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Capítulo 1. El trasfondo de la realidad estudiada: contexto, conceptos y pretextos de la

1.4 Globalización: erosión y reconstrucción de vidas de los actores sociales

1.4.1 Procesos globalizadores: escenarios localizados

Miguel Hidalgo vive la emergencia de una ruralidad diferente a la de hace 30 años, actualmente no está desconectada de un mundo global, dichos efectos no sólo han producido cambios en las formas de cultivo de la tierra, organización social, economía, si no, en las propias vidas de las personas de la comunidad porque la globalización está en las prácticas de los actores sociales.

Se asiste a tiempos diferentes al de nuestros padres y abuelos, donde anteriormente las cosas se vivían de formas distintas. Como por ejemplo, las condiciones económicas eran distintas, las oportunidades para continuar los estudios profesionales eran complicadas y escasas, las familias eran extensas, se vivía con lo que se producía del campo y no se conocías las herramientas tecnológicas con las que ahora se cuentan. En este apartado se buscó encontrar esa articulación que tiene las reconfiguraciones identitarias juveniles con los procesos globalizantes en los que participan.

Desde la perspectiva del sociólogo alemán Ulrich Beck (1998), a quien se ha tomado en cuenta para aclarar algunos aspectos con referencia al tema, menciona que globalización ha sido sin duda otro de los debates más conocidos por académicos e instituciones gubernamentales, en los que se concluye en falacias del globalismo. Empero, considero que a pesar de esos encuentros entre conocedores del campo, se han obtenido resultados que actualmente nos ayudan a ubicar el escenario desde el que se discutirá dicho concepto.

Desde el primer escenario a tratar, la conceptualización que intenta dar cuenta de qué se define como globalización ha sido en su mayoría desde la perspectiva economicista; es esta relación de flujos mercadológicos, economía globalizada, de producción y consumo la que hace un intento de definir dicho concepto.

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Desde la lógica económica, el inicio del <<sistema mundial capitalista>>

(Immanuel Wallerstein) se remonta al siglo XVI, con el inicio del colonialismo; para otros, al advenimiento de las empresas internacionales; y, para otros aún, la globalización se inicia con la supresión de los tipos de cambio fijos o con el colapso del bloque oriental (Beck, 1998, pág. 41).

Estas ideas desde Beck, son una parte del reflejo de las consecuencias de la globalización, se discute que esto ha permitido la apertura de un modelo de economía global, es decir, donde los estados-nacionales han perdido la capacidad de regular sus economías y en su lugar son los mercados internacionales quienes proponen sus reglas y formas de operación, con la idea de generar un progreso de “desarrollo” social y económico de los países, cosa que aún no sucede por el simple hecho de que este modelo hegemónico de economía mundial deja a un lado a aquellos elementos culturales de los diversos lugares del mundo, con la idea de que sólo con el desarrollo y la estabilidad económica las diferencias sociales pueden componerse.

Es esta economía globalizada como la lógica imperiosa en el mundo actual la que muestra su relación directa en los diversos planos de vida del ser humano, exige un análisis acerca de las dinámicas locales, regionales, estatales y mundiales como condición para conocer, analizar e interpretar las dinámicas de la acción social, de manera que permitan visibilizar que lo particular está en lo global y viceversa; esto nos lleva a pensar que tiene que ser mediante un análisis dialécticamente construido, como lo considera Vila Merino (2005).

Así mismo Beck, da un panorama que se encamina más al contexto económico, político y gubernamental, más adelante explica que para realizar un análisis profundo de esta palabra es necesario ubicarnos en un escenario, dimensión, lógica o contexto desde el que vamos a tratarlo y así llegar a una aproximación más clara sobre globalización cultural. Porque afirma:

globalización es a buen seguro la palabra (a la vez eslogan y consigna) peor empleada, menos definida, probablemente la menos comprendida, la más nebulosa y políticamente la más eficaz de los últimos – y sin duda de los próximos– años (Beck, 1998, pág. 40).

Se habla de globalización como se habla de identidades, en el sentido de que se construyen variedades de escritos que dan tratamiento a dichos conceptos pero que sólo se ensanchan de discursos sin concluir en algo. Sin embargo, en este trabajo se rescata que los procesos globales tienen nombre y se encuentran presentes en el contexto donde se ha desarrollado la investigación, es decir, no se trata de seguir adjuntando definiciones tras definiciones del concepto sin llegar a entenderlo. Si bien es cierto que en los actuales trabajos investigativos que giran en torno a cambios y procesos sociales se ha encontrado en mayor cantidad relación con este fenómeno, en esta

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investigación existen elementos sustanciales que son trastocados por éste y que con frecuencia se ha convertido en causante de los cambios vividos en los jóvenes de Miguel Hidalgo.

Los escenarios en los que se dan los procesos globales no están separados ni se dan de forma aisladas unos con otros; por ejemplo, aunado a las actuales formas de economías transnacionales, nos hemos percatado de que cada día las personas son más móviles e ingeniosas, comúnmente se expresa que las nuevas generaciones están más despiertas por las habilidades que algunos han aprendido y otros que ya han nacido con nuevos escenarios que exigen instruirse en herramientas tecnológicas, adaptarse a otros estilos de vida y a ritmos acelerados de cambios.

No se duda de que estos importantes procesos de re-estructuración económica hayan provocado que las condiciones de vida de las personas fueran erosionadas y vueltas a otras formas de ser, sin embargo, no podría haber existido tales forma de modelos económicos sin las acciones de las mismas personas que están detrás de esos proyectos o modelos sociales de vida, ni tampoco del fuerte papel que juegan los medios de información y comunicación.

Por ello, encontramos una estrecha relación entre las diversas actividades que llevan a cabo los actores sociales donde están presentes elementos característicos de la globalización en sus diversas formas de concebirse en la vida de las personas; ahí también, podemos ubicar la emergencia de procesos globales de la comunicación, desde donde por ejemplo, encontramos mensajes que se emiten desde un determinado lugar del mundo que puede alcanzar a resonar en diversas partes del mundo. Y es que tal parece que:

En un mundo como el nuestro donde lo abstracto, como el capital y el conocimiento, tienen tanto valor, las distancias para mover ambos han desaparecido. Para ellos el globo es un lugar prácticamente accesible desde cualquier punto y el espacio, la distancia ya no existe (Arcal Lisón, 2003, pág.

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En este sentido, los cambios que se han observado en los espacios sociales desde el lenguaje, pasando por los medios de comunicación y del imperialismo de los Estados a la transnacionalización, no son puros inventos de variables explicativas en el campo científico, sino que, son desde el seno de sus emergencias, movimientos políticos, económicos y culturales profundos en las actividades de los actores sociales. Por ello, inmersos en este mundo social:

Quienes ya están familiarizados con el uso de estas tecnologías de la comunicación y habitualmente conviven y trabajan con ellas, construyen sus referentes culturales y funciones dominantes en la sociedad en la que viven

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(éxito económico, poder, prestigio…) se mueve a través de redes sin ubicación espacial concreta y en las que el tiempo y el espacio han sido barrido por los flujos de información que responden de manera casi instantánea a las pulsaciones en el teclado del ordenador (Arcal Lisón, 2003, pág. 16).

Podemos observar que dentro de este marco de globalidad se encuentran proyectos sociales que vivimos en determinados estadios de vida, que no tienen fecha de inicio ni final de forma exacta, pero que asistimos a sus cambios, que se pueden vivir y sentir. Cuando se habla de rupturas de fronteras es porque se puede estar en varias partes del mundo al mismo tiempo, gracias a la ayuda de las herramientas tecnológicas y cuando se hace partícipe de diversos escenarios al mismo tiempo conlleva a pensar en el traspaso a lo transnacional.

En el marco académico, se han desarrollado una especie de acercamientos teóricos que han intentado interpretar y explicar las reconstrucciones aceleradas de las sociedades. Por ejemplo en este escenario de la comunicación global, se encuentran las denominadas sociedades, como: la sociedad red, la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento, la sociedad de la ignorancia, entre otras muchas que han sido objetos de análisis para explicar los diversos cambios y características de la sociedad a partir de la emergencia de nuevos procesos globalizantes.

En este sentido, de lo que se trata de observar es que en la globalidad se producen las desigualdades, las diferencias y las exclusiones, pero así también cosas que han traído consigo beneficios en torno a otros escenarios de la vida de las personas, nos ha traído realidades que nos hacen pensar, reflexionar e investigar. Como por ejemplo cuando en la sociedad de la información se habla de que “las condiciones tecnológicas dan lugar a que a la producción y el control de la información (ya no son los bienes materiales) sean la principal fuente de productividad y poder” (Arcal Lisón, 2003, pág. 16).

Es decir, la información como materia prima sobre la que se construye el conocimiento se tiene que procesar, asimilar y clasificar; en este contexto, el aprendizaje como procesos social en ocasiones queda al margen de quienes están aislados de la llamada sociedad informacional, a pesar de que hablamos de un mundo global, los procesos se dan de forma diferente en los espacios.

Bajo este mismo propósito de este marco teórico, la relación que se ha creado entre los diversos planos donde se dan los procesos globales puede asentarse en que:

Con las nuevas tecnologías las estructuras económicas han superado en gran medida las barreras geográficas y han desbordado a las estructuras políticas que se apoyaban en el estado-nación con una base territorial que hacían de

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reguladoras de los desmanes del mercado y su mano visible (Arcal Lisón, 2003, pág. 18).

Y es que las actuales condiciones de conexión con la ayuda de las herramientas tecnológicas ha permitido que el mundo, se configure como una red global en la que es posible estar conectados en tiempo real y de forma selectiva, y así, los actores sociales llevan a cabo una serie de prácticas como el manejo de capitales económicos de sus empresas desde lugares externos al establecimiento, comunicarse con otras personas alrededor del mundo, realizar tareas simultáneas, trabajar fuera del área laboral, transmitir programas en línea, estudiar a distancia, activismo social en la red, denuncias ciudadanas en espacios alternativos en páginas de Internet, etcétera.

En este tenor, se aprecia que asistimos a la existencia real de los fenómenos sociales y que no se vive en tiempos en las que nos estamos engordando de definiciones vagas de los conceptos estudiados. Pues, la globalización se vive en los actores sociales y las facetas en las que esta se presenta en el mundo real se dan de manera relacional, por ello:

como señalan muchos científicos sociales (García Canclíni, Castells, Estefanía, Sampedro, Berzosa, Robertson, Monedero, Appadurai, Hanners, Ortiz, Beck y Guiddens, entre otros) los procesos económicos no pueden reducirse a flujos anónimos porque tras ellos hay personas que toman decisiones (además de quienes se ven afectados por esas decisiones) (Arcal Lisón, 2003, pág. 22).

Desde esta cita, los procesos globales económicos y de comunicación están en presencia y a cargo de personas que saben sus intereses y que saben moverse en dicho campo, es decir, saben jugar y conocen las reglas del juego de la globalización.

Aunque no se pude negar la globalización económica, tampoco debemos olvidar que la economía es una creación de la cultura que depende para su funcionamiento de relaciones sociales, de valores, de un ecosistema del que extraer recursos y de unas regulaciones jurídicas respaldadas por un marco político, entre otras cosas (Arcal Lisón, 2003, págs. 63-64).

Por lo tanto, en este mismo orden de ideas expuestas entraremos a hablar de una globalización de la cultura misma que otros han denominado la mundialización de la cultura (Ortíz, 1996), para tratar de distinguir los escenarios en las que este fenómeno se hace presente en la sociedad:

Todos los tipos de prácticas sociales– producción, cultural, lenguaje, mercado laboral, capital, educación– están regulados, acuñados, limitados, racionalizados y, al menos, etiquetados desde el punto de vista nacional (economía, lengua, literatura, opinión pública, historia…nacionales) (Beck, 1998, pág. 47).

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Quiere decir que, asistimos a las múltiples formas de hacerse presente en las variadas relaciones de los actores sociales. En este sentido, se puede apreciar que este fenómeno alcanza a diversas esferas en las que se vive en el mundo social. En contexto:

resultan evidentes procesos, experiencias, conflictos e identidades socioculturales que se orientan a <<un modelo mundial>>, a movimientos sociales transnacionales, a la globalización, <<desde abajo>> o a un nuevo cosmopolitismo (Beck, 1998, pág. 50).

En relación a lo anterior, esos procesos culturales que son expuestos a escalas globales, se dejan ver hasta en los espacios menos pensados. La globalización cultural es interconectada a partir de la apropiación de elementos como moda, lenguaje, formas de pensar, ser, hábitos de consumo, etcétera; los contenidos propuestos por los medios de comunicación han facilitado estos intercambios culturales entre múltiples lugares del mundo.

De acuerdo a los planteamientos que se han desarrollado a lo largo de este apartado, quiere evitarse el caer en reduccionismos con respecto a lo que hemos convenido en llamar „globalización‟. Así pues, el análisis que se desarrolla en este trabajo de investigación trata a las condiciones globales como aquellos procesos sociales que los actores conscientes/inconscientes se hacen partícipes del fenómeno, y en el que cada día observamos mayores interrelaciones e interdependecias entre los mismo que tienden a llevarse a cabo a escala planetaria, a lo transnacional. Así pues, la globalización cultural no significa que el mundo se haga más homogéneo culturalmente. La globalización sobre todo “glocalización”, es decir, un proceso lleno de muchas contradicciones, tanto por lo que respecta a sus contenidos como a la multiplicidad de sus consecuencias.

La mundialización de lo cultural va más allá de lo que podemos pensar desde una lógica natural cotidiana, pues, se trata de las diversas transformaciones y reestructuraciones que se llevan a cabo todos los días en nuestra vida; desde cambiar la reunión de la comida con la familia en casa para visitar a puestos de comida rápida, hasta las conversaciones en la mesa con intervención de los móviles.

La globalización y la localización no sólo son dos momentos o caras de la misma moneda; son al mismo tiempo fuerzas impulsoras y formas de expresión de una nueva polarización y estratificación de la población mundial en ricos globalizados y pobres localizados (Beck, 1998, pág. 88).

Es decir, la mundialización de la cultural es llevada a cabo desde sus raíces que se encuentran en lo local que a su vez para llegar a las relaciones con lo global tiene que ser necesariamente mediante las prácticas que llevan a cabo los actores; por ello quienes se encuentran dentro de las esferas de ricos

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globalizados tienen una vista desde sus lógicas de la realidad que se vive y quienes se encuentran en las esferas de pobres localizados, tienen otra ventana y forma de ver la vida.

Desde Miguel Hidalgo, los procesos de globalización en sus escenarios ya descritos se localizan y se viven desde las nuevas opciones de consumo cultural. Por ejemplo, en el caso de los jóvenes quienes tienen acceso a nuevos contenidos musicales y moda gracias al advenimiento de las Tics, presentan otros gustos en cuanto a género musical, la ropa que utilizan son parte de las propuestas que se ven en los contenidos televisivos de paga.

Así también, la presencia en otros escenarios mediáticos como las redes sociales digitales, dan a conocer lo que está pasando en Miguel Hidalgo, hacen contacto con el exterior sin salir físicamente y aceran a quienes está lejos del pueblo al compartir fotografías, vídeos y demás por medio de las herramientas tecnológicas.

Con la presencia de los procesos globalizantes, no se escapan los hábitos de consumo en cuanto a bebidas de cola y cervezas, pero más importante la llegada de comidas enlatadas, ya no se hacen tortillas a mano gracias a la llegada de la industria de la tortilla.

Las marcas reconocidas como nike, adidas, pirma entre otras están en el vocabulario y el cuerpo de los jóvenes de la comunidad. De tal manera, como lo expone Touraine (1994), nadie permite ser arrojado al mar de los no pudientes de la modernidad y es entonces donde las identidades se localizan en su valor cosificado, es decir, a partir de lo que visto y calzo, defino quién soy.

La globalización como se ha demostrado, tejedora de diversos escenarios de vida del sujeto, también se aprecia en aquellos jóvenes que han salido de la comunidad. Puesto que han hecho contacto con otros espacios como las plazas comerciales, cines, parques temáticos, antros, ferias y nuevos amigos.

En el marco de las reconstrucciones identitarias juveniles, es importante señalar que los procesos globalizadores que trastocan al sujeto se viven desde la reconstrucción de gustos como la música, películas, series, libros, etc. Así también, con los diversos estilos de vida propuestos en escenarios más grandes. De tal manera que también aquellos que salen a estudiar fuera de la comunidad se reconstruyen desde la cosmovisión del mundo, porque donde aprende le enseñan a ver diversas opciones de vida y formas de pensar.

Quienes de alguna manera han explorada las salidas y retornos se dieron cuenta de que deben considerar la opción de reconfigurar su persona para encajar en escenarios distintos y ajenos a sus vidas. Asistir a plazas de videojuegos, a parques donde se practiquen bailes u otra actividad deportiva.

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