Capítulo III EXPERIENCIAS E IMPLICACIONES DE
3.1 Desarrollo de rutas alimentarias en Europa
A continuación se presentan experiencias de rutas alimentarias en Europa, que es el continente en donde primero se empezaron a realizar este tipo de rutas y han pasado por distintos caminos que son considerables a tomar en cuenta. En la actualidad, en la mayoría de los casos tienen gran éxito estas rutas.
Las rutas alimentarias están muy difundidas en Europa; dentro de ellas, han tenido más trascendencia desde hace mucho tiempo las rutas ubicadas en los países mediterráneos, especialmente en Francia, Italia y España (Barrera, op cit 2010: 137).
En Francia existen más de cien rutas alimentarias; en España y en Italia son también varias decenas los circuitos turísticos organizados en torno a los alimentos regionales (Íbid: 138)
La organización de las rutas alimentarias francesas coordina a gran cantidad de operadores gastronómicos y productores de pequeña escala. Las rutas gastronómicas francesas tienen desde los años 80 un gran éxito. Se han contabilizado 60 rutas de productos alimenticios varios, otras 60 dedicadas a quesos y unas 130 a vinos y otras bebidas (cerveza, sidra, coñac, etc.). Las rutas son promovidas por las autoridades locales en Francia, como una vía de comunicación de la identidad regional (Barrera, op cit 2006: 9-10).
El turismo rural se despegó en Francia luego de la II Guerra Mundial, soportado en el medio rural sólido, se comienza a revalorizar la gastronomía que cobra impulso a partir de 1960. El estado participó en este proceso a través de los ministerios de agricultura, ganadería, cultura, educación. En 1989 se creó el Consejo Nacional de las Artes Culinarias (CNAC) que tiene por finalidad defender, desarrollar y promover las artes culinarias francesas. También se realiza desde 1989 la Semana del Gusto con sitios abiertos libremente al público (Íbid: 9)
La mayor parte de las rutas son menores a los 200 Km y sólo el 8% alcanza 250 Km. Suelen contar entre 10 y 19 paradas, aunque el 25% tiene entre 20 y 29 puntos de visita. Recorrerlas lleva 1 o 2 días (Íbid: 10).
Las estrategias de comunicación se sustentan en la atención que se brinda en centros de información locales, también realizan numerosos eventos culturales y deportivos. La comunicación constituye un aspecto de vital importancia para las rutas, aquellas que no la tienen permanecen como rutas muertas (Íbid: 10- 11).
El presupuesto para la creación de las rutas alimentarias varía de acuerdo al sitio y su entorno3. Las fuentes de financiamiento son varias, tanto públicas como los aportes de los propios participantes, quienes pagan un derecho por pertenecer al sistema.
En cuanto a los beneficios que traen consigo las rutas alimentarias, en Francia no existen evidencias empíricas que lo muestren, sin embargo se conoce que se benefician de la ruta: restaurantes, negocios de alimentos y artesanías, alojamientos y otros negocios turísticos, ayudando de esta forma a mejorar la economía local (Íbid: 1).
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3 La universidad de Savoie de Francia, especialista en Marketing turístico, informa que el presupuesto para la creación de la ruta de la cerveza en Francia en la región de Lorraine fue de 35 millones de euros. El presupuesto operativo anual de una ruta puede fluctuar entre € 1.400.000 a € 5.600.000. Los gastos que se consideran para la conformación de una ruta alimentaria en Francia, incluyen la organización, folletería, señalización y comunicación en general (Barrera, 2006: 11).
En España, “las rutas alimentarias están relacionadas en mayor medida con la producción vinícola, sobre todo en pequeñas y medianas empresas, gran parte de ellas bajo la fórmula de sociedades cooperativas, que han forjado la riqueza suficiente para ralentizar en cierta forma los flujos migratorios hacia las ciudades” (Millán y Melián, op cit: 160).
España por su parte es el tercer país productor de vino en el mundo. La estructura empresarial del subsector vinícola está dada por un elevado grado de integración vertical hacia el origen (Briz, 1999, citado en Millán y Melián, op cit:
160).
Actualmente, el cooperativismo agrario español constituye una importante realidad, no sólo social, sino también económica, pues ha experimentado un importante desarrollo empresarial (Juliá, 2002, citado en Millán y Melián: 160).
Con la fórmula asociativa se genera un modelo empresarial donde los productores son de igual forma elaboradores y comercializadores de su producto. Gran parte de los titulares de explotaciones agrarias son socios de cooperativas, en el caso del vino corresponden al 70% de la producción, y en torno al 42% de la Producción Final Agraria se comercializa mediante estas organizaciones (CCAE, 2006, citado en Millán y Melián, op cit: 160).
La Ruta del Vino Montilla-Moriles de España está ubicada en distintos municipios de la provincia de Córdoba. La actividad principal de los habitantes de esta zona es la agricultura, seguida del sector servicios. La ruta está compuesta por: recorridos por las bodegas más importantes, visitas a las ciudades, tratando de unir el importante legado cultural y patrimonial con recursos turísticos de carácter rural (Íbid: 168)
La Ruta del Vino Montilla-Moriles de España nace a principios de 2001, como ciudad del vino, con la Asociación Española de Ciudades del Vino. Destacando especialmente en esta ruta bodegas y alojamientos rurales. Esta ruta está
financiada entre otros programas, por un plan de dinamización del producto turístico (Íbid: 166-167).
El enoturismo español, se caracteriza por una estrategia para desarrollar el área geográfica y el mercado del vino de dicha zona y una oportunidad de promoción de las bodegas para vender los productos directamente a los consumidores.
Además es importante tomar en cuenta la denominación de origen que tienen muchos vinos de la zona y les da más valor (Íbid: 161-163).