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no ocupa el último, sino el segundo lugar en relación a la gravedad de sus accidentes. Creemos que esto se debe, a que el alto riesgo de trabajar con metal fundido es común a los dos departamentos, y altera la tendencia de que sean menos graves los accidentes en los procesos productivos formalmente subsumidos.
Sin embargo, la brecha que separa el indicador de gravedad de los accidentes ocurridos en Fundición Industrial y Fundición Ornamental es de 3.6 días.
Se mantiene la oposición polar entre la gravedad de los accidentes padecidos por los trabajadores que laboran en el departamento de mayor subordinación real, frente a la intensidad de los accidentes que soportan quiénes están nada más se encuentran formalmente subordinados al capital en la empresa estudiada.
99 composición social del individuo. La morbilidad y la
esperanza de vida de un grupo social, son buenos indicadores para rastrear las consecuencias de la fatiga diferencial (Salazar, 2003).
Al disfrutar el valor de uso de las mercancías, los hombres reconstituyen sus capacidades deterioradas durante el trabajo. Pero esta reconstitución basada en el consumo de los medios de vida y el reposo, varía para cada persona según sus gustos y habitus que no son sino la interiorización en el individuo como predisposiciones, de las necesidades del sistema y de su posición estructural.
Hipótesis tercera: Los administradores científicos del trabajo sólo han medido e intensificado la fatiga obrera, de lo que se trata es de abolirla.
Corrección tercera: Sería ingenuo esperar otra postura, pues su tarea es sostener e intensificar la valorización del capital, sólo a los productores concierne impugnar las tasas de fatiga a las que están expuestos. Sin embargo, cuando la fatiga es tal que pone en riesgo la productividad obrera, los técnicos no se detienen ante nada y son capaces hasta de reducir la jornada o de narcotizar a los trabajadores.
La abolición de la fatiga física y el estrés es una utopía, pues mientras la naturaleza mantenga una cierta inadecuación a la medida humana, tendremos que desplegar algún esfuerzo para ajustarla a nuestras necesidades.
Hipótesis cuarta: La tasa de fatiga capitalista expresa la relación entre:
a) Plusvalía y capital variable: (p/v);
b) Desgaste no retribuido y desgaste remunerado: (dn/
dr); y
c) Desgaste irrecuperable y desgaste susceptible de ser recuperado: (di/ds).
Corrección cuarta: Como la plusvalía es un trabajo impago, el trabajador no puede adquirir los medios de vida necesarios para reponer el desgaste sufrido por su generación; los trabajadores deben subsistir con los medios de vida que obtienen por el trabajo si pagado.
Pero la reconstitución de las capacidades productivas humanas nunca es total, una parte de la fatiga, especialmente la crónica conduce al envejecimiento y este no se revierte ni con el consumo de nutrimentos, ni con el descanso, ni con ningún otro medio de vida.
Siendo muy difícil calcular la tasa de plusvalía, una simple evaluación de su expresión como tasa de fatiga, es muy compleja por la diversidad de las determinaciones y mediaciones sociales, psicológicas y biológicas que intervienen en su concreción.
Hipótesis quinta: La historia industrial, es la historia de la acumulación por parte de un grupo de hombres de los productos resultantes de la fatiga de los demás hombres.
Corrección quinta: No existe la fatiga en general, sino la fatiga para cada historicidad. El taylorismo y el fordismo buscan vencer la resistencia obrera a fatigarse trabajando;
el posfordismo y el toyotismo en sus diversas expresiones, va más allá y demanda una implicación perversa de los propios trabajadores, para administrar por si mismos su fatiga de manera flexible respecto a las necesidades de la acumulación.
La fatiga crónica no es inevitable: cazadores recolectores contemporáneos construyen sus instrumentos con muy poco esfuerzo y dedican un promedio de 3 horas
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cincuenta minutos al día a conseguir su alimentación (Sahlins 1974:28), gozando de tiempo libre.
Hipótesis sexta: Cualquier transformación de la manera de producir es un cambio en la generación, gestión y apropiación de la fatiga.
Corrección sexta: Como la fatiga es el resultado de la peculiar manera en que se organiza la producción, la circulación y el consumo en una coyuntura dada, en una sociedad con una estructura y una cultura propia, cualquier cambio productivo real altera el patrón de fatiga.
Nos preguntamos ¿si la automatización logrará excluir a muchos hombres de la fatiga o los excluirá del consumo? Al decirle adiós al proletariado, algunos teóricos consideran que la actual escasez de puestos de trabajo en Europa es la forma pervertida de un beneficio potencial, pues significa que la economía ya no necesita que la población trabaje a tiempo completo y durante todo el año.
Hipótesis séptima: No hay transformación social, si no se logra una disminución de la fatiga.
Corrección séptima: Una intensificación y ampliación de la fatiga también puede ser el resultado de una
transformación social.
Hipótesis octava: La lucha por la autogestión de la fatiga, va en el camino hacia su abolición.
Corrección octava: La autogestión de la fatiga, puede inyectar satisfacción en el trabajo, pero para lograrlo se requiere la implicación de los trabajadores en la producción. Con la consecuente alza en la productividad, esto es en la explotación.
Hipótesis novena: Los obstáculos para alcanzar el riesgo cero en la producción, no son técnicos sino económicos y sociales.
Corrección novena: Aunque se superaran los limites políticos, económicos y sociales; para que la técnica no encontrara barreras en la búsqueda del riesgo cero, no puede eliminarse el azar en la producción, por ello quedaría la puerta abierta al accidente.
Hipótesis décima: La accidentalidad laboral en los procesos de producción de plusvalía relativa es más intensa que en los de plusvalía absoluta, aunque se combinan.
Corrección décima: Aunque fuera cierta esta hipótesis, únicamente constata el problema del riesgo obrero, pero no incide directamente en su solución.
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