CADA NIÑO UN LECTOR
Estrategias innovadoras para enseñar a leer y escribir
Stanley L. Swartz
EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE Vicerrectoría de Comunicaciones y Educación Continua
Alameda 390, Santiago, Chile [email protected] www.edicionesuc.cl © Inscripción Nº 191.815 Derechos reservados Junio 2010 ISBN Nº 978-956-14-1117-3 eISBN Nº 978-956-14-1433-4
Segunda edición, abril 2011 Diseño: Francisca Galilea R.
CIP - Pontificia Universidad Católica de Chile Swartz, Stanley L.
Cada Niño un Lector: estrategias innovadoras para enseñar a leer y escribir / Stanley L. Swartz; traducción y colaboradoras Carime Hagg Hagg, Aurora Topete Sentíes; contribuciones de Philip, H. Swartz, Adria Klein, Rebeca Shook.
1. Apresto (Lecto-escritura)-Metodología. 2. Desarrollo de la lectura-Enseñanza. 3. Desarrollo de la lectura-Metodología. 2010 372.4+ddcc22 RCAA2
Diagramación digital: ebooks Patagonia www.ebookspatagonia.com
“A los niños chilenos y a sus profesores por darme la oportunidad de trabajar
con ellos”.
Agradecimientos
E
ste libro ha sido una empresa importante, un gran desafío para proporcionar apoyo a los maestros en Chile, México y otros países de habla hispana. Una publicación de esta magnitud depende de las contribuciones y el apoyo de muchas personas.Un agradecimiento especial a Carime Hagg H. y Aurora Topete S. por la traducción y el desarrollo de nuevo material en español. Philip H. Swartz hizo una importante contribución para esta publicación. Han colaborado en versiones anteriores en inglés Adria Klein, Rebecca Shook, Cinda Moon, Karen Bunnell, Marie Belt, Charlene Huntley, Debra Wakefield, y Jan Schall. El equipo de investigación que apoya todo mi trabajo incluye a Cathleen Geraghty, Kathy Pitchford, y Daniel P. Swartz. Como siempre, le doy mi agradecimiento a Janet M. Swartz por su apoyo y revisión crítica.
AILEM UC (Aprendizaje Inicial de la Lectura, Escritura y Matemática) es una colaboración internacional entre la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la
Foundation for Comprehensive Early Literacy Learning. Quiero dar las gracias a Margarita Silva
P., directora de este proyecto y líder creativo de este equipo y a Pilar Cox V. por su asistencia editorial. Un agradecimiento especial a Malva Villalón B., por su incansable labor en este manuscrito. Mi gratitud y respeto a todo el equipo AILEM UC, Paz Baeza B., Margarita Fuentes G., Ivette León L., Manuel Lobos G., Magdalena Müller A., Alejandro Pedreros G., Tonia Razmilic B., María Cristina Solís A., Emy Suzuki S., Michi Suzuki S., Gonzalo Undurraga M., Paulo Volante B., María Soledad Villegas H., y Pierina Zanocco S. Asimismo, el apoyo del Decano de la Facultad de Educación de la PUC, Francisco Claro H., ha sido fundamental para nuestro éxito.
Es para mí un gran privilegio publicar este libro con Ediciones Universidad Católica de Chile y doy las gracias a Patricia Corona por su apoyo en este proyecto. Asimismo, ha sido un gran honor conocer la importante labor que desarrolla la Fundación CAP y agradezco su apoyo en la publicación de este libro. Sin duda, este texto se enmarca dentro de las importantes contribuciones que están realizando ambos organismos para el mejoramiento de la educación de los niños de Chile.
Prólogo
E
n el año 2000 tuvimos conocimiento de la existencia del Programa CELL (Comprehensive EarlyLiteracy Learning) que se desarrollaba en escuelas del Estado de California, USA, especialmente
focalizado a la educación de niños de habla hispana.
Nos contactamos con el Doctor Stanley Swartz, Presidente de CELL Foundation y él invitó a un grupo de docentes de la Pontificia Universidad Católica de Chile a conocer el desarrollo del Programa de Enseñanza de la Lectura y Escritura en Estados Unidos.
Visitar las escuelas y observar salas de clase que implementaban el Programa CELL, tener reuniones con los equipos directivos y reunirnos con profesores que trabajan en la implementación de estrategias de enseñanza innovadoras, fue una oportunidad única para descubrir que era un proyecto que respondía a nuestras necesidades, tenía un enfoque pedagógico acorde con lo que se desarrollaba en nuestra universidad y, además, era muy factible de replicar en Chile desde el punto de vista de sus costos y organización.
Por esos años, tanto a nivel ministerial como de instituciones como nuestra propia universidad, en Chile estábamos muy preocupados por los resultados de aprendizaje de nuestros niños y niñas y de buscar alternativas para dar respuestas de mejoramiento de la calidad de la educación que se ofrecía en las escuelas públicas del país.
Este libro tiene como propósito compartir con los docentes una propuesta de estrategias de enseñanza de la lectura y escritura que constituyen un marco muy potente para que los estudiantes inicien sus aprendizajes de comprensión lectora y de producción de textos desde el nivel de transición mayor a primer ciclo de enseñanza básica.
Está estructurado en nueve capítulos y un apéndice donde se desarrollan los temas más relevantes del Programa CELL. El primer capítulo está orientado al desarrollo profesional docente, el segundo a profundizar sobre el proceso de lectoescritura y en los capítulos siguientes se describen las diferentes estrategias de enseñanza de la lectura y escritura que propone este programa, tales como: lectura en voz alta, lectura compartida, lectura guiada, lectura independiente, escritura interactiva y escritura independiente.
Por último, el apéndice contiene una diversidad de instrumentos de evaluación de la lectura y escritura, con los objetivos y orientaciones para su aplicación, los que permiten al profesor observar y ver los avances de aprendizaje de cada niño en los diferentes niveles y cursos a lo largo del año.
Se proponen cuatro estrategias para apoyar el desarrollo de la lectura y dos estrategias para el desarrollo de la escritura con sus respectivas orientaciones para la implementación en el aula y se presentan también algunas propuestas para el proceso de evaluación.
Asimismo el capítulo referido al ambiente de aprendizaje aporta ideas para construir una sala de clase que apoye los medios de enseñanza y la autonomía de los alumnos.
Otro instrumento de gran valor para la implementación de este Programa es la propuesta de una Pauta de Observación en la Sala de Clase, que apoya a los equipos directivos de las escuelas en la verificación de los avances y la calidad de la implementación en el desarrollo de las diferentes estrategias y también a los profesores, que encuentran un apoyo objetivo y una retroalimentación oportuna de los procesos que se están desarrollando en el aula.
Este libro busca ser un aporte efectivo para los educadores en el propósito de mejorar y actualizar las prácticas de aula en la enseñanza de la lectura y escritura. Asimismo, es una propuesta basada en la investigación y en el desarrollo de estrategias exitosas a nivel internacional, validada por sus resultados tanto en países desarrollados como en otros en vías de desarrollo.
Esperamos que el esfuerzo del Dr. Stanley Swartz y de su equipo en la traducción de sus libros del inglés al español sea una contribución relevante para mejorar nuestras prácticas pedagógicas y los resultados de aprendizaje de nuestros niños y niñas.
Gracias Stan por ofrecer esta oportunidad a los profesores y alumnos chilenos.
MARGARITA SILVA PEAKE Directora Programa AILEM UC
Índice
Introducción
Capítulo 1
El desarrollo profesional para el cambio en la escuela 1. Desarrollo profesional efectivo
2. Componentes del desarrollo profesional efectivo
2.1. Ser intensivo, de largo plazo e incluir seguimiento 2.2. Basarse en un modelo de construcción de capacidades 2.3. Ejercer el liderazgo
2.4. Fomentar la participación de las familias 2.5. Basarse en la investigación científica
2.6. El apoyo continuo del aprendizaje de la lectura y la escritura 2.7. Enfatizar la enseñanza de la lectura y la escritura
2.8. Unificar los métodos de enseñanza a lo largo de todos los grados escolares 2.9. Utilizar los resultados de los alumnos para informar su instrucción
2.10. Medir el éxito en función del desempeño de los alumnos
Capítulo 2
El proceso de leer y escribir 1. El proceso de la lectura
1.1. Elementos a considerar en la enseñanza de la lectura 1.2. La enseñanza de la lectura
1.3. Niveles de apoyo del maestro
2. El proceso de la escritura
2.1. La reciprocidad entre lectura y escritura 2.2. La enseñanza de la escritura
Capítulo 3
Lectura en voz alta
1. Acerca de la lectura en voz alta
1.1. Elementos a considerar en la lectura en voz alta 1.2. Ventajas de la lectura en voz alta
1.3. Criterios para seleccionar lecturas 1.4. Qué leer en voz alta
2. Procedimientos para la lectura en voz alta
2.1. Antes de la lectura en voz alta 2.2. Durante la lectura en voz alta 2.3. Después de la lectura en voz alta
Capítulo 4
Lectura compartida
1. Acerca de la lectura compartida 2. La lectura compartida paso a paso
3. Procedimiento para la lectura compartida
3.1. Antes de la lectura
3.2. Durante la lectura compartida 3.3. Después de la lectura compartida
Capítulo 5
Lectura guiada
1. Acerca de la lectura guiada
1.1. Distintos niveles, distintos apoyos 1.2. Lectura guiada en contexto
2. La lectura guiada paso a paso
3. Procedimientos para la lectura guiada
3.1. Antes de la lectura guiada 3.2. Durante la lectura guiada 3.3. Después de la lectura guiada
4. Introducción a los centros de lectoescritura
4.1. Definición 4.2. Propósitos 4.3. Organización
4.4. Establecimiento de las rutinas
Capítulo 6
Lectura independiente
1. Acerca de la lectura independiente
1.1. Fluidez, fraseo y expresión 1.2. Poner en práctica lo aprendido 1.3. El buen lector independiente 1.4. El papel del maestro
2. Procedimiento para la lectura independiente
2.1. Antes de la lectura independiente 2.2. Durante la lectura independiente 2.3. Después de la lectura independiente
3. Evaluación de la lectura independiente
Capítulo 7
Escritura interactiva
1. Acerca de la escritura interactiva 2. La escritura interactiva paso a paso
3. Procedimientos para la escritura interactiva
3.1. Antes de la escritura 3.2. Durante la escritura 3.3. Después de la escritura
Capítulo 8
Edición interactiva
2. La edición interactiva paso a paso
2.1. Ejemplo 1: Desarrollar una lista de palabras clave 2.2. Ejemplo 2: Parafraseo
2.3. Ejemplo 3: Reescritura como una pieza breve
3. Procedimiento para la edición interactiva
3.1. Antes de la edición 3.2. Durante la edición 3.3. Después de la edición
Capítulo 9
Escritura independiente
1. Acerca de la escritura independiente
1.1. Función y propósitos de la escritura independiente 1.2. Ambiente, espacio y materiales
1.3. El rol de maestro
1.4. Enseñar a escribir, enseñar a comunicar
1.5. La lectura y la escritura en el proceso de aprendizaje 1.6. Aprender a escribir, escribiendo
2. Procedimientos para la escritura independiente
2.1. Antes de la escritura independiente 2.2. Durante la escritura independiente 2.3. Después de la escritura independiente
3. Evaluación de la escritura independiente
3.1. El portafolio como una forma de evaluación 3.2. Actitud ante los errores de escritura
Apéndice
Instrumento de evaluación de lectoescritura inicial
Introducción
E
ste es un libro para maestros. Ayudar a los niños a aprender a leer y escribir es nuestra responsabilidad más importante como profesores de escuela. A través de la lectura somos capaces de recibir y comprender los mensajes de otros; a través de la escritura podemos enviar nuestros mensajes a alguien más. Nada garantiza más el éxito en la escuela, e incluso en la vida, que la lectoescritura.La investigación en las dos últimas décadas ha aumentado significativamente nuestra comprensión acerca de cómo los niños aprenden a leer y escribir y el tipo de enseñanza necesario para apoyar su aprendizaje.
Los maestros que entienden el proceso de la lectoescritura, utilizan métodos que la investigación ha probado como efectivos, y a los cuales se le han dado oportunidades de desarrollo profesional son la clave para mejorar el logro de los aprendizajes de los estudiantes.
Hay muchas formas de apoyar a los niños en su aprendizaje de la lectura y la escritura. Desde el desarrollo del lenguaje oral y la comprensión de la fonología del lenguaje, hasta la habilidad de leer y escribir textos complejos, los maestros tienen varios métodos disponibles para usar con sus alumnos. Este libro describe con detalles prácticos, los métodos que se consideran las mejores prácticas en el aprendizaje de la lectoescritura.
Utilizar las mejores prácticas docentes es sólo una parte del camino por mejorar las escuelas e incrementar el logro de los alumnos. Hay otras consideraciones importantes para el cambio en las escuelas y hacerlas más efectivas. El capítulo 1, El desarrollo profesional para el cambio en la
escuela, describe los componentes más importantes de la reforma escolar y cómo el desarrollo
profesional de los maestros apoya estos esfuerzos.
Entender el proceso de leer y escribir es un elemento importante para dar experiencias apropiadas para los niños. El capítulo 2, El proceso de leer y escribir, enfatiza cómo se desarrolla este aprendizaje y se refiere a la reciprocidad entre la lectura y la escritura. Sólo con la comprensión de cómo los niños aprenden, los maestros pueden dar instrucción efectiva.
Las mejores prácticas de enseñanza de la lectoescritura utilizan un proceso llamado liberación
gradual de la responsabilidad. Este proceso básicamente involucra la transferencia progresiva del
trabajo que hace el maestro directamente hacia aquel en el que los niños toman un papel más activo. El capítulo 3, Lectura en voz alta, describe el valor de leer a los niños para la apreciación de la historia y el goce de la lectura para apoyar el desarrollo del lenguaje oral y para desarrollar un conocimiento básico.
Al compartir la lectura, el maestro y los niños leen juntos un texto. Este es un modelo importante para los lectores iniciales y los que tienen dificultades y ayuda a los niños a reconocer palabras que tienen en su vocabulario oral y hacer la correspondencia con las palabras que ven por escrito.
La lectura guiada es instrucción directa y potente para los niños cuando aprenden a leer y cuando se convierten en lectores más expertos. Los maestros observan a los niños cuando leen textos y les dan apoyo en cualquier momento de dificultad. En el capítulo 5, Lectura guiada, también se plantea la importancia de contar con una serie de centros de lectoescritura que se pueden utilizar mientras el maestro trabaja en pequeños grupos.
Niños leyendo independientemente y comprendiendo lo que leen es, por supuesto, el objetivo final de todos los métodos de enseñanza. Aun para los niños que lean independientemente, el papel del maestro es muy importante. El capítulo 6, Lectura independiente, revisa el apoyo que es necesario dar a los niños cuando leen por ellos mismos.
La enseñanza efectiva en escritura también requiere una liberación gradual de la responsabilidad. El capítulo 7, Escritura interactiva, detalla los procedimientos para la enseñanza de la escritura cuando el maestro y los niños negocian el texto que van a escribir y comparten la pluma durante la escritura. Este método de enseñanza es una importante oportunidad para el maestro para modelar las convenciones de la escritura.
El capítulo 8, Edición interactiva, muestra un método para la enseñanza de la escritura y un método para apoyar a los niños a mejorar su comprensión de los textos. La edición interactiva ayuda a los niños a comprender los elementos clave de un texto y les ayuda a desarrollar un método para escribir resúmenes. La comprensión se incrementa cuando los niños tienen un procedimiento claro para analizar el contenido.
Lo mismo que en la lectura independiente, el maestro también tiene un papel importante en la escritura independiente. El capítulo 9, Escritura independiente, marca los importantes apoyos que el maestro proporciona a los niños durante la escritura independiente.
La evaluación tiene dos propósitos básicos, uno es la demostración de la eficacia y la otra es para informar la instrucción. Las evaluaciones incluidas en el apéndice de este libro apoyan este último punto. Los diversos instrumentos de evaluación se diseñaron para dar a los maestros la información necesaria para planificar y modificar su enseñanza. Se incluyeron las evaluaciones de lectura y escritura, además de un protocolo de observación del salón de clases que puede usarse por los administradores, asesores y maestros para evaluar la enseñanza y la organización y manejo en sala.
Se espera que este libro sea valioso para los maestros en sus esfuerzos para que su enseñanza sea efectiva en la lectura y la escritura. Si se mejora la enseñanza para un solo niño, la meta de este libro se ha cumplido. Un apoyo adicional a la enseñanza de la lectoescritura está disponible en www.stanswartz.com.
Capítulo 1
1. Desarrollo profesional efectivo
M
ucho se ha escrito acerca de la reforma en la educación escolar y la necesidad de cambiar las escuelas públicas para que hagan un mejor trabajo en la enseñanza de los niños. Como nunca antes estas instituciones están siendo probadas, criticadas y analizadas. Pero es interesante observar que muchos de los estudios sobre las escuelas se hayan hecho con poca participación de sus protagonistas principales, los maestros. Se ha escuchado mucho a expertos, académicos y políticos, pero muy poco a los profesores de escuela. ¿Quién podría confiar en propuestas para una reforma de salud sin la participación de los médicos o en una reforma legal sin la participación de los abogados? La misma pregunta debería hacerse sobre la reforma en la educación. Para ser efectivos, cualquier esfuerzo por lograr cambios en las escuelas debe incluir a los profesores, pues son ellos los que pasan la mayor parte del tiempo con los alumnos. Ellos, los educadores, tienen el papel principal en el proceso de cambio. Cualquier otra cosa, es una fórmula segura para el desastre.La reforma en la educación escolar comienza con el supuesto de que los maestros y los administrativos reconocen la necesidad de un cambio en sus escuelas y en sus procedimientos de enseñanza y aprendizaje. Aunque existen presiones políticas para mejorar las escuelas y los logros de los estudiantes, el cambio real solamente ocurrirá cuando se ejecute por los propios educadores profesionales. Ni las leyes ni la adopción de programas o planes de estudio podrán asegurar el cambio en la práctica educativa. Lo que se puede decir de la gente, en general, también aplica para los maestros, y esto es: la necesidad para el cambio es personal y los beneficios de este deben ser claros.
Existe un número importante de componentes en la escuela y el desarrollo profesional que apoya dicha reforma y que afectará igualmente el cambio y la mejora en el aprendizaje y el rendimiento de los estudiantes. Debería estar claro que la crítica a los maestros sin promover su desarrollo profesional no es pertinente. Si se considera importante que los profesores se responsabilicen por su tarea, entonces el poner énfasis en el mejoramiento de su formación es un requisito indispensable para el cambio en la escuela. La responsabilidad de los maestros es una meta importante, entonces el esfuerzo de ellos por mejorar su instrucción es un requisito indispensable para su trabajo.
El desarrollo profesional está considerado como un método que asegura que cada estudiante tenga un maestro altamente calificado y que, por lo tanto, afectará el cambio en la escuela (Snow, Burns, & Griffin, 1998; Neumann, Copple, & Bredekamp, 2000). Los educadores en sus prácticas escolares son el foco del desarrollo profesional. No se recomiendan o requieren materiales especiales, sino que el desarrollo profesional está diseñado para ayudar a los maestros a utilizar las herramientas que tienen y a organizar su enseñanza para obtener el máximo resultado. El desarrollo profesional es la única variable que impacta consistentemente en los logros escolares a largo plazo.
El desarrollo profesional aumenta por parte del maestro el uso de estrategias específicas de alto nivel en el salón de clases. Este efecto es aún más fuerte cuando el desarrollo profesional forma parte de un tipo de reforma (por ejemplo, grupos de estudios colegiados) en lugar de un taller tradicional o de una conferencia, lo cual da la oportunidad de un aprendizaje activo. Además, el desarrollo profesional es más efectivo cuando es coherente o consistente con las metas de los profesores y con otras actividades, e involucra la participación de los maestros de la misma asignatura y grado escolar (Eisenhower, 2000).
Se han identificado diez componentes del desarrollo profesional efectivo: (1) debe ser intensivo, (2) utilizar un modelo de construcción de capacidades, (3) generar liderazgo, (4) contar con la participación de la familia, (5) basarse en investigación científica, (6) apoyarse en las materias escolares, (7) poner énfasis en la lectura y escritura, (8) unificar los métodos de enseñanza, (9) hacer uso instruccional de los datos y (10) ser evaluado según los resultados de los alumnos.
2.1. Ser intensivo, de largo plazo
e incluir seguimiento
La mayoría de las escuelas solicitan desarrollo profesional para sus maestros, sin embargo, muchas de estas actividades son talleres de un día y su contenido nunca se revisa de nuevo. La recomendación alternativa de este modelo es el desarrollo profesional organizado como una serie de talleres específicos, que reflejen los intereses y necesidades de un grupo de maestros. Estos talleres deberían planificarse de manera conjunta entre los educadores y el personal de la escuela y se debería utilizar un modelo de cuestionamiento (Strickland, 2001, U.S. Department of Education).
El desarrollo profesional también debería incluir seguimiento, donde los maestros tengan la oportunidad de revisar los entrenamientos previos y evaluar su impacto en la enseñanza. Los profesores necesitan tener la ocasión de interactuar con los encargados de su capacitación y después poder aplicar los métodos o procedimientos aprendidos en la sala de clases.
2.2. Basarse en un modelo de construcción de capacidades
Una de las mayores dificultades del desarrollo profesional y los cambios involucrados en la escuela es cómo mantener estos esfuerzos a lo largo del tiempo. Los expertos pueden ser los catalizadores para facilitar este proceso, pero son asignados frecuentemente a puestos de consultoría. Los apoyos continuos a estas actividades deberían organizarse dentro la escuela, de manera que los recursos sean independientes y de “propiedad” de los maestros y autoridades del establecimiento.
Los grupos de estudio colegiados han sido un apoyo importante para incrementar la efectividad de los maestros (Murphy & Lick, 1998; Strickland, Ganske, & Monroe, 2002). Estos grupos están diseñados para apoyar las innovaciones curriculares e instruccionales, integrar los programas de enseñanza, cubrir las necesidades de enseñanza de toda la escuela y para monitorear el impacto de estos cambios en los niños. Se ha hecho una práctica común en las escuelas el permitir que los maestros se aíslen y no trabajen como equipo. Los grupos de estudio colegiados son un importante vehículo para desarrollar la cooperación entre los profesores y para fomentar la actitud de que el trabajo individual de cada maestro depende de cada uno de sus colegas en la escuela.
El apoyo entre iguales también es un elemento importante del desarrollo profesional (Joyce & Showers, 1995; Showers & Joyce, 1996; Strickland, Ganske, & Monroe, 2002). Este apoyo es crítico para desarrollar estrategias de instrucción, para encontrar maneras de cumplir con las metas de la escuela y para la integración de estrategias variadas. Los compañeros asesores son, por definición, otros maestros que no tienen un grupo de alumnos a cargo todo el tiempo y su trabajo es apoyar a sus colegas para que adquieran nuevos aprendizajes y para que intenten nuevos métodos de enseñanza. La ventaja de un asesor es que también es un maestro. Ya es difícil para los maestros aceptar el apoyo de alguien externo, pero la probabilidad de que lo reciban de buena gana es mayor cuando el nivel de credibilidad del asesor aumenta. Un asesor que no tiene grupo de alumnos, o que no ha enseñado por algunos años, no será tan aceptado como aquel que ejerce la docencia. “Si tú lo puedes
hacer, entonces es probable que yo también pueda”, es la reflexión más común.
2.3. Ejercer el liderazgo
Un aspecto importante de nuestra filosofía de la administración escolar es que el director debe tomar una posición de líder instruccional y debe tener al aprendizaje y la enseñanza como el principal objetivo de su trabajo. Esto es una divergencia importante frente al papel del director que tradicionalmente se ha visto, donde la burocracia administrativa tiene una gran prioridad. Frecuentemente, la única participación del director en los aspectos académicos es en la evaluación de los maestros o en la adopción de un determinado plan de estudios. Una influencia obvia que afectará este cambio es el hecho de que los directores ahora son responsables de los logros obtenidos en sus escuelas. Es bien sabido que el apoyo del director no garantiza el éxito en el desarrollo profesional en la escuela, pero su ausencia garantiza el fracaso.
El escepticismo de los maestros por los cambios cíclicos en la dirección de las reformas locales y nacionales está muy justificado. Muchas veces, las nuevas iniciativas se adoptan antes de que se les dé la oportunidad de entender y aplicar las anteriores. Un líder fuerte es aquel capaz de mantener un rumbo claro para los esfuerzos de los maestros que están en proceso. La presión de los directores nuevos por demostrar que su liderazgo repercute en la mejoría de la escuela es una causa frecuente de los cambios en la dirección, que terminan por bajar la moral de los maestros.
El cambio efectivo en la escuela requiere que los directores se involucren en el proceso y se enfoquen en el trabajo realizado en la sala de clases. La mejora en la enseñanza debería ser la más alta prioridad de los directores. Reconocer que los maestros son la principal vía de esta mejora es un gran paso en el plan de acción de cualquier escuela. La enseñanza y el aprendizaje son asuntos prioritarios de las escuelas, no las instalaciones, los servicios relacionados o cualquier otro tipo de distractores que toman tiempo y esfuerzo de los directores.
2.4. Fomentar la participación de las familias
Es común escuchar a los maestros culpar a los niños y a sus familias por sus fracasos o por su bajo desempeño escolar. Muchos, inclusive, dirán que la falta de habilidades de los estudiantes puede atribuirse a sus familias y que estas variables escapan de sus manos y, por lo tanto, no son su responsabilidad. Imagínese a un médico que crea que su trabajo se limita a las cuatro paredes de su consultorio u hospital. Lo que pase fuera de esta área no le importa o es algo que no puede cambiar.
Esto, obviamente, es inaceptable en el trabajo de los médicos, pues de ellos se espera que consideren todas las variables que podrían afectar la salud de un paciente y que desarrollen un plan que influya en todas las condiciones que podrían afectar el resultado del tratamiento. El éxito o fracaso de este tratamiento dependerá de las medicinas que el paciente se tome en casa, de la dieta, del ejercicio y de un cambio en el estilo de vida. En otras palabras, todo lo que pudiera impactar en el resultado es considerado en el tratamiento.
Este modelo médico necesita ser adoptado seriamente en el campo de la educación escolar. Las escuelas y los maestros deberían considerar todas las variables y desarrollar un plan que cubra cada uno de los aspectos que afecta el aprendizaje de los alumnos. Si los niños tienen hambre, les damos de comer; si están enfermos, buscamos un tratamiento; si su nivel de estimulación de lenguaje es bajo, incrementamos nuestros esfuerzos en la escuela; si no hay materiales de lectura en casa, mandamos libros desde la escuela.
Aun con estos esfuerzos por parte de las escuelas, la participación de las familias en el proceso escolar es importante para el éxito de cada niño. Es responsabilidad de las escuelas fomentar ese ambiente, pero es necesario que este papel sea más proactivo. Es responsabilidad de la escuela asegurarse que las familias sean capaces de involucrarse en la experiencia educativa de sus hijos. Si los padres no participan, es una explicación al fracaso escolar, pero no puede ser una excusa. Si la cooperación de los padres es importante, y todos estamos de acuerdo en que lo es, entonces el apoyo que se necesita para que ello ocurra es responsabilidad de las escuelas. Los establecimientos educativos tienen que involucrarse directamente en el entrenamiento de las familias para que proporcionen el apoyo necesario para maximizar la experiencia escolar de los niños (Swartz, Geraghty, Pitchford, & Swartz, 2008).
2.5. Basarse en la investigación científica
Se ha hablado mucho de la necesidad de una investigación científica rigurosa que identifique métodos de instrucción efectivos. Se ha comparado continuamente la educación con la medicina y la investigación que asigna de manera aleatoria los grupos a los tratamientos se consideran una “meta de oro”, pues esta clase de investigación ha tenido un efecto dramático en la medicina. La razón es que esto ha mejorado los tratamientos médicos y, por lo tanto, esperaríamos los mismos resultados si se aplica a la educación y la enseñanza.
Una de las dificultades de aplicar esta investigación con un estándar de asignación aleatoria a los grupos de tratamiento, es ética. Pocos padres están dispuestos a aceptar la investigación en la que su niño sea asignado a un grupo que no recibirá el beneficio de un método que se cree tendrá gran potencial. Los maestros tienen la misma opinión. La cuestión es si éticamente podemos negar a cualquier niño la oportunidad de acceder a un tratamiento, simplemente, para los propósitos de una
investigación, sin considerar el impacto en el niño. En otras palabras, ¿es aceptable experimentar con nuestros niños en las escuelas? El consentimiento de los padres es una parte esencial del trabajo en los colegios y la asignación aleatoria de los niños a los grupos de tratamiento es claramente un problema ético.
Se asume que en esta investigación científica podemos identificar las mejores y más efectivas formas de enseñar a leer y que este método se aplicará a todos los estudiantes. Este supuesto podría ser comparado con la búsqueda del Santo Grial, es decir, una obsesión de algunos investigadores por hallar la única forma de enseñar a leer y que esta fórmula se encontrará a través de la investigación científica.
2.5.1. Una historia
Tuve la oportunidad de participar en una reunión con uno de los principales arquitectos de la iniciativa nacional de fomento de la lectura en los Estados Unidos. Durante el encuentro, este alto funcionario de gobierno intentó explicar con investigación científica en mano la forma de enseñar a leer. Él estaba convencido de que la instrucción en correspondencia de grafemas y fonemas era un requisito indispensable para el aprendizaje de la lectura y que los programas prescriptivos de enseñanza podrían ser desarrollados por maestros para asegurarse de que utilizaran los métodos correctos. Desde esta perspectiva, si quitamos la variable de las decisiones de los profesores, la instrucción sería más potente. Esto, por supuesto, nos hace preguntarnos para qué necesitaríamos maestros. Si tenemos un guión de instrucción que seguir, un método a prueba de educadores, entonces podríamos contratar a cualquiera para enseñar a leer. Esto es lo que un método de investigación científica basado en el modelo médico concluye.
Mi pregunta para el grupo que nos acompañaba fue pedirles que levantaran la mano aquellos que utilizaban un remedio común cuando tenían un dolor de cabeza. Las respuestas incluyeron aspirina, ibuprofeno y algunas marcas comerciales como Tylenol, Advil y Motrin. Entonces le pregunté al experto ¿por qué cree usted que esto ocurre? ¿Por qué ante un mismo síntoma encontramos distintos tratamientos? Su respuesta espontánea (de la que se arrepintió inmediatamente) fue que cada persona es diferente. Lo mismo sucede cuando los niños aprenden a leer, le repliqué. Ellos son distintos unos de otros y aprenden de diferentes maneras, por lo tanto, necesitamos de diferentes métodos para enseñarles a leer. No hay una aproximación única para la lectura.
2.5.2. Una historia de béisbol
Cuando mi hijo más pequeño tenía cinco años quería ser jugador de béisbol como su hermano mayor. Lo inscribí en una liga preescolar para niños que estaban aprendiendo a jugar por primera vez. En lugar de tener un pitcher, esta liga tenía una máquina que lanzaba lentamente la bola al bateador para asegurarse de que nadie saliera lastimado.
accidente y fue a dar a unos cuantos metros; él corrió por todas las bases, los otros niños se lanzaron la pelota unos a otros en la cabeza y corrían atrás de ella para atraparla sin éxito. Pero se divirtieron mucho. Mi hijo empezó su carrera en el béisbol con una excelente jugada accidental. Teníamos que aprender muchas cosas del entrenador del equipo. Pudo haber elegido enseñar a los niños primero cómo atrapar y lanzar la pelota, cómo correr y cómo batearla. Pudo haberse asegurado de que todos los niños tuvieran las habilidades básicas antes de que se les dejara jugar. Sin embargo, decidió permitir a los niños que jugaran utilizando las habilidades que cada uno tuviera y, entonces, intentar mejorar su ejecución conforme jugaban. Esta elección fue muy buena y, obviamente, los niños amaron el béisbol y se divirtieron jugando a su nivel de habilidades. ¿Qué tan divertido hubiera sido practicar solamente las habilidades sin que se les permitiera jugar?
Creo que el mismo principio se aplica para enseñar a leer. Necesitamos asegurarnos de que la experiencia de aprender sea placentera y divertida, aun si los niños están apenas aprendiendo y no lo hacen muy bien.
Esta base científica de la investigación es la que se necesita para cubrir las necesidades individuales de quien aprende. Sin embargo, ha habido un gran debate acerca de cómo se cumplen estas metas de la mejor manera. Así, nos encontramos con dos perspectivas muy diferentes y específicas, que son defendidas por diferentes expertos en el campo: primero están los que apoyan la instrucción en las habilidades, que usualmente utiliza programas establecidos, y luego están los que creen en el aprendizaje auténtico en el que las habilidades se adquieren cuando se necesiten utilizar.
2.5.3. Una parábola actual
Todavía puedo ver a mi abuela en la cocina preparando pollo frito y horneando tartaletas. Era maravilloso observarla, muy hábil y siempre sabiendo qué hacer. No necesitaba ver sus recetas. Ella, por usar una frase,cocinaba un milagro. Los ingredientes eran frescos, muchos de nuestro propio jardín, y no había cajas o paquetes de comida preparada. Un día le pregunté dónde aprendió a cocinar y ella respondió: “de mi madre, por supuesto”.
La abuela Swartz era lo que se llamaba una “cocinera de campo”. Ella creció en un rancho y era la cuarta de 13 hijos. Los nueve niños varones ayudaban a su padre con las tareas del campo y las cuatro niñas ayudaban a su madre en la cocina y las labores de la casa. La comida era buena y, como se podrán imaginar, abundante. Me decía que siempre horneaban tres clases de tartas, porque los niños (ella siempre les llamóniños) no se ponían de acuerdo, así que les daba una rebanada de cada una. Ella me repetía, por si no me hubiera dado cuenta, que “ellos trabajan muy duro”.
La Navidad en su casa era un festín. La parentela, compuesta por más de treinta miembros, incluyendo los nietos y la familia política, llegaba a su casa desde la mañana y se quedaba hasta pasada la medianoche. La puerta principal prácticamente no se usaba y casi todos entraban por atrás, directamente a la cocina. La maravilla de eso se quedará conmigo para siempre. Qué vista y qué despliegue de habilidad.
Conforme envejecía se me ocurrió que sus recetas no debería perderse en la siguiente generación, así que le pregunté si podría darme algunas de ellas. Para mi asombro dijo que no tenía ninguna. Le pregunté cómo podía recordar cómo hacer las cosas y ella me respondió: “lo he hecho por tanto tiempo, que simplemente lo recuerdo”. Aún así, ella hizo lo mejor que pudo y escribió una receta para que mi esposa intentara hacerla. Fue un desastre. Los ingredientes estaban ahí, pero no el cómo y el cuánto. El resultado en nada se pareció a lo que mi abuela hacía. Se lo conté a ella y me dijo que enviara a mi esposa y que le enseñaría cómo hacerlo. Entendimos que una pizca de esto y una pizca de lo otro solamente podría ser aprendido de una experta. No se puede seguir una receta y convertirse en una gran cocinera de un día para otro. Se requiere la experiencia y la guía de alguien mayor.
La moraleja: los grandes educadores, así como los grandes cocineros, no siguen recetas, pues ninguna de ellas puede capturar la esencia de la sabiduría y la experiencia; aprenden haciendo las cosas con el apoyo y el entusiasmo del maestro.
2.6. El apoyo continuo del aprendizaje de la lectura
y la escritura
Los maestros deben considerar la lectura y la escritura como una manera de enseñar, en lugar de contenidos que impartir. Los maestros tienen entrenamiento para utilizar las mejores prácticas didácticas en lectura y escritura como su principal método de enseñanza, independientemente de la materia que estén instruyendo. Al final, los educadores no deberíamos perder de vista el hecho de que la lectura es una habilidad, un medio y no un fin. Queremos que los niños sean buenos lectores porque a través de la lectura tendrán acceso a los libros, con todo el placer y el conocimiento que ellos traen.
2.7. Enfatizar la enseñanza de la lectura
y la escritura
Se necesitan múltiples oportunidades de leer y escribir en la escuela. Sin minimizar la importancia de las demás materias escolares, el aprendizaje de la lectura y escritura se ha establecido como una prioridad. Aún hay salones de clases en los que la cantidad de tiempo empleado en la lectura todos los días está por debajo del nivel deseable. También es un problema que loa profesores no envíen lecturas como actividad para la casa. Estas condiciones nos hacen preguntarnos qué tan importante es
considerado el proceso en el proceso escolar.
2.8. Unificar los métodos de enseñanza a lo largo
de todos los grados escolares
Imagínese un hospital donde todos los departamentos operan de manera independiente uno del otro; donde los doctores usan sus métodos de tratamiento favoritos sin tomar en cuenta las prácticas de sus colegas; donde los laboratorios en su interior elaboran los estudios que ellos quieran y los cirujanos escogen procedimientos que ellos prefieren, en lugar de los que los pacientes requieren.
Esto podría sonar ridículo, pero es la característica de muchas de nuestras escuelas. Los maestros en los mismos grados y en toda la escuela utilizan diferentes métodos de enseñanza. Cada uno es libre de escoger su método de enseñanza y no hay mayor posibilidad de interacción con los colegas. Algunos profesores utilizan métodos de enseñanza que no incrementan el logro de sus alumnos y persisten en ello a pesar de que hay evidencia clara de que estas estrategias no sirven. A mí no me gustaría que me trataran en el hospital que recién describí, como tampoco me gustaría enviar a mi hijo a una escuela que opere de esa forma.
Los grupos de maestros están capacitados para unificar sus métodos de enseñanza y coordinar su trabajo en todos los grados escolares. Hay muchas ganancias en cuanto al logro de los alumnos y se favorece la transición de un grado a otro cuando los maestros utilizan los mismos métodos de enseñanza. La instrucción en el salón de clases, la intervención temprana y la educación especial también se unifican a través de todos los grados escolares.
2.9. Utilizar los resultados de los alumnos
para informar su instrucción
La información diagnóstica se reúne para orientar las decisiones de instrucción. Los maestros tienen entrenamiento en varios procedimientos de evaluación para mejorar la observación que hacen de los alumnos y para orientar su instrucción de mejor manera. La enseñanza estratégica sólo puede ser posible si se tiene información específica sobre cada niño. Es importante saber lo que cada niño puede hacer, lo que no es capaz y las confusiones o dificultades que enfrenta.
La mayoría de los maestros saben quiénes son sus alumnos lectores y quiénes son los que tienen dificultades, pero no siempre pueden decir por qué o qué problemas específicos presenta cada niño. Los datos recolectados en cada niño son necesarios para enfocarnos en las necesidades individuales.
Necesitamos ser capaces de enfocarnos en las necesidades de cada niño en particular y no utilizar una aproximación amplia con la esperanza de que apoye las necesidades de todos.
2.10. Medir el éxito en función del desempeño
de los alumnos
La evaluación con pruebas estandarizadas debe ser utilizada para dar un seguimiento de los alumnos en particular y de toda la clase.
Ha sido nuestra costumbre en educación evaluar el trabajo de nuestras escuelas por los esfuerzos que hacemos por los niños en lugar de por los resultados del aprendizaje de nuestro programa de enseñanza. Esto, por supuesto, es erróneo. Lo mismo ocurre con la medicina: no me interesa lo que mi doctor ha trabajado por mí, lo que quiero saber es que ha elegido el procedimiento adecuado y espero que el resultado sea exitoso.
Los maestros sólo pueden ser evaluados por los resultados de sus alumnos. Si los niños no están aprendiendo, entonces debemos observar los métodos que estamos utilizando. No hay alternativa a esto y es necesario utilizar esta perspectiva en todos los niveles de educación, con cada grupo que acepta su responsabilidad por los resultados de aprendizaje positivo de sus niños.
Capítulo 2
1. El proceso de la lectura
L
a adquisición de la lectura y escritura es una tarea compleja que involucra el desarrollo del lenguaje oral y el dominio del lenguaje escrito. Como padres de familia de más de un niño podríamos comprobar que ellos no alcanzan el lenguaje oral de la misma manera ni al mismo tiempo. La adquisición del lenguaje es progresiva e involucra más que modelar y copiar. Los alumnos desarrollan el lenguaje oral al participar en conversaciones más complejas cada vez y extendiendo su comprensión del lenguaje que ellos escuchan y usan. Esto es también apropiado para los niños que están aprendiendo una segunda lengua.La adquisición del lenguaje escrito, tanto en la lectura como en la escritura, es un proceso de similar complejidad. Los alumnos no progresan al mismo tiempo ni de la misma manera. Los maestros han utilizado históricamente diversos medios para ayudar a los niños a adquirir la comprensión del sistema de las lenguas alfabéticas. La mayoría de los alumnos tienen éxito al construir su propia comprensión, basándose en la metodología utilizada en los salones de clases. Algunos alumnos, sin embargo, necesitan apoyo adicional en su aprendizaje de la lectura y la escritura.
Una aproximación a la enseñanza de la lectura que utilice varios métodos de enseñanza con diferentes niveles de apoyo por parte del maestro, que esté basado en el lenguaje oral de los alumnos y que les dé los medios de desarrollar su propia conducta de lectura para que sean más expertos al leer, es un gran beneficio para la mayoría de los alumnos.
Para que se pueda dar esta clase de instrucción, los maestros necesitan saber qué conocimientos, habilidades y estrategias ya poseen sus alumnos. También necesitan una aproximación teórica y práctica para entender el proceso de adquisición del lenguaje escrito. Este entendimiento de la teoría y la práctica juntas, es decir, con la observación de cada estudiante de manera continua y durante el proceso, es una aproximación efectiva a la lectura.
La lectura es un proceso cognitivo. Resulta básico para este proceso comprender que aquello que se ha dicho puede escribirse y, entonces, puede leerse de nuevo por parte de quien lo escribió o por alguien más. Una vez que los estudiantes tienen el concepto básico deben comprender el código escrito a través del cual se representa el discurso en forma de información visual y las habilidades para descifrar dicho código y convertirlo en discurso. Esta información visual está compuesta por las letras del alfabeto, ordenadas en patrones sistemáticos y grupos que ayudan a escribir palabras. Cada letra tiene sus propias características visuales, y cada una tiene su propio sonido o sonidos por ella misma o en combinación con otras letras. Los lectores iniciales necesitan aprender a asociar las letras con sus sonidos para poder acceder a la información representada por escrito y comprender el mensaje. La comprensión del mensaje del autor es la meta de la lectura.
Los lectores de todos los niveles traen sus propios conocimientos y experiencia para la tarea de leer y comprender lo que leen. El lenguaje oral y los conocimientos previos son recursos importantes que los lectores utilizan para decodificar lo impreso y obtener el sentido del mensaje. Según los alumnos progresan a lo largo de los niveles, el lenguaje de los libros se vuelve más complicado y más académico en comparación al lenguaje oral o de conversación. Este cambio debe ser parte de su comprensión según los estudiantes se hacen más expertos lectores y escritores. Se puede requerir algún apoyo adicional para los alumnos que están aprendiendo una segunda lengua o los que tienen un nivel de lenguaje oral limitado en su primera lengua.
1.1. Elementos a considerar en la enseñanza
de la lectura
Existe un número considerable de investigaciones que identifican maneras efectivas de enseñar a los alumnos y hablan de los elementos que son críticos para el éxito en la enseñanza de la lectura: la conciencia fonológica, la fonética, la fluidez, el vocabulario y la comprensión de textos.
1.1.1. Conciencia fonológica
La conciencia fonológica es la habilidad de notar, pensar y trabajar con los sonidos individuales del lenguaje oral. Antes de ser un lector se debe tener conciencia de los sonidos que están en las palabras. Los lectores entienden que las palabras escritas pueden hablarse y que utilizan fonemas o sonidos particulares del discurso cuando se leen.
1.1.2. Correspondencia fonema grafema
La correspondencia fonema grafema es la relación entre los sonidos del lenguaje oral (fonemas) y las letras del lenguaje escrito (grafemas). Aprender a leer palabras requiere del establecimiento de una correspondencia entre fonemas y grafemas. Las letras del alfabeto y sus sonidos correspondientes, cuando están almacenados en la memoria, se utilizan para decodificar palabras.
1.1.3. Fluidez
La fluidez es la habilidad de leer un texto con precisión y velocidad. Los lectores fluidos decodifican automáticamente y, por lo tanto, son capaces de concentrar su atención en el mensaje del texto. Es decir, estos lectores reconocen y comprenden palabras al mismo tiempo.
Las palabras que sabemos y usamos forman nuestro vocabulario. Las palabras que utilizamos cuando hablamos forman parte de nuestro vocabulario oral; por su parte, las que podemos leer y entender constituyen nuestro vocabulario escrito. La lectura comprensiva ocurre cuando las palabras que contiene el texto forman parte del vocabulario del lector. Es decir, para comprender un texto el lector necesita saber la mayoría de las palabras que este contiene. La comprensión de la correspondencia de fonemas y grafemas y el uso de estas habilidades para decodificar el texto es inútil si la palabra que se decodifica no forma parte del vocabulario oral de los niños, o si el significado de una palabra no puede determinarse por el contexto de la lectura.
1.1.5. Comprensión de textos
El propósito de la lectura es comprender lo que se lee. La comprensión es la habilidad de adquirir el mensaje del texto y de recordar y comunicar su significado. Los buenos lectores son aquellos que monitorean su comprensión para asegurarse de que están entendiendo el texto.
1.2. La enseñanza de la lectura
El desarrollo de la lectura y la escritura es progresivo. El proceso de aprender a leer incluye rodear a los alumnos con conversaciones y textos, modelar cómo se lee, darles instrucción directa en áreas específicas de interés y promover que se involucren en actividades similares de manera independiente.
A lo largo de este libro profundizaremos en los diversos métodos de enseñanza disponibles para el apoyo del proceso de lectura, los que incluyen la lectura en voz alta (capítulo 3), la lectura compartida (capítulo 4), la lectura guiada (capítulo 5) y la lectura independiente (capítulo 6). A continuación resumiremos cada uno de ellos.
1.2.1. Lectura en voz alta
Leer en voz alta a los alumnos les permite experimentar grandes ejemplos de literatura, obras que no serían capaces de leer por ellos mismos en este punto de su aprendizaje, así como apreciar una variedad de formas y estilos de escritura. La lectura en voz alta les muestra a los niños el lenguaje y la forma de los libros y les permite experimentar el placer de la lectura sin tener que concentrarse en la mecánica de decodificar las palabras impresas; les da acceso a todos los estudiantes y, particularmente, apoya a aquellos que hablan un idioma diferente. La lectura en voz alta permite que los niños quieran imitar al lector y deseen adquirir las habilidades que les permitirán sentir el placer y la satisfacción de leer por ellos mismos. Las habilidades de escuchar y pensar utilizadas durante la lectura les ayudan a desarrollar las destrezas de comprensión que se requieren al leer.
1.2.2. Lectura compartida
La lectura que se hace con los niños en la sala de clases se llama lectura compartida. Esta técnica fue creada para replicar la experiencia de leer cuentos en casa, donde los niños se sientan en el regazo de un adulto y siguen con la vista la lectura que este hace en voz alta. La lectura compartida se hace comúnmente con libros grandes, que permiten a todo el grupo ver la escritura y seguirla. También puede hacerse con poemas y canciones que se escriben en papelógrafos o con el apoyo de un proyector y otros productos de la escritura realizados por los niños.
En la lectura compartida el papel del maestro es: (1) escoger el material apropiado, (2) señalar el texto palabra por palabra mientras se lee, (3) leer con los estudiantes, (4) hacerlo de manera fluida y expresiva, (5) seleccionar las habilidades explícitas para la instrucción directa y (6) observar a los estudiantes en sus respuestas y conductas.
1.2.3. Lectura guiada
En la lectura guiada oral los estudiantes asumen más responsabilidad que en la lectura compartida. El maestro y un grupo de alumnos (o algunas veces sólo uno) tienen su propia copia del libro que van a leer. El profesor presenta el texto y luego observa a los estudiantes mientras leen en voz alta, hablan, piensan y preguntan conforme avanzan en la lectura. El texto elegido para lectura guiada debería estar en el rango instruccional y debería permitir algún aprendizaje nuevo y la oportunidad de resolver problemas por parte de los alumnos. El maestro apoya a los estudiantes en la experiencia de resolver dificultades, de manera de promover el uso futuro de estas habilidades y estrategias necesarias para que los estudiantes se conviertan en lectores expertos.
1.2.4. Lectura independiente
En la lectura independiente los alumnos asumen la responsabilidad de su propia lectura. Las oportunidades para que los niños lean de manera autónoma deberían ser parte del desarrollo de la lectura y escritura de cada uno. Los materiales para la lectura independiente pueden ser historias que les son familiares a los estudiantes, pues ya las han conocido a través de la lectura en voz alta, de la lectura compartida o de la lectura guiada. También podrían utilizarse libros nuevos que sean apropiados al nivel de lectura independiente de los alumnos. El maestro debe tomarse el tiempo para observar las conductas de lectura y de solución de problemas de sus alumnos y apoyarlos cuando sea necesario.
Existen otros dos métodos de enseñanza en grupos pequeños y que sirven para los lectores más avanzados. Estos métodos tienen una forma muy flexible de agrupar a los alumnos, lo que permite que ellos apliquen las estrategias de leer y pensar. Hablamos de enseñanza recíproca y los clubes de libros.
La enseñanza recíproca es una aproximación instruccional que se utiliza para ayudar a los alumnos a leer comprensivamente y a monitorear lo que leen. Es una actividad de grupo pequeño que utiliza estrategias mayores de comprensión tales como predecir, aclarar, preguntar y resumir para animar el pensamiento durante el proceso de la lectura. Esta aproximación se enfoca más en las áreas curriculares, pero también es apropiada para la literatura.
1.2.6. Clubes de libros
Los estudiantes que son lectores más experimentados pueden organizar un club de libros en el que los textos se seleccionan por tema de interés. Estos clubes desarrollan estrategias destinadas no sólo a la comprensión, sino también al goce de la lectura. El maestro se reúne con el grupo regularmente para discutir asuntos, aclarar puntos y extender el pensamiento de los estudiantes a la vez que monitorea el progreso.
1.3. Niveles de apoyo del maestro
Los cuatro primeros métodos de instrucción en lectura recién vistos (lectura en voz alta, compartida, guiada e independiente) pueden pensarse como un continuo. La lectura en voz alta y la compartida otorgan un nivel alto de apoyo por parte del maestro cuando se espera un nivel bajo de independencia de los alumnos. La lectura guiada, a su vez, ofrece un apoyo moderado por parte del maestro, con un incremento del trabajo de los alumnos. Por su parte, la lectura independiente requiere altos niveles de autonomía de los alumnos, quienes leen por comprensión, utilizando una variedad de fuentes de información con poco apoyo y guía por parte del maestro.
2. El proceso de la escritura
2.1. La reciprocidad entre lectura y escritura
La lectura y la escritura son procesos recíprocos. Cuando un alumno lee está decodificando un mensaje que el autor ha enviado por escrito; cuando escribe, necesita organizar sus ideas para formar un mensaje que tiene la intención de enviar a otro lector, y en este proceso debe utilizar el principio del alfabeto, el análisis de palabras, la ortografía y las convenciones de lo impreso para que un mensaje en particular sea escrito.
Existen diferentes tipos y niveles de comprensión que los estudiantes requieren dominar en su aprendizaje de la lectura y la escritura. La habilidad para leer o decodificar no garantiza que los estudiantes serán capaces de escribir o codificar la misma palabra.
2.2. La enseñanza de la escritura
La enseñanza de la escritura se basa en el lenguaje oral de los niños y en su conocimiento del mundo que los rodea, y en eso es similar a la enseñanza de la lectura en las etapas iniciales. Aprender que se puede registrar por escrito lo que se dice y que eso después puede ser leído por otro, debe ser la meta aun para los niños más pequeños. Para poder enseñar a escribir los maestros necesitan saber qué conocimientos previos tienen los niños.
La reciprocidad entre la lectura y la escritura es una conexión esencial que todos los estudiantes necesitan desarrollar y trabajar. La escritura se hace a diferentes niveles de comprensión y pensamiento. El escritor necesita entender los principios básicos de la relación sonido-letra, el trazo de las letras y comprender los patrones sistemáticos de las palabras y la ortografía. Lo central en este proceso es que un escritor envía un mensaje al lector y este mensaje tiene un significado y puede ser comprendido por el receptor.
La escritura generalmente se desarrolla más lentamente que la lectura. Un lector tiene la ventaja de obtener nuevos conocimientos através de la lectura de textos escritos por otros. Los escritores, en cambio cuentan solamente con su propio conocimiento y deben usar esa información para expresarse por escrito. Los escritores iniciales son incentivados a que escriban acerca de cosas que conocen y son cercanas a sus vidas. Se les pide que usen el lenguaje que escuchan diariamente en sus hogares y comunidades. Aunque esta escritura puede no ser gramaticalmente correcta, ayuda a los estudiantes a comprender que sus pensamientos e ideas pueden ser escritos y comunicados a otros. Este nivel de apropiación es una parte importante del proceso de convertirse en escritor.
Escribiendo en el aula
El desarrollo del lenguaje oral es progresivo. A medida que el vocabulario aumenta, las estructuras de lenguaje se hacen más complejas y la base de conocimiento se expande a medida que los estudiantes avanzan en el proceso de adquisición del lenguaje. Del mismo modo, en su escritura los estudiantes se mueven desde niveles iniciales a niveles más complejos en vocabulario, estructura de oraciones, ortografía y fonología. Existen diversos métodos de enseñanza y experiencias que apoyan el crecimiento de los estudiantes en su escritura.
La escritura interactiva es un proceso en el que el maestro y los estudiantes colaboran para la construcción de un texto y comparten el rol de escritores. La negociación de un texto es un proceso que ayuda a desarrollar el pensamiento, la planificación y la depuración, la consolidación y el desarrollo de estructuras del lenguaje apropiadas. Además, favorece el enriquecimiento del vocabulario.
Los tipos de escritura interactiva proveen diferentes niveles de apoyo. En la transcripción los alumnos se enfocan en textos conocidos y aprenden cómo se construye uno. Cuando se hace innovación, los estudiantes también trabajan con textos conocidos, pero le añaden sus propias ideas al producto final. En la negociación, los estudiantes y el maestro comparten la responsabilidad de decidir qué escribir y, después, de escribirlo propiamente. El maestro y los alumnos pueden trabajar a diferentes niveles de competencia a partir del reconocimiento de letras, para enviar un mensaje al lector.
Los alumnos necesitan entender que existen diversos propósitos y formas de escritura: • La escritura narrativa relata una historia o da cuenta de algo relacionado con una secuencia de
eventos y experiencias.
• El texto expositivo es la comunicación de detalles y hechos; contiene información específica. • La escritura descriptiva es una exposición verbal de un personaje, evento, escenario o argumento. • El texto persuasivo intenta cambiar la creencia del lector, su posición o curso de acción.
La escritura generalmente se desarrolla más lentamente que la lectura. Un lector tiene la ventaja de ganar conocimiento de la lectura y la escritura de otros. Los escritores, por otro lado, sólo tienen su propio conocimiento y deben usar esta información para expresarse por escrito.
Los escritores iniciales pueden escribir sobre cosas que les son familiares, para lo cual se les pide que utilicen un lenguaje cotidiano. Puede que su escritura no sea gramaticalmente correcta, pero les ayuda a entender que sus pensamientos e ideas pueden ser escritos y comunicados a otros. Este nivel de pertenencia es una parte muy importante del proceso de escribir. El desarrollo del lenguaje oral es progresivo; conforme crece el vocabulario, las estructuras del lenguaje se hacen más complejas y el conocimiento se expande a medida que los alumnos progresan en la adquisición de este. De la misma manera se desarrolla la escritura. La escritura interactiva es un método efectivo para apoyar el desarrollo de habilidades de los lectores iniciales, enfocándose en las confusiones de los lectores con dificultades y enseñando habilidades más avanzadas a los lectores y escritores más expertos.
2.2.2. Edición interactiva
La edición interactiva es un método de enseñanza en el que el profesor y los estudiantes colaboran para editar un texto familiar y sin errores. La edición interactiva es una oportunidad de discutir la gramática y las convenciones del lenguaje escrito en el contexto de una actividad de escritura
auténtica.
En la edición interactiva se enfatiza la importancia de la reciprocidad entre la lectura y la escritura. El estilo y el formato de los textos leídos se transforman en modelo para la escritura, particularmente en los textos informativos.
2.2.3. Análisis avanzado de palabras
El análisis avanzado de palabras es el estudio de los patrones de ortografía, los sufijos, prefijos y el origen de las palabras. Todo lo anterior se enseña a partir de la observación que el maestro haga de la escritura independiente de sus alumnos. A través de este método se enfatiza la enseñanza de asociaciones, partiendo de lo que los niños ya saben sobre las palabras, para llegar a decodificar o pronunciar aquellas que les son desconocidas.
2.2.4. Escritura independiente
La escritura independiente es la meta máxima de los otros métodos de enseñanza de escritura. En otras palabras, el objetivo final es que los estudiantes tengan suficiente tiempo para escribir un texto, incorporando todo lo que han aprendido en los otros momentos de instrucción con el grupo o en pequeños grupos.
Capítulo 3
1. Acerca de la lectura en voz alta
L
a lectura en voz alta es aquella técnica en la que el maestro lee a los niños para compartir con ellos el placer de leer, actuando así como un modelo que aprecia la lectura y la disfruta. De este modo, los alumnos no sólo aprenden de los libros, sino que gozan del acto de leer.Al emplear esta técnica en el salón de clases se replica lo que los padres hacen con los niños a la hora de acostarse. De este modo se conecta el acto de leer con una experiencia de gran significado afectivo para los niños. Además, los libros son una fuente de placer y el escuchar las historias leídas en voz alta es la oportunidad para que los niños lo experimenten.
Los maestros que leen en voz alta a sus alumnos con frecuencia y entusiasmo, los invitan a entrar al mundo de los libros. Cuando los profesores les leen textos que han seleccionado cuidadosamente, les muestran este acto de una forma que es auténtica y atractiva. De este modo, los alumnos entienden que la lectura no sólo es útil para aprender nueva información, sino que también es algo que ellos pueden disfrutar.
La lectura en voz alta es importante por varias razones. Cuando se utiliza como una estrategia instruccional puede cubrir las necesidades de los estudiantes con diferentes niveles de habilidades. Es el caso, por ejemplo, de los alumnos más pequeños que aprecian escuchar textos que no pueden leer todavía por ellos mismos. Incluso para los estudiantes que son lectores expertos, un texto leído en voz alta es una oportunidad para la discusión que les ayuda a construir relaciones y a compartir lo que entienden.
Los maestros que leen en voz alta a sus alumnos de manera regular también les dan un modelo de lo que los buenos lectores hacen y cómo suenan cuando leen. Este modelo puede inculcar conductas similares en ellos mientras leen y esto es especialmente importante para los que no son expertos lectores todavía.
1.1. Elementos a considerar en la lectura en voz alta
1.1.1. La selección de los textos
Cuando los maestros leen en voz alta como una estrategia docente, hacen selecciones para que la experiencia sea más poderosa. Los maestros escogen libros para apoyar el aprendizaje y el pensamiento que sucede en el salón de clases, considerando los contenidos curriculares de diversas
asignaturas (lenguaje, ciencias naturales, matemáticas, música, etc.) y los distintos niveles de habilidad lectora de los estudiantes. Así, los alumnos que están en preescolar, por ejemplo, disfrutarán de escuchar libros que tienen rimas y patrones predecibles. Oír estos textos también los ayudará a desarrollar la conciencia fonológica, que es uno de los factores que ayudan al éxito en la lectura. Por otra parte, los estudiantes de cualquier edad se beneficiarán de escuchar textos que apoyen su comprensión en materias de otras asignaturas. Por ejemplo, los alumnos que están estudiando sobre fracciones en matemáticas ganarán mayor comprensión si su maestro les lee libros con ilustraciones que explican las fracciones y muestran muchos ejemplos de una manera imaginativa.
Cuando los maestros seleccionan textos para leerlos en voz alta, escogen de entre una gran variedad. Tradicionalmente, los maestros optan por leer cuentos a los niños, pues estas historias producen gran interés entre los más pequeños. Un profesor estratégico puede maximizar los beneficios de esta experiencia al involucrarse con los alumnos en discusiones acerca de los elementos que contienen los diferentes tipos de textos de ficción.
Por su parte, los textos informativos son muy diferentes de estos últimos y los maestros también pueden usar la experiencia de la lectura en voz alta para hablar acerca de esas características y demostrar cómo y cuándo se leen. Por ejemplo, los títulos y subtítulos son elementos de los libros informativos que muchos alumnos pueden ignorar cuando leen independientemente. El maestro puede tomar un texto informativo (un ensayo, una noticia, un capítulo del libro de ciencias, por ejemplo) en el que se incluyan algunos títulos y subtítulos, y explicar el propósito de estos encabezados, como orientadores para la búsqueda de información y como guías para la comprensión de contenidos con distintos niveles de profundidad informativa.
Exponer a los alumnos a una gran variedad de textos les permite entender que la gente lee textos por varias razones: para informarse, para aprender o, simplemente, para disfrutar. Así, el profesor leerá, por ejemplo, las instrucciones de juego para jugar en la sala de clases, un menú para decidir lo que queremos comer o una carta de un grupo de amigos de otra escuela o curso. Los maestros pueden leer en voz alta cualquier texto apropiado para enseñar algo que los alumnos necesitan aprender.
1.1.2. Invitar a involucrarse y participar de la lectura
La lectura es una tarea compleja, pues incluye tanto la decodificación de las palabras en la página (fonética) así como el significado del texto (comprensión). Los maestros, conscientes de esta complejidad, estructuran sesiones de lectura en voz alta para comunicar estas premisas básicas mientras involucran a los estudiantes en discusiones interactivas acerca del texto. Los maestros leen el texto con la fluidez, expresión y entonación adecuadas para demostrar el resultado de una decodificación eficiente y rápida. También invitan a los alumnos a “pensar en voz alta” y les comunican los diversos procesos de pensamiento que ocurren en la mente antes, durante y después de la lectura. Durante esta reflexión en voz alta, el maestro puede mostrar ideas explícitas que acompañan la decodificación para asegurar la comprensión del texto.