Dentro de la principal misión como CEIN, Javier destaca que bus- caban “ser integrador, generar comunidad, que la gente se sintiera querida. Porque era algo que la gente necesitaba, ya que industrias era como “Puro Terno”. Entonces hablando con gente que está en la facultad hoy en día, sé que ese sello fue el que quedó en el tiempo. Lo del café gratis en la sala del CEIN fue algo fundamental, aunque suene tonto, mucha gente entraba a la sala por un café y mucha se quedaba conversando, fuimos armando comunidad de algo tan simple, esto se instauró el 2007 y nosotros lo reafirma- mos el 2008, y sigue hasta el día de hoy.”
En un sentido monetario, pero más humanista, Javier nos habla un poco de su actualidad. Nos interesa destacar ampliamente las siguientes palabras del ex CEIN, quizás para dar una mirada dis- tinta de la vida a quienes lean esto: “Hay meses que no gano nada, el mes pasado no gané nada, este mes ganaré 600 lucas, y siendo que me podría emplear y ganar 2 o 3 veces lo que gano en este momento. Pero por qué no lo hago, porque mi forma de ser tiene que ver con hacer lo que me gusta, con disfrutar la vida, y ser del CEIN tiene que ver con eso. Porque cuando fui CEIN no tenía la expectativa de que eso podría cambiar mi futuro, sino cambiar mi presente.”
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acción”, y su principal eje, al igual que la mayoría de los CEIN de otros años, era la consolidación de la comunidad industrial. En efecto, generar un espacio de recreación para los estudiantes era el foco de las acciones. En palabras del propio Ismael, se buscaba que “hubiese un lugar de encuentro que no fuese solamente de estudio, academia, ver modelos, sino que también el lado humano de cada uno de los participantes de esta comunidad, los profeso- res, los alumnos”.
Nos cuenta, de igual manera, que por esos años se colaboró har- to con el proyecto Educación 2020, entre otros proyectos perso- nales del CEIN, como el Happy Night, el Happy Puerto, y eventos varios para generar comunidad. Uno que recuerda especialmente es el del proyecto Wiki, que consistía en abrir las clases de la universidad en formato Wikipedia para que cualquier persona pu- diera tomarlas, proyecto que se vio imposibilitado por el miedo de los profesores a que los estudiantes no asistieran a clases.
Siempre es bueno reconocer los errores, Ismael nos cuenta que hubo algunos pequeños detalles de los cuales se arrepiente: En todos los eventos faltó convocar a más profesores, pues se trató de generar comunidad un tanto a la rápida. Ahora bien, en otros proyectos como el World Class (congreso de ingenieros indus- triales) los resultados fueron bastante exitosos, logrando buenos resultados en conjunto con la Universidad Federico Santa María.
Como CEIN, se buscaba que “tanto profesores como alumnos se conocieran más, que participaran en otras instancias, que los mismos alumnos no solamente se preocuparan de competir por las notas, sino que también conversaran un poco sobre otros temas, intereses propios, y que hubiese un ambiente un poco más ameno”. Bajo esta idea es que surge la cafetería dentro del CEIN, que opera hasta la actualidad.
Un punto importante, en relación a los profesores, es que la di- rectiva estudiantil se enfocó principalmente en establecer rela- ción con el director, pero no tanto así con los docentes. En una
ocasión se trató de entrar en la asamblea de profesores, pero aquellos se cerraron completamente, quizás por miedo al desor- den en las decisiones, situación que los imposibilitó de participar de instancias realmente definitorias en situaciones que afectaban directamente al alumnado. El CEIN adoptó una postura política y aguerrida, no logrando muy buenos resultados.
Siguiendo con la línea de querer formar íntegros estudiantes en servició del país, Ismael recalca que “muchos de los chiquillos que están en ingeniería industrial no tenían visión país, solamente iban a salir a trabajar, en empresa privada probablemente, ese era el gran porcentaje de los alumnos, y no tenían orientación más que ganar plata, entonces nosotros queríamos demostrarles que, pucha, hay todo un espacio, que puedes hacer plata pero también puedes de- sarrollarte en esto, generar innovación, emprendimiento, aportar al sector público, investigar y desarrollar la ciencia y la tecnología, que el espacio no es solamente ese camino pre establecido de ser gen- te y ser exitoso, sino que también hay otros caminos que son súper
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fructíferos y más para el país”. Encontramos en este párrafo lo que fue quizás una de las visiones más completas del rol educacional que puede llegar a alcanzar el centro de estudiantes, un ánimo por cambiar la realidad del país que alimenta el espíritu.
Dentro de los aprendizajes personales, Ismael destaca la capaci- dad de liderazgo aprendido, el saber escuchar como parte tras- cendental de esta condición y la capacidad de resolver situacio- nes complicadas en la menor cantidad de tiempo posible. Estos aprendizajes se corresponden increíblemente con las capacidades que debiese manejar todo estudiante de Ingeniería Industrial al salir y enfrentarse al campo laboral. Tener pensamiento estraté- gico y saber llevarlo a terreno es una de las cualidades que el Ex presidente del CEIN destaca por sobre todas las cosas.
El rol político del centro de alumnos es un aspecto que Ismael destaca como lo que debiese ser parte de cualquier época: “Hay que definir estrategias para poder abordar los desafíos que signi- fican decisiones más complejas, y creo que en ese sentido todo es aporte, desde notar que la carrera no es sólo estudio, saber responder bien las preguntas en una prueba o en una tarea, que es bien analítico, sino que también es de relaciones personales. El cómo uno conversa, el saber escuchar, orientar y ocupar algunas estrategias para movilizar un equipo, permite tener opciones de uno o dos para poder abordar determinado proyecto, etc.”. Is- mael recalca que aún no existen premios o incentivos para que la gente desarrolle proyectos de carácter humanista dentro de la facultad, lo que imposibilita la motivación por parte del alumnado para participar de esta ala de carácter sumamente trascendental:
“Ahí es donde hay un desafío, un CEIN tiene que agarrar la mochila y empezar a conducir a los estudiantes a que participen más, a que se motiven más del departamento, y que vean que es un espacio muy fructífero para desarrollarse en lo que uno quiera.
Para finalizar la entrevista realizada al Ex presidente del CEIN 2009, Ismael nos deja un pensamiento que debería quedar en las mentes
de cualquier futuro miembro de la directiva operante y que pretenda cambiar la realidad, aunque sea aportando con un granito de arena:
“El mundo ya lo han escrito muchas veces, muchas personas, pero son escritos, no lo han llevado a cambiar nuestro sistema, sobre todo nuestro sistema público que hoy en día está muy atrasado en Chile, en algunos ámbitos, no en el sentido de la tecnología, sino que en el desarrollo de los equipos, de la gestión, saber orientar equipos a resultados, cosa que yo creo que acá en el departamento todos en- tienden, pero en otras partes todavía siguen pensando en protocolo y burocracias para poder desarrollar ciertas actividades, entonces el mundo en algunos espacios todavía está muy atrasado, yo creo que las herramientas que acá nos entregan son mucho más potentes, y si es que uno participa en proyectos estudiantiles y en centros de estudiantes, sí o sí va a notar la relevancia del trabajar en concreto. Es ahí donde los cambios se generan, no en los papeles.”