CAPITULO III. REDES SOCIALES
3.2 Antecedentes del análisis de redes sociales
El mayor desarrollo de la Teoría de Redes se puede ubicar cronológicamente en la segunda mitad de los cincuenta del pasado siglo, como un proceso producido por la confluencia de varias disciplinas, como la Psicología Social y la Antropología, y de distintas teorías, como la de grafos y la sociometría. Sin embargo los antecedentes se pueden rastrear en el primer tercio del siglo XX. El gráfico que aparece a continuación serve de orientación para seguir este proceso convergente (Requena, 2003: pág. 128).
Desde la Antropología, en particular y por motivos eminentemente prácticos, existe un gran interés por este enfoque para el abordaje de las unidades de estudio, por otra parte cada vez más complejas, como afirma Hannerz.
Figura 4. Desarrollo Histórico del análisis de redes sociales
Identificación de las redes y actores puente o
catalizadores
Análisis de datos e identificación de problemas
y soluciones.
Evaluación de resultados
Socialización del Conocimiento
Reclutamiento y capacitación de los facilitadores de la
interacción
Codificación del conocimiento tácito (toma de
datos)
Sistematización del problema y la
solución
Proyecto de investigación Problemas para los
que ya existen soluciones
Problemas para los que no existen
soluciones
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Fuente: Elaboración propia con base a Requena S., F. 2003:186. Análisis de redes sociales: (orígenes, teorías y aplicaciones). Centro de investigaciones sociológicas, vol. no 198 Madrid, España.
Desde la teoría de la Gestalt, pasando por la Sociometría de J. L., hasta la Teoría del Campo, de Lewin, o la Dinámica de Grupos, son las ramas precursoras del Análisis de Redes Sociales desde la Psicología Social (Moreno, 1972: pág. 64).
Hay un consenso en la literatura académica para adjudicar a Radcliffe-Brown el uso del término red: “… estos seres humanos están conectados por una compleja red de relaciones que tiene una existencia real” (Radcliffe-Brown, 1986: pág. 217). Sin embargo, no hay una definición ni una mayor elaboración al respecto; apenas aparece como una intuición. Será Barnes quien avance un paso más al dar una definición, con visos de poder hacer operativo este concepto de red (Barnes 2003: pág. 127). La Escuela de Manchester, no se pueden dejar de citar a su primer representante, Max Gluckman (que considera que es el conflicto más que la cohesión lo que transforma los grupos) y a Clyde Mitchell, autor entre otros del trabajo que ensambla la visión tradicional, basada en la observación de las instituciones, con la reticular. Es posible
37 que éste sea el investigador que mejor da cuenta del ensamblaje de estas dos escuelas, la que viene del estructural-funcionalismo aplicando la teoría de grafos. Será precisamente de las aportaciones iniciales de Barnes y Bott (“conectividad” y “nudo fuerte/flojo”) y del desarrollo de la teoría matemática de grafos de donde surgen nuevos conceptos que hacen operativo posteriormente el ARS: accesibilidad, densidad, rango, dirección, intensidad, contenido, frecuencia…
Dentro del estructural funcionalismo en Antropología se analizan las relaciones informales y la influencia del entorno en el comportamiento de los actores los investigadores del grupo de Harvard (Elton Mayo y sus colaboradores, entre 1927 y 1932), quienes tras el desconcierto inicial en sus estudios para aislar los factores que podrían hacer más productivo el trabajo en la factoría de la Western Electric Co, en Hawthorne dieron un sólido empuje al ARS. Asimismo, Warner trabaja sobre la ciudad de Newburyport (Yakee City), en N. England, también con una perspectiva antropológica.
Las bases del ARS se sustentan en la Topología (originalmente llamada “analysis situs”, análisis de la posición), una de las más recientes ramas de las Matemáticas. Se considera como iniciador de esta disciplina a Leonhard Euler, preocupado por resolver el “Problema de los puentes de Königsberg” mediante una demostración basada en un grafo.
La Topología se ocupa de las propiedades cualitativas de los objetos geométricos (forma, tamaño, posición…), es decir, no se remite al cálculo mediante sus dimensiones cuantitativas. Este enfoque va a ser sumamente interesante para el propósito de este trabajo, dado que mediante estas dimensiones cualitativas de los grafos se pueden establecer algunas de las características estructurales que ocultan las redes, porque esta estructura se podría decir que no es neutral, tomado el término en el sentido de neutro o indiferente. Estas propiedades son las que, en la demostración euleriana, quedan puestas de manifiesto, son desveladas. Sin embargo, como bien señala Narciso Pizarro:
“Entre los matemáticos tradicionales la teoría de grafos ha suscitado durante mucho tiempo recelo e incluso desprecio: se trataba de una teoría meramente descriptiva, con
38 pocas o nulas posibilidades de deducción. El recelo de los matemáticos hacia la teoría de grafos proviene sobre todo de la falta de gusto y de costumbre que éstos tienen por las matemáticas finitas, por el estudio de estructuras definidas sobre conjuntos finitos de objetos”. Esto no ha de ser un demérito de la teoría y por el contrario utilizar como potencialidades las cualidades señaladas, aunque no es una pretensión metodológica tanto la matematización como la graficación, para el abordaje del objeto (Pizarro, 1998:
pág. 342).
En el último tercio del siglo XX se produce un gran salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo del ARS. Una materialización de este desarrollo es la creación de una comunidad académica en torno a la International Network for Social Network Analysis (INSNA) y la publicación de distintas revistas que sirven de tribuna a los trabajos que se van desarrollando en los distintos grupos de interesados por este enfoque teórico y metodológico en rápido crecimiento. El desarrollo que hace sobre estos aspectos Carlos Lozares menciona que estos avances se pueden concretar en una serie de innovaciones (Lozares, 1996: págs. 106-107):
De carácter conceptual, teórico y metodológico:
cambio de una perspectiva adscriptiva a una relacional en las investigaciones;
el tratamiento de estructuras macrosociales, donde ha demostrado su potencia el concepto de equivalencia estructural desarrollado por Lorrain y White;
los estudios micro sociales con modelos mucho más precisos que los de encuestación a pequeños grupos;
las relaciones micro-macro, donde la fuerza de las relaciones débiles, expuesta por Granovetter también ha sido fundamental;
el desarrollo de la teoría de la acción, tanto desde la autonomía estructural que permite la posición en la red, como el conocimiento y manejo de las redes, por parte de los actores, para influir sobre otros en la consecución de sus propios fines.
Las redes pueden caracterizarse por diversas dimensiones (Tichy, 1979: págs. 507- 509):
39 A. Contenido Transaccional. Tipo de intercambio en la red: Expresión de afecto, influencia, intercambio de información, recursos o de bienes y servicios.
B. Naturaleza de los nexos. 1. Intensidad: Fuerza de la relación; 2. Reciprocidad: Grado en que la relación es comúnmente percibida por todas las partes relacionadas; 3.
Claridad de las expectativas: Grado de expectativas claramente definidas; 4, Multiplicidad: Grado en que los individuos se vinculan por relaciones múltiples.
C. Dimensiones. 1. Tamaño: Número de personas en la red; 2. Densidad o conectividad: Número de nexos reales en la red como proporción de los nexos totales posibles; 3. Agrupamiento: número de regiones densas o de conglomerados en la red;
4. Centralidad: Grado de jerarquía y restricción a la comunicación en la red; 5.
Estabilidad: Grado en que el patrón de la red cambia en el tiempo; 6. Accesibilidad:
Número promedio de nexos entre dos individuos cualesquiera en la red; 7. Apertura:
Número de nexos externos reales como proporción de los nexos externos totales posibles; 8. Estrella: Individuo con el número más alto de nombramientos; 9. Puente:
Individuo miembro de múltiples enracimados en una red; 10. Árbitro: Estrella que vincula también la red con redes externas; 11. Aislado: Individuo con pocos (o nulos) nexos con otros en la red.