8.- MITOS Y LEYENDAS
torre y desde allí oteó el horizonte. En la lejanía del mar, allá en los confines donde parece que se juntan las aguas con el cielo, le pareció divisar entre las brumas de la distancia otra tierra desconocida. El deseo de saber lo que abría en aquél lugar hasta entonces ignorado hizo nacer en su imaginación la idea de una apasionante aventura. Pidió consentimiento a su padre para organizar una expedición y lo consiguió. Tal vez al otro lado del mar hubiese piedras que pudiesen trabajarse para fabricar armas y herramientas;
o el precioso metal amarillo con el cual se labraban joyas; quizá riquísimas frutas o semillas parecidas a la cebada o el centeno, u otras útiles para la alimentación o el vestido;
maderas, lino para sus ropas, otros animales, otras gentes con quienes comerciar... La expedición se realizó... y de esta manera fue como los celtas de Galicia llevaron a Irlanda su civilización. Por eso se encuentran en Irlanda las mismas citanias o castros de casas circulares, iguales a las de nuestro país, y los preciosos torques de oro, emblema de los jefes, y semejantes nombres de ríos y lugares; y hasta la misma gaita, con parecidos temas musicales».
Curiosamente en la leyenda generalmente transmitida es un sobrino de Ith el que divisa Irlanda y viaja, mientras que Carré Alvarellos hace viajar al propio Ith. Es imposible divisar Irlanda desde Galicia, y viceversa, pero tal vez alguno de esos pueblos se embarcó adrede o quizás algún problema en la navegación les hizo alcanzar un lugar no previsto inicialmente.
El catedrático Sainero Sánchez defiende la relación del pueblo galaico con el irlandés, deduciendo que llegaron a hablar la misma lengua. Sostiene que ambos pueblos pueden proceder de una migración protocelta desde el Cáucaso.
Xoan Cuba en su obra “Diccionario de los seres míticos gallegos” interpreta que Breogán, cuyo verdadero nombre es Bregón, es el padre de los celtas gallegos, padre de Ith, constructor de la Torre de Hércules o Torre de Breogán. En realidad Bregón es un foráneo en la mitología gallega, se trata del dios irlandés de los muertos, por lo que la ciudad que fundó, La Coruña, es en realidad el país de los muertos y la torre sería el Castillo de Cristal.
Río Limia ↓
José María Campos en su obra “Galicia”
nos recuerda que cuando en el años 137 a.
C. los romanos comandados por Décimo Junio Bruto llegaron a las tierras gallegas, sus legionarios se negaron a cruzar el río Limia, al creer que se trataba del legendario “Lethes”, el río del olvido, y que los que lo cruzaran perderían la memoria y su identidad. Bruto para echar por tierra la superstición fue el primero en atravesar el río, y desde la orilla opuesta fue llamando uno por uno a sus hombres para demostrarles que no había perdido la memoria. Es difícil diferenciar en este caso la diferencia entre realidad y leyenda, ya que Romero Masiá, A. y Pose Mesura, X. M., en su
obra ”Galicia nos textos clásicos”, Museo Arqueolóxico Provincial, A Coruña, 1988 citan distintos autores clásicos que trataron sobre el río del Olvido, identificándolo Estrabón y Plinio con el nombre de Limia. Transcribimos a continuación:
Salustio (Historias, 344) «...al que dieron el nombre de Olvido»
← Estrabón (Geografía. a) III, 3,4) «Después hay otros ríos, y luego de estos, el Lethes, que unos llaman Limia y otros Belión. Y este río viene del país de los celtíberos y vaceos...»
Tito Livio (Ab Urbe Condita, per 55) «Décimo Junio Bruto sometió la Lusitania con la conquista de las ciudades hasta el océano, y no queriendo sus soldados pasar el río del Olvido, el mismo pasó el estandarte arrebatado al signífero y así los convenció para que pasasen»
Papiro Oxyrhincos: «Siendo cónsules M. Aemilio y C.
Hostilio Manciano, Décimo Junio Bruto en Hispnaia, después de una victoriosa campaña, atravesó fácilmente el río del Olvido»
Apiano (Iberia, 73-74) «... así llegó hasta el río Lethes y fue el primero de los romanos que se propuso atravesarlo...»
Plinio (Historia Natural, IV, 115) «Desde el Miño, del que ya hablamos, como dice Varrón, dista el Aeminio 200.000 pasos, que otros entienden que está en otra parte y llaman Limia, conocido como Oblivión por los antiguos y muy legendario»
Silio Itálico (Púnica, I, 235-236) «El Lethes discurre arrastrando brillantes arenas por la tierra de los Gravios evocándole a los pueblos el olvido del más allá»
← Plutarco (Cuestiones romanas, 34) «Era este (Bruto) el que atacando la Lusitania, fue el primero en atravesar con un ejército el Lethes»
Floro (Epítome de Tito Livio, I, 33,12) «Décimo Bruto, recorrida toda la costa del Océano como vencedor, un poco más allá de los Célticos y Lusitanos y los pueblos de toda Callaecia, y el río del Olvido, pánico de los soldados, no retiró sus estandartes antes de descubrir, no sin cierto miedo y horror de sacrilegio, el sol que cae en el mar y el fuego surgido del agua»
El Océano Atlántico se conocía antiguamente como el
“Mar Tenebroso” Su nombre actual se debe a Atlante, el hijo de la diosa griega de los océanos Climene. Atlante, fue castigado por atreverse a luchar contra Zeus, y enviado a los confines de la Tierra y condenado a sostener eternamente sobre sus hombros la bóveda del cielo, mientras que apoyaba sus pies en la tierra. En la mitología
griega el Atlántico simboliza el comienzo de las aguas ignoradas, un mar diferente más allá de la civilización pero que sería conquistado por fenicios y cartagineses.
Claramente relacionado con los faros es el mito de Hero y Leandro. Hero era una sacerdotisa de Afrodita y vivía en Sestos (Europa) mientras que Leandro vivía en Abydos (Asia). Todas las noches Hero encendía una antorcha sobre una torre, que le servía a Leandro para cruzar a nado el Helesponto y reunirse con su amada. En un temporal Leandro pereció, y Hero se arrojó desde lo alto de la torre.
Nauplio quiso vengar la muerte de su hijo Palamedo a manos de los aqueos encendiendo un fuego en los escollos de la costa eubea, de forma que muchas naves se estrellaron en las rocas creyendo que era un lugar de fondeo.
8.2 Leyendas populares
Una antigua leyenda cuenta que las rías gallegas del Atlántico se formaron en el momento mismo de la creación, cuando Dios cansado tras esfuerzo, apoyó su mano con la palma abierta en el territorio de Galicia, y la impresión de los dedos sobre la costa creó la cinco grandes rías: Corcubión, Muros-Noia, Arousa, Pontevedra y Vigo.
Los hombres-marinos de las rías coruñesas. Se cuenta que en las playas de estas rías se vieron peces con figura de hombre, con los pies y manos un poco torcidos por andar siempre nadando como lo hacen las ranas, con espinas negras muy delgadas en cabeza, pecho y costados. Dicen los marineros que su presencia es amistosa, presagia mucha y buena pesca y hay que darles pan para congraciarse. En ocasiones van a tierra para tener relación con mujeres y de esta unión nacen un niños con forma humana aunque con alguna escama y mucha inclinación al agua.
Las Sirenas. En las cercanías de la Torre, hacia el interior de la ría en la ensenada de los Pelamios, se topa la cueva de las Sirenas donde, según cuenta a tradición, cantan las sirenas y atraen fatalmente los marineros haciéndolos naufragar.
Los contrabandistas. Francisco Caudet Yarza en su libro
“Leyendas de Galicia y Asturias” narra textualmente:
«Junto a la Torre de Hércules hay una playa en la cual las olas han ido socavando la base de alguno de sus parajes rocosos y formando como cuevas naturales que se creían viviendas de las brujas de la torre.Se tenía por cierto que celebraban en ellas sus aquelarres y que desde allí dominaban a toda la comarca. Ciertos hombres del pueblo aseguraban que en las noches sombrías se las veía saltar por entre los peñascos con teas de resina encendidas y que se escondían en las cuevas. Todo el pueblo creyó a estos hombres, que no eran más que contrabandistas
deseosos de que aquellos lugares estuvieran solitarios, para ellos poder trabajar con absoluta tranquilidad en sus empresas ilegales y clandestinas. Los contrabandistas se pusieron de acuerdo con un clérigo de mala conducta y junto con él decidieron explotar
Ruta Ruta Ruta
Ruta de de de de contrabandista contrabandista contrabandista contrabandistas.s.s.↑s.↑↑↑
la credulidad de algunos infelices. Varios de estos individuos confiados les acompañaron una noche a las cuevas con la esperanza de poder contemplar un aquelarre de brujas y al demonio en persona iniciando estas lúgubres fiestas. Aun cuando el espíritu del mal no acudía al llamamiento, no por eso las gentes se desanimaron. Iban, noche tras noche, fiados del cura, esperando poder verlo cara a cara alguna vez. Para que acudiese el diablo era necesario degollar una gallina negra, cuya sangre iba cayendo gota a gota sobre una hoguera, y al agitar al aire una vara de ciprés cortada del árbol por una muchacha soltera que no pasase de quince años. Una noche en que todas estas crédulas gentes se hallaban en las cuevas esperando al demonio y a su cortejo de brujas, los contrabandistas de acuerdo con el cura, cayeron sobre ellos, y fue tal la lluvia de estacazos, que quedaron medio muertos y fueron desposeídos de todo cuanto llevaban. Desde aquel día, las gentes de La Coruña, según dice la leyenda, han dejado de creer en brujas y menos aún que la torre de Hércules sea el centro de todas las endemoniadas de España».
Curiosos tiempos aquellos, por que cabe preguntarse ¿Qué culpa tenía la pobre gallina en esta historia?