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K ANDRÉS ROMO DE ONTOVA,

X. ASSVMPTO ACADÉMICO

Del Doctor Don Antonio del Águila.

S O N E T O .

Llora César, y quando enternecido Solloza, a su valor mayor aclama;

Que en las lágrimas tiernas q[ue] derrama, De sí mismo se ve César vencido.

Al ver muerto a Pompeyo, da ai olvido De aquella ardiente oposición la llama, Porque el noble ardimie[njto q[ue] le inflama En el yelo se aplaca de! rendido,

Y al mirar, desafía al pensamiento;

De púrpura el cadáver, con raudales, Viste el arnés de su conocimiento;

[fol. 21 r.] Y esgrime por los ojos los cristales,

Llorando, porque el fuego de su aliento Sin ventaja, con armas lidie iguales.

AL MISMO ASSVMPTO.

Escrito a petición del secretario de la Academia.

R O M A N C E Llora César, porque el llanto

A su valor acredite,

Que echar menos vn contrario Es mucho más que rendirle.

La cabega de Pompeyo Por la voz de César gime, Y como cadáver busca Otra herida en lo sensible.

Pássar a piedad el odio.

Mas que fineza es despique Del coracón, que ennoblece

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E! afecto que corrige.

Por sí llora César, cuando Muerto a Pompeyo concibe, Que la magestad le acuerda Lo que el cadáver le afíije.

Parece ambición el llanto;

Porque no es menos insigne El dolor del que le falta,

Que el dominio del que rinde.

[fol. 21 v.] Quando a la piedad se entrega, Tanto al horror se apercibe;

Quien ve peligrar lo grande, Se duele, porque se mide.

Alta máxima del odio Es torcerse al imposible, Y respetar al cadáver, Que como enseñanza vive.

Al ser amado de César,

Muere Pompeyo; !qué libre Es el amor que se engendra

De objeto que no compite!

Piadosa razón ocupa

Su augusto dolor, tan firme, Que fuera Pompeyo, a ser Para otro César possible.

El excesso de la pena Hasta la voz le prohibe,

Porque sobre vn sentimiento Lo que se explica se finge.

!0 tres vezes mano infame (Roto ya el silencio dize), Que en tanta muerte ocupaste Los dioses que aborreciste!

¿Quáí adulación a César Traydoramente apercibes, Si sólo con esta vida

Pudiera yo competirme?

[fol. 28 r.] Ya (sin igual enemigo) Ociosa guerra amancille Las generosas virtudes

Que mi heroyca frente ciñen,

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Y no tú (que brago indigno Para tanto valor fuiste).

Sino Júpiter, que él solo Es bien que tanto fulmine, Júpiter, que a Roma niega

El assumpto de sus timbres, Pues más que capitán quiere Contrarío que la exercite.

Alma obscura, ¿qué deidad De execrable incienso tiñe Tu corbo espíritu, al rayo

De. inspiraciones tan viles?

¿Al que perdonó la guerra

Hirió tu traydón? iQué humilde Es el ánimo que nace

A que su acción le castigue'.

¡Qué vil estatua a tu nombre De piedra común eriges!

Donde igualas a tus hechos Se infamaron l©s buriles.

[fol. 28 v.] LOS DESDENES DE VNA DAMA a imitación de la Fábula de Apolo y Daphne.

XI ASSVMPTO ACADÉMICO

De Don Manuel Rodríguez Méndez, Administrador de la Sai desta ciudad y su partido.

L I R A S . Lidoro a Apolinarda,

Bie[n] como Apolo a Daphne, prete[n]día, Y ella, porque más arda

Su pecho, los desprecios repetía;

Siendo, quando tirana le desdeña, Roca con alma, con acciones peña- Cadena de fineza

Con cariños formaba, eslabonada, Lidoro, de ternezas,

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Con golpes amantísimos formada;

La fragua era el despego,

El ayre, su esperanza, su amor, fuego.

Al viento quexas dava,

En tempestad de llanto rebogadas, Por si alguna líegava

A admitirse de tantas desdeñadas.

Pero escuchó su acento,

Más que no Apolinarda, el elemento, ffo!. 29 r.] Girasol de sus rayos

A Apolinarda por el campo sigue Lidoro, y sus desmayos

Ardientes pide humilde que mitigue;

Pero la essenta dama

Con nieve de desdenes más ie inflama.

El hazía a las flores

Testigos fieles de su pena amante, Quando ella en sus rigores,

Blasonando con ellos de constante, Con ceño enfurecido

Repite el golpe ingrato en el rendido.

Pero desesperado,

De enamorado passa a ser grosero Lidoro y, mal mirado,

Por fuerga lograr quiso lo severo, Muy loco, profanando

La que deidad estava idolatrando.

Polinarda ligera

Caiga sus pies de plumas voladoras, Castigando severa

(Con huir) atenciones tan traydoras, Mostrando fugitiva,

Ser más que exalación, estrella viva.

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[foL 29 v.] A VNA DAMA, QVE COGIENDO Vna rosa, se hirió en vna espina, y viendo la sangre, quedó demayada.

XII ASSVMPTO ACADÉMICO.

De vn cauallero desta ciudad.

S O N E T O

Esta rosa que hirió tu mano ayrosa

Buscó más fino incendio a sus colores, Espinas afilando en los rigores,

Por teñir de carmín su pompa hermosa.

Si no nacieras tú más bella rosa,

No buscara en tu mano sus primores, En púrpura cambiando los candores, Como en la planta de ía chiprea diosa.

Si en tu desmayo procuró su aliento.

Fue vivir con !a luz que eclipsava, Mas no pudo lograr su intento vano.

¿Qué mucho, si al cobrar su desaliento, Murió a la embidia que tu sol le dava, Y al ver rosa más finas en tu mano?

[lol. 30 r.] AL MISMO ASSVMPTO De Don luán de Morales y Gibaja.

R O M A N C E En estrado de esmeralda

Su púrpura descogió, Bella vanidad del día,

Del prado la reyna flor.

Granos de oro la corona, Cuyo fragranté esplendor Ciñe la guarda flamenca De sus areneros de Corps.

Miróla Filida bella,

Y al ver tanta ostentación.

Dixo: no ha de aver más reyna

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En todo el prado que yo, Y para prender la rosa

A cinco jazmines dio

La comisión, aunque azares Les hizo ¡a execución, Incauta llegó a cortarla,

Y vna espina la picó,

Aunque antes la competencia La picó en el corazón.

!Qué, de Venus a la rosa, Púrpura tiñó mejor

A los jazmines!, ¡qué víanos Aqueste azar Íes dexó!

[fol. 30 v.] El nácar, pues, de la concha, A donde nació el amor, Sarrano (1) común veneno, De quanto el cielo animó.

No los puede competir, Ni nadie los igualó,

Que aun ellos no son iguales Aunque tan perfectos son.

Al verla Filida bella,

Del rostro el color perdió;

¡Quién vio que por vn azar Desmayos padezca el sol!

Si no fue que con rubíes Tan rica a su mano vio, Que desmayó en competir De la riqueza el valor.

O porque el carmín del rostro A los jazmines vendó,

Con mejor venda que lleva El rapaz desnudo dios.

Pues vna cinta de nácar En su mano fué favor, Ramillete de jazmines,

¿Quién con tal colonia ató?

O a la rosa mostrar quiso

(i).-* Veneno Sarrano utiliza. Quevedo. Y anota González de Salas: «Llamó aaf a la púrpura poi haberse llamado Tyro, de donde era la mejor, también Sar.

Ennio la nombró Sarra, (V. Q.u«vedo. Obras completas. I I eá. F . Buendía, Madrid, Aáuilar, S. A . 1960, pág. 34).

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Lo vano de su color,

Porque sin él, es más bella la misma que le embídió.

[fol. 31 r.] O para mostrar que el alma Le sobra a su perfección,

Para dar muerte a los hombresi Pues sin ella me mató.

O por vencer de las flores De vn golpe la oposición, Pues ninguna viuiíá,

Después que ella desmayó.

AL MISMO ASSVMPO.

DEL DOCTOR DON ANTONIO del Águila, D E Z I M A .

Fue a coger la rosa bella Tirse con su mano ayrosa, Y vna punta de embidiosa Rompió su nieve al cogella;

Salió la púrpura y a! bella Tirse quedó desmayada, La rosa mustia, embotada La punta, de arrepentida, Toda la nieve encendida, Toda la púrpura elada.

[fo!. 31 v.j AL MISMO ASSVMPTO.

DE FELIPE MUÑiZ DELGADO, Escrivano del rey nuestro señor, y del Ayuntamiento, y Millones, y Mayor de rentas de la

ciudad de Ciudad-Real y su partido.

ROMANCE DE PÍE QVEBRADO A dar embidia a las flores

Salió a los pensiles Laura, Mata a mata las visitas,

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Con que las mata.

Relox fatal a sus vidas, Aun siendo sol, les señala Su mano, con que las dexa Asoladas.

Sus plantas con grave imperio Coronan con lo que ajan;

No os quexeis, cüxe, pues sois De vna planta.

Deiia passan a sus manos Las rosas, como villanas;

Interés fue, porque en ellas Más brillaban.

Quiso cortar vna flor,

Llegó el jazmín a enlazarla, Y en el buril tuvo azares De picada.

[fol. 32 rj Brotó corales la nieve, Y aljófares la eercavan, Y aquí se víó que la rosa Fue limta lan^a.

Hirióse la ¿nano en fin, De otra mano inspirada, Y aunque con ayre cortó, No fue airada.

Advirtióse herida, y viendo Al corte el matiz que exala, Al sentimiento no pudo Dezir palabra.

Desmayó al ver el carmín, Mas él corrido se agravia, Pues Laura no tiene cosa Más ordinaria.

Mustias se muestran las flores De ver inmóvil a Laura, Y el sentimiento era que No las mirava.

Si a su luz atentas viven, Con razón sienten su falta, Pues la ven, siendo su rey na, Deshojada.

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Ño pido que del desmayo

Buelva, quando viva encanta, Suspéndase con esse ser Que menos mata.

Mas si mi vida es mi muerte, [foJ. 32 v-.j Quando en su vista se halla,

Y ha de acabarla otra tarde, Mucho tarda.

Pídole a amor que al instante Me premie aquesta esperanza, Que auque soy en todo largo, No sufro largas.

Perdóneme Laura, si

Su beldad dexo agraviada.

Que salí de pié quebrado Esta mañana.

AL MISMO ASSVMPTO.

Del mismo ingenio.

!0, qué infelize ventura

Sigue oy, Laura, a tu vida, Pues a vn tiempo ves perdida, Rosa, carmín y hermosura!

La rosa, con la cisura De tu mano, está sin ser;

Y tu bello rosicler,

Por el carmín, desmayado;

Todo tu sol, eclipsado, Porque te ve padecer.

De azero sutil aveja Es el buril en tu mano, Quando en el jazmín vfano [fol. 33 r.] Fragante herida bosquexa,

La rosa mustia te dexa, El carmín sientes agora;

Tu mano ha sido la autora, Ella te da que sentir,

Que, ¿quién te pudiera herir, Sino tú misma, señora?

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GLOSSAR LA COPIA SIGVIENTE, Xlíi ASSUMPTO ACADÉMICO.

M O T E .

¿Qué será, zagala, qué, Aqueste dolor que tengo?

Si es amor, válgame el tuyo, Si es querer, !o qué bien quiero!

EL DICHO INGENIO LE GLOSSA, ajusfándole al assumpto de !a rosa.

G L O S S A . Las selvas hazen alarde,

Laura, a lograr tus favores, Mira que el andar con flores Puede dolerte, aunque tarde.

Si por cogerla se arde [fol. 33 v.] Tu deseo, temeré

El que diviertas tu fee

Con ellas; si has de quedar, Sin que puedas pronunciar,

¿Qué será, zagala, qué?

No a cogerlas te destines Con mano tan prodigiosa.

Que por cortar vna rosa,

Puedes manchar los jazmines;

Por no verte en tales fines, Con cariño te prevengo, Y si te cortas, yo vengo A padecer mucho más, Pues no cessará jamás Aqueste dolor que tengo.

Mi prevención es en vano, Pues la flor quieres tomar, Y, llegándola a cortar, Parece rosa tu mano;

El buril se queda vfano,

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Viendo el carmín triunfo suyo Tus desmayos, y yo arguyo,

¿Si es de la herida dolor?,

¿Si es otra causa mayor?,

¿Si es amor?, válgame el tuyo.

Ya su deidad misteriosa, Quanto esplendor adquirió Sólo a vn filo se rindió, Como culpa, al nacer rosa:

[foi. 34 r.] No por frágil, por hermosa Padeces; y de aquí infiero Las prendas que en ti venero, Y me arrastran con rigor;

Si es impulso, es superior,

5/ es querer, lo qué bien quiero!

AL MISMO ASSVMPTO.

M O T E

¿Qué será, zagala, qué, Aqueste dolor que tengo?

Si es amor, válgame el tuyo, Si es querer, lo qué bien quiero!

DEL DOCTOR DON ANTONIO del Águila G L O S S A .

Este ardor que ai verte siento, Que siendo fuego me yeía, Siendo quietud me desvela Con apacible tormento;

Este penoso contento, Llama que arde y no se vé, El vivo placer, que en fee Del pesar al alma oprime;

Díme, por tu vida, díme, [fol. 34 v.J ¿Qué será, zagala, qué?

No es incendio, porque yeía,

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No es yelo, porque me inflama, Pues que no se ve, no es llama, No es quietud, pues me desvela;

Valor no, porque rezela, Ni gusto, pues no entretengo Con él rni afán, ni convengo Que es sossiego, pues fatiga;

Áspid sin duda se abriga Aqueste dolor que tengo Tuyo, o del amor, sospecho

Este impulso que me mueve, Pues du-ce bolean de nieve Yela, abrasándose el pecho;

Y tan contrario despecho Conociendo, dudo cuyo Sea este impulso que arguyo Matarme; mas en rigor,

Si es tuyo, válgame amor, es amor, válgame el tuyo.

Quando en este afán gustoso Con mi confusión peleo, El origen busco y veo Que es el origen hermoso;

Y, abrasándome gozoso En este ardoi iisongero,

Digo al alma (aunque no infiero Si me ye!o o sí. me inflamo), [fol. 35 r.] Si es amor, !o tjué bien amo!

Si es queier, lo qué bien quiero!

AL ALMENDRO MOTEJÁNDOLE de desvanecido, porque primero se viste de flores.

XIV ASSUMPTO ACADÉMICO.

DEL DOCTOR DON ANTONÍO del Águila.

ROMANCE ENDECASÍLABO.

Dichoso, almendro, pareces En el adorno que muestras.

Pues flor a flor el primero

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Vistes ia gala de la primavera.

Pero infeliz te pregonas,

Quando tan galán te ostentas, Porque en tí adornos tempranos, Temprana desnudez siempre vocean.

Lástima para la vista Eres quando la recreas,

Pues ve, viendo tu hermosura,

Llevarse el ayre lo que te hermosea.

Si por grandeza esse adorno Vistes, no te desvanezcas,

Que es brevemente essa pompa [fol. 35 v.] Alfombra de la planta más pequeña.

Bello Adonis te juzgaras, Si miraras tu belleza, Pero escarmiento infelize

Te lamentaras si la conocieras,

¿Para que, di, te adelantas A las plantas que te cercan?

Quien se adelanta al peligro,

¿No ves que se despeña más apriessa?

Hazte igual con los demás Árboles, no los excedas, Mira que es blasón del rayo

Abrasar al que vfano se descuella, Sin duda ser embidiado

Quieres con presunción necia;

!Of qué bien se ve que ignoras,

Que es la embidia la espada más sangrienta!

No tengas, no, por verdores, Essa blanca flor que aprecias, Por canas, si pues te anuncian,

Que el fin dessos verdores presto llega.

La flor brotas y te olvidas De que el invierno te cerca;

!0, necio olvido, de quánías Memorias eres mísera tragedia!

Castigúete, pues, el ayre, Y vil despojo te vean

Los ojos, que esse castigo

Merece el que peligra y no se enmienda.

s&

[lol. 36 r.] LAMENTACIÓN A LAS RVINAS de Ciudad-Real, ocasio- nada de la expulsión de los moriscos, y aora por la falta

de los garañones.

XV ASSVMPTO ACADÉMICO

De DON DECIO DONATO RVANO, ingenio membrillense.

ESDRVJULOS ENDECASÍLABOS Lamentaciones fúnebres

Son de musa eclíptica, Y al parece mihi Domine

Es la Parca, capítulo o capitula.

Quien de mi musa es término, Preguntan breves sílabas;

Y Ciudad-Rea!, respondes,

Ha de ser, que en latín es Regia Civitas, Aquí yaze sin túmulo

La fundación más ínclita Del Rey Alfonso el Máximo.

Que a reliquias de Alarcos hizo víctima.

En su diamdema, o círculo, Apenas una vírgula

De lo passado es índice;

!0, si a futuros males fuesse epíctima! (1) Muy seria, y muy retórica,

[fol. 36 v.] Y toda metaphysicas,

Entras, musa, en los números,

Y así trueca responsos por Antífonas.

Jovial y no lacónica

Discurre y dexagríngolas (Si es el término incógnito

Sea de la copla la calumnia syncopa).

Atribuyen su pérdida

Las plumas más científicas, A falta de quadrúpedos

Y de Mahoma profesión sacrilega.

Obscuro hablé, y explicóme Que las frases Esguizaras,

í l ) . — Y . nota al fol. 23 j .

Mas el zelo católico

En real y austral basílica, El día de Abril dézimo

[fol. 37 v.] Cantó a los moros sicilianas vísperas.

Los moriscos al África Pasaron, y Fuenfrígida

Fue de los asnos tránsito,

Y en Madrid partición huvo y partícula, Pero extraño, y perdóneme

Meditación más lícita»

Que aya por asno» lágrimas,

Y por moriscos tanta endecha mísera, Pues ay, de mucho crédito,

Quien tiene dos matrículas, Del vno y otro género,

Cuenta musa con esso, no seas vívora.

Bien que en sus dudas arbitro, Les da asserción verídica, A los moriscos cáfila,

Barrios o morada intrínseca y extrínseca, Pero de asnos el cómputo

No puede en suma líquida, Carácter arismético

Cifrar en la ciudad ni las finítimas.

Y es constante pronóstico, (Sin riesgo de clavícula) Que asnos avrá, en el íhterim,

Que tenga el muro la Corona Cívica.

Mucho, malignos ímpetus, Te llaman asatírica, Mas, en buena gramática,

Nunca puede vná regla ser omnímoda,

¡fol. 38 r.] Pues es notorio y pública Que de sangre magnífica, Noble y pura en sus átomos,

Óbice no] ha de hallar censura rígida.

Y que a sus timbres émulos El orbe y mar con ínsulas Apenas invitándole,

Estienden su renombre a los antípodas- De ingeniosos espíritus

En la palestra lírica.

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Mas el zelo católico

En real y austral basílica, El día de Abril dézimo

[fol. 37 v.] Cantó a los moros sicilianas vísperas.

Los moriscos al África Pasaron, y Fuenfrígida Fue de los asnos tránsito,

Y en Madrid partición huvo y partícula, Pero extraño, y perdóneme

Meditación más lícita,

Que aya por asnos lágrimas,

Y por moriscos tanta endecha mísera, Pues ay, de mucho crédito,

Quien tiene dos matrículas, Del vno y otro género,

Cuenta musa con esso, no seas vívora.

Bien que en sus dudas arbitro, Les da asserción verídica, A los moriscos cáfila,

Barrios o morada intrínseca y extrínseca.

Pero de asnos el cómputo No puede en suma líquida, Carácter arismético

Cifrar en ia ciudad ni las finítimas.

Y es constante pronóstico, (Sin riesgo de clavícula) Que asnos avrá en el ínterim,

Que tenga el muro la Corona Cívica, Mucho, malignos ímpetus,

Te llaman a satírica, Mas, en buena gramática,

Nunca puede vna regla ser omnímoda, [fol. 38 r.] Pues es notorio y público

Que de sangre magnífica, Noble y pura en sus átomos,

Óbice no] ha de hallar censura rígida.

Y que a sus timbres émulos El orbe y mar con ínsulas Apenas invitándole,

Estienden su renombre a los antípodas De ingeniosos espíritus

En la palestra lírica.

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Miro censura acérrima

En textos de su Curia, y no Filípica.

Bien sé que en lo académico Repugnan regias physicas, íustos premios o dádivas,

Que saben ablandar peñas duríssimas.

Mas aun al ver de Víctores In Atbis la Dominica, Composición esdrújuia

Y el assonante piden vna xícara.

Los conceptos recónditos No hazen mi musa mínima, Que es en numen de Córdova.

Si alumna no, humilde sí, pedísequa.

] AL MISMO ASSVMPTO

De Miguel de Salazar, vezino de dicha Ciudad-Real.

Pues que el assumpto a lágrimas me inclina, Oyd de Ciudad Real la infausta ruina.

Nunca podrá mi labio.

Contar con la grandeza de vn Rey Sabio La saca de cimientos,

Fundando iglesias, parroquias y conventos, Con autoridad tanta

Que a igualar con Toledo ¡a levanta, Con privilegios y exempciones tales Que acredita la fama de inmortales.

La comarca gozosa,

De verla ennoblecida y sumptuosa, La quiere por cabera;

Mas qué mucho si mira su grandeza De muros defendida,

Con ciento y treinta torres guarnecida, Faltando sólo para coronarse

Vn espejo tener en quien mirarse.

Adornada pintura

Que su planta, desdén de la hermosura, Passando en breve instante

De vidrio a ser diamante.

A Real ciudad la sube desde villa ffol. 39 r.] El Rey Don luán Segundo de Castilla,

Viéndose por entonces hermoseada De vezinos diez y ocho mil poblada.

Todo aqueste boato,

Este rumbo, belleza y aparato,

Este primor, nobleza y pompa vfana, Ya como sombra vana

Consumida la veo,

Siendo del tiempo mísero trofeo.

Que al corazón más duro mueve a llanto.

Sus calles y sus plagas

Son al silencio ásperas mordazas, Y la que fué apacible y agradable, No ay ya quien de ella hable;

Y sola gime y llora,

Al verse viuda la que fue señora.

Todos dízen al verla despoblada,

¿Es ésta la ciudad tan afamada?

Oy sus torres, que fueron

Las que ai moro andaluz le resistieron, Son facistol del mal cantadas quexas De grajos y cornejas,

Y por poco seguros,

Ya son portillos los que fueron muros.

Caídos ya sus altos obeliscos

Por la expulsión fatal de los moriscos»

Siendo zelo más santo que severo, Del que de los Felipe fue el Tercero,

!;[fol. 39 v.] Aunque diga el refrán con elegancia,

Que mientras son más moros, más ganancia.

La nobleza, que vfana

Su altivez conservava muy lozana, Ya casi pide treguas

Por faltarle Jas muías y las yeguas, Sirviéndole de Atlante a sus blasones El perdido caudal de garañones,

Porque la hazienda en qualquier batalla Es de la honra firmíssima muralla.

Aquesta dos razones,

La falta del morisco y garañones,

ss

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