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Índice de Nivel de Vida

82 Figura 4.9 Situación de vivienda de los millennials de la ciudad de Chilpancingo

Fuente: elaboración propia con base en los datos estadísticos recolectados

83 Una vez establecidas las categorías en las cuales se expresa el nivel de vida, es imperante establecer cómo es que dichas categorías serán calculadas, primero se debe de ponderar y categorizar cada una de las variables previamente establecidas y descritas (tasa de desempleo, ingreso medio mensual, accesibilidad a bienes y servicios, satisfacción de demanda de bienes y servicios, ahorro y accesibilidad a vivienda). Para calificar la tasa de desempleo de los millennials de la ciudad de Chilpancingo y después integrarla al índice de nivel de vida, se tomó en cuanta los porcentajes de la población de estudio que está empleada y se le dio un valor numérico correspondiente a cada una de las siguientes categorías: 1=muy alto, 2=alto, 3=media, 4=baja, 5=muy baja. Así, para poder calificar la tasa de desempleo se consideraron intervalos de 4 respecto a cada categoría, siendo una tasa de desempleo “muy baja” si ésta se encontraba por debajo del 4%; “baja” si es mayor que 4% pero menor al 8%; “media” si es mayor que 8% pero menor a 12%; “alta” si es mayor al 12% pero menor al 16%; y “muy alta” si dicha tasa de desempleo es mayor al 16%. Por lo tanto; para el caso de los millennials de la ciudad de Chilpancingo, la tasa de desempleo se encuentra en la categoría de “alta”, puesto que la tasa de desempleo representa el 13.2% de la población millennial, con una calificación de 2.

Para categorizar el ingreso medio mensual, igualmente se establecieron las mismas cinco categorías, con el siguiente puntaje: 1=muy bajo, 2= bajo, 3=medio, 4=alto, 5=muy alto. Asó para poder calificar ingreso de los millennials de Chilpancingo se estableció que, si para la mayoría de la población el ingreso mensual equivale a menos del salario mínimo, entonces este sería “muy bajo”, si el ingreso mensual de la mayoría de la población estudiada se encuentra entre uno y dos salarios mínimos este sería calificado de “bajo”; entre dos y tres salarios mínimos “medio”; entre tres y cuatro salario mínimos “alto”; y por último;

si el ingreso de la mayor parte de la población es mayor a cuatro salarios mínimos entonces este sería de “muy alto”. Entonces, al encontrarse la población millennial, en su mayoría, percibiendo un ingreso menor al salario

84 mínimo, el ingreso medio mensual de los millennials de la ciudad de Chilpancingo puede ser catalogado de muy bajo, obteniendo un puntaje de 1.

El acceso a bienes y servicios para la población de estudio fue puntuado y categorizado tomando como referencia el porcentaje de millennials que dicen poder acceder a todos los bienes y servicios que consideran necesarios dentro del mercado interno de la ciudad de Chilpancingo de los Bravo. Por tanto, el acceso a bienes y servicios sería categorizado como “muy alto” si más del 80%

de la población estudiada accede a los bienes y servicios necesarios mediante el mercado de Chilpancingo de los Bravo, obteniendo una calificación de 5;

como “alto” si éste es menor que el 80% pero mayor al 60%, obteniendo una puntuación de 4; como “medio” si es menor al 60% pero mayor al 40%, con un puntaje de 3; como “bajo” si es menor al 40% pero mayor al 20%, puntuado con 2; y como “muy bajo” si menos del 20% accede a los bienes y servicios necesarios dentro del mercado interno de la ciudad, con una calificación de 1.

Entonces, con un 76.7% de la población millennial de Chilpancingo accediendo a los bienes y servicios que considera necesario, el acceso a bienes y servicios para esta población puede ser catalogado de “bueno”, obteniendo un puntaje de 4.

Ahora, para medir la satisfacción de demanda de bienes y servicios de los millennials, se tomó en cuenta el porcentaje de millennials que dijo poder satisfacer sus necesidades con el ingreso percibido. En consecuencia, si más del 80% de la población encuestada dice satisfacer sus necesidades de bienes y servicios con el ingreso percibido entonces dicha variable será catalogada de

“muy alta” y obtendría una ponderación de 5; como “alta” si dicha satisfacción de demanda es menor que el 80% pero mayor al 60%, obteniendo una puntuación de 4; como “media” si es menor al 60% pero mayor al 40%, con un puntaje de 3; como “baja” si es menor al 40% pero mayor al 20%, puntuado con 2; y como “muy baja” si menos del 20% de los millennials dice satisfacer su demanda de bienes y servicios con relación a su ingreso. Entonces, con solo el 12% de la población estudiada declarando que, puede satisfacer sus

85 necesidades con su ingreso, la satisfacción de bienes y servicios es calificada como “muy baja”, con un puntaje de 1, para la población estudiada.

Para poder categorizar la situación de ahorro de los millennials se consideró únicamente la proporción de la población estudiada que decide ahorrar, por lo tanto, si más del 80% de la población encuestada dice ahorrar, entonces el indicador de situación de ahorro será catalogado de “muy alto” y obtendría una ponderación de 5; como “alto” si el porcentaje de población que ahorra es menor que el 80% pero mayor al 60%, obteniendo una puntuación de 4; como

“regular” si es menor al 60% pero mayor al 40%, con un puntaje de 3; como

“bajo” si es menor al 40% pero mayor al 20%, puntuado con 2; y como “muy bajo” si menos del 20% de los millennials declara ahorrar parte de su ingreso.

Los resultados obtenidos arrojaron que, el 57.8% de la población millennial ahorra, y que el 42.2% no lo hace. Así, con base en los resultados obtenidos, se puede calificar a la situación de ahorro como “regular”, con un puntaje de 3, ya que, un porcentaje muy significativo, pero no mayoritario declaró no ahorrar.

Por último, respecto al acceso a vivienda, se determinó que se tomarían en cuenta dos determinantes para el estudio de dicho indicador: aquellos que son incapaces de tener o rentar una vivienda, los que dependen de algún familiar para poder tener un lugar donde vivir; en contraste con los que tienen o rentan una vivienda, aquellos que no dependen de un familiar para poder tener un espacio propio. Así, si el porcentaje de millennials en la ciudad de Chilpancingo que cuenta no depende de un familiar para tener una vivienda es del 80%

entonces el acceso a vivienda puede ser catalogado como “muy bueno”; si dicho porcentaje es menor que el 80% pero mayor al 60%, obteniendo una puntuación de 4; como “regular” si es menor al 60% pero mayor al 40%, con un puntaje de 3; como “bajo” si es menor al 40% pero mayor al 20%, puntuado con 2; y como “muy bajo”, con puntaje de 1, si menos del 20% de los millennials pueden tener acceso a una vivienda por su cuenta, ya sea adquiriéndola o rentándola. Se encontró que, tan solo el 36.4% de los millennials no depende de algún familiar para tener un espacio propio para vivir, que pueden ser

86 independientes, entonces, el acceso a vivienda puede ser puntuado con 2, y ser catalogado como “bajo”.

Si bien, las categorías dadas para cada indicador previamente analizado permiten interpretar la información obtenida de manera más fácil, solo son datos descriptivos. Para poder integrar la información obtenida, en un solo parámetro, en este caso, el índice de nivel de vida es necesario un criterio unificador que permita que, estos datos aparentemente dispares puedan ser relacionados;

para ello, el sistema de puntuación de cada indicador es el responsable de darles un rasgo que les permita integrarse en uno solo y así poder medir y dar forma al índice que se desea medir e interpretar. La puntuación que se obtuvo en cada indicador es integrada como un promedio, sumando cada uno de los puntajes individuales y dividiendo entre el total de características a medir (en este caso 6), así, después de dicho cálculo, se obtiene un promedio de 2.3.

Tomando en cuenta que, anteriormente se estableció una categorización de cinco valores que van desde muy bajo a muy alto para el nivel de vida, cada uno representado con un valor numérico, se puede decir que, el nivel de vida de los millennials de la ciudad de Chilpancingo entra en la categoría de bajo, siendo sus peores puntos, el ingreso y la satisfacción de demanda de bienes y servicios, ambos cayendo en la categoría de “muy bajo”, en conjunto con la tasa de desempleo que fue categorizada de ser alta y el acceso a vivienda que fue calificado como bajo, reflejan a grandes rasgos la situación económica de los millennials de esta ciudad, el cual de poder ser descrita en una palabra está definitivamente sería pobreza.

El porcentaje de millennials que ahorran tampoco fue lo suficientemente elevado como para tener una buena calificación, pese a que este no está directamente relacionado a la cantidad de ingresos que los individuos estudiados perciben. Por último, el único indicador con un resultado positivo fue aquel que no está relacionado al ingreso ni a la situación de empleo: el acceso a bienes y servicios que fue señalado de ser bueno, o sea que; el mercado interno de la ciudad de Chilpancingo es lo suficientemente capaz de proveer a

87 los millennials de aquellos bienes y servicios necesarios, pero que los millennials simplemente, en su gran mayoría, no tienen el dinero para adquirirlos. Esto implica que, si el nivel de vida de los millennials de Chilpancingo es declarado como bajo, es principalmente debido a los rasgos que van ligados directamente a su ingreso, a qué tan pobres son, lo que una vez más lleva a la declaración de que los ingresos de los millennials son tan bajos y que, además, el desempleo es tan elevado que les imposibilita tener un nivel de vida decoroso.

88 Conclusiones

El panorama de los millennials de Chilpancingo frente al mundo.

A lo largo del mundo, los millennials han sido catalogados como una generación con un futuro poco alentador y de hecho, pese a que son un grupo poblacional que presenta características, sin precedentes a las generaciones pasadas, entre las que destaca un mayor nivel de preparación académica y profesional, es un común denominador alrededor de mundo el empobrecimiento que esta generación sufre en contraste a sus predecesoras, a tal grado que, se llega a declarar que serán la primer generación destinada a ser más pobre que la de sus padres, puesto que desde el siglo pasado la norma era que en general los hijos consiguieran un mejor nivel de vida y de riqueza mayor a la de sus padres;

así, la idea de una riqueza constantemente creciente impulsada por el avance tecnológico inundó el imaginario colectivo y el hecho de que la generación del milenio rompiera esta cadena ilusoria de eterno crecimiento, pone de manifiesto una gran crisis, una ruptura que genera un conflicto entre la falsa promesa de un mundo cada vez más moderno, y por tanto cada vez más próspero; en especial para aquellos catalogados bajo el denominador de “millennial”. Esta es una de las premisas con las que se inició este trabajo de investigación, que da pie a uno de sus objetivos: saber si tales afirmaciones poco esperanzadoras, que se han hecho alrededor del mundo, en especial en los países desarrollados sobre los millennials, son una pesadilla no solo para aquellas naciones que se han tomado el tiempo de indagar sobre este tema, o si esta realidad que reportan aquellos países que encienden las alarmas para los calificados, desventurados y empobrecidos millennials es un fenómeno que incluso existe en aquellos lugares en donde no son tan visibles, en este caso, una pequeña ciudad mexicana hispanoparlante que entre tradiciones y problemas mayores generalizados en toda su población, poco se ha preocupado por saber de la pobreza de aquella generación que recién comienza a ser el motor principal de su economía, porque tal vez la pobreza sea el común denominador no solo para los millennials de Chilpancingo de los Bravo, sino que lo es para toda la ciudad,

89 para toda la entidad federativa de la cual esta ciudad es capital y para el país en el que ésta se encuentra.

Lo cierto es que, aquellas preocupaciones y predicciones pesimistas, con respecto a aquella generación empobrecida, carente de oportunidades, empleo, vivienda, que vive en un mundo en crisis a la cual la siguiente crisis le está por llegar, en otras naciones, más desarrolladas, y tal vez más privilegiadas, también son ciertas incluso para aquellas ciudades que no destacan en el plano internacional. Sus ingresos son tan bajos que, aún con las facilidades que ofrecen los avances tecnológicos y la globalización para acceder a aquellos bienes y servicios de consumo que para otros era impensables adquirir o si quiera solar, la gran mayoría expresan no poder satisfacer sus necesidades con aquello que perciben mes con mes en forma de ingreso monetario, ni hablar de los que se consideran inconformes con sus ingresos, que esos son más; los millennials no tiene ahorro, mucho menos pueden soñar con tener un espacio propio o privado, lejos del manto de sus padres o familiares, porque una vez más con sus ingresos “a penas les alcanza”, muchos ni siquiera ahorran, y hasta ahora solo hemos hablado de los privilegiados que cuentan con un empleo o fuente de ingreso.

Los millennials, son una generación pobre, con un bajo nivel de vida que es, y probablemente será, mucho menor que el de sus padres, no solo Estados Unidos o en la Unión Europea, sino también en este pedacito de territorio llamado Chilpancingo de los Bravo. Lo cual nos recuerda, que, aunque no queramos voltear a ver el panorama global, muchas veces este nos ayuda a entender y abordar aquello que es local; porque lo global no es más que un reflejo de un conjunto casi inmensurable de incontables localidades.

El nivel de vida y la sustentabilidad social.

Otra de las ambiciones de este estudio, es relacionar al nivel de vida con la sustentabilidad social, y si aún no queda clara la relación que hay entre el nivel

90 de vida, y la sustentabilidad social entonces demos respuesta con las siguientes preguntas: ¿Qué sociedad puede ser reproducible y perdurable con una generación llena de individuos que recién son padres, trabajadores y/o emprendedores que viven en el límite de la pobreza?, ¿Qué sociedad se preocuparía por la continuidad de sus procesos identitarios y sociales cuando la principal preocupación es hacer que el dinero alcance y/o poder encontrar un empleo?, ¿Qué sociedad puede ser representativa cuando su juventud está atada al territorio y espacio de sus predecesores porque le es virtualmente imposible poder costear un lugar propio? y ¿Qué economía puede prosperar en un panorama de pobreza?

Es importante que el nivel de vida sea el adecuado para permitir que aquellos principios de sustentabilidad social puedan existir. Una sociedad con un nivel de vida bajo, como en el caso de los millennials de la ciudad de Chilpancingo, es una al borde de la insustentabilidad, ya que una sociedad sustentable lo es cuando las esferas políticas, sociales, ambientales y económicas se encuentran en equilibrio y cada una de ellas existe de manera plena. Así, una sociedad sin un panorama económico claro o alentador puede ser considerada como insostenible, y el nivel de vida es una de tantas herramientas diagnosticas para conocer de manera sencilla el estado económico de dicha sociedad o extracto de ella.

Los millennials de Chilpancingo de los Bravo, son una comunidad en la que su sustentabilidad corre riesgo, al menos en lo económico, y sus bajos ingresos, su incapacidad de satisfacer sus necesidades en base a lo que perciben, su dependencia en vivienda, sus pocos ahorros, su alta tasa de desempleo;

reflejados en un bajo nivel de vida, son un claro indicio de ello.

Sobre el nivel de vida de los millennials de la ciudad de Chilpancingo de los Bravo.

91 El nivel de vida es un índice compuesto de diferentes variables que intenta dar un reflejo de la realidad económica para un grupo o sociedad a estudiar. Así, al momento de medir el nivel de vida para los millennials de la ciudad de Chilpancingo, se obtuvo que este, tiene un valor de “bajo”, pero ¿qué significa realmente este adjetivo? Más allá de que una escala como la propuesta simplifique el entendimiento de los valores obtenidos con base en las variables establecidas, medir el índice de nivel de vida es explicar una parte de la realidad.

Hablar de un nivel de vida “muy alto” sería contextualizar un grupo de estudio, donde la mayoría de la población tiene un ingreso lo suficientemente alto como para poder satisfacer sus necesidades básicas y más, que le permita a sus integrantes ahorrar, invertir, al mismo tiempo que le garantiza poder tener una vivienda propia que no signifique destinar gran parte del ingreso en ella, y que la vez, su entorno le proporcione todo aquello que cualquier individuo en ella pueda necesitar, claro a través del mercado, con la menor tasa de desempleo posible.

Entonces, cuando se dice que los millennials de la ciudad de Chilpancingo de los Bravo tienen un nivel de vida bajo, se tiene que esclarecer el porqué de dicho calificativo. Primero, regresar a ver la situación de empleo de este grupo poblacional hace que nos preguntemos qué tan veraces son los datos ofrecidos por las fuentes oficiales; el gobierno del estado de Guerrero presume en sus informes las tasas más bajas de desempleo en todo el país, del 1.4%; incluso el INEGI lo remarca, ya que incluso en pleno año de la pandemia, declaró que el desempleo en Guerrero era tan bajo como el 2.43%. En contraste este estudio arrojó que la población estudiada tiene una tasa de desempleo del 13.2%, tan comparable a aquellas de naciones o ciudades en tiempos de crisis y ridículamente alto para el “estado con menos desempleo del México”, ¿será que los millennials no son empleados en la misma proporción que el resto de los grupos poblacionales? Al mismo tiempo nacen las siguientes preguntas: ¿Por qué crisis económica atraviesan los millennials de Chilpancingo? Y ¿Son

92 culpables ellos de la crisis económica en la que viven cuando la porción más joven de los millennials apenas sueña con tener su primer empleo y la parte más vieja recién cumple 10 años trabajando? Lo cierto es que, en cuanto empleo los millennials sufren de niveles muy altos de desempleo.

Midiendo el ingreso, se observa que la mayoría vive por debajo de la línea de la pobreza o a penas por encima de ella, o sea, que, aunque algunos millennials tengan el privilegio de tener un empleo, la mayoría son mal pagados, peor aún, el 26% dice percibir al mes menos del salario mínimo, lo cual una vez más hace que uno se cuestione el tipo de empleos a la que la mayoría de millennials puede aspirar: mal pagados y muy probablemente dentro de la informalidad. Lo cierto también es, que la pobreza y el bajo ingreso no son fenómenos ajenos a la mayoría de los mexicanos.

Así, no es de extrañarse que, el tan solo el 12% de los millennials diga estar conforme con lo que gana, peor aún, el 79.5% no puede adquirir los bienes y servicios que considera necesario porque su ingreso no se lo permite, y aunque pueda acceder con relativa facilidad a aquello que no puede adquirir dentro de la ciudad de Chilpancingo, de qué sirve si apenas alcanza para comer, para subsistir. Tampoco es sorprendente, ver con claridad que en general los millennials no son una población ahorradora, pero ¿Qué hay que ahorrar cuando si apenas alcanza para terminar el mes?

La situación de vivienda no hace más que reafirmar la situación de pobreza y carencia en la que viven los millennials, ni siquiera el 10% de estos puede tener una casa propia, menos de una tercer parte puede costear una renta, entonces no es sorprendente ver que la mayoría de estos tenga que depender de sus familiares y antecesores para poder obtener un espacio donde vivir; esto aunado que, una casa barata destinando el equivalente a un salario mínimo tomaría 22 años al menos (ya que no se toma en cuenta la tasa de interés) para poder adquirir un hogar, si se deseara acortar este tiempo destinando dos salarios mínimos a la compra de un hogar, tendríamos que recordar que más de la mitad dice estar por debajo de esa línea de ingreso o a penas por encima de

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