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Capítulo 1. Enfoque teórico-metodológico

1.3. Enfoque metodológico

1.3.2. Dimensiones de análisis

De acuerdo con Zusman (2011), el trabajo de campo no se restringe solamente al momento en el que el investigador entra en contacto con el referente empírico de la investigación (es decir, sus fuentes), sino que empieza a gestarse desde la formulación del problema de investigación. Dicho de otro modo, “…adquiere un carácter más amplio, se constituye a través de los distintos ámbitos por los cuales el investigador se va desplazando.” De esta manera, continúa, “…la interpretación teórica y las preguntas que la orienten definen el tipo de actividades y preguntas que se realizarán en el campo, aun cuando ambas puedan ser puestas en tensión, desafiadas o enriquecidas por la información que se obtiene” (Zusman, 2011:22).

Siguiendo la propuesta de la autora, también tenemos que se ampliaron los ámbitos de indagación que se consideran trabajo de campo, superando lo que en geografía comúnmente denominamos terreno. En efecto, “Concomitantemente a la consideración de que el trabajo de campo se hace presente en todo el proceso de investigación, también se han diversificado los lugares en los cuales el investigador se pone en contacto con el ámbito/referente empírico. El trabajo de archivo pasó a concebirse como trabajo de campo” (Zusman, 2011:24).

Con relación al referente empírico de la investigación, estamos de acuerdo con la consideración de que el carácter de fuente no surge de sus características esenciales, sino que es el investigador quien, en el momento en que toma a un objeto como elemento útil para su investigación, le asigna esa condición (Escolar, 2015). Esta afirmación nos posicionó ante la necesidad de tomar una tercera decisión metodológica,

ahora con respecto a la elección de las fuentes y las técnicas de indagación que utilizamos para comprobar empíricamente el problema.

Las fuentes consultadas, sistematizadas y finalmente analizadas fueron de dos tipos.

Por un lado, están las fuentes documentales, que abarcan instrumentos normativos, regionalizaciones y piezas cartográficas, que sirvieron para acceder a las prácticas materiales y simbólicas que desarrolló el estado argentino con la intención de incorporar un sector de la Antártida a su territorio. Por otro lado, se encuentran las fuentes bibliográficas, que incluyen publicaciones, en general académicas, que utilizamos para contextualizar las fuentes documentales, vinculándolas con los acontecimientos históricos que acaecieron con relación a la Antártida en diferentes escalas. A continuación, presentaremos las tres fuentes documentales, los criterios de selección de cada una y los repositorios documentales revisados.

Para la revisión e indagación de las fuentes documentales, recurrimos a la técnica del análisis de contenido. Retomando los objetivos de la investigación, la relación entre estos dos tipos de fuentes nos permitió: 1) describir el proceso de incorporación al territorio argentino del denominado Sector Antártico Argentino, luego Antártida Argentina, a través de las prácticas materiales y simbólicas del estado argentino (capítulo 2), 2) identificar los cambios y continuidades en la aplicación de esas prácticas y 3) reconstruir el proceso de formación de lo que denominamos frontera antártica argentina (capítulo 3).

1.3.2.1. Normativa

La normativa constituye un insumo sumamente fructífero para analizar las particularidades de las políticas llevadas adelante por el estado, en este caso el argentino, sobre una materia. De acuerdo con Benedetti y Salizzi, esta consideración se basa en el “…supuesto que reconoce a la esfera legal como uno de los canales privilegiados que ha empleado históricamente el Estado para la comunicación y la trasposición de los lineamientos establecidos para la construcción del territorio nacional, sobre la base de su poder normativo.” (Benedetti y Salizzi, 2020:32).

Puesta en el contexto de los acontecimientos sociales, históricos y políticos, las fuentes normativas permiten identificar cambios y continuidades en las motivaciones que guiaron su accionar. Por lo general, esas pautas adquieren una visibilidad mayor en la redacción, los giros argumentativos y la utilización u omisión de ciertos términos,

particularmente en la sección de fundamentación, también conocida como considerandos.

Teniendo esto en cuenta, recopilamos, sistematizamos y analizamos un total de 88 instrumentos normativos, que incluyen leyes (24 documentos), decretos (43 documentos) y acuerdos internacionales (21 documentos) que obtuvimos de las plataformas del Boletín Oficial de la República Argentina y la Biblioteca Digital de Tratados de la Cancillería Argentina. Recurrimos a los dos primeros tipos de instrumentos para analizar la política antártica impulsada por los sucesivos gobiernos argentinos en los diferentes contextos políticos e históricos, y a los terceros, para caracterizar las relaciones bilaterales entre Argentina y Chile en materia antártica y la participación del país en el Sistema del Tratado Antártico (STA).

Las fuentes de este tipo resultaron fundamentales, además, para darle tratamiento a las dos restantes, ya que tanto la división política, la creación y posterior modificación de las zonas de seguridad de fronteras, los espacios marítimos y las áreas marinas protegidas, así como la regulación de la producción cartográfica, se instrumentaron a través de sus respectivos instrumentos legales.

1.3.2.2. Regionalizaciones

Benedetti (2009) identifica nueve usos de la categoría región en las distintas prácticas y discursos que se desarrollaron en el pensamiento geográfico argentino: epistemológico, escolar, estadístico, toponímico, folclórico, planificador, organizador de la administración pública, movilizador de solidaridades (federalismo) y división política. Esta clasificación fue posteriormente reformulada por el autor, considerando ahora ocho saberes que construyeron conceptualizaciones del término región y que incurrieron en diferentes prácticas de regionalización en el campo de la academia (geografía, historia, economía, enseñanza y márquetin), la administración pública nacional, la planificación y el federalismo (Benedetti, 2022). De todas estas conceptualizaciones, nos interesa remarcar la utilidad de las que se refieren a la organización de la administración pública, ya que son las que consideramos que mejor permiten interpretar las formas en que el estado organiza los ámbitos geográficos sobre los cuales ejerce su poder, a través de sus diferentes organismos.

Dentro de esta categoría, analizamos las siguientes regionalizaciones que, en algún momento del período estudiado, incorporaron como parte del territorio argentino a los

espacios australes en general y la Antártida en particular: 1) las zonas de seguridad de fronteras, 2) los espacios marítimos de la República Argentina, incluyendo las áreas marinas protegidas, y 3) la división política del país, entendiendo que “…las provincias argentinas pueden considerarse regiones en el sentido clásico del término, vinculado a la noción de regir. Por un lado, son entidades geohistóricas con casi dos siglos de existencia, cuyos límites se consolidaron a partir de la resolución de querellas jurídicas, políticas y militares. (…) Las 23 provincias argentinas cumplen una función regional, diferenciadas unas de otras, pero son parte de un todo nacional. Hay heterogeneidad entre ellas, y cierta homogeneidad interior por la acción de los gobiernos provinciales.”

(Benedetti, 2020:180).

Reconstruimos estas tres regionalizaciones, principalmente, a través de los instrumentos normativos y legislativos que las crearon y las transformaron. También recurrimos a otras fuentes, esta vez piezas cartográficas, para presentarlas visualmente.

Tal fue el caso de los mapas de la zona de seguridad de fronteras, la carta imagen de las áreas protegidas nacionales y el mapa de los espacios marítimos de la República Argentina.

1.3.2.3. Cartografía

Otros instrumentos que los estados priorizan a la hora de organizar y transmitir sus discursos y prácticas territoriales son los mapas. A través de la representación de los espacios atribuidos a la soberanía del estado argentino, se busca familiarizar a la ciudadanía con una imagen deseada de su territorio, basándose en la presunción de que los mapas inciden sobre los modos de visualizarlo y entenderlo, con efectos sobre la construcción de la identidad nacional (Mazzitelli y Lois, 2004; Lois, 2012).

Para analizar este tipo de fuentes, Lois (2015) sugiere que una opción metodológica adecuada consiste en conceptualizar y organizar en géneros cartográficos los mapas que comparten las mismas claves temáticas, estilísticas, técnicas y/o composicionales.

Los géneros cartográficos, dice la autora, no son categorías cerradas, sino que un mismo mapa puede formar parte de varios géneros, por lo que la pertenencia de un mapa a uno u otro no es algo inocuo, sino que repercute en las preguntas que se le pueden hacer y las relaciones que se pueden establecer con otros mapas en el contexto de la investigación.

Teniendo esto en cuenta, le dimos tratamiento a 37 piezas cartográficas, que clasificamos dentro de dos géneros cartográficos: mapas oficiales de la República Argentina (17 piezas) y mapas iconográficos, estos últimos, presentes en estampillas postales (12 piezas), documentos de identidad (dos piezas) y billetes (seis de las piezas en curso legal). En particular, buscamos reconocer y diferenciar los cambios y continuidades en la representación cartográfica del territorio argentino a través de la progresiva incorporación de los territorios australes, particularmente la Antártida, pero también la Patagonia, las islas subantárticas y los espacios marítimos, cada una de las cuales constituyó un punto de inflexión. Por otro lado, además de las transformaciones en la representación del territorio, como anticipamos en párrafos anteriores, las rupturas estuvieron determinadas por la regulación de la producción cartográfica, reglamentada por vías normativas.

Para la búsqueda y selección de las fuentes cartográficas, recurrimos a varios repositorios digitales pertenecientes a organismos gubernamentales y universidades, tanto de la Argentina como de otros países. Cabe enumerar los siguientes: el catálogo de colecciones digitales de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”, el Atlas de Cartografía Histórica y el catálogo de mapas murales y provinciales, estos dos pertenecientes al Instituto Geográfico Nacional, y la página de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (Argentina), la biblioteca de colecciones digitales de la Biblioteca Nacional de Uruguay, la Mapoteca “Manuel Orozco y Berra”

(México), la librería digital “Gallica” de la Biblioteca Nacional de Francia, el archivo de mapas del Instituto Polar Noruego y la librería de colecciones digitales de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos).

Capítulo 2. Incorporación de la Antártida al