Una voz retumbó pronunciando su nombre; un hálito de esperanza circuló en su ser: era su madre, había venido a rescatarlo, llorosa, angustiada. Lo que reparó Endel es que su liberación costó el precio del televisor que compraron para la Navidad:
“- ¡Endel Castro!, ¡preséntese! —detonó la voz.
Me levanté como accionado por un resorte y salí. El celador me llevó al despacho del Comandante con celo.
Allí encontré a mi madre que había venido tan temprano a buscarme y me esperaba con los ojos llorosos. La pobre había arreglado mi caso, pero luego dijo con rabia y dolor que mi libertad nos había costado, además de sus lágrimas, el valor del televisor que habíamos comprado en navidad”.
(Ochenta mil segundos de tensión-p.98)
en medio de todos, el hombre, rey o esclavo, rico o mendigo, vencedor de una batalla o vencido. Y cuando aquél suplica sus dioses y ellos le castigan, ese mito, fábula, leyenda, nos enternece o nos conmueve porque a sus protagonistas los sentimos hechuras en esencia de nuestro ser. Los une el miedo, el hambre, el amor, la ambición. Todo lo que digan los animales y los fenómenos de la naturaleza son los deseos y visiones del propio hombre.
Animales, hombres, cosas y los seres más insólitos integran la naturaleza. Pero , detrás de ellos aflora siempre el drama de la vida. Algo que estremece e invita a mujeres y hombres a comunicar eso que sienten. Y entonces de sus bocas aparecen las flores, los arco iris, las garzas, las serpientes aladas, integrando una historia. Son los personajes: sin ellos no habría nada que contar. No existe un cuento en el mundo sin personajes. Ellos pueden tener cualquier forma, tamaño, color.
De los personajes depende la belleza de la historia si es que lleva dentro de sí un destino trascendente, y mejor todavía si ese destino se enfrenta y violenta los intereses y afanes del antagonista.
La importancia del personaje radica en su habilidad, fortaleza, perseverancia, imaginación, astucia, sabiduría y lucha para sobreponerse ante el drama que le imponga su destino.
JARA JIMÉNEZ, Cronwell (2003) sobre la originalidad del personaje, nos manifiesta:
―La originalidad del personaje tiene que ver con sus cualidades, virtudes astucias, ingenio, vicios o defectos morales (si es que su apariencia es común y nada causante de curiosidad), ante el problema que se le plantea y le exige
solución inmediata: el personaje cautivará entonces por la originalidad de su inteligencia, el brillo de su picardía, por la insólita solución a su problema, salida a veces jocosa, hilarante, desconcertante.‖ (p.84)
4.7.1. Noche de ojos azules
A. Robert: Joven, inquieto, sentimental y proclive a las reuniones amicales; justamente por haber tenido una noche de tertulia, bohemia y tratar de visitar a Mónica –su amor – sufre una abominable agresión por parte de desconocidos; es un asalto simulado, porque al final se entera que hay otro pretendiente de la fémina, que actúa bajo las sombras y lo ha hecho golpear por encargo, e inclusive lo ha amenazado de muerte.
B. Mónica: Muchacha voluble, que por aceptar el amorío de los pretendientes, genera conflictos y violencia.
C. La mesera: Joven que atiende en el conocido bar ―El Galeón‖ que se halla en la zona céntrica de Huancayo; no comprende explicaciones, cobra lo que corresponde, las botellas pendientes de pago que le endosaron sus amigos a Robert.
D. Otros: Los amigos, el perro Pirulo, el personaje anónimo.
4.7.2. Relámpago de pasiones
A. Nélida: Bella profesora que trabaja en un colegio de Huancayo, está casada con un policía; siente una inesperada somnolencia que le motivo medicarse y dormir, en sus sueños se le apareció la figura de su colega Víctor con el cual tuvo un apasionante encuentro amoroso
y carnal. Al despertar, sus deseos carnales estaban vívidos: quizás las prolongadas ausencias de su cónyuge le estaban llevando a ciertos límites inefables. Hasta que los sueños se hicieron realidad. Se reasignó a Lima, recibió la inesperada llamada de Víctor; al poco tiempo, apareció muerta, envenenada: todo se quedó en investigaciones.
B. Víctor: Docente, romántico, seductor; su obsesión por Nélida lo llevó a recurrir a la pusanga, hierba afrodisiaca la misma que le dio en el refrigerio. El amorío se prolongó, a punto que la extrañaba, pensaba en ella, disipaba su angustia asistiendo a algunas fiestas; hasta que, dos meses después de la muerte de su amada, fue secuestrado, golpeado, ultimado con dos disparos, en su agonía vio la imagen resplandeciente de su amor imposible que venía a su encuentro.
C. Jorge: Auxiliar del colegio, hombre experimentado; había vivido mucho tiempo en la selva y conocía el poder de la pusanga para iniciar un amorío. Fue él quien indujo a Víctor para que la usara con Nélida y funcionó.
D. El esposo de Nélida: Policía que trabaja en Lima, hombre misterioso, casi no paraba en su hogar; es el sospechoso de la muerte de Nélida y Víctor; se infiere que se enteró de los amores ilícitos de ambos.
4.7.3. Caprichos que matan
A. Adolfo: Hombre violento, proclive a la infidelidad; su relación marital está deteriorada por haber llegado una madrugada mareado y con la ropa impregnada con perfume de mujer. Su actitud conciliadora no es comprendida por su esposa, lo cual lleva a Adolfo a tomar la decisión fatal de ingerir ácido muriático y terminar con sus días.
B. Celia: Damisela que lleva los hechos al extremo, actitud rebelde, incomprensiva; pegada al calor maternal; su indiferencia y frialdad que pone a su relación conyugal, empuja a su consorte a la muerte.
Su arrepentimiento es vano.
C. Mery: Niña, hija de Adolfo y Celia; vivencia las disputas, riñas que tienen sus padres.
D. La mamá de Celia: Señora que avala la actitud de su hija, sin medir las consecuencias que han de ocasionar.
4.7.4. Los desconocidos
A. El narrador: Joven reflexivo, cuidadoso con sus relaciones sociales: no le brinda fácilmente la confianza a los extraños. Es así que cuando asistió a un quinceañero, no les dio información a los desconocidos que indagaban por ciertas personas. Al final descubrió que eran subversivos.
B. Dante: Amigo de antaño del narrador de la historia, confiado, no tiene reparos en llevar gente peligrosa a una reunión que le han invitado.
C. Dos desconocidos: Personas provocadoras, inquisidoras al averiguar sobre las posibles víctimas de su accionar dogmática y violentista.
D. Raúl Párraga Mendoza: Amigo del narrador, lo conoce desde la época escolar, cuando integraban la selección de Politécnico; oficial de la Policía nacional que tiene importante cargo en la zona convulsionada del VRAEM. Era buscado por los dos desconocidos, pero no se le delató.
E. La esposa del narrador: Se encuentra en los últimos días de embarazo, es llevada al hospital para el alumbramiento, pero necesita una intervención quirúrgica. Cuando el narrador sale a comprar los medicamentos requeridos, ve a uno de los desconocidos que lo están llevando a la sala de operaciones: tenía heridas de balas.
F. Otros: Nilo Bastidas Melgar, la mamá de la quinceañera, el médico.
4.7.5. Regreso a la medianoche
A. Félix: Estudiante universitario, sentimental, reflexivo, evocador;
sufre por lo que le sucede a su primo, un miembro de la policía, a
quien su esposa le ha disparado con su propia arma de reglamento. Se desahoga narrando los sucesos luctuosos a su amigo y compañero de estudios Chuqui.
B. Chuqui: Joven comprensivo, confidente, escucha con paciencia a su amigo y colega de estudios Félix, e inclusive le ayuda a llevar el cadáver del occiso a Huaral.
C. El primo de Félix: Policía, confiado, nunca se imaginaría que su pareja le disparara a muerte, padeció en el hospital hasta fallecer.
D. La esposa del primo de Félix: Mujer infiel, mantenía relaciones extramatrimoniales con otro hombre, llegando a la desfachatez de que era un compañero de trabajo de su cónyuge. Dispara contra su compañero, ha tirado a matar, propósito que lo consigue.
E. El padre de Félix: Félix, lo evoca como un ser protector y amoroso, ofrenda su vida para salvar la de Félix.
F. Otros: La camarera, el comandante, los subalternos, el perro Tarzán.
4.7.6. Ochenta mil segundos en tensión
A. Endel Castro: Joven deportista, optimista, fue detenido por los miembros del ejército por falta del documento de identidad, enseña su carnet de la Liga Departamental de Fútbol, pero nadie le hace caso.
A él y a otros, los llevan al Cuartel 9 de Diciembre; si nadie
viene por ellos, serán llevados al cuartel de Jauja. Tiene un sueño de naufragio y muerte, quizás premonición de fatalidades. Desea hablar con el comandante y nadie le toma la palabra. Hasta que escucha su nombre: su mamá ha ido a rescatarlo y pagado el costo de su salida, equivalente al precio de su televisor.
B. El oficial del ejército: Implacable, severo, autoritario; ordena a auscultar a todos para detener a quienes les falta su documento de identidad.
C. El mayor del ejército: Drástico, no permite que parlen los detenidos.
D. El soldado: Le escucha a Endel, mas no hace nada para concertar la entrevista con el comandante.
E. La mamá de Endel: Madre amorosa, con lágrimas en los ojos va al encuentro de su hijo para verlo libre, no escatima esfuerzos para que su vástago retorne a casa y todo vuelva a la normalidad.
4.7.7. Esculpiendo ilusiones
A. Marlon: Estudiante universitario, sentimental, reflexivo, responsable; es enamorado de Angélica. Siempre pendiente de lo que pasa en su Facultad de Pedagogía; anhela un cambio social. Se siente profundamente afectado con el asesinato de su entrañable amigo Víctor: para perennizarlo, al vástago que tiene con su pareja, le pone el nombre del mártir caído abatido por balas asesinas.
B. Angélica: Joven optimista, compañera de estudios y sentimental de Marlon; en las postrimerías de terminar su carrera, alumbra un bebé a quien le pone el nombre de Víctor, en memoria de quien fue amigo de los dos muchachos, y quizás porque comparten las ideas del occiso.
C. María Fernanda: Compañera de estudios de Marlon y Angélica;
romántica, asidua lectora, conceptúa al amor como lo más bello que existe en la vida y que por ello se debe luchar.
D. Víctor: Imbuido de ideales y combativo cuando se trataba de corregir algunos problemas estudiantiles. Muere de tres balazos en la cabeza y es declarado mártir por la Federación de Estudiantes del Perú y enterrado multitudinariamente.
E. Otros: Ángel, el catedrático.