Acabado el templo, la pureza de líneas de su arquitectura requería una decoración que ornamentara su frialdad interior y adquiriese el barroquismo propio de la época. A partir de este momento la iglesia comienza a poblarse de retablos, esas gran- des lnáquinas arquitectónicas de madera que invaden todo el espacio con el fin de cumplir dos preceptos, uno de carácter funcional y simbólico y otro de carácter estético.
La iglesia necesita un mobiliario litúrgico en el que desa-rro- llar el rito, de ahí que el retablo sea una de las piezas más impor- tantes desde el punto de vista funcional, ya que en él se alberga el tabernáculo o expositor que ha de contener la Sagrada Forma.
A su vez, también es el marco referencial de la imagen titular ubicada, bien en un camarín, bien en una hOlllacina, así como de otra serie de imágenes de carácter pietístico que cumplen los preceptos y la normativa Contrarrefonnista. La imagen, es el elemento recurrente mediante el que se persuade y catequiza al fiel, sirviendo de metáfora icónica a la palabra expresada desde el púlpito, en definitiva, es la Ílnagen devocional que, cargada de naturalismo, otorga al barroco su gran personalidad9o•
Desde el punto de vista simbólico, el dorado y la rica poli- cromía inundan de luz y color todo el espacio, produciendo una llamarada que crea un efecto trascendente que, en defini- tiva, no es otra cosa que reflejo de la Divinidad.
Por otro lado, la línea se quiebra con la proliferación de reta- blos, hOl11acinas, etc., dando lugar a un continuo movimiento marcado por la utilización de columnas, entablamentos, hojaras- cas, en una perfecta simbiosis que imprime al templo el carácter escénico propio de la teatralidad y la estética del Barroco.
La parroquial de Santa Catalina sigue las pautas marcadas por la Iglesia Contrarreformistaypronto se verá inundada por
estas grandes máquinas. La primera noticia documental que tenemos sobre su ornamentación, es el contrato para realizar el retablo de la capilla del Cristo de los Milagros en el año 1721 que más tarde estudiaremos.
Sin duda, el mayor anhelo de todos aquellos que de alguna manera están implicados en la fábrica de su iglesia parroquial, será la construcción del retablo lnayor, que como símbolo de ostentación siempre se tratará de encargar a maestros de pres- tigio reconocido.
La villa de El Bonillo esperó a ver terminada su iglesia para encargar su retablo mayor, tal y como se desprende de la carta de obligación de 14 de septiembre de 1733, en la que el escultor Juan de Mata se obligó a ejecutar un nuevo retablo para la capilla mayor.
Por el mOlnento sabemos bastante poco sobre Juan de Mata, aunque suponemos que trabaja tanto en la diócesis de Cuenca como en la de Toledo. En estos lnomentos se nombra como vecino de la Villanueva de la Jara91(Cuenca), donde fija su resi- dencia quizás por las obras que está llevando a cabo en ella.
En el año 1738, una vez finalizada la obra de El Bonillo, Juan de Mata contrata el retablo mayor para la ermita de Nues- tra Señora de Cortes, así como en 1769 realiza la caja para el órgano que hace Pedro de Aneza92para el coro del monasterio de Santo Domingo el Real de Toled093 •
Según la citada carta de obligación expedida ante Nicolás Mateo del Abad, presbítero y mayordomo de la fábrica de San- ta Catalina, y en la que aparece como fiador Pedro Quintanilla Moreno vecino de La Roda, Juan de Mata se comprometía a
"...hazer para el altar nzayor de dicha yglesia parrochial según la planta y perfil que tiene den10strada para este caso..."94.El
87 El órgano es una impresionante máquina barroca cuyo estudio corre a cargo del profesor D. Enrique Máximo, al cual relnitiInos.
88 COlno ocurre en las iglesias parroquiales de Tarazana de La Mancha, Villarrobledo, San Clemente, Madre de Dios de Ahnagro, entre otras.
89 En este caso únicamente se recurre a una cubierta de dos aguas por estar la torre anexa a ella en la parte de los pies.
90 Sobre este teIna véase FREEDBERG, D., El poder de las imágenes, Cátedra, Madrid, 1992; MÁRTÍNEZ-BURGOS GARCIA, P., Ídolos e imágenes. LaCO/1-
trol'ersia del arte religioso en el siglo XVI e5paiiol, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1990.
91 A.H.P.Ab., Secc. Protocolos Notariales, El Bonillo, escribano Martín Pérez Corral, lego 365, fol. 113r.
92 Sobre el estudio de este organero remitimos al documentado trabajo de D. Enrique Máximo.
93 GALÁN VERA, Ma•J., El Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, 2aed., Cuenca, 1999, pp. 34 Y 50.
94 A.H.P.Ab., Secc. Protocolos Notariales, El Bonillo, escribano Martín Pérez Corral, lego 365, fol. 113r.
precio se estipula en 24.000 reales de vellón con las siguientes condiciones: ·'...se le an de dar en el prinzipio para el empleo de madera conduzion de ella y otros lnateriales tres nlill reales de vellon y la restante cantidad asta los veinte y quatro mill se han de dar a proporzion por meses como vaya trabajando repartido por el tiempo de su durazion..."95. Además, debía de comenzarlo el día 1 de noviembre de 1733 y acabarlo tres años después con fecha límite del día 31 de octubre de 1736.
En esta época, cuando la envergadura de la obra era de cierta relevancia, lo más frecuente era que el maestro se tras- ladase al lugar de trabajo junto con su familia, y se le consi- guiera casa en la que vivir, pagando el maestro la mitad del alquiler y la otra mitad la fábrica. Un hecho que se menciona en las condiciones pactadas así como se le asigna un lugar en el que trabajar, en este caso una ermita de la villa.
A tal efecto, Juan de Mata dio las fianzas correspondien- tes mediante " ...unas casas prinzipales que tiene en la villa de Villanueva de la Jara en la calle grande [...} que valen en ren- ta, censo quatro mill y quinientos reales. Dos olivares que entre ambos tienen cien olivas que estan camino de Casa Simarro [... } que ambos valen en renta dos mill reales poco mas o menos. Un majuelo calnino de Villa el Gordo de qui- nientas vides [... } que vale en renta a dos reales por vid"96.
Su fiador Pedro Quintanilla, hombre pudiente, hipoteca dos tierras de labor con casas, pozos, eras y ej idos en la juris- dicción de Alcaraz y villa de Munera de mil fanegas por valor en renta de más de mil pesos de plata97 •
El análisis de este retablo ha sido realizado mediante un estudio paralelo presentado en este congreso por D. Luis Gui- llermo García-Saúco, por lo que omitimos el análisis artístico.
La gran devoción que desde el siglo XVII se tiene al Santísi- mo Cristo de los Milagros, sito en la iglesia parroquial, lleva a la cofradía a encargar un retablo que albergue la Cruz con la ima- gen milagrosa para colocarlo en su capilla. Para ello, mediante escritura de obligación otorgada en El Bonillo el 2 de julio de 1721, se concertó entre el escultor Marcos Evangelio y D. Fran- cisco Navarro, mayordomo de la cofradía, la hechura del retablo.
Marcos Evangelio es uno de los maestros de arquitectura y escultura, tal y como se le denomina en este documento, más importantes y activos de las actuales provincias de Cuenca y Albacete. No sabemos su procedencia, aunque en estos momentos se declara vecino de la villa de Ledaña (Cuenca).
Entre sus obras conocidas sobresale el magnífico. retablo mayor de la iglesia parroquial de San BIas de Villarrobledo, construido a partir de 1715, así como en este mismo año esta- ba construyendo el desaparecido de la Virgen de la Caridad de la misma ciudad. En el año 1737 se obligó a realizar la tribu- na para el órgano de la parroquial de Lezuza98 •
Marcos Evangelio se compromete a hacer el retablo para la capilla del Santísimo Cristo de los Milagros según la traza pre- sentada al citado mayordomo, por valor de 4.200 reales de vellón99 ; precio discreto si lo comparamos con el del retablo mayor, aunque nada despreciable si tenemos en cuenta sus proporciones, unos nueve metros de alto por cinco de ancho.
Las condiciones se establecieron en los siguientes términos:
"primeralnente que dicho retablo a de llenar la entrada de dicha capilla ajustandose a la planta que da cuias medidas son treinta y dos pies de alto, y diez y ocho pies de ancho fue- ra de las boquillas que no se incluyen en dicha latitudIOo•
Según otra de las condiciones, el espacio que el escultor había concebido para albergar el Sagrario, debía de ser susti- tuido por una tarja, ya que el Santísimo Sacramento siempre se encuentra en el retablo mayor. También, ".. .con condizion que la coluna de afuera salga a coger la boquilla de yeso estando la pilastra en la misma boquilla...".
El retablo quedaría rematado mediante un gran florón con un óvalo central en el que " ...aya de poner a prespectiva (sic) el triunfo de la Cruz...", iconografía muy acorde con la titula- ridad del retablo.
Una vez concluido sería tasado por maestros y si la tasa- ción fuera superior al precio establecido, Marcos Evangelio se comprolnetía a donarlo en concepto de limosna, sin opción a reclamación alguna.
El retablo debía de estar terminado para el día 14 de sep- tiembre de l722, día de la Exaltación de la Cruz, y uno de los mOlnentos festivos más importantes, por lo que debía ser expuesto con toda brillantez para ser contemplado por lo fie- les en fecha tan señalada.
En cuanto a los plazos, según el contrato, se establece un primer pago de 1.000 reales en efectivo el día 25 de diciembre para acopio de madera; otro de 2.400 reales que se pagarían en especie, tales como carne, tocino, trigo, vino, paño, lienzo " ...a los prezios regulares desta villa y confornle los nezesitase dicho Marcos Ebangelio para los alimentos desta obra..."IOl.
Los 800 reales restantes se le pagarían el día que la obra hubie- ra concluido y estuviera tasada.
Por último, el documento también nos indica que la cofradía quedaba obligada a dar alojamiento y lugar para el trabajo a Mar- cos Evangelio durante todo el tiempo de ejecución del retablo.
Estas son las únicas noticias que poseemos sobre él, ya que por diversos motivos, no conocemos su paradero, si es que aún se conserva.
El retablo debía de participar de las tipologías del barroco churrigueresco, tal y como se desprende del análisis de otras obras conservadas de Marcos Evangelio como, por ejemplo, el retablo mayor de la parroquial de Villarrobledolo2 •
La telnprana fecha de 1721 en la que se realiza el contrato para la ejecución del retablo del Cristo de los Milagros, momento en el que todavía la iglesia estaba inconclusa, tal y como se ha visto, nos plantea un mar de dudas a la hora de saber si en estos momentos existe la capilla. Asimismo, tampo- co disponemos de información documental, tanto en el desarro- llo de la obra de la nueva iglesia como en otros documentos, en los que se haga algún tipo de referencia a la misma.
A este respecto, nos encontramos con varios problemas, por una lado, el hecho de que en esta fecha ya se esté contratando la hechura de un retablo aunque, en realidad, es en el año 1722 cuando Diego Gutiérrez se compromete a concluir las obras de la parroquial; por otro, el hecho de que en las condiciones se mencione que el retablo debe ubicarse .,...en su capilla pro-
95 Ibídem, fol. 113r-v.
96 Ibídem, fol. 114r
97 Ibídem, fol. 114r-v.
98 GARCÍA-SAÚCO BELENDEZ, L. G., "El retablo en el siglo XVIII en la provincia de Albacete", en Actas del Congreso de Historia de Albacete, vol. III, Edad Moderna, Instituto de Estudios Albacetenses, Albacete, 1984, pp. 475-484.
99 A.H.P.Ab., Secc. Protocolos Notariales, El Bonillo, escribano Juan Fernández Muñoz, lego 357, fol. 149r.
100 Ibídem.
101 Ibídem, fol. 150r.
102Retablo estudiado por GARCÍA-SAÚCO, L. G., "El retablo en el siglo XVIII ...",op.cit, pp. 475-484.
pia..." .No sabemos si realmente se refiere a la actual capilla o a otro espacio dentro del templo dedicado para ello.
Esta lectura nos obliga a hacer una reflexión ya que en nin- guno de los documentos en los que se describe la evolución de las obras de la parroquial se hace mención alguna a esta capi- lla en el período de 1700 a 1722, aun cuando su construcción corriera a cargo por parte de la cofradía. Un hecho que nos indicaría que la actual capilla se construye con posterioridad, circunstancia que por el momento queda como una simple especulación en espera de nuevas noticias documentales. No obstante, las tipologías constructivas de la capilla, muy seme- jantes a las de la iglesia, nos induce a plantearnos la posibili- dad de que fuera el propio Diego Gutiérrez el autor material de la traza y de las obras, o bien que otro maestro en fecha pos- terior retomara la morfología del transepto.
La capilla se abre en el primer tramo de la nave del evan- gelio, contigua a la torre, de donde arranca en línea su perí- metro mural. Está configurada en dos espacios, la capilla pro- piamente dicha y el camarín, así como un recinto anexo, el actual museo, que sería el lugar en el que se reuniría la cofra- día, con un balcón a modo de tribuna desde el que algunos de sus miembros participarían de la liturgia.
De planta centralizada, está formada por un cubo, con un leve retranqueamiento en sus muros para configurar pilares achaflanados sobre los que descansan las pechinas; sus for- mas, al igual que la iglesia, denotan un gran clasicisimo. Las pilastras, se insertan en el entablamento que recorre toda la capilla a modo de cornisa con una decoración de rosetas en el friso. Sobre éstas descansan las pechinas decoradas con unas yeserías que reproducen la iconografía de la Exaltación de la Cruz.
La media naranja, de domo no trasdosado, se sostiene sobre un anillo moldurado de orden dórico en cuyo friso se repite la decoración de rosetas. Al igual que la del crucero, la cúpula está formada por ocho plementos configurados mediante una sencilla moldura con guirnaldas. La linterna, perceptible desde el exterior, tiene forma hexagonal y recibe la luz que ilumina la capilla a través de seis ventanas103 .
En el lado del Evangelio se abre una puerta que da acceso a la escalera que conduce al camarín. Un camarín, también de planta cuadrada y reducidas proporciones, cubierto por una pequeña cúpula similar a la de la capilla; posee una ventana transparente con la doble función de iluminar la figura del Cristo y crear un espacio trascendente, y la posibilidad de que el Santísimo Cristo de los Milagros pueda ser contemplado desde el exterior.
Será precisamente esta fachada exterior la más ornamenta- da ya que está configurada a modo de portada, cuando en rea- lidad, sólo alberga una ventana. La puerta responde a una tipo- logía clasicista formada por dos pilastras de orden toscano que sostienen el entablamento, en cuya cornisa se ubican pirámi- des, a modo de acróteras, símbolo solar en clara alusión al Santísimo Cristo. Sobre la cornisa se dispone la ventana trans- parente decorada, tanto sus jambas como dintel, mediante un almohdillado, decoración que se repite en el interior de la puerta que configura la ventana. Como vemos, se trata de un elemento de clara influencia vignolesca.
La devoción al Santísimo Cristo de los Milagros, se ve reflejada en la construcción de un nuevo retablo acorde con la capilla y los postulados estéticos del momento.
El 23 de abril de 1824 D. Miguel Gallego cura párroco y D. Fernando Ramírez, presbítero y mayordomo de la cofradía, se dirigen como era preceptivo a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para solicitar la aprobación del diseño de las trazas con el que se ha de hacer el nuevo retablo104•
Reunida la comisión de arquitectura cuatro días después, informa que " ...ha exan1inado un dibujo presentado a informe de la Acadelnia por D. Miguel Gallego, cura propio de la igle- sia parroquial de la villa del Bonillo partido de Alcaraz en el Arzobispado de Toledo y D. Fernando Ramirez, mayordomo de la cofradia del Santisimo Cristo de los Milagros para el altar que en la referida iglesia se piensa erigir a aquella San- ta bnagen. La cOlnision advierte varios defectos en cuanto al poco gusto de su arquitectura señaladanlente en la mesa de altar y graderia y es dictamen que mediante haber en aquel arzobispado un arquitecto academico encargado de las obras de iglesias de aquel territorio, el autor del dibujo puede ponerse de acuerdo con el arquitecto principal con lo cual se conseguirá acierto. Madrid, 30 de abril de 1824"105.
Es de suponer que hecha la consulta con el arquitecto106se elaborara un nuevo diseño que debería de concordar con el retablo actual. Un retablo que claramente participa de la esté- tica neoclásica, en el que desaparece todo vestigio barroco, hornacinas, proliferación de imágenes, etc., en favor de la pura arquitectura como fuente de belleza.
Todo él está realizado en madera y se compone de dos columnas jónicas que arrancan desde el suelo con sus con4es- pondientes pilastras. De las volutas de su capitel penden guir- naldas, un elemento decorativo muy común en nuestro neocla- sicismo. Sobre él un entablamento canónico a base de arqui- trabe con platabandas, friso con una decoración de roleos y la cornisa con la típica decoración de sarta de ovasyflechas apli- cando perfectamente el orden. Se remata por un frontón curvo cuyo tímpano posee en su interior un querubín entre decora- ción floral; su intradós se decora con casetones de ornato vegetal. Sobre él campea el emblema iconográfico de la Trini- dad, triángulo y paloma entre nubes, del que emana una ráfa- ga de rayos, motivo muy común de la retablística neoclásica.
A ambos lados se sitúan sendos jarrones a modo de acróteras.
Las columnas flanquean el cuerpo que está formado por una mesa de altar con el frontal decorado por ménsulas sobre pilastras y, en el centro, el anagrama de Cristo, es decir, la "H"
y laCIUZ. Sobre dicha mesa se disponen dos gradas que enla- zan con el cuerpo propiamente dicho, compuesto por una hor- nacina moldurada con arco de medio punto también moldura- do, que descansan sobre pilastras toscanas impostadas y sobre ellas jarrones a modo de acróteras. Todo ello se flanquea por dos bandas con guirnaldas.
El retablo se halla dorado y policromado imitando ricos mármoles en su arquitectura y bronces sobredorados en basa, capiteles y decoración. En la hornacina central se venera la bellísima, milagrosa y devocional imagen del Santísimo Cris- to de los Milagros.
Con el presente estudio hemos intentado realizar una apro- ximación histórico-artística a la iglesia parroquial de Santa Catalina de El Bonillo107,uno de los edificios más singulares del barroco manchego que, pese a la sobriedad de su arquitec- tura, el ornato la reviste del barroquismo que caracteriza a los templos de esta época.
103 GARCÍA-SAÚCO BELENDEZ, L. G., SÁNCHEZ FERRER, J., Y SANTAMARÍA CONDE, A.,op. cit.,pp. 478-479
104 Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Archivo-Biblioteca, Altares, sigo 34-3/2, s/f.
105 Ibídem,.
106 Sobre el estudio de este retablo estamos preparando un nuevo trabajo en el que aborda su análisis de una forma más detallada.
107 Esta aproximación es el inicio de un estudio más profundo que se está llevando a cabo en espera de que pronto salga a la luz.