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El cambio de actitud: 1922-1923

Capítulo 2.- La conmoción

2.2. El cambio de actitud: 1922-1923

Conforme transcurrieron los meses la sociedad de Albacete experi- mentó la misma evolución que la del resto del país respecto al problema marro- quí y en 1922 aparecieron las primeras fisuras en la unidad patriótica rei- nante en el año anterior. Calmada la furia de los primeros instantes, permaneció un sentimiento de solidaridad cuyo ímpetu también fue disminuyendo de inten- sidad con el paso de los meses. A lo largo del año fueron socorridos gran parte de los soldados de la provincia y sus familias, lo que restaba razón de ser a las múltiples iniciativas de colaboración de los meses anteriores. El cues- tionamiento sobre el protectorado comenzó a aflorar en las páginas de la pren- sa albaceteña.

28 Muchos militares veteranos de Cuba y Marruecos reconocieron que jamás habían presenciado com- bates tan encarnizados como los de los meses siguientes a Annual. Juan Pando (1999): p. 295.

"les vieron disparar [a los legionarios] a las ancianas, a mujeres y niños, o empujarlos a las llamas de las casas incendiadas ". "El propio Primo de Rivera se quedó conmocionado al ver las cabe- zas, brazos, orejas y otras partes de cuerpos de guerreros rifeños muertos que llevaban los legio- narios en sus bayonetas y colgados encima, mientras desfilaban delante de él en Tetuán en septiembre de 1925.", citado en Sebastián Balfour (2002): pp. 395 y 398.

En Octubre de 1921 Indalecio Prieto denunció el "contagio de la barbarie" que estaba sufriendo el ejército español, en concreto la costumbre de decapitar a los musulmanes. Indalecio Prieto (2003): p. 34.

La configuración de la mentalidad de los militares españoles que harían la guerra civil pocos años después se generó en el ambiente de guerra dura, cruel y sin cuartel que se desarrolló en Marruecos durante tantos años. Sebastián Balfour (2002). Estos hombres se curtieron en Marruecos en una gue- rra en la que el tormento y el asesinato de los prisioneros era muy común. Gabriel Cardona (1983):

pp. 25 y 33.

Sebastián Balfour (2002): pp. 241-300. Juan Pando (1999): p. 262.

No existiendo minas, no habría en el Rif guerra alguna... (La Voz del Distrito, 15 de Septiembre de 1922).

Mientras a la Agricultura española se le negaban los auxilios necesarios para impedir la pérdida de las cosechas, nada era negado a la <Acción de Marruecos>

y el despilfarro sin tasa era el único criterio que imperaba en la Administración del Presupuesto de Marruecos. (La Senda, 1 de Octubre de 1922).

Algunos articulistas albaceteños llegaron a acusar al ejército de que en el fondo carecía de intención real de controlar Marruecos, dando pábu- lo al refrán "Por qué la guerra no acaba? Por no acabar mi fama " 30 .

[...1 que continúe la guerra y así se pueda justificar el mantenimiento de un ejér- cito numeroso, con sus millares de generales, jefes y oficiales. (Defensor de Albacete, 28 de Marzo de 1922).

Transcurría el año y no se hacían públicas las listas oficiales de bajas, las negociaciones para la liberación de los prisioneros no avanzaban, no se respetaban los plazos de servicio de los soldados de cuota y la cifra de soldados movilizados en campaña alcanzaba ya los 150.000. La resistencia de los rifeños provocaba el desánimo en el frente y en la península. El des- contento brotó abiertamente en miles de familias de todo el país y se tras- ladó al conjunto de la sociedad, alentado ahora por la prensa y una activa oposición política de izquierdas`. Las familias de los soldados muertos en Julio de 1921 continuaban sin confirmación oficial sobre su suerte. La angustia por los desaparecidos superaba a la triste certeza de un fallecimiento confirmado.

La estela del Rif [ ... ] Si todo corazón que allá ha dejado jirones de su vida pudie- ra verter una lágrima, depositar una corona sobre la tumba del ser querido, arro- jar sobre ella un puñado de tierra—tierra llena de vejaciones [ ... ]—la madre espa- ñola encontraría un sedante a su acerbo dolor. [ ... ] Resultan vanos sus esfuerzos, inútiles sus amorosos requerimientos. ¿Sucumbió en la vorágine?, ¿murió en el cau- tiverio? Compungida y abatida se rinde a la realidad, esa realidad que pone a prue- ba los corazones mejor templados en el yunque del dolor [...J. (La Voz del Distrito,

16 de Marzo de 1923).

Hasta los niños, con cierta inocencia, se hacían eco de la desazón que veían en sus mayores.

La primavera triste. E ... ] Esta estación, siempre llena de alegría, es triste ahora, por- que todo el que tiene un pariente en África, al cual pueden matar de un momen-

10 Juan J. Álvarez (2000): p. 544.

Pablo La Porte(¡ 996): p. 114.

to a otro ¿cómo va a estar alegre? (carta del niño almanseño de once años Ubaldo Fuentes, La Voz del Distrito, 2 de Junio de 1922).

En Julio de 1922 llegaron al Ayuntamiento de Albacete dos iniciati- vas de signo similar, pidiendo la adhesión del consistorio de la capital. Por un lado la

Comisión pro soldados de África

consiguió que el Ayuntamiento de Zaragoza aprobara una moción pidiendo la repatriación de las tropas, y se dirigió al municipio de Albacete solicitando que secundara a la capital ara- gonesa remitiendo el pertinente telegrama al Gobierno. Por otro lado, el Comité Pacifista fundado al calor del Ateneo de Madrid solicitó el apoyo a un

manifiesto en el que se pedía que "cese el ruido de espadas que quieren per- dure los intereses creados por la guerra"

y que los Ayuntamientos exigie- ran al Gobierno el fin de la campaña militar, la repatriación de las tropas y el establecimiento de un protectorado civil 32. Unos meses más tarde la con- vocatoria de manifestación del Ateneo madrileño exigiendo responsabilidades por el desastre tuvo su eco en Albacete.

¡Dependientes del Comercio! ¡Trabajadores! Vuestra presencia en la manifesta- ción es la protesta contra todos los responsables del desastre y contra la guerra mis- ma. ¡Por la paz entre los pueblos, contra la tiranía, por la emancipación de vues- tra clase y de la Humanidad, asistid a la manifestación. (El Eco de la Liga, 9 de Diciembre de 1922).

Personas de

"diferentes clases sociales, y distintos grupos políticos"

plantearon su celebración en la capital, aunque parece ser que finalmente no se organizó la movilización o no se obtuvo el permiso gubernativo para la misma". Con la gran manifestación de Madrid finalizaba 1922. La crisis se agudizaba y ya se anunciaban los nubarrones que cristalizarían en 1923.

Falta el cirujano de hierro que proceda a las amputaciones con toda energía. (La Senda, 10 de Diciembre de 1922).

2.2.1.- Los prisioneros

La sociedad de la provincia no permaneció al margen del debate gene- rado por la suerte de los cientos de soldados y civiles en poder de Abd-el-

AAA, Sección: Asuntos varios de Alcaldía, Legajo 564. No hemos hallado constancia documen- tal, ni en las actas de las sesiones plenarias ni entre la documentación de la Alcaldía, de que se con- testara a estas dos peticiones.

El Eco de la Liga, 9 de Diciembre de 1922. En Madrid se concentraron más de 75.000 personas,

Defensor de Albacete, 11 de Diciembre de 1922.

Krim, polémica en la que fue especialmente beligerante el diario liberal Defensor de Albacete.

El decoro nacional exige que, como dice un periódico madrileño, no pase ni un día ni una hora más, sin que sean rescatados esos prisioneros; con dinero o como sea. [ ... ] Si no se procede a ello sin dilaciones, ¿con qué autoridad se puede pedir al pueblo que haga más sacrificios en Marruecos? (Defensor de Albacete, 7 de Diciembre de 1921).

Finalmente el 27 de Enero de 1923 se anunció el comienzo del embarque de los cautivos, y el 8 de Abril regresó a la capital Fernando Gómez López, único soldado de la provincia prisionero de los rifeños. Toda la sociedad respiró aliviada, aunque para algunas familias la liberación de los soldados supuso la confirmación de la muerte de aquellos a quienes espe- raban con un hilo de esperanza.

Se acabó la pesadilla. Han sido liberados los prisioneros españoles que quedaban en poder de Abd-el-Krim. [ ... ] En muchos hogares ha cesado la inquietud por la suerte de un ser amado; en cambio, en otros, donde aún se vivía con la esperanza de que el hijo o el esposo estuviese prisionero, al no aparecer entre los rescatados, la pesadumbre de la desgracia cierta llevará el luto y la desolación para siempre.

(Defensor de Albacete, 30 de Enero de 1923)

Contrastando con la línea seguida por el liberal Defensor de Albacete, en el diario conservador de la capital se cuestionó con dureza cómo se había producido la liberación.

Pactos vergonzosos. [...] No reparar en que la tregua granjeada por el deshonor y el concierto obtenido pasando por sobre nuestros diez ó doce mil hombres cruel- mente asesinados y estrechando la mano de los miserables asesinos, es una ver - güenza tan grande que si el pueblo fuera capaz de tolerarla sería por hallarse en trance ya de disolución y de muerte... (El Diario de Albacete, 1 de Febrero de 1923).

2.2.2.- La cuestión de las responsabilidades

En 1921, a pesar de la unidad imperante, existía ya un intenso deba- te sobre si lo sucedido en Annual había sido previsible.

El Rey recibió copia de una carta interesantísima escrita por algunos oficiales que profetizaban el desastre en los primeros días de Julio. Todos perecieron. (El Diario de Albacete, 5 de Agosto de 1921).

[ ... J el único que no lo sabía [ ... ] es el pueblo español, sempiterno cabestro de quien se ríen a su placer los mandones de todas las esferas. (Defensor de Albacete, 5 de Agosto de 1921).

A principios de Agosto, cuando todavía resistían los hombres de Monte

Arruit, se hizo pública la decisión de nombrar al general Picasso como ins- tructor del informe sobre los trágicos hechos de las últimas semanas.

Para depurar responsabilidades. El Gobierno ha designado al consejero del Supremo de Guerra y Marina, general de división don Juan Picasso para que abra una información sobre los acontecimientos en la zona de Melilla y si de ellos apa- recieron responsabilidades exigirá que estas se hagan debidamente efectivas.

(Defensor de Albacete, 5 de Agosto de 1921).

Durante el otoño de 1921 llegaron hasta Albacete los ecos de los agrios debates parlamentarios en los que los socialistas atacaron a Alfonso XIII, y aparecieron artículos que acusaron directamente de lo sucedido no sólo a los militares, sino también a los políticos.

[...1 la sangre de esos miles de españoles 1. . .1 claman venganza, no tanto contra los cabileños [ ... ] como contra los que, al amparo de la ignorancia del pueblo, nos han llevado al desastre. (Defensor de Albacete, 18 de Noviembre de 1921).

Esas voces crecieron en intensidad y aspereza en 1922.

¿No es traición engañar a la patria, dejando intereses de importancia capital, para pasar largas noches en el lupanar, o en el garito? (La Voz del Distrito, 10 de Febrero de 1922).

¿Acaso el país no encumbró a esos señores y los pagó espléndidamente para que le sirvieran? O es que vamos a ser tan borregos que vamos a dejarnos esquilar y apalear sin volvemos contra nuestros verdugos? No. No, eso no puede ser. Deben ser procesados los generales y los políticos, sean del matiz que fueren, que inter- vinieron en la dirección de la campaña. (Defensor de Albacete, 30 de Noviembre de 1922)

Pero eran muchos los que desconfiaban de que el proceso de las res- ponsabilidades pudiera llegar hasta sus últimas consecuencias.

Lo de las responsabilidades por el desastre, palabras, palabras y palabras. (El Progreso, 3 de Noviembre de 1921).

El que crea que las Cortes españolas van a pedir responsabilidades, ni mucho menos hacerlas efectivas aviado está. Ya podemos declararlo tonto perpetuo [...]. (El Diario de Albacete, 17 de Febrero de 1923).

En la prensa albaceteña se reprodujo el cruce de acusaciones entre los que abogaban por avanzar hacia la depuración total de responsabilida- des, y aquellos que denunciaban que ese camino únicamente favorecía a las fuerzas de la izquierda antimonárquicaTM. La posibilidad de procesar a los

' A principios de 1923 el Gobernador Militar de Melilla recomendó al gobierno que no se hicieran más averiguaciones sobre Annual. Stanley Payne (1976): p. 161.

altos mandos señalados por Picasso, incluyendo al Alto Comisario Dámaso Berenguer, generó un intenso debate en la provincia.

El expediente de responsabilidades es de dominio público, reclaman justicia las madres de los hijos que allá murieran indebidamente, la piden los españoles que sienten el peso que abruma a la nación [ ... J. La condenación es máxima, es un ide- al nacional que impone el pueblo; si se tratase de burlarle, si se pretendiera enga- ñarle, no deben extrañarse que la estaca salga y arrojen al barranco todo cuanto estorba. (El Eco de la Liga, 30 de Noviembre de 1922)

[ ... ] estos periódicos y sus inspiradores que se muestran tan decididos a chocar sus copas con Abd-el-Krim echando a la mar los pelillos y los pelos de sus pasados crímenes y de sus insaciables codicias, se muestran sin embargo llenos de rencor contra los supuestos ó reales responsables de por acá y hacen todo lo que pueden y todo lo que saben, incluso difundiendo embustes, para alzaprimar á la opinión contra ellos. Por fortuna a los pueblos los salvan siempre las minorías selectas. Sin esta esperanza y ante el dominio del plebeyismo podría asegurarse que aquí todo estaba perdido, incluso el honor. (El Diario de Albacete, 10 de febrero de 1923).

El suplicatorio Berenguer. [ ... ] una vez concedido el suplicatorio, ¿qué sucederá?

[ ... J Esto lo prevén y casi lo saben los revolucionarios y precisamente por preverlo y casi saberlo procuran mantener vivo el tema de las responsabilidades y quieren a toda costa que se procese al general Berenguer. (El Diario de Albacete, 20 de Junio de 1923).

Digámoslo con sinceridad: el país ha visto con agrado que se conceda el suplica- torio para procesar al general Berenguer. [ ... ] la vida nacional ha entrado en una etapa, que puede ser la iniciación del resurgimiento de España por el cumplimiento de ¡ajusticia. (Defensor de Albacete, 2 de Julio de 1923).

Se han cumplido dos años del desastre. Siguen luchando nuestras tropas en Áfri- ca, por conseguir un desquite que no se ve, y aquí en la Península se aborda el pro- blema de las responsabilidades militares y civiles.

E

... ] ¡Vayan a la depuración de ella [s], caiga quien caiga!

E...]

¡La impunidad sería un abuso!. (Izquierda Liberal, 7 de Julio de 1923)

2.2.3.- La crisis final y el golpe de Primo de Rivera.

En 1923 el descrédito de las instituciones y los partidos políticos aso- maba todos los días en las primeras planas de la prensa provincial. La lle- gada del nuevo gobierno del Bloque de Izquierdas de García Prieto no fue capaz de levantar un mínimo entusiasmo por su programa reformista, pues la opinión pública seguía obsesionada con la guerra, los prisioneros y la cues- tión de las responsabilidades, mientras se acentuaba la crisis política.

El día 14 del corriente se inaugura al público el Circo titulado FARSA ELECTORAL.

(La Voz del Distrito, 10 de Noviembre de 1922).

No es que creamos, que los males patrios, no tienen remedio, lo tienen muy efi- caz y positivo, en la supresión de los que hacen actualmente la política española.

(Albacete, 10 de Junio de 1923).

En este contexto organizaciones sociales y económicas de Albacete, de signo muy diverso, hicieron patente su descontento con la guerra o con el devenir del asunto de las responsabilidades. En la capital la jornada rei- vindicativa del 1° de Mayo sirvió para que unos 300 manifestantes, movi- lizados por la Unión General de Trabajadores, se encaminaran desde la Casa del Pueblo hasta el Gobierno Civil con un escrito que contenía ocho reivindicaciones, entre las que se encontraban el "abandono de Marruecos" y el "castigo de los responsables del desastre de Julio de 1921, tanto civiles como milita- res ". Una comisión de los trabajadores pudo entregar el escrito al Gobernador Civil, que se comprometió a trasladar su contenido al Gobierno, tras lo cual la manifestación regresó a su punto de partida sin mayores problemas 35 .

La Cámara de Comercio de Albacete también se pronunció respec- to a Marruecos, haciéndose eco de una situación preocupante: si en 1917 los gastos militares absorbían el 16% de los Presupuestos Generales del Estado, en el bienio 1921-1922 ese porcentaje subió hasta el 29%36. El presidente y el secretario de la Cámara, José Dalmau y Edualdo Tarruella, elevaron un informe a la Asamblea General que debía celebrarse en Valladolid. Su con- tenido sorprende por su meridiana claridad sobre lo que para los comerciantes e industriales albaceteños era el presente, y podía ser el futuro, del protec- torado:

El problema de Marruecos, tratado económicamente, es la causa de los males que aqueja a España, y los que influyen en todos los organismos. [ ... ] Marruecos es bajo el punto de vista económico la sangría de España. [ ... ] con lo que hemos gas- tado en ese país España podría estar cambiada. [ ... ] El problema de Marruecos no tiene más que dos soluciones: abandonar aquel territorio o hacer de una vez un sacri- ficio supremo ocupando Alhucemas y aplastar de una voz el foco de insurrección, a que se convencieran de la virilidad de España, para luego poder restablecer el protectorado. (Defensor de Albacete, 15 de Junio de 1923).

En la península la crispación de los militares subía de tono por la nega- tiva de los políticos a asumir responsabilidades, mientras el Expediente Picasso apuntaba hacia los errores del ejército; los gobiernos se mostraban incapaces de tomar una decisión definitiva sobre el protectorado, que no que-

Defensor de Albacete, 2 de Mayo de 1923.

" José García (1988): p. 273.

rían abandonar pero que no se atrevían a conquistar exigiendo más sacrifi- cios a una sociedad totalmente reacia a la guerra; aumentaban las acusaciones contra Alfonso XIII; eran diarias las críticas generalizadas en toda la pren- sa hacia los políticos y los militares, así como los ataques de la prensa mili- tar contra el gobierno, y aumentaba el acomplejamiento de España ante las demás potencias europeas.

Siguiendo a un político de la situación, decía anoche que lo peor que podía ocu- rrirle al Gobierno era dar contra la iglesia y contra el ejército. (El Diario de Albacete, 6 de Febrero de 1923).

La calamidad nacional, objeto de este escrito, es mucho más, incomparablemen- te más dañina y perjudicial que lo son la viruela, la peste, el cólera, la langosta. . . y que todos los azotes y desastres habidos y por haber. ¿Qué cual es? Los partidos políticos y la política al uso. (La Región, 21 de Mayo de 1923).

[ ... ] han quedado abiertas las Cortes. [ ... ] La farsa se repite, se ha corrido el telón, y los muñecos de la política, repiten la eterna comedia. (Albacete, 27 de Mayo de

1923).

Sencillamente, porque en el Parlamento la opinión nacional no está representada.

En esto el sindicalismo militante tiene razón: en España el régimen parlamenta- rio ha fracasado. (Renacimiento, 10 de Junio de 1923).

Ni siquiera el segundo aniversario de la catástrofe suscitó unanimi- dad en torno a los actos de su conmemoración.

Pretendíase que hoy, día 21, se guardase en toda España dos minutos de silencio.

[ ... ] Esos dos minutos que se nos pide, ese intervalo de tiempo en el que quieren que estemos callados, empleémoslos para gritar, para pedir que la guerra acabe

E

...

].

Minutos de silencio, no, horas de queja y protesta, sí. Nuestros hermanos feneci- dos lo piden, nuestra sociedad lo desea, nuestra patria lo necesita, nuestros instintos nobles lo reclaman. (Defensor de Albacete, 21 de Julio de 1923).

Mientras tanto los problemas en Marruecos se agravaban: dos duras ofensivas rifeñas en Junio y Agosto de 1923 estuvieron a punto de provo- car un nuevo Annual, y crecía el malestar social por el mantenimiento de 100.000 soldados en zona de guerra. En Málaga, algunos soldados que iban a ser lle- vados a Marruecos se amotinaron en el puerto.

Los incidentes ocurridos en Málaga al ser embarcadas algunas tropas con desti- no a África, más que por el hecho en sí, envuelven trascendental importancia por lo que tiene de sintomático.

E

... ] No son ya sólo esas campañas criminales proseguidas por determinados elementos políticos [ ... ] ¿Es que esas propagandas no han de influir en la moral del soldado? ¿Es que cuando muchachos inexpertos oyen y leen que van a ir a un posible sacrificio por defender intereses particulares, no han de sen- tir en el fondo de su corazón la rebeldía y la protesta? (Defensor de Albacete, 29 de Agosto de 1923).