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E

n los tiempos antiguos había un hombre que no tenía esposa. En estos tiempos todos los seres obedecían a los seres humanos, entonces el hombre dijo a una estrella:

- Como quisiera que fueras persona para que seas mi esposa.

Así que después la estrella apareció como una mujer hermosa, y preguntó al hombre:

- ¿Qué dijiste?

Y el hombre contestó:

- Dije a la estrella “como quisiera que fueras persona para que seas mi esposa”.

Y la mujer:

- A mí lo dijiste. Nosotros somos iguales, pero a ustedes no se les ven con forma de estrella.

Ella se quedó a vivir con el hombre, pero su suegra no la quería.

Un día la mamá dijo al hombre:

- No está bien que mi hijo esté con un ser que no es humano, hay bastantes mujeres…

De tanto que su suegra no la quería la mujer estrella decidió regresar al lugar de donde vino, y mientras el hombre se encontraba en el monte ella se fue. Cuando el hombre regresó a la casa, preguntó:

- ¿Dónde está mi esposa?

Y su mamá le contestó:

- Que se vaya, hay bastantes mujeres. Podemos buscar a otras.

- ¡No, no puede ser! Es verdad que no es humana, pero ella me ama más de lo que haría un ser humano.

Luego, el hombre vio pasar un gallinazo208 y dijo:

- Como quisiera que fueras persona para que me lleves donde está mi esposa.

208 Coragyps atratus.

Inuaelü nenakaaürüte karitiin nereretaaüre

Ninichu kuruuaje nenakaaürü Urarinaaürü nereretaau

Después de un tiempo, el gallinazo apareció como hombre y le preguntó:

- ¿Qué dijiste?

- Le hablé al gallinazo y dije “como quisiera que fueras persona para que me lleves donde está mi esposa”.

Y el gallinazo:

- A mí lo dijiste. Nosotros somos iguales a ustedes, pero nos parecemos a gallinazos. No se encuentra lejos el lugar a donde quieres ir, está muy cerca: voy ahí siempre, cada mañana, para buscar algo de comer.

Y el hombre le dijo:

- Te suplico que me lleves allá, donde está mi esposa.

Sí, está bien. En la mañana vi que tu esposa se fue a la chacra a cosechar maní209. Cierra tus ojos y súbete a mi canoa.

Cerró los ojos y cuando volvió a abrirlos ya estaba en la tierra de su esposa. El gallinazo lo dejó donde había un camino y le dijo:

- Quédate aquí y espera, tu esposa pasará por acá y cuando verás que ella ya viene, levanta tus brazos. Cuando ya se encuentra justo donde estás tú, baja uno de tus brazos. Y si no se detiene, baja también el otro.

Después de haber dicho eso, dejó al hombre. Pasado un tiempo, el hombre vio que su esposa se acercaba por el camino. La mujer venía cargando una canasta con maní y cuando estuvo justo donde él se encontraba, el hombre hizo exactamente lo que le dijo el gallinazo y bajó uno de sus brazos. Al hacerlo, la soga con la que estaba amarrada la canasta se cortó, y la mujer dijo:

- Oh no, se trozó la soga de mi canasta. ¡Adelántense! – dijo a sus compañeros – en cuanto termine de arreglarla los alcanzaré.

Después de haber amarrado la soga, cargó nuevamente la canasta y se encaminó, entonces el hombre bajó el otro brazo y la soga volvió a cortarse.

La mujer dijo:

- Oh no, otra vez la soga de mi canasta se trozó.

Inmediatamente, el hombre apareció y le habló a la mujer:

- Te seguí porque no podría vivir sin ti.

209 Arachis hypogaea.

Y ella dijo:

- ¡No debiste hacer eso! Yo no podía vivir contigo, porque tu mamá no me quería. Pero tienes razón, porque no eres el culpable, es tu mamá que no me dejaba vivir tranquila.

Después la mujer dijo:

- Vamos a ver a mis padres.

Cuando ya se encontraron cerca de la casa, la mujer dejó al hombre y fue a avisar a su madre. Su mamá le dijo:

Oh, no, ¡que estás haciendo, el pobre hombre que está sufriendo por ti! Cuando tu padre se entere de eso no va a dejar que viva, querrá alimentarse con él. Que se quede allí donde está, hasta que llegué tu padre. Mientras tanto anda a traer el piri-piri de tu padre con mucho cuidado, no dejes huellas. Tienes que meter solamente tu dedo y arrancar una papita del piri-piri210, luego tienes que darle al hombre para que con esa pueda sobar sus hombros.

La mujer se fue a robar el piri-piri de su padre, después lo entregó al hombre y le explicó que tenía que sobárselo en su hombro antes de salir.

Por la tarde llegó su padre, después de haber matado los bakauüa de Nuestro Origen211. El padre se echó en su hamaca, entonces el hombre salió para presentarse:

- Suegro, soy yo. No podía vivir sin tu hija, por eso la seguí.

El padre de la chica entonces se levantó y dijo:

- ¿Qué quieres? No te quiero ver aquí – y después quiso golpearlo.

Entonces el hombre levantó su brazo y el suegro se cayó al suelo. Después de haberse levantado intentó nuevamente atacarlo, así que el hombre levantó el otro brazo y el suegro se cayó otra vez.

El suegro dijo:

- ¡Está bien, eres igual que yo! Puedes quedarte para que seas mi compañero de matanza.

Después el suegro reaccionó y dijo:

- De repente robaste mi piri-piri, aunque no había ningún rastro ni huella… ¡Está bien, eres igual que yo! Eres un hombre verdadero – y lo aceptó como su yerno.

El hombre entonces vivió con ellos hasta el día de hoy. Fue así que un hombre tomó por esposa a una estrella.

210 Cyperaceae sp.

211 Urarina: origen de los ríos o mar.