Estudiar el tema de la identidad institucional universitaria desde su perspectiva histórica, que integre a su entorno cultural y ciudadano; es tarea ardua, meticulosa y multicausal.
En el Perú, desde la segunda mitad del siglo XX, con la masificación de la educación profesional universitaria, las universidades privadas o públicas -con honrosas excepciones- siempre constituyeron una suma de Facultades agrupadas
dentro de la universidad, y no -como debe ser- una interrelación proactiva y eficiente de sus integrantes.
Amparados por la autonomía corporativa, que Darcy Ribeiro calificó de
‘autarquía’ (1974), se forjaron durante décadas tradiciones identitarias peculiares - algunas soberbias, otras generosas y la mayor de las veces sórdidas- en las unidades académicas o Facultades de las universidades. Por esta razón, cada universidad en el Perú constituyó un universo de costumbres enraizadas y distintivas, efecto de un pasado lejano o cercano.
En esta vía, fue fácil indicar que la calidad del estudiante o graduado sólo la reconocía su procedencia institucional, poder decir, “este estudiante es de la UNDAC, aquel docente es de la UNCP”. Pero la realidad no esta tan despojada de savia. El asunto no es tan simple y por eso lleva a cometer errores, o, más grave aún, condenas: “¡ese dice ser de la UNDAC!”
Se olvida de cada estudiante y graduado tiene una identidad personal, cultural, histórica, geográfica, nacional e institucional, que en conjunto se adhiere a las otras identidades ciudadanas e institucionales que están dentro o fuera de la universidad.
Sin perder esta originalidad, multitud de jóvenes se incorporan a los claustros, donde adoptan con orgullo el nombre de su institución (principalmente quienes estudian en las instituciones públicas o privadas de renombre), y otros muchos sólo las admiten por fuerza mayor. En esta sencilla ecuación, no es la universidad quién otorga por fuerza su nombre a la persona; sino, al contrario, es el compromiso con la profesión y con la comunidad que demuestran estas personas (docente, estudiante o egresado), que indican su procedencia institucional. Esto implica, experimentar antes que adjetivar. Aquí se rebela que las dimensiones,
criterios e indicadores para evaluar el “hecho identitario institucional” es de gran complejidad. Se conoce de profesionales que al concluir la maestría o el doctorado en la UNE Enrique Guzmán y Valle – La Cantuta, afirman ser egresados de dicha institución, relegando a la casa superior de estudios donde obtuvieron el bachiller.
Aquella postura es completamente válida porque la elección de una identidad al interior de una Nación (incluso fuera de la Nación) es un ejercicio de pleno derecho de todo ciudadano. Seguramente la UNE tiene mayores elementos de cohesión institucional que ayudan a construir esa identidad.
Dialécticamente se evidencia que las personas cambian y ellas pueden cambiar las instituciones. Se tiene el ejemplo de la USMP con una realidad difícil y escabrosa hasta los años 90 del siglo XX y otra diferente y moderna en la actualidad. Cambió la percepción que tenía de ella la misma comunidad limeña.
En síntesis, la identidad institucional es una elección que tiene todo integrante de la corporación universitaria y la universidad es obra de la acción o la inacción de las personas.
Dominar las fuentes documentales para estudiar el tema a nivel de la nación no es viable. Porque cada universidad en el país es una isla en un enorme océano de prejuicios que los separa. Aun demarcando el estudio al CRI Centro (que reúne a las universidades estatales de la macro región central andina del país) se distingue que cada casa superior de estudios (UNCP, UNDAC, UNHEVAL y UNH) luce identidades que responden a los regionalismos culturales y la historia institucional singular, que los distancia -por ejemplo- el explicar las marchas estudiantiles que entre 1962 y 1963 organizaron y dirigieron Jaime Cerrón Palomino (de filiación marxista en la UNCP) y Cesar Pérez Arauco (simpatizante del APRA en la UNDAC).
La realidad política y económica de cada región es también un factor diferenciador de la identidad local y regional. Siempre se percibe que la UNDAC es institución minera por excelencia y se infiere que gran parte de sus estudiantes son de Ingeniería de Minas, Metalurgia o Geología.
Las universidades privadas en este contexto regional tienen lo suyo. Nada enlaza a la Universidad de Huánuco (UDH) y la Universidad Continental de Huancayo (región Junín). En la misma ciudad de Huancayo, ocurre lo mismo con la Universidad Particular Los Andes (UPLA), la Universidad Roosevelt, la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) y la Universidad Continental.
Es cierto que a nivel de la macro región central andina del Perú se puede investigar comparativamente la procedencia regional de los docentes y estudiantes, la innovación didáctica, la aplicación de los recursos educativos, el rendimiento académico u otros factores del currículo, la gestión institucional o la infraestructura; pero investigar la identidad universitaria constituiría un esfuerzo que afronte las disimiles realidades culturales, geográficas, económicas, políticas y psicológicas de sus docentes y estudiantes.
Si el objeto de investigación fuera toda la UNDAC, su identidad institucional implicaría examinar a toda su población escolar. Inmediatamente se impondría la desarticulación institucional, donde cada Facultad es una pequeña isla en un pequeño océano de diferencias.
El caudillismo profesional imperante en cada Facultad, con una autonomía autárquica a nivel de cada programa académico, con rencillas profesionales y personales, con administraciones mezquinas de la infraestructura (‘mis aulas, mis laboratorios, mis oficinas, mi cafetín o mi gimnasio’), nos alejaría del tema de esta investigación. En la UNDAC cada Facultad protege bajo siete llaves su fragilidad
identitaria, exhibiendo gran número de caretas como integrantes posean, reflejando rasgos de chauvinismo o exotismo soterrado.
La población numerosa (más de 7000 personas) y con sedes distantes, no permitirían un manejo documental oportuno y el tiempo planeado para la tesis doblaría toda previsión.
Tampoco podríamos realizar el estudio considerando a todos los docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNDAC. Se observa que sus diferentes Escuelas de Formación Profesional tienen integrantes distintivos y distantes, sin ninguna relación académica, social o personal, salvo los correspondientes saludos de pasillo. Cada Escuela de Formación Profesional circula en una dirección diferente; pretender comprobar el nivel de compromiso institucional e identidad con la UNDAC, sabiendo que es un hecho colectivo y cooperativo, exigiría un tiempo mayor.
Buen número de las personas que enseñan y estudian en estas Escuelas de Formación Profesional, viven ignorándose los unos con los otros. Incluso, los docentes cuando se convocan para programas remunerados del MINEDU u otros organismos, ni allí comparten amistad y participación. Los lazos profesionales unen sólo al 10% del total de maestros (de cada diez educadores a uno).
Teniendo como objeto de estudio a la Escuela de Formación Profesional de Educación Secundaria, solo el tiempo imposibilitaría la aplicación de la tesis.
Los estudiantes de educación secundaria en su formación profesional sí se interrelacionan con otros Programas Académicos (Historia, Ciencias Sociales y Turismo, Biología-Química, Matemática y Física, Ciencias Sociales, Filosofía y Psicología Educativa, Comunicación y Literatura, Lenguas Extranjeras: Inglés y
Francés, y Tecnología Informática y Telecomunicaciones) al desarrollar las asignaturas de estudios generales y específicos.
La pertenencia de los estudiantes a diferentes círculos de especialidad no los diferencia, a pesar de la influencia cerrada de varios profesores (con su autoritarismo, verticalidad, vanidad o mediocridad) formando hábitos, estereotipos e identidades profundamente individualistas.
En quienes sobrellevaron esa agresión, que no es determinante en su aprendizaje, el alejamiento de las aulas universitarias cura y supera esa visión.
Cómo sostenemos, el desconocimiento de la historia de la Facultad en los docentes y estudiantes de la Escuela de Formación Profesional de Educación Secundaria no es una exigencia académica para el ejercicio de su profesión o su formación en las aulas. Sostenemos, igualmente, que la historia no es el rasgo más importante que sintoniza con la identidad institucional de docentes y estudiantes.
Pero sí contribuye al fortalecimiento de la identidad al crear eventos de competición, festejos, celebraciones, tradiciones, hábitos y personalidades paradigmáticas en la institución. Es decir, un “vivir histórico institucional” a través de esos actos conmemorativos.
Las universidades con una fuerza identitaria extraordinaria sí poseen ese
“vivir histórico institucional”, auxiliado por el conocimiento de la historia- conocimiento del claustro. La universidad de Oxford, la Harvard University, la Universidad de París (Sorbonne), la Universidad de Bolonia, la Universidad de Salamanca, viven su historia institucional en sus competiciones, celebraciones y tradiciones, a la par de producir importantes textos sobre la historia de su universidad.
El número de estudiantes de los siete Programas Académicos de la Escuela de Formación Profesional de Educación Secundaria, en sus cinco semestres, tampoco facilita un análisis cualitativo paritario por su gran heterogeneidad:
adicional a las subjetividades espirituales de cada integrante, algunos programas tienen pocos alumnos y otros son muy numerosos.
Al final, se decidió trabajar solo con los estudiantes del Programa Académico de Historia, Ciencias Sociales y Turismo. Observando para el tiempo previsto de la tesis, que su población presenta el número ideal para el análisis cualitativo y estadístico prudente.
La peculiaridad académica de este Programa Académico (vocación histórica e historicista, compromiso institucional, inquietudes de carácter social y humanista, estilos de enseñanza y aprendizaje en las ciencias sociales, estilos de aprendizaje reflexivo-teórico según el modelo de Kolb, ritmos de aprendizaje moderados y disponibilidad de tiempo) y la factibilidad que sus integrantes tienen para emprender indagaciones históricas por su manejo de la metodología de
‘investigación y análisis histórico’.
Por esta ponderación nuestra tesis queda delimitada:
a) Línea de investigación: Historia de la educación.
b) Tema de investigación: Historia de la educación superior universitaria en Pasco.
c) Objeto de la investigación: La historia de la UNDAC y la identidad institucional universitaria.
d) Delimitación espacial: La investigación se desarrolló en el ámbito del Programa de Académico de Historia, Ciencias Sociales y Turismo de la Escuela de Formación Profesional de Educación Secundaria, Facultad de
Ciencias de la Educación, Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión, que se localiza en la Av. Daniel Alcides Carrión s/n, ciudad universitaria de San Juan Pampa – Cerro de Pasco, provincia y región de Pasco.
e) Delimitación temporal: La investigación se realizó entre los meses de octubre del 2022 a marzo del 2023, correspondientes al semestre 2022–B y ciclo de nivelación 2023-0 del último año académico.
Lo expuesto nos permite formular las siguientes interrogantes: