ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS DE LA PROVINCIA DE ALBACETE
3. ACTIVIDADES ECONÓMICAS
3.2. EL LENTO PROCESO INDUSTRIAL
Durante el primer tercio de siglo, Albacete realizó un esfuerzo industrializa- dor con el fin de impulsar su atrasada economía, aunque en 1930 continuaba
i. El informe de Ramón Garrido a la Junta de Reforma Agraria proponía ensayar un asentamiento individual de riego en Villatoya y uno colectivo de secano, en Pétrola. Además, indicaba como zonas de asentamiento campesinos a Villarrobledo, Santa Marta (La Roda) y Los Llanos, en Al- bacete. Ver Defensor de Albacete, 7-7-1933.
17 MARTÍNEZ, J. M., ..Explotación ganadera y transformaciones pecuarias en tierras de Albacete en el siglo XIX y primera mitad del XX., en Congreso de Historia de Albacete, Tomo IV, l.E.A.
Albacete 1984, p. 289 y 307.
siendo una provincia agraria. Así lo reconocía el informe del Consejo Supe- rior de Industria: «Esta provincia es eminentemente agrícola y al desarrollo de sus cosechas de cereales y vinos está supeditada su principal riqueza». Aun- que añadía a continuación: «No carecen de importancia sus industrias, sobre todo en la capital» 18 , donde abundaban pequeñas fábricas y, sobre todo, talle- res para la producción de bienes de consumo. Otras localidades importantes eran Almansa, con sus fábricas de calzado, Hellín y Villarrobledo. La presen- cia obrera en estas localidades propició la aparición de organizaciones prole- tarias desde comienzos de siglo.
La pobreza minera —únicamente tenía una cierta relevancia las minas de azufre de Hellín— supuso un importante freno. Sin embargo, contó con una fuente de energía barata, la electricidad, de la que era excedentaria. En
1931, once de las mayores centrales albacetenses producían 106 millones de kilovatios a la hora, es decir, el 4,5% del total nacional, suministrando parte de ella a Madrid, Valencia y Alicante 19.
Su desarrollo industrial fue lento y desigual. Frente a la ausencia del sec- tor básico, la industria ligera de transformación crecía y se mecanizaba, en es- pecial, las derivadas de la agricultura (fábricas de harina, de alcohol vínico y bodegas), la metalurgia (objetos de cobre y de cinc y cuchillería) y las fábricas de calzado de Almansa. Pero, al mismo tiempo perduraban los viejos oficios artesanales, muestra de convivencia entre lo antiguo y lo nuevo. A la altura de 1930 prevalecía el minifundismo industrial, donde 5.500 industrias daban faena a unos veintidós mil obreros, lo cual suponía un promedio bajísimo de cuatro trabajadores por establecimiento. Se configuraron con el proceso de modernización un grupo de empresas medianas y una de grandes dimensio- nes, «Hijos de Francisco Coloma» con mil obreros y una producción de sete- cientos mil pares de calzado.
El incremento del número de fábricas de harinas y su mecanización se realizó a la sombra de la alta producción de cereales, la calidad de los granos, la disponibilidad de energía eléctrica y la estratégica situación respecto a los mercados del litoral, a donde se exportaba. El mayor empuje se registró du- rante la 1 Guerra Mundial.
Las diecinueve mayores fábricas de harinas molían en 1930, 2.785 quin- tales métricos de trigo cada veinticuatro horas y daban trabajo a unos
18 CONSEJO SUPERIOR DE INDUSTRIA, Apuntes para el momento de la industria española en 1930. Madrid 1932, p. 15.
19 BELLO POEYSAN, Severiano, Estadística de las centrales eléctricas superiores a 400K. V.A., con un mapa. Año 1932. Ministerio de Obras Públicas, Madrid 1932, da la relación de 17 centrales eléctricas de gran potencia en la provincia de Albacete, de las cuales, únicamente, de once ofrece la producción de 1931.
trescientos obreros. A ésto habría que añadir los más de trescientos molinos a maquila, poco mecanizados y sin electrificar, presentes en todos los pueblos y que ocupaba a setecientos obreros más. El excedente de harinas y sus deri- vados se exportaban a Valencia, Castellón, Alicante, Murcia y Barcelona. Sin embargo, en 1930 parte de dichas fábricas trabajaban a «medio rendimiento»
por falta de demanda 20.
La vid era el segundo producto agrícola en importancia. A pesar de la incidencia negativa de la filoxera, el alto ritmo de plantación de nuevas cepas motivó un importante crecimiento. Unido a ello se desarrolló la fabricación de alcoholes y de vino. Los caldos con mucha acidez volátil, rechazados por los mercados consumidores, propiciaron la aparición de 270 fábricas que transformaron 320.000 litros en alcohol. Éste se exportó, sobre todo, a Le- vante donde era aprovechado por las fábricas de licores. Sin embargo, tam- bién se obtenían espléndidos caldos, codiciadísimos por los mercados del norte de España. En 278 bodegas se elaboraron 240.000 hectolitros de vino.
Estas factorías estaban concentradas preferentemente en las comarcas de la Mancha del Noroeste y de Casas Ibáñez, zonas de mayor tradición vinícola.
Villarrobledo era el municipio con técnicas más avanzadas, según la descrip- ción del Consejo Superior de Industria:
«En donde esta industria está mejor montada es en Villarrobledo, en donde se elaboran más de 17 millones de litros de vino, con bo- degas montadas con todos los adelantos modernos en vinicultura, como las prensas continuas sistema Pera y Mabille Fréres, en las que sale el orujo por un lado y el mosto por otro, para ir directa- mente por medio de las bombas elevadoras a las tinajas, haciéndo- se toda la elaboración mecánicamente y con gran rapidez, no dan- do tiempo a que el mosto ni la uva estrujada esté en contacto con el aire y se oxide» 21.
Era una industria de temporada y en el mes de mayor actividad (Octu- bre) ocupaba 1.700 obreros. Los vinos se exportaron a Levante y Francia.
Dentro de la metalurgia se encuentra la industria de objetos de cobre y cinc de San Juan de Alcaraz y la cuchillería en la capital, ambas de gran tradi- ción en la provincia. La primera se instaló durante el reinado de Carlos III, siendo «pionera de la industria metalúrgica española»; la segunda fue una aportación árabe y está documentada su práctica desde el siglo XV 22 . A partir
20 CONSEJO SUPERIOR DE INDUSTRIA. Apuntes..., págs. 17.18.
21 CONSEJO SUPERIOR DE INDUSTRIA, Apuntes..., pág. 19.
22 FUSTER, Francisco, Aspectos históricos, artísticos, sociales y económicos de la provincia de Alba- cele. Valencia 1978, p. 140; del mismo autor «Las fábricas de Riópar, pioneras de la industria metalúrgica españolas, Al-Basit, n.° 2, 1976, págs. 51-67.
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Moderna fábrica de harinas de la capital. 1916.
Escasa mecanización y empleo de mano de obra infantil en una fábrica de navajas de Albacete.
1910 (Publio, Retratos... Trabajadores en una fábrica de navajas),
de 1910, la producción cuchillera introdujo modernos procedimientos de fa- bricación: uso de motores eléctricos, empleo de máquinas, de hojas de acero Solingen... A pesar de ello, siguieron perdurando los talleres junto a un redu- cido número de pequeñas fábricas. Las catorce más destacadas empleaban a 434 operarios, con un promedio de 31 por empresa. Aquellas producían mil doscientas diez docenas semanales.
Las fábricas de calzado se asentaban en Almansa, sector industrial de mayor vigor y modernización de la provincia de Albacete. Sus orígenes son lejanos. A mediados del siglo XVIII en el padrón municipal figuraban 32 zapa- teros y 23 alpargateros que cubrían la demanda de la comarca. A comienzos M siglo XX ya funcionaban tres fábricas y en 1928 eran catorce, que emplea- ban a 1.500 obreros (15% de la población activa) y producían tres millones de pares de zapatos.
Destacó, con gran diferencia del resto, la fábrica de «Hijos de Francisco Coloma Sáez», considerada por el Consejo de Industria como la «más impor- tante de España, y quizás de Europa, cuyas máquinas han sido expuestas y han trabajado a la vista del público en la Exposición de Barcelona, en cuyo gran- dioso certamen han obtenido recompensas» 23 . Sus constantes innovaciones la situaron a la cabeza en el proceso modernizador en España. Introdujo hacia 1930 el sistema de pegado y la cadena de producción. Su plantilla ascendía a mil obreros y producía anualmente setecientos mil pares que distribuía por España y Europa 24. Su promotor Niceto Coloma, vinculado a la masonería, procuraba compaginar el carácter empresarial y el espíritu humanitario y so- cial con los trabajadores. Su actuación trasluce una influencia de los pensado- res utópicos del siglo XIX. Sus obreros disfrutaron de salarios altos, un eco- nomato donde adquirir comida y vestidos a precios más baratos, prestaciones sociales... Hasta tal punto era notorio, que un personaje nada sospechoso de acercamiento a la patronal como el diputado socialista por Albacete Rodolfo Viñas, reconocía en un artículo publicado en Vanguardia:
«En esta fábrica —se refiere a calzados Coloma— todo es ejem- plar. La forma de producir, el régimen interior, el respeto a las le- yes del trabajo, el afán de recompensar en algo el sacrificio de los obreros, por medio de pensiones a la vejez y a la inutilidad... El buen burgués no supo romper los lazos fraternales creados cuan- do era un buen obrero» 25.
23 CONSEJO SUPERIOR DE INDUSTRIA, Apuntes..., págs. 15-16.
24 GÓMEZ, J. y otros, «Origenes de la industria del calzado en Almansa. El caso de la familia Co-
loman, Congreso de Historia de Albacete, Tomo IV, págs. 353-365.
25 Vanguardia, 13-8-1932. Niceto Coloma es un buen ejemplo de empresario industrial innova- dor, con ideas progresistas de carácter social y cuya figura requiere un detenido estudio.
El crecimiento de la actividad en el sector terciario queda reflejado en el in- cremento de la poblacióñ activa dedicada a este sector, el cual pasó de 9.970 trabajadores en 1900 a 18.183 en 1930, es decir, casi se duplicó. Período que, referido a la capital, Miguel Panadero califica de «época dorada en el sector mercantil» 26 . Se ampliaron las empresas, surgieron nuevos y florecientes ne- gocios a la sombra de la segunda fase de la revolución industrial, como tien- das de material eléctrico, casas de venta y reparación de automóviles, de ma- quinaria agrícola, etc. Se rompieron los límites locales del comercio amplian- do sus redes y para ello, era trascendental contar con un buen sistema de transportes.
Éste, a principios de siglo, estaba muy desequilibrado. Mientras algunos pueblos y la capital estaban conectados por carretera y ferrocarril, la mitad de ellos quedaban incomunicados. Aunque el sistema radial heredado del siglo XIX se conservó, las construcciones de nuevas carreteras durante el primer tercio del siglo XX, mejoraron los enlaces entre los pueblos. En 1906, el eje vial predominante iba de NO a SE, disfrutando de carreteras de primer orden y ferrocarril que atravesaban pueblos de las comarcas de la Mancha, Altiplano de Almansa y Campo de Hellín. Entre 1906 y 1933 se duplicó la cantidad de kilómetros de carreteras construidas, las cuales, unieron las diversas pobla- ciones, muchas de ellas hasta ahora desconectadas. A pesar de todo, la situa- ción seguía siendo deficitaria en Alcaraz y Yeste. En todo este tiempo, no se puso en funcionamiento ni un solo kilómetro de ferrocarril, manteniéndose los 271 construidos durante la segunda mitad del siglo anterior 27 . A pesar del esfuerzo realizado, aún quedaron durante la II República doce pueblos sin co- municación viana (ver mapa 4).
El resurgir económico de la capital vino acompañado de la aparición de la banca autóctona. Se creó en 1905 la Caja de Ahorros y, cinco años después, ésta se transformó en el Banco de Albacete. La burguesía local optó por dispo- ner de su propia institución crediticia, la cual fue aumentando su potencial gracias a los pingües beneficios logrados durante la 1 Guerra Mundial. Pasó de un capital inicial de 250.000 pesetas a 2,7 millones en 1915 y 19,5 en 1920.
Se incrementaron sus dividendos (pagaba el 8% en 1915 y el 14% en 1920) y aumentó a siete el número de sucursales, ubicadas en Almansa, Murcia, Ali- cante, Córdoba, Andújar, Ciudad Real y Lorca. A pesar del espectacular creci-
26 PANADERO MOYA, Miguel, La ciudad de Albacete. Caja de Ahorros, Albacete, 1976, pág. 190.
27 A este respecto ver CASADO, M. F. y GONZÁLEZ, J., «Revisión de los proyectos de ferrocarril no realizados en la provincia de Albacete, Congreso de Historia de Albacete, tomo IV, págs.
379-390.
MAPA 4
FERROCARRILES Y CARRETERAS. 1906-1936
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rarse al Banco Central. Se cerraba así esta breve experiencia de la banca alba- cetense. Otras entidades llegaron para cubrir este vacío, contabilizándose diez en 1933: Caja Regional Murciana-Albacetense de Previsión Social (192 1) y las sucursales de los Bancos Hispano-Americano (1920), Español de Crédito (1921), Central (1921), Bilbao, Agrícola Manchego, de España, Hipotecario de España, Internacional de Industria y Comercio y Vitalicio de España.