2. Escrito en el cuerpo. Episodios de una crítica
2.2. La biografía de un biógrafo
46 Greimás, enSemántica estructural
Echeverría hace de su carta, una biografía intelectual y política de de Angelis.
Señala, por una parte, sus derroteros políticos, al tiempo que se mete con la producción de éste. De los trabajos de de Angelis, Echeverría recorre cinco instancias:
1) el pasado “biográfico”, que se arma con el rumor y que es desacreditado al contextualizar tanto la situación intelectual del Plata (“no era difícil que aquel candoroso pueblo le creyese un pozo de ciencia”), como la filiación unitaria del crítico (“lo patrocinaban los hombres entonces influyentes del país”) y el espacio europeo al que pertenecía.47 Pero además, considera que esa reputación ha sido validada porque quienes lo contrataron se vieron engañados y no quisieron reconocerlo. De este modo las cartas atacan un doble frente: el de los federales y el de los viejos unitarios,
Y otra singularidad que caracteriza en cierto modo la época y se regocijará U. en saber, es que todavía hay hombres de aquel tiempo acá y allá, que le creen a U. un talentazo dotado de una agudeza y chispa de ingenio inimitable. Tal es la influencia de las preocupaciones que engendra el espíritu de partido, que aún mortifica el amor propio de algunos hombres de entonces confesar que patrocinaron a un charlatán, quien tuvo al menos habilidad bastante para alucinarlos y engañarlos(1972: )
Echeverría muestra la pobreza cultural en la que se hallaba Buenos Aires y es una opinión compartida que esto dio lugar al crecimiento de algunos personajes. Años más tarde, Mansilla, cuyo recuerdo de de Angelis es ciertamente delicioso, sin que por ello sea delicioso el personaje, da cuenta de esto mismo. Comprende que se les haya prestado oídos a los extranjeros rivadavianos porque hacían la diferencia con los “sabios” de aquí. En su interesante relato “El señor Don Pedro” establece varias cuestiones en torno a la sociabilidad en la época de Rosas y aun de los tiempos precedentes. Una primera es que “se exhibían pinturas de la niña Crescencia Boado y de su maestro Gud, que, en la inocencia del entusiasmo, pasaban por maravillas.” (7,
47 “Se decía también que U. había sido colaborador de laRevista enciclopédica y de laBiografía universal... Ignoraban aquellas buenas gentes que laBiografía universal era en aquel tiempo, la piscina literaia de todos los tinterillos hambrientos o que aspiraban a ser figura; y que los charlatanes ofrecían fácilmente el título honorario de redactores de la Revista Enciclopédica (papel insignificante entonces), con tal de saborear el gustazo de verse en la lista de colaboradores” (1972: 171).
1930, II). Cita a Vicente Fidel López con referencia a las tertulias de de Luca: allí se congregaba todo el que podía mentar algún saber, allí “se informaban los más curiosos tertulianos en los rudimentos y trabajos de la Botánica, de la Astronomía y de las Matemáticas” (8, 1930, II). Entonces, con Rivadavia llegan algunos “sabios” o “artistas”, “como se quiera” y, en sus tiempos y en los de Rosas “ se comprende y se explica, repito, que en estos tres momentos de nuestra historia contemporánea, fueran oídos, atendidos o consultados, creyendo buenas sus ideas, sus opiniones, sus consejos, hombres que, por poseer alguna ciencia, se creía y se pensaba, que debían tener mucha conciencia”(9).
Sin embargo, los tonos de Echeverría y Mansilla son muy distintos porque sus “nadas” difieren. Mientras que para Mansilla lo que había era, precisamente, “nada” y era lógica la motivación de Rivadavia, para Echeverría hay una nada porque Rosas ha optado por el periodista adulón, servil y charlatán y no se le ha dado lugar a los “estudiantes de la Universidad de Buenos Aires”. La oposición y distancia que establece Echeverría respecto de de Angelis se acentúa desde el par juventud/vejez. También en este aspecto, el último se ve degradado: “pero, señor Editor, ustedchochea “ (1972: 185).
De Angelis tilda de “libelo” al Dogma. La palabra citada le permite a Echeverría designar la crítica de de Angelis, clasificarla y distanciarla de su función: no se trata de una escritura que examine, sino de una palabra que sólo prolonga la acción de Rosas, su política de “rebenque y cuchillo” (1972: 185) en el terreno de la escritura; una vez más, de Angelis se transforma en un dependiente: “yo le creía periodista crítico y se me parece juez: -se conoce que por allá el furor deenjuiciar ha invadido hasta la prensa” (1972: 184).
2) La incursión primera en el periodismo en la cual Echeverría advierte el rasgo circunstancial que para de Angelis significa este precario ejercicio.48 3) El momento de la Colección. Echeverría aquí cita referencias extranjeras que hablan negativamente de la producción para acentuar su misma mirada de evaluación.
48 Rasgo también advertido por la crítica posterior, aunque no necesariamente sancionado.
Sabor pone en correlación el deseo de abandonar el periodismo con el de salir de Argentina:
espacio y profesión en tanto tránsito. La necesidad económica lo impelía a dedicarse a esta tarea que en verdad no consideraba importante, sobre todo teniendo en cuenta sus intereses de privilegio: la historiografía, la traducción de clásicos. REFERENCIA
4) La Memoria sobre la hacienda pública, donde el aspecto a resaltar es la inutilidad del texto porque en él se explicita la ignorancia en el tema y la corrupción en la declaración de las cuentas públicas en las que el Restaurador tenía injerencia.
5) Por último, elArchivo: un compendio de cosas aburridas, mal compiladas y peor comentadas por ese crítico de “estranjís”.
El trabajo de demolición de Echeverría sobre la escritura de de Angelis es sumamente detallado y se enmarca en el ámbito de la crítica general que el poeta realiza de toda la producción editada en Buenos Aires, a la que denomina
“Literatura Mazorquera”, un nuevo contexto de desacreditación donde importa, especialmente, el procedimiento carnavalesco de procurar la inversión de lo más alto. El tono general de las cartas será, como se ha dicho, desplazarse del Dogma hacia la obra del crítico y hacia la persona misma, como veremos en el siguiente apartado.