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Los Primeros Barones Del Narcotráfico - Jose Francisco Canosa Sanchez

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Academic year: 2021

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Canosa Sánchez, José Francisco

Los primeros barones del narcotráfico. -1a ed. - Avellaneda :

WGT Ediciones, 2012. ISBN 978-987-1827-25-1

1. Narrativa Testimonial. I. Título CDD A863

Fecha de catalogación: 13/07/2012

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-www.wgtediciones.com 15 5922 8829- 3970-2130 Argentina

-Diseño de tapas. Francisco José Sánchez.

Diagramación interior wgt ediciones- Primera edición Diciembre de 2012. wgt ediciones. “Queda hecho el depósito que dispone la ley 11.723”

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Prólogo

AÑO 2008

“LOS PRIMEROS BARONES DEL NARCOTRÁFICO”

EL FLAGELO LLAMADO DROGA

El flagelo de las drogas, ya está enquistado en todas las camadas sociales y en todas las edades, es un cáncer por demás en el ser humano o quizás es una guerra que la sociedad combate batallas tras batallas sin poder ganar la guerra.

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Primeros Barones del Narcotráfico”, que considero como una narrativa del género “denuncia histórica”, con el relato que me hiciera en el año 1983, Albrech Alvaro Boehme, un oscuro Mayor del Ejército Alemán en el Tercer Reich. Fueron casi 30 años de silencio y todo tiene su motivo.

Ese enigmático personaje, me reveló como Martín Bormann introdujo después de la 2º guerra mundial, laboratorios para la producción de drogas sintéticas en la Argentina, Boehme es enviado a la Argentina como Jefe de la CIA, a

desbaratar los intentos de aquel que se consideraba el Delfín de Hitler que pretendía crear en la Patagonia

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Argentina el 4º Reich. Es cuando

aquellos nazis en el año 1950, dan inicio a la producción de las drogas sintéticas llamadas Pervitin y D-IX que tenía como destino final Europa. Aquellos

refugiados europeos que utilizaron la Ruta del Vaticano con la anuencia Papal y la de Juan Domingo Perón, se instalan en Argentina, y es a partir del año 1968 que comienza el envió de Cocaína con destino al continente europeo a través de la exportación de Peras y Manzanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. En esta narrativa, Boehme me relata su vida de soldado, de cómo llegó a ser un agente de la CIA, su misión en la

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denuncia a Eichmann a los Judíos, el porqué de sustentar a más de 100.000 nazis refugiados en el país, su vínculo con las Fuerzas Armadas y la forma para traficar cocaína.

Quizás por eso hoy continuamos en la batalla contra las drogas. “Hacer la Guerra es más fácil de que hacer la Paz” Quizás este lema es el que utiliza desde el simple traficante hasta

aquel financiador de drogas.

“La Guerra es una serie de desastres que resulta en un Vencedor” El flagelo no sólo son las DROGAS, lo son también el tráfico

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del ser humano, en tanto y en cuanto exista un solo vencedor llamado DROGAS.

Francisco José Sánchez

Bien dice Uki Goñi en su libro “La Autentica Odessa”

“La muralla está construida de mentiras, siempre existe una grieta en todas las cosas, por donde se filtra la luz.” Considero a esa frase para resumir mi libro “Los Primeros Barones del Narcotráfico” quizás esa fisura que pretendo abrir dando a luz una de las muchas mentiras de los Nazis en Argentina.

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CULOS. CADA UNO TIENE EL SUYO. (CLINT EASTWOOD)

“PATRIA NO ES SÓLO EL LUGAR QUE SE NACE, COMO

TAMBIÉN ES EL PAÍS QUE SE ELIGE PARA VIVIR” DEDICATORIAS:

A Graciela Adela Grassi,

A vos GRACIELA te entrego como regalo mi libro, por nuestros cuarenta

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años de unión matrimonial que

continuamos unidos y enfrentando las tempestades de la vida.

A mis hijos: Francisco José (Plottier, Neuquén, Argentina); María José (Porto Alegre Río Grande do Sul –Brasil); María Emilia (Itajuba, Santa Catarina Brasil), Nicanor María (Laguna, Santa Catarina, Brasil); Martín Carlos

(Itajuba, Santa Catarina, Brasil); María Graciela (Resistencia, Chaco,

Argentina)

A mis hijos políticos: Paulo Sperb (Porto Alegre Rio Grande do Sul -Brasil); Silvina Benito (Plottier,

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(Resistencia – Chaco – Argentina) A mis nueve nietos: Paulo Sergio, Matheus Alexandro, Piero Guilherme, Tomas Agustín, Joaquín Emiliano, Teresa, Pedro Emilio, Verónica, Alma Victoria.

MIS AGRADECIMIENTOS: Dicen que los opuestos se atraen,

confirmo esa teoría Susana Yappert y yo, izquierda, derecha, blanco es blanco, negro es ausencia de color reconozco a ella, como una excelente periodista, por eso mi lovor hacía tu persona.

A la empresa PARDALL 11, (Internet, Vía Radio) Pizarras, Santa Catarina,

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Brasil, que me brindó todo el apoyo para que pudiera utilizar de sus

servicios, ayudando en cada momento crítico.

A MIS DETRACTORES:

(Entre los cuales coloco a mi hermano: Dr. Martín Sánchez de General Roca, Río Negro.)

“QUIEN HABLA MAL A MIS ESPALDAS, MI OXIPUSIO

CONTEMPLA” (Wiston Churchill.)

ÍNDICE

Frases

Foto del autor y frases Prólogo

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Introducción al libro.

Nota diario Río Negro” manzanas blancas”

Parte I

Capítulo I ¿Quién era Boehme.

Capítulo II – Cómo conocí a Boehme. Capítulo III – Intento de suicidio. Capítulo IV – Su transición al medio oriente. Parte II

Capítulo V - La segunda guerra mundial. Capítulo VI - Operación Valquiria. Capítulo VIII - Últimas operaciones comando. Capítulo XIX - Rendición a los rusos.

Capítulo X - Prisionero de los rusos. Capítulo XI - Huida del lado comunista. Capítulo XII - Europa pos-guerra.

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esposa.

Capítulo XIV - Decisión de salir de Europa. Capítulo XV - Contacto con la mafia.

Parte III

Capítulo XVI - Yugoslavia.

Capítulo XVII - Su nuevo compañero de aventuras. Capítulo XVIII - Consulado argentino en Trieste. Capítulo XIX -Embajador argentino en Yugoslavia. Capítulo XX - Nápoles.

Parte IV

Capítulo XXI- Ruta del vaticano.

Capítulo XXII – Ruta de américa del sur (circular 11). Capítulo XXIII – Otras rutas de escape (S.A.R.E). Parte V Capítulo XXIV- Llegada a la argentina de a. A. Boehme. Capítulo XXV

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-Joseph Mengele.

Capítulo XXVI - C.A.P.R.I.

Parte VI

Capítulo XXVII – Introducción al

capítulo - mercenarios. Capítulo XXVIII - Boehme en el Alto Valle .

Capítulo XXIX - Integración a la sociedad Valletana. Capítulo XXX – Cámara agraria de Cervantes.

Capítulo XXXI - Productor frutihortícola.

Capítulo XXXII - Ejército Argentino. Capítulo XXXIII - Corpofrut.

Capítulo XXXIV - Varios.

Parte VII

Entrada

Capítulo XXXV - Final del relato

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Triste relato.

Parte VIII

Capítulo XXXVII - Charla con mi tío pancho.

Capítulo XXXVIII – Mi tío me ayuda a desvendar a Boehme. Capítulo XXXIX – Último relato de Boehme.

Parte XIX

Cartas de Boehme.

Parte X

El autor en la cámara agraria y federación de

productores de frutas.

La opinión del autor sobre Albrech Alvaro Boehme. Parte XI

Agencia central de inteligencia. Masonería.

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Historia de los nazis que ingresaron a la argentina. Sinopsis publicadas en

diarios de argentina.

“Lo peor para la salud de los soldados no era la droga o el alcohol. Era la bala enemiga.”

PREÁMBULO

Llevó conmigo desde hace más de 28 años, mi agenda, en la que escribí durante más de seis meses todo lo

narrado por aquel enigmático personaje regional. Fueron largos relatos, fue para mí el mentor Masón, me enseñó todo lo bueno, no puedo quejarme ni ser un malhechor de sus aulas masónicas, en cuanto a su vida oscura, lo comprendí,

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no lo justifiqué, era otra época y otra situación. Había sido un SOLDADO defendiendo un bandera que no era la que HABÍA JURADO DEFENDER, pero las circunstancias de su vida lo llevaron a guerrear, no fue una persona marcada por la mano de DIOS, al contrario, fue un sufridor nato en su momento terrenal y en la realidad fue un MERCENARIO, quizás diferente a lo que vemos en las películas o leemos en los libros, en mi texto cambio el

pensamiento de Ortega Gasset, cuando coloco: “Fueron las circunstancias que

lo llevaron a eso”

Al leer el libro “Los Primeros Barones del Narcotráfico” notarán que en sus

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relatos él me lleva de a poco a

demostrar por qué llevó esa doble vida. Pues miente, piensa que nada sé de historia, fue él mismo que me dio la pista para que yo, al verificar sus narrativos episodios, descubra a esa persona que era mi tío materno, Francisco Javier Canosa, de ser

peronista, Masón, Cónsul, Embajador, y que también fue un agente de la CIA. Boehme, en mi concepto general fue un héroe, quizás no valorizado por la historia ya que él logra desbaratar el peligro que significaba la creación del 4º Reich. Lo fue también en saber controlar a esa masa de más o menos 100.000 hombres, prófugos de Europa,

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de quienes Perón nada quiso saber de ellos, pero que sólo se preocupó por sus allegados y el ORO NAZI. Es cuando Boehme toma una decisión para

apaciguar aquellos belicosos desempleados.

Nunca lo justificaré, lo comprendí, era él y sus “CIRCUNSTANCIAS”.

Por eso le dedico esta frase de VOLTAIRE

“¿Qué es la tolerancia? -se pregunta el Voltaire del Diccionario

filosófico-. Es nada menos que la panacea de la humanidad respon -de-.Todos los hombres estamos llenos de flaquezas y errores. Razón por la

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cual debemos aprender a perdonarnos recíprocamente, como dicta la primera ley de la naturaleza. La discordia es la gran cala- midad que padece todo el género humano. Y la tolerancia supone su único remedio.”

Esa persona era Albrech Álvaro

Boehme, que en realidad no pasaba de un MERCENARIO y más grave aún era un TRAFICANTE DE DROGAS.

Seguramente dirán, que no creen, no muestra los documentos, las copias, no los juzgo, les pido que comprendan el por qué: Entre Hermanos Masones, existe la VERDAD, no precisamos de documentos, contratos, firmas, las

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PALABRAS tienen el VALOR del que la PRONUNCIA. Somos LEALES, con sólo citar los versos de aquel Hermano, Masón, José Hernández que dice:

“Los Hermanos sean unidos esa es la Ley Primera…”

(Foto Del Autor)

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NEUQUÉN

Para ubicar mejor al lector donde transcurre la presente narrativa del libro, describiré una pequeña reseña del lugar.

República Argentina, región patagónica, zona del Comahue. En la extensa meseta patagónica toma destaque la

región llamada del Alto Valle de Río Negro y Neuquén lugar fértil para la producción de Peras y Manzanas, destacándose de otros cultivos como viñedos para la vinificación, duraznos, y otros cultivos fructíferos.

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gobierno nacional realiza la llamada Conquista del Desierto al mando del General Julio Argentino Roca, dando inicio años más tarde a la gestación de lo que hoy es esa progresista región, gracias a la construcción del llamado Dique Ballester, que lleva más de 150 km de extensión aguas del río Neuquén a través de canales de riego para ayudar en la producción en esa región seni desértica.

Fueron los inmigrantes italianos y

españoles que, a comienzo del siglo XX y en especial después de la 1º guerra mundial, contribuyeron tanto en la

construcción de esos canales como en la formación de las pequeñas, medias y

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grandes propiedades rurales llamadas chacras (granjas). Transformando la inhóspita región semi desértica con una gran actividad llamada fruticultura donde partiendo de una verdadera burocracia se llegó a lo que es hoy, una activa región exportadora de frutas frescas.

Es a partir de los años 1950 que comienza la comercialización

exportadora de peras y manzanas con calidad y cantidad de las diferentes variedades bien valorizadas en el mundo afuera.

CERVANTES

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es parte de la región denominada Alto Valle de Río Negro y Neuquén, fue su fundador un visionario que pretendió formar una colonia agrícola dedicada al cultivo de arroz, a través de canales primarios tomando agua directamente del Río Negro.

Ese visionario, errado en su pronóstico productivo, fue el escritor español Blasco Ibáñez y aquellos valencianos que llegaron con él, abandonaron el cultivo original para pasar a cultivar en un principio viñedos para su

vinificación. Hoy la localidad cervantina es rica también en la producción de peras y manzanas.

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RELATO DEL VIAJE A SANTA ROSA, PROVINCIA DE LA PAMPA,

Fue una noche de un día miércoles del mes de Mayo de 1983. El reloj marcaba las 19:55hs. Mi hijo Francisco José, grita diciendo que el Alemán Boehme me llamaba, lo reté por la

discriminación del término utilizado. En el pórtico de mi casa, estaba la figura avejentada del Sr. Albrech Álvaro Boehme, quien me tomó del brazo y como si fuera una orden, me dijo “necesito una ayuda para el hijo de la viuda” (señal de clamor de los

masones).

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acompañarlo hasta la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Me pidió que no preguntara nada y que diera cualquier excusa en casa, pero que deberíamos partir ya mismo.

Pedí 5 minutos para prepararme y para no alarmar a Graciela (mi esposa) que estaba embarazada y aguardando

mellizos. Sólo Le informe del destino del viaje y La palabra “entre columnas” (significado masónico). Que entendió perfectamente.

Boehme, sentado del lado del acompañante me aguardaba en la

camioneta Ford F-100 modelo 1978 de 8 cilindros. Tomé la conducción de la

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camioneta, y partimos rumbo a la capital pampeana, sin hablar una sola palabra, cruzamos la ciudad de Villa Regina, donde sería nuestra primera y única parada. Cenamos en un restaurant a la orilla de La Ruta Nac. 22. y a las

9:30hs, emprendimos nuestro recorrido de casi 600 km.

El tráfico no era intenso en la ruta Nac. 22, nos cruzábamos con algún que otro camión que tenía destino al puerto de San Antonio. Ahí, hasta la entrada del cruce de Chelforo, en donde entramos a la Ruta Provincial Nº 1, que nos llevaría a Santa Rosa. Boehme recostado en una almohada dormía el mejor de los

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ronquido monótono de los 8 cilindros, encendí la radio, para escuchar música y noticieros de varias estaciones

nacionales y chilenas. En mi cabeza, martillaban diferentes motivos para el viaje a la capital pampeana, nunca podía imaginar que el verdadero viaje era para solucionar un grave problema de su sociedad con los ex miembros nazis, que vivían en la Argentina.

Cerca de las 3:30 de La madrugada, divisé las luces de la capital Santa

Rosa, le avisé a mi acompañante que me indicó que entrara en la primera estación de servicios sobre la mano derecha. La empresa era YPF. Estacioné la

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de nafta especial y en ese momento me entregó un sobre amarillo con dinero para pagar los gastos que ocasionaría el viaje.

Mientras la manguera transportaba el líquido azul, el pampeano trabajador nocturno medía el aceite del motor, el agua del radiador y de la batería. Me pregunta si era necesario abastecer el tanque suplementario de nafta que estaba en la caja de la camioneta, nunca se me hubiera ocurrido, que la pick up Ford

F-100 tuviera tanque de reserva. Le dije

que sí, no sabía cuál podría ser el destino final de ese viaje.

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circular de la sangre después de más de 6 horas de viaje, no sentía frío, aunque esa madrugada prometía una clásica helada. El viejo soldado ya había salido del baño con la cara lavada y bien

peinado, su herida de la guerra sumado al frío y quizás por la posición durante el viaje, le hacía dificultoso el caminar hasta el bar, en donde algunos

camioneros bebían café con grapa o ginebra. Boehme se acomodó en un canto del mostrador pidiendo un café doble.

Estacioné la vieja Ford F-100 frente al bar, junto a un gran ventanal, para que una vez adentro del Bar pudiésemos vigilar el vehículo. Pagué la cuenta

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dando una buena propina aquel múltiple empleado nocturno, que cumplía

funciones de encargado, atención al público y de sereno. Entré al bar donde una gran estufa a leña climatizaba el gran espacio. Luego de tantas horas de viaje intentaría intercambiar algunas palabras con el amigo. Pregunté si se encontraba bien, si precisaba de alguna cosa, algún remedio. Sólo me indicó que frente a mí, había una botella de coca cola, un chocolate Aero grande y dos atados de Parliament largos. Eran mis tres pasiones, pensé que el sabía

cautivar a las personas. Luego de dos tragos de Coca Cola y cuando me disponía a abrir el chocolate, escucho una voz preguntando si el Sr. era

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Boehme. Al darme vuelta para ver quién era, me encuentro con dos oficiales de La Policía Provincial Pampeana y un oficial de la Policía Federal, fue todo tan rápido que cuando intenté pensar estaban hablando los cuatro enfrente de la gran estufa.

Los años de convivencia con Boehme, me llevaba a saber aguardar callado y preferentemente sin mirar. (Todo tiene su explicación)

Al escuchar mi nombre, veo al viejo soldado haciendo seña para que me aproxime, me presenta como compañero de viaje, al dar la mano recibí los tres toques en la muñeca de mi mano derecha estábamos entre hermanos, rechacé

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cualquier inconveniente mayor, por lo menos hasta ese momento.

Mayo 1983, Argentina estaba tratando de salir de La GUERRA SUCIA, donde Miles de desaparecidos, muertos,

exilados, dispuestas políticas,

gremiales. Todo era posible en los 6 años de dictadura militar pasada. El humor de Boehme ya era el de un diplomático, dio la orden de seguir al

Ford Falcón de la Policía Provincial.

“Las órdenes se cumplen” decía el viejo soldado alemán. En menos de 10

minutos estaba estacionado enfrente del edificio de la Policía de la Provincia de La Pampa. Por suerte mi Aero todavía estaba intacto y sólo sentía la falta de mi

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hasta que un sargento golpeó la ventanilla de la pick up, pidiendo

autorización para subir. Era el sargento primero de la policía pampeana,

Guillermo López. Casado y que en las horas de descanso tenía un taller de reparos de utensilios domésticos. Su mujer era maestra y tenían una sola hija de 7 años, que como todos ellos era hincha de su amado Boca Junior.

Por orden de Boehme, debíamos salir de la Capital. Cuando me di cuenta estaba estacionado en un cementerio de un pequeño pueblo, a pocos km de la

capital pampeana. La adrenalina tomaba cuenta de todo mi ser. Aproveché el momento para bajar de la pick up para orinar. El frío y el miedo a lo que

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vendría no me dejaban pensar, miraba mi pene que descargaba la orina acumulada y le rendí un homenaje a todas las satisfacciones sexuales que me diera en estos 35 años de existencia. No quería un homenaje póstumo mejor hacerlo en vida. Y luego de las clásicas 3 sacudidas sólo alcancé a pensar “que se joda el mundo, porque que me da la impresión que yo también lo estoy.” De regreso a la camioneta, divisé varias luces que venían a nuestro encuentro, avisé al Sargento López, que

rápidamente bajó y se tiró un pedo como si fuera a cagar, pensé que la cagada ya era generalizada sea por lo que

vendría…, como los pedos de López. Respiré aliviado al ver a Boehme

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bajando del Ford Falcón y dando risotada de algún chiste del momento, me preocupé al ver una camioneta de doble cabina donde bajaron más

policías que se dirigieron rápidamente al coche fúnebre donde bajaron otros 3 agentes más. Rápidamente colocaron dos carretillas donde ubicaron varias bolsas de color negro, dando inicio a una serie de viajes hasta una fosa abierta. Los paquetes fueron

acomodados en el fondo de la fosa y con una pala, rotos. La luz de la linterna mostraba un polvo blanco, sobre el cual fue colocada cal virgen y enseguida varios baldes de agua, por último se volcó un líquido espeso y oscuro, todo en el más absoluto silencio que sólo el

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ruido de una de las carretillas que grujía al tocar la rueda con la chapa rota. La primera etapa estaba lista para seguir, vi que 6 policías traían un cajón de muerto. Que sin preámbulo alguno, fue bajado a la fosa, para rápidamente cubrirlo de tierra, y así también de rápida la salida del cementerio.

El reloj ya marcaba las cinco y media de la mañana de ese jueves de mayo y

como todo viaje la vuelta se realiza más rápida. Ahí fue cuando el sargento

primero Guillermo López en un tono de amigo me dijo: “Amigo Sánchez, el

único consejo que puedo darle es el siguiente NO VIO NADA, NO CONOCE A NADIE.”

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servicio, aproveché para llenar el tanque de nafta nuevamente, los 8 cilindros de la pickup Ford habían consumido unos 7 litros. Convidé al sargento a tomar algo y comer, ya que mi estómago pedía algo más que aquel chocolate, fueron 3 sándwich simples de jamón y queso para cada uno, dos

gaseosas para mí y un café doble pingado con grapa para el sargento. Estaba más relajado por todas las

estupideces que pasaron por mi cabeza, desde que López subió a vieja pick up. El reloj marcaba las 6 de mañana de ese jueves frío y aproveché para ir al baño, de frente al mingitorio hable nuevamente con mi pene, en fin un homenaje sin fiesta, espero repetirlo muchos años más

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tarde. Me lavé la cara, dejé correr el agua caliente de la canilla, mojando bien mis pulsos y mirándome en el amplio espejo del baño, recordaba en en mi cabeza, lo dicho por el sargento López, NO VIO NADA, entonces es cosa seria y de la jodida. Sólo quedaba aguardar que el viejo soldado alemán hablara, de una cosa estaba seguro que no sería hoy ni mañana, debería saber aguardar. Ya de vuelta al bar encontré no sólo al sargento López sino que también a Boehme y a los tres oficiales de la Policía, todos sentados, Le hice una seña a Boehme de que aguardaría en la camioneta. No aceptó mi sugerencia de signos y sí en cambio me convidó a sentarme junto a ellos. En la mesa: 5

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tazas de café más un plato con

medialunas y mi infaltable Coca Cola. Para no interrumpir la conversación aproveché para llenar mi vaso de bebida y comer una media luna caliente recién hecha, que para mi sorpresa estaba rellena de jamón y queso, hasta que escuché la voz del oficial de la policía, dirigiéndose a mí: “¿El Hermano a qué se dedica?” Al responder que mi

negocio era el de comprar frutas

embaladas para exportación de grandes empresas, el oficial me respondió con una sonrisa maquiavélica, y diciendo “de lo que pudo ver esta noche y

escuchar, escriba un libro de aquí a 30 años”, respondí con una sonrisa también maquiavélica diciéndole, “pierda

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cuidado así lo haré”.

El reloj marcó las 7 horas de esa madrugada fría de mayo. Junto a la pickup los seis nos despedimos con un apretón de mano, clásico de nuestra orden, y escuché del oficial de la Policía Federal: “TODAS LAS GLORIAS A DIOS, NADA A MÍ “respondiendo “TODO EN SU NOMBRE” (frase masónica)

Partimos con rumbo Alto Valle de Río Negro, otros 600 km a ser recorrido. Atento a la ruta y a que de vez en cuando algún que otro camión era traspasado por la potente Ford. Por la radio se escuchaba desde música folclórica hasta los clásicos noticiarios del comienzo del día. El viejo soldado dormía

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plácidamente apoyado en una almohada sobre la ventanilla derecha de la

camioneta, mientras mi cabeza, me martillaba lo que había presenciado. Ya mi preocupación, se acentuaba, ¿qué me diría el viejo de mierda?, ¿qué excusa pondría o qué declaración estilo dirigente frutícola impondría ante mí? Llevaba 20 años de conocerlo, como un ex soldado, respetuoso, empresario, dirigente de primera en defensa de los productores frutihortícolas, Venerable Mestres de una Logia Masónica, el cubría todas las expectativas que hacen a una persona cuyo currículo era

intocable, pero para mí en ese momento se caía todo lo bueno que veía en él. Pero la preocupación mayor estaba en

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que sucedería conmigo, poco sabía del tema de drogas, y tampoco estaba interesado de saber de eso. Tenía una familia con 4 hijos más los mellizos que llegarían a fines de agosto o comienzo de setiembre. El consideraría eso, por que utilizo la frase masónica UNA AYUDA AL HIJO DE LA VIUDA, mi cabeza estaba llena de

INTERROGACIONES. Mientras mi cabeza atorada con lo viven ciado, conduciendo en una ruta que poco

conocía, el Ex Mayor del Tercer Reich, dormía sin preocupación alguna, quizás su experiencia de la guerra, que era capaz de dormir bajo un bombardero, o acostumbrado a este tipo de hazañas, continuaba a recuperar sus horas de

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sueño perdidos.

El reloj marcaba las 13 horas de esa comienzo de tarde fría de mayo. La localidad se llama CHICHINALES, tierras fértiles para producción de peras y manzanas, comienzo del Alto Valle de Río Negro y Neuquén por la ruta

nacional 22. Al aproximarme a una estación de servicio Boehme me dijo que quería parar a descansar y que sería mejor almorzar aquí, La noche para él había sido de mucha tensión, como siempre su Ego debía de demostrar

primero su preocupación y después la de otras persona en ningún momento la demostró por mi estado de ánimo y de cansancio, era tan natural en Él, sus cambios de personalidad, que aquel que

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no lo conocía seguramente lo mandaría a La PUTA QUE LO PARIÓ. Me pidió ayuda para poder bajar del vehículo ya que su herida de guerra lo incomodaba de más, lo acompañé hasta la puerta del baño, y retorné a cargar combustible y verificar el motor, estacioné el viejo vehículo frente al bar, como es

costumbre de aquel que va a pasar algún tiempo de descanso y me dirigí al baño más que nada a refrescarme El

cansancio había tomado cuenta de mi cuerpo, sólo quería dormir una siesta y poder tirar el estrés de la noche vivida. Cuando entré en la oficina para pagar la cuenta, vi en el escritorio administrativo a Boehme hablando por teléfono en idioma alemán en un tono muy fuerte y

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que nunca lo había escuchado, me llamó también la atención, los golpes que propinaba sobre el escritorio de chapa de la oficina administrativa de la

Estación de Servicio. Estaba muy nervioso y se notaba en su semblante pero lo que no perdía, era su postura de militar. Pagué la cuenta y me dirigí al restaurant, donde en el mostrador pedí mi clásica bebida que por muchos años servía como única fuente de líquido necesario para mi cuerpo. Esta vez no era la clásica Coca Cola sino un vaso con Campari hielo y limón.

Boehme, se aproximó y me ordenó que buscara su portafolio que estaba detrás del banco de la camioneta, mi sorpresa mayor fue al pegarlo ver la Cruz

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Gamada marcada a fuego en el frente del mismo. No era el clásico portafolio que solía verse en toda la ciudad. Este era otro muy diferente aunque el color era el mismo, el uso por el tiempo denotaba sus años y lo más interesante era un agujeró de unos 2 centímetros que pasaba de lado a lado (¿una bala de la 2º guerra mundial sería la causa de esa perforación?). Tomé el portafolio y lo coloqué abrazándolo a mi pecho tapando el logotipo alemán.

El reloj marcó las dos de la tarde de ese frío día del mes de mayo. Boehme

sentado al fondo del restaurant contra la ventana que daba al patio, quien lo viera y conocía, en un estado taciturno, sabía que el lugar elegido era propio de un ex

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combatiente alemán, o de un ESPÍA desde ese lugar dominaba todo el

amplio salón comedor. Y más allá había una puerta que daba a un patio, lugar perfecto para una huída rápida. Que estúpido que soy en pensar eso si el viejo ya no puede caminar solo y menos correr, pero me dejé llevar porque era un clima propio del momento vivido o seria la costumbre que lo llevara durante años a tener que protegerse. El mozo se acercó ofreciendo el menú, optando por comer un matambre relleno con

guarnición de batatas al pesto. Precisaba de alcohol, mi cuerpo lo pedía, y pedí un más un vaso de Campari con hielo y limón. Bebida preferida solo ingerida de vez en cuando y en ocasiones

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especiales. Consideré que esa lo era tan especial para mí.

Al retirarse el mozo con el pedido, rápidamente Boehme sacó de su portafolio una carpeta, que paso para mí. Al abrirla eran documentos en alemán, idioma yugoslavo y otros e italiano, hasta que encontré un SALVO CONDUCTO firmado por El Ministro plenipotenciario argentino con sede en Belgrado Yugoslavia, ese ministro era FRANCISCO JAVIER CANOSA, mi tío materno, El clásico Panchito cuando las cosas eran buenas o simplemente Pancho cuando las cosas no eran buenas.

Fue quizás eso que me puso más atento en aquella hora de cansancio físico y mental, la cara que coloqué delante de

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los documentos leídos, Boehme con su sonrisa irónica, Sánchez, usted es muy joven. Si, su tío Francisco Canosa, fue quién me ayudó a salir de Europa. Fue el momento que reaccioné, diciendo: — Boehme, ¿tiene idea en la que me

metió?, fuimos a la famosa llamada Sub zona 14, además sabe que soy un testigo vivo por el momento, sabe que no abriré mi boca, pero ahora tengo miedo, pavor de lo que me puede llegar a pasar a mí, como a mi familia, además está la Orden en la que usted me inició, que usted es parte de la misma, donde están los conceptos de los estudios tanto bogado en sus charlas, ¿de qué sirvió todo eso? “DISCULPA” fue la única palabra que salió de su boca, además de: “Sánchez

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desde que lo conocí vi en usted un potencial, eso fue años atrás.” Ahora quiero que piense mi real situación, era necesario que yo viera toda esa OBRA TEATRAL, ¿no hubiera sido mejor yo quedarme en la Estación de Servicios aguardando su retorno? No su EGO era mayor. Usted quería un testigo o lo atacó la demencia senil. La verdad es que estoy muy preocupado, soy un testigo vivo hoy…, mañana no lo sé.

—Hermano Sánchez, no soy de quemar archivos vivos, nunca permitiré que algo pase con usted, ya no existen pruebas de lo que vio, además estamos cerrando el negocio, ya no tenemos edad para

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darán para muchas generaciones. Lo único que los nuevos propietarios serán mucho más difícil de asegurar, es gente muy jodida, su estilo de trabajo va a ser diferente al nuestro, ellos no medirán consecuencias, sé que ese estilo va a ser más abierto y peligroso.

Por otro lado El Mossad ya no está más atrás de los Nazis, Wisenthal está viejo también, ellos recibieron muchos

dólares para nuestro silencio, tenemos por los nuevos cazadores de Nazis, pero estoy seguro que ya estaremos bien muertos. Si es verdad, fuimos unas MIERDAS, nos prepararon para serlo, tuvimos una vida que muy diferente a la mayoría de los seres humanos, luchamos contra el resto del mundo,(Alemania

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durante la 2º Guerra mundial, declaro la guerra a 80 países) hicimos innovación en el estilo de guerrear, las armas, debe de acordarse que llegamos hasta

Stalingrado, los bálticos, Grecia, el Norte de África, Francia, Holanda, Bélgica, los países escandinavos, si lo ve como poderío militar fue un ÉXITO, infelizmente la guerra fue comandada por civiles, que no entendían mierda ninguna de nada.

Todo eso lo aplicamos aquí en

Argentina, desde comienzo de los años 50 hasta ahora, fueron 33 años de un negocio extraordinario, que con

pequeñas molestias que se solucionaban con dinero.

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puta que me considero, que nada le

pasará a usted ni a su familia. Por eso en gratitud contaré parte de mi historia. La verdadera historia de mi vida, tendrá el honor de ser el único en saberla, quizás de aquí a 30 años como le digo el

Oficial de la Federal escribirá un libro. Hoy sólo quiero agradecer tanto por la ayuda, todo tiene un comienzo, a partir de hoy comentaré mi vida, sólo le pido que sea comprensivo y que analice todos los hechos.

A las 6 de la tarde de ese jueves frío del mes de Mayo, El ex soldado alemán me dejó en la puerta de mi casa, ya fuera de la Pick up me entregó una bolsa con dulces y chocolates para que entregara a mis hijos. En un principio no creí tanta

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gentileza de su parte, un flash corrió en mi mente, cuando en un asado anual de La Cámara Agraria de Cervantes el párroco de la ciudad pidió si podía llevar lo que sobrara de comida, a lo que El Alemán solícito respondió: “No, tengo muchos perros para alimentar. Padre yo creo en Vuestro Jesús, no en vuestra iglesia.” Al contrario fue en casa cuando Francisco, María José, María Emilia y Nicanor hicieron la fiesta comiendo caramelos, chocolates y chupetines en cantidades.

A partir de este relato, mi vida, en aquella época tomo un rumbo diferente, no fue de miedo y si de preocupación, pase a ser un testigo de un acto, que jamás en la vida pensé vivirlo, lo

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interesante que entraban varios ítems a ser reflexionados.

PRIMERO, todo aquello que él, como Maestre me había enseñado, estaba camino a desaparecer, o a medir de otra forma, entraba en la llamada NOCHE NEGRA. (Terminología masónica) en mi cabeza, si su actitud, sería igual a los otros miembros de la Orden.

SEGUNDO, quería entender la falsedad oculta, de aquellos inmigrantes, que en su mayoría algunas macanas muy

grandes habían realizado antes y durante la 2º guerra mundial y que después como mansos corderos lograron introducirse en la sociedad Argentina que los aceptó en su gran mayoría.

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República Argentina: COMO FUIMOS ENGAÑADOS.

También recapacité que él solo no podía con todo, debería de haber GRANDES INTERESES NACIONALES E

INTERNACIONALES junto a él, era un secreto, eso sí, no podía y no debía comentarlo con nadie.

Si me preguntan por qué ayude a Boehme en ese viaje, respondo de la siguiente manera:

“¿Qué es la tolerancia? -se pregunta el Voltaire del Diccionario filosófico. Es nada menos que la panacea de la humanidad -responde-. Todos los hombres estamos llenos de flaquezas y errores, razón por la cual debemos aprender a perdonarnos

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recíprocamente, como dicta la primera ley de la naturaleza.

La discordia es la gran calamidad que padece todo el género humano y la tolerancia supone su único

remedio.”Desde el año 2008, comencé frente a mi vieja computadora escribir los primeros borradores de este libro, fui buscando en Internet, en libros viejos, y después de 27 años y un mes, de aquel episodio vivido, leo desde mi casa en las playas brasileñas en el Diario online de Río Negro, la noticia que en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén se descubre un cargamento de drogas en las manzanas con destino a Europa.

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Una vez más vuelven a mi cabeza aquellas frases: …“de aquí a 30 años escriba un libro”,

…“ Es más fácil manejar el silencio que manejar las palabras”…

Quizás el lector encontrará que lo narrado en este libro tiene razón de ser escrito.

12:50 17/06/2010

Nota del diario Río Negro.

Los operativos se realizaban en un galpón de empaque y en un

frigorífico de la localidad. Interviene personal de Aduanas, Toxicomanía de Río Negro y Gendarmería Nacional.

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A raíz del secuestraron de una

millonaria carga de cocaína que partió de la región, se realizaban en la ciudad de Allen sendos operativos de

allanamiento.

Personal de Aduanas, Toxicomanía de Río Negro y Gendarmería Nacional, se apostaron en el ingreso al galpón de empaque Frutol SRL ubicado en Primero Pobladores 470. Allí requisaron al

personal que salió del mismo y al hermano de uno de los propietarios, quien se hizo presente en el lugar. Al parecer, esperaban la llegada de una orden judicial de allanamientos desde el juzgado bonaerense que interviene en la causa.

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Posteriormente, se dirigieron a un frigorífico ubicado a la vera de la ruta 65 donde procederían de la misma manera.

El millonario hallazgo se detectó en un embarque de manzanas Premium que iba a ser exportado hacia un país europeo y que habría salido desde una localidad del Alto Valle. El operativo se realizó en un depósito fiscal situado en la Terminal N° 4 del puerto de Buenos Aires y estuvo a cargo de la justicia en lo Penal Económico.

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PARTE I CAPÍTULO I

¿QUIÉN ERA ALBRECH ALVARO BOEHME?

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Breve biografía (no autorizada)

¿Alemán? nacido en México, el 31 de Julio de 1909, y muerto en General Roca el 17 de Octubre de 1986; fue hijo de un cónsul alemán (tenían negocios de

exportación y de importación) y de una alemana aristocrática. Recibió el

nombre de Álvaro en honor a su padrino de bautismo (luterano), dentro de casa recibió la educación estilo alemán de sus padres, cursó sus estudios en México y entró en la Escuela Militar recibiendo el grado de Sub Teniente. En 1935 fue a Alemania donde revaluó su título militar, volvió a México ya con el grado de Teniente como integrante del departamento militar en la Embajada Alemana, fue enviado a los EE.UU como

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espía militar, a comienzo de 1939, es convocado a cumplir con su deber en Alemania, formando parte del grupo de Comandos. Antes de comenzar la

Guerra, Boehme contrae matrimonio con María Eufrides. Durante la guerra, llega al grado de Mayor, que en la realidad para rendirse a los Comunistas ejerce el cargo provisorio de Teniente Coronel, participó en forma indirecta en la fracasada Operación Valquiria, fue prisionero de los rusos, huye a Austria, consigue reencontrar a su esposa, llega a Trieste en donde a través de la

Embajada Argentina en Yugoslavia logra salir de Europa por la famosa ruta del Vaticano. Ya instalado en Argentina, comienza una nueva vida, en un país en

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el que Perón es complaciente con sus amigos nacional-socialistas y con el oro de ellos, y se asocia a la empresa

CAPRI, donde los verdaderos Nazis tiene una red muy diferente a una Asociación Civil, centrando sus actividades en el alquiler de

mercenarios por el mundo, y la principal y más lucrativa, el TRÁFICO

INTERNACIONAL DE DROGAS. NOTA DEL AUTOR:

Yo fui para Boehme, un hermano masón, un compañero en su lucha frutícola, y ya en sus últimos años, un consejero.

Cuando me enteré de sus negocios espurios, pregunté el por qué, y simplemente me respondió, “es muy simple SOY UN MERCENARIO”

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CAPÍTULO II

COMO CONOCÍ A ALBRECH ALVARO BOEHME

En el año 1966, trabajaba como

responsable del Establecimiento Berardi Hnos., ubicado en la vieja ruta a 3 km al oeste de la ciudad de Cervantes. El lugar poseía bodega con capacidad para producir hasta 1.000.000 litros de vino, con 97ha. de viñedos. Fue en una de mis visitas casi diarias al pueblo de

Cervantes para comprar mercadería para los empleados, y abastecer la despensa de mi casa, al Almacén Velázquez, que me presentaron a la figura enigmática del alemán Boehme. Me vio demasiado joven para la

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responsabilidad de un establecimiento tal y le aclaré que también era hijo de uno de los socios.

En una palabra vio con buenos ojos que gente joven estaba tomando cuenta de la producción y me invitó a formar parte de la recién formada Cámara Agraria de Cervantes. En el transcurso del año, varias veces nos cruzaríamos en el pueblo de Cervantes, en el Correo, en la panadería, en el Taller de Rizzoli, o en otros lugares.

Fue a comienzo del año 1967, que me encontraba fiscalizando un despacho de vino con destino a Bahía Blanca, cuando divisé la camioneta Chevrolet verde de

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Boehme que estacionó de frente a la casa principal, llamándome con su brazo extendido fuera de la ventanilla. Fue cuestión de acercarme y ver al ex Mayor del Ejército del 3º Reich, en una

situación que nunca pensé vivir.

Boehme totalmente desnudo pedía unas ropas para cubrir su cuerpo, Alfonso Atipan, indio mapuche de cuerpo grande, peón de la bodega, fue quien prestó unas ropas para que Boehme estuviera presentado. Noté que estaba exaltado, nervioso, lo invité a sentarnos en la baranda de la casa, donde Hugo (el mayordomo) sirvió un té para el

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Agradeció la solidaridad prestada en un confuso episodio, donde pasando una tarde de amor con su amante, en el

zanjón Hoffmeyer, pelearon por celos de parte de ella, quien tomando sus ropas, salió corriendo.

Mientras la preparación del cargamento de vino en damajuanas, continuaba normal, Boehme aprovechó el momento para hacerme una invitación. La de integrar una Orden Iniciática llamada MASONERÍA. Me explicó lo bueno que es para el alma y la mente de aquellos escogidos e iniciados. Le daría una respuesta después de haber leído algunos libros sobre el tema que me prestó. Aguardé la entrega del material,

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que los leí y comenté con mi padre, quien me alentó a decidir por el SI. Fui iniciado, participando en La Logia de la ciudad de General Roca, (reservo el nombre de La Logia) hasta hace poco tiempo la Masonería actuaba en forma discreta, en aquella época gente

conocida de la ciudad eran

HERMANOS, hasta mi padre también era Masón. (diferentes iniciados

masónicos, participaban de esa Logia). Había militares de Neuquén, Policía de Provincia de Río Negro y también de Neuquén. En aquella época, Boehme se aprovechaba de otros hermanos, a los que él utilizaba como consejeros para varios masones. Sean estos civiles como

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militares y policías. Me tocó La parte final de su vida, ser su consejero y escudero de acuerdo a lo que narraré en estos escritos.

CAPÍTULO III

INTENTO DE SUICIDIO

Corría una tarde de calor del mes de noviembre de 1981, y durmiendo la clásica siesta, mi hija María José con sus mascotas conversaba con su amigo Martín en la puerta de mi casa, cuando me avisa que el General Sr Boehme (así lo llamaba y en consecuencia, el reto que di a mi hijo mayor Francisco) que quería hablar conmigo.

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visita, generalmente avisaba antes de su llegada, sea por teléfono o por encuentro en el centro de la ciudad. Sabía bien, que no le gustaba entrar en las casas de sus amigos, por un lado estaba bien, ya que en la mía y a esa hora de la tarde, 4 hijos, más los amigos, seguramente estarían jugando o haciendo tareas escolares.

Subí a su camioneta blanca Ford F-100, estaba cabizbajo, meditabundo, apenas me saludó. Dejó para mí las preguntas de ocasión sobre su inesperada visita. No era el clásico Boehme ese día de noviembre, muy serio me dijo que venía a despedirse del hermano Masón y del

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amigo Sánchez.

Con tono de alegría, respondí que bueno era realizar un viaje. Con su tono serio me respondió que ese viaje seria para “la transición al eterno oriente” (termino Masón, con referencia a la muerte). Confieso que me asusté al escuchar lo dicho por él, y más cuando abrió la gaveta, mostrando su arma LUGER, envuelta en una gamuza color amarilla. Fueron varios minutos de silencio, hasta que lo rompí diciendo en un tono crítico. “La orden masónica”, no lo aconseja como salida a una crisis, sabe bien cuáles son las consecuencias de aquel que comete un suicidio. A esta edad, decidir hacer un acto de cobardía, no está a mi alcance de entender. Y por

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último le diré, que no creo una mierda de que lo vaya a realizar.”

Entré un poco en la clásica retórica de justificar la vida, haciendo una pequeña reseña de su vida. Comencé diciéndole, que quien pretende suicidarse, no lo hace público, y usted lo está haciendo. Un militar de carrera que participó del mayor conflicto armado del siglo XX, Usted es aquel que secuestró al teniente de la SS que mató a su hijo aun en el vientre de su esposa, es aquel que

enfrentó muchas peripecias para salir de la Europa destruida, es el mismo que participó de forma secundaria del atentado a Hitler llamado Operación Valquiria, será el mismo Beohme que en sus historias me contó de las

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organizaciones alemanas de las que formó parte, etc. etc. Terminé mi

discurso anti suicidio, diciendo la frase salvadora. “Es el mismo Boehme, que quiere suicidarse, el que tiene una hija en Berlín Oriental, (de un noviazgo con una enfermera alemana durante la

guerra) que la conoce, sólo por fotos, que la pobre, no recibirá nada de su herencia. Discúlpeme pero la verdad le digo ‘me cago en usted alemán de

mierda.’” (ver comienzo de sus relatos). Ya a punto de bajar de la pickup, me pide disculpas por incomodarme, y comienza a llorar, (se comenta que es difícil ver llorar a un hombre) fue la segunda vez que lo vi en esa situación. La primera fue a la semana de la muerte

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de su esposa, oportunidad que lo acompañé al cementerio, retirándome unos pasos para dejarlo solo por unos minutos. Y era la segunda vez que

escuchaba de él, la palabra DISCULPA. Lo abracé, y varias veces repitió la palabra disculpe, ya calmo, me

respondió, —es por eso que vine hasta su casa, sabía yo que el hermano

Sánchez, encontraría una salida a mi puta depresión de viejo solitario.

Respondí, siempre en tono serio, —está solo porque es cobarde, teniendo una familia que no acepta, entonces sólo le queda joderse.

—Sabe el amigo Sánchez, que mi esposa sabía todo lo referente a Felicia, pero juré hasta en su lecho de muerte que

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después de su transición no formaría un nuevo hogar, me debo mucho a esa esposa alemana, que sufrió mucho por mi culpa. Las promesas son para cumplirlas.

Respeté su decisión, tenía que volver al tema de Alemania, ahí me surge una nueva Idea y le dije: —Boehme, ¿por qué no va a rescatar a su hija alemana, hace la última operación comando de su vida, haciendo un acto de amor?

Por fin, una sonrisa surgió de sus labios, pensé que no sólo la batalla sino la guerra había ganado, ¿por qué no hace un plan de cómo rescatar a esa infeliz, sabe bien que esta vez, podrá realizar el plan solo, prepararlo y ser el

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venga de querer ser el ejecutor.

Me habló de que no sería difícil, y que valía la pena el plan dado por su amigo Sánchez.

Continuó hablando de hacer un viaje para despedirse de sus colaboradores durante la Guerra, aquellos que no optaron de venir a la Argentina, ellos serían de ayuda a su plan.

Ya habían transcurrido más de 3 horas de conversaciones, quedamos en

encontrarnos a la mañana siguiente en la confiteríadel Hotel Austral, (lugar de encuentro para tratar temas de

fruticultura y masonería) donde continuaríamos el tema.

Antes de bajar de la vieja Ford F-100, tomé la pistola Luger y me despedí. El

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período de ciclotímico, o de maniaco depresivo, había desaparecido, también encontró un nuevo motivo para su vida, y esta aventura le cambio su espíritu de suicida. Antes de bajarme le dije —Con referencia a su Luger se la devuelvo en su cajón de difunto, así como los

egipcios tendrá un camino seguro para los quintos de los infiernos.

Fue al día siguiente, que sentados en una mesa del bar del Hotel Austral, como siempre, el que llegara primero

formalizaría el pedido a la moza. Era cuestión de sentarme y que mi Coca

Cola y mis dos medias lunas

aparecieran en la mesa, junto con la clásica sonrisa de Norma la moza del turno mañana. Boehme fue rápido, no

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esperó que la segunda media luna fuera masticada por mí, me comentó que pasó la noche despierto, haciendo un plano del recorrido que pensaba hacer, sacó de su portafolio oficial (que usaba en su día a día) varios papeles oficios, en el primero constaba los destinos a los países que visitaría. Comenzaría con Sud África, donde visitaría un sargento de su Batallón, luego pasaría por

Colombia donde vive un amigo, iría a Nueva York, donde solucionaría los trámites bancarios y desde allí seguiría rumbo a Alemania. La vuelta seria vía Suiza, Francia y Argentina. —Vamos entonces a sacar los pasajes—dije. Respondiendo con un NO rotundo, me aclaró que sólo pediría de aquí hasta

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Buenos Aires, y agregó —porque no quiero ser tema de comentarios a que voy a tal lugar o tal otro. Respeté su condición y me ofrecí para llevarlo hasta el aeropuerto de Neuquén. Ya en sus relatos me comenta que era titular de varios pasaportes, uno

Alemán, y otros más, argentino, chileno y boliviano ¿con cuál viajaría esta vez? –me pregunté.

En el viaje hasta Neuquén me agradeció una vez más, los favores que le di. Nunca pensó que yo sería su soporte en la vejez. Me comentó que éste sería su último viaje internacional de esta

encarnación, que estaba muy feliz con la Idea que le había dado sobre la pobre hija que vivía en el lado oriental de

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Berlín. Ahora era tarde pero igual así, el iría a rescatarla.

Fueron dos meses, no sentí su falta, hasta que el Sr, Albrech Alvaro Boehme regresó sano y salvo de su última

operación comando, en tierras alemanas. Había sido un éxito no tanto como

operación comando pero si como operación de dólares repartidos en los cerdos comunistas de mierda.

Me mostró varias fotos de su hija, una mujer cuarentona rubia bien conservada, separada, sin hijos. Ella lamentó que un “pobre infeliz sudaca” (yo) fuera el de la idea de rescatarla. Y no su verdadero padre. Visitó La tumba de la amante durante la guerra y ya en Suiza, paso 1.000.000 de dólares a una cuenta que

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abrió para ella que se fue a vivir a

Nueva York, se despidieron como padre e hija después de un viaje. Si veo el lucro financiero que ella llevo diría que fue demás, para una alemana comunista, si veo el lado emocional del alemán Boehme, valió la pena. Ella y sólo ella podrá heredar si es que queda algo de sus ganancias terrenales.

Resultado de la operación dijo:

…”SÓLO CUMPLÍ CON MI DEBER DE PADRE”…, gracias a mi AMIGO SÁNCHEZ, lo más importante evité mi SUICIDIO. Volví a la realidad de mi edad, dejé de lado todo aquello que me incomodó durante años.” Sentí que me consideró como un verdadero

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Cuentan amigos y conocidos que dejó en su relato sucesorio, una cantidad de dólares para mí, infelizmente, nada de eso aconteció, se hablaba en la época, que intereses sucesorio, dejaron del lado mi parte siendo repartida en la totalidad entre familiares y abogados. En fin, nada por reclamar.

“Él tenía allá 11 hijos, además de nosotras. Cuando fue en el 81 repartió sus bienes a todos los hijos para que no viniesen a reclamar nada. Allí renunció a la jubilación del Ejército y se la donó al Ejército alemán. Mucha plata de la que estaba en el extinto banco Los Andes y que un abogado famoso de Gral. Roca sacó al menos 4 bolsas negras llenas de billetes que metió en

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el baúl de un Peugeot 505 marrón.” Nadie nunca sabrá cuál fue el destino de ese dinero. “Órde- nes se cumplen” decía el viejo Soldado Del 3º Reich, Albrech Alvaro Boehme.”

(Relato de una hija de Boehme a la periodista Susana Yappert)

CAPÍTULO IV Nota Del Autor:

El día 17 de Octubre, transitaba en mi

Ford Ranchero, llevaba a María Emilia

mi tercera hija, a la escuela, el Indio Cueto, propietario de la empresa fúnebre del mismo nombre, me

aguardaba en la puerta de la Escuela No 32 en la calle Isidro Lobos, me

comunica la transición de Alvaro

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me comunica que me aguardaba en su empresa.

Era el clásico sobre amarillo de tamaño oficio. Al sacar la primera hoja leo que era su despedida al Eterno Oriente y que esta vez era por consecuencias

naturales, me recordó como amigo y hermano, me pedía que administrara su velorio y entierro, que ya había pagado todos los servicios.

Dentro del sobre venía una lista de los 30 invitados especiales para él, a un almuerzo o cena, según el horario de su entierro, ya pagado con anticipación, sería la forma de agradecer su presencia en el entierro.

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Las recomendaciones de que las coronas de flores (mantuvo su ego intacto hasta redactar su sepelio) fueran donadas a L.A.P.A. (Liga de Argentina de

Protección a los Animales), y otros pedidos que nada tienen relación al fin del libro. Por último, decía que los 700 dólares eran para mí, más que nada para pagar el día o dos días de mi velorio y entierro.

SU TRANSICIÓN AL ORIENTE ETERNO

Estoy fumando un cigarrillo Parliament largo, en la puerta de La funeraria Cueto en la Avenida Roca. Mirando hacia la vereda contraria, del edificio lo que fuera unos años atrás la concesionaria

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Fiat de tractores Gandini. Pensando

como actuaría ante el cadáver del viejo soldado alemán, Teniente coronel, o simplemente Mayor de las fuerzas de Comandos Del 3º Reich, En mi

portafolio envuelta en un paño de

gamuza estaba la Luger de él, la clásica pistola que sólo los oficiales del Reich tenían derecho a usar y que dos años atrás había sacado de sus manos en un intento de suicidio. Prometí que esa arma iría con él en el cajón de muerto, sería su compañero hasta que su cuerpo entrara en total descomposición, y seguramente quizás después de 10, 15 o 20 años más tarde caería en la fosa común del cementerio de La ciudad. Sabía que debería inutilizarla, tarea

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difícil debido a que no entendía nada de armas, ya era tarde para conseguir un taller mecánico donde con la ayuda de una morsa poder torcer el caño de esa joya de arma. Era una reliquia por ser perfecta como también lo era por quien la utilizó. La solución que encontré fue la de pedir una maza de albañil. Cuando buscaba al Indio Cueto (propietario de la empresa funeraria), un grupo de productores de Cervantes se acercaban para pedir información de cómo sería el entierro, todos sabían de mi relación con el alemán nacido en México que luchó por la Alemania y que en nuestro país había defendido a los fruticultores y vinicultores de todas las crisis

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póstumo de envergadura. Los tranquilicé diciendo que aguardaría la llegada de más amigos y productores donde leería como quería él que fuese su entierro. Yo, más preocupado por inutilizar ese arma, ya que por mi juramento de Hermano que había prometido en su momento de locura senil, la dejaría en su cajón de muerto. Ubiqué a Cueto, y le pedí una sala para poder hablar con la gente presente en el Velorio. Solícito, me ofreció su propia oficina que era amplia para que 20 personas pudieran escuchar su Testamento de Entierro. Aproveché que estábamos en su oficina y mostré la Luger que debía de

inutilizar, pidió tenerla en las manos, cosa que no negué. Al devolvérmela me

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dijo —por un amigo como usted y esa persona muerta vamos a los fondos. Fueron 10 mazazos los que aplicamos antes de colocarla en la morsa, no era el deseo de Cueto y sí mi voluntad de

destruirla. Ya más tranquilo ahora, era el momento de reunir a los preocupados productores y comunicarles el último deseo del alemán.

El reloj marcaba las 9 y media de la noche de ese mes de octubre de 1986. El portero de la casa funeraria fue

llamando a los indicados en una lista escrita en la máquina de escribir. Sin erros ortográficos y por orden alfabética estaban 30 nombres. La suerte que en ese momento sólo 18 personas estaba presentes, ya reunidos la oficina leí

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como sería el entierro.

… El cortejo saldría en dirección al cementerio de la ciudad de General Roca, a las 10 de la mañana, donde debería ser depositado en el panteón de la asociación española de socorros mutuos, junto al de su esposa Berta, fallecida cinco años atrás, mostré la carpeta donde estaban los documentos de la compra del espacio mortuorio. Pedía que si alguno, quisiera hablar que fuesen breves para no cansar aquellos otros que seguramente estarían presentes por una tradición y que si alguno de los presentes quería anotarse para realizar un discurso. Sólo el vice presidente de la Cámara agraria de Cervantes, que practicó, sacó del bolso de su campera

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el discurso, pasándolo a mí para que diera el visto bueno. Sólo atiné a guardarlo para leerlo más tarde. El alemán, pidió en su testamento de entierro que se evitaran coronas de flores y que ese dinero fuese donado a una institución de bien público,

encargado de eso quedó el Sr. cueto (propietario de la funeraria). Que esas 30 personas indicadas estaban invitadas al almuerzo que se realizaría en el

restaurant del A.C.A. (Automóvil Club Argentino) Mostré el recibo firmado por el dueño del restaurant, un tal Felipe Miño, y aproveché para que una o dos personas presentes me acompañaran hasta el restaurant para hacer la reserva. La invitación decía que debería ser a

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partir de las 12,30 hs. del mismo día del entierro y que no debería pasar de las 14,30 hs ya que mucha gente que estaría presente tendría otros compromisos más importantes.

Con esa invitación quería despedirse de aquellas personas que compartieron parte de su vida. Sólo quería al final un brindis a una vida mejor para el mundo convulsionado (ironía de quien participó de un genocidio, ¿sería un mea culpa? nadie nunca lo sabrá, excepto yo...) De vuelta del restaurante donde con un productor amigo, aprovechamos todo para cenar ya que según el propietario estaba incluido en precio final. A media noche donde sólo 5 personas estaban en el velorio decidimos cerrar el mismo,

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hasta la mañana siguiente a partir de las 7,30.

Fue el momento que aproveché para realizar el ritual fúnebre, tenía en mi poder una cartilla que había utilizado en la Transición al eterno Oriente de mi padre. A igual que esa vez, debía

realizarla solo, no tenía ningún Hermano Masón, que me acompañara. Fue rápido y breve. La suerte que Boehme murió en octubre, las acacias ya tenían pequeñas hojas.

Consideré que éste sería el párrafo correcto, estaba la palabra “errante”, porque así fue la vida de Albrech Alvaro Boehme. “En la tumba

depositamos tu cuerpo, mientras tu alma desaparece en el infinito. Dignarte

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GRAN ARQUITECTO DEL

UNIVERSO, dígnate en tu misericordia, determinar que su alma inmortal disfrute de gloria perdurable que ofreces a los buenos y a los justos desde el principio de los siglos” di tres vueltas alrededor del cajón, deposité dentro de su traje la pequeña rama de acacia y concluí. “El Gran Arquitecto del Universo. Es nuestros Juez y nuestro guía de la vida a los mundos con un soplo de Tu

omnipotencia. Sin tu voluntad el Universo sería Profundidad y Caos” “Enséñanos el camino de la virtud en todos los instantes de nuestra vida errante y danos fuerzas para continuar con resignación”

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número de amigos y conocidos y hasta una delegación del Ejército Argentino se hizo presente, Boehme fue despedido como vivió, rodeado de mucha gente, pero solo y así quedó en el Cementerio de General Roca. Ya tenía una

experiencia previa en velorios, ya que con la muerte de su esposa me había confiado a mí todo lo referente al mismo. Ahí finalizaba la vida de un Ex Mayor del Ejército Alemán que

combatió en la 2º Guerra Mundial, que inmigró a la Argentina destacándose en la fruticultura valle taña, sea como un activo productor o como dirigente gremial.

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NEGRO, Sábado 18 de octubre de

1986

ALBRECHT ALVARO BOEHME (q.e.p.d.) Falleció en General Roca el 17/10/86 a la edad de 77 años. Su

esposa Esterlina Alsina, sus hijos Vilma Beatriz, Ángela Judith, Adriana

Gabriela, Miguel Ángel (ausentes), María y Esteban y sus hijos políticos Daniel Basse y Pablo Paniceres,

participan su fallecimiento y comunican que sus restos, velados en sala “A” de Avda. Roca 649 recibieron sepultura ayer a las 18 en la necrópolis local. Afiliado a PAMI. Servicio CUETO Y CIA. Servicios Sociales.

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En igual sentido participaron: Dr. Tomás Rodríguez y familia participan el

fallecimiento de su dilecto amigo y comunican.

Luis Ángel Cueto y señora participan el fallecimiento de su dilecto amigo y comunican.

La Cámara Frutícola Agraria de

Cervantes participa el fallecimiento de su presidente y comunica.

La Cámara de Fruticultores de General Roca participa el fallecimiento del presidente de la Cámara Frutícola de Cervantes y comunica.

La Federación de Productores de Fruta participa el fallecimiento del presidente de la Cámara Frutícola de Cervantes y

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comunica.

La Cámara Agraria de Cervantes participa el fallecimiento de su vicepresidente y comunica.

A día siguiente, “RÍO NEGRO” del domingo 19 de octubre de 1986:

El Directorio de Corpofrut participa el fallecimiento de su ex presidente y comunica.

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COMIENZO DE SUS RELATOS LA 2º GUERRA MUNDIAL

Nota Del Autor:

Un día a fines de Mayo del año 1983, me encontré con Boehme en la puerta del Banco de La Provincia de Río Negro, luego de los saludos de rutina, me invitó a ir a su pequeña chacra que tenía en las cercanías J. J. Gómez. El convite era para las dos de la tarde. Sabía que debía de ser puntual, y por otro lado quería saber más con relación al viaje a Santa Rosa (La Pampa).

El reloj marcó las dos de la tarde, cuando entré en su última propiedad rural, eran solo 4 ha. Atrás de la

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un galpón de material, donde la Logia Masónica todos los miércoles hacía sus reuniones. Dentro de ese galpón,

también tenía una pequeña oficina, forrada con machimbre, una biblioteca empotrada en la pared, donde

biblioratos, libros y objetos de La guerra, fotos sacadas durante el

conflicto, también de su esposa, y de su participación en Corpofrut, se

encontraban desordenadas. El escritorio tenía varias carpetas desparramadas y completaban el mobiliario un velador estilo inglés, dos sillones individuales y en el medio la clásica estufa a leña, que emanaba tanto el calor de la quena de leña, como también un aroma a

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colocar unas esencias a los troncos que iba a quemar.

VARIOS

Cuando Hitler anuncio el REICHTAG, EL 1º DE SETIEMBRE DE 1939, la guerra contra Polonia. Las calles de Berlín, se mantuvieron mortalmente silenciosas. La personas en un estado taciturno y también oprimido con el futuro. Aceptaron lo que estaba ocurriendo con resignación pacífica como una fatalidad que no podían evitar. En una palabra NADA DE

ENTUSIASMO.

Considerando las dificultades de

diagnóstico o de tratamiento, el soldado no era retirado de la línea de combate, a

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no ser que su capacidad de combate estuviera comprometida, era de esa forma que el soldado sería retirado del frente de batalla. Una de las

características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de impresionar, encantar, manipular y subyugar a quienes lo rodearan; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas

personalidades se veían disminuidas y manipuladas hasta el servilismo; por ejemplo, Hermann Goering expresó al ministro de finanzas Schacht que «cada vez que estoy frente al Führer siento el corazón en un puño”

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oficina a escuchar los relatos del Mayor del Ejército, del Tercer Reich, Albrech Alvaro Boehme.

A partir de este Capítulo, quien relata es Albrech Alvaro Boehme, como autor del libro, agrego Notas de comentarios y de la confirmación de su narrativa,

(búsqueda realizada por el mí.) Recuerdo que no aceptó que le

devolviera aquel sobre amarillo donde el equivalente a 1000 dólares que restaban, cuando me lo entregó en la estación de servicio en la ciudad de Santa Rosa, digo simplemente que era por viáticos. (Silencio)

RELATOS DE ALBRECH ALVARO BOEHME

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No considero de interés querer explicar las estupideces de cómo eran y como se hacían los planes de los ataques, que tipo de paracaídas, uniforme, armas, comidas, remedios, cuando y como hacíamos el amor, etc. Hablar de la guerra, va ser muy triste y tormentoso para mí, el olor a pólvora, a sangre, a muerte, ver cadáveres despedazados, el olor que enana el cuerpo humano en descomposición es terrible, ver caer herido a su compañero o verlo muerto, es cosa que el ser humano sólo es capaz de soportarlo en el fervor de una batalla, que cuando termina es mucho peor,

contabilizar los muertos y heridos, reagrupar la tropa, incentivarla a una nueva batalla, escuchar los errores que

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son cometidos, desde los camaradas o de la misma tropa que dicen con miedo, escuchar de sus superiores que quieren más efectividad en los comandos, ver que en tu pelotón existen los ratos de la guerra, aquellos que se dedican a robar Sean estos heridos o muertos, enemigos o compañeros. Al comienzo cuando uno es del bando ganador, donde la

resistencia es débil, donde todo es victoria, el sentimiento de culpa por ese subalterno herido o muerto es diferente, es más dramático, con el pasar de los años di cuenta que esa guerra había dejado de ser pasional por el

simbolismo patrio que un soldado jura defender la patria hasta morir, por un sálvese quien pueda y como pueda.

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Como Capitán, veía como sus superiores habían deformado el espíritu patrio, pasando a dominar negocios ilícitos, desde formar pelotones especiales para recuperar objetos de muertos (ratos) otros se especializaban en arte sacro y particular, y otros a la distribución de drogas y alcohol entre los combatientes, la moneda corriente era cualquier cosa que podía ser canjeada en el mercado negro. El ejército alemán no fue una excepción de lo que ocurrió en otras guerras, eso se oculta, se evita, no se comenta. Infelizmente mi cultura me llevaba en esos momentos o quizás por el hecho de ser un capitán mi única salida fue de aliarme a los que

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Que no la tuvimos.

Si me preguntan ¿cuántos maté?, diré que no fueron muchos, comencé como Segundo Teniente, dando y ejecutando ordenes, las muertes es para la tropa. Si, debo haber matado soldados enemigos. Como también digo que maté soldados alemanes. Una vez maté a dos que

estaban estuprando a una serbia, otra vez maté a uno que no acató la orden de devolver lo que había hurtado de sus compañeros muertos. El peor de todos fue un soldado alemán herido

gravemente en el estómago, donde sus tripas estaban fuera del cuerpo, lo hice para que el INFELIZ no sufriera más, vi en sus ojos que él quería eso, y así lo

Referencias

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