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Alternativas de solución

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II. MARCO TEÓRICO

2.6 Alternativas de solución

reflejadas de manera real y contextualizada a través de una praxis congruente y comprometida en mejora del proceso de aprendizaje y de enseñanza.

Se considera importante favorecer el respeto a las diferencias individuales mediante las experiencias docentes del grupo para encontrar la funcionalidad de reconocer el potencial de cada alumno y encaminarlo al enriquecimiento colectivo.

Es relevante durante el desarrollo de las alternativas de solución reconocer las estrategias de enseñanza inclusivas para favorecer el aprendizaje del alumno respetando sus características personales, familiares y sociales, para poder planear situaciones didácticas que favorezcan la implementación de la inclusividad a través de la propia experiencia docente para enriquecer los procesos de aprendizaje y de enseñanza.

La primera alternativa consiste en el desarrollo de un curso taller con duración de entre veinte y cuarenta horas, donde se traten temas relacionados con el favorecimiento de la inclusividad como competencia docente, que se establezca la necesidad de crear dispositivos de diferenciación y mejores ambientes o situaciones de aprendizaje, donde a través de la confrontación de experiencias docentes, se identifiquen las estrategias para trabajar la educación inclusiva de alumnos que se desenvuelven en contextos más desfavorecidos.

Las ventajas de trabajar con un curso taller son tratar como aspecto importante en el sistema educativo la educación inclusiva desde otro punto de vista en el acto educativo. Es un espacio donde se permite la confrontación de experiencias de diferentes docentes. Que participen personas interesadas en conocer más sobre el desarrollo de esta competencia. Se generen situaciones importantes de aprendizaje que enriquecen el quehacer docente, favoreciendo la construcción social de conocimientos y valores, desarrollo de habilidades y de actitudes, compartiendo sus experiencias.

Las desventajas al trabajar un curso taller son en primer lugar y las más significativa, no profundizar adecuadamente en la importancia del tema en el sistema educativo, ni lograr un mayor impacto en la praxis. Otra también relevante es que los participantes no reconozcan de manera individual y colectivamente la relevancia de esta competencia, pues el espacio de reflexión y análisis no es el suficiente. Que por las

características de un curso taller el colectivo docente no se interese por acudir a compartir su experiencia y desconozcan la importancia del tema.

La segunda alternativa consiste en un manual de procedimientos. Éste contendrá una descripción precisa y detallada de cómo deben de desarrollarse las actividades o procesos que se viven y son relevantes en una institución educativa inclusiva. Es un documento interno, donde con la contribución de todo el colectivo docente, de acuerdo a las necesidades presentes en la comunidad escolar se determinen las mejores condiciones, responsabilidades y compromisos a la hora del desarrollo del proceso de entrada, recreo, actos cívicos, actos conmemorativos, actividades sociales o de convivencia, salida… una serie de instrucciones de trabajo y de convivencia que detallen los procesos de manera específica.

El manual de procedimientos es un elemento de control interno, es un documento instrumental de información detallado e integral, que contiene de manera ordenada y sistemática, instrucciones, responsabilidades e información sobre políticas, funciones, sistemas y reglamentos de las diferentes actividades que se realizarán en la institución escolar de manera individual y colectiva.

Las ventajas de un manual de procedimientos es el establecimiento de las principales normas que exigen diferentes procedimientos vivenciales en las instituciones educativas, así como puntualizar concretamente lo que se espera de cada actor que participe en los procesos encaminados a favorecer la inclusividad así como el respeto a las personas y la responsabilidad de cada uno en determinado momento. También importante es el involucramiento que tiene el colectivo docente para elaborar específicamente las características de este documento que al llevarse a cabo cada uno de los participantes en el quehacer educativo conozca conscientemente lo que favorecerá su buen cumplimiento.

Es importante también porque se busca de manera responsable y comprometida mejorar los procesos que dan vida a mejorar la educación. Al reconocer dichos procesos que forman parte en la escuela, se identifican con precisión no solo actividades, sino acciones o eventos organizados pero a su vez interrelacionados

orientándolos a obtener mejores resultados a través de un liderazgo compartido. A su vez se identificarán los procedimientos que caracterizan de forma detallada las actividades determinadas de manera secuencial puntualizando los aspectos que los componen.

También permite que el colectivo docente identifique así como establezca claramente quién participa en cada proceso, cómo debe de hacerlo, dónde se lleva a cabo, para qué se cumple con el proceso y con qué propósito, por qué es importante cada uno de los procedimientos establecidos, cumpliendo con la finalidad de mejorar la educación integral de cada uno de los alumnos, reconociendo las individualidades y la mejor convivencia escolar. Es una definición clara de las funciones y las responsabilidades de cada maestro de acuerdo al cargo que desempeñe.

Las desventajas son la falta de tiempo para poder hacer reflexiva y analíticamente un documento de esta magnitud, así como un verdadero compromiso docente para elaborarlo de la mejor manera, que sea estructurado detalladamente y con la información suficiente de cada proceso con sus determinados procedimientos, que sea establecido con claridad cada uno de los procesos escolares.

Otra desventaja es que se considere en la institución educativa como un documento, requisito a elaborar y que se quede en papel sin compromiso de planearlo, ejecutarlo y valorarlo constantemente con la firme intención de enriquecerlo de acuerdo a la experiencia y hacer modificaciones significativas para mejorar los resultados educativos.

La tercera alternativa consiste en el desarrollo de un diplomado. Elaborando un diseño curricular que se estructure de unidades donde intervengan verdaderas oportunidades de enriquecer el proceso de enseñanza y el proceso de aprendizaje.

Teniendo como característica un promedio de duración que conste de entre 100 y 150 horas teórico-prácticas.

Entre sus principales ventajas cabe resaltar que un diplomado tiene suficiente extensión y formalidad para que los docentes que formen parte de él desarrollen conocimientos, habilidades y actitudes que movilizadas en situaciones determinadas

se encaminen al fortalecimiento y mayor desarrollo de competencias docentes.

Además es un espacio de reflexión y análisis colaborativo que permite el establecimiento estrecho entre la teoría y la práctica que impacte de manera directa a la mejora de la praxis y del proceso educativo. Un diplomado es una oportunidad de actualización docente con mayor tiempo para profundizar sobre el tema de interés que en este caso es el desarrollo de la competencia de la inclusividad.

Los diplomados tienen la ventaja de llevarse a cabo a través de una organización de enseñanza modular que permita compartir diferentes y enriquecidas experiencias docentes para el logro de aprendizajes esperados y significativos en cada uno de los alumnos que formen parte del diplomado.

Pansza (1998) menciona que para el planteamiento modular, las características principales son el tener una estrecha relación teoría-práctica, que se de la reflexión de problemas de la realidad, de una interrelación de contenidos y experiencias durante todo el diplomado.

Un diseño modular integrativo (Pansza, 1998) permite una integración docencia- investigación- servicio que favorece que el docente en actualización relacione su práctica reconociendo los problemas concretos de su comunidad, generándose una estrecha relación con el quehacer profesional para lograr establecer una vinculación teoría-práctica acompañada de una acción-reflexión que encamine al docente a una praxis contextualizada que permita enriquecer su formación docente, relacionarse con su contexto, estudiar lo que sucede en ese contexto reconociendo sus problemas, realizar investigación y actuar para transformar su comunidad.

La realización de una praxis contextualizada y encaminada a transformar el entorno hace resaltar otro criterio necesario e indispensable en un diplomado, que es esa relación enriquecedora entre escuela-sociedad que facilite el abordar problemas sociales reales, afrontarlos de una manera profesional y en conjunto con la comunidad y otras instituciones también involucradas, para mejorar la sociedad de la que se forma parte.

El desarrollo de diplomados de actualización docente permite un acercamiento con problemáticas sociales reales que formen parte de una mejor práctica profesional, donde la preparación y la educación favorezcan analizar críticamente lo que pasa socialmente pero se trabaje de manera propositiva para mejorarla o transformarla abonando a un espíritu científico que debe ser una cualidad necesaria en el ejercicio profesional.

El poder aprovechar la experiencia de los docentes que integren el diplomado y se enriquezca a través de experiencias en colectivo partiendo de sus conocimientos e intereses, espacios de reflexión y análisis de la teoría y la practica para poder lograr una transformación de tipo personal pero también profesional y que lo que se aprenda en el diplomado se convierta en conocimiento funcional y se desarrollen competencias docentes a través de una vinculación intencionada de su saber, de su hacer y de su ser que enriquezca el acto educativo.

Se pretende que en colectivo docente se reconozca y se concientice de la fuerte necesidad del maestro de que se replantee su práctica, que aprenda a reflexionar, analizar críticamente junto con la dinámica de la institución, los roles de los miembros y el significado ideológico. Considerando en las sesiones de cada módulo que es toda la situación de aprendizaje la que realmente educa, con todos los que intervienen en dicha situación y todos aprenden de todos, de lo que realizan en conjunto. Desarrollar en el profesor una verdadera actividad científica para que se apoye de la investigación, de la crítica y la autocrítica. Que se considere el factor humano, las interrelaciones personales, el manejo del conflicto y la contradicción en el acto de aprender.

El desarrollo de un diplomado permite que el docente mejore su práctica generando mejores intervenciones al planear situaciones de aprendizaje donde se fomente la inclusividad y el respeto a las diferencias individuales.

Las desventajas principales al llevar a cabo un diplomado serían poco interés por favorecer la profesionalización docente y que no exista compromiso al participar en este espacio de actualización, sin darle la relevancia que merece.

CAPÍTULO III

METODOLOGÍA DE

LA INVESTIGACIÓN

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