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TRASTORNOS DEL SUEÑO INFANTIL

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ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007

Nº 15 –FEBRERO DE 2009

“TRASTORNOS DEL SUEÑO INFANTIL”

AUTORÍA

ÁGUEDA Mª ESCALERA GÁMIZ

TEMÁTICA

PSICOLOGÍA Y SALUD

ETAPA

EDUCACIÓN INFANTIL

Resumen

En el presente artículo trata sobre el sueño infantil, sus trastornos y consecuencias, el sueño cumple una función reguladora y reparadora en el organismo y sus trastornos pueden tener importantes repercusiones en la vida diurna. El sueño reabastece y restaura los procesos corporales que se han dañado durante el día. Otro aspecto tratado son las características del sueño infantil en la infancia, pues nos ayudará es comprender su evolución y ciertas características específicas del desarrollo infantil. Palabras clave Sueño Trastorno Infancia Insomnio Tratamiento 1. INTRODUCCIÓN

Diversos estudios han permitido profundizar en el conocimiento del complejo fenómeno del sueño desde el punto de vista cuantitativo, pero también cualitativo: el sueño, en efecto, no sólo cumple la función de “reparación”, sino que también desempeña un importante papel en el desarrollo afectivo del individuo.

El ritmo vigilia-sueño marca la vida del hombre desde su inicio: se abre con una fase de adormecimiento, que va seguida de una fase de sueño “propiamente dicho”, en el curso de la cual se alternan momentos de sueño menos profundo con momentos de sueño más profundo, y finalmente llega a su fin con la fase del despertar.

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Nº 15 –FEBRERO DE 2009

El sueño está organizado en ciclos, y cada ciclo comienza con una fase REM (rapid eye movement), que va seguida de varias fases NREM en una relación de uno/seis y con una duración total de aproximadamente una hora y media. El sueño REM o “sueño paradójico” se caracteriza por dar lugar a un electroencefalograma de bajo voltaje (similar al que se registra en el estado de vigilia) y por la presencia de movimientos oculares rápidos y de un tono muscular relajado, al que se asocian modificaciones de la actividad respiratoria en frecuencia y regularidad.

La fase REM se corresponde con la experiencia del sueño. El sueño lento o NREM se halla integrado por cuatro estadios que se diferencian por la profundidad creciente del sueño, el electroencefalograma es de amplio voltaje, la respiración es lenta y regular y no existe actividad motora.

2. DEFINICIÓN DE TRASTORNO DEL SUEÑO EN LA INFANCIA

La definición de los trastornos del sueño en la infancia es sorprendentemente difícil por varias razones de las cuales destacamos:

1ª.- A menudo existen problemas del sueño en lugar de verdaderos trastornos del sueño.

2ª.- Frecuentemente el problema es para los padres y no para el niño. De igual forma, situaciones que para unas familias son problemáticas no lo son para otras del mismo entorno.

3ª.- Las diferencias entre lo normal y lo anormal muchas veces es definido según la edad y no según el patrón de sueño: Los mismos síntomas pueden tener significados muy diferentes según la edad del niño: por ejemplo es de poco valor saber que un paciente moja la cama si desconocemos la edad del mismo pues es una situación normal a los dos años y patológica a los nueve.

Por otro lado, su importancia en la infancia se ve incrementada por tres razones fundamentales: 1ª- El sueño es para el niño la actividad en la que más horas invierte.

2ª- Hay una estrecha relación entre los problemas nocturnos y las alteraciones diurnas de comportamiento.

3ª- Las alteraciones de los patrones del sueño del niño producen stress familiar y disfunciones escolares.

 Los problemas del sueño se pueden definir como patrones de sueño que son insatisfactorios para los padres, el niño o el entorno (pediatra, maestro).

Pueden estar relacionados con el bienestar del niño o con el de la familia.

No todos los problemas del sueño son anormalidades ni todos precisan tratamiento.

 El trastorno se definirá como una alteración real, no una variación, de una función fisiológica que controla el sueño y opera durante el mismo. Así pues, el trastorno representa una función anormal mientras que el "problema" puede representarla o no.

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En ocasiones, el tratamiento va a ser semejante se trate bien de un trastorno bien de un problema del sueño, debido a que las alteraciones de los patrones específicos del sueño infantil pueden causar serios problemas, incluso cuando se trate únicamente de variaciones de la normalidad.

3. CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DEL SUEÑO DURANTE LA INFANCIA.

Para comprender la evolución del sueño a lo largo de la infancia, es fundamental conocer, además de la fisiología del sueño, ciertas características específicas del desarrollo infantil, y, entre ellas, el desarrollo del llamado acoplamiento.

Podríamos definir al " acoplamiento" como el resultado de la evolución del ser humano en relación con el sistema de cuidado del niño, de forma tal, que se desarrolla un acoplamiento o dependencia con su madre o cuidador, y que se revela de forma dramática cuando el niño es separado de ella. No sería el resultado de un proceso de aprendizaje, sino más bien la consecuencia directa de un deseo biológico de proximidad y contacto con los adultos, que proviene de la selección natural: no de la necesidad de ser alimentado si no de ser defendido de los depredadores sin lo cual la alimentación no sería necesaria.

Este acoplamiento en el ser humano se desarrolla en cuatro fases ( 3 de las cuales tienen lugar durante la infancia):

- Primera fase (nacimiento a 2-3 meses de vida): Respuesta social indiscriminada en la que el niño responde a casi todos los estímulos sociales y no a una persona en particular.

- Segunda fase (2 - 3 meses a 7 meses): El lactante muestra ya una predilección por una determinada persona o grupo de personas.

- Tercera fase (de 7 meses a 3 años): en la que se inician los comportamientos de búsqueda o acercamiento activo y puede decirse que el niño está "acoplado".

En función de este "acoplamiento" y del estado madurativo neurofisiológico, cada edad presenta unas características determinadas del sueño :

3.1. Fase de Recién Nacido a 12 meses:

En los R.N a término se pueden identificar tres estadios diferentes de sueño:  Sueño activo (equivalente el sueño REM).

 Sueño tranquilo (equivalente al sueño NREM).

 Sueño indeterminado (definido por ser un estadio en el cual no se identifican los criterios de clasificación de sueño REM ni de sueño NREM).

La estabilidad del sueño total en las primeros 12 meses de la vida es relativamente baja: La relación sueño día / sueño noche cambia desde el 0.93 a la semana de vida al 0.15-0.21 % al año de vida,. Los periodos de vigilia se incrementan de 128 minutos a las 6 semanas a 210 minutos a los 6 meses localizados fundamentalmente por las tardes.

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La duración media del ciclo del sueño en el R.N es de aproximadamente 30-40 minutos, siendo muy frecuentes breves despertares durante el sueño los 2 primeros meses de vida .

Durante los primeros 3 meses el adormecimiento nocturno se produce generalmente con facilidad, pero a partir de esta edad se observa cierta dificultad en alcanzarlo; quizás relacionado con el deseo de relación con el entorno. Hacia los 3 meses de edad la maduración de los sistemas de control produce una distribución casi estable de los periodos de sueño y vigilia diurnos de tal forma, que los patrones diurnos están relativamente bien establecidos hacia las 12-16 semanas de vida.

En el recién nacido la duración total del sueño suele ser de 16 a 17 h al día. Las horas totales de sueño disminuyen progresivamente siendo de alrededor de 14 a 15 h a las 16 semanas de vida y 13 a 14 h hacia los 6 u 8 meses. .

A partir de los 8-10 meses, la organización y los ciclos del sueño comienzan a ser muy parecidos a los del adulto.

3.2. De 2 a 5 años de edad:

En contraste con los rápidos cambios que se producen durante el primer año de la vida, los cambios en este periodo son más graduales.

El sueño empieza a consolidarse en un largo periodo nocturno de aproximadamente 10 horas: Durante los 2-3 primeros años el sueño diurno continua con siestas diurnas cortas y entre los 3-5 años de edad se consolida en un único periodo nocturno.

A los 2-3 años de edad los niños todavía tienen unos ciclos de sueño de aproximadamente 60 minutos, con el primer periodo de sueño REM hacia la hora de inicio del sueño ( a diferencia de los adultos). Es a partir de los 4-5 años de edad cuando los ciclos se van alargando progresivamente hasta los 90 minutos típicos del adulto.

La distribución del sueño REM / NREM también varia: El sueño REM desciende progresivamente desde el 30% del tiempo total de sueño al nivel normal de adulto de 20-25%.

En los primeros 6 meses de vida la ritmicidad REM/NREM es más predecible en los periodos de sueño que siguen a la alimentación que en los periodos de sueño que siguen a vigilias en las que el niño no ha sido alimentado; esto sugiere que la alimentación sirve como un dispositivo que regula los ciclos del sueño. Estos cambios están también estrechamente relacionados con el incremento de los periodos de vigilia diurna.

La disminución del periodo REM es continua hasta los 3 - 4-6 años en los que desaparece la siesta diurna.

Típicamente los niños a esta edad suelen tener 7 ciclos de sueño durante cada periodo de sueño nocturno. La transición entre los diferentes ciclos a esta edad es regular y tranquila, mientras que los adultos se mueven bruscamente al paso de un ciclo a otro.

3.3. Etapa de 5 a 10 años:

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El tiempo total de sueño suele ser 2 horas y media más largo que el adulto.

A esta edad la presencia de manera constante de siestas diurnas nos debe alertar sobre la existencia de algún proceso patológico.

La duración media de la latencia del sueño suele ser de alrededor de 15 minutos lo que demuestra un estado importante de alerta y vigilancia.

En niños mayores de 10 años hasta un 27 % son roncadores habituales, cifra que se eleva a 47% en presencia de IRS. Estos roncadores habituales tienen de forma significativa una mayor incidencia de somnolencia diurna, s. de hiperactividad y sueño de peor calidad.

Resumiendo, a lo largo de la infancia van disminuyendo las horas dedicadas al sueño y, de forma progresiva, se va unificando en único episodio nocturno.

4. PRINCIPALES TRASTORNOS DEL SUEÑO EN LA INFANCIA

Los trastornos del sueño involucran cualquier tipo de dificultad relacionada con el hecho de dormir, incluyendo dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, quedarse dormido en momentos inapropiados, tiempo de sueño total excesivo o conductas anormales relacionadas con el sueño.

Se han identificado más de cien trastornos diferentes de sueño y de vigilia que se pueden agrupar en 4 categorías principales, que son:

 Problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido.

 Problemas para permanecer despierto.

 Problemas para mantener un horario regular de sueño.  Conductas que interrumpen el sueño.

Por sus características hablaremos únicamente del insomnio infantil y su tratamiento que pertenece al grupo de problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido.

4.1 El insomnio

El insomnio por hábitos incorrectos es el problema del sueño más frecuente en los niños. Afecta a niños de 6 meses a cinco años. Estos niños nunca han dormido bien, les cuesta dormirse, se despiertan por las noches muchas veces y no pueden volver a dormirse solos y sin ayuda. Como el niño no se duerme y se despierta por la noche, los padres intentan muchos trucos diferentes para que duerma. Por ejemplo: le duermen meciéndole en brazos, le ponen la televisión, le pasean en cochecito, se meten con él en la cama, etc. De esta forma, el niño relaciona la hora de dormir con lo que se hace (mecerle-dormir, cochecito-dormir) y cada vez que se despierte por la noche pedirá que le mezan, que le paseen, etc, estableciéndose un circulo vicioso que se puede prolongar hasta que el niño sea mayor y el problema más difícil de solucionar.

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Las causas principales de insomnio en la infancia son:

 Alteración del proceso de " acoplamiento", los miedos.  Malos hábitos y asociaciones .

 Alimentaciones nocturnas excesivas e innecesarias.  Ausencia de un ritual del presueño claro.

 Alteraciones del comportamiento  Alteraciones neurológicas.

 Alteraciones médicas (incluyendo el dolor).

4.2 Tratamiento

El único tratamiento del insomnio infantil es enseñar de nuevo al niño a dormir partiendo de cero. El objetivo es que concilie el sueño sin ayuda y si se despierta por la noche vuelva a dormirse sin problemas. Los medicamentos no son seguros ni eficaces en los niños. El tratamiento debe iniciarse lo más pronto posible desde los seis meses, porque cuanto más mayor es el niño es más difícil realizarlo. Tanto el padre como la madre deben implicarse para establecer la rutina para la hora de acostarse. La persona que cuide al niño deberá mantenerla en las horas de siesta. Haremos siempre las mismas cosas: le bañaremos, le daremos de cenar, y le acostaremos siempre despierto y a la misma hora aunque el niño proteste. Podemos leerle un cuento, hablarle y si es mayor, explicarle que tiene que dormir, pero debemos marcharnos de la habitación siempre con el niño despierto. Debemos acudir siempre a la habitación pero nunca de forma inmediata de forma que iremos alargando el tiempo que tardamos en volver junto al niño: inicialmente un minuto, tres minutos, cinco minutos, siete minutos y así de forma sucesiva. Cada vez que acudamos junto al niño hay que hablarle, acariciarle, intentar tranquilizarle, pero, aunque siga llorando hay que volver a salir de la habitación. Lo normal es que el niño llore desconsoladamente y nos dé mucha pena pero si se realiza correctamente en dos o tres semanas se pueden obtener resultados. La clave del éxito es que los padres crean en lo que están haciendo, tengan paciencia y transmitan seguridad a sus hijos.

La presencia o ausencia de la figura del cuidador/a a la que " acoplarse" va a jugar un papel importante en la activación de los sistemas de miedo y exploración del niño. El buen desarrollo de este acoplamiento hace al niño menos susceptible al miedo y a la angustia de separación y abandono.

Los problemas en el momento de acostarse son muy frecuentes entre los 2 y los 5-6 años; su paradigma en el insomnio por hábitos incorrectos.

Están condicionados por tres factores:

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 Presión externa inadecuada: rigidez excesiva, oposición...

 Estado de ansiedad.

 Las manifestaciones clínicas son diversas:  Oposición a acostarse: grita, se levanta...

 Rituales al acostarse: frecuentes entre 4-6 años.

 Fobia a acostarse: Aparece hacia los 2-3 años. Exige la luz encendida, la mano...

- Insomnio auténtico: Típico en preadolescente-adolescente.

El control del ritmo vigilia/sueño por el reloj biológico se debe establecer entre las 6 semanas y los 3 meses de vida. El desarrollo de un ciclo estable dependerá después de la interacción biológica del niño con el medio ambiente.

Son trastornos debidos a un defecto de sincronización del ritmo. En ellos, el periodo largo de sueño se localiza mal dentro del ciclo circadiano:

 Patrones irregulares de sueño/vigilia: Son comportamientos de sueño/vigilia desorganizados y variables. Los periodos de sueño no tienen un volumen adecuado, el sueño es interrumpido frecuentemente, no existe un ritmo claro vigilia/sueño y sin embargo, el sueño total es el adecuado para su edad. Son frecuentes los problemas de comportamiento.

 S. de Adelanto de Fase: el ritmo circadiano está a avanzado con respecto al horario habitual, se puede considerar como el tipo matutino al extremo. Se encuentra avanzada la totalidad de la estructura del día y no únicamente el sueño. En niños es extremadamente raro

 S. de Retraso de Fase: Sería el caso contrario: el niño vespertino llevado al extremo. Se produce por la falta de capacidad para avanzar en sistema circadiano en respuesta a los sincronizadores externos.

La mitad de los adultos que padecen este síndrome lo comenzaron en la infancia o adolescencia, por ello la importancia de su reconocimiento y tratamiento en la edad pediátrica.

Entre los niños que lo padecen son más frecuentes las alteraciones de la personalidad y las alteraciones escolares por el absentismo que provocan, los retrasos y la somnolencia diurna.

5. CONSECUENCIAS DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO El sueño es un reparador primordial de la energía física y psíquica.

Si se altera su calidad, su continuidad o disminuye la cantidad necesaria de reposo que cada uno de nosotros requiere, se producen, en forma lenta y progresiva alteraciones en nuestra capacidad de concentración, nuestra memoria, nuestro carácter o nuestro estado de ánimo.

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Muchas personas sienten somnolencia durante el día, necesidad de seguir durmiendo en el despertar matutino, torpeza o malhumor en las primeras horas del día y/o dificultad en la realización de tareas habituales. En consecuencia pueden manifestar síntomas como pérdida de memoria, irritabilidad y disminución en los reflejos.

Los roncadores, en especial los que padecen apneas y duermen en forma muy agitada, con muchos movimientos corporales y sudoración, tienen aumentado este riesgo, tanto porque padecen de Excesiva Somnolencia Diurna como por las complicaciones que pueden padecer en su salud en un plazo que varía con la gravedad de su cuadro.

Muchos de ellos han tenido accidentes leves de tránsito (al conducir un vehículo) o en su ámbito laboral (si realizan tareas de precisión). Les resulta difícil reconocer que su somnolencia no es controlable y piensan que van a superar el adormecimiento.

Los niños con problemas respiratorios durante el sueño frecuentemente sufren problemas de conducta y aprendizaje escolar, por lo que son derivados a psicólogos y neurólogos para tratar un problema erróneamente evaluado.

En el caso de los insomnes es común encontrar trastornos de memoria, estados depresivos y somnolencia. Estos síntomas se resuelven cuando se trata adecuadamente el problema del insomnio. Todas estas alteraciones pueden producir desestructuración de la pareja y la familia, pérdida del trabajo por reiteración de errores y alteraciones del carácter, así como graves accidentes y catástrofes.

Prestar atención a nuestro buen dormir es cuidar nuestra salud, nuestro ámbito familiar y nuestro entorno socio-laboral. De ese modo también contribuiremos a la disminución de accidentes de tránsito, laborales y hogareños.

6. BIBLIOGRAFÍA

Haslam, D. (1988). Trastornos del sueño infantil. Madrid: Martínez Roca

Jarque García, J (2008). El sueño infantil y sus dificultades. Madrid: gesfomedia

Autoría

 Águeda Mª Escalera Gámiz  Puente Genil (Córdoba)

Referencias

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