Inuaelü nenakaaürüte karitiin nereretaaüre
Ninichu kuruuaje nenakaaürü Urarinaaürü nereretaau
Así que las personas regresaron con lo que Lumai les había entregado. Mientras estaban de regreso vieron lo que Amünaa Kuaünera en sus advertencias les había contado. Vieron algo que era igual a un hacha, entonces uno de ellos dijo:
- Oh, esta es un hacha, ¡justo me hacía falta porque no tengo una! Que tal si la tomo con el remo, la jalaré con el remo y así la tendré.
Y el otro dijo:
- ¡A ver, hazlo!
El hombre lo hizo, la jaló con su remo e inmediatamente se quedó pegado al hacha. Al ver lo que pasó el encargado del grupo dijo:
- ¡Cómo es posible que haga esto! Amünaa Kuaünera nos dijo que no lo hiciéramos, ya estamos disminuyendo!
Así que quedaron catorce personas. Volvieron y entregaron a Amünaa Kuaünera lo que Lumani les había dado. Amünaa Kuaünera les dijo:
- Aliméntense bien, para luego desatarlo y ver lo que pasa.
Después de que ya comieron lo suficiente Amünaa Kuaünera desató lo que le había enviado Lumani.
Después de haberlo desatado empezó a oscurecer. Era de noche, pero nunca amanecía. Entonces Jiiri Kurii dijo:
- ¡Esto no está bien! ¿Cómo harán las personas a decir “de madrugada voy a ir a mitayar105”?
Entonces en cuanto tuvieron hambre salieron de sus mosquiteros para alimentarse porque no había cuando amaneciera.
Jiiri Kurii dijo:
- Tendrán que ir a devolverlo. Cuando lo devuelven tienen que explicar bien lo que está sucediendo aquí. Díganle que hizo pasar hambre a Amünaa Kuaünera.
Amünaa Kuaünera seleccionó a veinte personas, y les dijo nuevamente:
- No disminuyan, tienen que volver completos.
Así que Jiiri Kurii envolvió lo que Lumai les había dado y lo entregó a las personas que tenían que ir a devolvérselo.
105 Mitayar o mitayear. Del quechua mit’a (turno de trabajo, peón), se refiere a la acción de cazar animales en el bosque (v. Chirif 2016:
189).
Mientras las personas iban camino a la tierra de Lumai escucharon que los árboles se reían como personas, y decían:
- Jaajaja jaajaja, sus hombros se mueven, y al moverse es como si sus huesos quisieran salirse, jaajaja jaajaja.
Una de las personas del grupo volteó la mirada y se rió jaajaja jaajaja. Mientras decía esto se convirtió en un árbol de ereenüüa106.
El encargado del grupo dijo:
- Oh no, como pudo suceder esto, no han hecho caso al aviso que nos dio Amünaa Kuaünera.
Después ya llegaron a la casa de Lumai y le devolvieron lo que Amünaa Kuaünera les había encargado, el hijo de Lumai, le contaron lo que había pasado, de que hizo pasar hambre a Amünaa Kuaünera, y le pidieron que enviara al menor de sus hijos.
Luma les dijo:
- Sí, está bien. Pero tienen que quedarse un poco a visitar en mi casa.
Se quedaron y descansaron en la casa de Lumai. Cuando ya atardeció Lumai les estregó unos mosquiteros y les dijo:
- Descansen parados dentro de estos mosquiteros.
Cuando ya llegó la noche, los hombres tendieron las camas. Dos del grupo dijeron:
- A ver como vamos que dormir. Lumai dijo que tenemos que dormir parados.
Así que se quedaron los dos parados queriendo dormir, pero uno no quiso quedarse en el mosquitero porque quería ir a dormir con una mujer de los lumai, y Lumai le dijo:
- Entra en el mosquitero, los zancudos de mi tierra no son como los de la tuya.
El hombre contestó:
- ¿Cómo serán tus zancudos? El zancudo no me asusta para nada, me quedaré aquí, afuera.
Cuando ya cayó la noche y todo estaba oscuro, escucharon un sonido que se acercaba, eran los zancudos de los lumai, tenían el tamaño de los trompeteros107 y vinieron en gran cantidad. Atacaron a la persona que se quedó afuera. El hombre trataba de matarlos golpeándolos con sus manos:
106 Urarina: antiguo, let. “Árbol que habla”.
107 Psophia crepitans.
Inuaelü nenakaaürüte karitiin nereretaaüre
Ninichu kuruuaje nenakaaürü Urarinaaürü nereretaau
- Estos malditos zancudos, ya me van a matar.
Los zancudos chuparon toda la sangre del hombre y él murió.
El encargado del grupo dijo:
- Ya hemos disminuido, no hicieron caso de lo que nos dijo Amünaa Kuaünera al momento de enviarnos.
Lumai dijo:
- Eso es lo que se buscó, le dije, pero no me hizo caso. Cuando contarán a las personas lo que ha pasado les dirán “cuando visitamos a Lumai, una persona por querer dormir con una mujer de su grupo no le hizo caso y se quedó afuera cuando vinieron los zancudos de los lumai que se lo comieron y él se murió”.
Dos hombres estaban parados durmiendo, cuando ya estaban con mucho sueño se cayeron ruuuudaaijiii108 y se convirtieron en kumuunüüa.109 Esto sucedió para que se convirtieran en la señal de muerte de un ayahuasquero, es por eso que hoy en día cuando se aproxima la muerte de un ayahuasquero se escucha caer un árbol de kumuuenüüa.
Entonces el encargado del grupo dijo:
- Otra vez, ya estamos disminuyendo. No han hecho caso a lo que nos dijo Amünaa Kuaünera al momento de enviarnos.
Lumai dijo:
- Es esto lo que ellos buscaban, las personas contaran sobre eso y dirán “cuando un grupo de personas visitaron Lumani, les entregaron mosquiteros para que descansen parados, pero dos personas no entendieron que tenían que dormir todos juntos y al dormir parados se cayeron y se convirtieron en kumuuenüüa”.
Los demás lograron pasar la noche sin problema. Cuando al día siguiente amaneció, Lumai envolvió su hijo menor y lo entregó, diciendo:
- Lleven esto a Amünaa Kuaünera, no lo desaten para nada, él lo desatará.
Cuando estuvieron de vuelta, lo entregaron a Amünaa Kuaünera, y él dijo:
- A ver, coman, báñense y cuando ya estén listos lo vamos a desatar.
108 Ideófono urarina que expresa el sonido de alguien que se cae.
109 Urarina: antiguo, let. “Árbol que hace cosas”
Así que las personas se prepararon y cuando ya estaban listos Amünaa Kuaünera empezó a desatarlo y oscureció.
Empezaron a descansar, pero mientras los demás dormían Amünaa Kuaünera, que tenía un amante, se fue al mosquitero de la chica. Eso sucedió para que hoy en día pase lo mismo, por eso hay personas que a veces entran en el mosquitero de las chicas, y la culpa es del maldito Amünaa Kuaünera.
Mientras Amünaa Kuaünera estaba en el mosquitero de la chica, de pronto amaneció y ya fue de día.
Amünaa Kuaünera entonces se convirtió en murciélago y empezó a cantar:
- Ya amaneció señorita.
Hoy en día se toca la misma canción con la flauta.
Después Amünaa Kuaünera dijo:
- No está nada bien lo que está pasando, más adelante las personas podrán decir “de madrugada saldré a mitayar110, de madrugada iré a tal parte”
Así que Amünaa Kuaünera habló a las personas encargadas de ir a devolverlo, y les dijo:
- Tendrán que ir a devolverlo y al momento de entregarlo tendrán que explicar lo que sucedió, y que me hizo pasar vergüenza.
Luego Amünaa Kuaünera seleccionó a las personas encargadas de devolverlo. Después de elegir a veinticinco hombres, les dijo:
- No disminuyan en el camino, traten de llegar completos.
Así que los veinticinco hombres se pusieron en marcha. Llegaron a la casa de Lumai, le devolvieron su hijo menor y le explicaron lo que sucedió. Le contaron que hizo pasar vergüenza a Amünaa Kuaünera y después de devolverle a su hijo le dijeron:
- Amünaa Kuaünera dijo que le envíes el hijo mediano.
Y Lumai dijo:
- ¡Está bien! Lo enviaré, pero quiero que se queden todavía por unos días.
Entonces los hombres se quedaron en la casa de Lumai.
Mientras Lumai tejía, los hombres estaban sentados sobre unos asientos, de repente ella les dijo:
- Tengo calor, estoy sudando. Tengo que ir a bañarme – y se fue.
110 Mitayar o mitayear. Del quechua mit’a (turno de trabajo, peón), se refiere a la acción de cazar animales en el bosque (v. Chirif 2016: 189).
Inuaelü nenakaaürüte karitiin nereretaaüre
Ninichu kuruuaje nenakaaürü Urarinaaürü nereretaau
Los hombres la observaban y Lumai les dijo:
- Por favor retírense de este lugar, necesito bañarme.
Todos se retiraron, menos uno que se quedó sentado, no quería irse. La mujer Lumai le dijo:
- Por favor retírate, tengo que bañarme.
Y el hombre le contestó:
- No, no te preocupes, te aseguro que no te voy a mirar. Me quedaré aquí sentado y taparé mis ojos con las manos, así que no te veré.
La mujer Lumai insistió:
- ¡No, por favor, retírate! Me da un poco de vergüenza bañarme si tú te quedas allí sentado.
Pero el hombre no quiso moverse:
- No te preocupes, de verdad no te voy a mirar. Me voy a tapar los ojos.
La mujer Lumai le dijo:
- Ya, está bien.
Se quitó la ropa y se sentó para bañarse. Cuando el hombre la miró se asombró, se estaba muriendo de ganas.
- Inaaa inaaa111 como será la vagina de esta mujer aaan an an aaan112 – dijo, al ver que la piel de la mujer se veía blanca.
Mientras decía “inaaa inaaa” se convirtió en puma garza113 y volando se fue encima de una rama de setico114 de la tierra de Lumani.
Al ver esto, el encargado del grupo dijo:
- Oh, ya estamos disminuyendo, no has hecho caso.
Lumai dijo:
- Esto es lo que él quiso. Las próximas generaciones contarán lo que ocurrió, y dirán que mientras paseaban donde Lumai, ella quiso bañarse y le pidió al hombre que se retirara, pero él no quiso, y mientras ella estaba sentada bañándose él la miró y dijo inaaa inaaa, y se convirtió en puma garza.
111 Ideófono urarina que expresa deseo.
112 Ideófono urarina que expresa deseo.
113 Tigrisoma lineatum.
114 Cecropia membranacea.
Otro día los hombres decidieron visitar la casa de Lumai. Mientras se encontraban en la casa, dos hombres estaban sentados sobre un asiento observando lo que había en ella. Cuando miraron los horcones vieron que estaban parados como personas sonriéndose, cargando sobre sus hombros las vigas de la casa. Al ver esto entre ellos dijeron:
- Esas personas deben estar cansadas de estar cargando las vigas.
Los horcones de Lumai le dijeron:
- Sí, estamos cansados, ¿serían tan amables? ¿Nos ayudarían, remplazándonos para que podamos descansar un poco?
Entonces uno de los hombres le pregunta al otro:
- ¿Qué dijo?
Y el otro:
- Dijo si fuéramos tan amables de ayudarlos, porque están cansados.
Y el otro:
- Sí, vamos a ayudarlos.
Así que cargaron sobre sus hombros las vigas de la casa de Lumai, de pronto se convierten en horcones y se quedaron allí para siempre.
Al ver esto el encargado del grupo dijo:
- Oh no, estamos disminuyendo. No se acordaron de lo que dijo Amünaa Kuaünera al momento de enviarnos, no tenemos que hacer caso a nadie en tierra de Lumai.
Lumai dijo:
- Esto es lo que ellos quisieron. No han hecho caso. De esto se acordarán para siempre.
Mientras estaban paseando, dos hombres estaban sentados en sus asientos cerca de la puerta y vieron que había dos caracoles que subían por la puerta, subían y bajaban. Cuando bajaban, bajaban resbalándose. Uno de los dos hombres dijo:
- ¿Qué pasaría si metemos esta espada de telar115 debajo de estos caracoles?
Y el otro:
115 Componente del telar de cintura utilizado por las mujeres urarina en la realización del los ela (cachihuango), realizado generalmente con madera dura y pesada con la que la tejedora jala con fuerza hacia sí.
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- A ver, mete la espada de telar para ver qué pasa.
Colocó la espada de telar mientras un caracol subía, pero cuando bajó resbalándose se golpeó tiiiicharararatii116
Lumai dijo:
- Oh no, ya han maltratado mi mascota, quizás quieren comérselas. Esperen, primero las voy a preparar.
Así que Lumai cocinó los caracoles y les dio de comer a todos los hombres, y dijo:
- Aquí tienen, ya los preparé, ¡disfrútenlo! ¡Pero después tendrán que devolverme todos los caparazones, tiene que devolvérmelos todos!
Cuando ya terminaron de comer, uno de los hombres dijo:
- Tenemos que llevar uno de estos caparazones para que los demás lo vean.
Así que lo escondieron. Cuando devolvieron los caparazones el encargado del grupo dijo:
- Aquí están los caparazones de tus mascotas.
Lumai contó los caparazones, pero faltaba uno, y dijo:
- Falta un caparazón, por favor me tienen que devolverlos todos.
Entonces el encargado dijo:
- Sí, te los estamos devolviendo completos, no falta ni uno.
Lumai dijo:
- No es verdad, falta uno. No hay problema, se los dejaré para que ya los tengan, les servirán para sus adornos.
Y tiró los caparazones hacia las personas, que se convirtieron en corocoro117:
- Kuru kuru kuru, kuru kuru, kuru kuru – dijeron, y fueron a sentarse sobre las ramas del cetico.
Gracias a esto hoy en día tenemos al corocoro.
El encargado del grupo dijo:
- Ya estamos disminuyendo cada vez más.
116 Ideófono urarina que expresa dolor.
117 Mesembrinibis cayennensis.
Entonces Lumai dijo:
- Esto es lo que ellos quisieron, ya dirán que cuando Lumai les preparó caracoles y les pidió que devolvieran los caparazones, ellos dijeron que ya le habían devuelto todos, pero no era verdad y guardaron uno. Entonces Lumai les lanzó los caparazones que habían devuelto y ellos se convirtieron en corocoro.
Mientras estaban pasando el día en la tierra de Lumai, dos de los hombres dijeron:
- Como quisiera tomar ayahuasca para recuperarme un poco del cansancio del viaje que hicimos en canoa.
Los demás dijeron:
- ¿Sí, dónde podemos conseguir?
Lumai, que estaba escuchando, les dijo:
- ¿Quieren tomar ayahuasca? Si es así, esperen que la voy a preparar.
Así que Lumai empezó a preparar ayahuasca. Cuando ya estaba lista, Lumai entregó un cachichuango118 para cada uno de los hombres, a sus pies colocó shebon119 y allí mismo colocó tizones.
Después de esto convidó ayahuasca y los hizo tomar, luego de un tiempo les preguntó:
- ¿Cómo se sienten?
Y ellos le respondieron:
- Todos sentimos que nos está quemando hasta el talón de nuestros pies.
Lumai les dijo:
- Oh, esto es el efecto de la ayahuasca.
Después de un tiempo Lumai volvió a preguntarle:
- ¿Cómo se siente?
Y ellos contestaron:
- Oh, sentimos que nos estamos quemando hasta la rodilla.
Y Lumai dijo:
118 Cachihuango. Tejido tradicional realizado con fibra de chambira (Astrocaryum chambira) o aguaje (Mauritia flexuosa) (v. Martín et al. 2019: 37-43).
119 Attalea butyracea.
Inuaelü nenakaaürüte karitiin nereretaaüre
Ninichu kuruuaje nenakaaürü Urarinaaürü nereretaau
- Este es el efecto de ayahuasca.
Después de un tiempo Lumai volvió a preguntarle:
- ¿Cómo se sienten?
Y los hombres le contestaron:
- Oh, sentimos que nos estamos quemando hasta las piernas.
Y Lumai dijo:
- Este es el efecto de ayahuasca.
Después de un tiempo Lumai volvió a preguntarle:
- ¿Cómo se sienten?
Y ellos:
- Oh, sentimos que nos estamos quemando hasta los hombros.
Y Lumai dijo:
- Este es el efecto de la ayahuasca.
Después de un tiempo Lumai volvió a preguntarle:
- ¿Cómo se sienten?
Y ellos:
- Oh, sentimos que nos estamos quemando hasta el cuello.
Y Lumai dijo:
- Este es el efecto de ayahuasca.
Después de esto ya los hombres no hablaban, se habían quemado por completo, y al ver que ya no hablaban y que se había quemado, Lumai empezó a icarar el abanico y empezó a usar kujiutaa120. - ¡Vayan de aquí y busquen la lupuna121, vayan allí hasta que le pase el efecto de la ayahuasca!
120 Urarina:“bendición/maldición”, pronunciadas con distintos proposito, por ejemplo para alejar la lluvia, propiciar un viaje o espantar una serpiente venenosa que se podría encontrar en el camino que lleva a la chacra.
121 Urarina: antiguo, let. “árbol que tiene poder”. Lupuna (Ceiba pentandra)
Y empezó a hacer aire con el abanico encima de sus cuerpos hechos cenizas. Así que au au au au au auuuu122 se convirtieron. Empezó a levantar la ceniza, y los hombres fueron a sentarse sobre las ramas de lupuna. Algunos se sentaron justo en las ramas del centro, otros casi al centro y otros abajo. Otros más se fueron a sentarse en otra planta que se llama situlli123.
Lumai los observaba, a los que se sentaron justo en el centro dijo:
- Esto serán los verdaderos ayahuasqueros, anunciarán lo que han escuchado de verdad, que han visto de verdad.
Y a los que estaban casi al centro dijo:
- Ello también anunciase sobre lo que han escuchado y visto. Ellos también son verdaderos ayahuasqueros, pero no son iguales a los que se han sentado en el centro, ellos sí serán ayahuasqueros legítimos.
Lumai empezó a llamar los que se fueron a pasar el tiempo entre las ramas, y les dijo:
- Vengan aquí a tomar nuevamente ayahuasca.
Bajaron de la rama volando y fueron a sentarse encima del shebon que Lumai había colocado y empezó a darle de tomar la última toma de ayahuasca.
Los que se sentaron en el situlli, son recontra mentirosos y no escucharán nada ni verán nada. Ellos son mentirosos y sirven solamente para engañar a sus mujeres, porque solamente ellas podrían creer lo que les dicen.
Después de tomar ayahuasca, al día siguiente Lumai les entregó lo que Amünaa Kuaünera le había pedido y todos regresaron llevando la encomienda. Al momento de entregárselo, Lumai dijo:
- Lleven esto y entréguenlo a Amünaa Kuaünera, él se encargará de desatarlo.
Al llegar, lo entregaron a Amünaa Kuaünera y él dijo:
- Muy bien, prepárense, coman, báñense, y cuando estén listos vamos a desatarlo.
Cuando ya estaban listos Amünaa Kuaünera empezó a desatarlo, y al hacer esto empezó a atardecer.
Cuando oscureció, salieron las estrellas brillantes. Al final, empezó a amanecer, entonces al ver esto Jiiri Kurii dijo:
- Ya está, esta es la verdadera noche y quedará para siempre.
Así fue que recibieron el día y la noche de los Lumai.
122 Ideófono urarina que expresa el sonido de la ceniza que, movida por el viento, finalmente se posa encima de las hojas.
123 Heliconia spp.