La obra Relámpago de pasiones (2017) de Isaac Lindo Vera, consta de once cuentos, a saber: Noche de ojos azules, El pensionista, Relámpago de pasiones, El cuarto de pollo, Caprichos que matan, El taxista, Los desconocidos, María Dolores, Regreso a la medianoche, Ochenta mil segundos en tensión, Esculpiendo ilusiones.
Los cuentos desarrollan diferentes historias, y se ambientan en el contexto geográfico de Huancayo en Noche de ojos azules , Roberto toma con sus amigos en el bar el Galeón, ubicado en el centro de la Incontrastable; lo dejan abandonado y con deudas pendientes; soluciona el asunto y se dirige a casa, pero en el trayecto se acuerda de Mónica, su chica, desea saludarla en la madrugada, mas es sorprendido y asaltado, golpeado, al otro día una llamada amenazadora- un contrincante-, concerniente a sus amores con Mónica, saca sus conclusi0nes que la fémina juega con los sentimientos de los hombres.
En El pensionista, un joven estudiante universitario, pensionado en una casa familiar, degusta al lado de otros miembros del hogar un hígado bien preparado por doña Chelita, cuando en la mitad de la cena, llega el hijo mayor de la casa, que estudiaba medicina, y preguntó por el hígado humano que había guardado en la refrigeradora: todos quedaron estupefactos.
Relámpago de pasiones, el tórrido e inmarcesible amor entre Víctor y Nélida, ambos profesores, se termina inesperadamente; tal vez porque el uso de la pusanga terminó su efecto. Ella partió para Lima, a seguir con sus labores.
Él se quedó triste, rememorando los momentos felices. Transcurrido el tiempo, Víctor la llamó, la damisela atravesaba momentos difíciles con su cónyuge. Entre ambos persistía el entrañable afecto. Nélida se conmovió y obnubiló hasta llegar al suicidio.
A los dos meses del deceso de la fémina, Víctor fue a una fiesta, de ahí fue sacado por unos desconocidos, maltratado y rematado con dos tiros de gracia;
en su agonía pudo contemplar la imagen de su amada que venía por un túnel lleno de luz, ambos emprendieron viaje:
Cuarto de pollo, tres jóvenes universitarios: Jorge, Carlos y Raúl, salieron de la fiesta de Rosario; no tenían dinero para seguir con la juerga; es así que al pasar por una pollería, idearon la forma de comer y no pagar, sino huir .Así lo hicieron, pero lo curioso es que Jorge regresó por su fólder y ahí lo arrestaron y le hicieron pagar por cinco cuartos de pollo. Nunca dijo a nadie el contenido de esos documentos, pero se quedó con el sobrenombre de cuarto de pollo.
Caprichos que matan, el matrimonio de Adolfo y Celia, no estaba del todo bien; ella perdió la confianza en él cuando en una oportunidad llegó borracho oliendo al perfume de otra mujer. Él para conciliar, pensó en regalarle un lindo vestido para asistir al matrimonio de su primo. Cuando Celia fue al mercado, Adolfo aprovechó para confeccionar el hermoso traje en el taller de costura que administraban. En la víspera de las nupcias del familiar de Adolfo, él se lo enseñó:
ella rechazó tal obsequio aduciendo que era muy caro y que era para la exhibición que preparaba. Él fue solo a la boda, a su regreso, su esposa no estaba en casa, se había ido a dormir donde su progenitora. Tuvieron un altercado, le pidió las llaves y se retiró. Al ingresar a su vivienda, rompió el vestido y otros que estaban en el taller; tomó el ácido muriático que tenían en el baño. Cuando Celia retornó, lo encontró muerto.
El taxista, tres jóvenes estudiantes de un instituto, salen de la discoteca y solicitan taxi con destino a Concepción; en el trayecto van discutiendo sobre sus chicas, hasta que uno de ellos refiere que su enamorada está con el profesor de Teoría de la educación. Hablan mal del maestro en todo el recorrido, arguyen que le gusta conquistar alumnas y es un deficiente profesional, que el curso no lo desarrolla como debe ser. El taxista se llama Héctor y está atento a la conversación de los muchachos. Cuando llegan a su destino, se estaciona al lado de un poste de luz, los despierta y se descubre de la indumentaria que le abrigaba y es el maestro Héctor Pinto Soto; los pasajeros, no supieron qué decir.
Los desconocidos, un joven asiste a la fiesta de una quinceañera y se encuentra con su amigo de antaño Dante, este le presenta a dos desconocidos.
La fiesta continúa, pero estos sujetos, le preguntan por determinadas personas y lo incomodan. Primero, su amigo le dice que son del ejército, después especifican que son de sendero. El muchacho trata a todo instante de salirse de la reunión.
Le llaman de su casa y le comunican que su cónyuge está con dolores de parto; va apresuradamente. Ella necesita una intervención quirúrgica, cuando él salía a realizar compras de los medicamentos requeridos; ve a uno de los desconocidos con herida de balas y que lo llevan al quirófano para una intervención. Se le escarapeló el cuerpo de miedo.
María Dolores, a los siete meses de nacida, Rosario lleva a su hija a bautizar con el nombre de María Dolores. Nombre debido a una aventura casi inverosímil. Un viernes tuvo dolores de parto, su esposo Roberto quería que
diese a luz en su casa porque ya con su primer hijo había tenido una serie de peripecias en el hospital; después cambiaron de opinión y decidieron ir a Chupaca para su atención, en el trayecto los dolores se agudizaron. El esposo fue en busca de su prima Delia que tenía inclinación por la enfermería. En tanto la mujer no pudo aguantar más y se metió en una casa abandonada y alumbró a la bebé. Su marido y la prima la buscan desesperadamente hasta que la hallan;
la asisten y en casa las asean, de ahí el nombre de María Dolores.
Regreso a la medianoche, Félix confiesa a su amigo apodado Chuqui, lo que ha acontecido con su primo que es policía: su esposa le ha disparado con su propia arma de reglamento. Narra sucesos luctuosos como la muerte de su padre y su madre y de cómo creció en la orfandad. Ahora narra la desgracia de su primo por haberse casado con una mujer del Callao que planeaba fugarse con otro. Ahora este familiar está grave. Félix lo llamó y le comunicó que el efectivo policial había muerto y le pidió ayuda para trasladarlo a Huaral su tierra natal.
Ochenta mil segundos en tensión, Endel es capturado por el ejército por no portar su documento de identidad, les manifiesta que es futbolista y les enseña su carnet. Fue llevado al Cuartel 9 de Diciembre, donde insistía conversar con el comandante, pero nada, como de nada le valieron su preparación, su esmero y concentración para el encuentro deportivo. En la noche tuvo una pesadilla, en la cual un naufragio hacía irremediable su muerte y la de sus acompañantes, hasta que su nombre se escuchó en el cuartel; su
madre vino a reclamar por él. Su salida costo el llanto de la viejecita y el precio del televisor que compraron para la Navidad.
Esculpiendo ilusiones, narra el romance de Marlon y Angélica, nacido en la vida universitaria; ambos compañeros de aula en la Facultad de Pedagogía. Se connota la época de violencia social de confrontación ideológica (expresada en la tacha de un maestro). Ambos profundizan su amor hasta llegar a las puertas de la responsabilidad: traer al mundo a un bebé. En esos trances Marlon es testigo de la muerte de Víctor, con tres disparos en la cabeza y es enterrado con honores de mártir.
Al nacer el bebé que tiene la pareja, le ponen el nombre del entrañable amigo a manera de proyectar su imagen en los días.
El maestro y escritor piurano JARA JIMÉNEZ, Cronwell (2017), comenta en torno a la obra, Relámpago de pasiones, de Isaac Lindo, es un libro muy interesante. Incluye once cuentos escritos por este autor peruano, de quien me honro aun sin conocerlo y abrazarlo en persona haberlo leído y reconocer en él su gran talento y notable capacidad de fabulador de cuentos.
Talento de narrador nato (como de aquellos magistrales cuentacuentos que cautivan multitudes en una plaza pública) que sabe es su mayor propósito:
embrujar de gozo a su público lector. Pues, entonces, Isaac Lindo Vera, se asemeja a aquellos magistrales magos de la palabra, va que, a cabalidad, con este libro (que también es una plaza pública) sabe mantenernos hipnóticos, y siempre a la expectativa gozosa de conducirnos a donde él quiere: a un final pícaro, interesante, sorprendente o conmovedor. De modo que en ningún
momento el lector acabara disconforme sino más bien congratulado en cada lectura. Pero, ¿cuáles son las claves esenciales de su poética cuentística? Sin duda que ellas tienen que ver con su innato talento para la escritura, y con su sesudo oficio y laboratorio de fabulador. Lo que implica, más allá de sus predisposiciones innatas, una consciente meditación, experimentación y preparación previa en el fuego de la escritura. Y esto se percibe en cada cuento suyo. En ellos se trasluce un machacar constante y obsesivo por el pulimento de cada texto. Y lograr que cada historia implique un cuento válido y meritorio, es decir: una obra de arte. Pero una obra de arte hecha con la paciencia de quien sabe hallarle el disfrute a todo acto, frase, oración o párrafo, en la medida que va calibrando cada idea, ritmo, tensión y suspenso dramático de cada trama. En consecuencia observo que Isaac Lindo sabe plantear cada inicio, conoce la técnica de la in media res y sabe lucirla. Sabe plantear la historia, sabe exponerla con lucidez v claridad. Sus textos entonces gozan con personajes bien definidos, con diálogos medidos, breves y trascendentes. Hasta dejarnos, al fin, con una ansiedad: que nos ofreciera, ojalá pronto, otro libro suyo;
y, en este, el garantizado regocijo de una muy buena lectura. Claro, pues estamos ante un maestro del cuento.
El escritor limeño FLORES VEGA, Jack (2017), realiza el comentario en torno al libro Relámpago de pasiones, cuentos cortos y no muy cortos. Cuentos ambientados en Huancayo, pero que bien podría ser las de cualquier ciudad del Perú. Lo que más sorprende de los cuentos de Isaac Lindo Vera es la atmósfera, esa sensación que nos hace estar sumergidos en medio de sus historias. Se suma a eso una buena prosa y la mirada inquisitiva del narrador
para realizar su comedia humana. Cuentos como Esculpiendo ilusiones o como Ochenta mil segundos en tensión deleitan y conmueven. Todos tienen la virtud de llegar a las fibras más hondas del corazón. El autor no tiene la intención de analizar la sociedad huancaína, solo muestra: escenas de amor, de dolor, de pasión. Relámpago de pasiones es eso, un relámpago de historias sencillas que transcurren en lugares conocidos de la ciudad: El Tambo, la Plaza Huamanmarca, El Galeón, Chupaca, entre otros. Bien se le puede catalogar como cuentos urbanos, pero a diferencia de otros textos, estos están cargados de aquello que nos hace humanos: los sentimientos y las pasiones; por eso nos identificamos con estas historias y las valoramos. Buena literatura.
4.5. EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA EN LA OBRA RELÁMPAGO DE