Capítulo III. Diagnóstico de las condiciones actuales en la zona de estudio. 42
III.1.2. Condiciones generales relacionadas con la infraestructura vial y peatonal
III.1.2.1. Condiciones generales relacionadas con la infraestructura vial
52
53 un conocimiento preciso de la presencia y/o el estado físico de los componentes del sistema de señalización vertical.
Existen señalamientos cuyo sistema de fijación exhibe deficiencias, puesto que se encuentra invertida su posición con respecto al mensaje original. Igualmente, la colocación de algunos de estos señalamientos, resulta evidentemente inapropiada, al quedar detrás de otras señales, postes o ramas de árboles.
En algunos tramos del Eje 8 Sur, estas deficiencias son particularmente notorias y comprometen en buena medida, la seguridad de los vehículos que transitan a través de él y de los peatones que cruzan a nivel de superficie en alguna de sus intersecciones. Por su relevancia e impacto, a manera de ejemplo, se pueden citar específicamente los siguientes puntos conflictivos en el recorrido del Eje 8 Sur.
i). Intersección del Eje 8 Sur con el Eje 2 Oriente – Calzada de La Viga.
Como se indicó en el apartado “II.1.2. La implementación del Eje 8 Sur”, en esta intersección, se presenta un cambio drástico en la configuración de la vialidad, pues deja de ser una vía que atiende exclusivamente flujos con sentido de oriente a poniente (como había iniciado desde la intersección con Insurgentes), para convertirse luego, en una vía que alberga a ambos sentidos de circulación.
El cambio del número y disposición de los carriles en ambas secciones de la vía, como se mostró en la Figura 11 del capítulo anterior, afecta los flujos vehiculares y conduce a condiciones de riesgo tanto a los vehículos como a los peatones. Es imprescindible que se adopten medidas para garantizar la integridad de quienes circulan por esta intersección, colocando al menos, un sistema profuso y consistente de señalización vertical, que informe y oriente apropiadamente a los conductores en la zona inmediata a dicha intersección, en ambos sentidos de circulación (a los que circulan en sentido poniente a oriente, indicándoles que termina la sección de “Eje Vial”; y a los que circulan de oriente a poniente, informándoles que no pueden continuar de frente y deben incorporarse hacia su derecha al Canal de La Viga).
ii). Intersección del Eje 8 Sur con el Eje 3 Oriente – Arneses (Av. 5), resuelta mediante un Distribuidor Vial.
En el sentido de circulación de poniente a oriente, parecen más evidentes las deficiencias del sistema de señalización vertical, pues los conductores no reciben adecuadamente la información y en consecuencia, no adoptan decisiones que pudieran mejorar el comportamiento del flujo en secciones específicas de la vialidad.
El Distribuidor Vial de Ermita Iztapalapa y Eje 3 Oriente, compromete la continuidad del flujo, al reducir la sección de tránsito en ambos sentidos, de tres carriles de circulación a solamente dos, debido al diseño conceptual y geométrico de dicha estructura. Además de estas
54 características, la presencia de intersecciones viales a nivel, tanto al comienzo como al término de dicho distribuidor, influye también para que se reduzca sensiblemente el nivel de servicio en el tramo comprendido entre las calles Centeno y General Anaya (Figuras 14 y 15).
Figura 14. Tramo del Eje 8 Sur comprendido entre Centeno y Av. Tláhuac.
Fuente: Elaboración propia.
Para incorporarse a él, en el sentido de circulación hacia el oriente, no se dispone de un eficiente sistema de señalización en las intersecciones del Eje 8 Sur con Centeno y con Maíz, conflictos ocasionados por los vehículos que dan vuelta a la izquierda y en “U”. Posteriormente, apenas a unos 150 metros de la conclusión del distribuidor, la circulación se interrumpe por la presencia de un semáforo en el entronque de la Calzada México–Tulyehualco, también llamada Av. Tláhuac, donde al existir un camellón que imposibilita los movimientos direccionales hacia la izquierda desde Tláhuac hacia Ermita, genera largas filas de vehículos en espera de proseguir su marcha hacia el oriente. En este entronque, el flujo de Av. Tláhuac se ve obligado a incorporarse por la derecha, hacia el oriente sobre Ermita, para luego retornar en Atlalilco si el viaje es hacia el poniente. Una complicación similar se presenta con el flujo que proviene de la Av. Año de Juárez.
En horas de máxima demanda, por la mañana y por la tarde, se intensifica este fenómeno, producto de la ausencia de vías alternas al Eje 8 Sur, por lo que se podría plantear como motivo de otra investigación, el análisis e influencia de los flujos antes mencionados, para reacondicionar la sección de calle que en el pasado permitía la incorporación directa de los flujos provenientes de Av. Tláhuac hacia el poniente, sin la necesidad de inducir esta carga vehicular adicional a la Calzada Ermita Iztapalapa; o desviar los flujos de Tláhuac hacia La Viga, por calles como la de Ganaderos, por citar un ejemplo.
iii). Retorno del Metro Atlalilco, que incluye dos pasos peatonales a nivel.
Derivado de la imposibilidad física de encauzar directamente los flujos de Tláhuac hacia La Viga, el retorno de Atlalilco (a la altura de la calle General Anaya), se ve afectado por la
55 ausencia de un semáforo, el cual fue instalado un poco más al poniente, donde no existen calles. Este semáforo suple las funciones propias de un puente peatonal que se retiró con motivo de las obras de construcción de la Línea 12 del Metro y que ya no se volvió a construir una vez que concluyeron dichas obras.
De manera que, el flujo vehicular no está controlado en la sección del retorno, pero sí se obliga a la detención de todos los vehículos en ambos sentidos de circulación, porque en la sección donde se localiza el semáforo, la carga vehicular en ambos sentidos equivale a la que circulaba originalmente sobre la Calzada Ermita Iztapalapa, más la que se incorporó a partir de la Av.
Tláhuac. Se recomienda la reubicación del semáforo, así como reinstalar el puente peatonal.
(Figura 15).
Figura 15. Tramo del Eje 8 Sur comprendido entre Av. Tláhuac y General Anaya.
Fuente: Elaboración propia.
56 b). Señalización Horizontal.
Este sistema de señalización, también exhibe deficiencias importantes, como:
– colocación del sistema de señalamientos horizontales sobre un sistema que existía previamente (hay duplicidad de trazos, que impide identificar cuál es el alineamiento correcto de los delimitadores de carriles),
– ausencia de la señalización horizontal (el pavimento se rehabilitó, pero no se ejecutaron los posteriores trabajos de balizamiento),
– en general, condiciones de baja serviciabilidad (mal estado físico) del pavimento.
En algunos tramos, es habitual la desorientación de los conductores, al no poder identificar apropiadamente cuáles son las secciones por las cuales deben transitar (ya sea por la duplicidad de trazos o la ausencia de éstos). Estas deficiencias en el sistema de balizamiento, generan problemas de bajo nivel de servicio en la vialidad.
En cuanto al sistema de pavimentos, se observan numerosos defectos, como deformaciones, agrietamientos y desprendimientos de material, por lo cual, en época de lluvias, es común que más de un vehículo padezca problemas con sus neumáticos, producto del deplorable estado en que se encuentra la superficie de rodamiento.
En general, el nivel de servicio del Eje 8 Sur, decae sensiblemente en algunas secciones, como consecuencia de la falta de continuidad geométrica en la vía, o por las maniobras del transporte público.