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El comercio y los “comerciantes” en Chascomús: un panorama de las últimas décadas del período colonial décadas del período colonial

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Chascomús 1780-1820

2. El comercio y los “comerciantes” en Chascomús: un panorama de las últimas décadas del período colonial décadas del período colonial

Los párrafos precedentes permitieron graficar cómo el comercio interétnico y los conflictos y negociaciones entre diferentes parcialidades indígenas y la sociedad hispano criolla, contribuyeron a conformar a Chascomús como parte de una extensa frontera imperial en la cual las prácticas comerciales se vieron influidas por las dinámicas interétnicas. Pero si bien en toda relación de intercambio se involucran al menos dos partes, hasta aquí hemos analizado el comercio en este guardia de frontera centrándonos en las actividades de indígenas que comerciaban con la sociedad colonial.

En las líneas subsiguientes, analizamos algunas de las características de lo que denominamos como “población comercial” de Chascomús. Fundamentalmente, nos centraremos en estimar la cantidad de pobladores que se dedicaron al comercio, la continuidad que exhibieron en la actividad, así como el tipo de establecimientos registrados. Por último, consideraremos los volúmenes de giro comercial de estos sujetos a fin de compararlos con los de la primera década independiente.

2.a) La “población comercial” en Chascomús 1780-1810

Nuestra vía de entrada a las actividades comerciales está mediada por fuentes fiscales que gravaban los intercambios. Hacia fines del siglo XVIII, se abonaban en la campaña porteña dos tipos de impuestos al comercio rural: las alcabalas y los derechos para la compostura de patentes. Las primeras consistían en un “impuesto universal a las ventas sobre todos los bienes comprados o vendidos”,208 es decir, que gravaban las transacciones y se establecía, según el volumen de éstas, el caudal a abonar. El segundo, era el equivalente para el caso rioplatense del llamado impuesto “de pulperías”209 que consistía en un pago anual que debían abonarlo todos los propietarios de este tipo de establecimientos. Las fuentes correspondientes a estas imposiciones nos permiten identificar a aquellos individuos que pagaron derechos por el ejercicio del comercio a fines de dicha centuria en Chascomús.

En el Gráfico Nº 1 observamos la cantidad de pobladores, distribuidos por año, que fueron registrados, a través del pago de impuestos, al frente de establecimientos

208 Klein, Herbert “Las finanzas”, Ob. Cit., p. 397.

209 Klein, Herbert “Las finanzas”, Ob Cit., 397-398.

comerciales en el partido. Los números arrojan un total de 120 registros y un total de 30 pobladores que, en algunas oportunidades, repitieron su presencia en el pago de gravámenes.

Gráfico Nº 1 “Población comercial en Chascomús 1781-1806”210

Pobladores registrados con actividades comerciales Alcabalas y Compostura. Chascomús 1781-1806

4 5

4 4

7 6

4 7

9

6

4 4

6 5

4 10

3

4 4

5 8

2 5

0 2 4 6 8 10 12

1781 1782 1783 1784 1785 1786 1787 1788 1789 1790 1791 1792 1793 1794 1795 1796 1797 1798 1799 1800 1801 1804 1806 Años

Cantidad de Comerciantes

Los valores presentados corresponden a individuos registrados con pulperías, siendo inexistentes otras categorías tales como “tiendas” o “tendejones”, que aparecerán a futuro, avanzado el siglo XIX. Esto último indica un perfil relativamente homogéneo para estos pobladores que comerciaban en Chascomús, al menos en cuanto al tipo de establecimiento. Las pulperías se diferenciaban de otros comercios por la mercadería que ofrecían, estando habilitadas para la de venta de alimentos, aguardiente y bienes en general. En cambio, en caso de vender lienzos, telas y similares, que eran propios de las

“tiendas”, debían abonar un canon aparte.211 El abastecimiento de las mercancías se efectuaba en la ciudad de Buenos Aires, para luego ser vendidas en la frontera, como se expresaba en algunos de los registros:

“me obligo a satisfacer al Rey Nro. Sor siete ps por la alcavala delo que venda enmi pulpería y me hade ser libre traer el surtimto que nessesite de la Ciudad por loque hede ocurrir a la Aduana que me denguía mediante este ajuste.

Previniendo que no entran los generos de tienda los que si sacare satisfare

210 Elaboración propia en base a derechos de compostura de campaña y alcabalas. AGN, Sala XIII 14-3-6;

14-4-1; 14-4-2; 15-1-3; 15-1-4; Sala IX 13-8-13.

211 Sobre los productos vendidos en pulperías, especialmente las de la ciudad de Buenos Aires, ver Mayo, Carlos (Ed.) Vivir en la frontera, Ob. Cit. y del mismo autor Pulperos y pulperías, Ob. Cit.

en el mismo actº cuya paga hare enmanos del Rezor por todo el Prez.te año...”212

Como deja entrever el gráfico, el número de personas con pulpería durante el período presenta algunas oscilaciones. No obstante, debe tenerse en cuenta que estas fuentes presentan siempre un sesgo por el grado de evasión existente, por lo cual las cifras en valores absolutos deben tomarse como aproximaciones. El margen de error debido a la potencial evasión, no obstante, se atempera al tomar en cuenta ambos registros, puesto que brindan un panorama más amplio que si se examinaran alcabalas o derechos de compostura por separado.213 Observando las cantidades de establecimientos registrados en Chascomús, no parecieran haberse producido diferencias abruptas en las mismas al menos hasta 1801, con lo cual podemos suponer que la efectividad de la recaudación de estos impuestos durante estas dos décadas se mantuvo dentro de márgenes aceptables, a diferencia de lo ocurrido en años posteriores.214

Mientras la moda en la cantidad de personas registradas con pulperías fue de 4, el valor máximo registrado ascendió a 10. Teniendo en cuenta la población del partido entre la conformación de la guardia en 1780 hasta principios del siglo XIX (hasta 1801 contamos con la serie completa de registros) el número de pulperías registradas se mantuvo sin grandes alteraciones salvo en 1796, aunque el número de ese año tampoco aparece como una cifra elevada para una población de frontera que rondaba por entonces los mil habitantes.215 Cabe señalar que, aunque la población casi se triplicó durante los primeros veinte años de existencia de la guardia, no pareció ocurrir lo mismo con el número de comercios que allí funcionaban.

212 AGN Sala XIII 14-3-6. “Francisco Freytes, vecino del pago de la Magdalena.” Folio del 4-I-1787.

213 En su ya clásico trabajo sobre las finanzas en el Virreinato rioplatense, Klein señalaba que a partir de 1790 la calidad y uniformidad de las cuentas reales sería “inusualmente elevada” dado el contexto de reformas financieras, administrativas y por el período de relativa paz y florecimiento del comercio internacional dado entre fines de la guerra con Inglaterra y 1795 Klein, Herbert, “Las finanzas” Ob. Cit., p. 370.

214 Con el término aceptable, referimos a que estos registros, en especial hasta 1801, son útiles a la hora de aproximarnos a las actividades comerciales que se desarrollaban en la guardia, en contraste con períodos posteriores en donde no existen las fuentes o los impuestos abonados fueron extremadamente reducidos, como por ejemplo en el año 1804.

215 Por ejemplo Carrera calcula para tres años diferentes (1781, 1782 y 1798) valores reducidos que oscilan entre 2 y 8 pulperías por partido de frontera. Incluye en su análisis a Ranchos, Monte, Guardia de Luján, Salto, Rojas, Fortín de Areco y el propio Chascomús. Ver Carrera, Julián Pulperos y pulperías, Ob. Cit., p. 125.

Cuadro Nº 2. “Población de Chascomús entre 1780 y 1815”216

Año 1781 1782 1788 1800 1815

Pobladores 374 328 364 1.000 1.551

Lejos de pretender centrarnos en un análisis que pondere las variaciones de los valores absolutos, consideramos que estos números sirven de entrada para emprender la labor que estimamos más enriquecedora: ajustar la mirada sobre los sujetos que se dedicaban al intercambio en un establecimiento comercial -por el cual abonaban impuestos- más allá de cómo fueran catalogados en las fuentes y apreciar sus perfiles, a fin de poder caracterizar sus prácticas.

En razón de lo expuesto, y debido a que siempre existen cuestiones particulares más allá de un comportamiento estadístico, las cuales suelen presentar indicios mucho más substanciales para el estudio de las prácticas, en los párrafos siguientes nos abocamos a la identificación de los sujetos que abonaban aranceles por dedicarse a comerciar en la guardia en las últimas décadas del siglo XVIII. Buscamos atender así a la continuidad de su actividad comercial expresada en años, establecer si la misma se presentaba como una orientación ocupacional unívoca o si por el contrario se constituía como una opción más dentro de una amplia gama de labores desarrolladas por estos individuos. En tales casos, caracterizaremos la forma en que se articularon sus diversos intereses.

De un total de 34 pobladores que entre 1781 y 1806 fueron registrados por sus pulperías, aproximadamente dos tercios (19 personas) de ese total abonaron aranceles por dos o más años. El tercio restante (11) aparece sólo una vez en los registros fiscales.217 Los casos de pobladores que pagaron impuestos de manera más frecuente son los de Miguel Barrionuevo: trece años entre 1789 y 1806; Fermín Rodríguez: doce años; Juan Basilio López: diez años entre 1783 y 1793; Joaquín Pardo: nueve años entre 1786 y 1794. Luego se destacan Manuel Rodríguez y Joseph Patiño, cuya sociedad analizaremos más adelante, quienes abonaron impuestos durante seis años entre 1784 y 1790 inclusive. Un pequeño grupo reunió una cantidad de años menor en el pago de estos gravámenes, oscilando entre los dos y los cinco años. Finalmente, aparece el

216 Elaboración propia en base a: Recuento de población de 1788 en Banzato, Guillermo La expansión, Ob. Cit.; AGN, Comandancia de frontera de Chascomús, Sala IX 1-4-3 y AGN Sala X 8-10-4, censo de 1815.

217 Hacia el final del período analizado, aparecen cuatro habitantes del partido que también abonan sólo en una oportunidad impuestos por sus labores comerciales. Ellos son Juan Lorenzo Castro, Mariano Olivares, Manuel Villar y Juan de la Torre. No los hemos considerado entre el tercio que sólo aparece en un año en los registros debido a su presencia en años posteriores en similares series fiscales, que abordaremos en los apartados subsiguientes.

mencionado grupo de once individuos con una única presencia en los registros. Todos estos datos están representados en el siguiente cuadro:

Cuadro Nº 3. “Pobladores registrados con establecimientos comerciales según cantidad de años”218

Años registrados

Cantidad de Pobladores % cantidad s/total (30 pobladores)

13 1 (Miguel Barrionuevo) 3,3

12 1 (Fermín Rodríguez ) 3,3

10 1 (Juan Basilio López) 3,3

9 1 (Joaquín Pardo) 3,3

6 2 (Joseph Patiño-Manuel

Rodríguez) 6,6

5 3 (Josef Marín, Lázaro Mansilla

y Manuel Ferreyra) 10

4 2 (Manuel Fernández y Manuel

David) 6,6

3

3 (Petrona González, Mariano Dantas,

Francisco Fernández)

10

2

5 (Paula Marín, Manuel Morales, Tomás Lucero, Antonio García

y Santiago Juárez)

16,6

1 11 personas.219 36,6

De la información precisada se infiere que la mayoría de quienes abonaron impuestos por poseer una pulpería en este período lo hizo a lo sumo por uno o dos años:

un 53, 2 % sobre el total. Si bien algunos trabajos postulan una supuesta “longevidad”

de las pulperías rurales, lo que aquí parece tener lugar -aún teniendo en cuenta los márgenes de evasión- es la presencia de un grupo de pobladores que durante un lapso temporal que, en general, duraba unos pocos años, incursionaba en el comercio montando un establecimiento, con limitada continuidad, según el caso.220

218 Elaboración propia en base a AGN Sala XIII 14-3-6; 14-4-1; 14-4-2; 15-1-3; 15-1-4 y Sala IX 13-8-3.

219 Son los casos de Jacinto Machado, Faustino Suárez, Francisco Muriñigo, Julián Carmona, Agustín Parejas, Diego Chávez, Lorenzo Trillo, Antonio Oriosolo, Antonio Escobar, Francisco Vázquez y Antonio Rivero.

220 Carrera estima una duración en promedio de 11 años para las pulperías de Chascomús hacia 1790 y concluye que entre 1781 y 1821 el promedio general de duración de estos establecimientos en la campaña era de 15 años. Sin embargo, realiza este cálculo sobre la base de suponer una duración que infiere a partir de los años extremos en que un contribuyente abonó derechos comerciales, lo que se presenta como

En relación a las presencias únicas en los registros, tomamos con reparo a quienes aparecen sólo hacia fines de siglo XVIII y principios del XIX, pues las fuentes son escuetas en la información que brindan luego de 1801. La poca representatividad de estos documentos fiscales para Chascomús durante la primera década decimonónica determina que la continuidad de su desempeño en el ámbito comercial pudo quedar velada.221 En relación a este punto veremos, en los capítulos tres y cuatro de esta tesis, cómo las problemáticas vinculadas a la recaudación y a los funcionarios de la Real Hacienda influyeron en los magros registros.

Importa señalar que la existencia de pobladores con una presencia intermitente al frente de un establecimiento comercial se explica mejor si se tiene en cuenta que desempeñaban variadas ocupaciones (entre las cuales el llevar adelante una pulpería se presentó como una opción junto a otras) lo que les habría permitido vivir de otras actividades y no sólo del intercambio comercial. Por ende, la inestabilidad de su desempeño en el comercio no habría puesto en cuestión sus posibilidades de subsistencia. Como se analiza más adelante, para muchos de los sujetos registrados con estos establecimientos, la inversión de sumas en efectos de pulpería fue más bien una actividad complementaria o subsidiaria de otras más importantes.

2.b) Una aproximación al giro comercial en el período tardocolonial

Algunos de los trabajos dedicados al análisis de pulperías en la ciudad de Buenos Aires han puesto de manifiesto la generalidad de cierta “modestia” de buena parte de los volúmenes de capital de estos establecimientos comerciales.222 Asimismo, también han remarcado la diversidad de valores, que podían oscilar entre sumas inferiores a los cien pesos y varios miles. Para la campaña, estudios similares han remarcado estas características que, lejos de resultar privativas de los establecimientos citadinos, parecieron estar bastante generalizadas.223

Tal como mencionamos, una de las fuentes utilizadas para apreciar las actividades comerciales desarrolladas por los pobladores de Chascomús son los registros de

demasiado aproximativo -y por demás discutible- especialmente si ello no se combina con un cálculo del porcentaje de evasión de la fuente. Ver Carrera, Julián Pulperos y pulperías, Ob. Cit., p. 164.

221 Estos son Francisco Muriñigo, Julián Carmona, Agustín Parejas, Lorenzo Trillo, Antonio Rivero, Diego Chávez, Francisco Juárez, Antonio Oriosolo, Antonio Escobar y Francisco Vázquez. Los últimos 4 aparecen recién en 1800.

222 Mayo, Carlos (Dir.) Pulperos y pulperías, Ob. Cit.

223 Carrera, Julián Pulperos y pulperías, Ob. Cit.

alcabalas. Si bien no contamos con el capital en giro poseído por los establecimientos (el capital comercial, invertido en el negocio) a partir de la información que nos brinda la fuente al gravar en un 6% el volumen del “giro anual”, podemos aproximarnos a la magnitud de las transacciones de aquellos establecimientos que se dedicaban al intercambio en esta guardia a fines del siglo XVIII.224 En el gráfico Nº 2 se representan, año por año, los promedios de giro para las pulperías registradas inferidos en base al cobro de estos impuestos.

Gráfico Nº 2 “Promedio giro comercial Chascomús 1781-1801”225

Valores promedio de giro.

Pulperías Chascomús 1781-1801

0 20 40 60 80 100 120 140 160 180

1781 1782 1783 1784 1785 1786 1787 1788 1789 1790 1791 1792 1793 1794 1795 1796 1797 1798 1799 1800 1801

Año

Pesos

Serie1

Como se aprecia, más allá de las variaciones en los números absolutos, los promedios de lo girado oscilaron entre los 80 y los 160 pesos, valores en extremo moderados. La gráfica permite afirmar también que los montos exhiben una tendencia al aumento a partir de 1795, en similitud a lo ocurrido en el resto de la campaña, según muestran otras investigaciones sobre el tema.226 A partir de esta apreciación es factible suponer que el aumento en los promedios de giro anual hacia el final del siglo pudo deberse al incremento del número de intercambios o bien al del valor de las transacciones efectuadas. Si tenemos en cuenta que el número de habitantes con

224 A diferencia de lo ocurrido en los primeros años independientes, cuando los “giros” registrados en los padrones de comerciantes hacen referencia al capital poseído-invertido en los comercios, el “giro”

gravado por las alcabalas sobre los que se calculaba el 6 % refería al volumen de capital de las transacciones efectuadas durante el período que se abonaba.

225 Elaboración propia en base a AGN, Sala XIII 14-4-1 y 14-4-2.

226 Carrera, Julián Pulperos y pulperías rurales, Ob. Cit., p. 151.

pulperías no se acrecentó hacia el final del siglo (mientras sí lo hizo el total de la población) podría suponerse que la mayor demanda de bienes en circulación que todo crecimiento poblacional conlleva, fue respondida, antes que con el incremento de establecimientos, a través del aumento del número de los giros en las pulperías ya existentes.

Sin desmedro de lo anterior, las investigaciones sobre precios a fines del XVIII sugieren que otra variable a tener en cuenta para comprender este incremento en las transacciones refiere a los precios de algunos productos, como por ejemplo la suba del trigo a partir de 1795.227 El aumento del costo de bienes de consumo popular comercializados en las pulperías como lo era el pan -en buena parte asociado a las sequías de principios de siglo XIX, que afectaron las cosechas- podría haber influido aumentando el monto de los giros, aunque esto no es más que una hipótesis.228

Volviendo a los números representados en la gráfica, incorporamos una consideración metodológica para constatar que el cálculo de los promedios de giro no distorsiona las apreciaciones realizadas. Para ello es preciso aproximarnos también a los valores manejados en cada año por cada poblador y justipreciar su cercanía o lejanía en relación al promedio (lo que en muestras de mayor número, constituye un índice de dispersión). Estos datos los hemos agrupado en el cuadro Nº 4, en donde se observa que los valores de giro registrados cada año se hallan bien representados por los promedios, debido a la inexistencia de marcadas diferencias entre los datos de entrada y los promedios. Tomando la totalidad de los “valores de giro” entre 1781 y 1801, el rango de

227 El valor del peso en relación a la onza de oro se mantendría constante entre 1780 y 1812 a razón de

$16 por onza, y no explicaría este aumento en los montos percibidos en la alcabala. En cambio el valor del trigo, cuyo precio oscilaba por diferentes cuestiones -en particular las sequías y las especulaciones- se habría mantenido, en promedio durante la década de 1780 por sobre los $30, bajando entre 1790 y 1794 a

$16 la fanega. A partir de 1795 en cambio, y hasta 1802, osciló entre los 24 y los 30 pesos, para dispararse a partir de esa fecha hasta alcanzar los $72 por fanega. Estos valores en “Series históricas de precios de productos agropecuarios en Argentina” elaborada por la Academia Nacional de Agronomía y veterinaria y que puede consultarse en http://www.anav.org.ar/sites_personales/5/. La serie, elaborada por Rodolfo Frank, reúne la información presente en Alvarez, Juan Temas de historia económica argentina, Buenos Aires, El Ateneo, 1929; Broide Julio “La evolución de los precios pecuarios argentinos en el período 1830-1850”, Revista de la Facultad de Ciencias Económicas, Buenos Aires, 4(32), 1951, pp.

113-183; Burgin, Miron Aspectos económicos, Ob. Cit.; Gorostegui de Torres, Haydee, “Los precios del trigo en Buenos Aires durante el gobierno de Rosas” Anuario del Instituto de Investigaciones Históricas, Rosario, Nº 7, 1962/63, pp. 141-163; Johnson, Lyman L. “Salarios, precios y costo de vida en el Buenos Aires Colonial tardío” Boletín del Instituto Ravignani, 3a. Serie, Nº 2, 1990, pp. 133-157 y Cuesta, Martín

“Precios, población, impuestos y producción; la economía de Buenos Aires en el siglo XVIII” Buenos Aires, Temas de Historia Argentina y Americana, 2009, entre otros.

228 Hipótesis que los bandos emitidos en dichos años a fin de controlar el aumento de los precios parecen confirmar. Ver por ejemplo: Bando del Virrey Nicolás Arredondo de 10-XI-1790 “Prohíbe a los pulperos y demás comerciantes aumentar el precio de las mercaderías”; Bando de 23-II-1791 “reglamentando el peso del pan”; Bando del Virrey Joaquín del Pino de 8-VI-1803 “dictando reglas para impedir el acaparamiento del trigo y sus exorbitantes precios”. AGN, Sala IX, Bandos de Gobernadores y Virreyes.

la muestra es de 233 pesos mientras que el promedio general alcanza los 112 pesos.

Sobre la totalidad de esta muestra podemos, ahora sí, calcular un índice de dispersión (pues supera el centenar de valores). Siendo la media una medida de tendencia central, el cálculo de la desviación respecto de la misma nos habla acerca de hasta qué punto el promedio es representativo de la información con la que estamos trabajando. La desviación respecto de la media para el caso analizado arroja un valor de $ 42 lo cual confirma la cercanía de los valores que oscilan en torno al promedio.

Cuadro Nº 4. “Valores de giro según Alcabalas. Chascomús 1781-1801”229

Año Valores de giro (en pesos) Promedio

1781 130;160;130;100. 130 1782 100;100;100;130;130. 118 1783 130;100 115 1784 83;100;100;130 103,25 1785 50;58;83;100;116 81,4 1786 83;83;116;116;100 99,6 1787 83;83;116;116;100 95,5 1788 33;66;83;100;100;116;200 99,71 1789 83;100;116;116;130;130;130 96,43 1790 66;83;116;116;130. 102,2 1791 83;116;116;130 111,25 1792 50;116;116 91,25 1793 33;66;83;83;100;100;116 83

1794 33;66;83;116;116 82,8 1795 66;83;116;116;130 107 1796 66;100;116;230. 128 1797 83;150 116,5 1798 100;150;150;230 157,5 1799 100;100;150;150 125 1800 100;116;130;150;266. 152,4 1801 50;100;150;150;150;166;200;266. 154

Volviendo a los sujetos, los que mayor cantidad de años fueron registrados con pulperías fueron los que abonaron un monto mayor en proporción a su giro. Mientras que Fermín Rodríguez detentaba un promedio en torno a los 100 pesos, Miguel Barrionuevo comenzó en 1789 con un giro de aproximadamente 116 pesos, para después de 1795 superar los 200 (primero $230 y en 1800-1801 alcanzó los $266). En tanto, quienes aparecieron una única vez parecieron manejar inferiores volúmenes de giro comercial. Francisco Muriñigo en 1782 lo hizo por una suma cercana a los $100, mientras que Faustino Suárez y Agustín Parejas en 1785 no alcanzaban los 60 pesos.

Por su parte, Diego Chávez pagó el impuesto correspondiente a unos $33 de giro en

229 Fuentes: Elaboración propia en base a ídem gráfico Nº 2.

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