ha llegado a concentrar la mayor superficie plantada en el país, con 45.486 ha de superficie durante el año 2002 (ODEPA, 2004) (Anexo 1). De ésta, el cultivar Thompson seedless, presentó una superficie de 20.809 ha (Anexo 2), lo que junto con su importante volumen de producción y exportación (SCHARTZ y SILVA, 1993) la transforma en la principal variedad de uva de mesa en Chile.
Dentro de los principales mercados de uva de mesa chilena, se encuentran Norteamérica, Europa y Lejano Oriente (KUSAR Y MORALES, 1997). Los largos viajes que deben realizar las uvas para llegar a éstos mercados, junto con las estrategias de guarda utilizadas para llegar con fruta por un tiempo más prolongado, corresponden a aspectos importantes de variación en la condición de uva de mesa, ya que empeoran aun más los problemas propios del cv. Thompson seedless.
Los problemas que comúnmente están afectando a la uva de mesa en nuestro país, corresponden a Botrytis cinerea, blanqueamiento y desgrane. Las limitaciones de condición más importantes presentadas por uva de mesa cv. Thompson seedless, corresponden a su alta susceptibilidad al desgrane, su especial sensibilidad a botrytis, palo negro y pardeamiento, entre otras (GIL 2000; PÉREZ 1992b;
VOLOVSKY 1984).
El hongo Botrytis cinerea, corresponde a la principal enfermedad que ataca a la uva de mesa, y se destaca por tener la capacidad de desarrollarse en cajas de uva en almacenaje refrigerado, durante el transporte o en el mercado de destino (MORALES, 1990). Una de las alternativas de tratamiento de postcosecha
corresponde al uso de generadores de anhídrido sulfuroso, que permiten sanitizar la fruta por medio de la eliminación de esporas superficiales y evita el desarrollo de nidos de infección (ZOFFOLI, 2002).
Para evitar el desarrollo de pudrición en ciertas zonas críticas de la caja, se requiere de concentración de anhídrido sulfuroso (SO2) distribuido uniformemente en su interior. HANKE (1997), señala que es necesaria la utilización de un generador superficial apoyado con un generador de fondo. Sin embargo, puede existir una liberación excesiva de SO2 y provocar problemas de blanqueamiento. BERGER (1982), menciona que existe un antagonismo entre control de pudrición y de blanqueamiento, ya que un mayor gramaje en el generador, puede provocar un mejor control sobre pudrición, pero es posible que aumente el porcentaje de bayas blanqueadas. Sin embargo, debe existir un equilibrio armónico entre el efecto fungistático del SO2 y el mínimo blanqueamiento (MORALES, 1988).
Otro aspecto importante a considerar en un embalaje de uva de mesa de exportación, es la utilización de un envase que represente comodidad física para la fruta. Dentro de las características de un buen envase, BERGER y GALLETTI (1990), señalan que deben proteger el contenido, ser resistentes a alta humedad relativa principalmente para largos períodos de conservación y entre otros, como los señalados por KUSAR y MORALES (1996), poseer las ventajas de evitar la pérdida del desgrane y favorecer la manipulación del producto. Dentro de los envases que poseen éstas características se encuentran Clamshell, Carrybag y Polybag, que serán los utilizados en este ensayo.
1.1. Hipótesis:
Envases como Clamshell, Polybag y Carrybag, así como el uso de dos tipos de generadores superficiales de SO2 utilizados para tres tipos de embalaje de exportación, afectan algunos aspectos de condición de uva de mesa cv. Thompson seedless, en almacenaje refrigerado prolongado.
1.1. Objetivo general:
Evaluar el efecto de tres tipos de envases y dos tipos de generadores superficiales de anhídrido sulfuroso (apoyados de un generador de fondo), sobre la condición de uva de mesa cv. Thompson seedless, hasta 135 días de almacenaje a 0°C y 90%
de humedad relativa.
1.2. Objetivos específicos:
Evaluar la incidencia del uso de Clamshell, Polybag y Carrybag, sobre el control de desgrane, blanqueamiento, pudrición y deshidratación del escobajo presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless durante un largo período de almacenaje refrigerado.
Evaluar el efecto de dos tipos de generadores superficiales de SO2,diferenciados por la barrera de emisión, en conjunto con un generador de fondo en común, sobre el control de pudrición y blanqueamiento de uva de mesa cv. Thompson seedless en un largo período de almacenaje refrigerado.
2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA.
La vid, tiene como fruto, una baya de tipo no climactérica, compuesta por azúcares (glucosa y fructosa), sustancias pécticas (protopectina, pectina y ácido péctico), ácidos orgánicos (tártrico, cítrico, ascórbico, málico y fosfórico) y taninos, entre otros (HIDALGO, 1999).
La uva de mesa Sultanina es la variedad apirena (sin semilla) más extendida y cultivada en el mundo, se caracteriza por presentar una baya pequeña ovoide, de color verde a verde amarillento, pudiendo adquirir un tono dorado en partes expuestas al sol; su piel es relativamente gruesa y la pulpa es carnosa y muy agradable (VOLOVSKY, 1984.). Sus racimos son grandes y cónicos (PÉREZ, 1992b; VOLOVSKY, 1984), y su baya, a pesar de ser apirena puede presentar semillas atrofiadas, muy delgadas, pequeñas y blandas por gelatinización (VOLOVSKY, 1984).
2.1. Problemas de condición en uva de mesa:
MORALES (1990) define condición como una serie de atributos que cambian en el tiempo. Menciona además, que corresponden a “vicios ocultos” que se van expresando en función del envejecimiento del producto, manejo de pre y postcosecha, entre otras variables. PÉREZ (1992b), define "condición" como el conjunto de características y/o defectos que posee la uva al momento de su llegada a destino, encontrándose dentro de éste concepto: consistencia de las bayas (firmeza, crocancia), adherencia de la baya al pedicelo (desgrane), condición del escobajo (deshidratación y firmeza), blanqueamiento, pudriciones, entre otros; en general defectos o desórdenes que se desarrollan durante el embalaje y transporte.
2.1.1. Desgrane en Thompson seedless
El desgrane, corresponde a todas aquellas bayas que se han separado del escobajo, y que contribuye un problema de condición importante. La mayor parte del desgrane ocurre durante el proceso de embalaje y desembalaje de la fruta dentro de las cajas, por efecto del roce entre racimos. Por lo tanto, un correcto trato del producto, garantizaría una reducción en los niveles de desgrane (JENSEN, 1984).
La mayoría de las variedades tienen una buena fijación del grano al escobajo, sin embargo, la uva de mesa cv. Thompson seedless, puede llegar a exceder niveles de 20% cuando llega al consumidor final. Esto es debido a una inherente fijación débil de la baya, junto con el uso de pulverizaciones de ácido giberélico para inducir el tamaño del grano, que probablemente debilita la conexión entre pulpa y escobajo y agranda los granos, los que al tener un mayor peso, se caen más fácilmente del tallo en el proceso de embalaje (JENSEN, 1984).
CALLEJAS et al. (1993) menciona también que las aplicaciones de ácido giberélico (GA3), efectivamente aumentan el desgrane, provocando un mayor desarrollo de tejido xilemático, una mayor lignificación y siguiente rigidización del pedúnculo. Con ello, éste pierde flexibilidad, y facilita la separación a nivel de la unión pedúnculo- baya que caracteriza el desgrane (“caída seca”, sin pincel adherido) en uva de mesa cv. Thompson seedless.
LIZANA (1995) menciona que en la Norma Chilena 1925 se señalan porcentajes de tolerancia para distintos defectos según categorías. En cuanto al desgrane para Sultanina, se establece una tolerancia del 5% para la Categoría 1 y 7% para la Categoría 2, en peso de la muestra, lo que corresponde a una tolerancia mayor que
para otros cultivares menos susceptibles en el que los niveles de tolerancia son del 2%.
2.1.2. Deshidratación del escobajo
Un problema frecuente en uva embalada después del período en frigorífico, es la deshidratación del escobajo, la cual va acompañada con una oxidación y cambio de color de verde a verde-pardo y pardo (LIZANA, 1995). No obstante, la mayor pérdida de agua sucede entre la cosecha y enfriamiento, períodos en los que ocurre la mayor deshidratación (MORALES, 1990).
Varios pueden ser los factores que influyen en éste problema, dentro de ellos LIZANA (1995) menciona como una de las causas, la baja humedad en las cámaras de almacenaje, junto con el tiempo que demora la fruta en entrar al frío, ya que mientras mayor sea éste, hay más posibilidades de pardeamiento del escobajo.
Además de esto, PÉREZ (1992b) menciona que el pardeamiento del escobajo se incrementa rápidamente a causa de la temperatura. LAVANDEROS (1998) menciona como uno de los aspectos a considerar, la aplicación de enfriamiento forzado , ya que tiene un efecto deshidratante, a pesar de que el efecto es el mínimo, cuando éste se realiza prontamente y a una temperatura cercana a 0º C.
NELSON (1984), señala que existen al menos tres síntomas de pérdida de agua:
a. Tallos marchitos que generalmente se tornan quebradizos y se rompen fácilmente cuando se toman en la mano.
b. Pardeamiento del escobajo.
c. Deshidratación de los granos, que no muestran síntomas de pérdida de agua hasta que sea evidente la deshidratación del escobajo.
2.1.3. Blanqueamiento
La uva, es tal vez la única fruta al estado fresco que tolera la aplicación de SO2, gracias a la característica de impermeabilidad de su piel, que impide la penetración del gas a su interior. Por lo tanto, para que el SO2 dañe la uva es necesario que existan vías de acceso tales como heridas en la piel, desprendimiento del pecíolo y lenticelas no suberizadas (encontradas en fruta inmadura); además de esto, el SO2
también puede provocar alteraciones cuando su concentración excede lo normal por un tiempo prolongado (BERGER, 1982), o cuando las uvas salen a temperaturas elevadas traduciéndose en cambios negativos en el sabor y oscurecimiento de las zonas blanqueadas (AUDA y BERGER, 1984; CUEVAS, 1984).
Este efecto fitotóxico del blanqueamiento producido por el anhídrido sulfuroso, corresponde a una reacción química entre el gas y los colorantes naturalmente presentes en la fruta, en forma particular antocianinas y clorofilas (OLHAGARAY, 1991), en el que los síntomas comienzan alrededor del pedicelo para expandirse posteriormente al extremo del grano (CUEVAS, 1984).
El anhídrido sulfuroso, puede producir blanqueamiento en las zonas afectadas de cualquier cultivar, pudiendo observarse en variedades de color rojo una apariencia sin vida, opacidad y palidez; en variedades negras se produce coloración rojiza y en las variedades blancas (como Sultanina) se tornan de color opaco ceniza o amarillo
pálido. (CUEVAS, 1984). Sin embargo, en Thompson seedless el blanqueamiento es más acentuado pues absorbe más SO2 que otros cultivares, además, su tendencia natural a la partidura favorece la fitotoxicidad (CUEVAS, 1984; BERGER, 1982).
Para reducir los riesgos de daño de SO2, es necesario que la manipulación de la uva desde la cosecha en adelante sea cuidadosa, a fin de evitar roturas de la piel y desprendimiento de pedicelos. El manejo de la fruta en frío, es otro factor de primera importancia cuánto se utiliza generador de SO2, debido al efecto de la temperatura sobre la velocidad de emisión del gas. Las temperaturas altas aceleran el desprendimiento de SO2, aumentando por consiguiente, su concentración en el interior de la bolsa de polietileno que envuelve a la uva y, con ello, los riesgos de toxicidad (BERGER, 1982).
BERGER (1995) menciona que a medida que aumenta el gramaje de SO2 presente en el generador, disminuye el daño por pudrición. Si se produce una interrupción de la cadena de frío la pudrición aumenta inmediatamente y la única protección es la presencia del generador. Sin embargo un exceso de dosis de generador provoca el blanqueamiento de la fruta.
2.1.4. Botrytis cinerea Pers.
Éste patógeno que genera la pudrición gris, que es especialmente dañino hacia la uva, dada su forma y su composición, es la principal enfermedad en uva de mesa y vid vinífera en Chile. La incidencia y severidad dependen directamente de las condiciones micro ambientales que se generen bajo el parrón o en el viñedo
(ÁVILES et al., 2003), además de crecer hasta con temperatura de refrigeración, por lo cual es necesario proteger la uva contra su ataque (OLHAGARAY, 1991).
El hongo causante de esta enfermedad, es muy cosmopolita y de difícil control químico (MORALES, 1990); sobrevive como esclerocios, conidias o micelio en restos semi descompuestos de vides y en otros hospederos que permanecen sobre el suelo (en el parrón o en el viñedo). La diseminación primaria de conidias es realizada por el viento, y secundariamente por el contacto entre bayas podridas y sanas, siendo también posible que algunos insectos favorezcan la dispersión secundaria de botrytis en el parrón (LATORRE, 1995).
Caracterizan a ésta pudrición la condición denominada piel suelta, el desarrollo de una coloración parda grisácea, tejidos blandos y acuosos, más una abundante esporulación en forma de un moho superficial grisáceo, que puede desarrollarse en cajas de uva durante el almacenaje refrigerado, transporte o en el mercado (LATORRE, 1998; MORALES, 1990) .
La limitación más seria para la uva chilena, es la que dice relación con la tolerancia impuesta en Estados Unidos, en la cual solo 0,5% de las bayas presentes en una caja de 8,2 kg pueden presentar pudrición (MORALES, 1990), por lo tanto, debido a éstas exigencias es necesario conseguir un óptimo control, y para ello es fundamental un manejo integrado, que considere en una primera etapa el saneamiento del parrón y del racimo, conjuntamente con el uso de fungicidas (LATORRE, 1995); y posteriormente, cuando se quiere mantener el fruto por un período más prolongado, resulta fundamental el uso de anhídrido sulfuroso (PEREZ, 1992a).
2.2. Tratamiento químico con anhídrido sulfuroso:
Entre los numerosos gases que tienen propiedades microbiostáticas o microbicidas, el más popular en el caso de los productos hortofrutícolas frescos es el anhídrido sulfuroso (OLHAGARAY, 1991).
El SO2, es un gas hidrosoluble que se ioniza dependiendo del ph de la solución, a ph 7 existe en forma de iones bisulfito y sulfito. Ensayos indican que el 50% de los sulfitos en la baya se pierden a las tres o cuatro horas y solamente permanecen el 25% de ellos a las 12 horas (LIZANA, 1986).
El anhídrido sulfuroso, es utilizado como un tratamiento de postcosecha en uva de mesa a nivel mundial, ya que soporta bien una concentración alta de SO2 (MARAMBIO et al., 2003), puede ser utilizado para sanitizar la fruta cuando ésta ingresa al packing (eliminación de esporas superficiales) y en una segunda etapa, para evitar que se desarrollen nidos de infección (avance del micelio) (ZOFFOLI, 2002).
En el control de ciertos hongos el azufre actúa como vapor, gracias a su solubilidad en los lípidos de las paredes celulares de estos microorganismos. En el interior de la célula interfiere con varios procesos metabólicos al bloquear la respiración celular e inhibir la síntesis de ácidos nucleicos y proteínas. Así, dado que las conidias (esporas del hongo) presentan un alto contenido de lípidos, el anhídrido sulfuroso es eficaz en prevenir la infección. En tanto que, en el caso del micelio (cuerpo del hongo), el producto impide el crecimiento y la formación de estructuras de penetración y absorción de nutrientes (ZOFFOLI, 2002).
Actualmente existen tres formas de utilización de S02:
A) Gasificación en cámara
La gasificación de uva de mesa es un tratamiento con características históricas;
existen referencias que datan de más de 2000 años sobre la costumbre de quemar azufre para prevenir la proliferación de pudriciones en productos vegetales. La extensiva producción de uva de mesa fue posible gracias al uso de gasificaciones periódicas durante su almacenamiento o transporte (HANKE, 1997); y se utiliza preferentemente para protecciones por períodos cortos (hasta cinco-seis días) (OLHAGARAY, 1991).
Éste sistema consiste en someter la uva a una concentración de 0,5 a 1% en volumen (5.000 a 10.000 ppm) de SO2 en cámaras especiales, por un tiempo de 20 minutos (extendiéndose el tiempo cuando hay sospechas de infección en la fruta) (OLHAGARAY, 1991; MORALES, 1984), junto con una temperatura de 20-22º C que tiene por finalidad eliminar todas las esporas que están superficialmente en la uva. Es un tratamiento barato que generalmente se tiende hacer, pero que a veces no se hace por descoordinación del parking (MARAMBIO et al., 2003).
B) Gasificación personalizada en el sistema caja por caja (Sistema dosigas):
En 1989/90 se fabricaron los primeros equipos comerciales, cuyo sistema consistió en la utilización de dosis extremadamente pequeñas de gas al lugar requerido, por lo que resulta ser un equipo práctico y de fácil manejo. El diseño incluye hermeticidad del gabinete, filtros, un circuito y programa electrónico para seleccionar la dosis de gas requerida. El proceso es ejecutado automáticamente bajo el sólo
accionar de un botón ubicado en la pistola de aplicación. Autónomo dotado con energía propia y depósito de anhídrido sulfuroso suficiente para 40.000 a 126.000 cajas, según la dosis (ESTRADA et al., 1997).
El gas, al ser aplicado con dosigas, se distribuye rápidamente y en forma homogénea en el interior de la caja, alcanzando todos los sectores y se fija en los elementos de la caja, la cual explicaría la nula emisión o escape de gas a la atmósfera. La fijación ocurre mayormente en las partes más húmedas y posteriormente en los materiales de embalaje (esta fijación prácticamente después de 90 minutos no deja vestigios del gas al interior de la caja). Una sola dosis del gas aplicado por este sistema logra mantener inactivos inóculos de botrytis por cinco días (RAAB, 1997).
Éste sistema se considera como una alternativa a la gasificación en cámara, debido a que presenta una menor inversión inicial (no es necesario construir una sala especial para inyectar el gas), el sistema no ocupa espacio, comparado con la gasificación en cámara, el sistema resulta ciento por ciento ecológico (no contaminante ya que en cámaras al final del proceso lanzan al medio ambiente el 90% del gas aplicado), y proporciona un 90% de economía en gas (RAAB, 1997).
C) Uso de generadores de SO2
En Chile, a principios de los años setenta, se comenzó a utilizar el método llamado gasificación de embalaje, con la introducción de sobres contenedores de Metabisulfito de Sodio comúnmente llamados generadores de SO2, que en definitiva desplazó el uso de las tradicionales gasificaciones (HANKE, 1997); debido
a las desventajas que presenta el sistema tradicional de gasificaciones periódicas con SO2 (BERGER, 1982).
Éste dispositivo llamado generador de anhídrido sulfuroso, es un papelillo compuesto de celdas en las cuales va un compuesto llamado metabisulfito de sodio que va soltando SO2 al ir acumulando humedad, generando una atmósfera modificada que elimina las esporas de Botrytis y si hay una baya con Botrytis avanzada, esta no podrá expandirse (MARAMBIO et al., 2003). Su utilización es apropiada para los períodos de transporte y comercialización más prolongados (entre 12 y 40 días), ya que entrega el gas en forma dosificada, constante, y a una concentración baja (5 a 10 ppm) (OHAGARAY, 1991).
Dentro de las ventajas del uso de generadores de SO2, BERGER (1982) señala:
a) Menor pérdida de agua por el uso simultáneo de polietileno, reduciendo las pérdidas de peso aproximadamente de 4 a 1,2%. Esto se traduce en una alta calidad de la uva con una mejor apariencia a causa de la turgencia y color.
b) No hay necesidad de efectuar fumigaciones debido a la protección de la uva en el transporte y almacenaje.
c) En las cámaras frigoríficas no se requiere de una alta humedad relativa y controlada, como en el caso de los envases ventilados tradicionales, sin generador, ni polietileno.
d) Permite usar envases de cartón sin que éstos se ablanden o deformen por la humedad.
El material de fabricación de estas unidades corresponde a una coextrucción de papel con polietileno, la cual restringe el contacto de la sal con la humedad y asegura así una emisión del gas y concentración en el entorno de la fruta para el control de la pudrición (ZOFFOLI, 2003). Las reacciones que explican éste proceso corresponden a las siguientes (ARANCIBIA et al., 1992):
NaS2O5 + H20 NaSO3 + H2SO3 (A)
H2SO3 H2SO + SO2 (gr) (B)
Na2SO3+ 2 H2O 2 NaOH + H20 + SO2 (gr) (C)
Las reacciones anteriores pueden resumirse en la siguiente reacción global:
NaS2O5 + H2O 2 NaOH + H2O + SO2 (gr) (D)
Los generadores de dos fases, como los generadores superficiales utilizados en éste ensayo, tienen la capacidad de producir una liberación rápida y otra lenta de anhídrido sulfuroso. La fase rápida genera gas rápidamente después del embalaje (dentro de cuatro horas), para impedir la germinación de esporas y a la vez para esterilizar las heridas causadas durante la cosecha y el embalaje. Esta primera fase
reemplaza la aplicación de SO2 gaseoso antes del enfriamiento. La segunda fase entrega SO2 lentamente después de dos a tres días y continúa así por espacio de dos meses, ya sea en almacenaje o en tránsito. Esta segunda fase reemplaza las gasificaciones que deben realizarse periódicamente cada 7 a 10 días durante el almacenaje. Es importante destacar que ninguna forma de tratamiento con SO2 puede eliminar pudriciones ya establecidas (BERGER, 1982).
La tasa de producción y emisión de SO2 en un generador de dos fases depende de dos factores: 1) La interacción de agua con NaS2O5 (hidrólisis y producción de SO2) de acuerdo con la reacción global mencionada anteriormente (reacción (A)); y 2) La difusión de SO2 (gas) a través de barreras (papel) en la celdilla (emisión de SO2). La producción y emisión de SO2 están inversamente relacionadas con la temperatura del sistema. Sin embargo, en mediciones del balance total de SO2, la fracción de NaS2O5 puede no ser utilizada en la producción de SO2, aun cuando la cantidad de humedad presente sea suficiente para reaccionar con la totalidad de NaS2O5. Esto se debe a mecanismos de estabilización/inhibición por efecto del ph y oxidación del ingrediente activo. La reacción de NaOH (reacción (C)) en el interior de la celdilla produce un aumento paulatino del Ph de la mezcla. En un medio básico, el Na2SO3
remanente es estabilizado y las reacciones de hidrólisis (reacciones (A) y (C)) inhibidas (ARANCIBIA et al., 1992).
La fase rápida del generador persigue la sanitización de la fruta, reforzando el tratamiento en cámara (no lo sustituye). En general, la liberación de éste gas se verifica dentro de las primeras 24 horas después de terminado el enfriado rápido a que es sometida la fruta una vez que ha sido embalada (ZOFFOLI, 2002).
La concentración óptima efectiva en el entorno de las bayas, que controla el avance de la enfermedad por contacto entre bayas enfermas y sanas, se logra con un
mínimo de 1 ppm y un óptimo de 3 ppm de anhídrido sulfuroso. Un gramo de metabisulfito de sodio genera, en contacto con la humedad, 0,64 gr de SO2, que expanden a 239 cc de gas a 20º C y, finalmente, se diluye en el volumen libre de la caja. Este gas se pierde rápidamente en contacto con el vapor, la humedad de los materiales (el exceso de materiales absorbe) y por el proceso de metabolización en el interior de la baya, de manera que se llega a un balance cuyo resultado es la concentración libre que se detecta en el entorno de las bayas (ZOFFOLI, 2002).
Existen antecedentes certeros que señalan que para obtener un 95% de control sobre Botrytis cinerea se necesita un mínimo de 6 a 7 ppm de SO2. Sin embargo en los últimos años, se han observado cada vez más problemas de condición que se localizan en la parte inferior y sobre todo en las esquinas inferiores de un embalaje de uva de mesa. Este fenómeno se acentúa evidentemente bajo condiciones de almacenamiento prolongado y se agrava aún más con el uso de bolsas individuales de racimos, situación que evidencia una disminución de la concentración de SO2 en las áreas problemáticas (HANKE, 1997).
Por lo anterior, es necesario que la concentración en la parte interna de la caja se distribuya uniformemente; ya que la dinámica del SO2 varía, debido a que la concentración mayor se encuentra cercana al generador (zona superior de la caja) y la menor en la parte inferior. Además, el gas se estratifica en la caja en función de la cantidad de materiales de papel presentes que lo absorben, de la compactación de los racimos que dificulta su movilidad y de la ventilación o porcentaje de perforación de la bolsa que aumenta su remoción al ambiente. Para obviar esta estratificación se ha tendido a utilizar generadores en la base de la caja o generadores de fondo (ZOFFOLI, 2002).
En función del prototipo de distribución de SO2 mediante el uso de un generador regular, HANKE (1997) estableció consecuentemente un prototipo de distribución del gas mediante el uso de un generador regular combinado con un generador de fondo, capaz de lograr una distribución de SO2 que cumpla con las curvas requeridas, sobre todo en almacenamiento prolongado, detallado en la Figura 1.
A pesar del beneficio del uso de generador de fondo, existen limitaciones, ya que al ser el fondo de la caja el sector más saturado de humedad puede existir una liberación violenta de SO2. (ZOFFOLI, 2002).
FIGURA 1. Esquema de distribución de SO2 al utilizar un generador regular en combinación con un generador de fondo en caja de uva de mesa de bolsa perforada (30 días de almacenaje a 0º C) (HANKE, 1997).
2.3. Envases:
BERGER y GALLETTI (1990) señalan que dentro de los requisitos que debe cumplir un buen envase se encuentran: proteger el contenido, ser resistentes a la alta humedad relativa, lo que es especialmente importante para largos períodos de conservación, permitir un enfriado inicial rápido, permitir la refrigeración en las cámaras de mantención, permitir ventilación para no acumular gases y ser apilables, permitiendo estivar en altura y tener una buena presentación siendo atractivos para la exhibición y venta.
El uso de bolsas de polietileno (Carrybags y Polybags), ha sido impuesto como un requerimiento en los supermercados, a causa de que su uso muestra algunas ventajas como su beneficio frente al problema del desgrane, y sus ventajas frente a la manipulación y el precio de etiquetado (KUSAR y MORALES, 1996).
BERGER (1982) menciona que los envases de polietileno hacen que la fruta condense humedad creando un ambiente propicio para el desarrollo de los hongos.
Sin embargo, KUSAR y MORALES (1996) señalan que el uso de bolsas de polietileno en uva de mesa, corresponde a una elección que no representa mayor riesgo en la condición en comparación con otros sistemas de embalaje, LIZANA y MELERO (1986) mencionan que hay autores que señalan que el uso de bolsa plástica perforada en la caja y de bolsitas plásticas individuales para los racimos, no es conveniente porque dificulta el enfriamiento, pero sin ellas, se facilita la deshidratación.
El canastillo plástico (clamshell) utilizado en berries cumple bien la función de enfriamiento, también permite un buen intercambio de calor y no habría problema en
utilizarlo, siempre y cuando los bordes no sean filudos y dañen la fruta (BERGER y GALLETTI, 1990).
3. MATERIALES Y MÉTODOS
El material vegetal utilizado correspondió a uva de mesa (Vitis vinifera L.) cv.
Thompson seedless, proveniente del cuartel número cinco del predio “Las Casas”
ubicado en la comuna de Rinconada, provincia de San Felipe, V región, Chile.
La cosecha se realizó el día 12 de Febrero del 2003, donde la fruta obtenida presentó raquis verdes y turgentes, baya de calibre medio, de coloración verde a verde-amarillenta y un total de 16,5 º Brix.
El embalaje de este ensayo se realizó el 12 de Febrero en la empresa exportadora DOLE Chile S.A., ubicada en la Comuna de Calle Larga, provincia de Los Andes, V región, Chile. En este ensayo se realizó tres tipos de embalaje con uva de mesa de exportación, donde se utilizó tres repeticiones por tratamiento de la unidad experimental correspondiente a una caja de cartón (sin tapa), cuyas medidas correspondieron a 60 cm (largo) x 40 cm (ancho) x 12 cm (altura) y 8,2 kg de capacidad.
En la Figura 2 se presenta un esquema con las alternativas de embalaje realizados en uva de mesa cv. Thompson seedless, donde las características de los materiales de embalaje, y su distribución (desde abajo hacia arriba) dentro de la caja correspondió al siguiente:
Bolsa plástica tipo camisa o contenedora, de 105 x 65 cm (perforaciones de 6 mm de diámetro cada 10 cm), ubicada al interior de la caja, a modo de contener el resto del material de embalaje.
Generador de fondo OSKU-VID (6+0) de 62 celdas y con barrera de 25 g/m2 que se encontraba entre dos absorb pad (papel gueso tipo nova) de 58*38 cm cada uno, todo ubicado dentro de la bolsa contenedora.
Posteriormente se prosiguió a la ubicación de la fruta dentro de su respectivo envase, donde existió tres alternativas a utilizar:
a) Clamshells plásticos perforados, con capacidad de 500 g (un racimo) y con un total de 10 unidades por caja.
b) Bolsas plásticas perforadas tipo Polybags trapezoidales con zipper, con un total de 61 perforaciones en el cuerpo de la bolsa y con medidas de 325 mm de boca x 195 mm de fondo x 340 mm de altura y 20 mm de solapa sobre el zipper, distribuidas con un total de 18 por caja, lo cual correspondió a uno o dos racimos por unidad.
c) Bolsas plásticas perforadas tipo Carrybags rectangulares con zipper, con un total de 42 perforaciones en el cuerpo de la bolsa y con medidas de 275 mm de boca x 200 mm de altura y 50 mm de solapa sobre el zipper, distribuidas con un total de 18 unidades por caja, lo cual correspondió a uno o dos racimos por unidad.
Sobre el envase utilizado, se ubicó un respectivo generador superficial OSKU-VID (12+1) de 62 celdas y con barrera de 21g/m2 o 25 g/m2 según el tratamiento, el cual, del mismo modo que el generador de fondo, fue ubicado entre dos absorbpad de 58 x 38 cm cada uno.
Finalmente el cierre de la bolsa contenedora se realizó por medio de autoadhesivos y sin tapa.
Junto con el embalaje, se fue identificando cada una de las cajas con su respectivo número de tratamiento y número de repetición (tres por tratamiento), cuyo origen correspondió a la combinación de tres tipos de envase, dos tipos de generadores superficiales y tres fechas de almacenaje. En el Cuadro 1 se identifica cada uno de de los 18 tratamientos de este ensayo.
Una vez embalada la fruta se sometió a prefrío tipo californiano y posteriormente fue almacenada en cámara frigorífica a 0º C y 90% de humedad relativa, durante un período de 45, 90 o 135 días. Al término de cada uno de estos tres períodos de almacenaje, se sacaron de las cámaras las respectivas cajas, para analizar los dos tipos de generadores superficiales de SO2 con barrera de 21 o 25 g/m²(apoyados de un generador de fondo) y tres tipos de envases (Clamshell, Carrybag y Polybag), dependiendo del número de tratamiento, donde se evaluó los siguientes factores de condición:
a) Porcentaje de desgrane.
b) Porcentaje de blanqueamiento.
c) Porcentaje de pudrición.
d) Nivel de deshidratación del escobajo.
FIGURA 2. Esquema con las alternativas de embalaje realizado dentro de una caja con uva cv. Thompson seedless.
(h): Altura de la caja.
(a): Ancho de la caja.
40 cm (a) 12 cm (h)
ENVASE
Absorbpad Absorbpad
Generador superficial
barrera 21 o 25 gr/m2
Absorbpad Absorbpad
Generador Fondo
barrera 25 gr/m2
Bolsa perforada tipo Carrybag rectangular
(18 unidades/caja)
Bolsa perforada tipo Polybag trapezoidal
(18 unidades /caja)
Clamshell de 500 gr
(10 unidades/caja)
Cuadro 1: Descripción de todos los tratamientos realizados.
Tratamiento G. superficial G. fondo Embalaje Almacenaje
T1 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 45 días
(12+1) (0+6)
T2 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 45 días
(12+1) (0+6)
T3 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 45 días (12+1) (0+6) rectangular T4 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 45 días
(12+1) (0+6) rectangular T5 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 45 días
(12+1) (0+6) trapezoidal T6 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 45 días
(12+1) (0+6) trapezoidal T7 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 90 días
(12+1) (0+6)
T8 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 90 días
(12+1) (0+6)
T9 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 90 días (12+1) (0+6) rectangular T10 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 90 días
(12+1) (0+6) rectangular T11 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 90 días
(12+1) (0+6) trapezoidal T12 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 90 días
(12+1) (0+6) trapezoidal
T13 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 135 días
(12+1) (0+6)
T14 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Clamshell 135 días
(12+1) (0+6)
T15 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 135 días (12+1) (0+6) rectangular
T16 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Carrybag 135 días (12+1) (0+6) Rectangular
T17 Barrera 21 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 135 días
(12+1) (0+6) Trapezoidal
T18 Barrera 25 g/m2 Barrera 25 g/m2 Polybag 135 días
(12+1) (0+6) Trapezoidal
(12+1) Corresponde a un generador de dos fases con 12 g de fase lenta y 1 g de fase rápida; (0+6) Corresponde a un generador de una fase con 0 g de fase lenta y 6 g de fase rápida y g/m2 : Corresponde a los gamos de polietileno/ m2 de generador.
3.1. Parámetros evaluados:
3.1.1. Desgrane
Inicialmente se obtuvo el peso total de la fruta dentro del envase, luego se extrajeron los racimos del envase correspondiente para obtener y pesar todas las bayas desprendidas del escobajo (desgrane). Obteniéndose así, el porcentaje de desgrane respecto del peso total. Para la medición se utilizó una balanza Swis Quality modelo prescisa 1620C.
3.1.2. Blanqueamiento
Inicialmente se obtuvo el peso total de cada muestra, posteriormente se separaron del racimo y se pesaron, todas aquellas bayas que presentaron algún nivel de daño a causa del SO2 (blanqueamiento); obteniéndose así, el porcentaje de blanqueamiento en relación al peso total de la muestra. Para la medición se utilizó una balanza Swis Cuality modelo prescisa 1620C; y se incluyeron en la medición a aquellas bayas separadas del escobajo.
Para complementar la información, y a modo de obtener una referencia del nivel de daño general presentado por las bayas de cada tratamiento; se realizó un análisis según la siguiente escala visual (LAVANDEROS, 1998):
0 : Ausencia de daño. 0% de blanqueamiento.
1 : Daño leve, desde 0,1-10% de superficie de la baya con pérdida de
pigmentación.
2 : Daño moderado, desde 10,1-25% superficie de la baya con pérdida de pigmentación.
3 : Daño severo, desde 25,1-50% de superficie de la baya con pérdida de pigmentación.
4 : Daño muy severo, desde 50% de superficie de la baya con pérdida de pigmentación.
5 : Daño mayor al 50% de superficie de la baya con pérdida de pigmentación.
3.1.3. Pudrición causada por Botrytis cinerea
Se obtuvo el peso total de cada muestra, posteriormente se extrajeron del racimo y se pesaron todas las bayas con presencia de pudrición causada por botrytis para determinar el porcentaje de Botrytis cinerea que afecta a la uva de mesa cv.
Thompson seedless. Para la medición se utilizó una balanza Swis Quality modelo prescisa 1620C, y se consideraron como granos infectados a aquellos que presentaron signos y síntomas del patógenos desde piel suelta hasta micelio visible.
Posteriormente, en caso de dudas y a modo de verificar la causa de la pudrición, se enviaron las bayas infectadas al laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde por medio de la observación de estructuras macro y microscópicas presentes en bayas almacenadas en una cámara húmeda a 22º C, se determinó si efectivamente correspondía a presencia de Botrytis cinerea.
3.1.4. Deshidratación del escobajo
Por medio de un análisis visual, se asignó un nivel de deshidratación del escobajo a cada uno de los racimos evaluados, utilizando para ello la siguiente escala (LAVANDEROS, 1998):
0 : Ausencia de deshidratación. Raquis y escobajo verdes y turgentes.
1 : Deshidratación leve. Escobajos pardos y raquis verde.
2 : Moderada deshidratación. Escobajo y raquis pardos.
3 : Deshidratación severa. Escobajo y raquis pardos con pérdida de turgencia en el raquis.
3.1.5. Análisis costo/condición de los distintos tratamientos
A modo de disponer de antecedentes de los costos de los materiales de embalaje, al momento de una elección, se realizó un análisis costo/beneficio y en base a los precios de los materiales de embalaje mencionados en el Anexo 3, se calcularon los costos totales por caja para los distintos tratamientos evaluados en éste ensayo.
Posteriormente se comparó con los resultados de los análisis efectuados para algunos aspectos de la condición de la fruta, a modo de poder optar por el tratamiento más conveniente del punto de vista costo de los materiales de embalaje y beneficio en la condición de la fruta.
3.2. Diseño Estadístico:
Para analizar los diferentes factores y sus interrelaciones, se utilizó un diseño completamente al azar con arreglo factorial 3 x 3 x 2, en el cual los factores utilizados correspondieron a tres períodos de almacenaje refrigerado de la fruta (a los 45, 90 y 135 días), tres tipos de embalaje (Carrybag rectangular, Polybag trapezoidal y Clamshell) y dos generadores superficiales de barrera 21 o 25 g/m2(21 o 25 gramos de plástico/m2de generador).
Para cada tratamiento, se efectuaron tres repeticiones de la unidad experimental que correspondió a una caja de cartón de 8,2 kg. El modelo utilizado correspondió al siguiente:
Yijk(e) = µ + Pi + Ej + Gk + SEij + SGik + EGjk + SEGijk + Єijk
Donde:
P: Períodos de almacenaje.
E: Tipos de envase.
G: Tipos de generadores superficiales.
Para los parámetros correspondientes a pudrición, blanqueamiento y desgrane, se realizó un análisis de varianza y en el caso de existir diferencias significativas de interacciones simples, dobles y triples se compararon las medias con el Test de Tukey al 5%. Para la deshidratación del escobajo se aplicó el Test No Paramétrico de Kruskall Wallis al 5 %, que trabaja con rangos promedios, estableciendo prioridades entre los tratamientos.
4. PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS
A continuación se presentan los resultados obtenidos para cada una de las variables de condición analizas en este ensayo; y con la finalidad de expresar e interpretar mejor los resultados, se menciona que con un error del 5%, no existió efecto de las interacciones dobles y triples, entre tipo de envase, tipo de generador y tiempo de almacenaje refrigerado sobre el porcentaje de desgrane, porcentaje de blanqueamiento y porcentaje de pudrición presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless (Anexo 4).
4.1 Desgrane:
La Norma Chilena 1925, mencionada por LIZANA (1995), estableció una tolerancia del 7% de desgrane para la categoría 2 (en peso de la muestra). En este ensayo los valores promedios fluctuaron entre 1,5 y 5,4 %, sin tener diferencia estadísticas entre ellos, por lo que se puede afirmar que los tipos de embalaje realizados en los distintos tratamientos, permitieron cumplir con la norma mencionada.
El análisis de varianza realizado para el porcentaje de desgrane, permitió determinar con un error del 5%, que no existió efecto de los tres tipos de envase, dos barreras presentes en los generadores superficiales de SO2 y tres fechas de almacenaje, refrigerado, sobre el porcentaje de desgrane presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless. Estos resultados se presentan a continuación en el Cuadro 2, 3 y 4 respectivamente.
Cuadro 2. Efecto de tres tipos de envases sobre el porcentaje de desgrane de uva de mesa cv. Thompson seedless almacenada a 0°C y 90%
de humedad relativa.
Tratamientos % Desgrane
Clamshell 3,6
Carrybag 3,6
Polybag 3,5
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia
Éstos resultados concuerdan con lo obtenido por SANHUEZA (2004), quién al analizar Clamshell, Polybag trapezoidal y Carrybag en uva de mesa cv. Red Globe, hasta por 135 días de almacenaje, no obtuvo diferencia estadística entre ellos.
Esto pudo deberse a que el porcentaje de desgrane, dependería de otros factores más importantes como los movimientos realizados durante el embalaje y desembalaje de la fruta, señalados por JENSEN (1984) como las causales más gravitantes.
Cuadro 3. Efecto de dos tipos de barreras presentes en los generadores superficiales de SO2, sobre el porcentaje de desgrane promedio, presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless.
Tratamientos % Desgrane
Barrera 21 4,0
Barrera 25 3,1
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
En el cuadro 3, se puede apreciar que no existe una diferencia estadística entre las barreras de 21 o 25 g/m2 presentes en los generadores superficiales de SO2. La causa de esto podría deberse a que ambas barreras evaluadas, en apoyo del generador de fondo en común para ambos, no tendrían una gran diferencia sobre el porcentaje de desgrane, probablemente porque los gramajes entre ellas no son muy distantes.
Éstos resultados concuerdan con CASTILLO (2004) y SANHUEZA (2004), quienes analizaron éstas mismas barreras con uva de mesa cv. Thompson seedless (sin prefrío) y cv. Red Globe (con prefrío) respectivamente, no obteniendo diferencias estadísticas entre ellas.
Cuadro 4. Efecto de tres fechas de almacenaje refrigerado a 0°C y 90% de humedad relativa, sobre el porcentaje de desgrane promedio presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless.
Tratamientos % Desgrane
45 días 3,1
90 días 4,5
135 días 3,0
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
En el cuadro anterior, se puede observar que no existe diferencia estadística entre las tres fechas de almacenaje refrigerado; y tampoco aumenta con el tiempo de almacenaje como lo señalado por PÉREZ (1986).
Esto podría deberse a que el porcentaje de desgrane promedio, no aumenta en forma directa al tiempo de almacenaje, ya que la fruta evaluada en períodos más
cercanos a la cosecha puede presentar mayores porcentajes que los evaluados en fechas posteriores, debido a que el desgrane es un proceso que no está asociado necesariamente a la senescencia de la fruta, sino que es posible que con la pérdida de turgencia del escobajo, éste problema pueda tener una menor expresión (CALLEJAS, COOPER y RETAMALES, 1994).
4.2. Blanqueamiento:
En este ensayo los porcentajes de blanqueamiento fluctuaron entre 0 y 15,6%, no observándose diferencias estadísticas entre ellos.
Como resultado del análisis de varianza, se determinó que el porcentaje de blanqueamiento no fue afectado por el tipo de envase, ni por el tipo de barrera presente en el generador superficial de SO2. Pero si se ve afectado por el tiempo de almacenaje, donde el test de Tukey (P=0.05), determinó que existen diferencias significativas entre los 45 días de almacenaje y las dos fechas posteriores (90 y 135 días). Estos resultados se pueden apreciar en los Cuadros 5, 6 y 7 respectivamente.
Cuadro 5. Efecto de tres tipos de envases, sobre el porcentaje de blanqueamiento promedio, presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless en almacenaje refrigerado a 0°C y 90%
de humedad relativa.
Tratamientos % Blanqueamiento
Clamshell 8,9
Carrybag 4,5
Polybag 5,6
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
En el cuadro anterior, se puede apreciar que no existe una diferencia estadística entre los tres tipos de envase evaluados para el porcentaje de blanqueamiento. Esto podría deberse a que los tres tipos de envase son de polietileno perforados, y presentarían un área de ventilación similar.
Estos resultados concuerdan con lo obtenido por SANHUEZA (2004), quién al analizar Clamshell, Polybag trapezoidal y Carrybag en uva de mesa cv. Red Globe, hasta por 135 días de almacenaje, no obtuvo diferencia estadística entre ellos y del mismo modo, lo relacionó a un área de ventilación similar entre los envases.
A pesar de no existir diferencias entre los distintos tratamientos, destaca clamshell frente a los otros dos envases, ya que presenta una tendencia a obtener los mayores porcentajes de blanqueamiento, lo que estaría indicando que posiblemente las concentraciones de SO2 al interior de clamshell serían mayores que las concentraciones al interior de los dos tipos de bolsas perforadas. Sin embargo, según MELERO (1985), pudieron influir sobre la absorción de SO2, razones ajenas a los tratamientos como la velocidad del aire entre y dentro de las cajas y la capacidad de ventilación de los envases, siendo posible entonces que la ventilación del Clamshell se viera más afectada que en los otros envases.
Cuadro 6. Efecto de dos tipos de barreras de difusión presentes en generadores superficiales de SO2, sobre el porcentaje de blanqueamiento promedio presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless almacenada a 0°C y 90% de humedad relativa.
Tratamientos % Blanqueamiento
Barrera 21 5,7
Barrera 25 7,0
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
En el cuadro anterior, se puede apreciar que no existe un efecto que permita tener diferencias estadísticas de la barrera 21 o 25 g/m2. Estos resultados concuerdan con lo obtenido por SANHUEZA (2004), quién al analizar la barrera de 21 o 25 g/m², en uva de mesa cv. Red Globe, hasta por 135 días de almacenaje, no obtuvo diferencia estadística entre ellos.
Este resultado pudo deberse a que las diferencias de las barreras de los generadores superficiales, apoyados por los generadores de fondo comunes para todos los tratamientos, provocaron concentraciones de anhídrido sulfuroso que no se reflejaron de forma diferente en la fruta. Esto sería avalado por los resultados obtenidos por SANHUEZA (2004), presentes en el Anexo 5, donde se grafican las emisiones de SO2, emitidas por generadores con las mismas características de este ensayo, en la cual se puede apreciar que no existen grandes diferencias entre las concentraciones en ppm de SO2, generadas por ambas barreras (21 o 25 g/m²), sobre todo en la etapa final de almacenaje.
Otra causa posible, pudo deberse a que la difusión del SO2 a través del generador, indispensable para obtener concentraciones homogéneas al interior del envase y
caja, e indispensables para controlar problemas fungosos sin provocar blanqueamiento, presenta cierta dificultad a obtener un equilibrio dinámico por corresponder a un sistema semi-abierto gobernado por leyes líquido gaseosas y por la temperatura del sistema, además de existir otros materiales absorbentes (uva y material de empaque) que juegan un importante papel en el desplazamiento de SO2 en las distintas fases del sistema (ARANCIBIA et al., 1992).
Cuadro 7. Efecto de tres fechas de almacenaje refrigerado, sobre el porcentaje de blanqueamiento presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless con tres tipos de embalajes de exportación, utilizando generadores de SO2.
Almacenaje % Blanqueamiento
45 Días 0,0 a*
90 Días 7,9 b
135 Días 11,2 b
*Promedios con letras iguales, en la misma columna, indican que no existe diferencia estadísticamente significativa entre los tratamientos, según el test de Tukey (P= 0.05).
Los resultados obtenidos en las tres fechas de almacenaje, muestran que a los 45 días, todos los tratamientos presentaron ausencia de blanqueamiento, es decir, la concentración de SO2 al interior de los envases no ha excedido el rango normal como para provocar un efecto fitotóxico en la fruta (BERGER, 1982).
Posteriormente, a los 90 y 135 días, el porcentaje de bayas blanqueadas aumentó respecto a los 45 días de almacenaje refrigerado.
Esto se debería a que el blanqueamiento es acumulativo, irreversible y se relaciona directamente con el tiempo de exposición de la fruta al anhídrido sulfuroso.
Concordando con en este aspecto por lo señalado por LAVANDEROS (1998);
ESTRADA et al. (1997); BERGER, MORALES y RUIZ (1990).
Del mismo modo, en el Cuadro 8, se presentan los niveles de intensidad de blanqueamiento observados durante tres fechas de almacenaje refrigerado.
Cuadro 8: Niveles de intensidad de blanqueamiento en bayas de uva de mesa cv.
Thompson seedless, durante tres fechas de almacenaje refrigerado y en tres tipos de embalaje de exportación, utilizando generadores de SO2.
Tiempo de almacenaje
Nivel de
daño Descripción
45 días 0 ausencia de blanqueamiento
90 días 1 leve, 0,1-10% de superficie con blanqueamiento
135 días 1-2
leve a moderado, desde 0,1 a 25% de superficie con blanqueamiento
En el cuadro anterior, se puede observar que la intensidad del daño se fue incrementando en el tiempo de almacenaje, presentando un nivel 1 (leve) a los 90 días, y 1 (leve) a 2 (moderado) a los 135 días. No alcanzando en ninguna de las mediciones niveles de daño 3, 4 o 5. Esto indicaría que los porcentajes de blanqueamiento de 3,7 a 13,8% obtenidos a los 45 días (Valores presentados en el Anexo 4), correspondieron a un porcentaje de bayas que presentó solo entre un 0,1 a 10% de la superficie de la baya blanqueada; y los porcentajes de 6,5 y 15,6%
obtenidos a los 135 días de almacenaje refrigerado correspondieron a un daño desde 0,1 a 25% de la superficie de las bayas con blanqueamiento.
4.3. Pudrición:
En este ensayo, los porcentajes de pudrición fluctuaron entre 0 y 0,6%, no observándose diferencias estadísticas entre ellos.
El análisis de varianza realizado para el porcentaje de pudrición, permitió determinar con un error del 5%, que no existió efecto de los tres tipos de envase, dos tipos de barreras de emisión presentes en los generadores superficiales y tres fechas de almacenaje refrigerado, sobre el porcentaje de pudrición presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless. Los resultados respectivos, se presentan a continuación en el Cuadro 9, 10 y 11.
Cuadro 9. Efecto de tres tipos de envase, sobre el porcentaje de pudrición promedio, presentado en uva de mesa cv.
Thompson seedless almacenada a 0°C y 90% de humedad relativa.
Tratamientos % Pudrición
Clamshell 0,0
Carrybag 0,1
Polybag 0,2
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
La causa de los resultados presentados en el cuadro anterior, podrían deberse a que los tres tipos de envase corresponden a estructuras de polietileno perforados y el área de ventilación presentada entre ellos, sería muy similar.
Estos resultados concuerdan con lo obtenido por SANHUEZA (2004), quién al analizar Clamshell, Polybag trapezoidal y Carrybag en uva de mesa cv. Red Globe, hasta por 135 días de almacenaje, no obtuvo diferencia estadística entre ellos y lo atribuyó a un área de ventilación similar entre los envases evaluados.
A pesar de no existir diferencias significativas, destaca clamshell, ya que obtuvo los menores porcentajes de pudrición a lo largo de todo el tiempo de almacenaje, junto con los mayores porcentajes de blanqueamiento señalados anteriormente, lo que avalaría la hipótesis que acumula más SO2 que los otros envases; y además concuerda con BERGER (1982), quien señaló que existen resultados antagónicos entre pudrición y blanqueamiento, ya que bajos porcentajes de blanqueamiento dan origen a altos porcentajes de pudrición por baja concentración de SO2. Sin embargo, debe existir un equilibrio armónico entre el efecto fungistático del SO2 y el mínimo blanqueamiento (MORALES, 1988).
Cuadro 10. Efecto de tres fechas de almacenaje refrigerado, sobre el porcentaje de pudrición promedio, presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless.
Tratamientos % Pudrición
Barrera 21 0,2
Barrera 25 0,0
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
Las causas de los resultados anteriores pudieron deberse a que las diferencias de las barreras de los generadores superficiales, apoyados de los generadores de fondo comunes para todos los tratamientos, provocaron concentraciones de
anhídrido sulfuroso suficiente, lo que no permitió observar diferencias entre ambas barreras.
Esto sería avalado por los resultados obtenidos por SANHUEZA (2004) (Anexo 5), donde se grafican las concentraciones de generadores superficiales (12+1) con barrera de 21 o 25 g/m², en uva de mesa cv. Red Globe, hasta por 135 días de almacenaje refrigerado, donde no obtuvo diferencias estadísticas, y en la cual se puede apreciar que no existen grandes diferencias entre ambas barreras (21 o 25 g/m²), sobre todo en la etapa final de almacenaje.
BERGER (1982) realizó una evaluación del efecto de diferentes dosis de metabisulfito de sodio sobre la calidad de uva sultanina, donde logró determinar que por medio de la utilización de un generador de anhídrido sulfuroso con 5,7 g de metabisulfito de sodio, los niveles de pudrición se mantienen en un nivel tan bajo que prácticamente no tienen relevancia durante un almacenaje de 75 días. Esto apoyaría los bajos porcentajes de pudrición obtenidos en éste ensayo, ya que se utilizaron generadores superficiales con 13 gr a modo de proteger la fruta por un tiempo mas prolongado.
Cuadro 11. Efecto de tres fechas de almacenaje refrigerado, sobre el porcentaje de pudrición promedio presentado en uva de mesa cv. Thompson seedless.
Tratamientos % Pudrición
45 días 0,0
90 días 0,2
135 días 0,1
Ausencia de letras indican que no se detectó diferencia significativa entre los distintos tratamientos, según análisis de varianza al 5% de significancia.
En el cuadro anterior, se puede apreciar que para el caso de pudrición, no existe diferencia estadística entre las tres fechas de almacenaje refrigerado y tampoco existe una tendencia clara del tiempo de almacenaje. Esto no concuerda con LAVANDEROS, MORALES y SOZA (1999) y LAVANDEROS (1998) quienes al evaluar distintas capacidades de envases obtuvieron diferencias debido a una evolución del porcentaje de botrytis de uva de mesa cv. Thompson seedless en almacenaje refrigerado de 30, 60 y 90 días. Sin embargo, se utilizaron distintos elementos de embalaje (cajas de madera con tapa, cartón corrugado, 10-12 polybags por caja y generadores superficial y de fondo de 7 y 1 g respectivamente) que probablemente otorgó concentraciones internas de anhídrido sulfuroso, distintas al de éste ensayo.
BERGER (1982) evaluó el efecto de diferentes dosis de metabisulfito de sodio sobre la calidad de uva sultanina, obteniendo como resultados al utilizar medio generador de uno entero de 5,7 gr de metabisulfito de sodio (sin aplicación de fungicida) un aumento de la pudrición luego de 36 y 75 días de almacenaje. Sin embargo, en este caso se evaluaron envases de polietileno y cajas de madera de 6,5 kg netos de uva;
lo que otorgaría condiciones distintas al de este ensayo, por lo que del mismo modo que lo señalado anteriormente, es probable que las concentraciones internas de anhídrido sulfuroso hayan sido distintas.
BERGER, MORALES y RUIZ (1990) evaluaron diferentes métodos de aplicación de SO2 en postcosecha para la conservación de uva de mesa cv. Thompson seedless, en el ensayo con fruta que no fue inoculada con Botrytis cinerea, no obtuvo efecto de los dos períodos de almacenamiento (21 y 35 días de almacenaje a 0°C y 85%
de humedad relativa) sobre el porcentaje de botrytis, sin embargo en el ensayo con fruta inoculada si se obtuvieron diferencias estadísticas.
Estos antecedentes podrían explicar la variabilidad de los resultados obtenidos en éste ensayo, ya que al corresponder a una evaluación realizada en condiciones de campo, sin inocular, presentaría una mayor variabilidad que fruta inoculada con Botrytis cinerea; motivo por el cual los resultados obtenidos no presentaron un efecto claro del tiempo de almacenaje.
Otra causa posible, ya señalada anteriormente para el caso de blanqueamiento, está explicada por la utilización de un sistema semi abierto y por existir otros materiales absorbentes que juegan un importante papel en el desplazamiento de SO2 entre las distintas fases del sistema, por lo que el equilibrio dinámico es difícilmente establecido (ARANCIBIA et al., 1992).
4.4. Deshidratación del escobajo:
El análisis de Kruskall Wallis efectuado para evaluar el efecto de los envases, generadores y tiempo de almacenaje, sobre la deshidratación del escobajo, permitió determinar con un error del 5% que no existió efecto de los tratamientos. El Cuadro 12 muestra los promedios de deshidratación del escobajo obtenidos para los distintos tratamientos.
Cuadro 12. Efecto de los tratamientos, sobre el nivel de deshidratación del escobajo de uva de mesa cv. Thompson seedless.
DESHIDRATACIÓN DEL ESCOBAJO EN ALMACENAJE REFRIGERADO.
TRATAMIENTOS 45 Días 90 Días 135 Días
Clamshell y gen. Barrera 21 2 a (T1) 2 a (T7) 2 a (T13) Clamshell y gen. Barrera 25 2 a (T2) 2 a (T8) 3 a (T14) Carrybag y gen. barrera 21 2 a (T3) 2 a (T9) 2 a (T15) Carrybag y gen. barrera 25 2 a (T4) 2 a (T10) 3 a (T16) Polybag y gen. Barrera 21 2 a (T5) 2 a (T11) 2 a (T17) Polybag y gen. Barrera 25 2 a (T6) 2 a (T12) 2 a (T18) 0: Ausencia; 1: Leve; 2:Moderada; 3: Severo
Letras iguales, en todas las columnas, significan que no existieron diferencias entre los tratamientos.
Se puede observar, que a los 45 y 90 días existe una moderada deshidratación (Escobajos y raquis pardos) en todos los tratamientos, y a los 135 días se mantiene o pasa a ser severa (Escobajos y ráquis pardos con pérdida de turgencia), esto pudo deberse a una influencia del tiempo que provoca una mayor pérdida de agua debido al mayor tiempo de almacenaje, que concuerda con LIZANA (1995), donde señala que la deshidratación del escobajo va acompañado de un cambio de color de verde (previo al almacenaje refrigerado) a verde-pardo y pardo (durante el almacenaje).
Junto con esto, SANHUEZA (2004) evaluó las concentraciones de anhídrido sulfuroso de los mismos tratamientos realizados en éste ensayo, pero en uva de mesa cv. Red Globe, y según ese análisis, las concentraciones de SO2 se vieron disminuidas, motivo por el cual la cualidad del SO2 de ser un antioxidante que ayuda a mantener escobajos más verdes y turgentes se vieron afectadas en el tiempo, al disminuir la disponibilidad de anhídrido sulfuroso.
A pesar de no existir diferencias estadísticas, se puede observar que a los 135 días los tratamientos 14 (Clamshell y generador barrera 25) y 16 (Carrybag y generador barrera 25), presentaron una deshidratación del escobajo más alta (nivel 3) y detrimental en el aspecto de condición de la fruta, que el resto de los tratamientos.
Esto podría deberse a una influencia del tiempo como se mencionó anteriormente, o a una influencia de la barrera 25 g/m2, que es un factor común entre ambos, donde al presentar una menor barrera de difusión que los tratamientos con 21 g/m2, permitió mayores emisiones en una etapa posterior, siendo probable que a los 135 días de almacenaje quedara más metabisulfito de sodio disponible para reaccionar con la humedad y emitir más cantidades de SO2 que con la barrera de 21, y la acción del SO2 provocaría una retención del color verde de los escobajos.
4.5. Análisis costo/condición:
Al realizar el análisis de los envases y generadores sobre la condición de uva de mesa (desgrane, blanqueamiento, pudrición y deshidratación del escobajo), no se encontró diferencia estadística entre los diferentes tratamientos, motivo por el cual, los valores de los costos por caja (considerando solo los materiales de embalaje) presentados en el Anexo 9, serán importantes al momento de escoger un determinado tipo de embalaje. Por este motivo, sería más conveniente el uso de un embalaje con Polybags trapezoidales (US$ 1,519/caja), posteriormente Carrybags rectangulares (US$ 1,843/caja) y finalmente Clamshell (US $ 2,153/caja).