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B) Estimación de la demanda de filete de dorada y su efecto sobre la demanda total de dorada

8. CONCLUSIONES

sustitutivos (el consumo de la especie de captura y el pescado blanco). Para la oferta, la relación es positiva con el precio y la capacidad productiva instalada y negativa respecto a la oferta de sustitutivos, todos ellos del ejercicio anterior debido al retardo que existe desde que se toma la decisión de producción hasta que ésta llega al mercado.

Comportamiento histórico del mercado en el periodo 1985-2002

- La dorada ha tenido un incremento exponencial del consumo y de la oferta, mostrando únicamente signos de haber superado la primera parte de la etapa de crecimiento del ciclo de vida comercial coincidiendo con la crisis de precios de 2001 y 2002; sin embargo, su función de consumo muestra que aún tiene un camino de crecimiento asociado fundamentalmente al incremento de la renta y a la sustitución del consumo de pescado blanco, dejando un margen a la recuperación de precios, sin que por ello se reduzca el consumo (aunque sí disminuye su tasa anual de crecimiento).

- En cuanto a la lubina, se aprecia que es un producto con demanda más inelástica, cuyo crecimiento está relacionado con la evolución del hábito y la sustitución del pescado blanco y, en menor medida, con las variaciones de precios, sin que tenga un efecto renta significativo. Así pues, aun cuando tiene un ritmo de crecimiento más continuado, siendo muy importante su incremento en el mercado no mediterráneo que pone de manifiesto la potencialidad de esta especie, señala también, que es más sensible a un incremento desordenado de la oferta vía precios.

Previsiones para el periodo 2003-2006

La previsión del comportamiento del mercado está supeditada a la evolución de las variables que caracterizan el consumo y la oferta, de manera que se hace preciso plantear unos escenarios, optimista, medio y pesimista, en los que se estima la evolución del mercado de dorada y lubina, con los siguientes resultados:

- Optimista, caracterizado por un crecimiento medio de la renta igual al de los últimos 5 años, con descensos en el consumo de pescado blanco y aumento de precios para superar la crisis productiva del sector, con las siguientes previsiones para cada especie:

Dorada: el saldo de la balanza indica que las importaciones netas alcanzarían en 2006 las 61.452 t/año (44.506 t más que en 2002) que se corresponde con un consumo anual en los países mediterráneos de 126.905 t y de 45.807 t en los no mediterráneos, para una oferta de 111.260 t (105.444 de origen acuícola y 5.816 de pesca), indicando que en este escenario el mercado absorberá la producción, siendo previsible una subida de precios del 12,6%, alcanzando en 2006 los 5,52€/kg de media en los países mediterráneos.

En España, la evolución del hábito de consumo de dorada, unida a las favorables condiciones de este escenario, suponen un crecimiento de la demanda del 21,58%

anual para alcanzar el liderazgo en consumo de la UE, con 42.335 t en 2006, situación que, aun con el incremento de la producción estimado en un 8%

obligaría, para satisfacer la demanda, a incrementar las importaciones netas de dorada un 38,8% anual hasta alcanzar las 26.066 t.

Lubina: el consumo estimado, en este escenario, asciende en 2006 a 90.651 t, de las que 74.880 corresponden a los países mediterráneos y 15.771 a los no mediterráneos, lo que supone un crecimiento medio anual del consumo del 9,4 %.

La respuesta productiva a este entorno tan favorable sería un incremento de la producción medio anual del 11,6 %, alcanzando una oferta total de 72.033 t en 2006 (el 88,9% de origen acuícola y el resto procedente de la pesca fundamentalmente de Francia e Italia que aportan el 92% de las capturas de la especie en la UE), que será insuficiente para satisfacer el crecimiento de la demanda, por lo que sería necesario aumentar las importaciones de terceros países hasta 18.618 t, lo que representa un 25,8% de la producción interior y un 20,5%

del consumo total, con un incremento medio anual del 2,5%. En este escenario, dada la adecuada respuesta productiva al incremento de la oferta, se produce una subida de los precios del 3,9%.

Por países destaca el fortísimo incremento del consumo en España, del 13,8%, propiciado por la escasez de pescado blanco y su sustitución por la lubina, alcanzando en 2006 las 19 mil toneladas, aún lejos de las 32 mil de Italia que incrementa su consumo en un 8,8% anual, y el estancamiento del consumo en Grecia y Francia. En lo que se refiere a la producción, se detecta un crecimiento muy importante en España (que, a la vista de la escasa creación de nuevas explotaciones, únicamente puede deberse a la sustitución de la producción de dorada por lubina en algunas de ellas), con un aumento del 20,3% anual, logrando una oferta de 7.630 t en 2006, que aún sería insuficiente para satisfacer la demanda con lo que las importaciones de lubina crecerían un 10,3% hasta alcanzar las 11.442 t.

- Medio, caracterizado por valores que representan la mitad de los planteados en el optimista (la mitad de la evolución media de los últimos 5 años), con las siguientes previsiones para cada especie :

Dorada: el saldo de la balanza indica que las importaciones alcanzarían en 2006 las 39.512 t/año (22.566 t más que en 2002), con un consumo en los países mediterráneos de 108.509 t y para los no mediterráneos de 34.190 t, con una oferta de 103.187 t (el 87,5% de origen acuícola), indicando que en este escenario

el mercado absorberá la producción, siendo previsible un incremento de precios de un 4,98 anual para alcanzar de media en los países mediterráneos los 4,47

€/Kg en 2006.

En España, el consumo crecerá un 16,9 % anual para superar en 2006 las 36 mil toneladas ,mientras que la producción se incrementaría un 5,1% anual insuficiente para satisfacer la demanda con lo que las importaciones netas de dorada crecerían un 31,6% hasta alcanzar las 21.085 t.

Lubina: el consumo estimado en el año 2006 es de 82.504 t, de las que 74 mil se corresponden a los países mediterráneos, lo que supone un crecimiento medio anual del 6,9 %. La respuesta productiva a este entorno, favorecido por la subida de precios y la reducción de oferta de pescado blanco, es de un incremento medio anual del 8,3% para alcanzar una oferta total de 63.813 t en 2006 (el 87,5% de origen acuícola) que resultará insuficiente para satisfacer el crecimiento de la demanda, por lo que sería preciso mantener las importaciones de terceros países en 18.691 t (prácticamente en el nivel de 2002), lo que significa un incremento de tan solo el 2,6% anual, con una estabilización de los precios que suben menos de un 1 % de media anual.

Por países, sigue destacando la evolución del mercado español que incrementa el consumo un 13,5%, superando en 2006 las 18 mil toneladas, mientras que la producción se incrementaría un 16,4 % anual para alcanzar en ese año las 6.387 t.

- Pesimista, caracterizado por una estabilidad de todas las variables en el nivel de 2002, y que presenta, para cada especie, las siguientes previsiones:

Dorada: el consumo estimado en el año 2006 es de 121.921 t, de las que 92 mil corresponden a los países mediterráneos, lo que implica un crecimiento medio anual del consumo del 7% debido a los bajos precios que permiten mantener el hábito de consumo de la especie. La respuesta productiva a este entorno tan desfavorable, dado que el estancamiento de los precios impedirá que se produzca una recuperación de los resultados empresariales, sería un incremento medio anual de la producción del 6,4% para alcanzar una oferta total de 95.527 t en 2006 (el 93,9% de origen acuícola) que no será suficiente para satisfacer el crecimiento de la demanda lo que implicaría la necesidad de incrementar las importaciones de terceros países a 26.394 t (5.044 más que en 2002), un 27,6% de la producción total, con un crecimiento medio anual del 11,7%.

Por países destaca el aumento del consumo en España, propiciado por los bajos precios, con un crecimiento del 12,3%, alcanzando en 2006 las 30.901 t suficientes para convertirlo en el máximo consumidor de dorada de la UE. La producción se incrementaría solamente un 3,5% anual que no basta para satisfacer

la demanda con lo que las importaciones de dorada crecerían hasta un 24,5%

anual, para alcanzar las 16.884 t en 2006.

En este escenario, el mercado también absorberá la producción, con un incremento de los precios a corto plazo que sufrirán un ajuste a la baja a medio - largo plazo, ante la situación de estancamiento de la economía y la presión en el mercado del pescado blanco, para llegar en 2006 a la misma situación de crisis de precios que en 2002. Por tanto, este crecimiento significa un drástico retroceso en la expansión del sector con un incremento del abastecimiento de dorada procedente de terceros países de manera que, si no se produce una recuperación de precios, la producción de dorada en la UE sufrirá una recesión en favor de la oferta externa.

Lubina: el saldo de la balanza indica que las importaciones alcanzarían en el año 2006 las 22.474 t/año (2.749 t más que en 2002), lo que se corresponde con unos datos anuales de consumo en los países mediterráneos de 73.081 t y 6.074 t en los no mediterráneos, con una oferta de 56.681 (el 85,9% de origen acuícola) indicando que en este entorno también el mercado absorberá la producción. En España, en este escenario, se alcanzarían en 2006 las 18.614 t de consumo, con una producción de 5.572 t y unas importaciones netas de 12.739 t.

En conclusión, las previsiones de los escenarios muestran que el consumo seguirá creciendo en la UE con tasas que oscilan en 2006 entre el 6,5, en el peor de los casos, y el 14%

si se mantiene la misma variación media de los últimos cinco años en la evolución de las variables, con un consumo agregado entre 201-260 mil toneladas. Dichas previsiones, aun partiendo de metodologías distintas, ofrecen resultados prácticamente coincidentes con los apuntados en el informe sobre el mercado de la dorada y la lubina elaborado por la Universidad de Stirling.

La respuesta productiva es distinta para cada especie; así, respecto la dorada crece la producción menos de un 8% anual (de 4-8% según escenarios), aumento insuficiente para satisfacer la demanda con lo que las importaciones netas crecen a una tasa superior al 16% lo que significa una vía de desarrollo para la oferta de terceros países. Sin embargo, la producción de lubina, atraída sin duda por el incremento del hábito de consumo y la mayor estabilidad de precios, crece a una tasa superior (se produce una sustitución en las explotaciones de la producción de dorada por la lubina) al 8%, llegando a superar el 12% en España, con lo que las importaciones netas se estancan y se estabilizan los precios.

Por último, destacar que las cantidades estimadas no incorporan el efecto de la trasformación del producto para diversificar la oferta al haber demasiadas variables que aún no están suficientemente definidas (tipo de transformado, precio, fecha de comienzo de la comercialización, estrategia comercial entre las más relevantes) para poder aportar cantidades

especificas. Sin embargo, el estudio de mercado llevado a cabo en España para el filete de dorada y el análisis de la evolución del consumo de transformados en la Unión Europea ponen de manifiesto que la demanda de fileteados podría incrementar, en los 3 primeros años, un 7-8%

de la demanda total de las especies, radicando principalmente la incertidumbre en la estrategia comercial de los oferentes antes que en la respuesta del mercado.

Así pues, el mercado de la dorada y lubina en la UE, lejos de estar saturado, se encuentra en expansión; más aún si se tiene en cuenta que no se ha empezado a transformar el producto, si bien se detecta en el mercado de la dorada un problema derivado de los bajos precios que limita la expansión de la producción interna en favor de la producción de terceros países.