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Apuntes para la Acción II

WULDQJXODFLyQHQWUHHOUHFRUULGRGHODH[SHULHQFLDODVSODQLÀFDFLRQHV\ODVHQWUHYLVWDV realizadas. En este sentido se buscó analizar las características de los juegos realiza- dos, tipos de juegos, vínculos que se establecen, quiénes y cómo participan, cuáles son los juegos más convocantes, los objetivos perseguidos con esos juegos y su rela- FLyQFRQHOHVSDFLRS~EOLFR

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peso, algunos de ellos con un fuerte componente popular, sea el caso del “picado” y

“saltar la cuerda”. 10

$Vt WDPELpQ HVWD FODVLÀFDFLyQ QRV SHUPLWH LGHQWLÀFDU DVSHFWRV FRPXQHV GH ORV juegos presentados a lo largo de la experiencia, a partir de su forma entendida como la ´«ÀVRQRPtDTXHORH[SUHVDFRPRWRWDOLGDGRUJDQL]DGD\KDFHTXHXQMXHJRVHGLIH- rencie de otro que exhibe una forma distinta, al tiempo que lo emparenta con aquellos que exhiben formas similares…” (Pavía, 2008:36). Lejos está de pretender obturar las SRVLEOHVFODVLÀFDFLRQHVTXHVHSXHGDQUHDOL]DUGHORVMXHJRVVLQRTXHHVXQDPLUDGD que pensada junto al modo de los juegos, entendido como “…la manera particular que elige el jugador de sumergirse en la situación de juego, esa libertad de elegir está situada en un contexto social, histórico y cultural determinado; en ese sentido es lícito suponer que reproduzca aspectos de un jugar aprehendido” (Pavía, 2008:37), nos aporta una YLVLyQJOREDOTXHQRVKDELOLWDSHQVDUODVGLVSXWDVDQLYHOEDUULDO\VXVPHFDQLVPRVGH funcionamiento. Sin caer en un análisis moralista sobre los tipos de vínculos que se instituyen pretendemos comprender el vínculo que se establece entre el juego y el contexto en el que se juega, como dice Juan Pablo Bonetti “…el juego es espejo de lo social…”, nos revela el entramado simbólico de valores y pautas culturales socialmen- te construidas y naturalizadas.

(QHVWHVHQWLGRHQFRQWUDPRVTXHHOPRGRGHMXJDUGHVDUUROODGRSRUQLxRV\QLxDV HQDOJXQDVGHODVLQVWDQFLDVSURSXHVWDVUHÁHMDEDXQFDUiFWHUFRPSHWLWLYR

“…Me acuerdo que un día hicimos un partido de fútbol, y los gurises estaban muy ansiosos; quieren ser como los jugadores profesionales, jugando a matar, era porque había mucha competencia.”(VWXGLDQWHVHQWUHYLVWDQž

Estos juegos en la mayoría de los casos se jugaban de un modo “muy competitivo”, lo TXHOOHYDEDSRUPRPHQWRVDUHVROYHUFRQÁLFWRVSRUPHGLRGHODYLROHQFLDGHVQXGDQGR SRUXQODGRODQDWXUDOL]DFLyQGHORVPRGRVDSUHKHQGLGRVGHMXJDUTXHVRQUHÁHMRSDUD- IUDVHDQGRD3DYtDGHXQFRQWH[WRVRFLRKLVWyULFR\FXOWXUDOSRURWURODIRUPDGHVROX- FLRQDUGLIHUHQFLDV(QHVWHVHQWLGRODVSODQLÀFDFLRQHVPDUFDQXQPRPHQWRFODURGRQGH se buscó proponer una serie de juegos que apuntaran a jugar de un modo alternativo al que se imponía en los encuentros. “Yo creo que son varios quiebres. Me acuerdo que un día hicimos un partido de fútbol, y los gurises estaban muy ansiosos, quieren ser como los jugadores profesionales, jugando a matar, era porque había mucha competencia. Entonces dijimos a partir de algunas reuniones comenzar a estimular más juegos de cooperación, no porque la competencia estaba mal, sino para mostrar más opciones, que no sea siempre competencia. Fue más o menos por julio o agosto. Capaz que fue como un quiebre, por lo menos en nuestras propuestas.”(VWXGLDQWHVHQWUHYLVWDQž

Por otro lado encontramos tensiones en relación a este eje que se desprenden de ODVUHXQLRQHVGHSODQLÀFDFLyQMXQWRDORVYHFLQRVGRQGHVHGLVFXWLySRUODSHUWLQHQFLD o no de otorgar premios a quienes jugaran, a la vez que poniendo en cuestión lo moti- vante que podrían llegar a ser los juegos con o sin premio. La cuestión no es poner en GXGDORPRWLYDGRUGHOMXHJRSRUTXHSHUIHFWDPHQWHSXHGHKDEHUMXHJRVTXHQRQRV motiven jugarlos, sino por dónde pasa el deseo en el momento de decidir si entrar HQMXHJRRQRFRQHOSHVRFXOWXUDOTXHLPSOLFDDFHSWDU\DFRUGDUKDELWDUXQHVSDFLR

10 En este sentido, encontramos por ejemplo que las primeras manifestaciones en relación al futbol y actividades circenses en el Uruguay fueron a principios del siglo XIX; la “Peteca” era una práctica desarrollada por los indígenas que habitaban el nordeste brasileño, actualmente transformada en un deporte; mientras que “Saltar la cuerda” o “saltar la comba” data del antiguo Egip- WRGHVDUUROODGDLQLFLDOPHQWHSRUORVKRPEUHVSHURTXHHQHOFRUUHUGHODKLVWRULDORVQLxRVDVIXHURQDGRSWDQGRSRUGLYHUVLyQ

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tiempo de un modo donde el juego sea el acto fundante del mismo y tomarlo como tal, qué tensiones se generan en el vínculo juego-cuerpo-placer-encuentro-premio.

“Jugar es abrir la puerta prohibida, pasar al otro lado del espejo. Adentro, el sentido co- mún, el buen sentido, la vida “real” no funcionan”6FKHLQHV

-XJDU SRU XQ SUHPLR FRUUH HO IRFR GHO MXHJR DKt OD FXHVWLyQ HV MXHJR SRU XQD PHUFDQFtDTXHPHVDWLVIDJDORVXÀFLHQWHSDUDGHVWLQDUHOWLHPSRDHVDDFWLYLGDG2WUD FRVDHVGHFLGLUMXJDUSRUHOGHVHRGHKDFHUORFRQVWUX\HQGRRDFHSWDQGRODVUHJODVGHO MXHJR\VDELHQGRTXHVHHVWiSDUWLFLSDQGRGHXQDIRUPDFXOWXUDOTXHHOVHUKXPDQR construyó para relacionarse con el mundo. Pero ¿por qué se da esto, qué factores FLUFXODQHQGHUUHGRU\VRQSXHVWRVHQWHQVLyQDODKRUDGHSHQVDUHOMXHJR"

(O´(QFXHQWURGHI~WEROSRUHO6DOyQ&RPXQDOµUHDOL]DGRHQODFDQFKDGHO0RQDUFD mostró una gran participación por parte de jóvenes y adultos, pero ¿quiénes y cómo participaron?

“Con la única actividad que logramos llegar a mucha gente, juntar un poco de plata fue el fútbol. Las mujeres no estaban en el fútbol, estaban vendiendo ropa, torta-fritas.

Es necesario pensar una actividad aparte. Relevancia principal sobre todo para niños y jóvenes, lo que paso fue que habían niñas en la vuelta pero no juagaban” (Estudiantes, HQWUHYLVWDQž

7RGRVORVTXHMXJDURQIXHURQGHJpQHURPDVFXOLQRODVQLxDVRPXMHUHVTXHVH DFHUFDURQORKLFLHURQGHVGHHOUROGHHVSHFWDGRUDVVDOYRODVH[FHSFLRQHVPHQFLRQD- das en la entrevista) o participaron organizando la venta económica y de torta fritas.

No sería ilícito pensar que esta forma de organizarse no sea ajena a un aprendizaje VRFLDOIRVLOL]DGRUGHORVUROHVGHKRPEUHV\PXMHUHVORPLVPRSRGUtDPRVGHFLUGH OD SDUWLFLSDFLyQ HQ OD ´IRUPDµ I~WERO UHVHUYDGD GHVGH VXV RUtJHQHVSDUD HO JpQHUR masculino. “Sin duda alguna, los hombres tienen mayor poder cultural que las mujeres.

En el ocio en general, y en el deporte en particular, aquellos dedican más tiempo y tienen acceso a un número mayor de actividades que estas. El deporte constituye una parcela incomparable de la vida cultural en la que se fomenta el sexismo y en donde las mujeres están seriamente discriminadas. Sin embargo, aunque la construcción social de la mayoría de los deportes se basa en una larga e implacable historia de dominación masculina y de subordinación femenina, el poder masculino en el deporte no ha sido nunca absoluto.”

(Hargreaves, 1993: 109)

Otra de las dimensiones que es puesta en tensión y desde donde podemos analizar las situaciones de juego radica en el campo de lo corporal, en tanto es parte del en- WUDPDGRGHFRQÁLFWRV\GLVSXWDVTXHYHQLPRVLGHQWLÀFDQGR(VWDPLUDGDQRVSHUPLWH profundizar en el modo de los juegos en la medida que las nociones que lo conforman están incidiendo en las subjetividades del sujeto que juega, del cuerpo en juego.11

“está bueno enganchar a los gurises con actividades físicas que sean juegos pero a la vez que sean buenas para el cuerpo, para la salud...”9HFLQDHQWUHYLVWDQž

La cita realizada pone en relación tres aspectos interesantes: juego, cuerpo y salud como una asociación positiva. Ello nos permite indagar en la concepción de cuerpo que aparece vinculándolo principalmente a la salud y su repercusión en el ámbito del juego. La conexión cuerpo-salud, que toma mayor difusión con el discurso moderno,

´$ERUGDUHOFXHUSRHQMXHJRSUHWHQGHGHMDULQWHUURJDQWHVUHDOL]DUUHÁH[LRQHVIRUPXODUKLSyWHVLVTXHGHQOXJDUDQXHYRV ensayos de preguntas y respuestas. Nuestra existencia se construye y somos las imágenes que hablan en el cuerpo y sobre él.

La existencia del hombre es cuerpo.” (Conde. “Desde el cuerpo juego”)

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de carácter racional e instrumental tuvo su auge con el nacimiento del Estado mo- derno en el que el saber médico tomó preponderancia objetivando lo corporal como HO FRQMXQWR GH SDUWHV \ IUDJPHQWRV FRPSXHVWRV SRU yUJDQRV FDSLODUHV P~VFXORV tendones, brazos, piernas, necesitados de ser trabajados para proteger la salud en un principio del individuo y posteriormente el de la población, desplegando un conjunto de dispositivos orientados a modelar y controlar el cuerpo.

Pero si tomamos como referencia ya no solo lo concerniente al cuerpo como una FDMDGHyUJDQRVVLQRDDTXHOODVWHRUtDVTXHOHDVLJQDQHQWDQWRVLJQLÀFDQWHSURYLVWRGH sentimientos, emociones, frustraciones, representaciones, “por ser esta tela tâo frágil onde a sociedade se projeta, possa ser o ponto de partida, hoje, para pensar o humano, para preservar o humano, este humano factivel, inussitado, que guarda sempre uma résita de misterio…” (Soares, 2001: 127-128).

'HHVWDIRUPDFRPRPHFDQLVPRGHGLVWDQFLDPLHQWRFXDQGRKDEODPRVGHOMXHJR y las relaciones que se establecen con lo corporal, acudimos al concepto de prácticas FRUSRUDOHVQRFRPRHVWUDWHJLDHVFDSDWRULDDODVGLPHQVLRQHVELROyJLFDVÀVLROyJLFDV

\DQDWyPLFDVVLQRHQXQLQWHQWRSRULQWHJUDUODVHQXQGHYHQLUKLVWyULFRFXOWXUDOHQ WDQWRUHSUHVHQWDQHQFDUQL]DQODVGLVSXWDV\FRQÁLFWRVVRFLDOHV/DVSUiFWLFDVFRUSRUD- les como manifestaciones culturales ponen en evidencia “…una matriz de percepción, SHQVDPLHQWR\DFFLyQORTXH%RXUGLHXGHÀQHFRPRXQ´KDELWXVµFRQVX poder organizador que opera como un factor disposicional o una estructura estructuran- te…” (Scarnatto, M y Uro, M , 2011: 4)

Entonces, si acordamos en estas nociones en torno a lo corporal y su correlación con el concepto sobre las prácticas corporales, es posible decir que, el juego y los juegos en tanto espacio en el que lo corporal se encuentra presente y por ende sus nocio- nes están incidiendo en forma permanente, y del cual no es posible alejarse, necesi- ta ser interpretado como parte de un conjunto de prácticas corporales como lugar de fuga que nos permite tomar cierto distanciamiento del discurso moderno. Las prácticas corporales “…son mediaciones, son discursos sociales que componen sistemas simbólicos, son por tanto, materialidad que puede producir otras representaciones sobre el cuerpo.” (Soares en: Ruggiano y Rodríguez, 2009: 52) Pensar este tipo de represen- taciones, nos da la pauta de imaginar que el movimiento, la performance, el deporte, la resistencia y el juego no siempre fueron los mismos durante las distintas épocas, lo que nos lleva a pensar la producción de identidades desde otro ángulo.

Jugando en espacio público

(VWHDERUGDMHSUHWHQGHLQGDJDUORVSURFHVRVLQKHUHQWHVDODUHODFLyQHVSDFLRS~EOL- co y juego. Para ello comenzaremos por tomar los objetivos que la intervención tuvo en su desarrollo a partir de la visión de los diferentes actores.12

(QHVWHVHQWLGRFRPRSULPHUDQiOLVLVVHLGHQWLÀFDXQFODURYtQFXORHQWUHODFRQV- WUXFFLyQGHORVHVSDFLRVS~EOLFRV\VXHIHFWRKDFLDHODVHQWDPLHQWR(OPHMRUDUODVFRQ-

'HODSODQLÀFDFLyQGHOGH0D\RGHSXHGHOHHUVHFRPRREMHWLYROD´«,QWHUYHQFLyQHQHOHVSDFLR´3OD]D0RQDUFDµ GHVGHOD5HFUHDFLyQSDUWLFXODUPHQWHHO´-XHJRµFRPRPHGLR\FRPRÀQ\HOXVRGHO7LHPSR/LEUHDSXQWDQGRDODFRQVWUXFFLyQ GHOVHQWLGRGHORFROHFWLYRFRQWLQXDUDÀDQ]DQGRODLGHQWLÀFDFLyQ\DSURSLDFLyQDOREDUULDOµ'RFXPHQWRSODQLÀFDFLyQGH Mayo 2011). Por otro lado, algunos entrevistados señalaban lo siguiente: “Fomentar la plaza como lugar del encuentro para el barrio, y otro objetivo la unión entre los dos barrios.” (Estudiantes, entrevista nº2); “Ayuda para la integración, porque, qué pasa, la mitad de la gente nueva que tenemos en el asentamiento, no tiene sentido del lugar.” (Estudiantes, entrevista nº3)

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GLFLRQHVGH/D3OD]DFRPRHVSDFLRS~EOLFRVHSUHVHQWDFRPRXQDHVWUDWHJLDySWLPD para mejorar el asentamiento en una escala más amplia.

Esto nos lleva a buscar algunas referencias teóricas que nos brinden elementos SDUD FRPSUHQGHU VX VHQWLGR $Vt DOJXQDV QRFLRQHV GHO HVSDFLR S~EOLFR FRORFDQ OD atención no tanto en la transformación material del espacio, sino más bien en el tipo GHSUiFWLFDV\VLPEROLVPRVTXHORWHUPLQDQFRQÀJXUDQGRFRPRWDO136HJ~QVHxDOD Carrión, “en términos de Auge (1998) el espacio público es un lugar, si un lugar puede GHÀQLUVHFRPROXJDUGHLGHQWLGDGUHODFLRQDOHKLVWyULFRXQHVSDFLRTXHQRSXHGHGHÀQLUVH FRPRWDOGHÀQLUiXQQROXJDUµ (Carrión: 5).

/D3OD]DGHO0RQDUFDKDYLYLGRXQSURFHVRGHWUDQVIRUPDFLyQVLHQGRHQVXVLQLFLRV un terreno baldío a llegar a ser La Plaza, lo que implica una ausencia en su dimensión

´KLVWyULFDµ\SRUHQGHSRGHPRVGHFLUTXHHQDOJ~QVHQWLGRDFDUUHDDOR´UHODFLRQDOµ y la generación de “identidad”. Entonces, ¿cómo transformar un no lugar en un lu- JDU"SDUHFHVHUXQDSUHJXQWDTXHQDFHLQPHGLDWDPHQWHVHJ~QORSODQWHDGR3RURWUR parte, ¿es el juego una estrategia posible para incidir en esa transformación?, es decir,

¿es el juego una “práctica social” capaz de generar sentido de pertenencia en los dife- rentes actores, con La Plaza?14

“A lo largo del año fuimos dándole más sentido a los juegos” “viendo por que un juego y no otro”, “seleccionando más en relación a los vínculos que se generaban y en torno a los objetivos del proyecto.”(VWXGLDQWHVHQWUHYLVWDQž

El juego y los juegos constituyen una estrategia central en el accionar del proyecto, particularmente, como forma de acercamiento a los integrantes del asentamiento. En este proceso, y como parte de la circulación por diferentes momentos del mismo, se buscó otorgar mayor sentido a las propuestas en función de los participantes, en este FDVRSULQFLSDOPHQWHQLxRV\QLxDV$VtHOMXHJR\ORVMXHJRVIXHURQWUDEDMDGRVHQXQD GREOHIDFHWDWDO\FRPRORGHVFULEHXQRGHORVREMHWLYRVFRPRPHGLR\FRPRÀQHV decir, como convocante pero al mismo tiempo como elemento de transformación.

Ello le otorga un carácter no neutro, así como lo aleja de posturas instrumentalistas.

En este sentido es importante el encuadre de la propuesta y la generación de juegos que posibiliten acercarse al logro de los objetivos, prestando atención al mismo tiem- po al modo en que el juego se desarrolla.

/DSURIXQGL]DFLyQGHGLFKRSURFHVRSXHGHYLVXDOL]DUVHDSDUWLUGHDOJXQRVLQGLFLRV manifestados en las entrevistas y de procesos de evaluación que el equipo realiza: “Al SULQFLSLRHUDLU\SDVDUSRUODVFDVDVDKRUD\DWHHVSHUDQHQ/DSOD]Dµ(VWXGLDQWHV HQWUHYLVWDQž

“Hay que arreglar los palos porque se salieron y ellos saben y se concientizaron TXHHVGHHOORV\TXHORWLHQHQTXHFXLGDU0HORVWUDMHURQµ9HFLQDHQWUHYLVWDQž

(VGHQRWDUTXHHOKHFKRGHTXHVHSXGLHUDFRQIRUPDUXQHVSDFLRHVWDEOHGHSDUWL- cipación en La Plaza, así como la elaboración y construcción de productos concretos SDUDTXHORVQLxRV\ODVQLxDVSXGLHUDQPDQLSXODUVLQODQHFHVDULDSUHVHQFLDGHOHTXLSR universitario, constituyeron factores que incidieron en el proceso de apropiación. De

13 Según Filardo “…el espacio público sería cualquier lugar físico de una ciudad cuya función de uso dominante es el encuentro y la expresión de convenciones sociales más o menos alejadas de los modos de expresión de la vida íntima” (Filardo, 2008: 21).

14 “…las prácticas sociales, que se constituyan en ese espacio asumirán características particulares. Esto implica partir de la base de que no se puede asignar a priori un contenido a las prácticas sociales que constituyen la esencia de los espacios públicos, sino que serán éstos los que, de acuerdo a cómo sean percibidos y vividos por los diversos actores, moldearán dichas prácticas. (Saravi 2004:35; en “Propuesta inicial para el Espacio de Formación Integral (EFI)”).

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esta forma, es posible pensar que en la construcción de éstos juegos (juegos de made- ra, construcción de zancos y de peteca) se pudo asignar un sentido, un valor simbólico alimentado en los espacios quincenales principalmente. Estos juegos conforman un nuevo repertorio de posibilidades que ofrece La Plaza, es decir, pensamos que en DOJXQDPHGLGDRFXUUHXQDWUDVODFLyQGHVHQWLGRGHORVMXHJRVKDFLDHOHVSDFLRS~EOLFR en el que la “construcción simbólica” y la “apropiación simbólica”15 se encuentran co- QHFWDGRVIRUWDOHFLpQGRVHXQRDORWUR(VGHFLUHOHVSDFLRItVLFRGLVHxRGHORVMXHJRV contribuye a la producción de sentido (estar en juego), y al mismo tiempo ésta tiene su referencia en él.

3RURWURODGRWDPELpQVHEXVFyIRPHQWDUODSDUWLFLSDFLyQGHORVQLxRV\ODVQLxDV de la Rinconada. Ésta tuvo su punto de anclaje durante el 2011, tanto en la incorpora- FLyQGHQLxRVDVHQODVDFWLYLGDGHVTXLQFHQDOHVFRPRDSDUWLUGHODRUJDQL]DFLyQ\SOD- QLÀFDFLyQMXQWRDYHFLQRVDVGHO0RQDUFD\/D5LQFRQDGDGHXQHYHQWRPDVLYR

(QWHQGHPRVTXHKD\DOJXQRVDVSHFWRVGHHVWDDSXHVWDTXHQRGHEHUtDQVHUGHVFXL- dados, de lo contrario aparecerían algunas contradicciones en la propuesta. En este VHQWLGRWRPDQGRHQFXHQWDODVGHÀQLFLRQHVTXHYHQLPRVWUDEDMDQGRDFHUFDGHOHVSD- FLRS~EOLFRQRDSDUHFHFRQFODULGDGFyPRVHSURFHVDUtDHVWDLQWHJUDFLyQFRUULHQGR HOULHVJRGHHVWDUSHQVDQGRGLFKRREMHWLYRHQIXQFLyQGHXQDPLUDGDGHVGHHODVHQWD- PLHQWRHO0RQDUFD\QRGHVGHDPERV6XUJHQHQWRQFHVDOJXQDVSUHJXQWDV¢ORVQLxRV

\ODVQLxDVGH/D5LQFRQDGDTXHSDUWLFLSDQHQODVDFWLYLGDGHVTXLQFHQDOHVGHO0RQDUFD WLHQHQHVSDFLRVS~EOLFRVHQVXEDUULR"¢&yPRVHFRQVWUX\HHOVHQWLGRGHDSURSLDFLyQ HQWRUQRDVXHVSDFLRS~EOLFRSDUWLFLSDQGRHQODVDFWLYLGDGHVGH/D3OD]DGHO0RQDUFD"

6LELHQOD~OWLPDDFWLYLGDGUHDOL]DGDIXHGHVDUUROODGDHQXQHVSDFLRGH/D5LQFRQDGD es preciso profundizar un poco más en el tipo de estrategias y orientaciones que el proyecto vaya a tomar en este sentido; más tomando en cuenta que el proceso de DSURSLDFLyQGHOHVSDFLRS~EOLFRHVPX\UHFLHQWHORTXHLPSOLFDODQHFHVLGDGGHVHJXLU DKRQGDQGRHQGLFKRSURFHVRDWHQGLHQGRTXL]iVFRQPD\RUpQIDVLVODVHVSHFLÀFLGDGHV de cada asentamiento.

Por otra parte en lo que concierne a la integración durante las actividades si bien ODH[SHULHQFLDYLHQHVLHQGRSRVLWLYDVHHVWiQLGHQWLÀFDQGRDOJXQDVGHELOLGDGHVSDUD seguir trabajando.

“Lo que me pasa a mi es que en el momento los vemos juntos, todos comparten entre todos, pero después no sabemos.” “Nosotros el momento que tenemos para YHUHVRHVDKtµ(VWXGLDQWHVHQWUHYLVWDQž

/DFLWDHYLGHQFLDXQFODUROtPLWHGHODSURSXHVWDHQWDQWRPDUFDXQDGLÀFXOWDGSDUD visualizar sus alcances más allá de la misma, lo que requiere quizás la inclusión de otras estrategias de abordaje que permitan superar estas fronteras.

7DPELpQRWUDGLPHQVLyQSDUDDQDOL]DUUHÀHUHDODFRQVWUXFFLyQ\VLJQLÀFDFLyQGHOD SOD]DFRPRHVSDFLRS~EOLFRDSDUWLUGHODFRQYHUJHQFLDGHGLIHUHQWHVLQWHUHVHVGHORV DFWRUHVTXHFRQYLYHQ\SXHGHQKDFHUXVRGHHOODORTXHVHJ~Q&DUULyQGDUtDOXJDUDOD

“construcción de la alteridad”, en tanto me permite encontrarnos con el otro a partir GHODVLQJXODULGDGGHFDGDVXMHWR$VtGHODVHQWUHYLVWDVVHPDQLÀHVWDODGLÀFXOWDGSDUD materializar un espacio en el que concuerden distintas generaciones.

(VGHVGHODUHSUHVHQWDFLyQGHODFROHFWLYLGDGGRQGH´«VHFRQVWUX\HODH[SUHVLyQHLGHQWLÀFDFLyQVRFLDOGHORVGLYHUVRVµ(VWR logra trascender “…por la apropiación simbólica del espacio público, que permite, a partir de la carga simbólica del espacio, trascender las condiciones locales (…); y por construcción simbólica, donde se diseña expresamente el espacio público con la ÀQDOLGDGGHUHSUHVHQWDUDODFRPXQLGDG\KDFHUODYLVLEOHµ&DUULyQ´(VSDFLRS~EOLFRSXQWRGHSDUWLGDSDUDODDOWHULGDGµ3J

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´)DOWDSDUDTXHODSOD]DVHVLJQLÀTXHFRPRWDODGHPiVGHKDFHUMXHJRVKD\TXHEXV- car alternativas para que la gente participe. Hacer un cantero, pintar los juegos etc., esto ayuda a que la gente se apropie de la misma.”9HFLQDHQWUHYLVWDQž

“Los adultos a veces en verano se los ve tomando mate... pero los gurises más que nada.” 9HFLQDHQWUHYLVWDQž

“Esos juegos (señala los juegos de la placita) los han roto los gurises no sé cuantas veces, las cuerdas que pusimos allá, duraron tres días, las cortaron para llevársela. Esta PHVDVHYDVDOYDQGR¢VDEHVSRUTXp"VHUHÀHUHDODPHVDDOUHGHGRUGHODFXDOHVWiEDPRV sentados) (…) se juntan (adolescentes) acá de noche a tomar mate, a tomar cerveza ¿vis- WH"<HVWiQKDVWDWDUGHORVJXULVHV&ODURSRUHVRVHKDVDOYDGR(QWRQFHV\RSUHÀHURTXH estén jugando al truco o tomándose una cerveza o tomando mate. Y sé que mientras estén esos grandes acá, eso (señala a los juegos) no lo van a romper” 9HFLQRHQWUHYLVWDQž

(QUHODFLyQDORVDGXOWRVORVUROHVDVXPLGRVVHVLW~DQSRUORJHQHUDOHQHODSRUWH para la organización de las jornadas. Lo que nos lleva a pensar que su inclusión pa- UHFHUtDHVWDUSURFHViQGRVHPiVHQIXQFLyQGHOHQFXHQWUR\GLVIUXWHGHORVDVQLxRV as que de sus propios intereses. Entendemos que esta dimensión de la cosa, podría estar poniendo en tensión al juego y los juegos como propuesta capaz de generar un VHQWLGRGHDSURSLDFLyQGHOHVSDFLRS~EOLFRSDUDORVDGXOWRV

3DUHFHVHUQRWRULRTXHODVSURSXHVWDVUHDOL]DGDVDOPRPHQWRKDQORJUDGRFROPDU los intereses de algunos adultos en la medida que se integraron en algunos espacios GHFRRUGLQDFLyQ\SODQLÀFDFLyQSDUD/D3OD]D$SHVDUGHHOORSDUHFHVHUXQGHEH del proyecto el pensar propuestas que estén enfocadas especialmente para adultos, buscando ya no solo su integración en la organización, sino también apostando a su propio disfrute, buscando incidir en la construcción simbólica de La Plaza desde sus intereses.

3RU~OWLPRTXLVLpUDPRVGHMDUDOJXQDUHÁH[LyQVREUHODSUHVHQFLDGHDGROHVFHQWHV HQODSURSXHVWD$OLJXDOTXHFRQORVDGXOWRVQRKHPRVHYLGHQFLDGRXQSURFHVRGH apropiación de La Plaza a partir del proyecto. Una de las citas, sin embargo, parece otorgarnos algunas pistas para pensar en este aspecto y relativizar nuestra mirada, en WDQWRSODQWHDXQFLHUWRJUDGRGHDSURSLDFLyQ3RURWURODGRHQOD~QLFDSURSXHVWDLP- SOHPHQWDGDIXHUDGH/D3OD]D´(QFXHQWURGHI~WEROSRUHOVDOyQ&RPXQDOµVHSXGR QRWDUPD\RUFRQYRFDWRULDGHORVDGROHVFHQWHV(VWRQRVKDELOLWDSDUDLQGDJDUHQWRUQR DHVWHWLSRGHSURSXHVWDVGHVDUUROODGDV$SULPHUDYLVWDSDUHFHKDEHUVHSULYLOHJLDGR el factor convocante, sobre el objetivo de realizar actividades que den sentido a La 3OD]D(VWDWHQVLyQQRVLQWHUSHODHQODPHGLGDTXHGHMDHQHYLGHQFLDODGLÀFXOWDGGHOD misma como espacio capaz de contener este tipo de propuestas, y por el otro nos da la posibilidad para analizar por qué los adolescentes no se sintieron convocados en las propuestas realizadas, a pesar de que La Plaza en alguna medida está constituyéndose como un espacio de encuentro para ellos.

Participación y juego

(O~OWLPRHMHTXHQRVGLVSRQHPRVDQDOL]DUHVODSDUWLFLSDFLyQ\VXUHODFLyQFRQHO juego. Parece obvio decir que sin la participación de los/as vecinos/as en las propues- tas difícilmente podamos alcanzar los objetivos formulados en el proyecto. En este sentido, pretendemos indagar en cómo se viene procesando y cuáles son las diferen-

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WHVPLUDGDV\YDORUDFLRQHVTXHORVDFWRUHVGHOSURFHVRWLHQHQLQWHQWDQGRLGHQWLÀFDU algunas tensiones a partir de algunas referencias teóricas.

Así, en primera instancia podemos decir que para que un sujeto participe, es necsa- rio que se sienta “parte de…”, sentirse parte de algo. Es en este entendido, que desde la propuesta buscamos interpelar nuestras propias concepciones para poder preguntarnos si el juego y los juegos pueden llegar a ser una estrategia viable, acorde para fomentar un proceso participativo.

3DUWLFXODUPHQWHODKLVWRULDGHO0RQDUFDFXHQWDFRQXQEDJDMHKLVWyULFRPX\LQWH- UHVDQWHTXHFRQÀHUHODSRVLELOLGDGGHHQFRQWUDUQRVKR\FRQXQDVHQWDPLHQWRTXHVH SUHRFXSDSRUVXVHVSDFLRV\GRQGHODJHQWHWLHQHODSRVLELOLGDGGHDFXGLUSRUDOJ~Q problema.

“Los vecinos se acostumbraron a las asambleas, a cómo organizábamos la pelota, todo eso. Y entonces cada dos años siempre se hicieron elecciones. Y hubo diferentes comisio- nes desde que se inició hace catorce años hasta ahora.”9HFLQRHQWUHYLVWDQž

(VWDHVWUXFWXUDRUJDQL]DWLYDTXHVHxDODXQRGHORVDVYHFLQRVDVQRVGDODSDXWD de un proceso de participativo presente en el asentamiento, lo que llevó a que los/as vecinos/as tuvieran en su momento un fuerte arraigo por el mismo.

6LQHPEDUJRPiVDGHODQWHVHVHxDODED

“Entonces tenemos un 50% de la gente que está viviendo acá que no está del principio del asentamiento y la otra mitad que está hace 14 años y que vieron todo el proceso. En- tonces ahora nos cuesta la participación.”9HFLQRHQWUHYLVWDQž

6LELHQKR\HQGtDODVHVWUXFWXUDVVHPDQWLHQHQLQWDFWDVDSDUWLUGHORVGLIHUHQWHV PRYLPLHQWRV TXH HO DVHQWDPLHQWR WXYR VXUJLHURQ GLÀFXOWDGHV SDUD SRGHU GLIXQGLU HVWHVHQWLPLHQWRGHSHUWHQHQFLDKDFLDHODVHQWDPLHQWR

En esta línea de pensamiento, el proyecto “Plaza” busca el poder recuperar esa ULFD KLVWRULD GH SDUWLFLSDFLyQ UHSRVLFLRQDQGR OR S~EOLFR VREUH OR SULYDGR (Q HVWH VHQWLGRHVTXHODE~VTXHGDGHODDSURSLDFLyQGHORVHVSDFLRVS~EOLFRVWLHQHHOHVStULWX para potenciar los espacios de encuentro de tal manera que renueve las formas de participación como mecanismo de apropiación del asentamiento.

$VtQRVDGKHULPRVD5HEHOODWRFXDQGRVHxDODTXH“…no existe un modelo único de par- ticipación ni tampoco la participación comienza cuando se establecen formas de democracia participativa. Eso requiere una apertura hacia las formas ya existentes, una reconstrucción de las redes de comunicación, una recuperación de la historia de la lucha de los barrios, un fortalecimiento de la memoria histórica en sus potenciales subversivos y un conocimiento del imaginario popular, en sus múltiples prácticas, sabidurías e imágenes relativas a la política y al gobierno.”%UHQHV$%XUJXHxR0&DVDV$\3pUH](

/DFLWDQRVVHxDODODLPSRUWDQFLDGHFRQVWUXLUXQDSURSXHVWDHQUDL]DGDHQODPHFi- nica del asentamiento. La participación debe ser convocada aludiendo a la esencia de los lugares donde se promueve, y al mismo tiempo debe acompasarse a sus tiempos

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A continuación entonces, traeremos algunas citas surgidas de las entrevistas en relación a la participación en diversas propuestas del proyecto.

“En las actividades quincenales participaban promedio 10 gurises. Al principio eran muchos menos niños y después fue aumentando. De repente un día venían 15 otro día 7, etc., algunos estaban siempre y eran los encargados de traer a otros niños y de irlos a bus- car. Eran como los “líderes”, rotaban mucho los gurises.”(VWXGLDQWHVHQWUHYLVWDQž

“Generalmente del barrio, hay gente que se arrima pero se arrima en el momento, no