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Los disfraces y su relación lúdica con los individuos

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Jugamos en un mundo real, pero creamos otro a través de la representación. Es decir, estamos en una dimensión real e irreal a la vez, sintetizada como una unidad que “alumbra toda la realidad”, ya que la concebimos así, asumiendo de antemano la diferencia entre lo real y lo aparente, pero lo aceptamos.

(Mota Botello: “Psicología Arte y Creación”.)

El juego, en la etapa infantil, juega un papel importante en el desarrollo del humano. Es lo que ayuda a definir los rasgos de la personalidad y que por medio de este, se pueden conocer otras realidades simbólicas que entran en juego constantemente con la vida cotidiana. Si bien existen varios sitios donde los disfraces y los niños se relacionan de manera directa, ya sea la escuela, los carnavales, fiestas, ferias, eventos religiosos, o simplemente por jugar a ser algo más, los disfraces también ayudan a definir a los niños, ya que estos eligen qué quieren ser y juegan con una inocencia característica de la infancia donde asumen completamente a quienes caracterizan. Actualmente, debido al desarrollo de los medios de comunicación, como películas, programas de tv, obras de teatro, y el acceso al internet, constantemente se ofrece al público infantil una amplia diversidad de personajes e historias que llegan a relacionarse de manera íntima con los niños. Éstos tienen una manera de jugar con aquellos contenidos que finalmente logran definir e identificarse en ellos. También la hegemonía cultural, el nacionalismo, la religión y otros medios, brindan un universo muy amplio en el cual el jugar a disfrazarse y caracterizar a ciertos personajes forma parte de las

36 prácticas de muchas personas. Debido a este impacto mediático que tuvo su auge desde la segunda mitad del siglo XX, es cuando el acto de disfrazarse ha venido a tomar una nueva resignificación menos religiosa que en el pasado pero igual de simbólica. Los jóvenes de generaciones pasadas ya practicaban el disfrazarse en ciertos ambientes culturales como fiestas, reuniones, juegos infantiles y demás. Por lo mismo, actualmente se pueden ver fenómenos culturales como el estudiado en la presente investigación: el Cosplay.

Aquellos jóvenes que jugaban a disfrazarse o a caracterizar a ciertos personajes crecieron y no necesariamente todos comparten los mismos referentes culturales por lo cual se disfrazan, pero todos comparten ese deseo por jugar a ser algo o alguien más. Fiestas como Halloween, por ejemplo, no se limitan únicamente al público infantil, siendo que la mayor parte de los que se disfrazan aquí es un público adulto, que tal vez continúan teniendo motivaciones consideradas como propias de los niños. Recordemos que muchas personas continúan apreciando etapas de la niñez y que desean seguir reviviendo en otras etapas posteriores esa “inocencia”. También existen personas que consideran a la acción de disfrazarse como algo “negativo” e impropio en personas maduras.

Un comentario al respecto de la acción de disfrazarse en la niñez lo encontramos en un artículo virtual de Silvia Giao:

Disfrazarse o jugar a ser como el otro, forma parte de su desarrollo. Favorece el juego simbólico, la imaginación y la creatividad. Ellos observan atentamente qué hacen los adultos, algún personaje de ficción que esté de moda o alguien que les atraiga por algún motivo en especial; y se apropian de ello. Imitan esas acciones en sus juegos y van introduciendo modificaciones según les va pareciendo. Son capaces de conjugar en sus juegos realidad y fantasía, dar rienda suelta a su imaginación y meterse en el pellejo de Batman o Spiderman, por ejemplo, e ir salvando a los buenos y atacando a los malos. Por tanto, no es necesario esperar a los carnavales para disfrazarse. Es recomendable tener en casa un baúl con telas, gorros, y disfraces a los que los niños puedan acceder cuando quieran. El hecho de que los niños se puedan disfrazar cuando quieran no quita para que los carnavales sean un

37 acontecimiento especial. Esa ocasión ya no es un

"yo me disfrazo en mi casa con mis amigos", sino que todos se disfrazan, uno puede salir a la calle con su disfraz preferido, hay fiesta y comida, y todo es muy divertido. Y... ¡los mayores (bueno, algunos) también se disfrazan! Es genial ver a papá vestido de pirata o a mamá de payaso.18

En el anterior artículo podemos observar la misma reflexión acerca del hecho de disfrazarse en la niñez: existe una apropiación, una caracterización y un aprendizaje donde los niños juegan con elementos cotidianos con elementos de realidades fantásticas.

En otra reflexión al respecto, en este caso con el disfrazarse en épocas de Halloween, encontramos una reflexión de María del Camino Pérez en su blog

“Psicología y Orientación”, donde cita y reflexiona brevemente ante esta práctica:

Pensando que mañana es la fiesta de Halloween y cayendo en la cuenta de que cada vez hay más ocasiones para disfrazarse como carnavales, fiestas temáticas, etc. me he parado un momento a pensar y compartir con vosotr@s algunas notas acerca de por qué nos gusta tanto disfrazarnos.

-Permite-desinhibirse-

-Expresar nuestros verdaderos gustos y forma de ser, que por norma o presión social no se hace habitualmente, como cambiar el color del pelo, vestir de una forma diferente o atrevida...

-Permite entregarse a juegos y fantasías

-Escapar de lo socialmente aceptable el resto del tiempo.

-Bajo el disfraz se simulan otros roles diferentes a los habituales y permite estar más cerca de lo que se anhela: ser médico, ser un superhéroe...

-Es una forma de liberar tensiones.

18 Silvia Giao, “¿Por qué les gusta tanto disfrazarse?”. Articulo virtual

http://www.elmundo.es/yodona/2009/02/18/babyblog/1234972679.html Revisado el 15 de septiembre del 2014 a las 13:13 pm.

38 En dicho blog encontramos más adelante algunas citas referentes a otros autores que hablan sobre los disfraces y las personas que los usan:

“En la sociedad actual, cargada de tensiones, la gente necesita cada vez más momentos de expansión, de relajación. Pero si además se encuentra un momento festivo intenso, como es el Carnaval, que cambia la rutina diaria, es lógico que se vivan con intensidad estos días”.

-Alberto Ramos.-

"Son simples medios para alterar la realidad aunque sólo sea por un corto periodo de tiempo".

-María Jesús Orellana Díaz.-

Finalmente, la autora del blog termina su nota con una reflexión sobre los disfraces en la actualidad y la problemática que hay al respecto y que antes mencionábamos:

No a todas las personas les gusta disfrazarse.

Pueden sentirse incómodas o ridículas. Puede tratarse de personas introvertidas o bien por su historia personal, educación recibida, etc. no se encuentren cómodas en estas situaciones.

Sin embargo, los disfraces también pueden ser usados como método o vía curativa al permitir que se liberen los instintos y abrir un medio de expresión emocional. También permiten fomentar la creatividad.19

En los anteriores testimonios observamos que este tema de investigación está tomando mucha importancia en diversos campos de estudio como la psicología y en los estudios de la cultura. Es un campo que engloba el esfuerzo conjunto de varias disciplinas para prestarle la atención adecuada a esta práctica humana que se encuentra inmersa en culturas pasadas como en las mas contemporáneas. Los resultados indican que la práctica va más allá de un simple juego: engloba valores simbólicos, culturales, filosóficos, artísticos y psicológicos que ayudan a entender cómo se identifican las personas y su entorno social.

19 Blog “Psicología y Orientación” de María del Camino Pérez. ” ¿Por qué nos gusta disfrazarnos?

“http://mariadelcaminopsicologiayorientacion.blogspot.mx/2012/10/por-que-nos-gusta-disfrazarnos.html Revisado el 15 de septiembre del 2014 a las 13:06 pm

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