Capítulo IV. Al cuerpo lo que pida, representaciones sociales de la
4.4. Espejito espejito: representaciones sociales sobre el cuerpo y la belleza
4.4.1 Es cuestión de gustos: Representaciones sociales de la belleza
En el caso de los cuestionarios de asociación libre se analizó que la representación social sobre de las mujeres ligada a la sexualidad, aún está cargada de estereotipos de género, específicamente sobre la construcción social de la mujer, en donde todavía se le siguen asignando características que se consideran “propias” de su sexo, estas representaciones, se reflejan en los datos obtenidos.
Si bien las mujeres tienen una idea distinta sobre sus propios ideales, aún hay un cierto porcentaje para las cuales la belleza les resulta significativa, 14% de las mujeres que respondieron a los cuestionarios de asociación libre refirieron en sus respuestas algún sinónimo de belleza para representar la palabra Mujer (linda, bella, bonita, belleza). En el caso de los hombres 25% asignó en alguna de sus respuestas una palabra relativa a los estereotipos de belleza femenina (bonita, hermosa, linda, guapa). Lo que denotan estos resultados es que la RS más fuerte en este caso es la asignación de estereotipos de belleza esperados en las mujeres.
En la siguiente gráfica (fig. 4), se presentan las respuestas obtenidas respecto a las RS del concepto de mujer, y cómo se ligan a los aprendizajes de género.
134 0%
5%
10%
15%
20%
25%
30%
35%
bonita, linda para tener sexo
débil, tierna, sensible,
frágil, delicada
cabello largo, vestidos, zapatillas,
flores
Buen cuerpo, gluteos grandes, ojos bonitos
madre, compañera,
novia
sexo femenino,
hembra
inteligente, trabajadora
Términos asociados a la palabra mujer y su relación con los roles y estereotipos de belleza femenina
Hombres Mujeres
Se puede notar la importancia que asignan al concepto de mujer, como una mujer “bonita” o encasillándola en los típicos roles y estereotipos asociados a la feminidad, tierna, frágil, o bien al rol de la reproductividad y el concepto de madre, 30% de las mujeres y 20% de los hombres consideran que una mujer es débil, frágil, sensible o delicada, lo que refleja una RS respecto a su idea de lo que debe ser una mujer, ello muestra la idea socialmente compartida típica de las diferencias de género que por lo regular repercute también en el ejercicio sexual de mujeres y hombres, al formar una idea de que las mujeres sumisas y delicadas no demuestran abiertamente su sexualidad.
Figura 4. Gráfica sobre las representaciones sociales ligadas al concepto de mujer y su relación con los roles y estereotipos de belleza.
Calculada sobre el 100 por ciento de las respuestas otorgadas.
Fuente: Elaboración propia con base en los cuestionarios de asociación libre
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Una cuestión importante de resaltar es que, a diferencia de los hombres, las mujeres sí reconocen características no estereotipadas de las mujeres, como la inteligencia o la fuerza, quedando constatado sus respuestas, 12% de las mujeres a diferencia del 1% de los hombres, lo que tristemente refleja la implantación y asignación de género bajo la cual han sido educadas mujeres y hombres y en la cual se asigna menos valor a la mujer.
Otro punto significativo, en el gráfico anterior, está en la conceptualización propia de las mujeres respecto a lo que consideran una mujer, y en la cual encasillan, la típica representación de la “feminidad” reflejada en la utilización de vestidos, zapatillas y cabello largo, manifestado en 25% de las respuestas de ellas, a diferencia del 2% de ellos, lo que se puede considerar como una RS en ese sentido. En el caso de los hombres, el porcentaje más alto se ubicó en las características físicas que buscan en las mujeres, pues 27% de ellos mencionó en relación al concepto mujer palabras relativas a la belleza esperada en ellas, como, buen cuerpo, glúteos o senos grandes, ojos bonitos, todas estas características físicas socialmente asignadas a la mujer. Esto también se observó en las representaciones gráficas que realizaron en los talleres, en donde las imágenes de las mujeres reflejaban este tipo de estereotipos.
Los discursos encontrados en los grupos focales reflejaron la misma situación, muestran los estereotipos de belleza esperados y asignados a las mujeres:
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“…Que esté bonita, es cuestión de gustos, aunque también con las “feitas”, pero pues no sé, ellas deben agarrarte y pues por lo general que tengan senos prominentes y sus glúteos y así, yo creo que ese es el criterio” (Hombre, grupo focal mixto, 3er año)
En este discurso la belleza no sólo hace alusión a una mujer “bonita”, sino para el joven una mujer aunque este “feita” es aceptable, pero lo imprescindible es que tenga un buen cuerpo “senos y glúteos prominentes”.
El estereotipo de la belleza ha sido una de las constantes esperadas de las mujeres, a diferencia de los hombres; en el caso de la masculinidad se buscan ciertos aspectos de la belleza pero no de forma sustancial, se tienden a buscar algunas otras características como la fuerza, pero para las mujeres la belleza se convierte en un signo ineludible de su feminidad por lo que en la actualidad ha cobrado un papel central en la construcción de las jovencitas.
En el caso de los hombres al solicitarles que escribieran lo primero que viniera a su mente en torno a la palabra mujer, las cuestiones que se encontraron siguen siendo una parte importante de la visón de la sexualidad.
La función legitimadora del género por un lado deja entrever el mecanismo de control a través de la belleza femenina y los estereotipos que derivan de ésta, que resultan en la asignación de roles de género designados a las mujeres y que por consiguiente legitiman sus formas de ser y actuar respecto a lo que se
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espera socialmente. Por ejemplo en los cuestionarios se pudo observar que una de las palabras que se repetía constantemente en el concepto de mujer era la relacionada con el ser tierna y cariñosa, estereotipos primordiales en la forma en cómo se concibe a las mujeres y que determinan de alguna manera el comportamiento de ellas ante sí mismas, pero sobre todo ante la mirada de los hombres. Por otro lado esta función legitimadora es la misma que forja el estereotipo de la belleza femenina. En este caso, es un estereotipo que ha permanecido desde los antiguos griegos, pero que actualmente se ha convertido en una exigencia para las mujeres, y es tal que cualquiera que no cumpla con el estereotipo entonces es tachada de “fea”, “poco femenina”, entre otras.