CAPÍTULO I. JOSÉ NICOLAS DE LARA: EL HOMBRE, SU CONTEXTO Y LABOR
1.2. Formación colegial
1.2.1. El Colegio de San Pedro de la Compañía de Jesús
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mática. Sus cualidades le permitieron obtener todos los votos, por un concurso pú- blico que realizó de Gramática, con el fin de estudiar el próximo curso de Filosofía.38 Después se presentó y aplicó en los estudios de Filosofía, o de Artes -como también era conocido- y, valiéndose de su esmero, hizo oposición39 de todas las disputas, a excepción de la primera de Summulas o introducción a la Lógica. Sobre esto último se menciona que, pese a las dificultades que manifestaba, siempre se caracterizó por su puntualidad y buen desempeño, el cual “en adelante siempre observó”.40
Lara continuó su intensa formación colegial con los cursos de Lógica y Física en el segundo año, presentando todos los libros en el examen en el que salió como
“muy aprovechado”; y Metafísica en el tercero. Al concluir sus asignaturas realizó oposiciones públicas y privadas de las materias antes mencionadas, así como del curso entero con la presencia de “rectores, maestros y estudiantes de todas clases”:
[…] repitiendo tres puntos abiertos a la misma hora, y satisfaciendo a dos répli- cas, propuestas contra las conclusiones de ellos. Que replicó en semejantes opo- siciones, siempre que se le mandó y que asimismo rectificó, y sustentó en las conferencias de su clase y estatuto de su colegio […]41
Entre sus actividades académicas se encontraba haber presidido, por orden de su superior, dos conferencias públicas del colegio. Además, sustentó tres actos públicos: el primero de Summulas, el segundo sobre el primer libro de Física, y el último con respecto a todo el curso. Fue de este último cuando recibió el grado de Bachiller, obteniendo el premio “in solidum et in recto” por parte de uno de sus maes- tros. Como se observa, y tal como apunta Aguirre Salvador para el caso de los ca-
38 Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (en adelante AHAY), Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 178.
39 “La oposición constaba de un solo ejercicio solemne en el que el opositor debía exponer las conclusiones por él elaboradas a partir de unos argumentos tras veinticuatro horas de encierro en la biblioteca de la Universidad” o del colegio. Ver más: Saz Cordero, Silvia del. “Las oposiciones a cátedras”, en Revista de administración pública, Nº 144, 1997, p. 77.
40 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 178.
41 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 178.
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tedráticos juristas, la formación de Lara como Bachiller no sólo comprendió sus cur- sos académicos, sino otras actividades fuera del colegio como conferencias y actos públicos.42
José Nicolás de Lara comenzó el curso de Teología Escolástica bajo la en- señanza del jesuita originario de la ciudad de Puebla, Pedro de Iturriaga,43 rector del Colegio de San Pedro, asistiendo con puntualidad a la clase hasta la expulsión de los jesuitas ocurrida en el año de 1767.44 A partir de este momento, Lara tendría que continuar su formación en el Seminario Conciliar.
1.2.2. El Seminario Conciliar de San Idelfonso
Como en la mayoría de sus contemporáneos, la expulsión de los jesuitas significó un cambio abrupto en la educación colonial, pero también una oportunidad de con- solidación de los Seminarios Conciliares. En este caso, el Seminario Conciliar se convirtió en el único medio para la creación de saberes en toda la provincia de Yu- catán. Mientras tanto, los dos padres jesuitas que residían en el mismo Colegio de San Pedro y San Pablo, Pedro de Iturriaga, profeso de cuarto voto; y Mariano Anto- nio Poveda, natural de la Habana, presbítero escolar, se trasladaron con los otros residentes del Colegio de San Javier45 a la villa de Campeche para embarcar rumbo a La Habana. Su objetivo era establecerse en distintas regiones de Italia, como en
42 Aguirre Salvador, Rodolfo. Por el camino de las letras. El ascenso profesional de los catedráticos juristas de la Nueva España.
Siglo XVIII, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1998, p. 40. Latin American Library, Tulane University (en adelante LALTU), Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 12 Exp. 13, f. 9.
43 Navarro Antolín, Fernando; De Iturriaga, José Mariano. Californiada. Épica sagrada y propaganda jesuítica en Nueva España (1740). Huelva: Universidad de Huelva, 2019, p. 14
44 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection, Leg. 12, exp. 13, ff. 8-8v.
45 Los residentes del colegio de San Javier eran los siguientes: el rector Pedro Luis Rotea, natural de Chalco y profeso de cuarto voto, Francisco Xavier Gómez, natural de Zelda en el reino de Aragón y profeso de tercer voto, Joseph Antonio Palomo, natural de la ciudad de Veracruz y profesor de cuarto voto, Joseph Antonio Domínguez, natural de Atlixco y profeso de cuarto voto, Miguel Carranza, natural de la villa Miel en Castilla la Vieja y profeso de tercer voto, y el coadjutor Thomás Martínez, natural de Puebla de los Ángeles, profeso de tercer voto. Archivo Nacional de Chile (en adelante ANC), Fondo de la Junta de Temporalidades de la Compañía de Jesús, México, Mérida, vol.
280, Testimonio de los inventarios tocantes a las cosas del Colegio de San Javier, ff. 1- 286v.
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Bolonia.46 Al cierre del Colegio de San Pedro, pasaron al Seminario, también lla- mado Tridentino, cinco colegiales con becas de gracia.47 En realidad, fueron seis colegiales y no entraron al Seminario Conciliar con beca, sino que permanecían ahí por porción.48
Es necesario hacer hincapié en la diferencia entre una porción y una beca de gracia. Ambas en la sociedad yucateca simbolizaron “honor” y “prestigio”. Reflejaron el poder adquisitivo del grupo familiar al que perteneció el colegial. Pero es en esta instancia donde surgió una de las diferencias: los porcionistas, al ser hijos de fami- lias acomodadas, colaboraban con una porción económica en el mantenimiento de los gastos o para vivir49 y recibir educación en el colegio.50 Los hijos legítimos de familias “pobres”, por el contrario, eran dotados de una beca de gracia, financiadas en su mayoría por la fundación de alguna obra pía por parte de particulares.51
No obstante, como bien apunta Ríos Zúñiga, la condición de pobreza tenía que ver más con la posición del colegial dentro del seno familiar.52 En algunos se- minarios conciliares las diferencias entre porcionistas y graciosos eran en verdad marcadas de manera que dentro de sus constituciones se establecía que “no se
46 Pedro de Iturriaga falleció en esa región y fue enterrado en la parroquia de San Lorenzo Navarro y Iturriaga, Californiada. Épica sagrada y…, 2019, p. 14.
47 ANC, Fondo de la Junta de Temporalidades de la Compañía de Jesús, México, Mérida, vol. 280, Testimonio de los inventarios tocantes a las cosas del Colegio de San Javier, ff. 4-4v.
48 AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, f. 91. Sobre los conceptos de beca de merced y porción en el Seminario Conciliar, abundaré en el segundo capítulo.
49 José Nicolás de Lara, junto con sus demás compañeros, residían en el Seminario Tridentino. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, f. 91.
50 Fernández Collado, Ángel. Historia de la Iglesia en España. Edad Moderna. Toledo: Instituto teológico San Idelfonso, 2007, p. 220. Sobrino, Francisco y Cormon, François. Sobrino aumentado o Nuevo Diccionario de las lenguas española, francesa y latina: compuesto de los mejores diccionarios que hasta ahora han salido a luz: divido en tres tomos, los dos primeros contienen el español explicado por el francés y el latín y el tercero el francés explicado por el español y latín con un diccionario de Greographía.
Amberes: edición a costa de los hermanos de Tournes, 1769, p. 380.
51 Hasta el momento hemos encontrado dos clases de alumnos, pero esta clasificación variaba según la región. Por ejemplo, en el caso de Puebla existió 3 clases de colegiales: los colegiales con beca de merced, los colegiales llamados convictores y los sanchos. Torres Domínguez, Rosario. Colegios y colegiales palafoxianos de Puebla en el siglo XVIII.
México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Estudios sobre la Universidad y la Educa- ción, 2008, p. 89.
52 Ríos Zúñiga, Rosalina. La educación de la colonia a la República. El Colegio de San Luis Gonzaga y el Instituto Literario de Zacatecas. México: Centro de Estudios sobre la Universidad-Universidad Nacional Autónoma de México, Ayunta- miento de Zacatecas, 2002, p. 153.
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exaltará el porcionista sobre el alumno pobre, ni se dirán o escribirán sátiras, dice- rios o apodos, antes bien deberán amarse mutuamente como hijos de una misma madre”.53 En Yucatán, estas diferencias aún están por explicarse.
Al implantarse las reformas de Carlos III, que significaron un fuerte ataque a los privilegios, jurisdicción, riqueza e ingresos de la Iglesia en la Nueva España,54 José Nicolás de Lara encontró, en el Seminario Conciliar de San Idelfonso, una oportunidad para concluir el curso de Teología que la expulsión de los jesuitas había frustrado.
Antonio Solís, Pantaleón Rosado, Manuel Castillo, Fernando Méndez y José Nicolás de Lara lograron ingresar el 18 de octubre de 176755 como porcionistas de San Pedro. Casi cinco meses después, el 16 de marzo de 1768, ingresó Zeferino Espinoza. Al parecer, éste entró en lugar de Fernando Méndez, quien en apariencia enfermó y falleció el 19 de marzo de 1768.56 Como se puede inferir, estos porcio- nistas conformaron el primer grupo al que se adhirió Lara para poder partir en un nuevo escenario que era, si bien no ajeno, sí diferente.
En el Seminario Tridentino, a pesar de “habituales y graves enfermedades”, Lara logró terminar los estudios de Teología Escolástica, para estudiar posterior- mente el curso de Moral, concluyendo ambos con notas sobresalientes. En palabras textuales: “muy aprovechado”. Después de este último curso, en 1770 Lara con- cursó para una de las tres becas de oposición vacante, obteniendo la de “mayor erección” del Seminario Conciliar.57
53 González, Francisco. Instrucciones para seminarios conciliares y eclesiásticos: obra útil para todo eclesiástico, particularmente para los directores, y maestros de los seminarios, misioneros apostólicos, curas de almas, ordenados, y toda clase de personas que quieran hacer ejercicios espirituales y progresos en la virtud. Madrid: publicación de don Joaquín de Ibarra, 1777, p. 102.
54 Brading, Una Iglesia asediada el obispado…, 2017, p. 21.
55 Fernández, Historia de la Iglesia en España…, 2007, p. 221. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp.
3, f. 91.
56 ANC, Fondo de la Junta de Temporalidades de la Compañía de Jesús, México, Mérida, vol. 280, Testimonio de los inventarios tocantes a las cosas del Colegio de San Javier, ff. 1- 286v. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, caja 411, exp. 3, f. 91.
57 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 12 Exp. 13, f. 9. Sobre las enfermedades que pa- decía José Nicolás están las continuas “descomposiciones de vientre” (diarrea), muy comunes en los eclesiásticos novohispanos.
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Para concursar tuvo que entregar una serie de informaciones que constata- ban, por parte de testigos, sus cualidades. Por tal motivo, recurrió a algunos de sus antiguos compañeros del Colegio de San Pedro y San Pablo, en particular a Antonio Solís, Pantaleón Rosado, Manuel Castillo y Zeferino Espinosa. El testimonio de aquellos colegiales respaldó la veracidad de sus “ejercicios y aprovechamiento lite- rario”.58 El interrogatorio giró alrededor de su formación y desempeño durante sus cinco años en el Colegio de San Pedro y San Pablo; además, los testigos hicieron mención del comportamiento “cristiano” observado durante su formación en el cole- gio jesuita.
Un día antes del examen se le citó en la sala rectoral donde se le asignaron cuatro puntos teológicos, y salió del recinto para preparar su examen por escrito.
Trascurridas dos horas, Lara envió al secretario el texto correspondiente para los sinodales. Al día siguiente, realizó una lección durante una hora, argumentó y re- plicó a sus sinodales, quienes quedaron satisfechos: de esta forma le otorgaron la beca.59
Como seminarista de oposición (ver Ilustración 1) pasó a formar parte de la corporación colegial, y esto le daba ciertos privilegios frente a los demás. Entre ellos estaba ocupar los primeros lugares en los actos de comunidad, refectorio y salidas públicas.60 En este sentido, Lara presidió las conferencias semanales y seis leccio- nes de materias del curso de Teología y de Filosofía por orden del rector Pedro de Mora y Rocha.61 De igual manera, compuso muchas piezas latinas para los actos públicos del colegio. También, escribió algunas cartas en latín que el obispo Antonio Alcalde envió a la Santa Sede y, por orden del tribunal de justicia, formó una certifi- cación relativa de autos que remitió a la Dataría Apostólica. Del mismo modo, Lara
58 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 54 Exp. 19, ff.1-2.
59 Hidalgo, Reformismo borbónico y educación..., 2010, pp. 96-98. LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collec- tion Leg. 12 Exp. 13, f. 9.
60 Hidalgo, Reformismo borbónico y educación..., 2010, p. 93.
61 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 178v.
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se encargó de predicar en dos cuaresmas, pláticas morales y doctrinales en la igle- sia de San Juan durante los años de 1771 y 1772.62
62 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 12 Exp. 13, ff.12-12v.
Anónimo (siglo XVIII). Fray Nicolás Lara y Argaíz, México, Puebla, Museo de Arte Religioso ex Convento de Santa Mónica. Recuperado en: https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/
pintura:3812. En este retrato aparece Lara con 22 años de edad, por- tando la beca de porcionista y posando junto a la pintura de la ma- trona del Seminario Conciliar, la Virgen del Rosario. En la mano sos- tiene un bonete y un libro.
Ilustración 1. José Nicolás de Lara y Argaíz, colegial de oposición en 1773
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1.3. Desempeño en la burocracia colonial religiosa: de catedrático a rector
Existen dos formas en las que se puede percibir el involucramiento de los bachilleres en “los procesos de reproducción de los propios cuadros dirigentes y docentes” de cualquier colegio; así como la inserción de los mismos en la burocracia colonial.
Estas dos modalidades son mediante los puestos de gobierno y las cátedras.63 Este apartado se refiere a la trayectoria catedrática de Lara y, finalmente, su ascenso a la rectoría.
1.3.1. Catedrático
Por el ascenso del Br. José Ignacio Lazo de la Vega a la cátedra de Filosofía, y su renuncia a la de Reminimus del Seminario, esta quedó vacante. La cátedra de Re- minimus formaba parte de los estudios previos a los de Gramática Latina; en el caso yucateco, parece englobar la de Mínimus y Menores.64 Entonces, y después de la oposición correspondiente, el 20 de febrero de 1771, y con 19 años, Lara fue nom- brado catedrático propietario (de forma vitalicia).65 Posteriormente, debía presen- tarse ante el rector Dr. Pedro Faustino Brunet, para que con ello recibiera la renta asignada por los estatutos, así como los privilegios y excepciones por su calidad de catedrático.66
Las cátedras quedaban vacantes al jubilarse quien las impartía, es decir, des- pués de poseerlas durante 20 años, o bien por incapacidad física irreversible y si el titular era promovido a un obispado, una parroquia foránea o un oficio con residencia fuera de la ciudad.67 La siguiente cátedra de la que tomó posesión Nicolás de Lara fue un ejemplo de esta última circunstancia. Al obtener Pedro Gelebert la vicaría de
63 Pavón Romero, Armando (coord.) Universitarios en la Nueva España. México: Universidad Nacional Autónoma de México-Centro de Estudios sobre la Universidad, 2003. p. 31.
64 Joseph Ignacio Laso de la Vega fue catedrático de Mínimus, Menores, y Filosofía; y cura interino del sagrario de la Santa Iglesia Catedral y propietario de la de Villahermosa de Tabasco. Serapio, Historia del antiguo…, 1977, p. 30.
65Aguirre, Por el camino de las letras…, 1998, p. 43.
66 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 8 Exp. 6, ff. 1-4.
67 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 8 Exp. 6, ff. 1-4.
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la Laguna de Términos, en Campeche, quedó vacante la cátedra de Moral del Se- minario Conciliar. Después del concurso de oposición, el 29 de agosto de 1774, asumió la responsabilidad de enseñar la moralidad a los estudiantes, el colegial de oposición Nicolás de Lara.68
En 1775 Lara presidió las conferencias de Teología Escolástica y Moral, al mismo tiempo en que se desempeñaba en la cátedra de Latinidad, la cual obtuvo por medio de concurso desde 1773, e impartió las clases de Gramática y Retórica con anuencia del rector Pedro Faustino Brunet.69 Las conferencias de Teología Es- colástica y Moral eran públicas, semanales y basadas en autores como fray Fran- cisco Larraga, dominico español escritor del famoso Promptuario de la Theologia Moral para que el clero procure una mejor instrucción en las doctrinas.
Además, como parte de su pedagogía en el Seminario, Lara complementaba la enseñanza con “algunos suplementos de las más posibles sentencias y decisio- nes canónicas que ha[bía] creído necesarias al estado”. Sobre el dogma católico y la disciplina de los seminaristas, Lara impartía cada semana dos lecciones sobre el Concilio Tridentino, clase en la que explicaba sus constituciones y cánones.70
José Nicolás de Lara no sólo era capaz de usar en las resoluciones de sus casos “los más probados sistemas de Teología”, con arreglo a las leyes del reino, sino que, debido a la confianza que habían depositado en él, fue hábil para traducir varios instrumentos jurídicos del castellano al idioma latino “que de este tribunal se han dirigido a los supremos de la Santa Sede y otros”.71 Lo cierto es que, debido a sus diversas ocupaciones, Lara tuvo que renunciar temporalmente a la cátedra de Teología. José Ciro Palomeque y Vera fue quien continuó la enseñanza con el tra- tado que Lara elaboró para el efecto de la misma.72 En 1782, Lara fue nombrado
68 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection Leg. 8 Exp. 6, ff. 1-4.
69 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 178v.
70 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, Caja 6, exp. 18, f. 268v.
71 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection, Leg. 13, Exp. 12, f. 9v.
72 LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexican Collection, Leg. 54, Exp. 19, ff. 1-2.
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catedrático de Prima de Teología, alcanzando un puesto que le valía ser conside- rado "el eclesiástico más encumbrado en su carrera literaria de todo el obispado".73 1.3.2. Rector
Cuando Manuel José Gonzáles, el cura más antiguo del Sagrario, nombrado el 22 de mayo de 1778 hasta el 15 de abril de 1780,74 concluyó su administración del Seminario, Lara logra consolidad su carrera al sustituirlo. Al quedar vacante el rec- torado y, “siendo preciso nombrar a un sujeto con virtud y letras”, el 3 de abril de 1780, en sede vacante, Lara fue nombrado rector del Seminario Conciliar. De esta forma adquirió un gran peso social y político en el obispado yucateco,75 al tener en sus manos la formación de eclesiásticos para reformar al clero local.76
Además, “por lo mucho que importaba su dirección para el logro y el progreso de las virtudes y letras”, lo cual se tradujo en las “visibles ventajas” desde que estaba al mando del Seminario Conciliar, dos años después, por disposición del obispo fray Luis de Piña y Mazo, fue nombrado rector del colegio de San Pedro y San Pablo al abrirse el 6 de julio de 1782.77 Tanto la administración del Seminario Conciliar como la del Colegio de San Pedro y San Pablo, serán temas abordados en el segundo capítulo de esta investigación.
1.4. Administración eclesiástica
Antes de obtener el curato del Sagrario de la catedral, Lara concursó para los cura- tos vacantes de Hopelchén en Campeche y Jalpa en la provincia de Tabasco, y la Sacristía mayor de la villa de Valladolid en 1773. Dos años después participó en los concursos para provisión de los curatos vacantes de la Catedral: el de Maxcanú y Tihosuco; así como los que en el intermedio vacaron, como Santiago, Chichimilá,
73 Registro yucateco…, 1845, p. 88.
74 Serapio, Historia del antiguo…, 1977, p. 83.
75 Ríos, La educación de la colonia a la República…, 2002, p. 171.
76 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, Caja 6, exp. 16, ff. 178-179; AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, Caja 6, exp. 17, f.23, ff.37- 37v; AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, Caja 6, exp. 18, f. 163, ff. 182-183, f. 263- 264, f. 273. Martínez, Historiadores de Yucatán..., 1906, p. 87.
77 AHAY, Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reve- rendo Señor don fray Luis de Piña y Mazo”, f. 84v.
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Sacalá, Calotmul y Opichén; también sus resultas, Sisal de Valladolid, Hocabá, Chicbul y Tepetitán. En estos dos concursos consecutivos alcanzó la calificación de maxime grado y un segundo lugar de una terna. En 1778, después de un examen de hora y media sobre latinidad, moralidad y lengua maya, a los 27 años de edad fue nombrado cura de Sacalúm y, por último, del Sagrario.78
1.4.1. Curato de Sacalum
La Iglesia de San Antonio Padua de Sacalúm era anexa a la de Muna, y tenía bajo su jurisdicción 13 haciendas: Citincabchén, Yuyuncán , San Antonio Sitham, Yalkuk, Chankin, Yunkú, San Juan Chenchac,79 Saceb, San Antonio Sodzil, Thac,80 San Andrés, Santa María Cisuché y Puhaa.81 En 1778, y después de la muerte de su cura propietario, Pedro Beytia, la parroquia de Muna se fragmentó en: Muna, Abalá y Sacalúm. La principal razón de la fragmentación de este curato fue la aplicación de la Real Cédula del 18 de octubre de 1764 “para la más pronta y eficaz adminis- tración de las almas”.82 La intención era lograr con ella un progresivo dominio del clero secular de las parroquias.
En este sentido, las matriculas de Muna, a excepción de las relacionadas con la estancia de Penxixin y el rancho de Tizindzet, eran de cuatro mil pesos anuales (ver la tabla 3). Los respectivos vecindarios, al ser numerosos, no eran “asistidos como correspondía”, es decir, que los ministros establecidos, tanto el cura como el teniente, no eran suficientes para la administración de los sacramentos y del pasto espiritual. Es otras palabras, tal como sucedía en otras regiones de la Nueva Es- paña, esta división lograría “agilizar y modernizar la administración y gobierno de las parroquias”.83
78 AHAY, Sección Gobierno, Serie Cabildo, caja 6, exp. 16, f. 177-179v.
79 Ahora conocida como Plan Chac.
80 Ahora conocida como Teac
81 Cruz, Santos cristianos y rituales…, 2016, p. 37.
82 Mazín Gómez, Óscar. El Gran Michoacán: cuatro informes del obispado de Michoacán, 1759-1769. Zamora: El Colegio de Michoacán, 1986, 457 p. citado en Mazín Gómez, Óscar. “Reorganización del clero secular novohispano en la se-gunda mitad del siglo XVIII”, en Relaciones, No. 39, 1989, pp. 72-73. LALTU, Viceregal and Ecclesiastical Mexi- can Collection Leg. 12 Exp. 13, f. 1.
83 Mazín, “Reorganización del clero secular…”, 1989, pp. 72-73.