y a tu sepulcro tuviste a tu Madre dolorosa que participó en tu aflicción, haz que tu pueblo sepa también participar en tu pasión. R.
Señor Jesús, que como grano de trigo caíste en la tierra para morir y dar con ello fruto abundante, haz que también nosotros sepamos morir al pecado y vivir para Dios. R.
Oh Pastor de la Iglesia, que quisiste ocultarte en el sepulcro para dar la vida a los hombres, haz que nosotros sepamos también vivir escondidos contigo en Dios. R.
Nuevo Adán, que quisiste bajar al reino de la muerte, para librar a cuantos, desde el origen del mundo, estaban encarcelados, haz que todos los hombres, muertos al pecado, escuchen tu voz y vivan. R.
Cristo, Hijo de Dios vivo, que has querido que por el bautismo fuéramos sepultados contigo en la muerte, haz que siguiéndote a ti caminemos también nosotros en novedad de vida. R.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Movidos por el espíritu filial que Cristo nos mereció con su muerte, digamos al Padre: Padre nuestro…
ORACIÓN Y CONCLUSIÓN
ios todopoderoso, cuyo Unigénito descendió al lugar de los muertos y salió victorioso del sepulcro, te pedimos que concedas a todos tus fieles, sepultados con Cristo por el bautismo, resucitar también con él a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Terminan todos haciéndose la señal de la cruz:
Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.Oración junto al sepulcro del Señor
Puede rezarse, de manera especial, junto a una imagen de Jesús crucificado o muerto y una imagen de la Virgen María. Conviene que sea un momento austero, sin flores ni velas.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.INTRODUCCIÓN
Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección.
LECTURA BÍBLICA
Mc 15, 42-47
Del Evangelio según san Marcos.
Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea -miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios- tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.
Palabra de Dios.
LECTURA PATRÍSTICA Introducción a la lectura:
Este texto nos ayuda a comprender la profundidad del misterio que acontece en este día Santo, el Señor desciende al lugar de los muertos para rescatar a toda la humanidad. Simbólicamente, resucitado asciende con Adán, que representa toda la humanidad.
De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 439. 451. 462-463) Descenso del Señor a los infiernos
"¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. «La tierra temió sobrecogida» porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios en la carne ha muerto y el Abismo ha despertado.
Va a buscar a nuestro primer padre como si fuera la oveja perdida. Quiere absolutamente visitar «a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte». El, que es al mismo tiempo Hijo de Dios, hijo de Eva, va a librar de su prisión y de sus dolores a Adán y a Eva.
[…] Y tomando a Adán por la mano dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz».
[…] A ti te mando: «despierta tú que duermes», pues no te creé para que permanezcas cautivo en el Abismo; «levántate de entre los muertos», pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona..."
Se puede dejar un tiempo de silencio para la meditación personal. En caso de rezar con otros se puede compartir alguna resonancia de los textos.
LETANÍAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
María es la madre de la paciente espera. Aunque está dolida por la muerte de su hijo mantuvo viva la llama de la fe. María, mujer de fe profunda no fue al sepulcro porque había acogido la palabra de Dios en su corazón. Espera plenamente la resurrección de su hijo. Dirijámonos a ella para que siga intercediendo por nosotros y por todos los que sufren, especialmente en medio de la actual pandemia.
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
Santa María, R. Ruega por nosotros. Santa Madre de Dios,
Madre del Salvador, Madre fiel,
Madre y Reina de misericordia, Madre delos vivientes,
Mujer creyente, Mujer del pueblo,
Mujer que ha creído contra toda esperanza, Mujer abierta a los dolores de los demás, Mujer fuerte al pie de la Cruz,
Mujer solícita y caritativa,
Virgen llena del Espíritu Santo, Virgen abierta a la Palabra de Dios, Virgen comprensiva,
Nueva Eva,
Primicia de la Pascua, Primera discípula de Cristo, Primera cristiana,
Hermana nuestra,
Peregrina en el camino de la fe, Maestra de las virtudes cristianas, Motivo de nuestra esperanza, Modelo de todos los creyentes, Maestra de los que alaban a Dios, Sierva del Señor,
Elegida entre los pobres, Esperanza de los pobres, Fuerza de los débiles, Causa de nuestra alegría Imagen y madre de la Iglesia
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN CONCLUSIVA
eñor todopoderoso, cuyo Unigénito descendió al lugar de los muertos y salió victorioso del sepulcro: te pedimos, por intercesión de Santa María, Madre de esperanza y consuelo, que concedas a todos tus fieles, sepultados con Cristo por el bautismo, resucitar también con él a la vida eterna. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Terminan todos haciéndose la señal de la cruz:
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Oración por nuestros seres queridos difuntos
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.INTRODUCCIÓN
Durante el Sábado Santo contemplamos el sepulcro, en silencio, pidiendo a Dios el don de la esperanza, para descubrir que después del dolor y de la muerte vendrá la resurrección y la vida feliz para siempre. Es así que al contemplar a Jesús muerto pensamos también en nuestros seres queridos que ya han partido y nos unimos en la oración por ellos.
LECTURA
Del Evangelio según san Mateo.
Mt 27, 57-66 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.
A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato, diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'. Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero". Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente". Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.
Palabra de Dios.
GESTO
Junto a una vela encendida se coloca un lápiz y un papel en el que, en este momento, los presentes escribirán los nombres de sus seres queridos difuntos. Terminado este gesto se reza la oración por ellos.
INVITACIÓN A LA ORACIÓN
Con la certeza que nos da la fe y con la esperanza de la Vida eterna, encomendemos a la infinita misericordia de Dios a nuestros hermanos que se ha dormido en la paz de Cristo. Acompañemos con nuestras oraciones a quienes, por medio del Bautismo, recibieron la adopción de los hijos de Dios y se alimentaron en la mesa del Señor, para que ahora merezcan la herencia eterna prometida a los santos y participen en el banquete celestial.
ORACIÓN
ios nuestro, que pusiste un término a la vida presente y abriste una puerta a la eternidad, te pedimos humildemente que, por la gracia de tu misericordia, escribas el nombre de nuestros seres queridos en el libro de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
INVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
A Santa María Virgen, madre de Dios y madre nuestra, la invocamos. Ella está con nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Dios te salve, María… CONCLUSIÓN
Concédeles, Señor, el descanso eterno.
Y brille para ellos la luz que no tiene fin. Que descanse en paz.
Amén
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.DOMINGO DE PASCUA
Celebración de la Palabra para la Noche Pascual
Caída la tarde del Sábado Santo, vísperas del Domingo de Pascua, comienza la Noche Santa de la Resurrección del Señor, la más santa de todas las noches. Este momento de oración está pensado para aquellos que no participarán de la Vigilia Pascual a través de los medios de comunicación. Puede utilizarse individualmente o en grupo.
Para esta celebración conviene disponer un lugar de modo festivo. Se puede adornar una mesa con un mantel y alguna flor. Conviene disponer una o más velas (estarán apagadas al comenzar la celebración).
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.LUCERNARIO
Antes de comenzar la celebración debe disponerse una o más velas en un lugar destacado. Luego de la señal de la cruz se enciende la vela o las velas que estén dispuestas.
Mientras se enciende se puede cantar:
Esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar. Esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar. Esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar. Brillará, brillará, sin cesar.
En lugar del canto se puede rezar:
Luz de Cristo: Demos gracias a Dios.
LECTURAS DE LA PALABRA DE DIOS
En esta Noche Santa escuchemos serenamente la Palabra de Dios; meditemos cómo, al cumplirse el tiempo, Dios salvó a su pueblo y finalmente envió a su Hijo para redimirnos. Oremos para que Dios lleve a su plenitud la redención obrada por el misterio pascual.
Las lecturas que escucharemos describen los momentos más importantes de la Historia de la Salvación. De esta manera, al igual que a los discípulos de Emaús, la Iglesia comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, interpreta el Misterio Pascual de Cristo.
Al final de las lecturas puede dejarse un tiempo de silencio para meditar o para compartir lo que queda resonando en el corazón.
LECTURA 1
Lectura del libro del Éxodo
14, 15-15, 1a Después el Señor dijo a Moisés: «¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»
El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros.
Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.
Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad.
Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto.»
El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros.»
Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.
Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor.
Ex 15, 1b-6. 17-18
R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: Él hundió en el mar los caballos y los carros. El Señor es mi fuerza y mi protección, Él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico,
es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.
El Señor es un guerrero, su nombre es «Señor».
Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.
El abismo los cubrió,
cayeron como una piedra en lo profundo del mar. Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza,
tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.
Oremos.
ios nuestro, que con la luz del Nuevo Testamento iluminaste los antiguos prodigios, de modo que también el Mar Rojo fuera imagen de la fuente bautismal y el pueblo liberado de la esclavitud prefigurara al pueblo cristiano; haz que todos los hombres, por el don de la fe, participen del privilegio del pueblo elegido, y así renazcan a la acción de tu Espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor. LECTURA 2
Lectura de la profecía de Ezequiel
36, 17a. 18-28 La palabra del Señor me llegó en estos términos.
Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: «Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país.» Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido.
Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las
naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.
Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.
Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
Palabra de Dios.
Sal 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4
R. Mi alma tiene sed de Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.
¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta! R.
Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.
Oremos.
ios de poder inmutable, cuyo resplandor no conoce el ocaso, mira con bondad a tu Iglesia, signo de tu presencia entre nosotros; prosigue serenamente la obra de la salvación humana según tu proyecto eterno; y haz que todos los hombres experimenten y vean cómo lo abatido por el pecado se restablece, lo viejo se renueva y la creación se restaura plenamente por Cristo, de quien todo procede. Que vive y reina por los siglos de los siglos.