CAPÍTULO I. JOSÉ NICOLAS DE LARA: EL HOMBRE, SU CONTEXTO Y LABOR
2.3. Organización interna del Seminario Conciliar
2.3.3. Colegiales
112
113 Numerario Diego Ca-
vero - Porcionista José Anto-
nio León - Numerario Lorenzo de
Castro - Porcionista Manuel
Constante -
Porcionista Andrés Zú- ñiga
Pasó a co- legial el 18 de octubre de 1778
Porcionista Miguel Gar-
cía Chalas - Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tri- dentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas del Colegio Tridentino corridas desde 1 de junio de 1778 hasta igual día, mes y año de 1779 presentadas por el Br. Manuel Josef González, su rector.”, ff. 12-12v.
En total, eran 22 colegiales sin contar a los que abandonaron el Seminario y los que subieron de grado. Al rendir las cuentas de cada administración, el rector debía nombrar cuantos colegiales habían ingresado durante su gestión:
Tabla 8. Ingreso de colegiales al Seminario Conciliar, 1778-1779.
Fecha de in-
greso Tipo Nombre Fecha de
ingreso Tipo Nombre 18 de octubre
de 1778 Porcionista Pedro Lira 22 de enero
de 1778 Porcionista Francisco Carpizo 18 de octubre
de 1778 Porcionista Manuel Lira 22 de enero
de 1778 Porcionista Eduardo Correa 18 de octubre
de 1778 Porcionista José Qui- roga
22 de enero
de 1778 Porcionista Ramón Co- rrea 18 de octubre
de 1778 Porcionista Eduardo Cárdenas
11 de abril
de 1779 Porcionista Agustín Cervera 18 de octubre
de 1778 Porcionista Francisco Centeno
6 de abril
de 1779 Porcionista Juan Silve- rio Suarez 27 de octubre
de 1778 Porcionista Pedro Sal- tón
14 de marzo de
1779
Porcionista José Bates 22 de enero de
1778 Porcionista Eusebio Carpizo
14 de marzo de
1779
Numerario José Puerto 14 de marzo de
1779 Numerario
Francisco Xavier Pas-
trana
14 de marzo de
1779
Numerario Matías Vera Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tri- dentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas del Colegio Tridentino
114
corridas desde 1 de junio de 1778 hasta igual día, mes y año de 1779 presentadas por el Br. Manuel Josef Gon- zález, su rector.”, ff. 12-12v.
Estos 16 colegiales de nuevo ingreso se le agregarían a los 22 que ya forma- ban parte del Seminario, para hacer un total de 38 alumnos. Para el entonces rector González, el desempeño de las matrículas se había desarrollado con satisfacción por la cantidad contrastante entre los colegiales que abandonaron el Seminario con los que entraron al mismo. Tanto el buen manejo de las cuentas como el incremento de la matricula colegial eran parámetros para evaluar el desempeño del rector en turno.
En el segundo informe de Manuel José González, los siguientes colegiales se encontraban en el Seminario:
Tabla 9. Colegiales del Seminario Conciliar en 1779.
Tipo Nombre Situación Tipo Nombre Situación Numerario Juan Rojo
Pasó a ca- tedrático el
25 de julio de 1779
Porcionista Eduardo
Cárdenas -
Numerario
José Ma- ría Calza-
dilla
- Porcionista Francisco
Centeno -
Numerario Manuel Ar-
gáiz - Porcionista Isidro Fal-
cón -
Numerario Andrés
Zúñiga - Porcionista Eusebio
Carpizo -
Porcionista Francisco
García - Porcionista Francisco
Carpizo -
Numerario Manuel
Gala - Porcionista Eduardo
Correa -
Numerario Diego So-
lís - Porcionista Agustín
Cervera -
Porcionista Juan Ga-
rrido - Porcionista Juan Silve-
rio Suarez - Numerario Manuel
García - Porcionista José Bates - Numerario Diego Ca-
vero - Numerario José
Puerto -
115 Numerario Lorenzo
de Castro - Numerario Matías
Vera -
Porcionista Simón
Ubero - Numerario
Francisco Xavier Pastrana
- Numerario Augustín
Meneses - Porcionista Ramón
Correa -
Porcionista Anastasio
Lara - Beca Llergo Anastasio Gala
Hasta el 19 de abril de 1779, luego pasó a ser colegial supernu-
merario Porcionista Rafael del
Valle - Porcionista José Anto-
nio León -
Porcionista Juan José
Larrache - Porcionista Manuel
Constante -
Porcionista de San Pe-
dro
Ángel Ló-
pez - Porcionista
Miguel García Gala
-
Porcionista Manuel
Rojo -
Porcionista Pedro Lira - Porcionista José Qui-
roga -
Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tri- dentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas del Colegio Tridentino por lo que respecta al cargo desde 1° de junio de 1779 hasta 12 de abril de 1780 en que sali[ó] (Br. Manuel González) y por descargo hasta 1° de junio de 1780.”, ff. 39v-40.
En total eran 36 alumnos sin contar a Juan Rojo que en calidad de pasante pasó a ser catedrático. Durante el 1° de junio de 1779 hasta 12 de abril de 1780 ingresaron los siguientes alumnos:
Tabla 10. Ingreso de colegiales al Seminario Conciliar, 1779.
Fecha de in-
greso Tipo Nombre Fecha de
ingreso Tipo Nombre 16 de agosto de
1779 Porcionista
José Anto- nio Ber-
zunza
12 de no- viembre de
1779
Porcionista Andrés del Canto 17 de octubre
de 1779 Porcionista Francisco Brito
2 de enero
de 1780 Porcionista Manuel Ro- dríguez
116 19 de octubre
de 1779 Porcionista Santiago
Flota 19 de no- viembre de
1779
Beca Llergo Agustín de Llergo 19 de octubre
de 1779 Porcionista
Francisco José Ren-
dón
Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tri- dentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas del Colegio Tridentino por lo que respecta al cargo desde 1° de junio de 1779 hasta 12 de abril de 1780 en que sali[ó] (Br. Manuel González) y por descargo hasta 1° de junio de 1780.”, ff. 39v-40.
Hasta el 1° de junio de 1780, el seminario contaba con 42 estudiantes. Com- parando esta cifra con el primer período, de 1778 a 1779, se percibe que hubo un incremento de sólo 4 colegiales, tomando en cuenta aquellos que se habían orde- nado y, por ende, dejaron de formar parte de este grupo.
Durante la administración de José Nicolás de Lara (1780-1785) ingresaron los siguientes colegiales:
Tabla 11. Ingreso de colegiales al Seminario Conciliar, 1780-1785.
Nombre Origen Nombre de los padres
Año de
ingreso Tipo Juan José Delgado
y Aguilar
Presidio de San Felipe de Bacalar
Salvador Delgado / María Ignacia Agui-
lar
1780 Beca de erec- ción Miguel Antonio de
Estrada y Páez Campeche
José Antonio de Es- trada y Castellano /
Rita Páez
1781 Porcionista José Luis Joaquín
Silverio de la Luz Li- gero y Salguero
Campeche Antonio Ligero / Ig-
nacia Salguero 1781 Beca de erec- ción Luis Manuel José
Rodríguez Correa y Mejía
Campeche
Manuel Rodríguez Correa / Simona Me-
jía
1782 Porcionista Mariano Timoteo Ig-
nacio Centella y Lira Mérida Juan Centella /
Juana Lira 1782 Porcionista José Joaquín de
Castro y Toledo Mérida Juan José de Castro
/ Inés Toledo 1782 Porcionista José Cleto Marce-
lino Martínez Escan- dón y Reyes
Mérida
José Martínez Es- candón / María Eduarda Reyes
1782
Dotación de San Fran- cisco Javier
117 José María Alonzo
González Lastiri Campeche Agustín González /
Micaela Lastiri 1782 Beca de erec- ción Manuel de la Luz
Landero Estañol
Palenque, Chiapas
Pablo Landero /
Margarita Estañol 1782 Porcionista Juan Francisco Ja-
vier Barbosa Torres Izamal Javier Barbosa / Ana
de Torres 1783 Porcionista Simón Narciso de la
Paz Fernández Campeche
Juan Antonio de la Paz/ Josefa Fernán-
dez
1784 Porcionista Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Seminario, caja 525, exp. 507 a la caja 529, exp. 607.
De acuerdo con las matrículas del Seminario Conciliar había seis tipos de colegiales: los porcionistas, los porcionistas de San Pedro, los numerarios, los co- legiales de erección, los que poseían la beca de Llergo y los colegiales supernu- merarios, conocidos como “sanchos” quienes pagaban sus estudios con servicios al colegio.101
Los porcionistas y los de San Pedro, como se mencionó en el capítulo ante- rior, colaboraban con una porción económica en el mantenimiento de los gastos o para vivir y recibir educación en el colegio.102 La diferencia entre estos porcionistas fue la base económica en la que se sustentaba dicha porción; en los primeros des- cansaba en su patrimonio familiar, por esa razón poseía capellanías coladas y fon- dos suficientes para su manutención, incluso, Harrington menciona que estos utili- zaban una ropa emblemática que denostaba los “privilegios” que sus padres habían comprado con su riqueza.103 Por su parte, los porcionistas de San Pedro dependían de fondos de particulares, administrados por el Fondo de Temporalidades de los Jesuitas. Estas porciones también eran conocidas como “dotaciones de San Javier”.
A pesar de que los becarios de San Pedro eran registrados como “porcionis- tas”, su lógica económica estaba relacionada con lo que significaba poseer una beca
101 Mendoza, El cabildo catedral yucateco…, 2018, p. 111. Torres, Colegios y colegiales palafoxianos…, 2008, p. 89.
102 Fernández, Historia de la Iglesia en España…, 2007, p. 220. Sobrino y Cormon, Sobrino aumentado o Nuevo Dicciona- rio…, 1769, p. 380.
103 Harrington, The secular clergy in the diocese of Mérida de Yucatán,… 1982, p. 87.
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de merced. Y la razón por la que, en la documentación liberada después de la ex- pulsión de los jesuitas, estos colegiales sean nombrados como graciosos pero que en los registros del Seminario aparecieran como porcionistas, tenía más relación con la diferenciación del financiamiento de dichas becas.
Los colegiales dotados o numerarios poseían una de las becas fijas en el Seminario, financiadas por las autoridades eclesiásticas. Estos pueden confundirse con los colegiales de erección que, si bien el fondo de financiamiento es el mismo, la diferencia radica en los requisitos que debía cumplir el colegial para acceder a ella: ser familiar de algún eclesiástico y que preste servicios sin retribución al Semi- nario, por ejemplo, dictar una cátedra. Algunas de estas fueron fundadas por obis- pos con el fin de “estimular a lo jovenes a la aplicación y aprovechamiento”.104
La beca de Llergo fue fundada por el criollo ilustrado Dr. Gerónimo López de Llergo, prebendado de la iglesia catedral de Michoacán en beneficio de sus sobri- nos.105 Sin embargo, no siempre la gozó algún familiar de López de Llergo, ya que al parecer se hacían excepciones con estudiantes que no poseían los recursos su- ficientes para permanecer en el Seminaro hasta que algun familiar del fundador la reclamase. Al darse esta situación, el colegial tenía que renunciar a ella, y se con- vertía en supernumerario, como Anastasio de la Gala que la abandonó para que el sobrino de López de Llergo, Agustín de Llergo, la gozase.106
104 AHAY, Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 250, exp. 2, f. 30.
105 AHAY, Sección Gobierno, Serie Seminarios, caja 522, exp. 403, ff. 55 – 62.
106 Mendoza, El cabildo catedral yucateco…, 2018, p. 111.
119
En la siguiente gráfica se representa la clasificación de los distintos colegiales del seminario:
Los colegiales de oposición o pasantes mencionados en párrafos anteriores, se sometían a la disciplina y a las obligaciones de los catedráticos (como presidir conferencias públicas y academias nocturnas, así como involucrarse en la ense- ñanza), y aunque vivían como los colegiales, dentro de la jerarquía de colegial ocu- paron el puesto más alto.107 No hemos incluido a éstos dentro de la clasificación anterior puesto que su condición de privilegio era adquirida dentro del Seminario y no era un requisito para ingresar al mismo. Incluso, algunos colegiales de oposición
107 Jiménez, El Colegio- Seminario Conciliar, p. 195. Hidalgo, Reformismo borbónico y educación..., 2010, p. 236.
Gráfica 1. Tipología colegial del Seminario Conciliar, 1779-1783
Fuente: Elaboración propia. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tridentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas del Colegio Tri- dentino por lo que respecta al cargo desde 1° de junio de 1779 hasta 12 de abril de 1780 en que sali[ó] (Br.
Manuel Gonzales) y por descargo hasta 1° de junio de 1780.”, ff. 39v-40. AHAY, Sección Gobierno, Serie Seminario, caja 525, exp. 507 a la caja 529, exp. 607. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tridentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg.
“Cuentas del Colegio Tridentino corridas desde 1 de junio de 1778 hasta igual día, mes y año de 1779 presen- tadas por el Br. Manuel Josef González, su rector.”, ff. 12-12v.
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ingresaron como porcionistas de San Pedro, como el caso de José Nicolás de Lara, o como Juan Rojo que ingresó como numerario.108
La colegiatura que pagaba cada seminarista variaba entre 60 y 100 pesos anuales. En 1777 los colegiales que pagaban 100 pesos tenían el derecho al desa- yuno, almuerzo y cena; y quienes pagaban arriba de 130 pesos, a parte de estas comidas, tenían derecho a chocolate y a pan de trigo. Parece ser que esta dinámica terminó con la administración de Lara, porque los estudiantes pagaban entre 80 y 100 pesos, y todos sin excepción recibían los beneficios de los que pagaban 130 pesos en administraciones pasadas. Probablemente fue una de las primeras medi- das que implementó Lara para evitar la deserción de los seminaristas.109
Al entrar al Seminario, a cada colegial se le proporcionaba libritos de estudio, papel, zapatos y tres pares de hebillas. Los colegiales también tenían el privilegio de contar con un médico y la posibilidad de acceder a las medicinas de la botica como, por ejemplo, el agua de borraja.110 También se les aseguraba los remedios contra las enfermedades que aquejaban tanto a los catedráticos como los colegia- les. Para combatir la diarrea, se les proporcionaba caldo de gallina, purgas, pan de trigo, agua de cebada y chocolate. Al enfermar, se les proporcionaba un velador que estaba pendiente de su salud.111
Tanto los colegiales como los catedráticos tenían habitaciones dentro del Se- minario Conciliar y, como los sirvientes, dormían en hamacas encerrados en sus
108 AHAY, Sección Gobierno, Serie Seminario, caja 525, exp. 507 a la caja 529, exp. 607.
109 AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp. 5 Cuentas del Colegio Tridentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, ff. 44-64.
110 A finales del siglo XVIII se les recomendaba tomar agua de borrajas, de lentejas y la infusión de amapolas a quienes no podían costear las limonadas, el agua de cebada, así como el caldo de pollo para la fiebre, la sed y la taquicardia. Trejo, La epidemia de viruela de 1797, p. 80. El chocolate era recomendado para aquellas personas que
“son débiles de estómago o que están enfermas, ya que no pueden aguantar mucho tiempo sin desayunarse”. Ba- rrera, La vida cotidiana de una lega mística del convento, p. 114-115.
111 AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 409, exp.5 Cuentas del Colegio Tridentino presentadas por el señor doctor don Pedro Faustino Brunet. 1784, leg. “Cuentas de la administración y los intereses del colegio tridentino por su rector D. José Nicolás de Lara, corrida desde el 1 de junio de 1780 hasta abril de 1783”, f. 12v. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, Cuentas del Colegio Tridentino de Mérida 1776, f. 29, f. 82, f. 106 y f. 134. Las principales boticas de la ciudad eran de origen francés e inglés, regularmente de esa forma aparecen señaladas en las cuentas del Seminario Conciliar.
121
cuartos. Por eso, si morían, sólo el herrero podía abrir la puerta de la habitación.112 Todo el ritual mortuorio corría por parte del Seminario, desde el cajón para enterrar al difunto y el pago del herrero por poner los clavos, las misas, vestuario, el almuerzo para los cantores, la cera, los patíes para las sabanas, el chocolate para los que cuidaban el cuerpo hasta las reparaciones por parte del herrero y carpintero de la puerta. Además, también se arreglaba el cuarto del difunto. Para esto, el albañil y los peones se encargaban de “mudar el suelo” y el carpintero en cepillar la puerta y la ventana.113
Como entrenamiento académico y para proyectarse socialmente, los colegia- les participaban en ejercicios basados en la competencia, el debate, la crítica y la argumentación.114 Uno de estos ejercicios eran las conferencias públicas del clero, mismas que estaban a cargo de los colegiales de oposición quienes, por ser los más
“aventajados del colegio”, asistían en las dudas que tuviesen los colegiales. En ellas asistían los catedráticos y colegiales, donde éstos últimos demostraban su intelec- tualidad y “buena palabra”.115
También estaban las academias nocturnas y las decurias. Estas últimas eran reuniones de grupos de diez estudiantes bajo la vigilancia de un “decurión”, cuya función era hacer recitar la lección a sus compañeros y luego dar cuenta al maestro de los resultados.116 Éstas estaban a cargo del catedrático de Prima de Teología, y según las cuentas del Seminario, eran constantes. Para volverlas más atractivas, el catedrático de Prima de Teología, es decir, Lara, ordenó que en cada una de ellas
112 AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, Cuentas del Colegio Tridentino de Mérida 1776, f. 97 y 106v.
113 AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, Cuentas del Colegio Tridentino de Mérida 1776, f. 89 y 97.
114 Escamilla, “La élite letrada eclesiástica…”, 2017, pp. 374-375.
115 Baqueiro, Historia del antiguo Seminario Conciliar…, 1977, p. 2. Jiménez, El Colegio- Seminario Conciliar, p. 154.
116 Bertrán-Quera, La pedagogía de los jesuitas en la Ratio Studiorum, p. 42, en Castro- Gómez, La Hybris del punto cero, p.127.
122
se sirviera chocolate117 y a veces pan.118 El decurión, aunque no se menciona, pro- bamente fue el colegial más antiguo de profesión de Teología, Rafael de la Fuente y Valle, mismo que se desempeñó como secretario del Seminario Conciliar.119
Por su parte, las “academias nocturnas” eran ámbitos para el ejercicio de la disputa escolar de los alumnos adelantados de Teología, Filosofía, Retórica, […] y Gramática, encargadas a un catedrático que fungía como presidente y a colegial de oposición bajo la designación de “subtitulo”.120