162
permite duplicar los esfuerzos, también incrementa las responsabilidades de la comunidad escolar, principalmente de los directivos –supervisan la ejecución de
pesy
ceps– y de los padres de familia –conforman al menos la mitad de los integrantes de los comités de los
ceps–.
Con base en lo expuesto, puede decirse que se han hecho grandes esfuerzos por establecer estrategias que contribuyan a la contención de la violencia y se ha buscado que las iniciativas compaginen políticas pú- blicas específicas, como ocurre en este caso con la política de seguridad y la educativa. A pesar de la claridad que existe en los lineamientos, el número de municipios prioritarios se ha incrementado, por ello es importante reflexionar sobre la implementación de estas estrategias en espacios locales específicos.
Figura 1.Vinculación operativa de los organigramas del
PESy el
CEPSFuente: Elaboración propia con base en
SEP, 2011a y 2010 b.
Coordinación Nacional del Programa Escuela
Segura (PES)
Director Coordinación
Nacional del (PES)
Lectura Mejoramiento de la infraestructura
Protección civil y seguridad
escolar
Activación física
Actividades artísticas, recreativas o culturales
Desaliento de prácticas que generen violencia entre pares
Establecimientos de consumo
escolar
Medio ambiente y limpieza del entorno Autoridad
Educativa Estatal
Exalumnos Maestros Miembros
de la comunidad Padres de
familia Alumnos
Consejo Nacional de Participación Social
en la Educación
Consejo Estatal de Participación Social
en la Educación
Consejo Municipal de Participación Social
en la Educación
Consejos Escolares de Participación Social
Comités Escuelas de educación básica
participantes Director
Lectura Mejoramiento de la infraestructura
Protección civil y seguridad
escolar
Activación física
Actividades artísticas, recreativas o culturales
Desaliento de prácticas que generen violencia entre pares
Establecimientos de consumo
escolar
Medio ambiente y limpieza del entorno
Exalumnos Maestros Miembros
de la comunidad Padres de
familia Alumnos
Consejos Escolares de Participación Social
Comités Escuelas de educación básica
participantes ...
...
...
...
... ...
...
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permite duplicar los esfuerzos, también incrementa las responsabilidades de la comunidad escolar, principalmente de los directivos –supervisan la ejecución de
pesy
ceps– y de los padres de familia –conforman al menos la mitad de los integrantes de los comités de los
ceps–.
Con base en lo expuesto, puede decirse que se han hecho grandes esfuerzos por establecer estrategias que contribuyan a la contención de la violencia y se ha buscado que las iniciativas compaginen políticas pú- blicas específicas, como ocurre en este caso con la política de seguridad y la educativa. A pesar de la claridad que existe en los lineamientos, el número de municipios prioritarios se ha incrementado, por ello es importante reflexionar sobre la implementación de estas estrategias en espacios locales específicos.
Figura 1.Vinculación operativa de los organigramas del
PESy el
CEPSFuente: Elaboración propia con base en
SEP, 2011a y 2010 b.
Coordinación Nacional del Programa Escuela
Segura (PES)
Director Coordinación
Nacional del (PES)
Lectura Mejoramiento de la infraestructura
Protección civil y seguridad
escolar
Activación física
Actividades artísticas, recreativas o culturales
Desaliento de prácticas que generen violencia entre pares
Establecimientos de consumo
escolar
Medio ambiente y limpieza del entorno Autoridad
Educativa Estatal
Exalumnos Maestros Miembros
de la comunidad Padres de
familia Alumnos
Consejo Nacional de Participación Social
en la Educación
Consejo Estatal de Participación Social
en la Educación
Consejo Municipal de Participación Social
en la Educación
Consejos Escolares de Participación Social
Comités Escuelas de educación básica
participantes Director
Lectura Mejoramiento de la infraestructura
Protección civil y seguridad
escolar
Activación física
Actividades artísticas, recreativas o culturales
Desaliento de prácticas que generen violencia entre pares
Establecimientos de consumo
escolar
Medio ambiente y limpieza del entorno
Exalumnos Maestros Miembros
de la comunidad Padres de
familia Alumnos
Consejos Escolares de Participación Social
Comités Escuelas de educación básica
participantes ...
...
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... ...
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...
163 pes y ceps en un municipio violento: Del papel a la práctica
En Matamoros, “la educación básica se ofrece a más de 99 por ciento de los niños de cinco a 14 años. Por lo que respecta a la educación básica de preescolar, primaria y secundaria, el número de escuelas asciende a 454, con 3 813 docentes y una matrícula de alumnos de poco más de 101 mil” (Ayuntamiento de Matamoros, 2011). De esas escuelas, 85 por ciento tiene un Consejo Escolar instalado y 71 por ciento participa en Escuela Segura (Subsecretaría de Educación Básica, 2012 y
sep- Conpase, sin año), superando notablemente el estándar nacional que equivale a 41.32 y 20.83 por ciento, respectivamente.
Esto se debe a que el Ayuntamiento de Matamoros ha vinculado sus propuestas con los lineamientos estatales y federales. La seguridad, por ejemplo, es uno de los ejes rectores del Plan Municipal 2011-2013 y el objetivo es entender y atender el delito de manera integral, dicha atención incluye la incorporación de la sociedad civil en labores preventivas. Para lograr que Matamoros tenga espacios seguros para la convivencia comu- nitaria se establecieron líneas de acción que involucran a las escuelas, el
pesy el
ceps: la instrumentación del programa Escuela Segura y la integración de comités de seguridad con padres de familia y maestros (Ayuntamiento de Matamoros, sin año:40 y 43).
Sin embargo, como ocurre con muchas iniciativas gubernamen- tales, de la planeación a la implementación puede existir una gran brecha. En Matamoros, la conformación y funcionamiento de los con- sejos escolares se ha vinculado directamente a la implementación de programas que incluyen el ejercicio de recursos financieros:
Los Consejos de Participación Social se inician allá por la Ley, la Reforma
Educativa de 1993; […] [esa ley plantea] conformar un Consejo adicio-
nal a las asociaciones de padres de familia, que estos consejos sirvieran
como organismos transparentes de rendición de cuentas, de coadyuvar
el trabajo académico de las escuelas y que si hubiera, por ejemplo, algún
programa educativo estatal, que éstos sirvieran de rendición, de revisión,
de supervisión, de autorización, que ellos estuvieran dando el visto bueno
de cada una de las obras de los programas federales […] [los
ceps]
164
funcionaron para que funcionara el programa Escuelas de calidad […]
Hasta la fecha, los Consejos siguen funcionando como garantes de un programa de Escuelas de Calidad u otro tipo de programas (coordinador de educación municipal en Matamoros, entrevista, 2011).
La primera impresión que proporciona la cita anterior es que el vínculo entre el
cepsy algunos programas, lejos de fomentar el buen funcionamiento de los consejos, ha provocado que las escuelas los conformen cuando buscan implementar programas que estipulan la implementación de un consejo. Es indudable que algunas escuelas operan de esa manera, sin embargo la realidad es más compleja: la operación de las iniciativas federales se ve afectada por la dinámica de trabajo de las propias secretarías que deben vigilar su operación, de las instancias en las que recae el mayor peso operativo –en este caso las escuelas– y del espacio específico donde las escuelas están inmersas.
En la
sep, como suele ocurrir con las grandes corporaciones, no siempre se siguen los lineamientos marcados porque se presentan las dificultades atribuibles a su propia estructura caracterizada por la ver- ticalidad y la existencia de múltiples instancias que a su vez, tienen a su cargo una gran cantidad de centros educativos. Cuando la
sepimplementa nuevas iniciativas, generalmente las escuelas reciben la do- cumentación y después la orientación específica:
[Respecto de los programas y otras iniciativas de la
sep] los ponen y la verdad es que nosotros no tenemos información y nos comienzan a llegar y a llegar documentos y documentos y ya cuando tenemos los documentos nos mandan a hablar para darnos la información. O sea, ya cuando los te- nemos que [entregar], o ya los llenamos a como nos dio a entender nuestro sentido común, y ya después nos hablan para darnos la información, por eso le digo que, poco a poco –por no decirlo periódicamente– pero, en la medida en que los han ido aterrizando, aunque un poco extemporáneo, nos ha ido llegando la información (directora de primaria, entrevista, 2012).
La falta de coordinación para operar las nuevas iniciativas ha lle- vado a las escuelas a desarrollar sus propias estrategias. Sin embargo,
165
antes de llegar a esta etapa sortean una dificultad relevante: la falta de participación de la comunidad escolar. Esto se debe a que “si lo presentas tú como un programa, la gente lo va a rechazar; porque la gente no quiere compromisos, no quiere responsabilidades” (coor- dinador de educación municipal en Matamoros, entrevista, 2011).
Lamentablemente, los padres de familia son una parte fundamental de la operatividad de los programas, pero también de sus dificultades porque, como señala la directora de una primaria, con respecto a la conformación del Consejo Escolar:
[Los padres] no quieren adquirir responsabilidades, no quieren destinarle tiempo a esto, entonces nomás nos acercábamos y pues como que se re- tiraban, como que nada más veían al fantasma, o no sé […]entonces se alejaban y a unos los convencía nada más para llenar el espacio; y ya se va la papelería y ya cumpliste con el requisito, y ya cumpliste con el trámite y tan, tan […] [Si lograba conformar el Consejo, les decía a los padres] “no lo vean como una responsabilidad, véanlo como un trabajo en beneficio de sus mismos niños, sus mismos hijos” (directora de primaria, entrevista, 2012).
Esta resistencia a la participación debe reflexionarse detenida- mente porque por un lado, se presenta en Matamoros, uno de los municipios con mayor índice de violencia en el país y por ello, una política enfocada a la prevención del delito con énfasis en el involucra- miento de la ciudadanía debe tener como punto central la búsqueda de estrategias que disminuyan la animadversión de los padres que son el eje de la familia, la principal institución de la sociedad. Por otro lado, desde un escritorio pueden esbozarse complejas acciones, coordinar iniciativas, calendarizar actividades e incluso obligar a la creación de asociaciones comunitarias, en aras de fomentar la solidaridad, el res- peto y la democracia que fortalecen la cohesión y la convivencia que a su vez permiten contener la violencia. Sin embargo, es difícil que funcionen las estrategias planteadas en una política de prevención con participación, ya que la ciudadanía opone resistencia.
En el caso de la prevención del delito y el combate a la violen-
cia, el planteamiento original da por sentado que las asociaciones
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funcionaron para que funcionara el programa Escuelas de calidad […]
Hasta la fecha, los Consejos siguen funcionando como garantes de un programa de Escuelas de Calidad u otro tipo de programas (coordinador de educación municipal en Matamoros, entrevista, 2011).
La primera impresión que proporciona la cita anterior es que el vínculo entre el
cepsy algunos programas, lejos de fomentar el buen funcionamiento de los consejos, ha provocado que las escuelas los conformen cuando buscan implementar programas que estipulan la implementación de un consejo. Es indudable que algunas escuelas operan de esa manera, sin embargo la realidad es más compleja: la operación de las iniciativas federales se ve afectada por la dinámica de trabajo de las propias secretarías que deben vigilar su operación, de las instancias en las que recae el mayor peso operativo –en este caso las escuelas– y del espacio específico donde las escuelas están inmersas.
En la
sep, como suele ocurrir con las grandes corporaciones, no siempre se siguen los lineamientos marcados porque se presentan las dificultades atribuibles a su propia estructura caracterizada por la ver- ticalidad y la existencia de múltiples instancias que a su vez, tienen a su cargo una gran cantidad de centros educativos. Cuando la
sepimplementa nuevas iniciativas, generalmente las escuelas reciben la do- cumentación y después la orientación específica:
[Respecto de los programas y otras iniciativas de la
sep] los ponen y la verdad es que nosotros no tenemos información y nos comienzan a llegar y a llegar documentos y documentos y ya cuando tenemos los documentos nos mandan a hablar para darnos la información. O sea, ya cuando los te- nemos que [entregar], o ya los llenamos a como nos dio a entender nuestro sentido común, y ya después nos hablan para darnos la información, por eso le digo que, poco a poco –por no decirlo periódicamente– pero, en la medida en que los han ido aterrizando, aunque un poco extemporáneo, nos ha ido llegando la información (directora de primaria, entrevista, 2012).
La falta de coordinación para operar las nuevas iniciativas ha lle- vado a las escuelas a desarrollar sus propias estrategias. Sin embargo,
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antes de llegar a esta etapa sortean una dificultad relevante: la falta de participación de la comunidad escolar. Esto se debe a que “si lo presentas tú como un programa, la gente lo va a rechazar; porque la gente no quiere compromisos, no quiere responsabilidades” (coor- dinador de educación municipal en Matamoros, entrevista, 2011).
Lamentablemente, los padres de familia son una parte fundamental de la operatividad de los programas, pero también de sus dificultades porque, como señala la directora de una primaria, con respecto a la conformación del Consejo Escolar:
[Los padres] no quieren adquirir responsabilidades, no quieren destinarle tiempo a esto, entonces nomás nos acercábamos y pues como que se re- tiraban, como que nada más veían al fantasma, o no sé […]entonces se alejaban y a unos los convencía nada más para llenar el espacio; y ya se va la papelería y ya cumpliste con el requisito, y ya cumpliste con el trámite y tan, tan […] [Si lograba conformar el Consejo, les decía a los padres] “no lo vean como una responsabilidad, véanlo como un trabajo en beneficio de sus mismos niños, sus mismos hijos” (directora de primaria, entrevista, 2012).
Esta resistencia a la participación debe reflexionarse detenida- mente porque por un lado, se presenta en Matamoros, uno de los municipios con mayor índice de violencia en el país y por ello, una política enfocada a la prevención del delito con énfasis en el involucra- miento de la ciudadanía debe tener como punto central la búsqueda de estrategias que disminuyan la animadversión de los padres que son el eje de la familia, la principal institución de la sociedad. Por otro lado, desde un escritorio pueden esbozarse complejas acciones, coordinar iniciativas, calendarizar actividades e incluso obligar a la creación de asociaciones comunitarias, en aras de fomentar la solidaridad, el res- peto y la democracia que fortalecen la cohesión y la convivencia que a su vez permiten contener la violencia. Sin embargo, es difícil que funcionen las estrategias planteadas en una política de prevención con participación, ya que la ciudadanía opone resistencia.
En el caso de la prevención del delito y el combate a la violen-
cia, el planteamiento original da por sentado que las asociaciones
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comunitarias contribuyen a la contención de la violencia, sin embargo en la práctica es difícil establecer esa relación causal porque intervienen diversos factores, como las fallas atribuibles a las instancias responsa- bles, en este caso la
sepy el desinterés de la comunidad, en este caso de tipo escolar.
Respecto a la dinámica de los espacios donde se ubican las es- cuelas, hay dos problemas fundamentales: la violencia del entorno y el exceso de programas basados en la participación ciudadana. En una ciudad como Matamoros, que ha vivido cotidianamente las consecuen- cias del combate al crimen organizado, es común que en las colonias prevalezca la violencia, aunque la frecuencia y el alcance sean diferen- ciados. Por ejemplo, en algunas colonias existen pandillas juveniles, en otras los profesores de primaria han confiscado municiones a sus estu- diantes y en algunas más, hay jóvenes de secundaria que abandonan sus estudios –con la aprobación de los padres–, porque son hostigados por integrantes del crimen organizado.
A esto se suma un generalizado clima de violencia y temor que se expresa y es resultante en la venta ilícita de gasolina, los robos a establecimientos comerciales e instituciones educativas, la violencia en contra del personal de seguridad de empresas, instituciones y frac- cionamientos, así como los enfrentamientos armados y persecuciones entre los integrantes del crimen organizado y las autoridades federales.
Todo ello contribuye a que la comunidad prefiera mantenerse al mar- gen, en la medida de lo posible, de una guerra que ha dejado graves consecuencias y modificado su vida cotidiana.
Por otro lado, hay algunas colonias donde, a pesar del clima de violencia, la misma necesidad ha contribuido a que se conviertan en una comunidad proactiva y con ello han logrado importantes bene- ficios. Es el caso de la colonia independencia,
4ubicada al sureste de Matamoros y conformada por más de dos mil familias que llegaron a vivir a ese espacio en la década de ochenta del siglo pasado, cuando en el lugar no existían los servicios públicos más básicos. Hoy en día, la independencia cuenta con alumbrado, agua potable, drenaje, kínder,
4La información sobre la colonia independencia se basa en la entrevista a una maestra que ha sido presidenta del Comité Vecinal de la colonia en varias ocasiones.
167
primaria, iglesia, centro de salud, salón de actos, canchas, áreas verdes y pavimentación en 85 por ciento de sus calles.
La mayor parte de la infraestructura de la colonia fue resulta- do de la labor del comité vecinal y actualmente, los colonos siguen participando en diversos comités para operar algunas áreas o recibir programas sociales. Por ejemplo, las personas que reciben el progra- ma Oportunidades, forman parte del comité de dicho programa, el centro de salud, la primaria y el kínder tienen sus respectivos comités y en el caso particular de las escuelas de educación básica, se integran las asociaciones de padres de familia, los consejos escolares y comités específicos para programas como Desayunos Escolares, por ejemplo.
A estos comités se añade la conformación de otros específicos por obras públicas, como ocurre con el programa Hábitat,
5que en la independencia ha tenido a su cargo la pavimentación y rehabilitación de canchas deportivas. Al igual que Escuela Segura, Hábitat exige la conformación de comités de contraloría social que, en el caso de la pavimentación se integran por cuadra o calle, según la extensión de la obra, lo cual incrementa notablemente el número de comités que operan en la colonia. Finalmente, a esos comités se suman otras figuras asociativas tradicionales como los comités vecinales, sindicatos, orga- nizaciones civiles, clubes, grupos religiosos, grupos de apoyo, etcétera.
Esto ha traído como consecuencia la disminución del interés de los colonos en la participación ciudadana.
Aunque no todas las colonias de Matamoros son tan grandes como la independencia, no han recibido tantos beneficios, ni tampoco han tenido que organizarse colectivamente para conseguir los servicios básicos, es innegable que hoy en día hay un fenómeno de efecto multi- plicador de las asociaciones comunitarias, que propicia el desinterés en la participación más que fomentarlo.
A pesar de las dificultades atribuibles a las instancias operadoras y al entorno, las escuelas de educación básica intentan cumplir con los
5Hábitat es un programa complejo e integral que surge en 2003 para contribuir a la supera- ción de la pobreza y al mejoramiento de la calidad de vida de las zonas urbano-marginadas.
Opera en varias vertientes y modalidades, así como prioriza las acciones, atendiendo en primer lugar lo relacionado a la infraestructura urbana básica, después de ello se enfoca en la construcción, mejoramiento y equipamiento de centros de atención y finalmente en los jardines vecinales y canchas deportivas comunitarias.
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comunitarias contribuyen a la contención de la violencia, sin embargo en la práctica es difícil establecer esa relación causal porque intervienen diversos factores, como las fallas atribuibles a las instancias responsa- bles, en este caso la
sepy el desinterés de la comunidad, en este caso de tipo escolar.
Respecto a la dinámica de los espacios donde se ubican las es- cuelas, hay dos problemas fundamentales: la violencia del entorno y el exceso de programas basados en la participación ciudadana. En una ciudad como Matamoros, que ha vivido cotidianamente las consecuen- cias del combate al crimen organizado, es común que en las colonias prevalezca la violencia, aunque la frecuencia y el alcance sean diferen- ciados. Por ejemplo, en algunas colonias existen pandillas juveniles, en otras los profesores de primaria han confiscado municiones a sus estu- diantes y en algunas más, hay jóvenes de secundaria que abandonan sus estudios –con la aprobación de los padres–, porque son hostigados por integrantes del crimen organizado.
A esto se suma un generalizado clima de violencia y temor que se expresa y es resultante en la venta ilícita de gasolina, los robos a establecimientos comerciales e instituciones educativas, la violencia en contra del personal de seguridad de empresas, instituciones y frac- cionamientos, así como los enfrentamientos armados y persecuciones entre los integrantes del crimen organizado y las autoridades federales.
Todo ello contribuye a que la comunidad prefiera mantenerse al mar- gen, en la medida de lo posible, de una guerra que ha dejado graves consecuencias y modificado su vida cotidiana.
Por otro lado, hay algunas colonias donde, a pesar del clima de violencia, la misma necesidad ha contribuido a que se conviertan en una comunidad proactiva y con ello han logrado importantes bene- ficios. Es el caso de la colonia independencia,
4ubicada al sureste de Matamoros y conformada por más de dos mil familias que llegaron a vivir a ese espacio en la década de ochenta del siglo pasado, cuando en el lugar no existían los servicios públicos más básicos. Hoy en día, la independencia cuenta con alumbrado, agua potable, drenaje, kínder,
4La información sobre la colonia independencia se basa en la entrevista a una maestra que ha sido presidenta del Comité Vecinal de la colonia en varias ocasiones.
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primaria, iglesia, centro de salud, salón de actos, canchas, áreas verdes y pavimentación en 85 por ciento de sus calles.
La mayor parte de la infraestructura de la colonia fue resulta- do de la labor del comité vecinal y actualmente, los colonos siguen participando en diversos comités para operar algunas áreas o recibir programas sociales. Por ejemplo, las personas que reciben el progra- ma Oportunidades, forman parte del comité de dicho programa, el centro de salud, la primaria y el kínder tienen sus respectivos comités y en el caso particular de las escuelas de educación básica, se integran las asociaciones de padres de familia, los consejos escolares y comités específicos para programas como Desayunos Escolares, por ejemplo.
A estos comités se añade la conformación de otros específicos por obras públicas, como ocurre con el programa Hábitat,
5que en la independencia ha tenido a su cargo la pavimentación y rehabilitación de canchas deportivas. Al igual que Escuela Segura, Hábitat exige la conformación de comités de contraloría social que, en el caso de la pavimentación se integran por cuadra o calle, según la extensión de la obra, lo cual incrementa notablemente el número de comités que operan en la colonia. Finalmente, a esos comités se suman otras figuras asociativas tradicionales como los comités vecinales, sindicatos, orga- nizaciones civiles, clubes, grupos religiosos, grupos de apoyo, etcétera.
Esto ha traído como consecuencia la disminución del interés de los colonos en la participación ciudadana.
Aunque no todas las colonias de Matamoros son tan grandes como la independencia, no han recibido tantos beneficios, ni tampoco han tenido que organizarse colectivamente para conseguir los servicios básicos, es innegable que hoy en día hay un fenómeno de efecto multi- plicador de las asociaciones comunitarias, que propicia el desinterés en la participación más que fomentarlo.
A pesar de las dificultades atribuibles a las instancias operadoras y al entorno, las escuelas de educación básica intentan cumplir con los
5Hábitat es un programa complejo e integral que surge en 2003 para contribuir a la supera- ción de la pobreza y al mejoramiento de la calidad de vida de las zonas urbano-marginadas.
Opera en varias vertientes y modalidades, así como prioriza las acciones, atendiendo en primer lugar lo relacionado a la infraestructura urbana básica, después de ello se enfoca en la construcción, mejoramiento y equipamiento de centros de atención y finalmente en los jardines vecinales y canchas deportivas comunitarias.