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Capítulo 2. El campo, los jugadores y las reglas del juego: aspectos metodológicos

2.1 El objeto en el campo de estudio: ¿qué se estudia?

La construcción del objeto de estudio va más allá de dar a conocer lo que se quiere investigar, en este sentido, se piensa en los límites que puedan existir en el campo epistemológico y metodológico para realizar la investigación y sobre todo no pensar al objeto de estudio en otros espacios donde no se es posible poder analizarlo.

El ejercicio de pensar en realidades que nunca se han pensado, fue detonante para querer trabajar con jóvenes rurales; en este sentido, se ha confirmado que los temas de investigación no se encuentran al azar y tampoco colgados en un tendedero de situaciones.

La duda académica-científica respecto a las reconstrucciones identitarias juveniles rurales no fue, como se dijo en el inicio de este trabajo, un brote de ocurrencia, sino de pensar en realidades que se han naturalizado en nuestros cuerpos y de las cuales nunca se ha puesto atención de que están ahí: en esas cosas que se viven, sienten y encarnan todos los días.

En la mayoría de las ocasiones, cuando el estudiante de licenciatura, maestría o doctorado intenta dar cuenta de cómo llegó a pensar lo que ha escrito, le resulta un difícil proceso de explicación. En este sentido, se vuelve un grado

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más complicado cuando el sujeto investigador ha formado parte de lo que ha decidido estudiar y sobre todo cuando se hace consciente de su realidad misma a partir de lo que observa, piensa, siente y reflexiona, es decir, se lleva a cabo un encuentro de emociones, sentimientos y realidades; el encuentro de subjetividades.

Antes de construir este trabajo con jóvenes rurales, se vivió una grata experiencia al compartir talleres de formación (cine – documental, dibujo, fotografía, entre otros), como parte de un proyecto de investigación a cargo de la Universidad Autónoma de Chiapas, con jóvenes recluidos en el Centro de Internamiento Especializado para Menores: Villa Crisol, en Berriozábal Chiapas.

Durante el tiempo de estancia en Villa Crisol, se observó que parte de las situaciones que han conducido a los/las jóvenes a salirse del marco de lo

“normal”, ha sido por estar excluidos por la sociedad misma en los contextos donde interactúan, resultados de rupturas familiares, así también del contexto económico, social y político del país, mismas que les han llevado a actuar, a transformarse y a vivir en situaciones que los/las estigmatizan como los

“vagos o malandrines”.

En este sentido, se observó que parte de los/las jóvenes que se encuentran recluidos en este lugar, son originarios de comunidades rurales y que han salido en busca de mejorar sus condiciones de vida y ayudar a sus familiares, y que a lo largo del tiempo han cambiado sus formas de ser, de pensar y actuar; y más allá de los cambios surgió el interés de estudiar las tensiones sociales que conducen a las salidas de los lugares de origen y lo que éstas detonan en las personas.

Así, con la vista puesta en la esfera juvenil que actualmente se encuentra en un proceso de salida de sus lugares de origen hacia otros territorios en busca de nuevos mercados laborales o de formación académica, este trabajo se enfocó en jóvenes rurales, para analizar las rupturas, continuidades y transformaciones que viven al estar fuera y al regresar al lugar de nacimiento.

En efecto, el objeto de estudio se construyó pensando en las diversas vivencias de los jóvenes al pisar otros lugares donde se sienten ajenos y donde tienen que vivir cambios y rupturas que llevan a las reconstrucciones identitarias.

Los sujetos colaboradores se ubican en Miguel Hidalgo, una comunidad ejidal al noreste del municipio de Jiquipilas, Chiapas; han estado inmersos en constantes cambios y transformaciones en sus diversos escenarios de vida como: sociocultural, socioeconómico, educativo y laboral principalmente; es un ejido que muestra en su gente el paso del tiempo con notables cambios.

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Transformaciones que asustan a sus pobladores adultos, por la emergencia de nuevas prácticas socioculturales juveniles que anteriormente no se vivían en dicho contexto y que actualmente reconfiguran la vida social en la ruralidad;

ya casi nada es igual como cuando sus primeros pobladores y su generación de jóvenes de ese tiempo.

Fue mediante cuadros de congruencia donde se construyó la ruta de la investigación (objetivos, preguntas de investigación, supuestos, entre otros), a partir de ahí donde se ubicaron las categorías principales como juventud, identidades, ruralidad, juventud; así también se comenzó a planear la estrategia metodológica.

Al comienzo de la construcción del objeto de estudio, se había elegido trabajar con jóvenes de dicha comunidad que se encontraran en el proceso de salida, es decir, quienes fueran estudiantes y se encontraran la mayor parte de su día fuera de casa; sin embargo, al llegar al trabajo de campo, la realidad mostró que no sólo aquellos que van en busca de formarse profesionalmente sufren cambios en sus vidas, sino también aquellos que han experimentado salidas en busca de empleo, y también aquellos que no han vivido fuera de allí.

Resulta oportuno explicar que se eligió trabajar con jóvenes estudiantes de preparatoria, quienes tienen que salir de la comunidad para continuar con sus estudios. Así como con jóvenes que no continuaron sus formación escolar radicados en la comunidad y que alguna vez han experimentado estar fuera de casa por largo periodo de tiempo; por último, también se visitó a quienes no han estado en otro lugar por mucho tiempo y que han decidido residir en la comunidad.

Miguel Hidalgo, fue una oportunidad para indagar y al mismo tiempo abonar a estudios sobre juventudes rurales en el campo de los Estudios Culturales (EC) en Chiapas, así también para dar a conocer lo que está sucediendo con esta esfera social este segmento de la población joven jiquipilteca.

Fue momento para mostrar y dar a conocer lo que sucede con Miguel Hidalgo, lugar de donde son originarios mis padres y donde yo nací y viví antes de que llegara a este momento de salir a estudiar y querer escribir sobre ello. Y es que, a pesar que para comunidades académicas el escribir este lazo relacional entre el objeto y el sujeto investigador represente un riesgo latente por el descuido epistémico y quizá pérdida del objetivo central del trabajo, lo que ha sucedido durante la investigación es una experiencia que ha hecho madurar de mejor manera las reflexiones y aprender a tomar posturas para escribir (las).

Dentro de los factores fundamentales que condujeron a voltear la mirada hacia ese lugar, fue la actividad migratoria de la gente joven de esa comunidad rumbo a otros espacios de la región en busca de nuevos mercados laborales y

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escolares; así también, se observó la interconexión con otros espacios a nivel local-global y porqué lo agrario se ha (re) significado, así como la vida misma de sus pobladores.

En efecto, para los Estudios Culturales (EC) que han desarrollado su potencial investigativo y de larga trayectoria en trabajos relacionados con “las culturas (o subculturas) tradicionalmente marginadas, incluyendo las de los grupos subalternos o de comunidades de alguna forma desprestigiadas por su raza, sexo, preferencia sexual, etcétera” (Szurmul & Mckee Irgwin, 2009, pág. 8);

esta investigación es de principal incumbencia debido a que las dinámicas socioculturales actuales nos muestran cómo se (re) construyen las identidades juveniles en Miguel Hidalgo y qué transformaciones se generan a partir de éstas en el espacio social.

En este propósito de analizar las reconstrucciones identitaria de los/las jóvenes y su pertinencia de hacerlo en la comunidad de Miguel Hidalgo, fue porque los procesos de globalización y otros elementos de transformaciones sociales que se observan ahí, muestran la complejidad de la vida del ser humano en sus contextos de interacción.

Así también, el asombro que no deja de estar por observar las diversas transformaciones que puede vivirse en comunidades que aparentaban estar fuera del margen de lo llamado “civilización”, entendida ésta como la carencia de servicios como energía eléctrica, agua, comunicación y alejadas de la urbe;

sin embargo, han mostrado ser espacios interconectados a escalas globales y romper esos paradigmas de la ruralidad como espacios incivilizados.